La obesidad infantil es un problema de salud pública creciente que se debe a múltiples factores como genéticos, ambientales y de estilo de vida. Se evalúa mediante el índice de masa corporal, pliegues cutáneos y porcentaje de grasa. Su prevención requiere estrategias de alimentación saludable, actividad física y cambios conductuales, mientras que el tratamiento integra opciones alimentarias balanceadas, ejercicio y apoyo psicológico.