El documento analiza la transformación sociológica que ha llevado a la postmodernidad, destacando la pérdida de fe en la razón y el ideal de progreso, resultando en una cultura caracterizada por el individualismo, la ausencia de fundamentos y la multiplicidad de elecciones. Se enfatiza la necesidad de recuperar valores en la educación que contrarresten el vacío existencial y aliviar la crisis de sentido en un mundo hipermoderno. Se aboga por una universidad católica que integre fe y razón, orientando la enseñanza hacia el desarrollo integral de la persona frente al relativismo postmoderno.