La propaganda tiene sus orígenes en la Iglesia católica para difundir el mensaje religioso. Consiste en utilizar información presentada masivamente con la intención de apoyar una determinada opinión política o ideológica, aunque la información pueda ser incompleta o parcial. Joseph Goebbels, ministro de propaganda nazi, usó 11 principios como simplificar el mensaje y presentar al enemigo de forma exagerada para influir en las masas.