Cuerpo y Sangre de Cristo Carne para la Vida del mundo Jesús dijo a los judíos: « Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo».  Los judíos discutían entre sí, diciendo: «¿Cómo este hombre puede darnos a comer su carne?».  Jesús les respondió: «Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.  Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida.  El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él.  Así como yo, que he sido enviado por el Padre que tiene Vida, vivo por el Padre, de la misma manera, el que me come vivirá por mí. Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron sus padres y murieron. El que coma de este pan vivirá eternamente»» (Jn 6,51-58). El Pan de la Vida L os tres Evangelios Sinópticos localizan la institución de la Eucaristía en la Ultima Cena, antes de su muerte, y hacen una referencia específica al derramamiento de su sangre que ocurrirá al día siguiente. Pero, ¿la Eucaristía está tan vinculada a la muerte de Jesús, al punto de no tener relación a lo que hizo durante su ministerio público? En el Evangelio de Juan la Eucaristía no está vinculada directamente a la muerte de Jesús, sino que está relacionada con una comida multitudinaria. No es el memorial de la Pasión, sino el  PAN DE LA VIDA .
Cuerpo y Sangre de Cristo Carne para la Vida del mundo No tener ya más hambre Jesús les dijo: «Les aseguro que ustedes me buscan, no porque vieron signos, sino porque han comido pan hasta saciarse. Trabajen, no por el alimento perecedero, sino por el que permanece hasta la Vida eterna, el que les dará el Hijo del hombre; porque es él a quien Dios, el Padre, marcó con su sello» (Jn 6,26-27). El Evangelio de Juan presenta un largo discurso pronunciado por Jesús al día siguiente de la multiplicación de los panes. ¿Qué ocurrió a esa gente para quien Jesús obró milagros? ¿Cambió el milagro sus vidas? ¿Se hicieron creyentes? Juan indica que aquellos para quienes se multiplicó el pan no vieron un profundo significado más allá de que era un buen modo de calmar el hambre. Pero Juan quiere aclarar que las personas a quienes se les multiplicó el pan volverían a tener hambre. Jesús ha venido para proporcionar  un pan distinto , para que la gente que lo coma ya nunca más tenga hambre. Ya antes Jesús había hablado a la mujer samaritana sobre su capacidad de dar un agua que el pueblo bebería para nunca más tener sed: «El agua que yo le daré se convertirá en él en manantial que brotará hasta la Vida eterna» (Jn 4,14). Aquí Jesús completa la imagen de la   comida  y la  bebida   para la   ETERNIDAD .
Cuerpo y Sangre de Cristo Carne para la Vida del mundo El Pan que Dios da La gente preguntó a Jesús: «¿Qué signos haces para que veamos y creamos en ti? ¿Qué obra realizas? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como dice la Escritura: Les dio de comer el pan bajado del cielo».  Jesús respondió: «Les aseguro que no es Moisés el que les dio el pan del cielo; mi Padre les da el verdadero pan del cielo; porque el pan de Dios es el que desciende del cielo y da Vida al mundo»  (Jn 6,30-33). L a multitud presenta el texto bíblico «Pan del cielo les dio a comer» (Ex 16,15). Pero ellos estarían interpretando que: Moisés dio el maná para comer a los antepasados . Moisés había realizado una gran señal, y por eso se podía creer en él. ¿Cuál era el  SIGNO  de Jesús? Evidentemente lo buscaban porque había hecho un prodigio el día anterior. Pero, ¿cuál era su  SIGNIFICADO ? Jesús corrige la interpretación de sus interlocutores. El  SUJETO  de la acción no es Moisés, sino el  PADRE  celestial: «Este es el pan que  YHWH  os  DA  por alimento» (Ex 16,15). El  tiempo  verbal es un  PRESENTE  ("DA"), y no un pasado ("dio"), como ha sido citado por el público. El pan del cielo no puede ser el maná, porque quienes lo comieron murieron igualmente.
Cuerpo y Sangre de Cristo Carne para la Vida del mundo Hambre y sed de Sabiduría Ellos le dijeron: «Señor, danos siempre de ese pan».  Jesús les respondió: «Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed» (6,34-35). El Pan verdadero es Jesús que, según el Evangelio de Juan, viene del cielo: «Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre» (Jn 3,13). Así como la Ley era comparable a un pozo de agua y al pan que se come, ya que el pueblo vive fundamentalmente de toda Palabra que sale de la boca de Dios (Dt 8,3), así también Jesús, en quien se encarna la revelación divina, es quien da al creyente el pan que proporciona la vida verdadera. La promesa de la Sabiduría era que el sabio jamás se hartaría de ella: «¡Vengan a mí, los que me desean, y sáciense de mis productos! Porque mi recuerdo es más dulce que la miel y mi herencia, más dulce que un panal. Los que me coman,  tendrán hambre todavía , los que me beban,  tendrán más sed » (Eclo 24,19-21). Pero la respuesta de Jesús, en cambio, evoca la asistencia de Dios a los desterrados que volverán a la patria, realizando un segundo Éxodo: « NO TENDRÁN HAMBRE, NI SUFRIRÁN SED , el viento ardiente y el sol no los dañarán, porque el que se compadece de ellos los guiará y los llevará hasta las vertientes de agua» (Is 49,10).
Cuerpo y Sangre de Cristo Carne para la Vida del mundo El ciclo de la Palabra El hambre de «escuchar la palabra de Dios» (Amós 8,11) ya se puede saciar, porque esa Palabra se ha manifestado plenamente en Jesús (Jn 1,16-18). « Yo soy el pan vivo bajado del cielo » (Jn 6,51) El libro de Isaías aparece evocado en la declaración de que Jesús ha «bajado del cielo»: «Así como la lluvia y la nieve  DESCIENDEN  del cielo y no  VUELVEN  a él sin haber empapado la tierra, sin haberla fecundado y hecho germinar, para que dé la semilla al sembrador y el pan al que come, así sucede con la  PALABRA  que sale de mi boca: ella no vuelve a mí estéril, sino que realiza todo lo que yo quiero y cumple la misión que yo le encomendé» (Is 55,10-11). La secuencia de las palabras de Jesús muestra el movimiento que describe su misión, para la cual ha bajado del cielo: DESCENSO ASCENSO «ustedes  me han visto  y sin embargo  no creen » (Jn 6,36) «Todo lo que  me da el Padre … yo no lo rechazaré» (6,37) «para hacer la  voluntad del que me envió » (6,38) «el que  ve al Hijo  y  cree en él » (6,40) «es que yo no pierda nada de lo que  él me dio » (6,39) «la  voluntad del que me ha enviado » (6,39)
Cuerpo y Sangre de Cristo Carne para la Vida del mundo La Carne que comunica la Vida Todo el discurso, hasta aquí, venía hablando de « CREER » para tener vida. El Pan bajado del cielo evocaba la imagen de la Ley como  instrucción divina , perfeccionada por la revelación que hace Jesús del Padre. « Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo».  Los judíos discutían entre sí, diciendo: «¿Cómo este hombre puede darnos a comer su carne?».  Jesús les respondió: «Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día» (Jn 6,51-54). Pero ahora la acción que va a ser más repetida es la de « COMER », en una clara evocación sacramental eucarística. Sin embargo hay que notar que este Evangelio no utiliza el lenguaje de la institución: en la última Cena  ----> « Cuerpo  entregado», en el discurso de Juan  ---->  « CARNE » que se dará para la Vida. Se hace así una referencia al Prólogo del Evangelio, que muestra que la revelación divina se concreta de un modo definitivo en la CARNE del Hijo (Jn 1,14).
Cuerpo y Sangre de Cristo Carne para la Vida del mundo Para vivir la Vida de Dios Carne y sangre significan la humanidad concreta. Todo el  SER PERSONAL  de Jesús ,  con su historia particular, lleno de “la gloria que recibe del Padre” (Jn 1,14), y no sólo el mensaje que él predicó, es lo que alimenta al cristiano. Se trata de un encuentro real y vivificante, que nutre y aumenta la Vida sobrenatural de aquel que ha nacido de lo alto por el agua y el Espíritu (Jn 3,5-7). Porque la Vida es algo propio de Dios, que vivifica a Jesús y lo hace vivificador de todos cuantos se unen a él por la fe. La  Vida  que Jesús recibe llega al creyente, por medio del sacramento, y permanece en él. Si el ministerio de la  Palabra  nutre al creyente con la revelación divina como el  Pan de vida , y la liturgia del  sacramento  lo alimenta con la  Carne y la Sangre  de Jesús, la vida que se recibe en el bautismo permanecerá en él para siempre. « Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida.  El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él.  Así como yo, que he sido enviado por el Padre que tiene Vida, vivo por el Padre, de la misma manera, el que me come vivirá por mí.  Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron sus padres y murieron. El que coma de este pan vivirá eternamente» (Jn 6,55-58).

Pan de vida

  • 1.
    Cuerpo y Sangrede Cristo Carne para la Vida del mundo Jesús dijo a los judíos: « Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo». Los judíos discutían entre sí, diciendo: «¿Cómo este hombre puede darnos a comer su carne?». Jesús les respondió: «Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él. Así como yo, que he sido enviado por el Padre que tiene Vida, vivo por el Padre, de la misma manera, el que me come vivirá por mí. Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron sus padres y murieron. El que coma de este pan vivirá eternamente»» (Jn 6,51-58). El Pan de la Vida L os tres Evangelios Sinópticos localizan la institución de la Eucaristía en la Ultima Cena, antes de su muerte, y hacen una referencia específica al derramamiento de su sangre que ocurrirá al día siguiente. Pero, ¿la Eucaristía está tan vinculada a la muerte de Jesús, al punto de no tener relación a lo que hizo durante su ministerio público? En el Evangelio de Juan la Eucaristía no está vinculada directamente a la muerte de Jesús, sino que está relacionada con una comida multitudinaria. No es el memorial de la Pasión, sino el PAN DE LA VIDA .
  • 2.
    Cuerpo y Sangrede Cristo Carne para la Vida del mundo No tener ya más hambre Jesús les dijo: «Les aseguro que ustedes me buscan, no porque vieron signos, sino porque han comido pan hasta saciarse. Trabajen, no por el alimento perecedero, sino por el que permanece hasta la Vida eterna, el que les dará el Hijo del hombre; porque es él a quien Dios, el Padre, marcó con su sello» (Jn 6,26-27). El Evangelio de Juan presenta un largo discurso pronunciado por Jesús al día siguiente de la multiplicación de los panes. ¿Qué ocurrió a esa gente para quien Jesús obró milagros? ¿Cambió el milagro sus vidas? ¿Se hicieron creyentes? Juan indica que aquellos para quienes se multiplicó el pan no vieron un profundo significado más allá de que era un buen modo de calmar el hambre. Pero Juan quiere aclarar que las personas a quienes se les multiplicó el pan volverían a tener hambre. Jesús ha venido para proporcionar un pan distinto , para que la gente que lo coma ya nunca más tenga hambre. Ya antes Jesús había hablado a la mujer samaritana sobre su capacidad de dar un agua que el pueblo bebería para nunca más tener sed: «El agua que yo le daré se convertirá en él en manantial que brotará hasta la Vida eterna» (Jn 4,14). Aquí Jesús completa la imagen de la comida y la bebida para la ETERNIDAD .
  • 3.
    Cuerpo y Sangrede Cristo Carne para la Vida del mundo El Pan que Dios da La gente preguntó a Jesús: «¿Qué signos haces para que veamos y creamos en ti? ¿Qué obra realizas? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como dice la Escritura: Les dio de comer el pan bajado del cielo». Jesús respondió: «Les aseguro que no es Moisés el que les dio el pan del cielo; mi Padre les da el verdadero pan del cielo; porque el pan de Dios es el que desciende del cielo y da Vida al mundo» (Jn 6,30-33). L a multitud presenta el texto bíblico «Pan del cielo les dio a comer» (Ex 16,15). Pero ellos estarían interpretando que: Moisés dio el maná para comer a los antepasados . Moisés había realizado una gran señal, y por eso se podía creer en él. ¿Cuál era el SIGNO de Jesús? Evidentemente lo buscaban porque había hecho un prodigio el día anterior. Pero, ¿cuál era su SIGNIFICADO ? Jesús corrige la interpretación de sus interlocutores. El SUJETO de la acción no es Moisés, sino el PADRE celestial: «Este es el pan que YHWH os DA por alimento» (Ex 16,15). El tiempo verbal es un PRESENTE ("DA"), y no un pasado ("dio"), como ha sido citado por el público. El pan del cielo no puede ser el maná, porque quienes lo comieron murieron igualmente.
  • 4.
    Cuerpo y Sangrede Cristo Carne para la Vida del mundo Hambre y sed de Sabiduría Ellos le dijeron: «Señor, danos siempre de ese pan». Jesús les respondió: «Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed» (6,34-35). El Pan verdadero es Jesús que, según el Evangelio de Juan, viene del cielo: «Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre» (Jn 3,13). Así como la Ley era comparable a un pozo de agua y al pan que se come, ya que el pueblo vive fundamentalmente de toda Palabra que sale de la boca de Dios (Dt 8,3), así también Jesús, en quien se encarna la revelación divina, es quien da al creyente el pan que proporciona la vida verdadera. La promesa de la Sabiduría era que el sabio jamás se hartaría de ella: «¡Vengan a mí, los que me desean, y sáciense de mis productos! Porque mi recuerdo es más dulce que la miel y mi herencia, más dulce que un panal. Los que me coman, tendrán hambre todavía , los que me beban, tendrán más sed » (Eclo 24,19-21). Pero la respuesta de Jesús, en cambio, evoca la asistencia de Dios a los desterrados que volverán a la patria, realizando un segundo Éxodo: « NO TENDRÁN HAMBRE, NI SUFRIRÁN SED , el viento ardiente y el sol no los dañarán, porque el que se compadece de ellos los guiará y los llevará hasta las vertientes de agua» (Is 49,10).
  • 5.
    Cuerpo y Sangrede Cristo Carne para la Vida del mundo El ciclo de la Palabra El hambre de «escuchar la palabra de Dios» (Amós 8,11) ya se puede saciar, porque esa Palabra se ha manifestado plenamente en Jesús (Jn 1,16-18). « Yo soy el pan vivo bajado del cielo » (Jn 6,51) El libro de Isaías aparece evocado en la declaración de que Jesús ha «bajado del cielo»: «Así como la lluvia y la nieve DESCIENDEN del cielo y no VUELVEN a él sin haber empapado la tierra, sin haberla fecundado y hecho germinar, para que dé la semilla al sembrador y el pan al que come, así sucede con la PALABRA que sale de mi boca: ella no vuelve a mí estéril, sino que realiza todo lo que yo quiero y cumple la misión que yo le encomendé» (Is 55,10-11). La secuencia de las palabras de Jesús muestra el movimiento que describe su misión, para la cual ha bajado del cielo: DESCENSO ASCENSO «ustedes me han visto y sin embargo no creen » (Jn 6,36) «Todo lo que me da el Padre … yo no lo rechazaré» (6,37) «para hacer la voluntad del que me envió » (6,38) «el que ve al Hijo y cree en él » (6,40) «es que yo no pierda nada de lo que él me dio » (6,39) «la voluntad del que me ha enviado » (6,39)
  • 6.
    Cuerpo y Sangrede Cristo Carne para la Vida del mundo La Carne que comunica la Vida Todo el discurso, hasta aquí, venía hablando de « CREER » para tener vida. El Pan bajado del cielo evocaba la imagen de la Ley como instrucción divina , perfeccionada por la revelación que hace Jesús del Padre. « Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo». Los judíos discutían entre sí, diciendo: «¿Cómo este hombre puede darnos a comer su carne?». Jesús les respondió: «Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día» (Jn 6,51-54). Pero ahora la acción que va a ser más repetida es la de « COMER », en una clara evocación sacramental eucarística. Sin embargo hay que notar que este Evangelio no utiliza el lenguaje de la institución: en la última Cena ----> « Cuerpo entregado», en el discurso de Juan ----> « CARNE » que se dará para la Vida. Se hace así una referencia al Prólogo del Evangelio, que muestra que la revelación divina se concreta de un modo definitivo en la CARNE del Hijo (Jn 1,14).
  • 7.
    Cuerpo y Sangrede Cristo Carne para la Vida del mundo Para vivir la Vida de Dios Carne y sangre significan la humanidad concreta. Todo el SER PERSONAL de Jesús , con su historia particular, lleno de “la gloria que recibe del Padre” (Jn 1,14), y no sólo el mensaje que él predicó, es lo que alimenta al cristiano. Se trata de un encuentro real y vivificante, que nutre y aumenta la Vida sobrenatural de aquel que ha nacido de lo alto por el agua y el Espíritu (Jn 3,5-7). Porque la Vida es algo propio de Dios, que vivifica a Jesús y lo hace vivificador de todos cuantos se unen a él por la fe. La Vida que Jesús recibe llega al creyente, por medio del sacramento, y permanece en él. Si el ministerio de la Palabra nutre al creyente con la revelación divina como el Pan de vida , y la liturgia del sacramento lo alimenta con la Carne y la Sangre de Jesús, la vida que se recibe en el bautismo permanecerá en él para siempre. « Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él. Así como yo, que he sido enviado por el Padre que tiene Vida, vivo por el Padre, de la misma manera, el que me come vivirá por mí. Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron sus padres y murieron. El que coma de este pan vivirá eternamente» (Jn 6,55-58).