El neoclasicismo surgió en el siglo XVIII para reflejar los principios de la Ilustración en las artes. Los arquitectos se basaron en modelos griegos y romanos para construcciones racionales y monumentales como templos. Las esculturas neoclásicas se hacían en mármol blanco para imitar las antiguas. Pintores como David reprodujeron hechos de la revolución y mitos romanos identificados con sus valores.