Los partidos políticos canalizan los intereses de la población hacia el gobierno y posibilitan la participación ciudadana a través de las elecciones. Generalmente se consideran de derecha aquellos partidos que defienden el orden establecido y se oponen a los cambios que beneficien a los trabajadores, mientras que los de izquierda buscan modificar la estructura existente a favor de estos grupos. Los estados deben respetar los derechos humanos universales y tomar medidas para garantizarlos a toda la población sin discriminación.