El documento discute la evolución de la comunicación a través de la historia. Explica que en la Edad Media la comunicación visual era más importante que la escrita para las masas, y que antes de la imprenta los manuscritos solo estaban disponibles para unos pocos. También analiza la función de los libros frente a nuevas tecnologías como los ordenadores, concluyendo que los libros seguirán siendo indispensables para la literatura y más duraderos que otros soportes.