La época colonial en México se caracterizó por la construcción de grandes monumentos y templos de estilo plateresco usando materiales locales. Este estilo arquitectónico, introducido por los españoles en el siglo XVI, se veía enriquecido por elementos prehispánicos añadidos por artesanos indígenas. Un ejemplo es el convento franciscano de Huejotzingo, construido en 1526 con detalles platerescos como columnas clásicas y decoración vegetal.