San Agustín considera que la búsqueda de la verdad conduce a Dios. La razón y la fe son complementarias en este camino. Las ideas eternas e inmutables solo pueden proceder de Dios. Agustín propone la teoría de la iluminación divina para explicar cómo el alma humana puede conocer estas ideas. Su objetivo moral es alcanzar la beatitud encontrándose con Dios a través del amor. Distingue entre la ciudad terrena dominada por el desorden y la ciudad de Dios que triunfará al final de los tiempos.