La teoría de la dependencia, surgida en América Latina en las décadas de 1960 y 1970, critica la teoría de la modernización y examina las relaciones asimétricas entre países desarrollados (centro) y subdesarrollados (periferia). A través de conceptos como 'desarrollo del subdesarrollo', se argumenta que las políticas globales perpetúan el subdesarrollo en los países periféricos, siendo destacados autores André Gunder Frank y Raúl Prebisch. Estos teóricos señalan cómo los recursos fluyen de la periferia al centro, afectando el desarrollo local y manteniendo el neocolonialismo.