CARLOS III:

                    REFORMA Y PROSPERIDAD

La Ilustración fue la base de las reformas. Se propuso a la monarquía para
modernizar y el fomento económico, la crítica, la ciencia aplicada, la literatura,
el arte, el progreso y la felicidad como objetivos del reformismo.

La Ilustración española abarca el siglo XVIII y se plasma el reinado de Carlos III
como el Siglo de las Luces, ya que los estudios del Setecientos se dieron en
esta época, con Jean Sarrailh o con Richard Herr, ambos impresionados por la
intelectualidad, la economía, la sociedad y la política; por que además, con
Carlos III, se avanzó en las reformas sin obstaculizarlas ninguna idea
conservadora; y también debido a que la confusión entre las Luces y el
Despotismo Ilustrado benefició a Carlos III.

Estas situaciones favorables no se detienen apenas con las reformas de Felipe
V. Los ministros de este último realizaron una elaborada política reformista,
incluyendo la difusión de las Luces. Así, se renovaron las artes en la Corte, se
crearon instituciones de enseñanza superior, y se aprobó un movimiento
académico de iniciativas privadas.

El cuerpo de la Ilustración se manifestó como una corriente de renovación
cultural, pero la monarquía asumió muy pronto gran parte de esas propuestas
consiguiendo integrarlas en una red de promoción cultural dirigida desde el
gobierno que puede llamarse la Ilustración oficial.

Entre las intervenciones hechas en tiempos de Felipe V se ha de citar la real
librería, las fabricas de tapices de santa Bárbara de Madrid y de cristales de La
Granja de 1727, y el fomento de la música, tanto religiosa como profana.

Las instituciones de enseñanza superior que funcionaron durante este periodo
fueron el Real Colegio Seminario de San Telmo de Sevilla, la fundación de la
universidad de Cervera, el Real Seminario de Nobles de Madrid, la academia
de Guardiamarinas de Cádiz y la Academia Militar de Matemáticas de
Barcelona. Sobresale el surgimiento de la Real Academia Española y de la
Real Academia de la Historia.

Con Carlos III, se produce una identificación entre gobernantes e ilustrados
mas intensas que antes (las ideas de los liustrados son compartidas por los
gobernantes). La simbiosis entre la Ilustración oficial (gobernantes) y la
Ilustración provincial (núcleos ilustrados de diferentes provincias), articuló a
través de las Sociedades Económicas de Amigos del País. Este hecho fue
precedido de la expulsión de los jesuitas en 1767 y hubo acciones que
marcaron un retroceso en la política ilustrada, como el proceso contra Pablo de
Olavide por la Inquisición.

La primera, las Sociedades Económicas de Amigos del País fue promovida por
los caballeritos de Azcoitia, y a partir de esta, el ministro de Campomanes,
ordenó a las autoridades locales que promovieran la creación de sociedades
patrióticas con los mismos fines que la vascongada, anteriormente
mencionada.

La idea oficial era que las nuevas instituciones debían levantar acta de la
situación económica de su territorio, promover las reformas que fuesen
necesarias y ocuparse de la formación profesional de agricultores y artesanos
para elevar los rendimientos.

En quince años se fundaron mas de setenta por todo el país, que fueron, por
tanto, productos tanto de la iniciativa particular como del dirigismo gubernativo.

Este modelo de sociedades se extendió también por los territorios de ultramar
como Manila y Santiago de Cuba.

Los gobiernos de Carlos III, promovieron de forma decidida las luces en todos
los campos y en todos los territorios de su soberanía, el vacío de la enseñanza
superior, dejada por la expulsión de los jesuitas, obligó a la reforma
universitaria iniciada por Pablo de Olavide con el plan de estudios de la
Universidad de Sevilla.

  En este reinado, se reformaron algunos colegios mayores y se abrieron
instituciones educativas como el seminario de nobles por la Sociedad
Económica Vascongada de Amigos del País.

También se crearon la Academia de Artilleria de Segovia y centros de
investigación como el Jardín Botánico y el Observatorio Astronómico, ambos en
Madrid.

Así mismo, se patrocinaron exposiciones científicas, entre ellas la expedición
botánica a Perú y Chile y, posteriormente, la dirigida al nuevo reino de
Granada, inspirada por José Celestino Mutis. En el ámbito de las artes
destacan las obras de construcción y urbanización de la capital, concluyendo el
Palacio Real, dirigido por el arquitecto Sabatini, la Puerta de Alcalá, el Jardín
Botánico y el Museo del Prado. También se construyeron las fuentes de
Cibeles y Neptuno. Por esto se le considera el “Mejor Alcalde de Madrid”.

La pintura de Cámara destacó con Lorenzo Tiépolo y Rafael Mengs. En el
terreno musical, al Ilustración estuvo representada por Antonio Soler y
Boccherini.

Por todas estas reformas anteriormente citadas, la figura de Carlos III se vio
realzada por la profusión de elogios fúnebres que le dedicaron numerosos y
brillantes escritores ilustrados que se sentían en un esplendor y grandeza
gracias a los planes de Felipe V que fueron dando sus primeros pasos con
Carlos III

Carlos III

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    CARLOS III: REFORMA Y PROSPERIDAD La Ilustración fue la base de las reformas. Se propuso a la monarquía para modernizar y el fomento económico, la crítica, la ciencia aplicada, la literatura, el arte, el progreso y la felicidad como objetivos del reformismo. La Ilustración española abarca el siglo XVIII y se plasma el reinado de Carlos III como el Siglo de las Luces, ya que los estudios del Setecientos se dieron en esta época, con Jean Sarrailh o con Richard Herr, ambos impresionados por la intelectualidad, la economía, la sociedad y la política; por que además, con Carlos III, se avanzó en las reformas sin obstaculizarlas ninguna idea conservadora; y también debido a que la confusión entre las Luces y el Despotismo Ilustrado benefició a Carlos III. Estas situaciones favorables no se detienen apenas con las reformas de Felipe V. Los ministros de este último realizaron una elaborada política reformista, incluyendo la difusión de las Luces. Así, se renovaron las artes en la Corte, se crearon instituciones de enseñanza superior, y se aprobó un movimiento académico de iniciativas privadas. El cuerpo de la Ilustración se manifestó como una corriente de renovación cultural, pero la monarquía asumió muy pronto gran parte de esas propuestas consiguiendo integrarlas en una red de promoción cultural dirigida desde el gobierno que puede llamarse la Ilustración oficial. Entre las intervenciones hechas en tiempos de Felipe V se ha de citar la real librería, las fabricas de tapices de santa Bárbara de Madrid y de cristales de La Granja de 1727, y el fomento de la música, tanto religiosa como profana. Las instituciones de enseñanza superior que funcionaron durante este periodo fueron el Real Colegio Seminario de San Telmo de Sevilla, la fundación de la universidad de Cervera, el Real Seminario de Nobles de Madrid, la academia de Guardiamarinas de Cádiz y la Academia Militar de Matemáticas de Barcelona. Sobresale el surgimiento de la Real Academia Española y de la Real Academia de la Historia. Con Carlos III, se produce una identificación entre gobernantes e ilustrados mas intensas que antes (las ideas de los liustrados son compartidas por los gobernantes). La simbiosis entre la Ilustración oficial (gobernantes) y la Ilustración provincial (núcleos ilustrados de diferentes provincias), articuló a través de las Sociedades Económicas de Amigos del País. Este hecho fue precedido de la expulsión de los jesuitas en 1767 y hubo acciones que marcaron un retroceso en la política ilustrada, como el proceso contra Pablo de Olavide por la Inquisición. La primera, las Sociedades Económicas de Amigos del País fue promovida por los caballeritos de Azcoitia, y a partir de esta, el ministro de Campomanes,
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    ordenó a lasautoridades locales que promovieran la creación de sociedades patrióticas con los mismos fines que la vascongada, anteriormente mencionada. La idea oficial era que las nuevas instituciones debían levantar acta de la situación económica de su territorio, promover las reformas que fuesen necesarias y ocuparse de la formación profesional de agricultores y artesanos para elevar los rendimientos. En quince años se fundaron mas de setenta por todo el país, que fueron, por tanto, productos tanto de la iniciativa particular como del dirigismo gubernativo. Este modelo de sociedades se extendió también por los territorios de ultramar como Manila y Santiago de Cuba. Los gobiernos de Carlos III, promovieron de forma decidida las luces en todos los campos y en todos los territorios de su soberanía, el vacío de la enseñanza superior, dejada por la expulsión de los jesuitas, obligó a la reforma universitaria iniciada por Pablo de Olavide con el plan de estudios de la Universidad de Sevilla. En este reinado, se reformaron algunos colegios mayores y se abrieron instituciones educativas como el seminario de nobles por la Sociedad Económica Vascongada de Amigos del País. También se crearon la Academia de Artilleria de Segovia y centros de investigación como el Jardín Botánico y el Observatorio Astronómico, ambos en Madrid. Así mismo, se patrocinaron exposiciones científicas, entre ellas la expedición botánica a Perú y Chile y, posteriormente, la dirigida al nuevo reino de Granada, inspirada por José Celestino Mutis. En el ámbito de las artes destacan las obras de construcción y urbanización de la capital, concluyendo el Palacio Real, dirigido por el arquitecto Sabatini, la Puerta de Alcalá, el Jardín Botánico y el Museo del Prado. También se construyeron las fuentes de Cibeles y Neptuno. Por esto se le considera el “Mejor Alcalde de Madrid”. La pintura de Cámara destacó con Lorenzo Tiépolo y Rafael Mengs. En el terreno musical, al Ilustración estuvo representada por Antonio Soler y Boccherini. Por todas estas reformas anteriormente citadas, la figura de Carlos III se vio realzada por la profusión de elogios fúnebres que le dedicaron numerosos y brillantes escritores ilustrados que se sentían en un esplendor y grandeza gracias a los planes de Felipe V que fueron dando sus primeros pasos con Carlos III