La linterna mágica, un dispositivo óptico que proyecta imágenes a través de una diapositiva iluminada, ha evolucionado desde sus inicios en el siglo XVII, cuando usaba fuentes de luz ineficientes como velas, hasta su mejoramiento con la lámpara de arco y la invención de la incandescente. Su popularidad creció durante el siglo XVIII, siendo utilizada para entretenimiento, educación y fenómenos fantasmagóricos, especialmente en espectáculos de terror. Las mejoradas técnicas y el fenómeno del romanticismo la convirtieron en un medio ideal para representaciones sobrenaturales, sentando las bases para posteriores medios visuales.