El documento detalla los inicios de la colonización de África, comenzando con la ocupación de Argelia por Francia en 1830 y el control británico de Egipto tras la inauguración del canal de Suez en 1869. La Conferencia de Berlín de 1884-1885 estableció reglas para la colonización y división del continente, resultando en el dominio europeo casi total, dejando solo a Abisinia y Liberia como estados independientes. Finalmente, se reflexiona sobre las consecuencias de la colonización y la explotación de recursos, sugiriendo paralelismos con la situación actual de neocolonialismo.