Las creencias pueden tener orígenes externos o internos. Las creencias externas a menudo se adoptan de otras personas, especialmente figuras de autoridad, o de la cultura en general. No siempre son voluntarias, ya que las personas tienden a buscar creencias que eviten contradicciones cognitivas. Las creencias pueden ser cerradas u abiertas a discusión y contraste, y su veracidad depende de si están fundamentadas empíricamente o no.