El documento discute los enfoques tradicionales para medir la productividad de los desarrolladores de software, como contar las horas en la oficina o el número de líneas de código, y argumenta que estos enfoques no capturan realmente el rendimiento. En cambio, señala que factores como la felicidad, la motivación intrínseca y las buenas relaciones entre las personas son más determinantes para el éxito de un proyecto de software. Finalmente, concluye que el factor humano es la parte más crítica en el desarrollo de software