Nietzsche ve al ser humano como un puente hacia el superhombre. Critica la moral cristiana impuesta y los valores tradicionales, argumentando que estos privan al hombre de su libertad y evolución. Propone que el hombre debe crear sus propios valores para así transformarse a sí mismo y trascender hacia el ideal del superhombre, un ser que afirma plenamente esta vida terrenal a través de su voluntad de poder y creatividad.