El Palacio de Versalles fue originalmente un pabellón de caza mandado a construir por Luis XIII en 1623, pero fue ampliamente expandido y embellecido por Luis XIV quien lo convirtió en la residencia real y símbolo del poder absoluto de la monarquía francesa. El palacio alberga salones suntuosos como la Galería de los Espejos y las habitaciones reales, además de los jardines que se convirtieron en un modelo imitado por otras cortes europeas. Tras la Revolución Francesa en 1789