El documento aborda la falta de articulación entre la educación y el sector empresarial en la investigación educativa, destacando la desmotivación del sector privado para patrocinar proyectos académicos. Propone integrar actores y crear bancos de proyectos revisados por empresas para mejorar el proceso educativo. Además, se señala que aunque ha habido avances en la educación media, persisten altos índices de deserción en la educación superior, evidenciando la necesidad de fortalecer competencias socioemocionales y metodologías específicas en los últimos grados de secundaria.