El documento describe la historia de las obras de caridad en el Viejo Mundo y en Inglaterra. Las primeras obras de caridad fueron proporcionadas por sacerdotes que cuidaban de los desamparados, viudas, huérfanos y enfermos. En el siglo XVII, Vicente de Paul mejoró las obras de caridad de la Iglesia Católica para prisioneros, huérfanos, enfermos y hambrientos. En la Inglaterra medieval, la Iglesia fue la principal institución caritativa apoyada por