El documento describe las características y funciones de la pintura románica, destacando su uso religioso, los colores planos y el estilo antinaturalista. Se mencionan técnicas como la pintura al fresco y sobre tabla, con ejemplos específicos de iglesias como San Clemente y Santa María de Taüll. Además, se analizan aspectos formales y estilísticos, tales como la geometrización, el uso de contornos gruesos y la representación simbólica de figuras religiosas.