Carlos III realizó una serie de reformas para fortalecer el poder del estado y modernizar España, incluyendo la liberalización del comercio, la creación de infraestructura vial y la centralización de la administración. Sin embargo, estas reformas enfrentaron oposición de la aristocracia y llevaron al Motín de Esquilache en 1766 contra las medidas de vestimenta impuestas, lo que resultó en la destitución de Esquilache y la expulsión de los jesuitas de España.