Este documento discute los principios de la pedagogía crítica. Sostiene que la curiosidad y la esperanza son motores esenciales del conocimiento. También enfatiza la importancia de ayudar a los estudiantes a comprender el mundo y comunicar ese entendimiento a otros. Además, argumenta que los educadores deben confrontar la ideología de que la realidad es inmodificable y en su lugar asumirse como sujetos activos de la historia a través de una práctica docente basada en la solidaridad.