Los niños que no reciben límites claros durante la infancia tienen más probabilidades de desarrollar problemas de conducta como adolescentes, como bajo rendimiento escolar, dependencia emocional, impulsividad y agresividad hacia la familia. Para prevenir la violencia adolescente, es importante establecer límites firmes pero amorosos durante la niñez, mantener buenas comunicaciones, enseñar valores positivos y brindar afecto y apoyo.