El documento habla sobre Jesús como el pan de vida verdadero y duradero. Jesús se ofrece a sí mismo como el alimento que sacia el hambre interior del hombre y le da vida eterna, no solo a través de su enseñanza sino también en la Eucaristía. El documento invita a los lectores a preocuparse más por este alimento duradero de Jesús que por las necesidades materiales transitorias.