El motín de Aranjuez en 1808 fue una revuelta popular contra Manuel Godoy, el ministro favorito del rey Carlos IV, debido a la difícil situación de España por las guerras y la presencia de tropas francesas. El príncipe Fernando manipuló al pueblo para derrocar a Godoy y forzar la abdicación de su padre, convirtiéndose en el nuevo rey Fernando VII. Aunque el pueblo fue utilizado, su intervención fue decisiva para cambiar el gobierno y acceder Fernando al trono.