Los plaguicidas tienen efectos negativos como el desarrollo de resistencia genética en las plagas, amenazas a la salud humana como problemas de salud en niños expuestos, y amenazas a la vida silvestre al afectar especies como las abejas. Sin embargo, también tienen usos positivos como proteger cultivos y aumentar la producción de alimentos, aunque es importante seguir las indicaciones correctamente para minimizar riesgos.