El documento describe la evolución de las monarquías en Europa entre los siglos XV y XVIII, cuando surgieron las monarquías nacionales y absolutas. Las monarquías nacionales consolidaron el poder del rey sobre el territorio a través de ejércitos y sistemas tributarios nacionales. En los siglos siguientes, algunas monarquías como la francesa se volvieron absolutas, concentrando todo el poder político, legislativo y judicial en manos del rey.