El Palacio de Versalles fue construido por orden de Luis XIV para servir como residencia real. Pasó por tres etapas de construcción entre 1661 y 1680, durante las cuales se amplió y mejoró, incluyendo la adición de alas laterales, una capilla real y jardines ordenados diseñados para ensalzar la monarquía. En 1979, el palacio y sus jardines fueron nombrados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.