El modelo atómico de Sommerfeld de 1916 perfeccionó el modelo de Bohr al introducir dos modificaciones: 1) órbitas elípticas casi-elípticas para los electrones en lugar de circulares y 2) velocidades relativistas para los electrones. Esto dio lugar a un nuevo número cuántico, el número cuántico azimutal, que determina la forma de los orbitales atómicos.