Las prácticas sociales del lenguaje son pautas de interacción que incluyen diversas formas de comunicación en contextos sociales, permitiendo al individuo regular su lenguaje y expresión corporal. La competencia comunicativa se desarrolla desde el hogar y está influenciada por la familia, la escuela y la sociedad, determinando el uso del lenguaje en diferentes situaciones. La distinción entre competencia comunicativa y lingüística radica en la importancia de la adecuación del mensaje al contexto social, más allá de la mera corrección gramatical.