La pirámide de población ha cambiado su forma a lo largo de los últimos 100 años, reflejando cambios demográficos. En 1900 tenía forma triangular, con una amplia base de jóvenes y alta mortalidad, mientras que en 1970 adoptó forma de campana con población estable y menor mortalidad. Hoy en día tiene forma de urna, con pocos jóvenes, envejecimiento y baja natalidad, lo que genera consecuencias económicas como el aumento del gasto social.