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“SIN CIENCIA NO HAY ´PARAÍSO´”.
REFLEXIONES.
Justo Castillo Freire.
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TABLA DE CONTENIDOS.
Presentación 7
Hasta ahora se ha escuchado la “palabra de dios”. En adelante sonará la voz de la materia
provista de conciencia 9
La nueva concepción de la historia 11
Reflexión evaluatoria (intermedia) del proceso de la vida 13
Del capitalismo al comunismo 17
¿Qué le pasa al mundo? ¿En qué momento de su desarrollo se halla la humanidad? ¿Cuál es
su estadio próximo? 22
Ensayo de integración de categorías y leyes de la economía política marxista con las de orden
filosóficas, para la comprensión de la coyuntura y de la realidad, en cuanto tal 32
Individuos del tercer milenio: seres que colaboran para el usufructo del “trabajo coagulado”,
en el desarrollo del pensamiento y que progresivamente se auto comprehenden en el concepto:
ideas sobre el siglo XXI 37
Acciones contrahistoricas de la izquierda tardía 48
La difícil transición, de la economía empresarial a la popular solidaria 51
Frente a la actuación de la izquierda: “cuña del mismo palo” 58
Las consecuencias de los excesos imperialistas y la sumisión europea al “atlantismo”: efecto
rebote 63
En torno de las interesadas evaluaciones sobre la década (“perdida” -sic) de gobierno 67
Argentina, Venezuela (Brasil/Ecuador/Bolivia): ¿fin de la onda “juglar” política (CELAC) o
reconquista yanqui de su patio trasero (Alianza del Pacífico)? Intento de ubicación de la
“cuestión” en un plano más amplio 7
1
Nociones epistémicas proactivas, sobre la historia 83
En la fecha conmemorativa del deceso de Jossif Vissarionóvich Dzhugashvili Stalin 86
A propósito de la “comprobación” (disqué), de la predicción del señor Einstein, sobre la
existencia de “ondas gravitatorias” 97
Con relación a la visita de Obama a Cuba 99
El cuento ese de la democracia, de las libertades, de la propiedad 104
En el día clásico de los “camelladores” 119
La cuestión política americana: los últimos incidentes y los en ciernes121
Nacional: la “selección ´b´”, del Ecuador 126
Leyenda (actualización: Robert Stack -Misterio sin resolver) 130
6
Ante la fecha, que conmemoran todas las personas 132
Conclusiones 134.
7
PRESENTACIÓN.
Luego de 15 años de investigación de índole sobre todo bibliográfica en torno de la
tópica filosófica en general, desarrollada entre los 40 y 55 años de edad o en el período
1997-2012, la persona autora del presente documento, terminó de poner por escrito los
resultados de la misma. El trabajo resultó voluminoso, a la sazón: una extensa exposición
comprehendida en 5 libros, de mil hojas cada uno (en tamaño cuaderno), que contienen las
diversas materias abordadas de modo completamente correlacionadas (Ciencias Filosóficas,
Naturales y Sociales), el cual lleva por título: “LA NUEVA CONCEPCIÓN DE LA HISTORIA”
(www.nuevaconcepciondelahistoria.com); la investigación básica está expuesta in extenso
en cuatro tomos, mientras que el primero, es el resumen. Por el 2012, los libros fueron
subidos a la red, a efecto de socializar su contenido; de manera que en la Internet circula la
obra, aproximadamente durante tres años ya.
Las razones que empujaron a realizar esa compleja y particular empresa (sobre todo
porque ese tipo de trabajos se han vuelto actualmente raros; y, cuando ocurren, se los hace
según enfoque posmoderno descriptivo de los “pequeños relatos”) se emparentan con la
necesidad de saldar una preocupación de orden cuasi estrictamente personal: la inquietud
respecto de la razón de la existencia del ser humano, de la vida, del Cosmos en general; la
citada interrogante, de acuerdo al parecer del autor, ha sido respondida. Inquisición derivada
versó sobre cuáles son las tareas que dan sentido a una vida, en el presente. Finalmente, la
preocupación avanzó hacia topar interrogantes en torno de en qué momento vive la
humanidad y cuál es la explicación, la trama yaciente en la abigarrada articulación de
procesos en despliegue, quienes no parecen tener sentido, que van a la deriva; finalmente: en
lo tocante a cuál es el estadio venidero. Se tiene la creencia, que también tales
preocupaciones han alcanzado asistencia.
Es posible suponer, por tanto, que sobre las tópicas en mención: poca atención se ha
puesto. Sólo en dos personas se ha topado con el tratamiento de aspectos temáticos del orden
referido, en tanto pensamiento en verdad, innovador: en Carlos Marx y en el Sr. Dr. Alfredo
Castillo B.; en el resto, únicamente se ha notado la exposición de ideas tautológicas
extraídas del gramscismo, del echeverrismo, del dusselismo, del foucualtismo, del
habernacismo, etc. No cabe duda (incluso en la perspectiva positivista “estructuralista”
althusseriana), que Marx maduró: avanzó de una posición humanista antropológica archi
revolucionaria, a una revolucionaria científico-filosófica; giro que le permitió advertir a la
historia en su carácter de movimiento progresivo, en el que cada etapa suya, cumplía una
función. Al capitalismo le es propio “crear la base material del mundo nuevo” (la
democovivencia), luego de lo cual debe dejar la escena histórica, no antes; en sentido
teleológico cuasi kantiano: el ser humano va hacia el dominio y conocimiento total del
mundo.
Concluida la tarea, se pensó pasar a prestar atención al desarrollo de los
acontecimientos, con el propósito de advertir si alguna de las hipótesis prospectivas
formuladas en el trabajo daban a entender que podían cumplirse, o por lo menos permanecer
atento sobre los avances científico-técnicos, como respecto de los escritos atinentes a la
formulación del escenario futuro de la humanidad. Otra tarea, llevada a modo de
divertimento, ha sido pasar revista a los hechos económico-políticos de coyuntura del
Ecuador (los avatares, las tribulaciones del “´tiempo´ histórico” en inserción), sin
desconectarlos de la trama global de los procesos, así como en atención a las grandes
circunstancias de la vida humana. Ahora bien, la nota que iba a diferenciar estos análisis de
todos los existentes, consistía en la adopción de una conducta perceptiva diferente, que esté
signada por la aplicación del conjunto de categorías, leyes y la visión formuladas, material
que se halla aplicado en los libros enunciados en el párrafo inicial.
Las nuevas categorías: teoría de la propiedad, modelo de desarrollo humano (1ra.
Naturaleza [reproducción natural: valor de uso], 2da. Naturaleza [reproducción social: valor
de cambio], 3ra. Naturaleza [reproducción maquinizada: “valor” de usufructo]), condición
animal, propiedad de la inteligencia, unidad mínima de inteligencia (de pensamiento;
8
programación lógica), banco germoplásmico, hedonismo (artístico, empresarial, religioso,
humanista, ecológico), neocórtex, neoidealismo, condición racional, neoproletario,
transición, revolución subversivo-intelectual-ciudadana, cuestión social, cuestión espiritual,
cuestión global, neoprometeia (IA), división posmoderna del trabajo, bloque histórico
hemisférico, homogenización, cuestión humana (ontopraxeologoteleología), ethos
supramoderno, reproducción automatizada, “valor” de usufructo (input/output: modelo
sraffiano), robot sapiens, tercera naturaleza, racionalidad teleológica, destino común de la
humanidad (humanología/historia), protodivinidad, perfección, absoluto, democovivencia,
campo de conciencia, supraidentidad, condición divina.
Los resultados del trabajo se hallan plasmados en las reflexiones, que a modo de
artículos componen este documento. Los primeros ensayos abordan de forma resumida y
sencilla la matriz de principios filosóficos, que son el asiento de la cavilación; luego se
avanza a la proposición de fórmulas interpretativas sobre los procesos económico-políticos
globales; los referentes al subcontinente suramericano; a continuación, se alude a los hechos
propios del Ecuador; finalmente, se ha dejado sitio para añadir reflexiones más profanas. En
todo momento se pone énfasis en la tesis de que la humanidad recorre los últimos tramos de
la formación social capitalista, que el proceso vigente es transicional, el cual avanza por vía
intermedia, esto es, que toda forma radical respecto de edificación del nuevo escenario de
reproducción humana, se halla proscrita.
Como corolario se arriba a la conclusión, que: “Sin ciencia no hay paraíso”
(contrario sensu a la expresión: “sin satisfacción de los sentidos no hay paraíso”, puesto
que no es la esfera arcaica, de la animalidad del “ser”, sino la de la entera racionalidad, la
que configura al “súper ser humano” ); en la medida en que el dominio cognitivo del
mundo lleva al ser humano a producir los instrumentos y los métodos a través de los cuales
este ser deja atrás su naturaleza primigenia (en lugar de reincorporarse a ella, como piensa
el humanismo ecologista hedónico), forma su propia naturaleza: tercera naturaleza
(providencial o campo de conciencia); “cielo”, en el que reina el ser pensante, sobre el
proceso de formación de la “idea”. Finalmente, el objeto de reunir estas reflexiones y
prepararlas para una posible publicación formal, es testimonial: que quede escrito, que si se
pensó de modo diferente al que es el común denominador en la coyuntura “posmoderna”.
Quito, 15 de abril del 2016.
9
(En la web). Se ha hecho la presentación del sujeto (con sumo respeto y diligencia,
desde luego); se han expuesto algunas ocurrencias filosóficas; se ha aludido a Stalin, al
conmemorarse un año más de su deceso (lo cual debe haber producido urticaria en más de
una persona “amiga”); se han ensayado esfuerzos, básicamente líricos por “defender” al
gobierno ecuatoriano: a su Presidente y a Alianza País (sin que se pertenezca a dicho
Movimiento y que tampoco se comparta del todo su ideario y prácticas; en realidad, lejos de
acá, la intención de hacerse con provecho alguno); a decir verdad: la referida adhesión al
sector oficial, ha sido hecha tan sólo por responsabilidad histórica. Ahora, para variar, se
hacen llegar unas cuantas anotaciones, que aluden a las cavilaciones de un “alma” en pleno
estado de serenidad ya. Mientras tanto, de todas maneras:
“La soledad del pajonal al corazón se iguala…
Han pasado ya seis cosechas; en el campo sólo hay rastrojo…
Ya las ramas de los sauces se inclinaron más al río…”1
.
HASTA AHORA SE HA ESCUCHADO LA “PALABRA DE DIOS”. EN ADELANTE
SONARÁ LA VOZ DE LA MATERIA PROVISTA DE CONCIENCIA.
En lo personal, desde temprana edad se fue asaltado por la inquietud: ¿para qué está
el ser humano, en una palabra: me encuentro yo, en este mundo? (pregunta concebida
todavía en los dominios de la percepción escatológica). Las especulaciones usuales al
respecto, jamás satisficieron dicha “sed de saber”. Las soluciones de mayor circulación
pueden ser: para nacer, crecer, multiplicarse y morir; para encontrar a Dios, hacer su
voluntad y acceder a los Cielos, caso contrario descender al Averno; para ser revolucionario
y liberar a la humanidad de sus contradicciones internas: eliminar la explotación, la
dominación y la sujetación (la propiedad privada del capital, la concentración de riqueza, la
alienación); para dedicarse a la empresa: realizar las mejores “diligencias y oportunidades”,
arriesgarse: invertir el capital, crear empleo, producir bienes y servicios, para atender las
necesidades de la población y obtener un justo retorno; para asumir una función científica,
1
Peshte longuita: pieza clásica musical ecuatoriana; Sanjuanito, entonado por el excelente grupo folclórico
boliviano: Bolivia Manta; letra y música del compatriota Manuel María Espín Freire. Música hermosa, que
encierra el talante psicológico sano, ingenuo del “bien amado pueblo”; en una palabra: que denota todos sus
buenos sentimientos.
10
dedicarse por entero a la ciencia, reprimir los impulsos hedónicos primarios y apoyar el
prurito positivista atinente al esclarecimiento de los misterios del mundo.
En el marxismo (en Marx) se estuvo apercibido, de que se encontraban los elementos
heurísticos requeridos para proceder a la formulación de la respuesta satisfactoria a tal
inquietud de modo racional, o sea, “partiendo del mundo mismo”, no mediante la
construcción de mitos, de dioses, de demonios, de cielos, de infiernos. Pero el marxismo (no
Marx) al igual que ha dado pasos para avanzar una contestación positiva para dicha
incógnita, inmediatamente se ha vuelto “obstáculo epistemológico” a ella: ha producido “un
cierre” en ese campo del saber; en realidad, ha abierto y a la vez ha bloqueado el camino (“el
futuro no está escrito”, ha sido su aforismo prospectivo). Eso ha ocurrido con los grandes
marxólogos (Dussel, Lowy, Echeverría), muchos de los cuales ni siquiera se han notificado
del hecho, otros no han pasado de su problematización epistémica, y unos terceros han
dejado pendiente su tratamiento. En suma, las inferencias adelantadas distaban, según
opinión personal, mucho de arrojar una proposición consistente, que sea capaz de despejar
esa brumosidad, de ese problema filosófico vital para toda existencia, que ha dejado atrás la
preeminencia del “ser animal” en su vida.
El carácter y estado de intelección del mundo, así como su posición (actitud) ante él,
son de orden histórico y estructural, pues, los mismos dependen del estado de progreso
material alcanzado y de su reflejo subjetivo. No en todo momento y circunstancia
–tautología- es posible plantearse las preguntas apropiadas, así como el modo de proceder a
efecto de producir las respuestas; pues, el proceso de desarrollo perceptual abstracto es
colectivo y crece mientras avanza la vida de la contradictoria comunidad. Llega un
momento, por tanto, en el que se produce un “efecto de singularidad”, de salto cualitativo en
el seno del pesar filosófico (a la manera de Kuhn): todas las piezas de un rompecabezas han
sido producidas; ahora, no queda más que juntarlas de modo orgánico ordenado (como
Einstein y su Teoría de la Relatividad; Watson y Crick y el modelo de doble hélice del
ADN), de suerte que aparezca el todo “construido de manera a priori”, por tanto derivación
sospechosa (suele decirse: “es muy hermoso para que sea realidad”): la esencia y la
complejidad al unísono, de consuno. Aunque es la esencia la que es objeto de la búsqueda,
de la “apuesta”.
Hoy se puede ya “morir tranquilo”, puesto que la respuesta sobre la pregunta en
torno de la razón de ser, del ser humano en el Cosmos, está perfilada (la tribulación
existencial ha amainado), como es obvio: partiéndose de Marx (la persona que borronea
estas líneas, que sepa, se ha notificado, que sólo en el pensamiento de dos personas se halla
planteada la respuesta: en Carlos Marx [Los grundrisse: capítulo sobre las máquinas {el ser
humano encarga el trabajo al autómata y se dedica a conocer y a dominar a la naturaleza}] y
en el Dr. Alfredo Castillo B. [el prominente pensador ecuatoriano en una de sus
disertaciones dice: “el ser humano reifica e incorpora en su gran universo espiritual a la
naturaleza entera”]). Con base en estas poderosas “intuiciones”, se ha podido decir algo más
al respecto, para lo cual se ha debido conjuntar varias áreas del saber: las ciencias naturales,
las sociales, las filosóficas. El ser humano es el zenit de la evolución; su particularidad
reside en que dispone de inteligencia (de neocórtex, en sentido más ontológico), por lo que
su papel en el Universo es especial: debe necesariamente representarlo. Y la porquería
reflexiva completa se reduce a una minucia: a la “Teoría de la propiedad”.
Noción de la historia con sentido teleológico. La “teoría de la propiedad” es su
elucidación. Cada organismo vivo (e incluso la modalidad inorgánica de la existencia: el
oxígeno, por ejemplo, tiene dos electrones: solamente puede aliarse con otro elemento en
enlace covalente) cuenta con una propiedad que define su ser. A un ser, luego, no se le
puede pedir ni más ni menos, que lo que su propiedad es capaz de darle: ese su destino2
. Una
2
Una pregunta elemental, pero muy sugestiva: las plantas están para producir frutas, las reses para producir
carne, la abejas para producir miel, el aire para que se sirvan de él, plantas y animales; el ser humano: ¿para
qué está en la Tierra? Para ir al cielo o al Infierno, como dirían los cristianos; para reencarnarse, alcanzar la
11
planta posee clorofila como su cualidad inmanente, su función es producir materia verde;
una res tiene cuatro pansas, su papel es transformar vegetales en proteína; un león contiene
en su sistema digestivo potentes ácidos gástricos, su rol es regular la reproducción de los
herbívoros mediante actos de depredación y de este modo controlar el “extractivismo”
desertificador de los herbívoros, que puede alterar el equilibrio natural más allá de sus
rupturas cíclicas; el ser humano posee la propiedad de las propiedades: el neocórtex (el
órgano de la asociación, que permite pensar, representarse el mundo, formar la conciencia
[los biólogos o los genetistas dicen que el ser humano comparte el 99% del ADN con el
chimpancé; se asume, que el 1% del genoma diferencial humano corresponde al desarrollo
de las células nerviosas cerebrales, que permiten pensar]).
El ser humano, luego, en el sitio en que se encuentre –verdad de Perogrullo-, cavila:
esa, la unicidad de la historia (la compatibilidad general humana: la civilización, la cultura),
el rumbo común de la vida: Aristóteles, Kant, Hegel, Marx (“la historia como sentido” [La
tendencia inscripta en el desplazamiento humano es hacia la homogenización: cosmovisión
objetiva, unidimensionalidad; la última etapa es el “pensamiento único”, una sola raza,
indiferenciación del modo de ser, del pensar, de dejar de sentir]; la humanidad no puede
escapar a su destino, al desplazamiento realizante de su genética: el designio inconsciente de
la historia, la racionalidad inmanente autoconducida -lógica- de los procesos sin sujeto).
Cada ser humano es una “unidad mínima de inteligencia” (supra identidad); ésta la
“abstracción inicial” del proceso cromosomático, con lo cual aparece el propósito de ese tipo
de existencia –humana-: llegar a ser (lo es ya –en el “imaginario” de su elite positivista), el
“ser absoluto”. En realidad, si la humanidad no se pone (descubre) su meta, queda a merced
de la ley expuesta por el filósofo griego Séneca: “no existe viento favorable, para quién no
conoce puerto de destino”.
El cambio más radical a darse en la humanidad, consiste en que ésta debe renunciar a
su naturaleza animal primigenia (la esfera sensorial), para poner en escena una nueva
conducta, en coherencia con la fase instaurada y la meta correspondiente a ella; en esta
ocasión se trata de la “meta de las metas”, en cuanto la misma hace realidad el paso terminal
y definitivo de su misión: la producción de la “idea absoluta”. ¿Será esa una transición
dolorosa? NO, Pues, el susodicho es un hecho todavía realizado sin consciencia. La
conciencia es el reflejo (incluso mecánico) de la realidad; el carácter reificante de esta última
impone también la conducta. Ese “cambio de paradigma” mental y comportamental tiene la
necesaria mediación “para sí”, de la transformación de las condiciones materiales de
existencia. Una humanidad que ya no trabaja ocasionalmente, por un momento se sumirá en
el hedonismo.
Ahora bien, “No hay mal que dure 100 años ni cuerpo que lo resista”; de ese fango
surgirá, “como el Ave Fénix”, el nuevo ser humano, cuyo modo de ser nada tenga que ver
con su pasado; remoto realizado, que se pondrá como su antítesis. Ser humano mismo y
renovado, que mire (¿con desprecio?, ¿con vergüenza?, ¿con repugnancia?) con indiferencia,
con desinterés y a la vez: con comprensión a aquellas actividades que antaño llenaron de
“contenido” la vida, que formaron parte del background de su realización: la mitología
religiosa, la diversión, los pasatiempos, la recreación, el arte, el juego, los placeres de la
vida: el sexo, la culinaria, los paseos, la droga, o sea, las preocupaciones e intereses propias
de sus naturaleza animal. El ser humano deba dejar atrás esta “naturaleza”: lo está haciendo
en ciertos sectores, para formar la propia (naturaleza), distinta, pero que sin embargo tiene
como pisos inferiores suyos a la naturaleza natural y a la artificial (¿Cómo mira el ser
humano viejo el pasado que fue para sí, en la niñez actual?).
El ser humano está en plan de convertirse en "Dios"; o, el Universo (la Materia) se
halla en vías de dotarse de su "Dios" a través de la actuación del producto supremo suyo: el
ser humano. Ni complejo de inferioridad ni soberbia. Ahora bien, si debido a un falla en las
leyes siderales o por otra razón de la praxis (destrucción de la casa planetaria, las guerras,
perfección e integrarse a la “energía universal”, sostendrían los hindúes; para decesar e integrarse al ciclo de la
materia, supondrían los ateos marxistas.
12
etc.), el “telos” humano: la formulación de la “idea” y la gestión temporaria del Universo, se
viese frustrado por desaparición de las unidades aglomeradas de pensamiento, debe
asumirse: que ese horizonte estaba dispuesto para la historia; y que en otro ciclo universal o
en otro Universo será. En realidad, a la Materia no le interesa las preocupaciones humanas al
respecto, pues, ella puede destruir todo lo hecho de un solo plumazo, puesto que “está en
capacidad” de volver a hacer todo estocásticamente de nuevo.
El neocórtex es el más potente producto de la evolución natural/social; en realidad:
es el último eslabón progresivo natural, al que ni la propia naturaleza puede superarlo: frente
a él, esta última: se siente impotente; la que –a partir de un momento dado- recibe, más bien,
la retroacción, la remodelación de él; pues, como ocurre en el recambio generacional de
roles al interior de una simple institución familiar burguesa monogámica: el Padre, que guió,
que enseño, que tutoreó a su primer hijo, ahora su vástago crecido, preparado en las ideas
modernas, gallardo, audaz, toma las riendas del hogar, se sobrepone con garbo a su
progenitor, pasa a comandar “la casa” con el beneplácito, con la satisfacción, con el orgullo
del jefe natural: el cual le mira de soslayo y se pavonea. Precisamente el neocórtex es el
aditamento orgánico de última y final data, que: 1) puede adaptarse al ambiente natural (y
social –someterse o dominar en las formaciones clasistas), 2) ser capaz de subsumir las
condiciones naturales y del entorno en general “para sí”, 3) tiene el don de transformar –de
modo relativo- la situación dada a su conveniencia, 4) crea nuevas condiciones y, 5) realiza
una mixtura entre las cuatro citadas, para hacer exitosa su presencia, perennizarse: para crear
la idea.
La inteligencia es el poder absoluto, frente a la que: “nada se resiste”; si su
despliegue conduce al saber absoluto (la “diosa naturaleza”, en efecto, “creó a su hijo
omnipotente” –la humanidad- y éste debe alzarse por sí mismo hacia su forma
“providencial”), el complejo de inferioridad -el trauma- se derrite y el posthumano se
convierte en “´ilota´ coronado” (todas la utopías que el ser humano se figure se harán
realidad un día, puesto que como él, sus fantasías se hallan dentro del mundo, de sus leyes,
de sus posibilidades [“La computadora planetaria que todo lo sabe. Se le pregunta: -¿Dios
existe? Responde: ´Ahora, sí´”]). La inteligencia se objetualiza: realización de vida (fuerzas
productivas) a través del trabajo en colectivo: creación de instrumentos, conservación,
reutilización y mejoramiento (tecnología: objetivación de la razón): progreso prometeico
(milenarismo, visión optimista de la historia; la “ley del valor” es la verdadera base del
progreso, del desarrollo acelerado e ininterrumpido [actualmente, ya se gobierna la
“energía” del átomo, se manipula la vida con la genética, se ha avanzado mucho en la
producción de inteligencia,…, de modo que la tendencia está puesta; luego, la teoría del
“post-desarrollo”, por el momento, es impertinente]). Si sobre un libro que se empieza a leer
le dicen el epílogo: ¡no importa!, pues, de todos modos la lectura debe seguir. Luego
concluye todo y se inicia un nuevo ciclo sideral (Big rip).
Quito, 17 de marzo del 2016.
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LA NUEVA CONCEPCION DE LA HISTORIA.
A.- SINOPSIS.
Cuestión filosófica, teóricamente resuelta: sentido de la historia: progreso
prometeico; función de la vida humana: “… su comprensión y su dominio… [control]…
de la naturaleza…” (K. Marx); propósito de la inteligencia: producir la “conciencia de
sí”, de la realidad en tanto tal (la idea refleja los rasgos esenciales de la materia, expone la
dinamia de ella: la ley del movimiento presente y la de su tendencia –mudanza-; pero, sobre
todo, los rudimentos de esa nueva realidad, en la que se supera la actual y se realiza la
razón humana, en coherencia con el concepto científico objetivo de “desarrollo humano”:
naturaleza, naturaleza/ser humano, ser humano/naturaleza, ser “divino”).
La Materia esculpe a “Dios” (La Carne Enverbada) en el desarrollo de las
fuerzas productivas; el Universo forja su regente en la forma singular suya: el neocórtex,
supera la indeterminación heisenbergiana, en la ciencia y en la técnica: la conciencia
absoluta; la naturaleza se humaniza, se subjetiviza, se “providencializa” (el ser humano
sopla, en la “nariz” de la mecánica automatizada antropomórfica, el aliento de la
inteligencia artificial -redes neuronales/simulador de pensamiento, robot sapiens,
posthumano).
En la lógica-histórica, la Religión (Cristiana, Hindú) viene a ser el “disfraz
metafísico del auto movimiento” de la humanidad. Ser Humano: yo soy la inteligencia, el
que produce la verdad y que va a la tumba; el que es como yo, no vivirá para siempre; soy
el que quiere ser, el que estoy siendo, el que voy a llegar a Ser. La vida/la muerte han
dejado de ser el misterio. Al final queda tan sólo la potencia, que busca un nuevo acto: la
masa y su propiedad primigenia (la polaridad): el autocinetismo; la esencia de la Materia es
existir, ser, permanecer; “nada hay eterno fuera de la materia en perpetuo dinamismo y de
las leyes con arreglo a las cuales se mueve y cambia” (la Palabra pasará, pero la Materia
no pasará).
HASTA AHORA SE HA ESCUCHADO LA “PALABRA DE
DIOS”; EN ADELANTE SONARA LA VOZ DE LA
MATERIA PROVISTA DE CONCIENCIA.
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B.- DESARROLLO.
1.- POSTULADOS.
La función del ser humano en el Cosmos, es producir la idea (el conocimiento total).
La propiedad específica con la que está dotado (neocórtex: neuronas de la asociación, base
material del pensamiento, de la inteligencia), determina esa misión.
Si bien no existe el antecedente en el que se refleje el proceso “hacia así” realizado
de un conjunto racional, la comprensión del presente y del pasado, así como el diseño de
una política coherente de la praxis, sólo es posible con la formulación de la meta de la
humanidad (En sentido clásico: una persona de 18 años, se ve a los 30 profesional, con
empleo, una familia, etc.; sabe su procedencia, qué es, a dónde va, y qué debe hacer).
2.- TEORIA DE LA PROPIEDAD.
- La propiedad privativa de un ser, define, preestablece el sino del mismo
(determinación).
- Todo ser vivo tiene una propiedad (“don”) exclusiva, que lo delimita (a éste, no se le
puede pedir más, de lo que dicha cualidad singular, le conduce a dar, lo permite):
- Plantas: clorofila (producir materia verde).
- Res: cuatro panzas (transformar vegetales en proteína).
- León: poderosos ácidos gástricos (debe regular el crecimiento de los herbívoros:
agentes/instrumentos, productores/destructores del equilibrio cíclico natural).
- Ser humano: el neocórtex (neuronas de la asociación, del pensamiento, de la
representación; pero el ser humano puede hacer lo que los animales hacen por
separado –las alas: volar [el avión], el murciélago: el radar,…-, porque tiene el
órgano productor de “órganos”: el cerebro).
3.- LA PROPIEDAD DE LA INTELIGENCIA.
- Último eslabón evolutivo natural (con ella, termina el proceso progresivo de la
naturaleza).
- Tiene solamente el ser humano (y es una sola: racional).
- Convierte en único, en superior, a este ser.
- Esta es el neocórtex: base material de la inteligencia.
4.- FUNCIÓN DE ESTA PROPIEDAD (del neocórtex, de la inteligencia).
- Producir la idea.
- Sostener la sobrevivencia.
- Paralela producción de ideas (la ciencia, la técnica).
5.- LA INTELIGENCIA SE ONTOLOGIZA (praxis).
- Fuerzas productivas.
- Producción espiritual.
6.- LA HISTORIA (la praxis): PROCESO DE PROGRESO (hipótesis prospectiva).
- Contradicción (fuerzas productivas-relaciones de producción).
- Sistemas humanos: preclasistas, clasistas, postclasistas.
- Cada uno cumple una función (Propiamente: en la base de cada fase progresiva
histórica, operan leyes concretas de reproducción humana –modos de producción- y
también una regularidad de la población).
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a.- Comunidad primitiva: constituir los nexos, formar el sistema: el sujeto gregario;
esta comunidad no volverá a separarse jamás; la que luego se escindirá
internamente (las clases) e inaugurará su desarrollo prometeico.
b.- Esclavismo: dar forma a la división del trabajo (manual/intelectual), crear el hábito,
en un sector de las elites, de producir los saberes; iniciar la superación del
pensamiento mitológico.
c.- Feudalismo: producción estética, la urbanidad elitista, ganar en edad, sostener e
incrementar el grupo humano escindido.
d.- Capitalismo: “producir la base material del mundo nuevo” (primer sistema de
acumulación -privada); paroxismo del progreso: competencia (explotación,
dominación, concentración de riqueza).
e.- Socialismo: sistema de tipo transicional; motor dual –emulación- al principal
capitalista; asistente del proceso de acumulación (social); crear la idea de la
racionalidad igualitaria; ejemplificar la utopía: revolución, dictadura del
proletariado, ensayo de edificación de la sociedad socialista: la ex URSS y su
Campo (casuística, emulación, revisionismo, defección).
f.- La transición: (mutatis mutandis: 1956-2050) época cambiada. División global del
trabajo: las empresas multinacionales (la neotriada: EU, UE, Japón –y los BRICS)
completan el proceso de automatización (la historia ha ratificado, por un lapso
más, al capitalismo –la competencia- la tarea de continuar –y completar- el
desarrollo de las fuerzas productivas); el Sur (neocolonialidad), crea las nuevas
relaciones “sociales” (la comunidad humana).
El capitalismo está en orden de ser cambiado, dado que cuasi ha cumplido su misión
o, en su defecto: por cuanto existe ya otra propuesta, que termine dicho papel (la
automatización), con omisión de las lacras sociales y ambientales.
La historia, de modo centrista (neosocialismo, socialismo del siglo XXI,
ecosocialismo), avanza sobre los rieles: capitalismo y socialismo.
g.- Comunismo: último sistema humano (imperio de la racionalidad absoluta, se ha
superado el hedonismo burgués, religioso, de la felicidad sensorial, incluso
estética: el ser humano frío, hierático, insensible: se ha vuelto “Dios”). Producción
de la idea (ley del “valor” de usufructo, el trabajo ha salido de la escena histórica,
automatización de todas las esferas de reproducción de la vida, democovivencia).
7.- DE LA ONTOLOGÍA A LA GNOSEOLOGÍA: LA TELEOLOGÍA.
- La primera meta de la naturaleza (según sentido pertinaz metadeterminista, que en
cierto modo personaliza a la realidad), fue crear el neocórtex: el órgano de la
representación.
- La senda del progreso histórico dado demuestra, que va hacia la segunda meta:
producir el robot (la automatización concreta), para que el ser humano se libere del
trabajo y se ocupe por entero en la actividad, que es la razón de su ser: la creación de
la idea absoluta (el alter ego de la materia). Este hecho, en vista de que de por medio
estuvo la conciencia, la voluntad, podría conseguirse con socialismo (racionalidad) o
con capitalismo (animalidad).
El proceso fue únicamente burgués al principio (etapa competitiva del desarrollo del
capital); luego, mixto en la fase intermedia: la ex URSS y su Campo y el capitalismo
(etapa monopólica del capital); y, termina “unipolar”, con la presencia capitalista total
(globalización).
- La tercera y última meta (telos) de la realidad, es producir esa idea; proceso en el que
se realiza el neocórtex (interface entre todos los cerebros humanos y de estos, con un
16
centro de inteligencia artificial, estructuran la mente del tamaño del Universo –la
capacidad objetiva para conceptualizarlo), la materia es simbolizada, con lo cual el
ser humano ha cumplido su rol.
- Una vez aquí, no tiene sentido ya más, la inteligencia (el neocórtex; strictu sensu: la
vida del ser humano), puesto que cuando todo está simbolizado, categorizado, no
tiene razón la existencia del órgano de la representación (es el momento –único- en el
que este ser se ve impelido a realizar su libertad: tomar la decisión de “ser o no ser”).
¿Es todavía temprano para pronunciarse de este modo? Es posible que estas hipótesis
de muy largo aliento en la progresión humana, a pesar de que las mismas cuentan a su favor
con la evidencia contenida en el desplazamiento histórico tendencialmente progresivo de la
ciencia y de la técnica, para la mentalidad humana actual: no sean admisibles (plausibles),
pues, “no se puede pedir a un ser, que haga …[piense en]… algo, que todavía no está en su
naturaleza” (K. Marx dixit).
No obstante, ellas tienen el mérito de apuntar una salida honorable para la especie, en
cuanto la rescata de las garras de la depresión existencial, de la torpe inserción de la
inteligencia insumida en la sola recirculación hedónico-teológica retardataria generación
tras generación (“gastar pólvora en gallinazo”, suele decirse), para sugerirle lo que
necesariamente viene: un “orden superior de civilización” (M. Nicolaus): la civilización del
“Ethos supramoderno y del „valor‟ de usufructo”, “metaracional”, de la
inmanencia/trascendencia intersubjetiva racional (realización plena del poder de la
inteligencia; este supuesto, no solamente que es un hecho: ¡es también una exhortación!).
Quito, abril del 2015.
17
REFLEXIÓN EVALUATORIA (INTERMEDIA) DEL PROCESO DE LA VIDA.
Solamente la “profecía”, que considera el escenario futuro en sentido positivo, de
avance, de desarrollo edificante del ser humano, debe ser tomada como fiable, puesto que
responde a la necesidad, a lo que es racional y tiene derecho a ser dicho (–F. Engels). La
función del ser humano en el Cosmos, es producir la idea (el conocimiento total); cumplido
ese objeto, no tiene sentido ya la producción de nuevas “unidades de pensamiento” (el
apareamiento, la clonación, la vitrificación, la criogenización, la inmortalidad) o de su
sucedáneo: el robot sapiens. La propiedad específica con la que está dotado el género
(neocórtex: neuronas de la asociación, base material del pensamiento, de la inteligencia [y
de las neuronas intermedias {interneuronas} asiento de la memoria adquirida –P.
Panchout]), determina esa misión.
¡Increíble!, ¡impresionante!: la naturaleza de modo aleatorio se ha ido
acomodando para crear y sostener –en su orden- a la especie, que debía
representarla (la elaboración de la idea). Ese: ¡el sentido de todo!
Dos entretenimientos (formas superiores de trabajo, de la praxis) justifican
plenamente la vida (del neocórtex, de la inteligencia [la grabe responsabilidad de contar con
ella]): la acción política (en la coyuntura histórica) y la científica. La primera: lucha en el
seno del orden “social” (humano) a efecto de eliminar el padecimiento de las 9/10 partes del
género (sólo los animales no se inmutan frente al sufrimiento de los demás –K. Marx-; pero
esa no es una posición ética, sino racional); la segunda: atrapar todo el conocimiento del
mundo (ser una “águila arpía”: siempre en las nubes, pendiente de la eclosión de un nuevo
“paper” científico en la “web”; bajar en picada sobre él, con la garras desplegadas
inmediatamente para usurparlo) y/o aportar en su producción/difusión, para pasar al nuevo
estado de materia (del orgánico-racional al simplemente físico): la muerte, con el máximo
dominio intelectivo del mundo en el que se actuó.
Posarse sobre los hombros de los máximos exponentes del pensamiento (que para
Newton en su momento, se dice, eran dos: Galileo y Descartes): Heráclito, Homero,
Aristóteles, N. Copérnico, G. Bruno, G. Mendel, J. Kepler, I. Kant, Spinoza, Hegel,
Newton, Darwin, Marx/Engels, Lenin, Stalin, Mendel, Marie Curie, Mileva Maric, T. de
Chardin, C. Sagan, A. Leontiev, Rosalind Franklin, I. Asimov, S. Miller-Fox, Agustín
Cueva, Grossmann-Dobb-Shaikh-Amín-Guerrero, Althusser-Balivar-Castells, Biessonov,
Kapitza, P. Panchout, G. Arrighi, J. L. Fiori, I. Wallerstein, R. Penrose (Bueno: también de
Smith, Ricardo, Misses-Hayeck, Kalecki, J. M. Keynes, Schrodinger, Pareto, Parson,
Gramsci, Habermas, Toffler-Drucker, J. Barker, Dussel, Foucault, Hawking, P. Krugman,
T. Piketty).
Ser humano: “carne con necesidades”, “conciencia sensible”, “inmanentismo
absoluto”, finalmente proceso hacia el concreto: “ethos de racionalidad”. O sea: de la
emocionalidad a la logicidad. El arte (el hemisferio derecho del cerebro: la esfera arcaica,
animal, del “ser”), ha acompañado, ha estimulado: ha hecho más llevadero (“los niños son
la alegría del hogar”) el viacrucis, la proeza: la producción del concepto. Función
intermedia, de transición: la Novena Sinfonía “Coral” de Ludwig van Beethoven: el
18
verdadero genio; el poder de la mente; la máxima creación racional (¿moderna?), que ser
humano alguno pudo lograr; composición total, filosófica (patrimonio espiritual de la
humanidad); metarelato omnicomprensivo; el ser humano, con ella, ha llegado al absoluto:
“1er. Movimiento: Origen del Universo -(Big bang)-.
2do. Movimiento: Orden de la naturaleza -(fijación de las constantes cósmicas)-.
3er. Movimiento: Tristeza de la Humanidad -(la “lucha de clases”, el progreso)-.
4to. Movimiento: Oda a la alegría -(Humanidad madura, racionalizada)-”.
Es un privilegio haber nacido después de Ludwig van, en la época de la Filarmónica
de Berlín (seres, en verdad: angelicales) y de Herbert von Karajan; en suma: del
eurocentrismo. En la que la persona se va convirtiendo en auténtico sujeto-síntesis: todas
las mujeres que han existido, que se encuentran vivas y que nacerán, son mi madre; todos
los seres humanos masculinos, que han existido, que se encuentran vivos y que nacerán,
son mi padre; soy, en verdad, un ser mundano, universal, concreto y total: “siempre en
vela”, trashumante: con las maletas hechas, anhelante, para partir por un nuevo sendero (en
contraposición al sensualismo del sólo presente: “vivir como si éste fuese el primer día”),
todos los días asumir una nueva identidad (¿Indeterminación heisenbergiana? ¡De ningún
modo! La determinación impuesta sobre la realidad, como máxima proeza humana: de la
ciencia, de la técnica), a toda hora renunciar a ella, ser la suma de las identidades posibles:
“proceso de síntesis de múltiples determinaciones” (K. Marx), sindicado en el juicio de la
historia, en el Universo.
Los actos de la forma de reproducción burguesa son similares a los que ocurren en
el proceso de autosostenibilidad natural; la diferencia estriba en que en la historia se crea
instrumentos: se produce paralelamente al proceso de producción, ciencia, técnica,
conocimiento; los instrumentos de producción se mejoran, no se repiten: el progreso
material, hasta que el propio ser humano se ha recreado artificialmente en la robótica
inteligente antropomórfica. Al llegar ahí, se suspende el carácter contradictorio, cíclico, del
fluir humano, el cual responde a que la reproducción humana tiene lugar mediante el
trabajo. En la etapa común (comunidad primitiva, equivalencial) la naturaleza (primera
naturaleza) produce para el ser humano, el cual pesca, caza y recolecta; en la fase clasista
(segunda naturaleza), el ser humano trabaja, produce: “autogenera su propia existencia
material”; en la fase posclasista (tercera naturaleza), la naturaleza artificial: la mecánica
trabaja para el ser humano: éste, pasa simplemente a usufructuar del trabajo de las
máquinas.
En la naturaleza: el carnívoro y el herbívoro viven, tienen derecho a vivir, tanto
como a cumplir su función. El león debe devorar impalas; esto últimos, consumir pasto. En
la naturaleza no hay un agente regulador (intencional) de este cruento y desigual hecho, que
no sean otros, que los ciclos ciegos propios de ella. En la historia capitalista ha tratado de
jugar este papel la socialdemocracia, con la idea de no contrariar el sentido natural de su
movimiento: el progreso regulado (equilibrio dinámico, a largo plazo). En la historia, luego
de la puja del proletariado por eliminar el sujeto del progreso: el capitalismo (incluso con la
idea de asumir su rol: la “ley del valor socialista”), el agente regulador de nuevo tipo: el
neosocialismo, ha dicho presente (no en todo momento histórico la socialdemocracia tiene
carácter funcionalista; su resultado final cambia a instrumento auténticamente de transición,
con o sin conciencia de ella).
Si alguien existe, es porque cumple una función; la misma le lleva a luchar por ser y
merecer el derecho a existir (“lo que es racional y …[e históricamente]… requerido”). Los
trabajadores luchan por mejorar sus condiciones de vida y en la disputa por el sentido de la
historia: generalizar su ser (contrahegemonía, según Gramsci); los burgueses pugnan
porque su presencia, instrumento de la acumulación (del progreso prometeico), no sea
sacada de la historia; cada quién tiene su verdad, antitética, todos son necesarios, aunque se
rechacen y necesiten, independiente existen sin que sea posible en un dado momento ser
anulados. Los dos se transforman en su contrario en la coyuntura, a la manera de la
19
“síntesis” hegeliana, y viven por un lapso de esta manera, hasta que se nieguen: ni el trabajo
ni el capital, el ser humano sale de esas dos condiciones, en tanto la explotación
desaparece; el gran artilugio lo ha puesto la propia historia (la acción inconsciente humana:
“lucha de clases”) con el paso del trabajo a la máquina.
La razón estructural de este proceso, al interior del orden burgués, es la “ley de la
tendencia decreciente de la tasa de ganancia”; ley, que ejerce siempre su carácter
tendencial: al ser contenida su naturaleza letal (crisis y compresión de los retornos) por las
“contratendencias dilatorias” (acción conservadora: “aumento del grado de explotación del
trabajo, reducción del salario por debajo de su valor, abaratamiento de los elementos que
forman el capital constante, la superpoblación relativa, el comercio exterior, el aumento del
capital por acciones”, las trincheras de “sociedad civil”: la política económica keynesiana
de activación de la demanda), de modo que el progreso parsimoniosa, dosificadamente se
produce. En cuanto la tendencia se impone en el largo plazo sostenida por las propensiones
menores, coyunturales en su contra, la historia es en su determinación propia: movimiento
progresivo, cuyo resultado, único beneficiado, se diría: es la producción de la conciencia.
El neoliberalismo (el capitalismo en general) –creencia de la izquierda- nunca
fracasó; la izquierda (el socialismo) –creencia de la derecha- tampoco fracasó: los dos
intereses y sistemas defendieron la dualidad del ser de la humanidad: el proceso
contradictorio a través del cual la historia se realiza (el primero –capitalismo/neoliberal-
desarrolló las fuerzas productivas materiales; el segundo –socialismo/imperialismo social-
se preocupó por precautelar la pervivencia del sujeto del proceso). Pero, como el progreso
material (acumulación) cuanto el sacrificio (explotación) no pueden ir al infinito (a la
manera del modo de ser de los ciclos de la naturaleza), el ruido concluye una vez que la
humanidad (ha dejado de trabajar: ha transferido esa responsabilidad a las máquinas, al
neoesclavo: al robot, y se ha jubilado), se ha convertido en “sujeto de pensamiento”: en el
momento en el que ha creado las condiciones para imponerse como saber, cuya perspectiva
vislumbra también el fin del ciclo histórico (cuando todo está conocido, ya no hay lugar
para el ente que piensa, que conoce, que formula la conciencia).
Quién asume de ese modo la existencia, no pertenecer ya a ningún grupo al interior
de la escala humana (clase, estamento, status), sino a la humanidad in abstracto –en lo
personal: en tanto ideológicamente sincrético-global, mestizo: en cuanto síntesis racial de
algún modo-: se piensa que se es un legítimo huayrapamushca (hijo de… «del viento» -
dixit Gerónimo): terráqueo, sistema solarseano, nebulosiano, víalacteano, galaxiano,
constelaciano, universiano; su identidad figurada persigue estar conformada, no por la
realidad devenida ni por la presente, sino por la por venir: por la personalidad de aquel ser
humano superior –«un solo cerebro en distintos cuerpos»-, que vivirá dentro de 10 mil años
–C. Sagan).
Pero, ha de llegar el momento de “doblar la esquina” (“tránsito” definitivo,
acompañado del gong de tambores sonoros: tambores africanos, de belleza negra). Como el
gran Atabaliba del Dr. Andrade Reimers y de la Dra. Tamara Estupiñán (Hijo del Sol. El
Inca es “Ra” en la Tierra. Soberano del Reino de Quito y último Señor del Tawa Inti Suyo
[del Reino de Quito –Rev. Padre Juan de Velasco]. El Cóndor Curaca plegó sus
majestuosas alas al Sur de Abya Yala: “anocheció a la mitad del día”. Luto eterno por él):
“Yo volveré en forma de Amaru”; “Mañana volveré, y seré millones” (Túpac Catarí).
Pero: “… no nos viense todavía, aún estamos vivos,... enderiesa, enderiesa,...”; pues:
Somos como paja de páramo, aunque nos arranquen de esta tierra
volveremos a crecer y con la paja de páramo cubriremos el mundo”.
(Dixit Dolores Cacuango: histórica líder indígena ecuatoriana).
“… cuando Dios hizo el Edén, pensó en América…”: en América indígena, negra,
mestiza; este magnífico subcontinente hispano, luso, caribeño de México a la Patagonia, es
tierra de voluntad; constituye una sola comunidad: de idioma, de vida en común, de
psicología, de historia, que tiene un solo enemigo: el capital (dixit E. “Che” Guevara –en la
20
ONU) y, hoy por hoy: colectividad de conciencia, de lucha, de destino: la CELAC.
“Buen día América, América, América, América del Sur” (Sr. F. Cabral).
En la olimpiada universal, en la prueba decatlónica suprema: en la “maratón” épica
griega de Leónidas, el marchista Shyri en posta (Jefferson Pérez: el mundo sabe, ¡qué seres
humanos se dan en el Ecuador! [Ecuador/Quito: yo nací, ¿para quererte? ¡No! ¡Fui
engendrado para pensarte!]; como en un momento en el Universo se conocerá: ¡qué tipo de
personas poblaron la Tierra!), conduce la antorcha del saber al ombligo del mundo: a
Rumicucho en Quito, hacia el final de la Odisea. La idea: la humanidad, ha triunfado; en
adelante se pone en vigencia la suposición escatológica: “… porque no existe progreso en
la historia del saber, sino sólo una sublime y permanente recapitulación” [dixit venerable
George, en U. Eco: El nombre de la rosa]).
¿Se presenta sensato, humano, suponer, que en el ser humano de hoy (año 2016), en
su correspondiente índole, por su “calaña”: repleto de pasiones (Europa: con su Unión
sectaria de las elites; Japón: incremento de población y consumo de sushi; los gringos:
anhelo de poder genocida), limitado, que piensa sólo en “lo material”, tan frágil (pero, en
todo ser humano yace una mente poderosa), reside el germen de la perfección, de un ser
colectivo regio? Mano, herramienta, máquina, robot sapiens, conocimiento total; el ser
humano (excepción hecha de los halcones de Washington, de los sionistas y de la
monarquía ultramontana inglesa), es un ser extraordinario: se siente orgullo por él. La
humanidad es la perla más rara en el Cielo: “… la más maravillosa creación del
Universo…” –dixit Cr. Hugo Chávez F.-: “somos un ´milagro´ …[“en la inmensidad del
silencio mineral del Universo” –dixit brillante señor El Pepe Mujica, ex Presidente de la
República Oriental del Uruguay]…, somos algo especial” –incluso si existiesen seres
similares en otras zonas del Universo-, “nos estamos haciendo la cumbre de todo”.
Y, si por alguna circunstancia aleatoria, este “fin de fines”: la producción del saber
absoluto y el dominio sobre la naturaleza (K. Marx: Los grundrisse), quedase a medias o
directamente no realizado –por desaparición letal temprana de la especie (suicidio
colectivo: “Dios no quiera” –sic), del “clima organizacional” necesario, de la “civilización
frugal del saber objetivo integral y la verdad”, debido, por ejemplo, al calentamiento global
(“huella ecológica” -sic) o al “invierno nuclear”- se deberá presuponer, en perspectiva
“teleológica”: que hacia allá se iba, que esa frontera debía alcanzarse (otear la esperanza y
ponerla en la predicción), y que en otro proceso universal será (siempre será, como una vez
producidas ciertas acciones humanas, incluso fuera de su época, acogen con sutileza, con
dulzura, con magnanimidad a la conciencia, son su remanso: las notas musicales, arpegios:
bellas, diáfanas, nítidas, de la Gran Pascua Rusa de R. Korsákov).
¿Es todavía temprano para pronunciarse de este modo? Es posible que estas
hipótesis de muy largo aliento en la progresión humana, a pesar de que las mismas cuentan
a su favor con la evidencia contenida en el desplazamiento histórico tendencialmente
progresivo de la ciencia y de la técnica, para la mentalidad humana actual: no sean
admisibles (plausibles), pues, “no se puede pedir a un ser, que haga …[piense en]… algo,
que todavía no está en su naturaleza” (K. Marx dixit). No obstante, ellas tienen el mérito de
apuntar una salida honorable para la especie, en cuanto la rescata de las garras de la
depresión existencial, de la torpe inserción de la inteligencia insumida en la sola
recirculación hedónico-teológica retardataria generación tras generación, para sugerirle lo
que necesariamente viene: un “orden superior de civilización” (M. Nicolaus): la
civilización del “Ethos supramoderno y del „valor‟ de usufructo”, “metaracional”, de la
inmanencia/trascendencia intersubjetiva racional (realización plena del poder de la
inteligencia; este supuesto, no solamente que es un hecho: ¡es también una
exhortación!).
“Que sepan que viví en tiempos de gigantes” (dixit Ulises en la Odisea de Homero):
de Ernesto, de Mao, de Salvador, de José Omar, de Enver, de Camilo, de Arnulfo, de Pablo,
de Jorge, de Agustín C., de Carl S., de Jaime H., de Anwar, de Manuel M., de Daniel, de
21
Stéphane H., de Abimael, de Hebbe, de Paúl, de Diego G., de René B., de Rafael Angel J.,
de Eva G., de Evo, de Néstor, de Cristina, de Luís, de Noammar, de Alfonso C., de T.
Borge, de Piedad C., de Mahmud A., de Martha H., de Fidel, de El Pepe M., de Miguel D´.,
de R. Menchu, de Delcy Rodríguez (“Y si un día tengo que naufragar …[¡Nunca!]…
enterrad mi cuerpo cerca del mar en Venezuela” -¡Qué hermoso!; sin par), de Diego “El
Pelusa”, ¡de Los Indignados, de Anonymous, de los Economistas aterrados!, del Sr. Papa
Francisco.
Y, alcanzada la meta (realizada la gesta): el saber absoluto (como con el petróleo
que se “maceró” durante centenas de años, celebrar con mosto: con Chicha de jora, ese
brebaje sagrado de los Quitus [“… para con gusto bailar…”: Hnas. Mendoza Suasti] cuyo
pondo se lo destapa con el mejor pretexto: en honor de la sagrada Quilla [Luna]), de
premio: una Venus, ¿de carne y hueso?, ¿de Willendorff?, ¿de Malta?, ¿de Milo?, ¡no!:
ecuatoriana: de Valdivia, voluptuosa, de arcilla dorada; luego: la marcha triunfal por el
Cosmos (de fondo: Tumba tun tun Bomba de Carpuela linda y un ramo carmesí de
Anturios), una voz le dice, le repite insistentemente con serenidad y sin soberbia al oído del
nuevo “Cesar” (es una manera elevada de “soñar despierto”): recuerda que te has hecho
divino, recuerda que eres inmortal, recuerda que has llegado a la perfección,…:
El ser humano del mañana: será “Dios”; desde aquí se puede suponer su grandeza,
pues, residirá en Las Pléyades. Es sobrecogedor: se inclina la testa ante él, se lo
adora, se lo reverencia: ¡se tiembla ante tanto poder, hidalguía y circunspección! En
este ser, se plasma la más grande de las ilusiones: la realización de la propiedad
máxima de la materia: la inteligencia; la misma, deja de ser únicamente potencia, se
convierte en realidad, en conocimiento total: validación de la optimidad propia,
paralela a la viabilidad del Universo, cuando Este alcanza su alter ego: la conciencia
de sí (la base material de esta proeza superlativa es la integración en red, entre los
cerebros naturales; luego, la conexión: cuerpo calloso bioneuromecánico, entre
inteligencia natural e inteligencia artificial: potente dispositivo de producción de la
teoría universal [aprehensora de los “grandes números”], que le faculta pasar a regir
el Universo). El futuro: es mágico, irreal, es una plegaria a la verdad; es más
prometedor, que la Providencia misma: deberíase ser transportado allá, revestirse de
esa identidad. Pero, por ahora: “es preferible” quedarse aquí, gozar del placer de la
lectura de los “pequeños relatos”, de la percepción de la reanimación de los instintos,
de la racionalidad de los sentidos; testificar la episódica de la posmodernidad, de las
luchas subversivo/mundanas, enfrentar y sufrir los efectos de la “Guerra Preventiva”;
modesta, quedamente intervenir en la “construcción del otro mundo posible”
(Televisión pública ecuatoriana; paráfrasis de: Around the World in 80 treasures,
with Dan Cruicksahnk).
Quito, 21 de enero del 2016.
22
DEL CAPITALISMO AL COMUNISMO3
.
Tan sólo una opinión al respecto (con alto grado de improvisación), con el propósito
de que, de modo recíproco, se esclarezca la cuestión, en dependencia del background, de
que dispongan(gamos) los miembros del grupo interesados en la tópica.
Cada estado de desarrollo de las fuerzas productivas se corresponde o da lugar a un
tipo específico de relaciones “sociales” (siempre de acuerdo a la tesis, de que en la
contradicción: fuerzas productivas-relaciones de producción, el aspecto principal son las
fuerzas productivas –inteligencia colectiva, históricamente ontologizada, reificada). El
socialismo es una forma histórica instituida por la acción humana, cuando la clase (que
debe aparecer en el capitalismo) toma conciencia de la realidad, no sólo que actúa de modo
tradeunionista, sino que plantea la disputa con el capital por el sentido de la historia.
Según el criterio de la linealidad de la senda del progreso, al capitalismo le sigue el
comunismo como verdadero modo, ya no de producción, sino sólo de reproducción asistida
–por las máquinas- (consumo [en Los grundrisse Marx plantea la mejor tesis prospectiva
suya –según punto de vista personal-: cuando la máquina ponga a un costado al trabajo,
termina el modo de producción fundado en el valor; el ser humano se dedica a aprovechar
de la fuerza productiva constituida: a conocer y a DOMINAR a la naturaleza]); en efecto, la
historia podía ir al comunismo con capitalismo o con socialismo (estructura de transición,
en la que interviene la voluntad en la modelación humana), en los hechos lo ha realizado en
sentido mixto: capitalismo (proceso privado de progreso de las fuerzas productivas) como
forma de producción principal y socialismo (ley del valor socialista, proceso social de
acumulación), como forma accesoria.
Más concretamente: el paso de la “reproducción natural” dada en la “comunidad
primitiva” (en sus albores, por lo menos) hacia un nuevo tipo de reproducción –suponiendo
la presencia del trabajo productivo-, no podía ser objetivamente pensable en este momento
histórico de desarrollo de las fuerzas productivas (del nivel de acumulación existente: la
mecanización y la no automatización); en efecto, el paso directo de la “comuna rusa” al
socialismo (carta de Marx a Vera Zassoulitch) era procedente si en otra parte del mundo se
hubiese generado un nivel de acumulación capitalista muy elevado (en vedad: como el que
se tiene hoy día) y, consecuentemente: la revolución y el socialismo; pero, sin este proceso
burgués, la historia había quedado amputada: no habría contado con la base material,
necesaria para su evolución ulterior.
Con relación al criterio de Marx en la carta a V. Zassoulitch, debe entenderse que
Marx no hace referencia al todo humano, sino a un conjunto de grupos precapitalistas,
preclasistas: la comuna rusa, los cuales pueden ser incorporados al sistema socialista, sin
3
Opiniones expuestas en chateo en la Red, en diálogo con grupos de variada filiación marxista, entre el 2014,
2015 y 2016.
23
pasar por el capitalismo, que se ha producido por los países de mayor desarrollo capitalista;
de modo que no es pedantería alguna, el relievar la importante necesidad, de que las fuerzas
productivas se hayan desarrollado en el sistema (burgués) de modo de poder sustituir al
capital; o, como Lenin lo entendió: que la condición material y la clase obrera debían
crearse en una sociedad atrasada como tarea del propio proletariado triunfante (como en
efecto se hizo); en realidad, Lenin no plantea la omisión del sistema burgués en el tránsito
al socialismo, sino simplemente que en la Rusia atrasada se habían concentrado todas las
condiciones (contradicciones) para que se haga efectiva la revolución (lo cual tampoco
contradice la tesis de Marx: que el socialismo debía darse en los países de mayor desarrollo
capitalista, puesto que a esa conclusión llegaba el modelo puro).
Ahora bien, el sistema capitalista quedó herido de muerte a partir de 1917 con la
Revolución de Octubre; desde ese instante el capitalismo agoniza, sobre todo luego de
1979, cuando se afinca la "revolución" de la ciencia y de la técnica (lo que se llama también
en Administración: paso del fordismo al toyotismo). En la coyuntura, el sistema capitalista
concreta hasta el final el desarrollo de las fuerzas productivas: la automatización, la
robotización, la inteligencia artificial; los encargados de sepultar al capitalismo son los
movimientos neosocialistas, ecosocialistas, del socialismo del siglo XXI, etc.; es por eso
que en América latina, lusitana y caribeña, están de moda hoy los gobiernos progresistas
(todo esto y más, mucho más, se aborda en el libro de autoría de quién escribe: La nueva
concepción de la historia). Att.,
* * *
Con permiso por actuar de espontáneo y comedido, se socializa –recuerda- algunas
ideas sobre si es requisito sine qua non la preexistencia del capitalismo a efecto de
organizar el socialismo, si todavía hay interés en la temática: claro; las mismas: quizá
ayuden, se entiende, a la persona que ha solicitado asistencia sobre la tópica que ha dado
origen –a su vez- a la polémica. Sobre los argumentos, no se va a incluir bibliografía, pero
se garantiza que, a excepción de las nociones propias, el resto es teoría marxista conocida.
Premisa: el socialismo (comunismo) viene preparado por todas las etapas
progresivas anteriores del movimiento histórico; es el resultado de la
revolución proletaria, de la dictadura del proletariado y de su
“construcción” por aquel (la clase trabajadora en el poder).
La condición de partida, es que debe preexistir el sujeto histórico (los sujetos), para
el efecto: la clase obrera (y la capitalista: la clase que crea al capitalismo, tanto como
aquella que lo elimina); de modo que el sistema (capitalismo), debe hallarse desplegado. En
el capitalismo, el trabajo se vuelve mercancía: “fuente creadora de valor” al interior de la
unidad productiva empresarial. En este escenario se generaliza la competencia
intracapitalista y la disputa por la plusvalía: se desarrollan necesariamente las fuerzas
productivas (el progreso: la razón de ser histórica).
Con la creación de las clases en el plano económico, emergen las condiciones
materiales para que se instaure la lucha de clases específica del sistema burgués (la segunda
contradicción que impulsa el progreso histórico) entre capitalista y trabajador asalariado; la
explotación, la crisis, la pauperización, inducen la movilización: la formación política del
proletariado, su organización, la revolución y la (intención de) forja del sistema socialista.
Para que se instaure el socialismo, incluso en un segmento social atrasado, se requiere, por
razones objetivas (nivel adecuado de desarrollo de las condiciones materiales de
reproducción) y subjetivas (conciencia sobre el hecho: conciencia de clase), tener como
presupuesto al capitalismo (las clases y la lucha de clases: la anatomía histórica coyuntural
y el motor de su movimiento y devenir); el caso de China no se desvía de la norma (el
supuesto paso del feudalismo o del precapitalismo chino, al socialismo).
No se puede avanzar del precapitalismo al socialismo (para quienes asumimos el
algoritmo marxista-althusseriano de periodización de la historia: comunidad primitiva,
24
esclavismo, feudalismo, más no el lyotariano de modernidad/posmodernidad); pues, con
ese objeto la historia (“lo lógico”) debe crear de modo natural (“lo histórico”), una clase, un
sujeto que lo “construya”, que detente cualidades especiales, y ese sujeto (la clase obrera)
aparece en un momento dado de desarrollo de las fuerzas productivas (Marx: el molino de
viento da lugar a la formación feudal, el de vapor lo hace con la burguesa, mientras que el
del conocimiento –la ciencia, la técnica: la automatización- crea la formación humana
comunista –dixit la persona que borronea las presentes ideas).
Sólo cuando ya se haya creado y consolidado en una parte significativa del Planeta
el sistema socialista, éste puede asimilar “para sí”, a ciertos pueblos (“culturas” -sic)
precapitalistas (¡no es posible saltar etapas [un pueblo no puede producir algo que todavía
no está en su naturaleza: K. Marx; y esas características están en la clase obrera: trabajador
productivo, no tiene propiedad, su actividad lo realiza en comunidad,…, esto es, en su ser
se hallan ya suprimidas las condiciones de vida burguesas y es portador de los supuesto del
porvenir: del ser humano nuevo]). Att.,
* * *
Con mucho gusto: por Ud. y por los nuestros (LM), se emprende en el intento; se lo
hace de modo improvisado, con largueza, o sea, como la tópica imponderablemente lo
impone. El capitalismo sólo debe dejar la escena histórica, un vez que con la
automatización (robótica, inteligencia artificial) haya liberado al ser humano de la tarea de
autoproducir su vida, y no antes (y el citado hecho: la automatización, está a portas de
llegar a término); esto es, cuando la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia
ha regido totalmente: ha dejado de ser una propensión y su efecto se ha plasmado en
objetividad, o, lo que es lo mismo: una vez que la composición orgánica del capital haya
llegado al absoluto (ésta, se dice: “… es una lectura determinista de El capital … [de
Marx]…, en virtud de lo cual el capitalismo estaría abocado a un colapso inevitable”); en
ese instante: el ser humano deja de trabajar y se dedica a la entera realización de su ser:
producir su idea.
Lenin entendió muy bien el hecho (las dos etapas de tránsito al comunismo: la
democrático-burguesa y la socialista); Stalin lo aplicó magistralmente: la ley del valor
socialista (planificación, desarrollo de las fuerzas productivas: acumulación social
–Stajanov, los sovjos, la colectivización) compatibilizándola con un objetivo social: las
nuevas relaciones sociales socialistas. Después de Marx, la historia es comprendida como
progreso; pero el progreso es un producto, resultado del despliegue de un proceso
paradójico, esquizoide (dixit B. Echeverría): producción de riqueza con destrucción social
y, ahora: ambiental (la utopía: trotskismo, gramscismo, neomarxismo: destruir o eliminar
antes de tiempo una edad histórica necesaria, indispensable en la senda progresiva del
devenir histórico [en efecto, plantearse anular un proceso antes de que haya plasmado su rol
{“antes de que haya consumido todas las potencias que caben dentro de sí”}, es
precipitarse, embargar el progreso prometeico de la historia]).
En el presente, una vez que el capitalismo (como modo de reproducción, tomada la
categoría en sentido althusseriano, no dusseliano) casi ha cumplido su misión histórica,
pero, sobre todo cuando la subjetividad humana ha madurado (y de la herencia legada por
el proletariado: el socialismo de Lenin-Stalin [la completa realización de la predicción de
Marx-Engels tenida ocasión en la ex URSS y su Campo, como un caso, en un sitio, para un
subconjunto humano, llevado a cabo a nombre de la humanidad, de la Tierra y de la
historia]) y de que grupos humanos se plantean la posibilidad de instaurar un sistema que
empatice desarrollo con equidad, el capitalismo (que como etapa histórica debe decesar por
razones impersonales o de la voluntad) deja entrever, que su presencia ya no es necesaria.
La nueva fricción para el género, es que superada la fase burguesa de vida, puede
apoderarse de ella el hedonismo.
Pero habría que reparar en algo, en el proceso de automatización, que cada vez
desplaza trabajo vivo por muerto, con lo cual el capital mata al trabajo y a sí mismo,
sacándose de la historia. No puede irse al comunismo ("economía": automatización,
25
"política": democovivencia, "ideología": saber objetivo) sin que se haya llegado al grado
más alto de desarrollo de las fuerzas productivas (la robótica inteligente); según opinión
personal: el socialismo fue el intento racional por compatibilizar progreso con equidad;
ahora bien, el desarrollo material lo crea el capitalismo (para eso está en la historia),
mientras que el socialismo (¿real?) terminó siendo motor dual: espuela en las posaderas del
capitalismo en el proceso de desarrollo material; por dicha razón, el socialismo ya no está
en el horizonte.
Pensaría, por tanto, sin el ánimo de contrariar otros valiosos argumentos o suponer,
que se tiene la última palabra, que el capitalismo decesa una vez que la ley de la tendencia
decreciente de la tasa de ganancia (como se sabe, la ley más importante -de movimiento- de
la Economía Política toda, catalogada por el propio Sr. Dr. K. Marx de ese modo) ha
llegado al concreto, o sea, que la composición orgánica del capital se ha hecho absoluta
(cerrada competencia entre monopolios globales), momento en el que ha perdido su
esencialidad el trabajo; y, se insiste, esa es la tarea histórica del capitalismo, cuya
realización está en el lumbral de su finiquitación (luego de lo cual el capitalismo se vuelve
estructuralmente innecesario, nocivo, antrópico). Esa subestructura, que crea e impone las
nuevas relaciones sociales ("socialistas": equivalencialidad con trabajo -sic), no es el
socialismo, sino una etapa transicional, en la que el sujeto del cambio es el hijo del antiguo
proletariado: el neoproletario, los subversivos/intelectuales/"ciudadanos".
Ahora bien, que se disculpe: el intercambio de ideas es tan dinámico, que apenas
uno puede pestañear (y se cree que es bueno). Fue el señor Lev Trotsky, quién aseveró, que
el desarrollo de las fuerzas productivas había concluido en 1918, con base en esta tesis la
corriente socialista en el seno del marxismo, concluyó, que no eran necesarias las dos
etapas de transición: la democrático-burguesa y la socialista. La persona que borronea estas
ideas cree, por su parte, que el desarrollo de las fuerzas productivas concluye una vez que el
ser humano ha creado al sucedáneo suyo: el robot sapiens.
No obstante: 1) no se hace alusión al socialismo (a la fase inferior de la verdadera
formación social: el comunismo), sino al comunismo propiamente dicho, pues,
según criterio particular, el comunismo: ¡se da con robot o no se da! (existen razones
valederas, que sustentan la aseveración); 2) cuando se alude a la tendencia decreciente de la
tasa de ganancia, se lo hace bajo el supuesto de que, de propensión (autodestrucción), se
convierte en verdadera ley, o sea, que es una tendencia que logra abrirse paso definitivo
sobre las fórmulas de escape que se idea la burguesía; 3) no solamente que los robots van a
asumir esas funciones, sino que se volverán autónomos (esta hipótesis, no requiere de
recusación o adhesión de los que hoy estamos vivos, y, si no se la toma con mesura, puede,
la sentencia de S. Amín: “fantasía académica”, tornarse hecho empírico respecto de ella); 4)
el panel instrumental táctico homeostático de la burguesía: no es infinito; y, 5) el
proletariado (el sujeto natural del cambio) es un abstracción ya, mientras que la izquierda
revolucionaria se ha tornado en una entelequia (juicio personal el citado, que puede ser
recusado como neorevisionismo; por tanto, otra es la realidad actual; y, una conducta del
presente, debe tematizar los hechos, cuasi inadvirtiendo las categorías a la mano).
1) Sólo con la producción maquinizada la productividad “del trabajo” (de las
máquinas) salta al máximo nivel, cae por los suelos la categoría alcahueta de la economía
política burguesa: la de escasez; 2) sin trabajo, desaparece su división (la división del
trabajo): la necesidad de la fragmentación estamentaria de la especie (el manejo del
excedente, contrariamente a lo que propone Dussel, pasa a ser –como en Engels-: el
gobierno informatizado de las cosas sobre las cosas), esto es, la base o la contradicción en
potencia de las clases; 3) se pone en vigencia la segunda parte de la regularidad expuesta
por el extraordinario Marx en el Programa de Ghota respecto de la fisiología de la sociedad
socialista madura (el comunismo): “De cada quién según su capacidad, a cada cual según
su necesidad”, esto es: “… a cada cual según su necesidad”; pero, sobre todo, 5) se realiza
la predicción de Carlos expuesta en Los grundrisse, en el pasaje sobre las máquinas: las
mercancías pasan a ser simples outputs esraffianos, o sea, objetos que al no tener valor
26
(trabajo productivo y/o improductivo, trabajo en general), no tienen precio, por tanto son
accesible a raudales para todo los miembros de la “sociedad”.
Por tanto, la presente es una etapa en la que se completa el desarrollo de las fuerzas
productivas por un lado, y se desarrollan las nuevas relaciones "sociales" por otro; el cisma
más impresionante que se va a producir (Moravec, Binge, Wallerstein, lo fijan en el 2050),
es el momento de convergencia entre automatización y desempleo generalizado: es el
instante en que se enfrenten las dos últimas fuerzas fundamentales en que permanece
dividida la humanidad: los propietarios del sistema robótico y el resto de la población. No
es un stock de abundancia de bienes materiales lo que el capitalismo/socialismo hereda a la
humanidad; lo que le dejan después de su deceso (capitalismo y socialismo son contrarios,
que deben ser anulados -están siendo- en conjunto), es un sistema automatizado de
producción (claro: este "traspaso", no es gratis ni fácil; por el contrario, para "recibirlo" es
necesario se desate la última refriega político-clasista por expropiarlo; esa tarea ya no le
compete al proletariado; strictu sensu: ese gran sujeto histórico, ya cumplió su misión; el
nuevo actor es el neoproletario: subversivo/intelectual/ciudadano -eh ahí, porque la historia
ha puesto a los movimiento neosocialdemócratas en el gobierno de varios Estados de
América Latina).
Sólo entonces se han creado las condiciones materiales, para que se instaure el
“paraíso” (como en Beethoven y su novena sinfonía: “… en que los seres humanos
volverán a ser hermanos” –cambio de 180 grados en la psicología social) en la Tierra, por
parte del propio pérfido ser humano. Se hace un poco de filosofía: el ser humano tiene que
cumplir el más alto papel en el Cosmos: producir la idea total, es por eso que tiene
inteligencia (neocórtex) y voluntad para imponer la racionalidad absoluta; con ese
propósito debe dejar atrás todas las bagatelas menores (la lucha intestina, la megalomanía,
las creencias religiosas, incluso el trabajo), para que pase a tener prioridad en la nueva vida
(comunismo) el estudio, la reflexión, la formulación de la idea total.
Empero, no en cualquier momento es posible contrariar el carácter maquiavélico de
la historia, sino una vez que el propio capitalismo ha creado, de modo criminal y antrópico,
las condiciones para suprimirlo. El Estado, las cooperativas, las fábricas autogestionadas, la
economía popular y solidaria, non-profit, etc., en el sentido como se expone, es deseable
que lograsen realizar el tramo faltante del desarrollo de las fuerzas productivas (la
automatización completa, para que el trabajo deje la escena de los vivos); por desgracia, la
ciencia y la técnica, el conocimiento, o sea, la base de este desarrollo (lo que permite
continuar), actualmente se halla en manos de los "halcones de Washington"; ¡cómo
quitarles y aladearles? Si el capitalismo infame todavía está en pie (aparentemente: puesto
que de estarlo completamente, el marxismo, Octubre de 1917, el socialismo de la ex URSS
y su Campo, habrían sido tan sólo un fiasco o quedaría por asumir la tesis -esa si dogmática
y burda-, de que ya mismo se va a producir una nueva revolución que instaure el
socialismo), es por cuanto debe cumplir hasta el último su designio histórico (en sentido
histórico: hay una nueva división global del trabajo -los anillos centrales del capitalismo
completan el desarrollo faltante de las fuerzas productivas, mientras que los periféricos
afincan las nuevas relaciones "sociales"). Att.,
27
¿QUE LE PASA AL MUNDO? ¿EN QUE MOMENTO DE SU DESARROLLO SE HALLA
LA HUMANIDAD? ¿CUAL ES SU ESTADIO PRÓXIMO?
Visión ontopraxeologoteleológica (naturaleza, historia, conciencia, finalidad) de la
existencia. Gnoseología –“tecnología”- inversa: dialéctico-prospectiva/dialéctico-
retrospectiva (la proyección del movimiento ascensional [extrapolación de la tendencia
histórica del desarrollo científico-técnico: el conocimiento] conduce a figurarse el escenario
en el que llega al concreto la historia: la civilización del “Ethos supramoderno y del „valor‟
de usufructo”, de la inmanencia/trascendencia intersubjetiva; mirada en reverso desde la
cima figurada sobre los hechos pasados y presentes, interpretación mediatizada por el
marco teórico referencial registrado en el constructo nocional del futuro meta hipotetizado
[teleologopraxeoontología], guía a conferir a la existencia su auténtico sentido). Del caos
total al orden: reinado de la racionalidad (“somos una especie, que está a punto de
comprender su propia existencia”); ésta, la ley más general, que mueve a la humanidad, a la
naturaleza y al Universo (a la Materia toda), cuyo instrumento último y esencial, es el
neocórtex.
Perspectiva sistémico-histórica. Cada forma social desempeña rol progresivo. 1)
Comunidad primitiva: conformar el sujeto colectivo; luego se escindirá internamente,
efecto del primer desarrollo de las fuerzas productivas, de la división del trabajo, del
excedente y su apropiación privada. 2) Esclavismo: dar forma a las “clases”, instalar –la
contradicción, el motor- (la división del trabajo: intelectual y manual) el hábito de conocer
y forjar los primeros rudimentos del saber (filosófico). 3) Feudalismo: desarrollo del arte,
de las buenas maneras, ganar en edad, sostener e incrementar el grupo escindido y
contrapuesto. 4) Capitalismo: -contradicción in extremis- “crear la base material del mundo
nuevo”. Y, 5) socialismo: ser el motor dual en el proceso de acumulación (acumulación
socialista –C. Bethelheim), crear la idea de la racionalidad, poner el ejemplo con su
perentoria y casuística operatividad. Este devenir, ha preparado las condiciones para el
establecimiento de la última etapa de existencia humana más o menos larga, según sea la
extensión de vida, que tome producir el “relato” total: la democovivencia.
El capitalismo -“época de la febril acumulación”- es la fase primordial en el
proceso; al instante se halla por terminar su misión histórica: proveer del seguro de vida (el
sistema automatizado de reproducción) a la vieja humanidad que viene. El socialismo fue
adecuado para su momento; dicho sistema, no está más en el horizonte. ¿Qué es el
“socialismo” en sentido estricto y clásico? (la primera fase del “comunismo”; si el
capitalismo es la realización de la determinación natural de la historia, el socialismo, en
cambio, es la forma relacional genérica ideada, inventada, creada por la conciencia: es la
subversión de la realidad por la razón). Escenario en el que se ha abolido la propiedad
privada de los “activos productivos”; en el que –“si quieren comer”- sus miembros deben
trabajar (aún sobre base de la división estamental); en la que la remuneración se la hace en
función del quantum de trabajo; y, en la que la reproducción (asignación de “recursos”) es
proporcional y planificada.
28
El socialismo fue el resultado de la acción consciente, de la voluntad creadora (en la
perspectiva de Gramsci) de la clase que de modo natural encarna los designios del porvenir:
el proletariado; el cual, una vez convertido en “clase para sí” al insuflárselo la conciencia
política de clase (V. I. U. Lenin), realiza la revolución: toma por asalto el poder del Estado
mediante el ejercicio de la violencia organizada, desplaza al management burgués, elimina
su sistema de gobernanza, destruye al capital e instaura el socialismo: el organismo
humano sin clases. Este anhelo, estrategia y proceso se cristalizaron completamente (se
organizó la comunidad socialista en un sitio, para un segmento de la humanidad [la ex
URSS 1917-1956 y su Campo], a nombre de ella y de la historia; la ideología rectora de los
episodios: el marxismo, en tanto prospectiva científicamente sustentada, soportó la prueba
de los hechos; dicha praxis previsiva se consustanció con la necesidad histórica, habiéndose
superado a sí misma, con su realización efectiva).
El sujeto histórico de la revolución y de la organización de la forma humana
socialista: el proletariado, luego de haber cumplido su misión (un segmento de la “clase
obrera” ubicado en el eslabón más débil: “para muestra, basta un botón”): no está más o se
halla de salida de la historia. Una vez que la clase obrera se adelantara a destruir
parcialmente al capital, este último, herido de muerte, vuelve sobre su victimario para
liquidarlo: es su sepulturero, reemplaza máquinas por trabajo vivo (se ve obligado a
fortalecer su posición competitiva mediante la reducción de costos y el mejoramiento de la
calidad, con el cambio en la composición orgánica del capital: el incremento relativo del
capital constante); pero a medida que el capital mata al trabajo (ley de la tendencia
decreciente de la tasa de ganancia) se suprime también a sí mismo (los contrarios son
anulados en conjunto): con la automatización completa desaparece el “modo de producción
fundado en el valor” (C. Marx: Los grundrisse).
Ahora bien, el socialismo salió de la historia, para no volver a ella más. En realidad,
la “emulación” (aún en su condición de “ley del valor socialista”) no es tan certera como la
“competencia”, a efecto de operar como el móvil medial en el desarrollo de las “fuerzas
productivas” (la “historia como progreso”); a este bemol estructural, se sumó la traición
revisionista jruschoviana (o gorbachoviana, si se quiere ver la “defección”: no en 1956,
sino en 1989). Si el socialismo se planteó compatibilizar progreso con equidad (fase
imperfecta, primera, anterior y una de los fundamentos de la instalación de la verdadera
formación humana, que hoy se ha dado en llamar equivalencial –Peters-Dussel-, en la que
en Universo se transforma en verdadero “Universo humano”); mientras que el capitalismo
sólo pone la monta en el progreso; la historia de modo implacable ratificó al moderno
sistema de free trade, como el mecanismo más seguro para “crear la base material del
mundo nuevo”. En verdad, a la historia (según una visión personalizante teleológica de
ésta), no le interesa con qué sistema se realiza (si con capitalismo o socialismo, o con una
forma intermedia, contrahecha, de los dos), sino su plasmación per se.
La historia no va para atrás (ésta no retrocedió en la ex URSS y su Campo, pues, si
las “relaciones sociales” se detrajeron, las “fuerzas productivas” han seguido adelante:
detentan movimiento progresivo). En este maremágnum; al interior de la complejidad
posmoderna, hípermoderna (G. Lypovesky), originada por la presencia coetánea de los dos
más grandes modos de acumulación (el privado o capitalista y el social o socialista), es
menester encontrar la trama: la tendencia central entre tan variada dispersión de hechos.
Todo se halla acomodado para que el ser humano realice su ser: la inteligencia, la
producción de la idea total. “El que podamos formularnos las preguntas sobre nuestra
existencia, da sentido a nuestras vidas”. El inmenso Universo aparece como un enorme
desperdicio, considerado únicamente para sostener a un pequeño planeta y a sus habitantes;
no obstante, la inteligencia es el summum bonum (I. Kant) y su poder cualitativamente se
equilibra con la cuantitativa extensión mecánica del Universo, y al cumplirse el “para qué”
del neocórtex, se advierte que las inmensidades –Universo-ser humano- sean, se hagan (con
sentido) paralelas.
En la coyuntura irresoluta: ¿se puede culpar sin más (sin beneficio de inventario, de
la duda) a los gringos por hacer las guerras?; ¿a los europeos por continuar en el boato y en
29
la explotación, por bloquear el acceso a sus “dominios” a los desplazados latinos (de los
modelos económicos monetaristas neoconservadores), árabes y africanos (efecto de
conflictos inyectados en dichas zonas por parte de las principales multinacionales gringas,
en el marco de un nuevo reparto del mundo)?, ¿a los sionistas por el “holocausto” contra
los árabes? ¡No! Las clases dominantes de las principales cabezas (de Medusa)
imperialistas son nada más, que “mozalbetes grandes”: son sólo bulto sin cerebro.
Netanyahu, por ejemplo, es un viejo adolescente: guerrea, es megalómano, le gusta vivir
con exceso de comodidades (ahora bien, a través de las travesuras de la conducta criminal
de éstos la historia realiza el desarrollo último de las fuerzas productivas; es una posición
también dialéctica: ingleses, franceses, alemanes, españoles, portugueses, holandeses y,
ahora: los gringos, son saqueadores, explotadores, destructores de la naturaleza, pero a la
vez quienes han desarrollado las fuerzas productivas).
La población en general, en cambio (de la cual debe excluirse a aquellos segmentos
que tienen conciencia de izquierda, socialista o directamente comunista): ¿a qué se dedica?
Empuja la rueda de la historia; pero, sobre todo, opera en condiciones de ser tan sólo el
“banco germoplásmico”, o sea, la reserva de inteligencia, que se dedica a actividades
menores, bajo tutela de los grandes trust, para los cuales no son más, que mercado de
trabajo o de demanda final. Son el sostén del ADN, que contiene las instrucciones para que
en el desarrollo del organismo, dicha información produzca las células cerebrales del
pensamiento (de la asociación, de formación de la conciencia): el neocórtex; sector que no
actúa en la ciencia, en la técnica o en los procesos de dirección, sino que espera que se le
presente la oportunidad de entrar a jugar en las “grandes ligas”, pero únicamente en el caso
de que los principales por alguna razón desaparezcan. Su cotidianidad está controlada
(“mediante el uso y la manipulación de la información: creación de gustos, de temores, de
inquietudes, de inducciones ideológicas diversionistas”) por la esfera de los intereses de los
negocios.
Humanidad de hoy: conmueve mirarla, se divierte, asume que esa “es una gran
cosa” (cada fin de año, es el lado izquierdo del cerebro el inmisericordemente torturado: las
emociones son las que vencen; curas [hipócritamente han pedido perdón por la intolerancia
{inquisición}: han rehabilitado a Galileo, pero no a Giordano Bruno, y no han agradecido a
Stalin el freno puesto al nazifascismo], luteranos, empresarios, payasos, se dan la mano
colusoriamente para someter al género, para destrozarlo con mitos religiosos, con negocios,
sociabilidad hedónica, dulces, comilonas, licor, bailes, sexo, malanoches, inducciones
artísticas); no sabe lo que le espera, asume que todo el “tiempo” (la vida) va a mantenerse
en el show (toda una colosal infraestructura, aplicación de trabajo montados para sostener
falsedades mítico-religiosas artificiosamente creadas como necesidad, fomentadas,
impuestas); va a tener que dedicarse a una actividad de verdad: la tarea gnoseológica.
El dilema del mundo. La humanidad: explota, mitologiza, se divierte (yace
entrampada en la sensorialidad, en el corto plazo, en la esfera doméstica). Debe dejar atrás
el hedonismo (burgués, religioso, sexual, artístico), para convertirse en ser superior (F.
Nietzsche: no estuvo tan equivocado). Sobre el particular: ni idea tienen los doctores del
capital, de la religión o del marxismo; más bien, la tópica no les interesa, les molesta; no
quieren pensar en ello, puesto que como “peces en el agua”: no conoce otro mundo: la
nueva verdad (el capital: es práctico; la izquierda: es humanista; la cristiandad continúa la
prédica sobre el Cielo o el Infierno como meta; los artistas tienen el imperio del hemisferio
derecho). Esta ha sido la suerte del Planeta, de la cual se exceptúa la heroica gesta del
titánico y gran pueblo cubano y su líder: Fidel, pueblo y dirigente: representan la excepción
racional en una aldea mundial gestionada por cretinos burgueses. No obstante, al final
solamente habrá de pié un ser en la cima: el humano; este ser va a terminar como “´ser‟
bueno” por “naturaleza”, hierático (racionalidad); olvidará toda la maldad del mundo (los
sistemas clasistas), solamente traerá a su memoria los sucesos edificantes.
Ahora bien, la época actual no es la de las “revoluciones proletarias”; tampoco de
las ortodoxias económicas liberales. La presente es una fase “transicional” (mutatis
mutandis: 1956-2050 –Moravec, Wallerstein, Vinge): época cambiada (el cambio en
30
potencia legado por el proletariado a la humanidad lentamente penetra todos los intersticios
de la sociedad a través de las acciones reformistas de sus herederos: los
subversivos/intelectuales/“ciudadanos”); su característica básica consiste en ser el escenario
de una nueva y última división, esta vez: global, del trabajo: las empresas multinacionales
(la neotriada: EU, UE, Japón [y los BRICS]) completan el proceso de automatización; el
Sur (neocolonialidad), crea las nuevas relaciones humanas (la comunidad humana). El
capitalismo está en orden de ser cambiado, dado que cuasi ha cumplido su misión o, en su
defecto: por cuanto existe ya otra propuesta, que termine dicho papel (la automatización),
con omisión de las lacras sociales y ambientales. La historia, de modo centrista
(neosocialismo, socialismo del siglo XXI, ecosocialismo), avanza sobre los rieles:
capitalismo y socialismo.
La humanidad (perspectiva teleológica) va directamente al “comunismo”
(“economía”: automatización, “política”: democovivencia, “ideología”: racionalidad
objetiva); pero no por voluntad de ella, sino por designio histórico, cuyo carácter (“lógica”
–sic) fue consolidado por la actuación del proletariado: la Revolución de Octubre (y la
Cubana) y la experiencia socialista de los primeros 30 años de la entonces URSS y su
Campo. La robótica condensa y expresa toda la potencia histórica del trabajo social, es,
pues, el estado último de desarrollo de las fuerzas productivas alcanzado por la actividad
del ser humano, fase que crea los presupuestos de concreción de la máxima aspiración
terrena: la igualdad; ahora bien, la igualdad entre seres humanos sólo tiene lugar con el
robot (“… a cada cual según su necesidad” –C. Marx); en efecto, el comunismo se da con
robot (con el hijo, con el descendiente de la humanidad), ¡o no se da!, o sea, con la
conquista del sistema automatizado de producción y su conversión en patrimonio general
de la raza.
De igual modo, para conquistar la paz, la humanidad debe salir de la naturaleza
natural (primera): de la lucha directa por la vida; debe formar su propia naturaleza (tercera):
marco de existencia sin trabajo, en el que el sistema de proveeduría maquinizado lo asista y
“coercitivamente” integre a sus miembros (conexión también mediante interface cerebral),
los cohesione, vuelve al conjunto de “unidades mínimas de inteligencia” en organismo para
reproducir la esfera espiritual. La muerte es la paz; un organismo vivo es conflictivo.
¿Cómo hace el ser humano para sumirse en la paz y mantenerse paralelamente vivo? Debe
dejar de trabajar (segunda naturaleza). ¿Cómo? Con el paso de esta actividad (que le
hominizó –A. Leontiev- y que produjo también al robot) al nuevo esclavo: el mecánico.
Un organismo colectivo para reproducirse debe “integrar personal” (coordinar,
necesariamente aplicar el PODIC) genética o socialmente. De allí arranca el orden
estamental, o sea: la jerarquización para armar y sostener el orden mediante la división de
funciones: el supuesto no desarrollado de las clases (la contradicción en potencia, la
posibilidad de la crisis); pero en el ser humano el proceso, que se replica, no es
simplemente repetitivo como en los animales (en dichos ciclos no se desarrolla la técnica,
no se produce la representación), sino progresivo (se elabora instrumentos, se los reutiliza
con mejoras; se simboliza el mundo); y, todo desarrollo tiene como base a la contradicción,
a la crisis, al salto.
Esta conformación piramidal, es el dispositivo necesario para el desarrollo material
(el cual es la base del desarrollo de la conciencia, del espíritu; el desarrollo material tiene su
límite, llegado al que continúa el desarrollo en la esfera del conocimiento, el cual, con la
mediación de la contradicción [competencia], avanza, y para el cual su frontera es la
estructura, funcionamiento y cambio de la realidad [materia, Universo, naturaleza]). Jamás
pueden, en el ámbito orgánico y práctico, los devaneos de la “posmodernidad” aterrizar en
terreno natural y de los procesos orgánicos (el sistema solar, el Planeta, la naturaleza: “una
isla de orden en un Universo …{aparentemente}… caótico”). En los planos citados opera
el orden de modo completo; es la determinación moderna, positivista, absolutamente
condicionada la que tiene rigurosa vigencia.
La Tierra no puede desalinear sus movimientos; la persona tiene que respirar, comer
y copular de modo disciplinado y preciso. Para el efecto debe producir; luego, en economía
31
(el nombre que toma en el capitalismo el sistema de reproducción humana específico de
dicha formación) jamás se puede pensar, sugerir o actuar de manera alegre, anárquica,
desadaptada, arbitraria, posmoderna; de forma que Heisenberg no tiene cabida como teoría
y método para dar cuenta intelectiva del proceso social, sino sólo allí, cuando el
“regulacionismo” es bloqueado por la reacción de las “expectativas racionales” (que quiere
decir, que las decisiones que se toma para procesar las distorsiones del libre funcionamiento
de las leyes del mercado, son bloqueadas por la reacción de los monopolios afectados).
Cuando al cinco veces Presidente ecuatoriano Velasco Ibarra un periodista le
conminara a que se defina, el Sr. Dr. respondió: “he sido creado por la Providencia, con la
misión de sacar a la naturaleza y a la humanidad del caos al orden” (A. Cueva D.: El
proceso de dominación política en el Ecuador). Sin embargo, en el presente no es posible
instituir un sistema de paz; en verdad, no puede hacérselo antes de que de modo masivo no
se haya logrado un nivel alto de racionalidad; pero esta última característica de la estructura
de la personalidad humana, tomada en sentido genérico, no es alcanzable, mientras no se
haya llegado al status de conclusión del desarrollo de las fuerzas productivas (materiales).
El progreso material se mide por ese índice (que concentra todas las capacidades
humanas), que se denomina “productividad del trabajo”; en la actualidad el mismo se halla
gobernado por esa “nueva cualidad en la que se desenvuelve la historia” (dixit Sr. Dr.
Alfredo castillo B.), que es la ciencia y la técnica. Paradoja presente en el proceso: la
máxima capacidad de know-how humano ocurre precisamente en el momento en que la
persona se ha jubilado, ha pasado la responsabilidad de trabajar al sucedáneo suyo: a la
máquina (pensante autónoma); luego, libre de la ley de la “lucha por la vida”, el ser
humano se dedica por entero a lo que es su ser singular: formular el concepto del Universo.
Quito, 8 de abril del 2016.
32
ENSAYO DE INTEGRACIÓN DE CATEGORÍAS Y LEYES DE LA ECONOMÍA
POLÍTICA MARXISTA CON LAS DE ORDEN FILOSÓFICAS, PARA LA
COMPRENSIÓN DE LA COYUNTURA Y DE LA REALIDAD, EN CUANTO TAL.
Varios pensadores en el ámbito de la Economía Política, incluso de filiación
marxista: Astarita, Guerrero, Báez, han rebatido (a veces con sorna) la opinión acerca de
que el capitalismo vive su última crisis, que se encuentra en el momento de su derrumbe
(enfoque catastrofista, subconsumista, de sobremaduración). Han sostenido (sobre base de
la prueba empírica de los hechos), que el sistema burgués tiene la vitalidad suficiente para
reponerse de sus crisis e iniciar un nuevo ciclo (se cita la sucesión de periódica de “ondas
cortas” desde Marx hasta el presente), en el interior de una función expansiva ad infinitum;
como consecuencia: se prescribe, que su destrucción, sólo es posible por la acción de una
fuerza social. Sea. En este escrito, en cambio, “exagerando la nota”, se sostiene, que el
capitalismo: no solamente que está en la etapa de sus estertores, sino que es un hecho del
pasado.
La forma burguesa de reproducción humana (aporía) existe sólo (en el presuponer
de la mente) a la manera de estrellas que colapsaron hace mucho, pero que al telescopio se
las ve “reales”, debido a que su luz recién estimula la retina, puesto que la misma tarda
“años-luz” en llegar hasta el observador; cuando en realidad, desaparecieron hace miles de
años (a partir del momento que se le comprende y se lo impugna, un sistema empieza por
dejar de ser –ocurre con el capitalismo, una vez revelado el secreto de la riqueza: la
acumulación originaria y la plusvalía). In fact, el cambio sistémico deviene del proceso de
automatización (desmontaje empírico de la “esencialidad del trabajo”); y, esta “fantasía
académica” (dixit Samir Amín) es efectiva, en la medida en que un aparataje de máquinas
autoprogramable para sostener el proceso de producción base de la reproducción social,
aladea la presencia humana: el “trabajo productivo”; ahora, sin la presencia de dicha forma
de actividad, el “proceso de valorización” ha dejado de ser (por hoy, en varias factorías de
lanza).
Explotación: apropiación privada del producto social (riqueza), guerras de conquista
(acumulación por desposesión –D. Harvey), desarrollo armamentista, derivados financieros,
fondos buitres, paraísos fiscales, economía de casino, fraudes electorales, dictaduras
perfectas (el sistema bipartidista gringo: demócratas/Tea Part), compra de conciencias,
golpes de Estado, mass media. El capitalismo realiza (como la estrella que ha muerto, pero
cuya luz sigue desplazándose) la ley progresiva de la historia: el desarrollo de las fuerzas
productivas, proceso que todavía no ha concluido (el progreso material termina cuando el
ser humano ha producido el ente-reemplazo suyo en el trabajo: el esclavo mecánico, el
robot antropomorfizado); una vez que la persona deja de atender el proceso de
“autoproducción de su propia existencia material”, se dedica a faenas epistémicas. Si no se
deriva esta determinación y se la asume con conciencia, la actuación humana centrada
33
básicamente en la violencia (la competencia) y en el hedonismo dionisiaco, aparece como
un absurdo y el ser humano: un estúpido.
Los útiles teóricos básicos implicados en la interpretación. El motor del proceso
progresivo prometeico: el capitalismo (la forma de organización humana indispensable para
el cinetismo positivo/técnico, puesto que es la encargada de producir el “seguro de vida” de
la anciana humanidad, aquella que se decida sólo a las faenas del pensamiento); crisis
capitalistas, causas de la crisis, la contradicción: producción social/maquinizada y
apropiación privada del producto; la ley de progreso (el desarrollo de las fuerzas
productivas), la regularidad degenerativa de un proceso cuando éste ha llegado a su zenit y
se apresta a dejar la historia (una vez que ha cumplido su misión: “ha realizado todas las
potencias que caben dentro de sí”); el mundo nuevo: el comunismo (ley del “valor” de
usufructo, democovivencia); la norma metadeterminante última (término y finalidad): el
saber absoluto. Las tendencias básicas: incremento permanente del capital constante y
paralela reducción del trabajo vivo; a medida que se desarrollan las fuerzas productivas, la
realidad se proyecta de manera más integral y nítida en la conciencia: desarrollo espiritual;
proceso total: ontopraxeologoteleológico.
Materia: compacta (masa) y blanda; substancia con propiedades (atributos
inmanentes de la masa [partículas subatómicas]: electromagnetismo, gravitación, atracción
nuclear fuerte y débil de los protones [la quinta fuerza: la integración de las cuatro]);
movimiento: acción recíproca entre masas, merced al despliegue de sus propiedades
inmanentes -“Elan vitae”, quintaesencia- (el movimiento se origina al ponerse frente a
frente las propiedades más simples de la masa –“impulso ´divino´” [sic]-, y se despliega en
múltiples formas y niveles por aplicación cuantitativa como en la programación
informática: combinación binaria, octal, decimal, hexadecimal, hacia algoritmos simples,
luego a avanzados y a complejos). La acción recíproca reiterada entre propiedades da lugar
al aparecimiento de leyes (el orden progresivo). Cada nueva determinación genera una
renovada propiedad superior: física, química, biológica, del reflejo (capacidad
cognoscitiva); el proceso no es más, que el “nacimiento de nuevas cualidades”.
Las leyes: desde la más general. El Universo se organiza, de tal modo que crea las
condiciones para que el producto supremo suyo: el neocórtex, lo represente simbólica,
conceptualmente: la Materia va a confrontarse con su alter ego, con su retrato hablado. Ley
de la contradicción entre realidad y conciencia: la naturaleza evoluciona (en sentido ya no
humano, puesto que con la creación de este ser, termina el proceso evolutivo por vía
natural; pero éste continúa por ruta artificial [el cual, no es más, que la realización en
reverso de lo hecho por la propia naturaleza –Alexei Leontiev: El ser humano y la cultura]
hasta producir el robot sapiens, con cuyo concurso produce el concepto del Universo: allí
termina todo proceso evolutivo), el ser humano progresa (materialmente), la conciencia
debe dar cuenta de la estructura y de este movimiento progresivo natural y de la historia;
ésta es una contradicción, que produce una ley: aproximación/alejamiento e igualación
temporal y creciente, entre el proceso de la realidad y el de la mente que lo capta.
Ley general de movimiento, que dinamiza todo el evento: “el enfrentamiento entre
el carácter procesal del ´ser´, que se abre al infinito, y la conciencia, que se propone
atrevidamente alcanzarlo” (dos movimientos antinómicamente enfrentados: el de la
realidad y el de la inteligencia [think tank integral]). Ley de renovación social: el sujeto
histórico no cambia la estructura, ésta: lo hace por sí misma, con la colaboración de la
acción revolucionaria de dicho sujeto, pues, la “lucha de clases” acicatea el desarrollo de
las fuerzas productivas, con lo cual “éstas derriban formas de organización, que han dejado
de ser o que no son fuente de su desarrollo”. Ley de sistema: el comunismo se da con robot,
o no se da, pues, con trabajo humano es necesaria la “división del trabajo”: el proto
principio de las clases, de la “lucha de clases”, de la política. Ley del “valor” de usufructo:
es la regularidad, que preside el proceso de reproducción cualitativo de la humanidad, que
ha llegado al punto cumbre de formación de su personalidad, camino a su realización
espiritual máxima: el ser humano se ha jubilado y pasa a vivir del “trabajo” de las
máquinas.
34
Aplicación a la comprensión de la formación humana clave del proceso: el
capitalismo. Crisis: de sobreproducción; interrupción del proceso normal de reproducción
ampliada del sistema, derivada de la condición anárquica de la producción bajo supuestos
de libre competencia; imposición de modo violento del equilibrio momentáneo (entre oferta
y demanda). Indicadores: decrecimiento del PIB, desempleo, deuda externa, desequilibrio
fiscal. Causas: contradicción entre la producción social/maquinizada (crecientemente
automatizada) y la apropiación privada de la riqueza; caída de la tasa de ganancia, crisis: no
de todos los niveles empresariales, sino del sector no monopólico, pues, de ella se aladean y
benefician las grandes corporaciones (reducción del valor por automatización; incremento
de ganancias: venta de mercancías a igual o mayor precio, con menor inversión en capital
variable); problemas de realización: compresión de exportaciones, de la demanda
gubernamental, del consumo de la población (desempleo estructural -recesión [contracción
económica]- y tecnológico). La crisis decantó las condiciones objetivas y subjetivas, base
de la revolución; edificación del sistema socialista.
El proletariado tomó el poder en la ex URSS y formó su Campo. En esa Zona el
socialismo contribuyó en la cristalización de la historia: desarrolló las “fuerzas
productivas” y se puso como contradicción, que dinamizó el desarrollo de las “fuerzas
productivas” en el sistema burgués instalado en el resto del mundo. El progreso material
conjunto, puso a la ciencia como la fundamental fuerza de desarrollo; pero el conocimiento
es una “mercancía” especial, en la que se concentran y anulan todas las contradicciones de
los sistemas (capitalista e histórico): del proceso de valorización; es, a la vez, la última
intervención humana en el desarrollo de las “fuerzas productivas” (y las “fuerzas
productivas” no son simples instrumentos inertes: éstas, constituyen la objetualización
u ontologización –reificación- de la capacidad intelectual colectiva históricamente
enriquecidas, que reactúan sobre la conciencia, pues, median los procesos de reproducción
diaria permanente de la vida).
En cierta ocasión un entrenador de la selección brasileña de fútbol dijo: “no importa
tener una defensa débil, cuando se tiene un ataque fuerte” (se puede recibir, pero hacer más
goles); la sobreutilización de recursos (en el capitalismo) se convierte en riqueza (privada,
que, en último término, es para la historia –en realidad, como en Hegel: todos los procesos
buenos y malos perpetrados por los seres humanos pertenecen a la historia: son las tácticas
de su realización estratégica, de acuerdo a su direccionalidad inmanente) y en nuevas
“unidades de inteligencia”; y esos cerebros pensarán y crearán la solución técnica para los
problemas ambientales (con la ciencia y la técnica: ¡todo se vuelve renovable!). Si el
“molino de viento” produjo la forma humana servil-señorial, mientras que el “molino de
vapor” lo hizo con la capitalista (dixit K. Marx); el “molino del conocimiento” se halla en
pos de crear la verdadera formación humana: el comunismo ("economía": automatización,
"política": democovivencia, "ideología": saber objetivo; en una palabra, la civilización del
“Ethos supramoderno y del „valor‟ de usufructo”, de la inmanencia/trascendencia
intersubjetiva).
La mecánica. “Hay que reconocer, que …[a partir de la década de los 70 del siglo
XX]… se asiste a una transformación fenomenal del mundo… que es el proceso
revolucionario más grande de la historia humana …[pues]… la ciencia se ha convertido en
fuerza productiva directa y ha logrado romper formas de organización económicas,
políticas …[el “socialismo real” Jruschov-Gorbachov]… que ya no son fuente de desarrollo
y progreso humano. Esto, no quiere decir, que el progreso haga felices a todos los seres
humanos. El progreso ha amenazado a un sector de la humanidad…” (dixit Dr. A. Castillo
B.). En la coyuntura, este progreso material de nuevo cuño: la ciencia, la técnica, el
conocimiento (desarrollo de las fuerzas productivas), se produce en el estrato superior del
poder: el capital financiero de las multilaterales (concentración, centralización: reducción
del valor y mantenimiento/incremento del ratio de ganancia sobre la tasa media). La crisis
como tal, afecta a pequeñas y medianas empresas, cuya producción y ganancia cae (en
último término la crisis impacta sobre el trabajo).
35
Ecualización (quiebra de empresas, concentración, centralización); ajuste de la
producción de las grandes empresas a la demanda efectiva (amén del comercio intrafirma),
quiebra de pequeñas y medianas empresas: caída del PIB (un país decrece por cierre de
empresas, debido a la reducción de la producción de las empresas existentes, porque ha
aumentado la población, por retraso técnico –baja productividad/competitividad-, o en
dependencia del año base); la demanda agregada se desploma por reducción de empleos
debido al cierre de empresas no competitivas (pequeñas y medianas). En los anillos
centrales se completa el desarrollo de las fuerzas productivas en el marco de un sistema
contrahecho de gobernanza (liberalismo/Estado de Bienestar); en los eslabones periféricos
se esbozan las nuevas relaciones sociales, en un marco no cruento de consenso y parcial
disentimiento; pero el “regulacionismo” vino para quedarse, pues, el péndulo, el recambio
liberalismo/fiscalismo, se ha agotado.
Fin de la “onda kondratieff” de los combustibles fósiles (la petroquímica sigue); la
renovación del parque automotor planetario, va a dar un respiro al capitalismo (en esta
ocasión el peso de la destrucción de activos productivos y suntuarios e inicio de un nuevo
ciclo, recae sobre la población en general). La tendencia: incremento de la producción
automatizada sobre la social, permanencia de la apropiación privada del producto (el capital
mata al trabajo, pero de modo coetáneo se elimina a sí mismo en similar proporción: el
sistema lentamente perece ante nuestros ojos [el proletariado entró en escena, puso el “otro
de sí”, del capital: la dínamo auxiliar {motor dual}; la lucha reivindicativa forzó la
mecanización, la disputa política profundizó el proceso de mecanización, el enfrentamiento
entre dos formas de reproducción con modos de producción diferentes acicateó la
mecanización, y la reducción del capital variable expresa el sistemático predominio del
sistema de automatización]).
El progreso material está por concluir con el arribo a la automatización del proceso
de reproducción material (y del resto de esferas de reproducción de la vida). Luego: el
capitalismo sobremadurado es un hecho del pasado: carece de sentido (o es un sistema
opcional: del cual se puede prescindir, puesto que existen sectores de la población mundial,
que sostienen que el capital: si ya no desarrolla las fuerzas productivas, ha perdido su
pertinencia histórica, que paralelamente blanden la consigan de completar el desarrollo
faltante de las fuerzas productivas con la eliminación de sus negativas secuelas sociales y
ambientales). El progreso histórico (de desarrollo material) empieza a detraerse (cese del
desarrollo de las fuerzas productivas materiales por vía humana). La reproducción del
capital, por tanto, es degenerativa: suntuaria, lo hace en la industria bélica, en la
especulación financiera, en el saqueo, en los sicotrópicos (la crisis no es progresiva, el
proceso de la “febril acumulación” ha cesado).
En la ciencia y la técnica, el proceso de investigación y desarrollo no se detiene. La
base productiva sostén de la reproducción humana está dada: el sistema automatizado de
producción. El progreso material se somete a las exigencias de la producción y desarrollo
de instrumentos requeridos en la generación de conocimiento (progreso espiritual): producir
el saber absoluto. En el escenario, la “diversidad” concluye; la “unicidad” se impone: una
sola gamética como en el origen (la “Eva mitocondrial”): síntesis de múltiples
determinaciones (variaciones fenotípicas) histórico-geográficamente posibles; un solo
idioma (¿el Inglés?), una solo forma objetiva de inteligir el mundo. Dicho sea de modo
incidental, el ser humano es polígamo (a partir del esclavismo, la monogamia es la forma
propia de la reproducción de los sistemas de clases; el macho rompió esta regla humana
naturalizada, la mujer fue sometida de modo coercitivo; el capitalismo concluye y cierra la
formación clasista de la especie: saltan a flote los verdaderos comportamiento humanos:
mientras más experiencias se tiene, más se enriquece la vida –el sexo colectivo).
El edificio de la producción automatizada y el orden es similar al humano de clase,
pero más cercano al de los animales gregarios como los insectos: abejas, hormigas,
termitas; en realidad, si en ese operar colectivo para garantizar la sobrevivencia la
racionalidad sistémica viene dada por vía genética, en el proceso maquinizado de
producción es un algoritmo el que pone “la lógica”, y en el que las máquinas, al no
36
reproducirse biológicamente, no requieren de la competencia (de la contradicción) para
existir (y desarrollarse). Se ha creado un mundo paralelo al natural y al artificial de las
máquinas, solo para los humanos; contrariamente a quienes abogan porque el ser humano
regrese a la naturaleza, éste, más bien, se ha alejado de ella, ha creado su propia
“naturaleza”: (como el “bosón de Higgs” que tiene el “campo de Higgs”) el “campo de
conciencia” (en la web: “¿Somos una forma en la que el Universo toma conciencia de sí
mismo?”).
La población, entre tanto, debe mantenerse entretenida, ocupada (controlada): como
los niños para que no se fastidien, incluso para que no hagan tonterías, travesuras, pero para
que de todos modos las hagan (es por eso que el capitalismo no deja aún del todo la
historia; los conflictos que se desprenden de la disparidad en la reproducción de la vida,
permiten “ganar ´tiempo´” al proceso de progreso material, mientras llega al concreto). Si
antes de que las condiciones materiales preparen a la persona para que pueda desempeñarse
de forma proba en un escenario sin trabajo (la conciencia –ideología teórica- y la
correlativa conducta –ideología práctica [Althusser-Castells]- reflejo perceptual de la
realidad, y la praxis), ésta actuará de modo conductualmente desalineado: el ocio haría que
el comportamiento colectivo descienda hacia los niveles más bajos de la racionalidad: del
hedonismo (del reinado total del hemisferio derecho del cerebro), de la concupiscencia, de
los vicios.
Pero un “chip” (“fantasía académica”) puede reestructurar la conformación y el
estado de la conciencia (si no son males orgánicos, o sea, del hardware, sino del software,
incluso ciertas afecciones psicológicas pueden recibir terapia por esa vía). En ese sentido, la
derecha (cuya preocupación y su estar al frente de los negocios lo asume como trabajo –se
llama a sí misma “sector productivo”) tiene razón al oponerse a ciertos programas de
política social a través de los que se redistribuyen las rentas institucionales del Estado:
asignación hacia los sectores de la vivienda, de la alimentación, con lo cual esos
satisfactores devienen producto de la dádiva inductora del facilismo, del regalo, que niegan
al trabajo como responsabilidad y anulan la creatividad.
Por un lado, a un sector de la población, el dejar de trabajar le sumiría en el
facilismo; a otra, en cambio, le pondría en plan de dedicarse a cultivar y desarrollar el
pensamiento objetivo (la inclinación “natural” hacia la producción del saber [¿Qué es el
pensamiento en suma? Tiene como precondición la memoria {banco de datos} y la
disponibilidad de métodos {software operativos} para el trabajo con dicha información,
proceso de abstracción sujetado a un móvil {necesidades/problemas}, a ser realizado en
condiciones dadas {recursos, limitaciones, frente a la reacción del interés de otro ser
pensante -estrategia}]). Este giro psicológico será la “revolución” más importante dada en
el decurso de todo lo existente; inflexión altamente significativa ésta: en razón del
momento en que la misma se produzca, y por cuanto es superior a la de la “agricultura” y al
sedentarismo, a la “industrial”, a la política (Revolución de Octubre), e incluso que la
científico-técnica, en tanto la misma remite al fenómeno de cambio en la percepción, en los
intereses y en la actividad humanas; renovación radical producto y a su vez causa del
primado de la racionalidad.
Quito, 15 de abril del 2016.
37
INDIVIDUOS DEL TERCER MILENIO: SERES QUE COLABORAN PARA EL
USUFRUCTO DEL “TRABAJO COAGULADO”, EN EL DESARROLLO DEL
PENSAMIENTO Y QUE PROGRESIVAMENTE SE AUTO COMPREHENDEN EN EL
CONCEPTO: IDEAS SOBRE EL SIGLO 214
.
LOS RASGOS PRINCIPALES DE LA “COMUNIDAD ´CIBERNÉTICA´”.
En el proceso de producción de la conciencia, merced al cual: el pensamiento
conceptivo se proyecta sobre la forma social que deviene, “...el objeto a considerar es, en
primer término la producción material...” robótica, cibernética, mecatrónicamente
mediada5
. Seres que consumen en “sociedad” establecidos en la entera espacialidad del
planeta –y más allá de él-, o sea, la vigencia de relaciones de cooperación para el disfrute
–usufructo- de “valores de uso” –outputs- (procedentes de la operación de cibersistemas en
autocomplejización permanente), entre individuos desprovistos de todo carácter
determinado de clase (de propiedad –del régimen de “división social del trabajo”, del
trabajo en general), en la que la reproducción de la vida se halla condicionada de forma
robotizada. En las preasociaciones humanas, la existencia material del género depende
directa y exclusivamente de la prodigalidad de la naturaleza; en las “sociedades”
esclavistas, en las serviles y en las formas burguesas, ésta se sustenta en el trabajo
particular de una clase; en las sociedades modernas y en las futuras comunidades –en
cambio-, la sobrevivencia humana se apoya cada vez más en la operación de la “segunda
naturaleza”: en la técnica6
.
Cuanto más la humanidad se adentra en su futuro, de manera incremental se
advierte una “sociedad” técnicamente más desarrollada, desprendida de los lazos
secundarios (y primarios), de tráfico y sensoriales, en la que la persona misma se presenta
vertebrada –más bien- por un sinfín de dispositivos automatizados: como ser puramente
consumidor, “espontáneamente” organizado a través del ejercicio de nexos directos,
primarios, de consanguinidad, filiales –en principio- (el ser humano vuelve a unirse en la
“supramoderna ´manada´” a través del cordón umbilical de la técnica); índole superior
4
Tomado de Justo Castillo F.: “La nueva concepción de la historia”; libro segundo, Quito, 2010, Pp.: 334-
343 (Obra completa: www.nuevaconcepciondelahistoria.com).
5
El “ser social” universal, de acuerdo con las nuevas determinaciones que pasan a conducir su vida, se
coloca frente a la circunstancia en la que se transforma en objetivamente consistente aquella afirmación
–apresurada para la época en la que fue planteada-, acerca de que la tecnología se convierte en la solución
para los problemas humanos, incluidos los de orden social (la acción política proletaria, el socialismo, el
“socialismo real” de la ex URSS de los últimos años, las luchas de liberación nacional y las de carácter
antisistema, han puesto la condición para que la técnica inicie a operar de ese modo).
6
Si bien los términos: robótica, cibernética, biónica, robótica de humanoides, mecatrónica y otros que se
utilizan en la moderna “teoría de control” (pese a que la mecatrónica actualmente abarca a todos), tienen
connotación especial, aquí se los utiliza en el sentido de que los mismos integran una tendencia en el proceso
de desarrollo de la tecnología de lanza, que trata de reproducir la naturaleza con el “aporte” dado por las
destrezas creativas del ser humano.
38
renovada del “ser”, que se afinca, a medida que la especie se acerca hacia la conformación
de una característica antropomórfico-lógica, de orden universal. En la “formación social”
hemisférica, el vínculo (formal, espiritual) entre las personas encuentra su génesis en el
presupuesto comprehendido en el objetivo trascendente de la conciencia colectiva: acceder
a la cumbre del saber. Esta tarea de realización y justificación de la existencia, se insinúa y
se ratifica en el curso del movimiento evolutivo de la percepción; cronológicamente, en la
fase en la que la vida no es razón y función de la producción humana ni depende más de
ella o del “cambio” (intercambio) permanente, mientras que el “´valor de cambio´ deja de
ser su mediador generalizado”. El interés individual como el colectivo –por su parte-
alcanza su realización en la determinación formalizada inherente a la “producción
mecánica”, hecho –en realidad- condensado en el supuesto histórico7
.
En este primer momento de concretización efectiva (K. Kosik), la humanidad y su
entorno se ponen en conexión directa, y arriban hacia la conformación de un propio
“sistema-coordinación-mundo”, o sea, la formación de totalidad humana gestada
conscientemente, emplazada –de modo provisional- en la entera superficie del planeta;
empieza –por tanto- por tomar su puesto el imperio de la tercera (naturaleza) y definitiva
forma de regulación “social” sobre el género en su integridad: la de índole “espiritual” (la
“idea”, en la comprensión hegeliana, adquiere existencia única y real). Este complejo
económico-político-nocional da paso a la reformulación de la ideología: como la expresión
concentrada de la economía y la política, en atención a que la humanidad en su estadio
social o burgués maduro, hace primar su sentido, la percepción de sí, por cuanto ha llegado
al máximo grado de su desarrollo material, por tanto: de totalización; y, en este momento
superior de maduración etárea de la especie, todos sus componentes se han desplegado en
la dimensión de su potencia y entre los cuales se ejerce influencia recíproca, en el interior
de la red humana global, ricamente determinada y condominante. En el escenario supuesto,
la conducta asociada con la noción de “libre albedrío”, se advierte por doquier, en virtud de
que en las formas de "producción" homogéneamente integradas se "suprimen" las
instituciones jurídico-políticas (“la historia se hace dentro y fuera del Derecho”), las
formas de gobierno, etc. Propiamente, el desarrollo de las fuerzas productivas: la
robotización, conduce a la nueva “sociedad” –en su momento- a la “extinción” del Estado
y, naturalmente, a la desactivación de la “sociedad civil”, en general (en el seno de ésta
–“sociedad civil”- se encuentra el Estado y, como efecto estructural: las clases). La
“democracia” –en la circunstancia histórica, en perspectiva de descripción ex ante- (esa
7 De análoga manera, para el momento que se viene, se convierte en fáctica la suposición, en torno de que
máquinas planearán la “producción” de cadenas de otras máquinas, en función de las necesidades
determinadas, que la humanidad de entonces requiera (la “calidad total” -el ámbito de la simple “gestión”: el
“modelo de operación”, la “estrategia socio-productiva”- pasa a ser patrimonio de la “conciencia” de las
máquinas; esta aseveración –dicho sea incidentalmente- no es portadora de sentido audaz alguno, pues, el
proceso de la inteligencia artificial, en el género, para el año 2001, constituye ya una verdad, tanto, que
incluso se empieza a hablar de “inteligencia” “emocional”, o sea, de la operación de programas electrónicos
gracias a los que la “entidad” robotizada detente la capacidad de la aceptación y del rechazo; por ejemplo, en
los ordenadores comunes actuales –2008- un simple software “toma” decisiones, verbi gracia: no vuelve a
corregir la gramática de un texto ya corregido, es obvio, que esto ocurre según instrucción dada por el ser
humano, capacidad que en la persona viene puesta por su ser natural: cumplir las simples funciones de
búsqueda de su permanencia y bienestar, de la necesidad de conocer –la cual aparece como simple
curiosidad- asociada a esas mismas funciones, a fin de mejorarlas); en el encadenamiento y la programación
quedará resuelto el problema de la "depreciación" (el proceso de reposición de los "medios de producción"
gastados –en efecto, este hecho se produce según la norma: “la materia ni se crea ni se destruye, sólo se
transforma” –y esta capacidad de transformación, no es más que la producción de nuevas propiedades
(propiedades siempre superiores) por parte de la materia misma, mediante combinación, permutación,
conmutación, entre éstas-; pero en el cambio ser humano-naturaleza, la suma es siempre cero). En la
“sociedad” en constitución, los managers, los líderes empresariales y, aún: los conductores sociales, se
reducen de rango, vuelven a ser lo que una vez fueron: sencillamente el "sachen y los caudillos" (Engels,
Federico); en efecto, la economía “mecatrónica” se perfila como un “fenómeno fundamental, porque es la
determinación de todas las formas de organización ´políticas´ que vendrán a futuro y también de las nuevas
formas ´ideológicas´, que tendrán que producirse”, que están emergiendo.
39
noción de cariz sagrado indistintamente tanto para “los vivos, como para los muertos”),
desaparece, puesto que cae en desgracia toda noción de poder, sea que el origen,
depositario, ejercicio y objeto consonantes con el término (autoridad), deban ser imputados
al pueblo8
.
En verdad, allá por esas fechas: la formación humana no difiere mucho en su
conformación interior, por más que esos modos particulares de vida que constituyen los
diferentes colectivos de pueblos, reclamen su derecho de existencia; el sujeto único y total
deviene la humanidad, en la mezcla de la determinación sincrética; en ese plasma humano
de elevada catadura intelectual, se evapora el poder y en su reemplazo emerge un tipo
específico de relaciones de simple coexistencia pacífica: la humanocovivencia. Respecto
de esta categoría de coordinación hipotética –dicho sea de modo incidental-, se piensa que
en la fase humana en la que el “régimen ´político´” sea la humanovivencia, al tratarse de
individuos iguales y al no haber autoridades, imperaría en ella el caos; pero, no es así.
Téngase presente el hecho de que los procesos administrativos (que arrancan de muy atrás
de la organización del trabajo comunitario de los pueblos precolombinos; de la planeación
de las guerras de conquista romanas; del proceso de programación en el uso de recursos y
“tiempo”: GANTT, PERT, CPM, ROY, PROJECT, dispuestos en las guerras imperiales
yanquis y en las modernas actividades empresariales) cada vez se han ido automatizando.
En la actualidad (año 2009) el género cuenta con sistemas administrativos parcialmente
automatizados, virtuales e impersonales, en los que burócratas reciben disposiciones de
programas, interactúan con las máquinas –instructivos- cuando deben ser tutorados e
ingresan informes a un sistema. Y si no basta tal sustento material del comportamiento
colectivo, se abrirá paso el principio habermasiano de la “formación de una comunidad de
comunicación sujeta a la necesidad de cooperar”. De modo que todo está sinérgicamente
presupuesto.
En el cuadro histórico que perfila su esbozo en el horizonte: propiedad privada (de
medios e instrumentos de producción) y trabajo: su división interna grupal (la producción
material y, aún: la espiritual) –consustanciales en las formas de conexión humana clasistas-
, se sitúan frente al proceso de anulación recíproca. En este futuro, la corporación
productiva, la comercial, la financiera, la creativo-asesora, la nuclear originaria del poder
de orden supranacional, tanto como el emprendedor y el tomador de decisiones –nacional e
individual- solos, carecen de sentido y pertenecen a las sensaciones y representaciones
correspondientes con formas de existencia material de antaño; formas que –por su parte-
8
En efecto, la significación de la noción "democracia" (la dictadura perpetua de la clase dominante: esclava,
señorial y de la burguesa en especial; el régimen democracia, sólo es posible en el interior de estructuras
humanas clasistas) -por ejemplo- a la que tanta importancia y exagerado interés se otorga y se pone en la
actualidad por parte de tirios y troyanos, de modo que su trama de clase y su función político-ideológica se
substrae e inclina su cerviz, para desempeñar el papel de fetiche a los amos consuetudinarios; precisamente
esa entelequia histriónica y tramposa, esa ficción: ¡salta en añicos! No se requiere ser poseedor de una
perspicacia especial para advertir, que el término aparece directamente en la astucia (en la creatividad, en la
inteligencia, en la excelencia) del recién constituido poder de clase (en las formas sociales esclavistas greco-
romanas: en estas "sociedades", cuna de la “democracia”, la mujer está sometida y los esclavos no menos),
para desempeñar el doble papel ideológico y político de cohesión y estabilidad de dichas comunidades en el
manejo administrativo de la colectividad en ejercicio, en función de la reproducción de un solo interés;
noción de índole prospectiva burguesa, inscrita en su naturaleza enajenante, de concreción imposible y, por lo
mismo, inductora del sometimiento a la Fe: la eterna aspiración, que constituye su eficacia aparejada. Al
desaparecer la "economía": la producción por manos humanas sobre la abstracción del proceso burgués de la
vida, se volatilizan los efectos de clase y los efectos de estos efectos: la política, la ideología, el Estado y
-por consiguiente- la democracia (esta palabreja, en la concepción marxista de la historia, es un término
huero; en un pueblo –demos-, que simplemente se “coordina” –socialista, comunista-, desaparece el “poder”
–cracia-, sea que éste se derive de la fuerza, de la delegación o del consenso). En la coyuntura empero, la
“democracia”, como las sociedades por acciones en la economía preparan su autotransformación, en política
constituye la antesala de la metamorfosis del régimen (contiene los supuestos ontológicos para que la acción
del proletariado y su “bloque político” transformen” el status –Lenin-; o sea, de la acción del sujeto post
proletario enfrentado a la cadena de Estados transnacionalizados, que es el modo como hoy
superestructuralmente opera la dominación global: “El Estado en general, es decir, la más completa
democracia, „solo‟ puede extinguirse” –Lenin: El Estado y la revolución).
40
todavía impregnan conceptivamente la cabeza de los modernos reproductores subjetivos de
la civilización. En las escenas de los Films de ciencia ficción –pese a que estos
comediantes aún se mantienen atrapados en la ideología del trabajo no productivo
jerarquizado, como de la tolerancia hacia el domino supranacional institucionalizado de las
multilaterales y, por consiguiente: de la diferenciación social burguesa-, se ha podido
superar este punto de vista de la historia. Sobre la conducta colectiva humana de ese
momento, siempre, se puede decir, que el objetivo mayor para la especie (elevarse de la
“condición humana” a la “condición divina”) cohesionará y ordenará de modo espontáneo
al género (en los regímenes clasistas, integración y orden constituyen el producto de
sistemas de coerción político-ideológica, de la división del trabajo y de la esfera
mercantil), pues, llegado a este momento la supresión del trabajo y la proveeduría de los
satisfactores para las necesidades a cargo del sistema mecanizado, robotizado, inteligente
de producción, permitirá que todo ser humano ostente niveles muy elevados de conciencia,
que le conduzcan a considerar, que el móvil de su vida sea la cooperación en el desarrollo
del conocimiento (naturalmente, esa sensación aparecerá, luego de haberse pasado por una
etapa de depravación generalizada); a falta de la “abeja reina” y del trabajo como
responsabilidad, el grupo quedará sometido al designio programador de las máquinas, el
cual no es más, que la prefijación del orden y de la ruta dados por el propio ser humano,
como instrucción presupuesta en las máquinas, a la manera de los 10 Mandamientos para
los creyentes: objetivo y normas, que signan el camino futuro.
En esa “sociedad”, que es producto, por una parte: de la acción política
principalmente del proletariado y, por otra: del desarrollo y difusión (espontáneo y
socialmente condicionado) de la ciencia y de la técnica, sus primeros indicios se destacan
con entera nitidez: 1) “producción” y reproducción “social” al amparo de substratos
cibernéticos, en ausencia de todo carácter individual de propiedad (en verdad: concluye la
era del trabajo, del trabajo en general, según este punto de vista); 2) retracción de las
antinomias sociales constitutivas; 3) coordinación humana por “ajuste mutuo”
(democovivencia); 4) “colectivización” de las relaciones sexuales9
; y, 5) imágenes
conceptuales de la realidad conforme es ella, en su objetividad y totalidad10
. Esta
9
Esta libre y espontánea disposición al sexo, hoy se presenta todavía a la mentalidad en boga, como una
maldita aberración; pero, mañana más tarde habrá de ser (volverá a ser) un comportamiento natural de la
especie: el nudismo, el estrictismo, el sexo libre, etc. (la conducta trasciende: de las relaciones sexuales en
grupo hacia la comunidad sexual -bonoboicas); de esta manera se supera la monogamia: régimen de
exclusiva observancia para la mujer y que "... entró en escena bajo la forma de esclavizamiento de un sexo
por el otro, como la proclamación de un conflicto entre sexos...". Con la superación de la institución histórico
social de la monogamia (de esa institución económica de clase egoísta por excelencia: la familia monogámica
–sus miembros sólo se conduelen de sí mismos), se suprimen al unísono el eterismo (la infidelidad
masculina) y el comercio sexual (la prostitución); mas, para que esta condición se diluya, debe abolirse la
función de aprovisionamiento económico, que en las sociedades clasistas tiene el cuerpo de la mujer; gracias
al desarrollo de las fuerzas productivas, a la lucha mundial proletaria y a la huella del socialismo, esa
determinación ha devenido en realidad, de modo que el paso al comunismo cibernético se halla en curso (las
fuerzas productivas y los nuevos movimientos políticos, son sus artífices); en esta forma humana superior:
del “Fondo General de Productos” (según la nueva contabilidad formal), cada quien retirará la parte
correspondiente a su sobrevivencia. Por tanto, en el próximo futuro cuando las nuevas "generaciones
aparezcan, enviarán al cuerno todo... [lo que actualmente se piensa]... que deberían hacer. Se dictarán a sí
mismas su propia conducta, y, en consecuencia, crearán una opinión pública para juzgar la conducta de cada
uno" (Engels, Federico: Origen de la familia, la propiedad privada y el Estado).
10
Este movimiento social, que se produce ante los ojos de las generaciones presentes "Encierra, in
miniature,... [la superación]... de todos los antagonismos... [que habrán de dejar la escena histórica]... más
adelante en...” la nueva comunidad humana. En la “sociedad” próxima, la competencia en todo terreno
–aun en el del desarrollo de las fuerzas productivas- cede el lugar a la colaboración (la necesidad evolutiva de
que el mejor material genético se perpetúe concluye, pues, también esta preservación se vuelve, a su vez,
función de la técnica). En coherencia, la nueva sociedad debe ser teóricamente caracterizada a tenor de la
formulación del modelo de su forma pura, es decir, sin la molesta presencia de las contingencias y
perturbaciones históricas concretas, esto es, no en atención del atributo amplio, fenomenológico de la
“complejidad” real, sino de su resumen lógico esencial, como derivación justamente del trabajo de esa
modalidad procedimental de la mente, denominada “pensamiento complejo”.
41
conjunción hemisférica de voluntades (integración esencial definitiva: comunidad de forma
–idiosincrásica- y comunidad de conciencia –Marx, Agustín Cueva), idílica, paradisíaca, se
proyecta en la mente de la mayoría de los miembros de la actual “comunidad ilusoria”
(exceptuándose aquel grupo selecto de seres privilegiados dotados de conciencia histórica
superior, que a lo mucho se incluyen en el “rango de error” de su magnitud estadística
cuantitativa), tan sólo como una forma de “utopía” en la entera significación del término:
el ser humano, es un ser egoísta, competitivo, por naturaleza; necesita –por ejemplo, se
dice: como todo animal- linderar y defender un territorio para realizar su vida (“para
prolongar sus genes”; pero el ser humano no registra tendencias territorialistas intrínsecas,
por lo menos en sus etapas de formación inferiores, como si lo demuestran de modo
acusado ciertos animales, los cuales lo demarcan; la persona aprende, en sociedad, a
identificarse con un lugar y a defenderlo -hecho que en la sociedad, es el preludio que se
dice de esa formalidad en materia de supremacía, consistente en el “desplazamiento
territorial de las hegemonías”: desconcentrar el poder, llevar la democracia al territorio
-sic); por tanto, la territorialidad no es un fenómeno derivación psicológica de una razón
genética: no es que se defiende un territorio sin más, más bien: se precautelan los recursos
existentes en el área, luego: cuando éstos se agotan, se cambia de lugar de residencia, se
renuncia al territorio –los seres humanos antiguos eran nómadas, las aves migran, las
ballenas hacen lo propio), de modo que –es usual argüirse- constituye una aspiración
desprovista de sentido el pensar en la emergencia de comportamientos hermanables en la
especie, ni hoy ni nunca.
No obstante, con el ingreso de la humanidad en la fase de la “producción”
“biomecaquántica” (momento preparado estructural e histórico-políticamente), la fuente de
todos los males: el pecado original, o sea, el derecho individualmente reservado sobre los
medios de producción que instaura la potestad de explotación y dominación de unos
individuos por otros, se desploma y la vida retorna a su pureza primigenia; la ambición, el
egoísmo y el psicólogo, los límites geográficos en el proceso de reproducción, en
definitiva: los siete pecados capitales y sus jueces –tanto los viejos como los nuevos
instituidos artificiosamente y sin la mediación de profetas por Ratzinger-, en la
“comunidad de objetivo”, se convierten en puras y simples remembranzas11
. En una
palabra, se inhibe toda forma parasitaria de existencia, paradójicamente: por la conquista
cruenta de éstas por la especie toda y su puesta en escena en su condición de patrimonio
general; se suprime el consumo dispendioso, suntuario, derivado del “consumismo”, de su
inducción psicológica (inclinación perversa ésta, pues, el aparato concurrencial, sobre todo
en los países del mundo en “desarrollo”, crea la dependencia y, al mismo tiempo, niega los
medios para su satisfacción a la gran masa de la población, en virtud de que el sistema
económico instituido contiene el fundamento estructural del desempleo, de la reproducción
programada de las escasez (en verdad: con la productividad (nivel de) actual, en el mundo,
se dice que: “con que trabaje un 10% de la PEA, las necesidades estarían satisfechas”), de
la sistemática reducción del poder adquisitivo de los ingresos –de los mecanismos de
determinación de la reproducción de la estructura de clases ad infinitum-, de la quiebra
de empresas; hecho que ocurre, se remarca -como es de dominio general-, de modo
particular en la sociedad neocolonial, esto es, en el segmento poblacional receptor de la
11
Qué persona actualmente no se halla persuadida de que los síntomas asociados con la locura tienen
correlación directa con el cierre de opciones en la vida, lo cual es la norma en el sistema concurrencial (allí
radica su fuente), que los modos de producción clasistas imponen; se conoce también, que la dotación de
empleo y/o de ingresos calma progresivamente los efectos de la demencia (una persona pobre, sin empleo,
con responsabilidades –presiones- económicas, subalimentada y en preocupación permanente, detenta la base
material de la locura); por tanto, las crisis de orden psicológicas propiamente tales, tienen naturaleza
únicamente orgánica (lesiones o defectos en la estructura y función cerebral). Con la abundante producción
cibernética no hay cabida para la locura de raigambre socio-estructural.
42
crisis gestada en la fluctuación cíclica de la economía burguesa de los niveles centrales12
.
Este prurito exasperante (uno de los varios reflejos condicionados, que
históricamente tipifica la conducta del ser humano in abstracto): la práctica masiva y
permanente de la compra (el “„valor‟ agregado” en la gestión: la persuasión, inherente al
efecto proveniente del “mejoramiento continuo” en la esfera de aplicación de las políticas
de marketing), asume el carácter de sustantivada palanca que sostiene la realización del
interés de atesoramiento de quienes imperan en la moderna forma concurrencial de
agregación humana. En respuesta, nuevas corrientes de bienes y servicios deben trasladarse
al mercado; su producción demanda stocks crecientes de materias primas y del uso
excesivo de “energía”; como efecto, esta forma de producción incide en el sobreuso
mercantil de la naturaleza, por encima del impacto de ahorro de bienes intermedios, que
traen aparejados los procesos de “micronización” (nanotecnología) en boga. La susodicha
modalidad de producción es también cicatera en empleo de trabajo físico: menos
componente material y destrezas manuales; creciente dotación de tecnología (capital) y
mano de obra diseñadora de prototipos en las computadoras cuánticas: “nanoinformática”
(el software, la inteligencia es lo que realmente vale; la nanointeligencia). La noción
“maximización” evade la esfera de la producción (la dimensión del ejercicio de la pura
determinación de la utilidad privada) y se instala en la del consumo; en realidad: el ser
humano dotado de la modalidad distinta de razón, se desembaraza de la determinación de
las formas suntuarias e inútiles de “demanda”, modifica su conducta según dictámenes del
concepto de optimización sobre el metabolismo individual y genérico, y se inclina hacia la
consecución de la mejor utilidad efectiva con el menor nivel de consumo; sencillamente, la
vida se encuadra en cánones de excelencia en la satisfacción: menos vehículos, menos
casas, menos artículos de madera, de hierro, de petróleo…; la conducta paradójicamente
cambia: frugalidad en medio de la abundancia, a la manera de Diógenes: rechazo a los
bienes materiales.
Esta circunspección y magnificencia frente a los propósitos de la existencia y a la
utilización racional de los medios para sí, alcanzan también a la producción de ideas, pues,
la percepción mítica queda atrás, de modo incremental y sostenido13
; de manera que la
representación objetiva, lógica, frugal, de la cotidianidad, del devenir del Universo, pasa a
ocupar su lugar14
. La determinación abstracta de Hegel, se torna concreta: “lo que existe es
la idea” (pero como proyección mental de la realidad); el ser humano reifica sus
circunstancias, humaniza la naturaleza. En estricto sentido, para el movimiento del
pensamiento vienen puestas determinaciones, que conducen a un orden de resultados, en
12
En efecto, lo descubrió Marx: la economía capitalista es cíclica (es la ley eterna de funcionamiento de la
materia, que el ser humano debe pasar algún rato a regular: ondas largas, ondas intermedias a su interior y
ondas cortas en el seno de estas últimas): reanimación, auge, crisis y depresión.
13
Prevalece la visión estética, objetiva de la vida: el realismo en el arte, una vez separadas las veleidades e
ingenuidades en la comprensión del mundo; la base de la percepción ilusoria, abstracta, surrealista,
desaparece al ocupar ámbitos de mayor relevancia la posición antiescatológica de la ciencia; no obstante, el
hecho tiene lugar, no sin antes haberse producido el necesario coletazo y la reacción del irracionalismo
posmodernista en paradójica conjunción con la racionalidad lógica (eclecticismo monstruoso); eso ocurre,
por ejemplo, en el área de la Arquitectura con el “deconstructivismo” en boga (el “caos ordenado” por
oposición al racionalismo de la eficiencia, de la optimización, de la maximización –menos esfuerzo y mayor
retorno-, de la frugalidad)..
14
Cambio de conducta en 180 grados incluso en la esfera espiritual de la existencia: la historia ya no
constituirá un simple relato apologético, la perennación del narcisismo del triunfo: “propaganda de los
vencedores” (como suele ser el noticiario televisivo, radial, periodístico: publicidad narcisista de los
dominadores), sino la dilucidación objetiva de las determinaciones del devenir humano sustantivado; también
los obstinados llamados a renunciar del sacrificio de animales para bienestar alimenticio humano (aunque
este hecho persista en la naturaleza en el plano de la cadena alimentaria animal) van a tener oídos, con la
producción de toda la riqueza de la proteína animal en laboratorios, en factorías automatizadas. Esta
modificación de locus, no obstante, ocurre en el escenario complejo cada vez regido preponderantemente por
el proceso de “lucha de ideas” en el interior de las disciplinas del pensar: idealismo-materialismo,
cosmogonía-cosmología, capitalismo-comunismo, emocionalidad-racionalidad, democracia-democovivencia,
agnosticismo-saber absoluto, indeterminación-determinación, posmodernidad-transición,..._
43
los que se concentra la máxima eficiencia, la calidad, pues, la conciencia simplemente
“filosófica” se reformula en la negación científica de su matriz ideológica (Braustein,
Néstor). A decir verdad: con la “producción” maquinizada, las regularidades estructurales
y procesales que hacen el sistema, ponen término a su determinación15
. La sociedad se
libera del “trabajo” (del trabajo instituido en el encuadre de relaciones clasistas: trabajo
productivo, por tanto: en su naturaleza concreta de labor mecánica, repetitiva, mezquina
frente a la inteligencia); y, se eleva a ocupar un escaño crucial en el propósito espiritual de
su devenir, en su sino coyuntural; pero, para hacerlo, esa forma humana se halla exigida de
desarrollar la ciencia y la técnica (en realidad: se encuentra perurgida de concretizar este
proceso –la totalidad multideterminada de “convergencia tecnológica”; la real “cadena
de valor” en materia de emulación cognitiva –productividad sistémica16
), precisamente
aviniéndose a ejercer esa actividad en el marco clasista burgués de producción; en
adelante, se ocupa de realizar actividades, que ya no sustentan orgánicamente su ser, sino,
tan sólo: su conciencia (la “sociedad de la espiritualidad”, a la manera de la aseveración
europea)17
.
En el proceso de interconexión del ser humano con su substractum ontológico,
centrada la mente en la concepción objetiva del discurrir histórico, inmediatamente se
advierte cómo no toda la humanidad ha sido cronológicamente antrópica (“´falacia de
composición´, ´falla lógica´” intencional en la percepción del poder), sino, tan sólo, una
fase de organización y vida de ella: la capitalista, la que ha estado sujeta a la operación de
la regularidad atada al movimiento social de la plusvalía (transformación del excedente
sobre el trabajo socialmente necesario en capital; y, en el presente: del excedente de trabajo
y de la “naturaleza”, en capital); pero, en el interior de la forma mercantil moderna, no
todos los intereses de los integrantes de la sociedad han sido matricidas, sino únicamente
los asociados con una clase: la burguesa (los monopolios, las trans y multinacionales muy
especialmente)18
. Tanto el habitante neocolonial como el trabajador, no son responsables
15
El ser humano, al inaugurarse la historia, al transformarse en productor, pasa a producir su propia
existencia material; en la “sociedad” que se presiente, se suspende este proceso de autoproducción de la vida
a cargo del propio género; de esta función deben ocuparse las máquinas “inteligentes”, o sea, el trabajo
pasado, el “capital”, obviamente despojado de su naturaleza de tal, pues, se desactiva el influjo de la relación
a él asociado, en el período burgués según la periodización humana implícita.
16
Si el vicio del pensamiento burgués sobre la tecnología consiste en practicar proyecciones sobre desarrollo
tecnológico manteniendo inmóvil el marco de las relaciones sociales, quienes cuestiona la “convergencia
tecnológica” a partir del ángulo del altermundismo, en cambio, operan de modo inverso: oponerse al
desarrollo técnico, porque aducen que el mismo bloquea la emergencia de las nuevas relaciones sociales. “…
a la mayoría de personas nos resulta difícil percibir la relevancia que tienen algunas poderosas nuevas
tecnologías para consolidar este proceso de dominación, cambiando dramáticamente aspectos fundamentales
de la vida cotidiana…; nanotecnología, informática y neurociencias, todas en un avanzado proceso de
desarrollo controlado por y para favorecer los intereses de los poderosos, principalmente de las empresas
transnacionales…; se están desarrollando nuevas herramientas tecnológicas que permitirán a quienes las
detentan, aumentar el control social y el disenso” (Ribeiro, Silvia. ¿Qué nos deparan las nuevas tecnologías?;
revista América latina en movimiento, Quito julio del 2004); es exacto lo dicho, no obstante, de otro modo no
habría tecnología ni una razón por la cual luchar (se recusará manifestando, que el ser humano no necesita
tecnología capitalista para vivir, frente a lo que no queda más que respetar este pensamiento pigmeo y
hedonista).
17
La teoría del “reflejo dinámico” de Lenin, el “aprendizaje significativo” de Ausubel (la pedagogía
conceptual), el aprendizaje por “modelo social” de Bandurra, el proceso de interiorización de la estructura y
sentido del mundo de naturaleza virtual, en el interior del sistema progresivo cognitivo/operativo ordenados
en el marco de completamiento del movimiento de “hominización” de Leontiev, constituye el fenómeno
cognitivo en marcha. A futuro, mientras más se virtualiza la actividad de captación (y acción) sobre el mundo
por parte del género, poco a poco emerge y se impone un modo de formación de la conciencia y de sentido,
de integración a través de mecanismos repentinos inherentes a procesos de manipulación neuronal.
18
El modo burgués de vida, responsable de los problemas que experimenta la “morada del ser humano”, con
el acelerado desarrollo de las fuerzas productivas, ha forjado también la base técnica (el código genético),
para crear una nueva variedad de ser humano, que no solamente sea inmune a los problemas ambientales,
sino que debe ser un viajero sideral, conquistador intelectual del Universo (esta conducta futura es advertida
muy bien ya por la ciencia y, desgraciadamente lo es, según un carácter abstracto y clasista, e
intencionalmente inocuo).
44
de la destrucción de las condiciones materiales de la existencia; son, más bien: los
afectados (pese a que por allí se blanda la argucia de que como consumidor de productos
industriales, el trabajador también ha ingresado en la cadena antrópica, pues, no ha podido
renunciar al consumismo). Con el cese del dominio burgués en la historia, llega también a
su fin el impacto unidireccional negativo de la antinomia cotidiana entre “sociedad” y
naturaleza. En una palabra: la conspiración clasista matricida y fratricida (contra la
naturaleza y contra otros seres humanos, en su orden), cesa en su perfidia19
.
El sistema burgués de existencia se ha convertido en un supuesto, por cuanto: en el
proceso completamente robotizado de producción, no se advierte más la presencia de
trabajo vivo. La técnica –el trabajo pasado en concreto- ha derivado a la "fuente de valor”,
luego de haber elevado a cifras máximas su productividad (nivel de). Paralelamente,
degeneran en sentido los programas de política económica (estilos de acumulación), los
patrones interventores, modeladores de la sociedad: neoclásicos (la ausencia de guías de
conducción del orden concebida en su función de modelo de política: “… las olas nos
llevan, las olas nos traen…”), de corte fiscalistas, ecologistas, a escala humana (la
conciencia conceptiva y la voluntad programática, se topan con su frontera: al sistema
senil, el recetario homeostático, le es inocuo)20
. En realidad, las teorías que propugnan la
equidad -estado a conseguirlo a través de intervenciones parciales en el interior del
régimen burgués de existencia-, se encuentran completamente muertas (es obvio, que el
liberalismo económico lo está mucho más, puesto que se halla exánime y enterrado)21
.
Strictu sensu: la equidad no se va a conseguir como efecto de la disposición del resultado
previo del trabajo humano y de su redistribución; por el contrario, es la “energía” del
“robot” (del “esclavo mecánico”) la que libera al ser humano del trabajo y genera las
“calorías”, que requieren todos los miembros de la especie para su reproducción, esta vez,
en colectivo. Colectivo profundamente ideológico, postideológico: la existencia de
“unidades de inteligencia” articuladas en un solo tejido de conciencia humana, en ausencia
de condicionamiento individual y productivo, ubica una nueva forma de sentido para ella,
frente a la fuerza opuesta de la concepción placentera de la vida.
Postideología, en la medida en que la población mundial, en este caso, dispone de
un solo Norte, de univocidad de sentido precomprehendido para la existencia
(sencillamente, las condiciones socio-históricas de reproducción material de modo no muy
notorio, han cambiado); expuesta de otro modo esta reflexión: las concepciones e intereses
hoy a la mano, se tornan en minucias y en motivo de rubor para la nueva conciencia, pues,
todas las mentes más o menos vertebradas mediante participación de mecanismos de la
técnica o de la bioingeniería, comparten todo, pero de modo particular: la esfera espiritual;
19
Es muy propio sostener, que los países llamados “desarrollados” deben su status a la explotación de
pueblos y a la destrucción de la naturaleza (lastimaduras a la corteza terrestre, a la hidrosfera y a la
atmósfera; sobreextracción de recursos; y, sobreproducción de deshechos en estado no degradable por los
procesos de “reciclaje” natural); su capacidad técnica en navegación por ejemplo, ha derivado en la
explotación unilateral de recursos del mar que como el piscícola es de “propiedad” de toda la humanidad;
proteína gratuita, que ha ido a parar en el paladar y a formar la masa gris y muscular de estadounidenses,
europeos y amarillos japoneses. El habitante Shuar ecuatoriano, que ni siquiera conoce el mar, ha sido
afectado por este abuso. Pero los gringos estadounidenses –y el resto de avezados saqueadores- no están
dispuestos siquiera a cumplir con los acuerdos de Kioto.
20
Tanto las políticas como los modelos de desarrollo ya no dan para más, “se han agotado”, en una sociedad
“real”, en la que no se admite la planificación; momento en el que –paradójicamente- se hallan en gestación
acelerada, más bien, las condiciones para ejercer la práctica ordenada de la programación del desarrollo de
las fuerzas productivas, exenta de la participación de la fuerza de trabajo humana.
21
Frente a la “teoría de las ventajas comparativas” –“al universalismo de la teoría modernista del desarrollo”-
(en estricto sentido: del sustento racionalizador de la división internacional sectorial del trabajo, en el modelo
metrópoli-satélite), la especialización y la asimetría que de ella se derivan, se ha erigido la noción
programática del desarrollo de carácter “autosuficiente” –“desarrollo autocentrado disociativo”- (o sea, un
orden sistémico de la economía, con alta especialización interna y complementación, de intercambios
internacionales selectivos, como garantía de seguridad y resistencia frente a intentonas hegemonistas, a la
dependencia, al bloqueo al desarrollo capitalista en los satélites y a la exacción de excedente). Las dos tesis
oficiales conservadoras (convencionales, homeostáticas), no obstante, han sido superadas por la historia.
45
en una palabra: los deseos se homogenizan en uno: grande, único, antropocéntrico,
neoprometeico, híper racional ligado al trabajo de la inteligencia colectiva, en cuanto
constituye el reto para ella: la mente frente a la incógnita de la realidad universal. La Ley
de Moore, las apreciaciones de Castells (Castells, Manuel. Fin de milenio) sobre el
desbordamiento espontáneo de varios substratos de la técnica en la “era de la información”,
la necesidad de la transnacionalización económica de formar un mercado hemisférico de
demanda efectiva para las empresas globales (lo que induce a reducir la brecha económica
como mecanismo de realización de la mercancía y del comercio mundial), ponen a la
socialización del conocimiento y de la técnica, en primera línea de los instrumentos de
redistribución de la riqueza (los “ciberadictos”). No obstante, el presente todavía es como
es: en el mundo, la mayor parte de la capacidad de inteligencia está subutilizada (se halla
simplemente sobreviviendo como reserva o para reponer dicha reserva, realizando
actividades de baja productividad sobre todo en el sector agrícola, en el artesanal, en el
artístico); mal utilizada (delincuencia, drogas, vagancia); y, desperdiciada (en reuniones
sociales, en paseos, en bailes, en la ingesta de licor, en las exposiciones pictóricas, en las
salas de cine).
La reproducción de la vida en estado gregario superior, en el interior de las escenas
que preludian el ingreso en la esfera terrestre de la etapa histórica según la determinación
de relaciones de colaboración para que se aproveche la herencia material y espiritual del
trabajo de generaciones pasadas (el sistema “mecatrónico” de “producción” en curso; en
efecto, debe admitirse, que el mundo experimenta una transformación formidable, que tuvo
su inició en 1956 –fecha letal, en un sentido, para la historia humana, pues, fue el año de
comienzo de la defección real de sistema socialista: transformaciones regresivas, de las
cuales es beneficiario Occidente-: la formación de una sola economía global, proceso que
se evidenció en su entera magnitud a partir de los sucesos del 89 del siglo pasado), la
sobrevivencia de amplias capas de indigencia, no se relaciona más –como hasta el
presente- con la distribución asimétrica de los medios de producción (propiedad privada y
concentrada del capital22
). La sustentabilidad material y espiritual humanas se subsumen
–más bien- en la directa determinación del acceso diferenciado a la riqueza (tomada esta
expresión en sentido cuasi neoestructuralista) producida por la técnica histórica y
progresivamente potencializada, o sea, sin mediación de la operación física del trabajo
vivo23
.
Dicha “forma de ser” que se viene de la especie (humana), cuyo carácter
contraviene toda presunción actualmente admisible, figurativamente se modela en el
sentido comprehendido en la noción “humanovivencia” (existencia hominizada,
hominizante: el “ser”, cada vez más se vuelve “concepto”, para eso existe y se vertebra en
la coerción conscientemente admitida, buscada, deseada, proveniente de ese objetivo): las
simples “unidades de inteligencia”, por ese entonces, solemnemente existen en cuanto
posiciones, soporte de funciones de cooperación en la red de nexos necesarios en la
admisión de la idea (procedente de la operación de la Inteligencia Artificial –IA), en la
22
En la conciencia burguesa en torno del proceso económico se ha instalado la creencia acerca de que el
capital (el capital constante) crea valor (empero, en la objeción objetiva: mientras más se automatiza el
proceso de producción el capital cada vez más reduce la producción de valor –el rendimiento del producto
del trabajo obrero vivo-; y, concomitantemente, decae la tasa de ganancia); cree también, que el criterio de
política económica más expedito para subsanar el problema de la pobreza radica en que ésta debe estimular la
producción de riqueza ex ante, para luego proceder a su distribución (topes salariales en relación directa con
la productividad del trabajo) y/o a su redistribución a través de la generación de empleo o mediante el
ejercicio de medidas de política social.
23
En verdad, si se admite un mundo capitalista tal cual está hoy como el escenario futuro en correlación con
una condición anquilosada de la vida, aquellas proclamas burguesas catastrofistas sobre el estado de
retroceso "cultural" y técnico de los pueblos neocoloniales, resultan parcialmente ciertas, o sea, la "brecha
digital", el mono lenguaje (desconocimiento del Inglés), la brecha tecnológica: los neofetiches a los que se
asocia la responsabilidad de la pobreza, del "subdesarrollo", de los límites puestos para la reproducción futura
de la vida y del desconcierto sobre la existencia de amplias regiones de la esfera, es obvio: en el marco
epistemológico del paradigma occidental del progreso concebido como acumulación de riqueza.
46
tarea de ampliación de su dimensión y en la de conferimiento de su coherencia: otorgarle
sentido de objetividad y cada vez más volcarse como conciencia plena (autoconciencia: del
sistema-proceso que lo produce, y del medio en el que ésta se mueve). ¿Cuál es el orden
que pertenece al pasado, el trámite en curso y las tendencias hacia esa armonía: las bases
dadas, la dinamia actuante y las tribulaciones de la “masa crítica” popular, al momento
subyugada? (la componente “de dominante” se propone borrar todo rastro de las fuerzas
históricas, acaso fundamentales, de las que proviene y sobre las que una vez su grandeza se
apoyó).
En una palabra: ¿cuál debería ser el escenario prospectivo de la humanidad
inmediatamente trascendidas las circunstancias de vida presente (a término de la larga onda
clasista, con la abstracción definitiva de la forma burguesa), de conformidad con el modelo
de proyección de las tendencias evolutivas de las variables estructurales de la humanidad:
“condiciones de desarrollo material”, “estructura socio-económica”, “superestructura
jurídico-política” y “formas de conciencia social”? En cuanto al principio metodológico de
la extrapolación y vertebración de factores, se asume que la determinante principal de
configuración se ubica en la variable intermedia entre conocimiento y economía: la
tecnología, mientras que aquella que le reemplaza en el largo plazo, es el conocimiento. El
colectivo mundial, ha conseguido recuperar el funcionamiento estable de la naturaleza; la
esperanza de vida ha aumentado y se han derrotado a las enfermedades; el trabajo ha
dejado la escena histórica, la humanidad es abastecida por el sistema automatizado de
elaboración de inputs; la familia no está presente más, tanto como la infidelidad y la
prostitución (pues, el sexo se ha vuelto libre y solamente gustativo24
); la personalidad del
individuo y la de las inteligencias agregadas, cada vez se torna más madura, seria, reflexiva
(el proceso común de reproducción no sexual de la vida humana, es el responsable); el
capital ha desaparecido, también el Estado, los Bancos, los abogados (el Derecho), los
psicólogos (en oposición al punto de vista de J. Baudrillard, quién sostiene que el futuro
está en el pasado, que la mirada ya no está en la anticipación sino en la historia; en estas
impresiones -en cambio- se sigue viendo al futuro como vía y estado superior al presente;
en realidad, el “cuarto mundo informáticamente subdesarrollado”, no es posible –la Ley de
Moore, la fracción autónoma tendiente a su socialización inherente a la técnica, las redes
sociales, etc., constituyen su contratendencia25
).
Las relaciones entre los miembros de la humanidad supramoderna, son de tipo
covivenciales: simple colaboración para sostener la especie, requisito, a su vez, necesario
para incrementar el saber: no más mercado, trueque, deudas, más bien acceso directo a
productos de procedencia del trabajo automatizado; la población se ha reducido en número,
ésta mora fuera de la tierra, se dedica a los viajes espaciales, a la investigación científica
seria. Para ese entonces, la conciencia es objetiva y de alto grado de desarrollo como efecto
de que todas las condiciones materiales supermodernas (tecnológicas), estarán dirigidas a
promover el desarrollo de la misma (empezarán a presentarse como tontas las diversiones,
el consumo de alcohol, la literatura26
, el arte, el baile,…; a fin de cuentas, el ser humano ya
ha demostrado hasta la saciedad, que para todo eso es capaz, no necesita –por tanto- insistir
en ello, reiterar en el arte, en los deportes, en las fiestas), las personas se tornarán –se
24
En la satisfacción carnal humana, la pareja se convierte en simple objeto de disfrute; finalmente, en el sexo
el ser humano recupera su naturaleza animal y se cosifica; es precisamente esa condición, la que se piensa
superar con el concurso de la técnica al volver racional el placer (que es sólo propio del macho animal),
mientras que la reposición humana pasa a manos de la automatización.
25
“Fracción autónoma”, en el sentido en que los instrumentos efecto de la ontologización del pensamiento,
inducen el aparecimiento de nuevas necesidades asociadas, a través de las cuales se hacen efectivas en toda
su magnitud en la coyuntura, las bondades de una nueva tecnología; pero siempre las nuevas tecnologías
tienen instrumentalización en el designio del dominio: tras las Redes Sociales se halla la CIA, allí se recaba
información y se ejerce el control, por ahora.
26
Shakespeare, Cervantes, Tolstoi (seres sobre elogiados éstos, por la dominante sensualista en el parecer
frente a la vida): habrían ubicado sus talentos en algo más serio y útil para el ser humano, si hubiesen actuado
como Galileo, Darwin o Planck; empero, las individualidades son expresión del carácter masivo determinante
de su tiempo.
47
insiste- más serias, serenas, menos afectas al placer, denotarán mayor madurez y
precocidad; una sola forma antropofísica, antropocultural (unidimensionalidad material,
étnica, espiritual del género), es la característica; la competencia pasa a ser un simple
recuerdo de la inmadurez humana, sólo emulación y cooperación tienen valor; la
formación de la conciencia (educación) se vuelve virtual (Secon Life), personal, en red
social. Para una persona depositaria de dinámica y alta racionalidad, la preocupación
básica de su vida pasa inmediatamente a ser cómo desarrollar más dicha conciencia, cómo
entender mejor la realidad “antes de dejar este mundo” (de pasar a la forma inerte de
materia), con una idea más amplia y objetiva; pues, ya está escrito, que fuera del ser
humano no es concebible la existencia: la conciencia es inmanente, mas no la sensibilidad
(el deseo sí lo es, puesto que es la sensibilidad –necesidad, interés- que pasa por la
conciencia).
48
ACCIONES CONTRAHISTORICAS DE LA IZQUIERDA TARDIA.
La extrema derecha, la socialdemocracia clásica y la izquierda, yacen fuera de la
historia y en contraposición con ella. Las clases capitalista y obrera han dejado de ser los
actores fundamentales del movimiento humano (la “ciudadanía” –“humanidad
intelectualizada”: Gramsci- de forma indivisa, es el sujeto; su acción: proceso de negación y
superación del régimen político en vigencia: la democracia y su reemplazo por el tipo
superior de formas de contacto para la vigencia y reproducción genérica: la
democovivencia). Desde luego, en el proceso, el proletariado ha salido de escena primero; en
verdad, cumplió su papel en la conformación del devenir de los vivos. La evidencia más
notable de la sentencia, constituye la quiebra de la representación de uno y otro sector: los
partidos políticos. Los hechos en el teatro global empiezan a definirse a partir –mutatis
mutandis- de 1969, cuando el modelo clásico de gestión empresarial (fordismo): de la
producción en serie (economía de escala), es reemplazado por la producción flexible
–toyotismo- (economía de variedad), o sea, por la consolidación de la onda (“kondratieff”)
tecnológica, en la que la automatización pone en cuestión la esencialidad del trabajo
(“postindustrialismo” –sic-: reducción del componente costo –aporte- salarial de las
mercancías).
El flujo histórico, en la coyuntura, detenta sentido centrista (keynesianismo radical,
neosocialismo, socialismo del siglo XXI, ecosocialismo): la historia se apoya en las dos
últimas formas de reproducción para realizarse: el capitalismo y el socialismo; en efecto, ni
el capitalismo ha triunfado del todo ni el socialismo ha sido borrado completamente de la faz
de la Tierra; el primero, que ha creado en lo fundamental las “condiciones materiales del
mundo nuevo”, es un hecho cuasi del pasado. A consecuencia, tanto la tradición ortodoxa,
que propone conducir el proceso social con la rectoría de los clásicos principios económicos
liberales, como la propuesta de radicalizar la praxis “socialista”, estructuran su “visión de
futuro” sobre supuestos carentes de viabilidad (el caso griego –Tsipras- es ilustrativo). La
humanidad todavía debe mantenerse ocupada; en Brasil, por ejemplo, el poder duda: si
Vilma o no, si el acto de retoma del gobierno debe llevarse a cabo de inmediato o al final de
su período (el Sr. Dietrich, contradictor del Presidente Maduro, da cuenta objetiva: la
oligarquía espera que el institucionalismo capee la crisis; luego se apresta a recuperar el
aparataje de gestión del Estado). Es la razón que pone a la actitud que propende sostener a
los “gobiernos progresistas” y, si acaso: forzar cierta inclinación más hacia la izquierda,
como la más (única) revolucionaria.
La vía mixta de reproducción humana (la ley): neodesarrollismo distributivo,
discurre enfrentada al freno proveniente del bloqueo perturbador de las posiciones extremas;
no obstante, esa tendencia principal se abre paso con la modificación de la posición
primigenia; viraje necesario éste para operar, catalogado como “traición” por el
maximalismo. La propuesta de política económica –y pública-: el programa de gobierno
(“revolucionario”, transformador) en su operatividad se ve enfrentado a dos posiciones: a las
condiciones reales (la estructura capitalista) y a la voluntad permanentemente actuante del
49
sujeto que prevalece (los rezagos de la clase burguesa); tales circunstancias inevitables y la
voluntad coercitiva y hegemónica del poder económico constituido, redefinen la estrategia y
su operación efectiva: la ponen en curso de lo posible (los ciudadanos: ¡no hacen la
revolución!; éstos, simplemente operan en continuum aplicación, del programa
transformador proletario, de modo incruento, gradual; su presencia se halla mediatizada por
el sistema electoral, a través del que ponen y mantienen a su representación en el sistema de
entidades gubernativas). Los revolucionarios siguen en su reducto ortodoxo; la gente, en
cambio, se ubica en otra dimensión: en ella domina el sentimiento pequeñoburgués (su
representación: imbricación economía pequeña, intelectuales y burócratas, coaligados con
los neoproletarios: los subversivos).
En Ecuador la extrema izquierda conspira contra el programa de los reformadores
pacifistas que se hallan en el gobierno; de modo ideológico, es decir, tomándose el nombre
de toda la población (generalización ímproba: intereses particulares puestos en cabeza de
todo el colectivo; en realidad, antaño los “trabajadores ´productivos´” constituían la
mayoría, hoy lo son los habitantes del Planeta in abstracto), presiona por la radicalización
del proceso, es decir, porque el gobierno –sin apercibirse, que este tipo de sectores políticos
sólo pueden blandir la cifra GINI (la alcahuetería de los neoliberales, es el PIB per cápita)
como trofeo de su gestión: incremento de las fuerzas productivas, pero no se ocupa del
cambio en las relaciones sociales: reforma agraria, por ejemplo -tome medidas, que se den
de bruces con la realidad (la situación anómica, que amenaza con desencadenar la
radicalidad programática, la entendió muy bien el ex Presidente de Venezuela Cnel. H.
Chávez). En verdad, con la intención (sana, deseable, racional, en un momento ya dado) de
aguzar el carácter popular de la política oficial (de la distribución de las rentas a la
redistribución del capital -los factores de producción), en la práctica descompone al
gobierno y se ubica como “burro pie” de la extrema derecha, que “reclama su trono” (la
“guerra económica” no surte efecto; el “golpe blando”: la estrategia efectiva).
El sector de la ortodoxia, trasplanta mecánicamente las situaciones cuando Bucarán,
Arteaga y Gutiérrez (golpes de Estado) y Mahuad (recambio) al presente: pretenden la
suspensión del programa de la “revolución ciudadana”, bajo el supuesto legitimador, de que
su descontento, su lucha y su contra programa, comportan el nuevo anhelo popular (ethos
neobarroco -sic). ¿El saldo? Para la derecha la violencia (la guerra: ISIS en Oriente Medio,
en la coyuntura global) es parte constitutiva de su reproducción, del sistema de gobernanza
inherente; en ese marco se encuentran en franco proceso de creación de las condiciones
sobre las cuales se instaure un escenario de guerra civil fratricida: pueblo contra pueblo,
puesto que un sector de la ciudadanía está con ellos y otro (mayoritario) con el gobierno. Al
margen de compromisos, lealtades o afectos al gobierno, no se va a permitir, que el poder
económico supranacional dé al traste con regímenes “progresistas” instaurados en la
subregión latinoamericana, que ha creado la historia según su necesidad, los cuales sostienen
conductas mesuradas, base de respuesta contestataria al sistema de dominación y al
stablishment global. El sector de la izquierda radical será el directo responsable de todo lo
que pueda ocurrir; sin embargo, el mismo se ha antelado a imputar al “oficialismo”, la causa
de previsibles sucesos.
Liberales y socialdemócratas (tecnocracia per se) califican al modelo de política
económica, cuyos resultados no les benefician o que no se corresponden con su patrón
mental, en su orden, de erradas; se apertrechan de guarismos, cuadros, gráficos para
sustentar el prejuicio impugante, el cual carece de la objetividad de la praxis; por tanto, es
ligera, sofística e interesada (está mediatizada por un interés). La realidad marcha con un
mínimo de cambio dado por el sector que puede intervenirla (regulación
neoconstitucionalista); expresa su esencia evolutiva cíclica; caprichosamente, no le da la
razón a nadie y quienes creen, motu proprio, conducirla “para bien”, con ubicación siempre
(quizá forzosamente) en el palco, no pasan del celo, de la envidia y de la ira. “La mente va
siempre a la saga de la realidad”. La crisis es regular: ésta, debe incubarse, madurar y
desencadenarse; sobre los procesos de determinación de la vida no puede aplicarse la visión
prospectiva; solamente frente al desenlace se procede a la evaluación. La idea sabía aparece
50
a posteriori, la cual es sensata, si aborda sus determinaciones e informal, si se trata de ese
saber, que dijo haberse antelado sobre cómo se debía proceder. Quizá nunca la sabía
impugnación, que se considera a sí misma certera, llegue a encarar los hechos (pero incluso
los que ya fallaron, se vuelven críticos doctos).
La “crisis” que vive el mundo (“civilizatoria”, es llamada), avivada en los últimos
años en el Norte “desarrollado” por el sector financiero especulativo, no le doblega ni el
liberalismo remozado, el neokeynesianismo o el regulacionismo, tampoco pueden lograrlo
las revoluciones proletaria o ciudadana (sin embargo de que esta última es la ruta necesaria
actual puesta por la historia para realizarse: la del neomovimientismo; el sujeto del proceso
es la humanidad entera: de la revolución proletaria a la institucional popular); sólo lo hará el
cambio histórico en toda su magnitud como determinación del pueblo humano: la salida del
trabajo de la escena de los vivos, la producción automatizada y el acceso libre a bienes y
servicios de esa procedencia; realidad oportunamente a cristalizarse, respecto de la que –se
insiste- va a instituirse un sistema diferente de “gobierno” en coherencia, que niegue y
supere al propio de las formas humanas escindidas: la democracia (régimen propio para la
dominación de clase), esto es: la democovivencia o regularidad de actuación colectiva
humana, de coordinación por “ajuste mutuo” (conversión de la ley del valor en la de
“usufructo”). En Ecuador, son vergonzosos los acontecimientos del 13 de agosto
(aprovecharse de la crisis como una oportunidad para conspirar en contra de la tendencia):
deslegitiman el carácter otrora teleológico de la clase obrera y del pueblo (una minúscula
fracción), en actos que rayan en la delincuencia, que brotan de la voluntad, que ha perdido
lamentablemente la noción de la perspectiva.
El pataleo del movimiento radical socialista, se va a mantener hasta cuando los viejos
revolucionarios decesen y se lleven consigo su percepción, su propuesta y los resultados de
su histórica lucha a la tumba (también Cuba está entrando en la danza: el querer de la
voluntad, no es el de la historia); sin embargo, de ese lado se responde: "mientras persistan
las lacras capitalistas, los pueblos insurgirán”. En realidad, no se subestima el pasado de este
sector, pues, su práctica es el presupuesto de los motivos actuales –y futuros-; sujeto noble,
que no abdica, que valientemente en unos casos, desea presentar lucha hasta el final; lo que
se observa, es la poca maleabilidad, para intervenir creativamente en el proceso en ciernes,
evitándose que su presencia sea subsumida por la representación de los dos sujetos en
escena: el viejo sector oligárquico y o el ciudadano (tácitamente, esta oposición ha hecho
que la motejación de “populismo racial” de la derecha sobre las medidas aplicadas por el
gobierno, hayan proscrito su “visión de futuro”: “economía” –forma de reproducción-
popular y solidaria). Y, las maniobras, que rezagos de ciertos partidos políticos realizan en
orden de reinstitucionalizar a su matriz (la ex Izquierda Democrática o el ex MPD, verbi
gracia), incluso en el caso de logar su cometido (reinscripción), son socialmente
infructuosos, puesto que su ideario no se alinea con el curso de la vida.
Quito, 20 de octubre del 2015.
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LA DIFICIL TRANSICION, DE LA ECONOMÍA EMPRESARIAL A LA POPULAR
SOLIDARIA.
A propósito del debate Presidente/economistas representantes de la corriente
económica convencional.
El Ecuador: ¿está en crisis?; o, ¿su sistema de reproducción social atraviesa
dificultades, que se generan al interior del proceso de acumulación de capital, frente a las
que la bondad previsiva de las medidas tomadas por el gobierno, ha sido inocua? En suma:
o el Ecuador se halla en crisis porque el patrón de política económica implementado desde
el 2007, le llevó a ella –“modelo desgastado” (tesis de la derecha)-; o, en efecto, si se está
en crisis, es porque ésta se presenta de manera necesaria, natural, recurrente, en tanto modo
de ser del capitalismo, muy a pesar de la intervención regulacionista del gobierno, que
permitió capear el efecto sistémico de la crisis del Norte “desarrollado”, en el 2008 (acción
institucionalista, que en esta ocasión, al presentarse también como transición [contradicción
política económica/política pública], dicha actuación bloquea el paso natural de la historia
–el citado proceso de acumulación de capital-, a la vez que crea contratiempos a la
plasmación de la intencionalidad inherente: incidir de manera racionalizadora –en
principio- sobre las “lógicas y dinámicas” –sic- del “capitalismo salvaje” [El reto de la
voluntad: no dejarse gobernar por el mercado {imperfecto}, por el capital; en último
término: por el “poder de mercado”, por las decisiones de quienes tienen el mando]).
La derecha (la izquierda a la saga [etnicismo y ecologismo hedonistas pro Yasuní])
propugna fijar en el “imaginario” (sic) de la población, la imagen de que la economía
ecuatoriana está en crisis; los indicadores serían: recesión (según la norma: dos trimestres
consecutivos de decrecimiento del producto, de crecimiento negativo), desempleo, brecha
fiscal, déficit en cuenta corriente (sector externo asimétrico), elevada deuda externa,
iliquidez, baja reserva monetaria: desequilibrio macroeconómico en general. El sector
referido hace responsable “de la ´crisis´”, al esquema de política económica seguido,
implementado por la “revolución ciudadana”; equipo de gestores de la “cosa pública” en
ejercicio al que llama de modo prosaico, reiterativo, de “populismo socialista radical”; esto
es, a los límites, que dicho actor tendría en la comprensión/previsión: “de los 250 mil
millones que ha manejado” (bonanza), no ha ahorrado (su gasto ha sido desproporcionado,
dicen los “contadores” OCP [este sector acomete por todos lados, construye alianzas
contranatura; enfatiza: magnifica la corrupción, como si esta anomia, no fuera factor
necesario, consustancial, para y del movimiento del capital, sino exclusivo del
“correismo”]), para disponer de un colchón que permita implementar estrategias contra
cíclicas, cuando la fase de “vacas gordas” inevitablemente termine, tal como los señores
52
liberables se ufanan de haberlo antelado. Por su parte el aparato gestionario gubernamental
(“gobierno de intelectuales: creadores de ideas y productores de organizaciones e
instituciones”) desacredita el dictamen burgués, para lo cual blande indicadores de obra
pública y de política social.
En la circunstancia, el segmento humano ecuatoriano atraviesa momentos
controvertidos en el plano de operación de su heterogéneo sistema de reproducción y
cambio social. Crisis: no en el sentido, que esta palabra tiene para los agentes del poder
económico-político; tampoco según el criterio de teoría de la economía política marxista:
interrupción temporal del proceso de reproducción ampliada del capital criollo, en
contextos de globalización (del “mundo liberal financiarizado”), en cuanto único elemento
de determinación de los problemas; en realidad, en esta ocasión sobre los hechos cotidianos
se interpone un actor extraño al funcionamiento natural del sistema (la acción del
keynesianismo radical contra funcionalista, diferente de aquel que naciera con Pio XII, que
en Alemania lo hiciera con Bauer y en Austria con Kreisky). Se trata, más bien, de los
productos resultantes de la operación de la contradicción entre la propuesta programática
neosocialista del “buen vivir” (“socialismo del siglo XXI”) y la estructura (esto es, puja
entre la voluntad y la ley –la realidad). Antes los “esquemas de acumulación” fluían sin
obstáculos institucionales; en este punto, luego, la derecha tiene razón (Poso, Dahik,
Gonzales [Para la derecha, el plan A es el neoliberalismo, mientras que el plan B es la
socialdemocracia clásica –entiéndase: Democracia Cristiana/Izquierda Democrática]): es el
modelo (hacia el “socialismo”), que ha inducido (sobre el ciclo normal) la crisis en el tipo
consabido de acumulación.
Siempre el capital (su determinación de funcionamiento, para la cual los empresarios
son sus portadores) es el que produce y entra en crisis, respectivamente (y de cuyos efectos,
es víctima el trabajo); siendo está, la condición necesaria para que tenga lugar el comienzo
de un nuevo ciclo, según el rol, que al interior del paraguas económico mundial, éste
impone cumplir a sus franquicias neocoloniales. En el presente caso, la complicada
evolución económica en curso de la “Nación”, tiene que ver con las dificultades internas a
la reproducción sistémica (sustantivo), asociadas a las que el gobierno ha puesto al proceso
de acumulación normal al haber interpuesto un modelo de política pública (adjetivo) en pro
del procesamiento de los clásicos problemas que aquejan a la población ecuatoriana, con
énfasis en la dotación de infraestructura, equipamiento y servicios de consuno y
reproducción colectivos (“priorizar el ´gasto improductivo´” –sic- en cuanto acciones de
afincamiento del “poder popular”), el cual es componente del “muevo proceso en
construcción” de realidad, por tanto obstáculo en la operación plena de la “ley del valor”;
como consecuencia, conclusión lógica: la tasa de ganancia, en esta parcela capitalista, debe
haberse reducido (en esencia, en los intersticios de esta realidad trabada, se libra una
intensa lucha entre un sector de la sociedad, que pone barreras al flujo de avance positivo y
aquel que de modo drástico, positivista-tecnocrático, lo permea [la historia como proceso
de progreso material]).
A comienzos y durante la mayor parte del período de ejercicio del presente gobierno,
el elemento de ajuste (manejo mixto de la economía: dar continuidad al funcionamiento
económico empresarial en paralelo con la inversión popular progresista en áreas
estratégicas, conexas con esas formas de reproducción) fue la bonaza de divisas (ahora, el
modelo al cual se imputa las supuestas dificultades, queda fuera; otras veces se dice, que
los populismos de izquierda sólo son posibles con etapas de cuantiosos ingresos): los
precios altos del recurso natural petróleo y de los commodities, que el País exporta. Dicha
excesiva liquidez (denominada “burbuja financiera”) permitió cierto balance entre
“inversión en obra pública y generación de capacidades humanas”, el ejercicio de la política
social, y el apoyo a la acumulación; en una palabra, la formación/consolidación de la
“´clase´ media”, efecto de reducción de la pobreza y de la brecha de ingresos. Este
equilibrio está por llegar a término, no por agotamiento del modelo (su evidencia, en boca
de la oposición, es la “perdida” del régimen en la contienda electoral seccional pasada,
sobre todo las alcandías de las tres principales ciudades), sino como efecto de la
53
intromisión en él, de factores exógenos (apreciación del dólar [pérdida de competitividad
de los productos transables en el exterior], impacto grave en razón de la inexistencia de
política monetaria, que impide intervenir en la formación de precios internacionales;
manipulación monopsónica, geopolítica, de precios a la baja del hidrocarburo; caída de la
demanda y de los precios de las materias primas, consecuencia de la reducción del
crecimiento de China; y, de la compresión de las remesas -en cuestión la dolarización).
En realidad, bloqueo mutuo (“disputa entre relaciones de poder”): ni los negocios
avanzan (la crisis) ni el programa socialista reformista (la ilusión movilizadora: el “buen
vivir”) se cristaliza de una buena vez (el lema del “cambio en paz”, de la eliminación de
privilegios). La “ley de la tendencia coadyuvante natural en la formación de procesos de
desarrollo” (Ing. Galo Verdesoto A.): la capacidad intrínseca de los factores (coadyuvancia
interfactorial, sinergia dialéctica) para integrarse y formar un sistema, base de un renovado
proceso de desarrollo (hipótesis asiento explicativo de las “apuestas ´intuitivas´”,
contestatarias, contrahegemónicas del llamado “contrapoder”, del “poder alternativo” o de
la “teoría ´empírica´” de Nash, de la toma de decisiones sobre procesos estocásticos), se
ubica en el frente de la historia, de la praxis (política) y se redefine: el forcejeo, “lucha de
clases” de baja intensidad en el gozne, en la bisagra, en la transición. Dicho sea de modo
incidental, la acción revolucionaria consiste en desbloquear esta trabazón: desbrozar el
camino de las oposiciones (de derechas y de izquierdas) al flujo del proceso naciente
(Proceso de 4 fases [rearticulación y salida de y entre la forma de producción capitalista, la
mercantil simple y la “equivalencial” –Peters-Dussel]. T1: supremacía de la economía
empresarial, peso medio de la economía popular y mínima incidencia de la economía
popular solidaria; T2: balance entre las tres “economías”; T3: predominio de la “economía”
popular solidaria, impacto moderado de la economía popular y reducida presencia de la
economía empresarial; y, T4: imperio exclusivo de la “economía” popular solidaria
[socialismo {democovivencia}]). En la arena, la izquierda moderada, la “revisionista”, es la
que admite la coyuntura histórica; pero a ella, ni la derecha derecha ni la derecha
socialdemócrata ni la izquierda extrema, la toleran.
Hecho notorio: la forma cómo se procede para conocer la realidad, no consigue su
objetivo. Para el caso, los roces tienen que ver con las dificultades que experimenta la
tendencia racional en su fluir para imponerse como forma de reproducción popular
solidaria, frente a la fuerza, que todavía tiene el sistema empresarial en la sustentación de la
existencia. Las dificultades en el gobierno y el bloqueo al paso de la nueva forma colectiva
solidaria de reproducción (colaborar, no competir), los pone el sector de derecha
entronizado en el gobierno (en uno de los eslabones periféricos de la cadena capitalista,
todavía hay margen para el desarrollo de las fuerzas productivas -Yachay). Debe tenerse en
cuenta, que en el gobierno del Estado (inapropiadamente denominado “poder político”) se
encuentra un neomovimiento, esto es, dicho actor, no se trata de un partido político clásico
(ese tipo de organización formal para la gestión [la “partidocracia” biombo de la
bancocracia] es el pasado y no va a volver, pese al pataleo de la vieja voluntad que
persiste), tampoco de un partido político/movimiento, como ocurriera en la década de los
90 con Pachakuti (producto exitoso de la acción intelectual persuasiva mestiza), por
ejemplo, sino de la estructura de representación de la población, como el actor general de la
“posmodernidad”; su configuración es el verdadero resumen de este sujeto: recoge/acoge la
diversidad de intereses (de formas de reproducción), condición que pone los presupuestos
de su contradictoria actuación.
Se llega al gobierno con apoyo popular. Luego la población que adhirió se pasa a la
oposición (“la gestión pública desgasta”, demerita la imagen); pues, en una situación
heterogénea, el programa de gobierno: encadenamiento sectorial sección pública-empresas-
universidad, no puede ser tan amplio e inmediatamente pragmático (el “código de la
producción”), para que beneficie a la mayoría, a todos (la propaganda antigubernamental de
la oposición: la nueva representación del poder, tras el ropaje de los “medios de
`comunicación´”). En la práctica, el programa, por sobre su condición mixta,
socialdemócrata, afecta/beneficia a unos y a otros. Frente al escenario, la extrema izquierda
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blande la propuesta radical socialista conocida e inviable; en lo tocante con la extrema
derecha, la que remarca que el Ecuador se halla en crisis, su proposición consiste en
“volver al pasado”: reemplazar el modelo interventor “´socialista´ fracasado” por el clásico
desregulador, de apertura indiscriminada y de ajuste estructural (o sea, la voluntad debe dar
paso a la estructura: el ser humano reafirma su carácter de marioneta, respecto del cual el
burgués es su ejemplar). Ahora bien, son los sujetos sociales los que hacen la historia, no
las medidas o lo modelos (como tampoco las individualidades); empero, si en el presente
cobran importancia los programas (y los personajes), se debe a que existe un nuevo actor
que realiza la necesidad histórica, el cual plantea en coherencia y otorga viabilidad práctica
en su orden, los diseños de política.
¿Cuál es la obra de la derecha, de la “larga noche neoliberal” (de la gestión de la
representación del poder: demócrata cristianos, socialcristianos, izquierda democráticos,
especialmente)? El endeudamiento (se inició con el Triunvirato militar –Leoro, Pobeda,
Durán- 1976-1979), las sucretizaciones (Hurtado-Cordero), la pérdida del territorio, de la
soberanía, mayor extranjerización de la economía y de la explotación de los recursos
naturales, pérdida de la moneda nacional (concentración de crédito, préstamos vinculados,
créditos a empresas fantasmas; devaluaciones monetarias micro y macro, congelación de
depósitos, feriado bancario, préstamos de liquidez, la AGD); la base de Manta, la migración
y destrucción de la estructura familiar y del tejido social; creación de riquezas desde el
Estado y de la ilicitud; en una palabra: concentración del ingreso y socialización de las
cargas y de la pobreza. Este sector con este pasado refiere del proceso en curso: Estado
gigante, destrucción institucional, atropello a las libertades (a los políticos disfrazados de
periodistas), baja calidad de la democracia. Pero, “Esa colosal farsa montada para la
explotación” -K. Marx-: el gobierno del Estado burgués, tiene centurias de “construcción”;
en su historia se pueden encontrar errores, retrocesos, reformas, horrores (democracia,
dictadura, sistemas republicanos, absolutistas, monárquicos, constitucionales, Estado de
Derecho, etc.); no se puede censurar a una opción que se autodesigna de cambio, que dice
“hacer camino al andar”, que declara “no saber lo que quiere, pero sí lo que no quiere: el
capitalismo”, mientras da sus primeros pasos por parte de una tradición vieja mañosa,
cuando además debe desmontar lo hecho y forjar lo nuevo, bajo la presión de lo renovado,
que está en creación.
Elaboración de una “Constitución garantista” (“mamotreto”, llama el
constitucionalismo ultramontano al diseño neoconstitucionalista de la nueva Carta magna),
la “recuperación del Estado” (negación de su carácter corporativista: la supremacía de la
representación de la burguesía rentista en él), el bloqueo al TLC (no al ALCA [“ALCA,
ALCA, ALCARAJO” –dixit Sr. Crnl. H. Chávez F./{N. Kirchner}] y en su lugar la creación
de la supranacionalidad popular: ALBA, UNASUR, CELAC), el cierre de la Base de Manta,
la recusación al FMI y al BM, en su momento la amenaza de suspensión de pagos y la
“resolución” del (¿“tema”? -sic) problema de la deuda, expulsión de la Base de Manta,
socialización del acceso al recurso agua, el freno a las tropelías de la prensa burguesa
(creación de Medios de COMUNICACIÓN estatales, adhesión a TELESUR; persecución a la
“prensa libre” –¡bah!- [tres papeles conservadores juega este sector: de acumulación, de
legitimación y de desestructuración de la organización alternativa]), las reformas legales
(leyes de plusvalía y herencias; el “paquetazo” impositivo -sic), fin de los paquetazos, la
inversión social y en infraestructura, que los militares dejen de ir a la Escuela de las
Américas, expulsión de la USAID, de la OXY, etc., han incrementado el denominado
“riesgo país” (desconfianza, inseguridad del capital foráneo; en realidad, medición del
grado de subordinación de la República a los intereses extranjeros, de pérdida de
soberanía), el cual ha ahuyentado la inversión, desmotivando la acción del sector privado
(desinversión).
Furia de “tirios y troyanos”: la “concentración del poder” (marginación de las
minorías). Es el pueblo el que está en todos los “poderes” a través de su representación
(mayoría absoluta en la Asamblea; se pone en cuestión la fórmula de distribución de
escaños utilizada: método de D´Hondt); al respecto, no se puede exigir independencia (la
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premisa de la contradicción en potencia: la “pugna de poderes”) entre las tres clásicas
funciones del Estado, pues, en todas ellas ha puesto el sufragante a la “primera mayoría”,
esto es, un solo mandatario. La forma centralizada de gestión, mediante la que un buró
programa y asigna tareas de modo coordinado a todos los órganos del Estado, según las
directrices de un plan, permite superar la vieja fórmula montesquieuana de la “división de
poderes” (para que no se destrocen entre sí, la salida fue, en los albores del capitalismo, la
repartición del poder entre las tres fracciones fundamentales de la clase dominante: la
naciente burguesía, los comerciantes y los terratenientes –K. Marx), la artificiosa creación
de balances y contrabalances (sic), en lugar de establecer un sistema de unidad de mando,
de cooperación, para que todos trabajen al unísono, a fin de dirigir los esfuerzos hacia
cristalizar la aspiración del “buen vivir” (“la razón de ser de las instituciones y de la política
pública: la aplicación de los derechos”).
Por tanto, para quienes busquen el “poder político” (en estricto sentido: la “gerencia”
pública de la “Nación”), la mira debe estar puesta, no en desmantelar el instrumental
constitucional y jurídico en aplicación, base de la “concentración de poderes”, condición
que se dice falsea la democracia, vuelve autoritario o directamente dictatorial a un
“régimen”, sino en hacer todos los méritos para conseguir llegar al gobierno por vía
electoral, para cambiarlo o para servirse de dicho arsenal, a efecto de realizar los intereses
de la clase a la cual se representa y/o pertenece, ideológica y claramente; en todo caso, para
actuar con corrección, como se presume y corea. La referida, es la conducta sensata ante
una situación como la establecida, cuando la “tortilla se puede virar”. Consecuencia: las
condiciones adversas, agravadas debido a la conversión del sector público como el único
actor (motor) del crecimiento (sic) ha sido uno de los detonantes de la crisis y de las quejas
de la derecha, al haberse eliminado los supuestos del libre mercado, condición necesaria
desde la perspectiva de los empresarios, para el normal funcionamiento del sistema, y
presupuesto para que los principales indicadores macroeconómicos se recuperen y el orden
se enfile por la senda del desarrollo. En el frente opuesto, en cambio, se pone la monta en la
corrupción. Por supuesto que hay límites en el gobierno, uno de ellos es la corrupción; no
obstante, de vez en cuando debe recordarse, que los seres humanos no son ángeles; una
realidad no se despliega en estado “químicamente puro”, como supone la voluntad que
planea (la historia pone a los actores políticos donde deben; y, los ilusos extremos se
lamentan); debería interesar, más bien, advertir la tendencia y la suerte del segmento
humano puesto por la historia en la dirección de los hechos, el cual lo realiza; pues, si se
considera que la realidad no ha cambiado, la acción de los sujetos se presenta también
inamovible (la sentencia de Einstein en la historia no cursa: si se hace de la misma manera,
el resultado es el mismo).
En el Gobierno, a partir del golpe de Estado fallido de aquel Treinta de Septiembre
(30S, por sus siglas en castellano -sic), la soterrada guerra económica (como antaño en
Chile de Allende y esta víspera en la Venezuela de Maduro) y otras acciones denominadas
por el oficialismo como “golpe blando”, o sea, la mecánica de la “restauración
conservadora”, junto con disidencias al interior de Alianza País, han alejado a la acción de
gobierno del programa central de las “5 revoluciones” y del flujo racional de la “tendencia
dialéctica coadyuvante” (“la pelea es peleando”, el “debate ciudadano”). En efecto, el paso
a la segunda etapa: la profundización de la “revolución ciudadana”, giro de mayor calado
en los procesos de transformación, que debían topar aspectos fundamentales de la vida de la
“nación”, tales como la “cuestión agraria”: la propiedad concentrada del factor productivo
tierra, la eliminación efectiva de los monopolios, la transformación de la estructura
(“matriz”) productiva, etc., han quedado postergados (para la izquierda: “traición,
incumplimiento de las ofertas de campaña”), en espera o por lo menos han enlentecido su
dinamia, como consecución de propósito (a excepción de las “revoluciones” Educativa
[economía del conocimiento: recurso infinito], de la Salud y de la Dignidad, soberanía y la
integración latinoamericana). No obstante, así como el panel de instrumentos liberal ya no
sirve para manejar la economía, el recurrir al clásico cuadro de variables macroeconómicas
del orden para evaluar la situación socio-económica, no es congruente.
56
La presión de la realidad y la de sus voceros ha hecho variar las acciones del gobierno
respecto del proyecto; los actores originales que sustentaban la propuesta primigenia han
quedado de lado (aquellos que creían que a lo Gramsci, Foucault, Habermas, Echeverría o
de Sousa Santos, esto es, los socialistas moderados y los comunistas prosoviéticos
partícipes del Gobierno [denominados revisionistas], podían utilizar la institucionalidad, la
técnica, el diálogo comunicativo e intersubjetivo, y la persistencia, para modificar
sustantivamente en sentido socialista la realidad –E. Jaua [Venezuela] y García Linera
[Bolivia] han tomado conciencia del límite: después de la hegemonía [gestión económico-
técnica con sentido popular y “dirección intelectual y moral de la sociedad” –tornar los
intereses generales en verdaderamente generales] debe venir la coerción o tienen que
ensayarse de consuno). La solución no radica en oponérsele y sacarle del sitio en el cual
está la fórmula gubernamental ubicada en la casona de Carondelet por la vía de la fuerza (el
Ejército: “Esa boa constrictor, en cuyo seno pareciera anidar el amor.” –dixit K. Marx-,
aguarda), sino en entender los conflictos internos, que en el plano de las visiones,
propuestas y actuaciones tienen los actores de la conducción económica, frente a la
perspectiva del cambio propuesto, para efectos de percatarse de qué modo se puede incidir
con el objeto de proponer una política estratégica de avance menos conflictiva, tortuosa,
que procese el riesgo: la amenaza de poner en picada el proceso, con lo cual haría píe la
aspiración macabra de la coyunda oligarquía externa/interna, que está lista a dar el zarpazo.
La voluntad no cambia la historia; lo que hace es remarcar su ruta: la tendencia
natural abierta estocásticamente por ella, a través de la realización de sus leyes inmanentes,
cuyo instrumento (marioneta, hasta que no toma conciencia del hecho) es el ser humano. El
socialismo no es más, que la generalización de las condiciones puestas en la vida por la
historia en el modo de ser del proletariado: ausencia de propiedad, de diferenciación social,
de explotación; y, despliegue del ethos de colaboración, de fraternidad (no se está en contra
del marxismo: ¡jamás!, pues, se trata de una madera diferente de referirse). Los hechos
entrevén, que el proletariado revolucionario tampoco cambia la historia; su presencia y
acción, únicamente remarcan su trazado, lo aseguran (en este caso, su tarea concreta ha
consistido en lograr, que quienes hacen la historia: los pueblos, no sucumban en manos
burguesas, y en sentido más general: que la humanidad no desaparezca por operación
contradictoria cruenta de la acción enrevesada de la propia conciencia escindida). Ahora
bien, incluso para quienes tenemos la creencia, de que la historia en la coyuntura se va sola
(debido a la actuación del proletariado como actor político), los hechos en ciernes pueden
arrastrarnos a la acción, precipitarnos en el “agujero negro” de la nueva turbulencia; por
ejemplo, que la derecha, mediante elecciones llegue al gobierno del Estado llanero y al
poder económico-político sume el “poder” de la gobernanza y proceda a clausurar o a
redireccionar el talante de TELESUR, o que los gringos intervengan Venezuela por
interpuesta persona (guerra privada: pago a mercenarios terroristas y agresión desde las
Bases Militares emplazadas en Colombia), no quedará más, que intervenir.
Espejismo ante la población: el poder y su representación (Lasso, Dahik, Poso,
Paredes, Pachano, Carrera, Nebot, Acostas), ofrecen resolver la crisis, ordenar la economía,
crear las bases para el desarrollo (como si nunca este sector hubiese estado en la
conducción del Estado; en realidad, varias veces tuvieron la oportunidad) con la receta
homeopática: para generar inversión y empleo, estimular al sector privado (eliminación de
impuestos directos, seguridad jurídica); para equilibrar las cuentas públicas, control fiscal
(reducir el gasto); para sanear el sector externo, exportar más, no endeudarse, firmar
acuerdos comerciales; esto es, el discurso de toda una suerte de malas hierbas (estudiosos,
expertos, sabiondos, revolucionarios, que lo único que quieren es tomarse el gobierno para
imponer las políticas neoliberales o propiciar el retraso técnico del País [no a la minería, a
la explotación del petróleo del Yasuní, al extractivismo en general sin beneficio de
inventario, plurinacionalidad a ultranza]). El capital entra en crisis y ésta la trasladan los
empresarios y la colocan sobre los hombros de los trabajadores; los responsables de la crisis
(causantes y beneficiarios) no pueden resolverla. La desesperación por llegar al gobierno
57
por parte de la oligarco-burguesía doméstica, es entonces: crear/asegurar las condiciones de
contexto favorables para su reproducción (explotación/dominación).
En el sentido expuesto, de pasar el gobierno de manos del neosocialismo a las de la
derecha (en Brasil, Argentina, Venezuela –lo hicieron en Honduras y en Paraguay-, se diría:
la “suerte está echada”, o sea, la apertura próxima de un violento período de guerra civil
fratricida [no porque no gane los comicios para la Presidencia una persona, sino debido al
choque de “dos trenes”, entre la tendencia y la estructura: la nueva realidad que ha nacido,
que también vive, la cual tiene antecedente {el proletariado} y la que deja la escena, una
vez que ha cumplido su misión]), lo cual puede ocurrir en el Ecuador, pero no del 2017,
sino un período luego, la realidad creada no puede desmontarse, como usualmente se teme;
en verdad, la historia, tal como ocurre en la vida de una persona: ésta no reedita etapas
etarias anteriores, ¡jamás retrocede! (la aseveración: “los pueblos que desconocen la
historia están condenados a repetirla”, es falsa, “de falsedad absoluta”). Por último, al no
haber un sector con liderazgo suficiente que declare dar continuidad al proceso e incluso
que se proponga mejorarlo, la reelección se torna imperativa (“más de lo mismo, no lo
aguanta nadie”, exclama la coyunda opositora). El boqueo mutuo entre la ley de valor y la
“utopía”: “otro mundo es posible” (sic), es el usual modo de vida mediato; esa
contradicción política es la fuerza, que mueve la vida en la coyuntura. Su resolución no está
en manos de la voluntad, sino en las de la conciencia que se hace objetiva, pues, el capital,
que sigue en su trono, continúa con el desarrollo de las fuerzas productivas en el plano
global; sin embargo, no es el capital o el retorno a la “ley del valor de uso” el futuro de la
especie, sino la negación en conjunto de las leyes del “valor de uso” y del “valor”, para que
se enseñoree la “ley del ´valor´ de usufructo” (ethos supramoderno).
Quito, 4 de noviembre del 2015.
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FRENTE A LA ACTUACIÓN DE LA IZQUIERDA: “CUÑA DEL MISMO PALO”.
En el desempeño gubernativo de president@s socialistas o socialdemócratas
radicales de varios países del Planeta, se advierte la presencia de un rasgo común a todos,
que los gringos lo denominan “patrón” de comportamiento. González, Zapatero; Miterrand,
Hollande; Bachelet, Lula-Rousseff, Kirchner-Fernández, Chávez, Morales, Correa, Mujica,
Funes-Sánchez Cerén, iniciaron su gestión en tanto socialistas y la mayoría de ellos
terminaron en condición de neoliberales, y los que no (Chávez, Maduro, Correa, Morales,
Ortega, Mujica) no han podido (Chávez-Maduro, Morales) avanzar más allá de la política
de distribución de las rentas (en la edificación de obra pública y la ejecución de programas
de política social). Para la extrema izquierda, este viraje, estos resultados, demuestran que
tales personajes nunca fueron socialistas, que traicionaron o que son ineptos.
Pero lo más sorprendente: el dislate lleno de petulancia, es que la izquierda, sobre
todo ciertas figuras sobresalientes y actuantes de ella y conexas (Acosta, Dávalos, Ayala,
los Larrea, Tibán, Cuvi, Tituaña [paroxismo de la pedantería personificada en un espécimen
autóctono], González, Atarihuana, Rojas, Villavicencio, “Romo”) viven con la creencia
(análisis “contrafactual”), de que porque ellos, otros como ellos o los grupos políticos a los
que se pertenecen no han llegado al gobierno: porque sus sabios, estratégicos, veraces y
revolucionarios programas no se ponen en práctica, es que hay crisis, los grupos de poder
internos al Ecuador (especialmente banqueros) se siguen enriqueciendo, la corrupción
campea, han aparecido nuevos ricos, el burocratismo y la comodidad se afincan, el
neoliberalismo se reinstaura, la naturaleza se mantiene en afectación (transgénicos,
extractivismo [este último {como los transgénicos y el rentismo} no es malo per se {es
convertir a elementos naturales en recursos}; depende de cómo se lo haga y a qué sector
beneficie], rentismo). Estos sectores manejan un discurso coherente, pero impropio para la
coyuntura.
Para ese sector: ellos son los buenos, los objetivos, los sinceros, los serios, los
valientes; pero el pueblo es tan iluso, que no vota por ellos (el fracaso se imputa a errores
estratégicos propios y al retraso ideológico de las masas), no pueden llegar al “poder” (al
gobierno), razón por la que el País no cambia. Correa, Lula, Fernández, Bachelet, son
traidores, faltos de carácter. Esa posición asume la izquierda en las américas latina, lusita y
caribeña, pero también en Europa y en el resto de la esfera terrestre. Ahora bien, sarcasmos
a parte (“al Cesar lo que es del Cesar”): su programa (el de la izquierda radical) es bueno,
ellos son verdaderamente honestos: su actitud es hacia el cambio, han luchado en
coherencia: la historia los reivindica; el problema está en que la realidad no admite la
renovación en los términos propuestos por ellos; por ejemplo, la tecnocracia insiste en
planificar un sistema que escupe, “regurgita” (lo mastica pero no lo traga), vomita la
planificación (lo propio para el sistema de mercado, es la “programación”: asignación de
recursos vía estudios agregados de mercado, sin que se prevean la consecuencias).
Si en el gobierno de abogados se presenta la crisis, los economistas imputan la
misma a su desconocimiento económico; cuando en la “gerencia pública” se halla un
59
economista y adviene la crisis, la abogacía atribuye a la ignorancia en materia
constitucional y legal su causa; en circunstancias en que ninguno de los dos se encuentra al
frente de la gestión estatal (porque han fracasado a su turno), a coro se oye decir, que hace
falta un estadista. Naturalmente, éste es un juicio formalista; el juzgamiento, es evidente,
que se realiza a partir de un prejuicio: la profesión o la capacitación como el elemento
central de procesos que tienen determinación política (incluso un economista: Carlos
Matus, objeta la presencia de un colega en el gobierno; en su libro Adiós señor presidente,
dice que cuando descubrieron a los economistas “es como si se hubiese descubierto la
verdad”, en el sentido de haberse dado con la profesión infalible para la administración;
pero como éstos también fracasan, se les despide con abucheos [la solución que el Sr. Econ.
da, es la “Planificación estratégica”, esto es, la tecnocracia política, como la salida {como
es obvio, propuesta que tampoco resulta exitosa}]).
En lo tocante al hecho, es evidente, que se opera frente a la cuestión por parte de
ciertos sectores, con el enrevesado paquete de nociones, mediante los cuales se llega a la
conclusión de que la misma responde a razones de conocimiento, de técnica, de estrategia,
de ética, de género, étnicas, incluso: de clase; es decir, se abstrae el principio, de que la
realidad opera de modo regular: que existen condiciones inevitables sobre las cuales se
sobrepone el querer humano, que lo redefinen, lo ubican en su lugar y ponen el rumbo de la
vida por donde debe. El asunto es de intereses, es obvio; por tanto, no se trata de
mediocridad o ignorancia, pues, sería fácil sustituir genios por ignorantes; o también: a feos
por bellos, a negros por blancos, a jóvenes por viejos, a mujeres por “caris”, con cuyo
reemplazo “la cosa” quedaría resuelto.
Las crisis capitalistas (que responden a la anarquía de la producción) no pueden ser
evitadas o procesadas inclusive con las medidas que se desprenden de la modelística
matemática de la “econometría avanzada” yanqui (en el País de los Premios Nobeles: EU
[no se diga en Europa], recesión y recuperación han sido la constante). En verdad, no hay
genio o corporatividad, que pueda contra la crisis (Keynes la amortiguo [sin embargo,
jamás recibió el galardón]). “Las crisis son como las olas al mar: allí donde hay mar, hay
crisis” (Econ. José Moncada S.). Las crisis se presentan de manera espontánea y se van de
igual forma (son crisis indefectiblemente de sobre producción; su salida se produce con la
destrucción de activos, a efecto de iniciar una nueva reanimación); y, solamente
desaparecerán con la eliminación del sistema en que se producen: el de mercado. Ahora, si
se lograra eliminar la crisis, el movimiento progresivo se inhibiría: se eliminaría la historia,
pues, se habría suspendido el período de la “febril acumulación” (en el parangón pertinente:
equivale a bloquear el evento de la menstruación en una mujer, con lo cual dejaría de ser
fértil, reproductiva).
Verdad de Perogrullo: el mundo ha cambiado. Como fondo el propio capitalismo
(promovido por el neosocialismo, el cual prescribe que son necesarios siempre el mercado,
el Estado, la empresa, las creencias religiosas [el neosocialismo, dicho por sus voceros, no
deplora al Estado, al mercado y al dinero; incluso pensadores de fuste y de izquierda como
Dussel o Peters, asumen que del mismo modo que el Estado, el mercado y el dinero
precedieron al capitalismo, estos elementos prevén que deben sucederle]), sistema que se
“reproduce” de forma degenerativa, la realidad presenta su clásico rostro con nuevo
maquillaje. El escenario global ha cambiado, en la economía: el sector financiero, las
multilaterales han desarrollado el conocimiento, la técnica, la ciencia, la mecatrónica; en la
guerra: ésta se ha privatizado (electrónica, mediática, tecnológica); en la geopolítica: el
planeta tierra polarmente se ha diversificado más (Neotriada [EU, UE, Japón], BRICS,
CELAC); en la psicología: invasión del hedonismo (según una concepción filosófico-
teleológico de la vida, el modelo boliviano –“vivir bien”- es el más sensualista y
retrógrado). Es una nueva generación que ocupa el mundo: ciudadanía (los pueblos:
“mundadanía”), redes sociales, nube electrónica, 3D.
Debajo del “patrón” (de la superficialidad) está la ley. “En el mundo hoy hay una
sola economía” (en realidad: una única forma de reproducción): la capitalista. La
importancia de este sistema (esquizoide: se crea el prurito por consumir –consumismo- y
60
paralelamente se comprime la capacidad adquisitiva de los ingresos –demanda agregada
efectiva deficitaria-, con el incremento del desempleo estructural –friccional- y tecnológico,
la inflación, el intercambio desigual, etc.) es vital para el género y para la historia. Si se
anula al sistema y a los empresarios (quienes ponen a producir a los trabajadores -y a ser
explotados- o lo hacen con las máquinas), en la situación presente, no se dispondría de
bienes y servicios (por lo menos en un primer momento de desorden); si se anula a la
izquierda, en cambio, los capitalistas harían de las suyas de modo brutal, insolente, pero
aunque con sufrimiento y con migajas, el sector del pueblo que quede vivo, seguiría
adelante (la implacable ruta natural del proceso histórico vuelve a sujetar al ser humano a
su ciega determinación progresiva).
El capitalismo es una etapa de largo plazo (empresario, Estado, mercado,
cristianismo –en Occidente); esta invariante histórica, recibe la retroalimentación de la
acción conservadora de su agente: los capitalistas (su intelligentzia, sus managers),
complejamente conformados como “clase para sí”. La intención socialista y
socialdesarrollista empotradas en los gobiernos, que creen que pueden realizar el “cambio
en paz”, con operación en el seno mismo del “sistema democrático”, se dan de bruces
contra la estructura y terminan de perder con el golpe de gracia que les propina la
representación del stablishment (el progresismo fomenta la llamada “´clase´ media”, la que
se le vuelve en contra electoralmente; y, la persistencia de este sector en el gobierno
“depende inevitablemente de victorias electorales”). Lo que a los ojos de la izquierda
aparece como “traición”, no es más, que la resultante del forcejeo, llevado en lucha
desigual, entre la estructura capitalista y su correspondiente acción política, y la
intelectualidad y burocracia (tecnocracia de izquierda y neosocialista), las que apenas
cuentan con su programa y la parte operativa del sistema: el gobierno (aparataje de gestión,
que no debe asimilarse a “poder político”).
El capitalismo por el momento es inamovible. Su supuesta fortaleza y ausencia de
opción (cierre de la historia: no porque lo hayan dicho la Thatcher, Fukuyama o los
reaganomics, con motivo de la “caída del ´socialismo real´”) se debe a que todavía esta
etapa tiene algo que decir en la existencia humana (tiene qué hacer, una función que
cumplir) en la historia: completar el desarrollo de las fuerzas productivas. Como el proceso
de desarrollo de las fuerzas productivas por vía socialista (acumulación socialista) dejó el
camino libre para que corra a cargo de la forma de propiedad burguesa (“la propiedad
privada burguesa –esa forma de propiedad- ha vuelto a ser factor de desarrollo), el paso del
trabajo a la máquina (automatización), salto colosal que debe dar la humanidad para
ubicarse en su nuevo escenario, siempre va ser dado por el capitalismo, por la condición
más expedita y natural para el efecto: la competencia (para la izquierda radical, esta
reflexión va a parecer como archí reaccionaria, revisionista, fantasmagórica, como un
biombo diversionista más).
Interrogación absoluta: ¿para qué existe el ser humano? Parece prematuro plantearse
esa cuestión y quizá ímprobo eslabonarla con la coyuntura política neocolonial; pero se
cree que el género está cuasi maduro para resistirla. La respuesta ubica en el hedonismo o
en la racionalidad. Filosóficamente resuelve el dilema de la vida. La contestación abarca a
todas las comprensiones: cosmológicas, biológicas e históricas. Dos son las posibles: el
hedonismo del “vivir bien”; y, este ser debe producir el concepto del Universo (esta última
respuesta pone de cabeza a la completa sabiduría actual del mundo). Proceso dinámico
progresista, que se cohonesta con su enfoque “coevolutivo entre naturaleza” (evo-devo) y
ser humano, en el cual este último pasa a ser el aspecto principal: el ser humano produce la
máquina, se libera del trabajo, luego usufructúa del autómata (robot), pasa a conocer y a
dominar a la naturaleza. El proceso implicado es el de la producción del conocimiento, su
conversión en tecnología; la emergencia de nuevas necesidades: su conocimiento y
satisfacción, y así “ad infinitum” (necesidades, obstáculos en el camino de su satisfacción
obligan a avanzar en el proceso de conocimiento, hecho que sin querer lleva al saber total).
Según la consideración expuesta: la historia está bien como está (en realidad,
cualquier política de cambio debe partir del capitalismo y proponerse superarlo de modo
61
progresivo; en las circunstancias: una vez que el sistema haya cumplido completamente su
misión [“crear la base material del mundo nuevo”]; luego, de ningún manera es cuerdo
proponerse recuperar formas de ser pasadas); y, la consigna socialista de izquierda, hasta
hace poco necesaria y saludable, hoy se ha vuelto más bien ella sí: archí reaccionaria,
enemiga de la historia (aunque muy en la coyuntura la misma sea apropiada de cara a
demandas domésticas y focalizadas: la lucha proletaria y popular reivindicativa), en la
medida en que se ha puesto como obstáculo al sistema que realiza la lógica de la historia: el
progreso. La historia admite como su sujeto a la socialdemocracia progresista; ésta tiene un
piso y un techo como la holgura para actuar, de modo que no puede desviarse ni hacia el
liberalismo craso, como tampoco hacia el socialismo radical.
El socialismo (el pensamiento comunista clásico, el marxismo posmoderno) en sus
construcciones estratégicas revolucionarias deja de lado la historia, el progreso, el
desarrollo de las fuerzas productivas y se centra sólo en las relaciones sociales (Marx no
fue Marx toda su vida, pues, hasta la escritura del Manifiesto del Partido Comunista, no ha
superado la visión humanista antropológica abstracta, de justicia social por sí misma; como
se sabe y piensa un sector de sus seguidores, es a partir de la Ideología alemana, que
aparece el Marx objetivo, que ve la historia como progreso, que las fuerzas productivas son
el aspecto principal de proceso). Si se procediera de modo contrario, es decir, si se mirara la
historia en general y se asumiera la tesis del progreso, se caería en cuenta, que por sobre la
paz y la igualdad anhelada por el individuo socialista, está la necesidad histórica y su modo
de ser: conducirse y guiar al ser humano por el canon de su más alta misión, para lo cual
impone el progreso con cualquier forma social sea.
Hay que expresarlo con todas sus letras, aún a riesgo de indisponer a sectores
humanistas antropológicos, al marxismo, al socialismo y a la izquierda en general.
Juzgamiento unilateral sobre el capitalismo es lo que por lo común hacen los sectores
glosados: el sistema destruye al ser humano y a la naturaleza, sentencian; el dictamen es
parcialmente cierto, puesto que no se considera el otro lado de la moneda: el capitalismo
criminal y antrópico cumple una función en la historia, pues, desarrolla las fuerzas
productivas, realiza el progreso; en ese sentido, prepara las condiciones sobre las que debe
montarse la nueva forma humana. Si se elimina al capitalismo sobre todo antes de hora, la
humanidad y la historia quedarían destrozadas, puesto que es como suprimir la juventud en
una vida (en la reflexión introductoria, que M. Nicolaus hace a Los grundrisse de Marx,
sostiene que Marx, en una segunda revisión de la obras de Ricardo, se expresa con más
respeto sobre él; de similar modo, la persona que escribe, empieza a mirar con algo más de
precaución al capitalismo).
En la propuesta de la esencia: la voluntad no puede obrar de modo arbitrario, motu
proprio, pues, a la historia “no le interesa” lo que piense, desee hacer la intelligentzia de
vanguardia progresista humana, sino realizar su lógica (con la “implosión” del socialismo,
el capitalismo va a mantenerse hasta cuando el proceso de automatización llegue al
concreto; frontera que, según los expertos [Wallerstein, Moravec, Vinge], se ubica al final
de los años 50 del siglo en curso); y, el sentido teleológico del proceso (ahora la idea es
estrambótica), es que el género avance en su comprensión: hacia la producción de su
concepto. El progreso (que no es ilimitado, pero que tampoco está limitado por el quantum
poblacional o por la capacidad de carga del Planeta, puesto que frente a la técnica todo se
vuelve renovable) debe seguirse dando en condiciones en que no se infrinja mucho daño al
pueblo (ese es el límite, la impotencia, que conduce al estado esquizoide también a la
izquierda radical [y de quienes nos auto imputamos filiación en ella]); en ese caso: los
extremos sobran.
En efecto. “El propio sistema se va centrando”; a la fecha: “no hay países
emergentes que vayan bien” (se hace referencia a China, India, Brasil); los aparatos
tradicionales de la política están proscritos; en ejercicio, hay muchas formas inéditas de
hacer la política por parte de las nuevas generaciones en la “sociedad tecnológica: la
ciudadanía es la ruptura” (pero la historia en sentido autónomo lo es mucho más). La
propuesta es una “nueva apuesta: la formación de una coalición democrática y popular
62
internacional”. En las elecciones estadounidenses en desarrollo (2016) por primera vez se
ha presentado una candidatura “socialista” al interior del Partido Demócrata (Bernard
Sanders), hecho que insinúa la tendencia a “cambiar la representación política en el País de
la dictadura burguesa perfecta (el partido oficial –TEA PART- y el recambio oficial -
Demócrata), pese a que no haya emergido todavía una opción política de la plebe; sin
embargo, “lo que ocurra en EUA va a repercutir en el Planeta”, por razones de ser (la
vitrina global) la visible vanguardia imperialista.
Quito, 6 de marzo del 2016.
63
LAS CONSECUENCIAS DE LOS EXCESOS IMPERIALISTAS Y LA SUMISIÓN
EUROPEA AL “ATLANTISMO”: EFECTO REBOTE.
El problema: convulsionada evolución de la vida en Oriente Medio; en peligro la
“estabilidad”, el “orden”, que reina en la UE: la “desarrollada”, “civilizada”, blanca, racista
Europa soporta el peso de la más grande diáspora árabe-persa, la masiva invasión de gente
“detestable” (xenofobia), cuya presencia descompone a esa corporación sectaria de las
elites, la cual a duras penas atiende la demanda de empleo doméstico y los necesidades del
consumo colectivo in situ, paradójicamente en el escenario global de sobreproducción; en
América: “chavismo” (CELAC) o “neomonroísmo” (América [el Planeta] “para los”
estadounidenses [Alianza del Pacífico/OEA/ONU]); al interior, intensos push geopolíticos,
geoestratégicos (geoeconómicos): amenaza de inicio de la Tercera Guerra Mundial. Las
explicaciones: vacío de poder en Medio Oriente luego de la “implosión” de la ex URSS
“socialista” (pugna por controlar esa Zona); el terrorismo: la destrucción de los países del
“eje del mal” (posición de los “halcones de Washington”), del radicalismo oriental islámico
(la yihad); guerra sectaria al interior del Islam acicateada por las petromonarquías
(fundamentalismo wahhavista muyahidín vs. Islam religioso); cruce de intereses
imperialistas: disputa entre las principales potencias capitalistas (la neotriada: EU/Israel,
UE y Japón, y los BRICS) por ese mercado de demanda y de oferta: para colocar la
producción, aprovisionarse de productos intermedios (commodities/materias primas) de
índole estratégica, y apalancar el desarrollo y el poderío propios, a la vez que bloquear el
ascenso como potencias de la competencia.
Perfecto. En el afán de intercalar una explicación “no ortodoxa” de la turbulencia
humana global, se cree oportuno ubicarse en el pedestal filosófico del proceso histórico
(este “relato” [J.-F. Lyotard] es audible para quienes confieren importancia al enfoque
implícito [teleología], que no son los Foucault, los Lechner, los Morín, los Bartra, los
Lowy, los Kohan, los de Sousa Santos o los Echeverría). De similar forma que la
resolución de la controversia frente a los problemas ambientales (extractivismo antrópico,
verbi gracia) y otros (la explotación, el positivismo, la tecnocracia, el eurocentrismo
–“problemas globales”), se ubica en la perspectiva de plantearse y otorgar respuesta (en
sentido híper determinista: la historia como sentido, destino común de la humanidad) a las
clásicas preguntas filosóficas (“discurso fuerte”: Gianni Vattimo); en particular, la
formulación de la inquisición: ¿cuál es la función de la vida humana en el Universo?, es la
clave, no la búsqueda del bienestar per se, como lo hace el político ecuatoriano de
izquierdas: Alberto Acosta padre, el cual plantea la cuestión en términos de sostener “la
vida humana” simplemente. Se está persuadido, que en el centro del paroxismo hedonista,
que empieza a cundir en el mundo, sí es posible pensar en términos de racionalidad
superior: la razón de la vida humana consiste en producir la idea total; este supuesto
redefine todo el esquema de comprensión y de evaluación sobre las tribulaciones humanas
globales de momento (ontopraxeologoteleología).
64
Déjese de lado las ficciones explicativas sobre los procesos del mundo: 1) “Choque
de civilizaciones” de Samuel Huntington (debe interponerse inmediatamente la idea, de que
la “civilización” es una sola: la humana, contrario sensu por ejemplo a la de “Laboratorio
de civilizaciones” de Arnold Toynbee; y, que a su interior existen gradaciones [tomado el
término en sentido prometeico: conjunto de instrumentos –fuerzas productivas- en
constante desarrollo; civilización, componente de la cultura {de “la completa y multiforme
producción de toda la Tierra”, del trabajo de todos los seres humanos en la historia –Marx-
Engels}: en tanto esfera material objetualización histórica de la potencia del neocórtex
colectivo dado en la actividad social del trabajo, en la praxis}]); y, 2) “Imperio” de Michael
Hardt y Antonio Negry. La primera, por cuanto los procesos de despliegue humano
funcionan sobre base de intereses antitéticos insertos en el marco de matrices de
reproducción material de “poder compartido” (C. Matus; J. L. Coraggio); el segundo,
debido a que al interior de la formación burguesa, jamás puede formarse un sistema
imperial, jerárquico ordenado (la contradicción impera; el conflicto, inestable balance, que
se sostiene por el fantasma de la guerra, hecho que produce el reacomodo expansivo de las
fuerzas operantes al interior del poder).
En el maremágnum humano de tornasiglo, la trama: este orden antinómico está muy
bien derivado en la composición nocional de Arrighi-Fiori-Wallerstein. La perspectiva
dinámico-sincrónica de Giovanny Arrighi (sucesión de hegemones -sic): a cada otoño le
sigue una nueva primavera (“el líder de la expansión anterior del comercio mundial …[en
la coyuntura histórica, la neotriada: EU-UE-Japón]… es desplazado… de las alturas del
mando del capitalismo hemisférico por un emergente nuevo liderazgo …[Los BRICS]…”);
la expansiva de José Luis Fiori: núcleos conflictivos (conformación policéntrica siempre),
que crean balance temporal (“el ´sistema mundial moderno´ requiere la existencia de
´potencias hegemónicas´ sucesivas para mantener el orden político y el buen
funcionamiento de la economía internacional”); finalmente, el desenlace de la fase de
Immanuel Wallerstein: el círculo se cierra en el “sistema-mundo”, realiza su último eslabón
(“el proceso ya no está en ´expansión´ sino en ´reversión´”), el cual produce el cambio de
época (la primavera del Mar Pacífico, en sentido arrighiano: China, no va a reproducir el
ciclo imperialista completo, la historia no le da esa opción, pues [carácter predictivo de la
ciencia], le falta “tiempo”; en realidad, con este “hegemon” culmina la larga formación
clasista de la humanidad). Luego, el sistema burgués de reproducción humana (forma
clasista patriarcal femicida) no ha fracasado (“crisis civilizatoria”: percepción inexacta),
pues, la humanidad sigue viva: ha superado el quantum poblacional (7 mil millones) y está
por llegar al guarismo (mutatis mutandis: 10 mil millones) requerido para viajar por los
“atajos del Universo encorvado”.
La humanidad sigue en lucha (está entretenida: en el trabajo, en la competencia, en
la diversión, en el arte, en la guerra, en las creencias mitológicas religiosas [también en la
ciencia y en la política: tareas verdaderamente fértiles y útiles {el ser humano no tiene
futuro si no va al Cosmos –Stephen Hawking}]); mientras no se cree completamente el
sucedáneo del trabajo (la automatización, la robotización, la inteligencia artificial, interface
inteligencia natural/inteligencia artificial: concreto singularidad tecnológica) y la mente
encuentre otro tipo de ocupación, el trabajo y la lucha son los motivos, que no solamente
ocupan a los brazos, sino que completan el proceso de desarrollo de las condiciones
materiales de reproducción de la vida. Al capital ahora ya puede considerárselo malo (a
excepción de los “sistemas equivalenciales” [Dussel/Peters]: las comunidades primitivas,
en el resto de estructuraciones clasistas siempre hubo guerras, invasiones, genocidios; y, en
la vorágine, la nota extrema la pone el capitalismo: el sistema par excellence de la “febril
acumulación” –K. Marx), pero en tanto su misión histórica (“producir la base material del
mundo nuevo” –K. Marx): la automatización íntegra, está cuasi cumplida, y por cuanto ya
se puede completar esa obra, inhibiéndose los males sociales y naturales hasta ahora
inevitables, que exuda el proceso, sin que en el cometido se decline el carácter prometeico
de la deriva histórica: el progreso, permanente.
65
¿“Ley del valor” (Lenin-Stalin) o “voluntad creadora” (Antonio Gramsci)? ¡Ley de
Valor!, en efecto. “En verdad os digo” (dixit el fundador del cristianismo –sic): la felicidad
(el hedonismo como la meta en la concepción humanista predominante: la igualdad, el
desarrollo multifacético, la felicidad per se) no es un estado a conquistar con la voluntad
(no se puede pedir a una persona que haga algo, que todavía no está en su naturaleza –K.
Marx); tampoco el genocidio puede suspenderse por similar vía; la paz: derivación de alta
racionalidad, es producto del desarrollo material: de las fuerzas productivas (solamente
cuando se produzca a raudales y para todos, fuera del proceso de producción con/[sin]
mediación del trabajo humano, los satisfactores para la realización renovada de la vida, el
conflicto fratricida [homine lupus homini: prójimo contra prójimo in abstracto] cesa, en
tanto se detrae el axioma fundante [del sistema ideológico de creencias] de la “teoría”
económica neoclásica [alcahuetería]: la noción “escasez”). En suma: proceso intenso de
reconfiguración del mundo, pero no en sentido de las formas consabidas (capitalistas o
socialistas [la izquierda ortodoxa se halla anclada en el maximalismo; sectores
socialdemócratas progresistas {Claudio Katz}, por su parte, producen cambios graduales
{la transición}: son facilitadores de la necesidad histórica]; el socialismo añora el sistema
imposible [lo cual no quiere decir, que Marx estuviese equivocado: su realización es plena],
el capitalismo cree que es eterno –progreso ad infinutum-, en los hechos: los dos están fuera
de la vida, se han negado de consuno). Luego se deriva: la última tarea convulsiva, que
debe, que se apresta a jugar el “sujeto histórico del cambio” (el
subversivo/intelectual/ciudadano), no es propiamente por el poder, sino de “revuelta” para
socializar el acceso a los outputs de la producción mecánica (racionalidad moral y justicia
social –Hurgen Habermas).
Desarrollo de las fuerzas productivas hasta la automatización (tercera naturaleza),
con lo cual el ser humano se libera del trabajo (el trabajo: poderoso componente de la vida,
productor del propio ser humano [hominización: Alexei Leontiev], deviene en su
esencialidad –André Gorz) y se dedica por entero a producir la idea (el saber absoluto: la
representación completa del Universo, discurso omnicomprensivo supramoderno;
pensamiento totalizante [Novena Sinfonía cosmo-filosófica Coral de Ludwig van: el solo
ver su imagen, escuchar/leer su nombre, estremece]). Mientras no concluya del todo el
desarrollo de las fuerzas productivas de modo natural (capitalista), que el proceso llegue al
concreto con el robot, el cual, en sistema/proceso sea el actor de la proveeduría (de bienes y
servicios oportunos para sostener el proceso de reproducción en todos los frentes de modo
gratuito, pues, la mecánica automatizada es históricamente producida: la tecnología ha sido
creada por todo el género, le pertenece a él sin condición [época de traslación, de reinado
del populismo {postulado económico mixto}; de realización de la última tarea “político-
revolucionaria”: expropiación más o menos cruenta del sistema automatizado]); y, en tanto
no exista la base material, que permita avanzar el consenso para llegar a ese estado de
modo incruento, el capitalismo va a continuar vivo por un par de decenios más con sus
andanzas antes de ser dejado atrás, no por la revolución, el proletariado u otro hecho, sino
por la determinación cuasi fatal histórica (2015: ¿“Tercera Guerra Mundial por trozos”?
Sea. Pero los pueblos van a impedir el continuum genocidio, pues, “… éstos insurgen en la
historia, cuando sus dirigentes han perdido el rumbo” –Dr. Alfredo Castillo B.).
También las masacres yanquis/europeas/sionistas en Medio Oriente (los europeos
reciben por el momento las consecuencias de la obra genocida en cuyo protagonismo han
intervenido: migración de “¿terroristas o refugiados?” [Así como el capital se socaba a sí
mismo {ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia –K. Marx/Grossmann/H.
Anwar Shaikh}, también sus agentes crean su búmeran]) tienen su intelección de
conformidad con el recurso a la premisa: el papel del ser humano en el mundo (el proceso
que lleva a esa meta). Aspecto progresista de la matanza (“guerra fría”): mayor
interrelación de la humanidad y conclusión del proceso de occidentalización del mundo
(homogenización, unidimensionalidad, una sola comunidad humana mundial escindida
[Agustín Cueva] contra marcuseana), base de la nueva forma humana global, que está en
curso de formación (completamiento del proceso de desarrollo de las fuerzas productivas,
66
pues, ¡el comunismo se da con robot o no se da!). La definición (conclusión) del proceso no
es del todo impersonal; en tanto la historia se realiza a través del ser humano (sin el ser
humano no habría siquiera historia –Kelle y Kovalson), éste está presente de acuerdo a
determinados niveles de acción en coherencia con los grados de libertad alcanzados (los
cuales son efecto de la herencia proletaria, del desarrollo de la ciencia y de la técnica; en
una palabra, del conocimiento); el actor general es la población, mientras que la vanguardia
consiste en la diada subversivos (neoproletarios)/intelectuales.
“Señores de la guerra” (las nuevas razas inferiores): israelíes/estadounidenses
(europeos y japoneses en subordinación –Samir Amín), habrán de recusarse a sí mismos
sobre su pérfida actuación en el mundo (la ofensa histórica perpetrada a la masiva
población planetaria: la colonización, saqueo y el retaceo en países de la unidad “cultural”
amerindia, árabe, persa, africana –Alejandro Moreano): persistir en el disciplinamiento al
interior de la cárcel/mundo (crear individuos dócilmente gobernables: M. Foucault), una
vez que ya no son necesarias su presencia y accionar para la historia (han cumplido su
misión en ella: poner las bases reales del mundo nuevo –K. Marx). Este segmento humano
se sabe a sí mismo lúcido, sabio; sin embargo, como hoy ya es posible exigirse una
apreciación racional (incluso ética) de la vida, más bien demuestran incapacidad para
aplicarse en esa tarea de discernimiento superior (lo cual indica, que la “ley del valor” está
en vigencia y que preside hasta el final el cambio –Diego Guerrero). Como en las
sentencias sagradas, será demasiado tarde para cuando se den cuenta y reaccionen; su suerte
está echada: van a dejar el mundo con la pena de su mala conducta (son corresponsables de
la destrucción de Afganistán, de Iraq, de la muerte de N. Gadafi [se han apropiado de su
reserva monetaria internacional, se disputan el “Manto Sagrado” de la Cirenaica, su
intervención ha hecho que estos subconjuntos humanos regresen a la “edad de piedra”], de
la matanza de inocentes en Siria, de la guapería de Turquía y de las guerras que vendrán).
“Mientras más se sabe, mejor se vive” (mejor se piensa). La formación humana
burguesa es un sistema en decadencia, que se halla en franca salida de la vida (su deceso en
curso, es obra de la acción política de la clase obrera, del socialismo y del imperialismo
social del siglo XX [sic], y de la capacidad intrínseca de autoconducción de la técnica
–Galo Verdesoto A.). En realidad, la historia no opera más allá de lo necesario, tampoco
regresa sobre sus pasos (pues, si bien las “relaciones sociales” se hallan sometidas a los
vaivenes de la voluntad [de la “lucha de clases”, de la correlación de fuerzas de coyuntura
–en ellas se presentan zigzags, inevitables retrocesos, inercias {el caso de la ex URSS y su
Campo, es elocuente}], las “fuerzas productivas” [aspecto principal] siguen una senda
lineal progresiva imperturbable). Dicho sea de modo categórico milenarista previsivo: el
reemplazo de lo dado, es el sistema democovivencial (demos: pueblo; covivencia:
regularidad de actuación colectiva humana, de coordinación por “ajuste mutuo” [sistema de
humanovivencia, que reemplaza a la palabra embustera y al régimen falaz, que está detrás,
el cual no es más que la mojigatería del poder: la llamada “democracia” {paso de la
regencia de las leyes del “valor de uso” y del “valor”, a la del “valor” de usufructo}]); en
suma: ethos de racionalidad, el comunismo.
Quito, 29 de noviembre del 2015.
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EN TORNO DE LAS INTERESADAS EVALUACIONES SOBRE LA DÉCADA
(“PERDIDA” -SIC) DE GOBIERNO.
En el País, proliferan los peritajes a la actuación del “régimen”: sobre los productos
alcanzados en el transcurso de una década de gestión gubernativa. Tanto analistas políticos,
económicos, sociales, ambientales, como académicos, estudiosos de la realidad nacional e
internacional, investigadores, “expertos, voces autorizadas, notables”, consultores, ex
funcionarios de alto rango, encuestadores, articulistas (Montaner, Vargas Llosa,
Oppenheimer,…), han dado su versión sobre la ya “pasada” experiencia de los
movimientos “populistas radicales”: en torno de su estadía en la conducción del aparataje
estatal. En el carácter direccional (“lógica”) de sus conclusiones, los útiles teóricos que
prevalecen, sobre todo en las interpretaciones críticas radicales, sobresale una posición
comprensiva empirista y, cuanto más: un ejercicio de entendimiento, cuyo principal punto
de apoyo se compone del clásico instrumental teórico (“categorías de análisis bien
conocidas, que están en el diario diálogo” {En las sendas reflexiones, a excepción de la
Izquierda, no se dice cuál es posición de mira; por lo que el procedimiento deconstruccional
derridiano, es procedente}). Y quienes se dan a la tarea de reparar la imagen del “régimen”,
actúan de análoga manera.
En varios países se hace esfuerzos por otorgar sentido técnico al tránsito hacia una
forma de reproducción, que se salga del capitalismo; pero aún no se ha podido romper
dichas amarras. El modelo económico propio de la transición hacia el “socialismo” (a la
comunidad “equivalencial”) ha sido formulado en Ecuador por el Movimiento que está en
el gobierno: por el trabajo teórico-propositivo de su intelligentzia (en el Sr. J. L. Coraggio
se tiene su adalid); éste alude al avance desde la economía empresarial hacia la “popular
solidaria”. Empero, dado que el desarrollo de las fuerzas productivas no ha concluido, este
modelo ha quedado por el momento rezagado y los proponentes fuera del escenario (del
Ministerio de Inclusión Económica y Social). Por desconocimiento o por celo, otros
movimientos análogos al del Ecuador en el “poder” (Venezuela, Bolivia [incluso si se tiene
en cuenta el bonapartismo económico de García Linera], Nicaragua) se mantienen tras la
expectativa de descubrir el “agua tibia” (la Constitución ecuatoriana del 2008).
Se ha tornado común, entre la disidencia, mirarle a la experiencia ecuatoriana de la
última década, en una sola dimensión, según la vieja monocromática. Se concluye que una
“nueva elite, una renovada clase privilegiada”, que ha reeditado al mismo poder, ha
emergido. Los nuevos sujetos en el gobierno rescataron al Estado para, en el nuevo ciclo,
realizar el “capitalismo de Estado”. El régimen instaurado ha sido de “capitalismo de
Estado del siglo XXI”. El neosocialismo (se dice: populismo dispendioso radical, etc.)
desaprovechó la oportunidad para enrumbar al Ecuador con criterio liberal por la senda del
progreso; agotó al Estado. Ha consumido los recursos futuros; deja al País endeudado. “Ha
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administrado mal el poder”. Por tanto, se acabó el ciclo económico de capitalismo con
Estado (sic), ahora debe iniciarse un nuevo ciclo de capitalismo sin Estado (ajuste,
reducción de gastos [como se sabe: el capitalismo tiene una forma necesaria particular de
Estado; pero el Estado contiene en esencia a actores sometida su voluntad al carácter de su
configuración]). Olvidan, que la tendencia desplegada en la Subregión arrancó de las crisis
dejadas por el neoliberalismo (Venezuela, Ecuador, Bolivia, Argentina, Paraguay).
En las economías de los países de la glosa, se han tomado decisiones que inclinan
más el sistema –sin salirse de él- hacia la “acumulación” (monopolización, mercado
imperfecto); o, medidas que lo hacen hacia la “legitimación” (redistribución, reasignación
programada de factores). Las dos conductas, que devienen perturbaciones en el
funcionamiento normal del sistema (del mercado), al conseguir su objetivo, crean
desajustes (efectos negativos cruzados para los actores), que traen aparejadas la crítica y
acusación del desastre mutuo. En un caso, es el capital que se fortalece; en el otro, es el
sujeto que lo produce (el trabajo), quién garantiza la sostenibilidad de su ser. Según la
noción dialéctica, esta lucha pone la condición de avance progresivo de la historia; en los
hechos fríos, nadie es malo: los dos opuestos son procesos necesarios; la resultante del
forcejeo, es la existencia. Plantearse un sistema de conducción mixto (frente a los excesos
del capitalismo o a los del socialismo, “que le llevó al fracaso”) no es cuerdo, puesto que la
política económica constituye ese “sistema mixto”: mercado regulado. El síntoma es la
“expresión concentrada de la economía: la política”. A romper este carácter cíclico
(liberalismo/fiscalismo), precisamente ha ingresado el “neosocialismo”; está por verse si se
ha instituido una estructura de ciclo renovada: neoliberalismo-
regulacionismo/socialdesarrollismo.
Strictu sensu, se asevera, que llegó a término el ciclo político de la izquierda, cuyo
resultado es deplorable, por lo cual las nociones fundantes de este sector, tienen que
reformularse “desde su base”. Es tan terminante esta conclusión, que ya se habla de
“despejar la herencia …[negativa, se afirma de frente]…, que dejan los gobiernos
neosocialistas”. Robalino, Spurrier, Poso, Acosta hijo, como buenos contadores
perfectamente insertos en el stablishment, sugieren volver al entreguismo y a la
“homeopatía”: nivelación de gastos para hacer sostenibles las finanzas públicas con ajuste
fiscal (crear un nuevo FEIREP, reducir el riesgo país, volver al regazo de las multilaterales
[FMI, BM. OMC], mejorar la competitividad, exportar más para aumentar la liquidez [el
bienestar, la bonanza de los empresarios viene a ser la condición sine qua non para generar
empleos y el bienestar general]): pasar la acción principal en la economía, del Estado al
empresariado. Mientras que los “verdaderos transformadores”, plantean retornar al
proyecto original de izquierda.
“Cantos de sirena neoliberales” y radical maximalistas. “Déjame que te defienda
compadre”. Frente a los tres sectores en controversia: derecha, izquierda y el Gobierno,
diríase que se eleva un cuarto grupo de personas (según el enfoque sistémico de la
Cibernética Social Proporcionalista, de triádico: dos actores en escena y la expectación, el
proceso se ha vuelto “cuartiádico” [tendencia formalísticamente compleja]: un sector entre
los indiferentes toman partido), que creen que es el momento de apoyar y sostener a los
gobiernos progresistas (a la cohorte de nuevos ricos redistribuidores de rentas -sic), como
“gato panza arriba” (la locuaz y persistente arenga demagógica de la representación política
de los empresarios propala que la incapacidad de los personeros de Gobierno ha creado la
crisis, que su fracasado se debe a que su currículum pone en evidencia, que “no han
administrado ni la tienda de la esquina”; sea que los retornos del gran empresariado
concuerden con los ingresos proyectados, el sector por si acaso presiona al gobierno para
que sostenga su condición, no sea cosa que se le ocurra voltearse a la izquierda).
Para enfrentar molestias, en épocas pasadas el poder económico-político tenía
“Compañía” gratuita: el pueblo. Hoy, incluso el Ejército sabe que se ha agotado como
institución, pues, las guerras ya no están en el curso de la necesidad histórica ni en el
“imaginario” de la neocolonialidad (la beligerancia entre parcelas capitalistas vecinas ha
amainado por designio –interés- de los propios poderes endógenos y exógenos del capital;
69
ciertos conflictos de frontera se han resuelto), aunque la confrontación armada sigue siendo
recurso económico del “complejo militar industrial” y de los monopolios globales
enfrentados en la competencia. Si se ponen del lado del poder o si se lanzan a una aventura
golpista, la existencia de los militares se acortaría abruptamente y sus glorias yacerían
manchadas con el deshonor y serían borradas de modo vergonzante de la faz de la Tierra:
serían dados de baja ipso facto, previo despojo de sus “estrellas”. El empoderamiento, el
“liderazgo colectivo” incipiente han debilitado la eficacia del descabezamiento como
estrategia de control de la masa poblacional alzada, efecto de desbandada.
Hasta hace poco, la cuasi burguesía se había quedado huérfana de apoyo popular:
no contaba con el pueblo para que luche por ella; como en Venezuela, hoy tiene que salir a
la arena y allí bien solapada en las sombras a asesinar por interpuestas personas:
mercenarios en la “guarimbas” (Capriles, Machado, López), pero en términos generales la
derecha guaguashini carece de “cojones” para actuar en el combate. En los “golpes de
Estado” en Ecuador (cuando Bucarán, Arteaga y Gutiérrez); y, en el “recambio” (cuando
Mahuad), la oligarco-burguesía ecuatoriana (País de mayor movilidad política en la Región
en las dos últimas décadas) pudo movilizar de modo mediatizado al pueblo para resolver
sus rencillas internas (“mató dos pájaros de un solo tiro”: pasó medidas de política
económica regresivas para el pueblo y exasperó los ánimos de éste, y capitalizó a su favor
el descontento); en realidad, el poder local “usurpó la lucha popular”, pues, luego de tales
asonadas: ¡nada cambió!, el pueblo se quedó burlado.
En los episodios, en la medida en que la descomposición de los partidos políticos
había iniciado (sectores imputan a Correa y a su Movimiento la desventura de los partidos
políticos y actores afines (su reemplazo: Madera de Guerrero, empresas mediáticas, por
ejemplo), y no a la historia, como debe ser), fueron los medios de difusión masiva
(eufemísticamente autodenominados Medios de Comunicación): empresas generadoras de
retornos, de conformación burguesa de la subjetividad colectiva y desorganizadoras del
aparataje contrahegemónico popular, quienes se pusieron al frente de la promoción de los
objetivos semiburgueses: la televisión, la radio, la prensa escrita prácticamente han
penetrado en los hogares y han forzado a salir a la calle a la población a protestar contra los
locos (los empresarios, que hoy deploran la reformas laborales de emergencia, en el golpe
contra Bucarán, dieron un día de asueto pagado a sus trabajadores), los patanes, los
incapaces o inmorales; el pueblo, se relieva, a más de gritar: “que se vayan todos”, nada
efectivo y coyunturalmente favorable sacó.
Las dificultades (presentes y supuestamente futuras) creadas y que dejan como
herencia unos gobiernos (Paraguay, Argentina, Venezuela, Bolivia, Brasil, Ecuador), que
según veladamente se aspira: “ya son historia”, pues, han entrado a formar parte de la
“partidocracia” (sic), se suavizan, en la medida en que el Ecuador, por ejemplo, cuenta con
infraestructura: vial, en educación, en salud, eléctrica, hídrica. Hoy tiene el País (la
población de escala económica no monopólica) apoyos para actuar en el mercado: la
economía pequeña y mediana (vialidad, hidroeléctricas, aeropuertos, hospitales,
equipamiento educativo: “construcción de infraestructura y formación de capacidades
productivas”); puede, por tanto, desarrollar actividades individuales en una sociedad liberal
(además, ciertas inversiones en la formación de capital social hasta podrían empezar a
generar ingresos –aquellas que no han sido “vendidas” y de posible titularización).
Por tanto, no es por la vía de la conjeturación unilateral con la que comúnmente se
evalúa al Gobierno, la veta que lleva a una apreciación menos prejuiciada y repleta de
parcialidad y animosidad, que trasparenta rencores reprimidos. No se puede negar el hecho
de que a la fecha en el Gobierno existe una distancia entre el planteamiento programático
inicial y el que en verdad se halla en ejercicio. Esta torsión, este cambio de rumbo, de
similar modo sentenciado con ligereza como traición, responde a la reorientación devenida
de la presión de la regularidad de los procesos y al forcejeo al interior de la correlación de
fuerzas sobre la iniciativa (para el efecto el capital tiene la estructura y su intelligentzia).
Alguien se ha lamentado: dice que “el capitalismo ha hecho tan bien las cosas, que ha
cooptado a todo el mundo”.
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Al evaluar al gobierno, debe incluirse una nueva forma de ver los hechos (ruptura de
paradigmas, lo laman). Por ejemplo, el planteo original: sobre el cambio de la estructura
productiva (“matriz”, lo denomina el sector oficial –es obvio: proceso aún no concluido), la
nueva arquitectura financiera, la estructuración de corporaciones supranacionales para
incrementar el poder de negociación en el mercado mundial, la economía popular y
solidaria; y, lo más sensible en sentido “político y ´populista´”: el “régimen” hace esfuerzos
(financiación vía bonos) frente a problemas de liquidez (para cumplir compromisos de
egresos: sueldos, compras públicas), para no regresar a los paquetazos. El proceso en
ciernes debe seguir, con bemoles y críticas, con la presión mesurada, para que el "régimen"
permee las condiciones que le lleven a o conducir su accionar, según sentido progresista.
Quito, 17 de marzo del 2016.
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ARGENTINA, VENEZUELA (BRASIL/ECUADOR/BOLIVIA): ¿FIN DE LA ONDA
“JUGLAR” POLÍTICA (CELAC) O RECONQUISTA YANQUI DE SU PATIO TRASERO
(ALIANZA DEL PACÍFICO)? INTENTO DE UBICACIÓN DE LA “CUESTIÓN” EN UN
PLANO MAS AMPLIO.
Las recientes dificultades, que ha experimentado el capitalismo global (de ningún
modo “crisis”, puesto que ésta tiene una connotación histórica especial, la que ha perdido el
sistema al momento: ser el vórtice cumbre de un ciclo, que concluye en un nivel progresivo
de desarrollo de las fuerzas productivas a instancias de la iniciación de otro), responde a
límites de operación endógena: la contradicción entre el carácter social, crecientemente
automatizado de producción y la apropiación privada del producto, con efecto de
sobreproducción, en el sentido cuasi luxemburgista de “subconsumo” (dificultades de
realización de las mercancías).
Por tanto, si bien las crisis son consustanciales al sistema capitalista, las presentes
denotan otro carácter: han dejado de ser progresivas; tienden a ser de orden degenerativo,
en la medida en que el desarrollo se enfila en el frente de la sola destrucción (complejo
militar industrial, financiarización, economía ficticia y suntuaria). Las crisis son un factor
necesario, estructural, en el modo de ser evolutivo del sistema de free trade: se presentan de
forma periódica; en la actualidad han destrozado los paradigmas teóricos, que pretenden dar
cuenta de ellas, así como los esquemas de intervención homeostática. Para la percepción
inserta en las presentes reflexiones, a la “crisis” actual se la define como de vigencia de la
ley burgués-empresarial de los “rendimientos decrecientes a escala”: inversión incremental
de capital constante, retornos progresivamente reducidos: el organismo senil y obeso
(sobreaculación), la larga onda clasista de la humanidad, empieza por topar piso.
En consecuencia, los defectos de reproducción del capital, no pueden ser enjugados
con el reemplazo de modelos de política económica o con la aplicación de medidas
concretas (frente a “crisis” degenerativas estructurales asociadas a la preeminencia de la
ganancia por “producción de ´plusvalor relativo´”). La complicación se inició en EU
(2008), pasó a Europa, se difundió a China y al Brasil (Japón –prolongada ralentización-
es la prueba fehaciente del carácter senil del capitalismo), avanzó a Rusia. Su rebote
alcanzó a Latinoamérica: a Argentina, Venezuela y Ecuador; con la gravedad de
Venezuela: País en el que, a más del efecto estructural y externo intencional, sufrió una
agresión patógena coetánea de orden “viral”: en lugar de propender curar el mal, la
coyunda yanqui/desvencijada oligarquía venezolana inoculó un cuerpo oportunista extraño
en el sistema: la entronización de la estrategia de “guerra económica” (el problema, por
tanto, no responde a defectos en la conducción, pues, en economía no hay errores, sino
designio de intereses).
72
La “crisis” (esta vez clásica de sobreproducción, pero de índole degenerativa de la
formación social capitalista –llamada de “civilización” [sic]-: reducción de la tasa de
ganancia de la masa de pequeñas y medianas empresas [“ecualización”; concentración y
centralización del capital a escala mundial], en la que mucho tiene que ver, en este caso sí,
la manipulación de los hechos por la voluntad: especulación financiera, burbuja
inmobiliaria, créditos subprime, derivados financieros) no se generó en Venezuela,
Ecuador, Brasil o Argentina efecto del modelo o de políticas concretas; ésta se produjo en
el “Norte ´desarrollado´”: en el capitalismo central, y fue trasladada al “Sur”, mediante la
correa de transmisión del comercio internacional/global (intercambio desigual: conclusión
del ciclo, del “boom de las materias primas”), de manera que el sector que tradicionalmente
ha asumido el saldo de los problemas de acumulación (los trabajadores de las neocolonias),
lo hagan también en el presente caso, maniobra que toma forma geopolítica.
Debe tenerse presente, que las crisis no pueden ser evitadas o procesadas aun con
las medidas, que la modelística matemática de la “econometría avanzada” yanqui, proponga
(en el País de los Premios Nobeles: EU, recesión y recuperación han sido la constante). En
verdad, no hay genio humano o corporatividad, que pueda contra la crisis (Keynes la
amortiguo [sin embargo, jamás recibió el galardón]). “Las crisis son como las olas al mar:
allí donde hay mar, hay crisis” (Econ. J. Moncada S.). Las crisis se presentan de manera
espontánea y se van, de igual forma (destrucción de activos y reanimación); y, solamente
desaparecerán con la eliminación del sistema en que se producen: el sistema de mercado.
Ahora: si se lograra eliminar la crisis, el movimiento progresivo del género se inhibiría: se
eliminaría la historia, pues, se habría suspendido el período de la “febril acumulación” (en
el parangón pertinente: equivale a bloquear el evento de la menstruación en una mujer, con
lo cual dejaría de ser fértil, reproductora).
Cuando en época de gobierno de abogados se presenta la crisis, los economistas
imputan la misma al desconocimiento económico; cuando en el gobierno se halla un
economista y se presenta la crisis, la abogacía imputa a la ignorancia en materia
constitucional y legal su causa; cuando ninguno de los dos se halla al frente de la gestión
estatal, a coro se oye decir, que hace falta un estadista. El juzgamiento, es evidente, que se
realiza a partir de un prejuicio empírico (incluso un economista: el chileno desaparecido
Carlos Matus, objeta la presencia de un colega en el gobierno; en su libro Adiós señor
presidente, dice que cuando descubrieron a los economistas “es como si se hubiese
descubierto la verdad”, en el sentido de haberse dado con la profesión infalible para la
administración; pero como éstos también fracasan, se les despide con abucheos [la solución
que el Sr. Econ. da, es la “Planificación estratégica”, esto es, la tecnocracia política, como
la salida {como es obvio, propuesta que tampoco resulta exitosa}]).
Las crisis (dificultades en el proceso de reproducción ampliada del capital) son
también la ocasión para descargar su costo sobre los hombros de los trabajadores. El
aparecimiento de las crisis no guarda correspondencia biunívoca con el ciclo político;
pueden presentarse con regímenes políticos neoconservadores (neoliberales) o con los
heterodoxos (desarrollistas); en realidad, los modelos lo que hacen es simplemente agudizar
o mitigar los efectos (siempre descargados sobre el trabajo: el sector que crea el “valor”).
La diferencia entre el neoliberalismo y el progresismo (en tanto los dos modelos funcionan
dentro del sistema capitalista), es que en el primero la acumulación se realiza de manera
descarnada (no les importa la condición de la fuerza de trabajo, o de ella hacen negocio: la
salud, la educación, la seguridad, la vivienda, el equipamiento y los servicios de consumo
colectivos), mientras que en el segundo ocurre el mismo proceso con asistencia social, para
garantizar la recuperación de los integrantes de la nómina. Sin embargo, los dos son
patrones de acumulación.
El Sr. Dieterich et al, imputan la crisis de Venezuela, por ejemplo, a la
incompetencia para manejar la economía capitalista (se insiste: ¡nadie puede!) por parte del
“Chavismo”, en la corrupción, en el aparecimiento de nuevos ricos entre los
“revolucionarios” o en el dispendio. Pero el problema esencial, histórico, no radica ahí. La
verdadera cuestión, es que una vez más ha fracasado el cuadro de tácticas mediante las que
73
se propendía “construir” el socialismo “en paz y por vía democrática” (anteriormente
ocurrió en Chile con Allende, en Grenada, en Nicaragua, en Bolivia con Siles Suazo). El
capitalismo es una etapa, que participa de modo especial en la modelación de la historia
(incluso el “´neoliberal´ especulativo-financiero” [economía de casino]). El capital, en el
presente, ocupa toda la vida de la población, pues, el sistema burgués ha “globalizado” al
mundo; éste se opone a toda pretensión anti estructura (la estructura coopta: Mitterrand,
Hollande; Felipe González, Zapatero; Bachelet; Lula-Rousseff; Correa, Morales, Mujica) y
el poder actúa en sintonía: la práctica real (insuficiente) de los movimientos anti sistema
radicales light, responde a esa determinación.
El dilema en la coyuntura se ubica en otra dimensión. Frente a la “crisis” latino luso
americana, para el poder el asunto es fácil: reemplazar el modelo “populista radical”
fracasado y poner en vigencia el programa del “consenso de Washington”; para el
contrapoder radical, tan simple como hacer la revolución. La paradoja está en: 1)
aprovechar la crisis para ratificar al capitalismo; o, 2) hacer un intento de salir de él: de su
lado siniestro, una vez que dicho sistema (edad histórica) ha cumplido su papel histórico,
que muy poco puede dar, que crea problemas a la mayoría de la población, sea en libertad
absoluta (libre mercado) o con regulación (acción activa del Estado [Si bien el capitalismo
no se desploma, tampoco hay poder histórico y humano que lo componga]). ¿Está
preparada la población para emprender en tan drástico cambio? Evidentemente: ¡no! El
consumismo capitalista ha modelado totalmente la mente con posesiones y/o aspiraciones
banales: disponer de una o más mansiones, auto del año, casa de campo o en la playa,
compras en el supermercado, estar a la moda, etc. Es por eso que se ha dicho, que el cambio
deviene luego de una “lucha larga y difícil”.
En condición análoga a la confrontación Este-Oeste: segunda “Guerra Fría” (1956-
1989: Alianza para el Progreso, Punta del Este, modelos ISI), en el interregno de entre
siglos (XX-XXI) se ha producido un momento para el acceso a los gobiernos de ciertos
Estados de América del Sur de posiciones “neosocialistas” (Estado neobenefactor). Efecto
de la praxis e influencia del proceso cubano, mutatis mutandis, las modificaciones en el
marco que el sistema admite (políticas redistributivas de las rentas estatales, incremento del
capital social y política asistencial), Venezuela ha avanzado primero y en mayor escala. La
acción interventora se ha inscrito en el propósito de cambiar la realidad establecida,
mientras sostiene (se ve obligado) el cuerpo de lo que se desea subvertir: “sociedad, Estado,
mercado”; reducir la dominación monopólica, acortar la brecha social con políticas
redistributivas, de inclusión, de supresión de la influencia estadounidense, de organización
de la unidad latino, luso, caribeño americana (nuevos modelos económico, político y de
gestión).
En Argentina (primer País en el que el “populismo radical” ha sido derrotado en las
urnas), el kirchnerismo ha arreglado la barbarie dejada por el menemismo; ahora vuelve al
gobierno la derecha; ésta ha ocultado su proyecto, con la esperanza de desmontar el
régimen. Su presencia por fuerza debe ser eufemística: en la medida en que se corresponde
con un sistema de gestión, que no puede ser “inclusivo”; está impedido de resolver los
problemas de asimetría, de pobreza. Este sector tiene solamente dos opciones: ajustar sus
actos a la demagogia, o, actuar de modo no confesable y ser depuesto por el pueblo. La
derecha a escala planetaria sabe que no puede resolver la crisis (la crisis capitalista
[producto de la anarquía de la producción: irracionalidad del mercado y de la actuación
competitiva de la burguesía] es autónoma, el regulacionismo no ha podido someterla para el
largo plazo; en la reiteración, si se logra eliminarla: se detendría la historia), empero su
misión es tomarse por medios legítimos e ilícitos el frente operativo del “poder político”: el
gobierno de los Estados, como un mecanismo de defensa de su ser.
En Venezuela, Bolivia y Ecuador, en aplicación de la estrategia del “cambio en
democracia”, se ha institucionalizado la intención a través de la instauración de un nuevo
marco constitucional. La Constitución ecuatoriana en vigencia de tipo garantista,
reglamentarista y, sobre todo: Constitución/programa, plantea realizar los derechos sociales
a través de traducirlos en el programa de política pública (derechos, nacionalismo,
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ecologismo). La resultante: recuperación del Estado, intento de formación de un sector
medio empresarial y de cambio de la estructura productiva, redistribución del ingreso
(formación del talento humano), autonomía nacional (salida del eje Washington-Bogotá),
inclusión de la población, supresión de tratados de libre comercio; en concreto:
“enfrentamiento al núcleo duro del neoliberalismo”. Estos gobiernos “han transformado el
paisaje político, impacto que ha topado a las diferentes estamentos políticos, sectores sobre
los cuales se impone el desafío de reinventarse”. “Parte de la batalla política ha estado
dirigida hacia la disputa del proceso. Por tanto, hay una innovación intelectual”.
A escala global, el elemento de balance sistémico son las diversas fracciones del
propio capital, que han hecho pie, tanto en los BRICS, como en la América no anglosajona.
En el Brasil opera la burguesía paulista; en dicha mega geografía Collor de Mello aplicó
políticas liberales cuando gobierno, que condujeron a (detonaron) la crisis (para el pueblo,
puesto que dichas medidas permean la acumulación); Cardoso se hizo con las riendas del
proceso: puso en ejercicio medidas mixtas de programación económica, con las cuales el
sistema alcanzó racionalización parcial. El poder económico/político brasileño, que ha
tolerado el ciclo Lula-Rousseff: a su presencia en el gobierno como plano amortiguador, de
estabilización del sistema de acumulación brasileño, está tentado de volver al
neoliberalismo craso. Esa perspectiva tiene por lo menos dos bemoles: 1) su subordinación
a la oligarquía gringa y la salida de los BRICS; y, 2) el azuzamiento del avispero popular
(en realidad, un segmento secano al 50% del pueblo brasileño está con UNASUR, CELAC
y los BRICS; la burguesía proyanqui, en cambio, se halla en contra).
En el plano geoeconómico, a Brasil no le conviene entregar su mercado a los
gringos e insertarse a pelear en los de éstos (frente a multinacionales planetarias, sus
niveles relativos de productividad/competitividad, son bajos), esto es, enfrentarse a grupos
económicos globales más fuertes; en el geopolítico, a Brasil le interesa corporativizarse en
el sistema de multilaterales de China, Rusia, India y Sudáfrica, empresas emergentes, de
tamaño similar, con las cuales puede conseguir/compartir nichos de marcado, a la vez que
hacer frente a la neotriada (EU-UE-Japón). En los BRICS se vienen aplicando políticas
menos ortodoxas (sistema financiero alternativo: otra moneda, Banco propio,…; “…
propuesta que brota de la decadencia del dólar…”, que conduzca a frenar su supremacía,
que haga posible tomar decisiones más autónomas, que permiten “hacer de la moneda un
factor de producción y de un nuevo tipo de desarrollo tecnológico”); enseñanza, que no ha
hecho eco en la corporación de las oligarquías serviles de la Alianza del Pacífico.
Alianza del Pacífico: México, Chile, Colombia, Perú, zona resubsumida por EU
(relance de la Doctrina Monroe), cuya clase empresarial tiene preeminencia de acceso
temporal a su(s) mercado(s), efecto de consideración de razones geopolíticas (inveterada
maniobra yanqui; en su ocasión los gringos lo hicieron coyunturalmente con Alemania, con
el Japón, con los Tigres del Asia –sus actuales competidores), pues, el capital no puede
cooperar, tampoco ceder posiciones por motivos de racionalidad ética: se mueve –se sabe-
por la fría “lógica” de la ganancia. Los esquemas de política económica
impresionantemente similares implantados en dichos países, se cohonestan con el enfoque
de índole neoclásico. Es verdad, que en dichas “reneocolonias” se ha experimentado cierto
status parcialmente estable de crecimiento del producto; no obstante, los indicadores
sociales muestran el ensanchamiento de la brecha entre ricos y pobres, y la formación de
una imagen cartesiana casi vertical de la concentración del ingreso.
La “crisis” (sistémica del capitalismo globalizado) cimbró dichas economías (de los
países integrantes de la Alianza del Pacífico); no obstante, el control cuasi absoluto de los
hilos del poder: verdadera “concentración del poder” (clásica dominación por coerción y/o
hegemonía), ha ahogado las manifestaciones sociales de inconformidad. Dicho modelo
autoritario de gestión, constituye la fuente principal de contención de las tensiones. “En
paz”, los grupos de poder internos a los citados países, han podido acumular (trasladar el
coste del proceso de generación y concentración del ingreso al trabajo), sin que la reacción
de quienes soportan el grueso del viacrucis, pongan en vilo al sistema (en realidad, “son
ejemplos de milagro”). No obstante, en dichas “ejemplares ´naciones´”, con “efecto
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retardado”, las complicaciones inherentes al proceso se hallan a pocos metros en el
horizonte. Ahora bien, esta estructura bipolar periférica (CELAC-Alianza del Pacífico): el
subcontinente latino-luso americano, se ha entronizado en el “sistema-mundo”: es parte del
proceso de reproducción histórico universal, y ahora incide activamente sobre él.
En condiciones normales (cuando la noción de la “función agregada de producción”
no corre), si el capitalismo entra en la fase de crisis de modo natural (y la palabra “crisis”
en este caso asume su sentido clásico en las neocolonias, en las que las fuerzas productivas
tienen bajo nivel de desarrollo; por tanto, en los países “subdesarrollados” este proceso se
despliega a saltos: de modo tardío el capitalismo periférico mantiene su índole prometeica:
de progreso subalterno, de desarrollo reflejo de la base material de su reproducción), como
ya se ha anotado, tanto para el bloque de países centrales como en el de los satélites, no
existe medida de política, estrategia o modelo que lo evite o procese; el fenómeno cíclico
(en la “economía mundo”, la crisis, que se inició en el “atlántico norte”, no ha podido ser
aislada: los efectos de los desórdenes se han vuelto “virales”, sus síntomas se transmiten a
todos los sectores y “naciones”) se presentó en Brasil, en Venezuela, en Ecuador y en
Argentina, sobredeterminada por intervenciones de corte geopolítico.
Ante las evidencias de la “crisis”, el empresariado y la posición contestataria
anticapitalista inmediatamente han pasado a imputar de modo inapropiado su causa a los
modelos seguidos por los socialismos de siglo XXI (populismos radicales –sic-: ha venido
esta consideración de Europa, área ésta, que para no serlo ha desactivado la política de
gestión base del Estado de Bienestar; de Estados Unidos; o se ha corrido la voz por esos
sectores). De modo general, el fenómeno global de la “crisis”, se despliega en cuatro
posiciones dóxico/epistémicas sobre sus razones: 1) desaceleración del proceso económico
chino, volatilidad de los mercados financieros y reducción del precio de los
commodities/recursos naturales; 2) para las américas latina y lusitana, la aplicación de
políticas reformistas; 3) una conjunción de las dos razones (crisis externa; modelo
económico endógeno, que desalienta la inversión, dispendioso gasto improductivo); y, 4)
sobreacumulación, fin de ciclo y próxima reanimación (en este último caso, dicho sea de
paso: el único objetivo, la dedicación es sólo a precisar cómo funciona el capitalismo, la
“lógica” de la crisis, los problemas que ésta crea, pero jamás ubica al capitalismo en el eje
de la historia [como dedicarse a estudiar la juventud: sus taras, pero nunca comprehender
dicha etapa en la vida toda de una persona]).
La sugerencia de medidas es congruente. Como el principal flagelo es el desempleo
(sobre todo porque comprime la demanda agregada), se pone la monta sobre esta variable;
empero, el desempleo actual, no responde al carácter cíclico del proceso de reproducción
humana en el entorno del sistema burgués, como tampoco a equivocadas medidas de
política económica; es, más bien, un producto histórico: el paso cada vez más creciente del
trabajo a la máquina; por tanto, el problema no encuentra solución en la espera de que la
depresión termine (pues, puede haber reanimación parcial y cupular con incremento del
paro) o en la aplicación de políticas creativas de generación de empleo. La próxima lucha
humana, no es propiamente política: antes que priorizar la toma del "poder del Estado" para
instaurar el socialismo, las refriegas que vienen estarán dirigidas a eliminar la propiedad
privado del sistema automatizado de producción, con lo que se supera la contradicción
"posmoderna": producción automatizada y apropiación privada.
El proceso que antecede. Uno de los supuestos reales, que ha configurado el
escenario humano actual, es el socialismo. A la hora de evaluarlo, el poder económico
mundial (la derecha) propala que el socialismo no fue fruto ni significó aporte alguno al
proceso de la historia; consistió un sistema artificial, inviable, que derivó en experiencia
negativa, arguye; por tanto, insiste en que se trató de una anomalía, un accidente histórico,
que implosionó. Para un sector de la izquierda, el socialismo devino desmotado en la ex
URSS luego de la muerte de Lenin (trotskismo); otro sector asume, que su destrucción
ocurrió al deceso de Stalin (marxismo-leninismo); y, para un tercero, jamás hubo
socialismo. En los hechos, el socialismo fue un proceso como tal (orgullo: reto de la
voluntad, de controlar al “potro de las fuerzas productivas”), que entró en la historia,
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cumplió su papel en ella y luego salió (la propia historia “lo sacó”); ese rol radicó en
intervenir en la esfera del progreso, en dos frentes: 1) realización de su propio desarrollo; y,
2) mediante la estimulación del progreso material en el lado capitalista, al haberse puesto,
en tanto nueva contradicción dinamizadora del proceso de progreso burgués.
Luego de 1989 (strictu sensu: de 1956), el mundo descubre su realidad: la existencia
de una sola economía: la capitalista. En 1969 se produce el gran viraje histórico en la
humanidad, al pasar (darse inicio) el proceso productivo hacia la automatización (la
“esencialidad” del trabajo empieza por ponerse en cuestión; el capital, en cambio, pasa a ser
simple trabajo pasado, realizado, objetivado, que también extravía su naturaleza
históricamente específica, de ser el instrumento de una relación social: la de explotación).
Este cambio objetualiza la herencia proletaria: haber dejado confirmada la ruta histórica
hacia el “sistema equivalencial”, una vez que se anula cualquier otra opción de futuro (la
perpetuación capitalista o el relance del socialismo). Si el socialismo dejó la escena
histórica, el capitalismo por su parte permite entrever, que ha agotado todas la “válvulas de
escape” (“A EU se le van acabando los demonios”): éstas se han enfilado en contra del
trabajo, pero ahora el grado de automatización es general y profundo; el salto a un nuevo
nivel de productividad, para reducir costos y sustentar retornos, no es posible (“... la última
ola tecnológica: la gran revolución, que conmocionó a todas las comunicaciones, ha tocado
techo”).
El ejercicio de la estrategia conducente a frenar la estrepitosa pérdida de hegemonía
de EU se ubica en Ucrania, Oriente Medio y América Latina –Venezuela- (la avanzada está
sobre Siria: último obstáculo antes de marchar sobre Irán y proceder a contener la entente
Asía-Pacífico). No obstante, el Planeta no va a organizarse como “imperio”; en verdad, este
tipo de estructuración societal sistémico-jerárquica, es propia de las formaciones humanas
clasistas precapitalistas. Imperio, neomonroismo (Alianza del Pacífico) o una mayor
derechización del mundo, de las américas latina, lusita y caribeña, aunque gravite de modo
omnipresente sobre sus testas, no es la perspectiva; el hegemón ahora es corporativo, y la
gerencia del mundo asume carácter de gobernanza variopolar. En una palabra, en la
generalización, el presente: no es el lugar histórico para los extremos (la derecha: políticas
ortodoxas; la izquierda: socialismo, los ecólatras, el enfoque de las alteridades, etc.).
En una primera conclusión: al haberse sellado la “época de las revoluciones
proletarias”, la existencia de la mayoría de los revolucionarios ha quedado confinada al
trabajo al interior del área de la producción artesanal político-filosófica. El grueso de la
población trabajadora del planeta, en cambio, debe limitarse a bregar por sobrevivir
(convertirse en simple “buscavidas”) en el interior del capitalismo, de un sistema en
retirada, que produce desempleo y agudiza todas sus taras (contradicciones), mientras la
intelectualidad tecnocrática (“la crisis homogeniza a los extremos”) y la gestión empresarial
completan el desarrollo faltante de las fuerzas productivas hasta producir artificialmente un
componente de ellas: el ser humano in vitro. La nueva división mundial del trabajo designa
al capitalismo central concretar el proceso de automatización en el contexto geopolítico de
equilibrio inestable, en el que la amenaza de la guerra es la “variable de ajuste”; mientras
que al frente neocolonial, sin que varíe su inserción reprimarizada en el mercado mundial,
le compete avanzar los rudimentos del marco anticapitalista de relaciones humanas. Estos
dos vectores, en un momento habrán de encontrarse.
En ese marco, un sector de la ONU ha pretendido “lavarse las manos”: guardar
distancias con los sistemas existentes en el mundo, han abjurado de ellos. La propuesta de
este grupo es el “desarrollo a escala humana”, los “objetivos de milenio”, etc.; ideología
aparentemente inocente, neutra y humanista global, pero en el fondo tramposa, pues:
“diciendo” que niega tanto al capitalismo como al socialismo, pasa a proponer una nueva
alternativa, a través de la que hace pasar subrepticiamente la defensa del capitalismo,
puesto que los llamados “índices del bienestar del ser humano”, se plantea conseguirlos en
la práctica al interior del sistema de la propiedad privada, de las libertades y de la
democracia burguesas, de la empresa, del mercado, o sea, del propio capitalismo, al que se
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lo impugna de palabra: sistema que precisamente da lugar a los problemas de
sobrevivencia, como también a las ideas socialistas.
La formación humana burguesa tardía prolonga su agonía; pero, si paradójicamente
el neosocialismo enlentece el proceso de cambio (lo ralentiza con su programa económico
reformista), la derecha: lo acelera, con mayor sacrificio humano y “natural” (activa el
progreso material, sobre todo en el área de los pertrechos bélicos, los que luego se integran
al proceso productivo y al modo de vida en general, y el cual será endosado finalmente a las
tareas del pensamiento). Empero, en la coyuntura histórica: “todos los caminos conducen a
Roma” (el capital, por los cuatro puntos cardinales del Planeta, se adentra en las sombras
del Averno). Con presencia de “sobre tiempo”, el capital (financiero en la coyuntura) de los
anillos centrales del sistema desarrolla las modernas fuerzas productivas: la ciencia, la
técnica, el conocimiento. Esta renovada forma de objetualización de la inteligencia, saca
cada vez más al trabajo de la historia mediante la automatización; pero lo hace, a su vez,
con el propio capital (el proceso discurre en los anillos periféricos, merced a la
transferencia tecnológica).
Nuevamente Dietrich: los gringos piensan haber salido de la crisis, de modo que se
han reenvalentonado y van a la caza de los gobiernos neosocialistas, a la típica manera de
su injerencia en el marco de las “guerras frías”. En Argentina la tendencia se ha invertido;
la historia, no obstante, en dirección del cambio, sigue adelante: su sendero (el progreso, el
desarrollo de las fuerzas productivas) yace impoluto. El cambio para la derecha, en tanto
ortodoxia, es hacia el pasado (crear empleo, reducir la pobreza, inscribir al País en la senda
del progreso, mediante la reaplicación del modelo neoliberal [el bienestar de los
empresarios como requisito sine qua non]). Esa es una intención peligrosa, que puede
precipitar la parsimonia del socialismo del siglo XXI, pues, no va a poder desmontarse el
régimen instaurado por el kirchnerismo. El triunfante se ha metido en un atolladero, del que
no va a salir bien librado; las circunstancias han cambiado: otro tipo de población realiza el
proceso de entre siglos.
Por el momento el péndulo amenaza con pasarse a la derecha. Las oligarquías
insensibles, rencorosas, odiadoras de Argentina, Venezuela, Ecuador y Bolivia van en pos
de desmontar los modelos social-desarrollistas, en circunstancias en que la población ya
conoce la bondad de estos regímenes, se supone: no van a renunciar a lo alcanzado, no les
queda –por tanto- más, que reaccionar: “toca a los pueblos ahora defender las conquistas”.
Se abre así, un nuevo periodo de lucha, que va a obligar a socialdemocratizarse (volverse
populistas) a la derecha, del mismo modo que a la izquierda radical (Dicho sea de modo
incidental: la “diversidad”, la “otredad” –Todorov-, la plurinacionalidad, etc., constituyen
proyectos anti históricos, pues, bloquean la formación unitaria del género: la conformación
de un solo sujeto humano, cuya tarea en bloque [rebasar el límite de la incompletitud del
lenguaje: Godel; el ser humano en conjunto entenderá “la mente de Dios”: Hawking], es
afrontar el reto superior de llegar a la absoluta racionalidad objetiva).
En Brasil, la derecha se va a tomar el gobierno, pero no se va a conjuntar con la
Alianza del Pacífico, no va a renunciar a su índole de subimperio, o sea, someterse a la
hegemonía de EU, pues, estos grupos económicos son antitéticos en el mercado mundial
con yanquis, anglosajones y nipones, por lo que van a seguir integrados en los BRICS. La
recuperación de cierto “populismo” por parte de la derecha, no sólo es disfraz de ocasión de
este sector, sino que la realidad les impone la observancia de esa conducta. En adelante no
se puede hablar de ondas medias (reelección) o cortas: ciclos políticos de un período de
gobierno, sino de procesos continuados de inestabilidad no formal, cuya base real es la
articulación de múltiples formas de reproducción social, que orbitan en torno al nuevo eje:
las economías populares de escala media y pequeña, con planes de largo plazo (reforma
institucional: creación de regímenes participativos, intersubjetivos, deliberativos,
consensuales); etapa de gestión programática ecléctica (inclusión, priorización del sector
real de la economía, “construcción de una sociedad con valores”).
En otro frente del proceso, en el sector progresista adquiere vigencia el principio
general del proceso revolucionario: las fuerzas de avanzada deben dejar la burocratización
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y volver a la acción, pues, no puede (incluso si se define su presencia en el Estado burgués
como una táctica hacia la estrategia: como un capítulo de ésta), ponerse sólo a gobernar la
barca capitalista (para el efecto el sistema cuenta con managers propios). En realidad, a la
izquierda no le compete administrar el sistema con ubicación en el gobierno (su presencia
en él, tiene tres salidas: someterse, renunciar o ser depuesto); esa tarea no le toca ni a la
derecha (esta opera a través de la burocracia tecnócrata); el verdadero gestor es la
socialdemocracia (el talento humano de la gobernanza regulacionista). El manejo de la
“cosa pública” pone a prueba las “tentaciones de la carne”, sean o no revolucionarios; sobre
todo impacta en los socialdemócratas (de allí el inusitado incremento patrimonial y las
evasiones, las traiciones, los “cambios de camiseta”). Los procesos progresistas se hallan en
vilo.
En Ecuador los “golpes de Estado” (Bucarán, Arteaga, Gutiérrez) y el “recambio”
(Mahuad) tuvieron lugar “exitosamente”, puesto que tras de estas asonadas estuvo un sector
del poder (contra otro) y el poder domésticos; en Argentina, Brasil y Venezuela, quizá no
alcance la fortaleza popular para deponer a Macri, sostener o recuperar el gobierno por
parte de Vilma o triunfar revolucionariamente en una posible guerra civil. No obstante,
adiós al “palacio de invierno” (incluso para quienes piensan que de forma administrativa se
puede volcar la realidad [el caso más conspicuo de intento de compatibilización entre
renovación y gestión del sistema que se espera cambiar, se transparenta en el infidente
discurso de García Linera]). Sobre el pretexto de “organizar el socialismo”, solamente
dedicarse a administrar el sistema con énfasis en la política social (lo que la estructura sólo
admite). Ahora (subversivos, intelectuales, ciudadanos): ¡a “luchar”!
¿Por qué la necesidad de un momento transicional? Porque la humanidad debe estar
activa, entretenida, tiene que buscar “algo que hacer” antes de que ingrese en la atapa del
descanso, sobre todo cuando el desarrollo de las fuerzas productivas (“desarrollo desigual”,
que impide que la humanidad opere como un bloque igualitario y unánime) aún no ha
llegado al concreto. Si las tareas científicas, tecnológicas, las de los negocios y las políticas,
es decir, las necesidades y problemas de la praxis a través de la que se realiza la historia,
estarían satisfechas y resueltas, la humanidad se entregaría al hedonismo total y se sumiría
en el marasmo. El socialismo en estado puro es proclive a la paz, este escenario es adverso
al desarrollo (progreso material prometeico); el capitalismo persiste en su consigna de
destrucción del trabajo, y este “laborcidio” va contra la historia, puesto que pone en peligro
la existencia del propio género (al hacer innecesaria la presencia humana y al afectar a la
naturaleza).
Prospectiva con ribetes teleológicos (I. Kant): para viajar por el Cosmos (S.
Hawking) es necesario un quantum determinado de población. Si el nuevo flagelo (Zika;
¿otra hechura yanqui? [edición de genes en virus: “técnica Crick” perversa]) se torne
pandemia y diezme a la población, de modo que ya no se necesiten los recursos de “dos
planetas” (de hacer esfuerzos, incrementar el conocimiento y desarrollar la técnica) para
sostener el estándar de vida europeo, sino sólo de medio planeta, la humanidad con
suficientes recursos se avendría a habitar su Planeta (por fortuna los japoneses son 36
millones en Tokio {cardúmenes transformados en “unidades de pensamiento”}; los chinos,
en vista de que poca población joven está por sostener a la vieja, han suspendido la norma
de un solo hijo): actuaría como el herbívoro, que por control natural del tamaño de su
población, ahora dispone de mucho pasto, territorio y aire, de modo que ya no le resulta
urgente, vital, migrar. Se dice, que el principio filosófico de la economía es la “afirmación
de la vida”; esa tesis es muy limitada; en realidad, el principio de la historia, que a su vez
guía (debe) la praxis, no es el postulado humanista per se: la afirmación de la vida humana,
sino el fin de esta vida: la producción de la idea.
Si el trabajo pasase a manos de las máquinas “antes de hora” (de que se haya
llegado a la comprensión teleológica general del movimiento histórico) y, como
consecuencia: se acabasen las pugnas intragenéricas: ¿a qué habría de dedicarse el ser
humano? ¿Al hedonismo? (el arte también es sensualidad). ¿A las fiestas, al sexo, al
alcohol? (o, de forma más refinada, como es la aspiración de la izquierda marxista: ¿a la
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tarea de realizarse en los planos del desarrollo “equivalencial” y multilateral del
individuo?). El género en uno y otro frente de acción, se degeneraría. Es por eso que la
confrontación humana se dará hasta el final del progreso material (concretización del
desarrollo de las fuerzas productivas: de la ciencia, de la técnica, de la automatización
absoluta); empero, incluso si ya se hayan dado las condiciones referidas, que permitan a
todos tener de todo, en abundancia y de modo gratuito, se necesita que la nueva generación
forje un modelo mental de alta racionalidad, de manera que sea capaz de administrar la vida
fuera del trabajo.
Sin embargo, la reyerta tiene dos posibles salidas: mantenerse en estado latente y
realizarse de forma “baja intensidad” (“guerra fría”) o desatarse de modo cruento. En el
primer caso, la transición sería no traumática, pero demandaría cierta duración; en el
segundo, la resolución de la “cuestión histórica” devendría violenta e instantánea. Si de la
primera y segunda Guerras Mundiales emergieron dos sistemas de reproducción humana
como los contendores en la disputa por el sentido de la historia; de la “derrota” de
socialismo sobrevino la formación global capitalista, cuya contradicción conduzca a
“tercera Guerra Mundial”, esta última va a desembocar en la formación en serio del nuevo
orden humano; se quiere decir: el capitalismo va a ser sepultado de manera violenta,
merced a la beligerancia del propio sistema (el cual se pondrá en guardia frente a su propia
población: cuando deje de ser “patrón” el dólar y pierda su capacidad de señoreaje, los
programas de asistencia social serán clausurados; como con los competidores en el frente
mundial), efecto de la necesidad de la guerra inherente a su determinación de
sobrevivencia.
Revolucionarios y conservadores se hallan incursos en (la trampa) del corto plazo;
en el primer caso: son testigos, teóricos y muchas veces objeto de las dificultades de
sobrevivencia, que crea el capital (el horror del desempleo, de la pobreza, de la mortalidad
infantil, del desconcierto vital, del índice de suicidios, de la delincuencia obligada por la
carestía y la “falta de oportunidades”, de la ausencia de servicios, equipamiento e
infraestructura básica de consumo colectivo, efecto de la explotación, de la concentración
de la riqueza, de la asimetría, en suma: de la apropiación privada de los medios de
producción). Detrás de la circunstancia se halla en operación una razón esencial más
profunda: el movimiento letal de la historia, cuando ésta se desplaza según determinación
natural (el ser humano es una simple marioneta de las leyes del mercado): para que haya
desarrollo, la mayoría de la población debe producir y disfrutar de un mínimum de los
productos de su trabajo, debe cederlos al parásito burgués en pro de la acumulación.
Unicamente la alta racionalidad (que es resultado automático, fatal, del máximo
desarrollo de las fuerzas productivas –dato, que se constata en la misma historia- mediante
el cual el trabajo pasa a las máquinas: la automatización y la supresión de la actividad
humana productiva en ella) puede conferir la capacidad de maniobra: proveer del grado de
libertad requerido para, quid pro quo, compatibilizar desarrollo con equidad. La brutal
descripción expuesta en parágrafo y líneas precedentes (la que de todos modos debe ser
balbuceada y que no hay razón para que soliviante, puesto que al momento la humanidad ya
no se sonroja por nada), es la determinación de largo plazo, que hoy por hoy debe asaltar la
mente, incluso de la posición revolucionaria radical, o sea, poner la cuestión en términos
“de una epistemología filosófica” (la conducta adversa, es cuestionable: se encarga
solamente del “ser”, no de la función superior, que le da sentido), la que no está en el
campo de percepción del capital (salvo del segmento muy alto de su intelligentzia
positivista), mucho peor del de la izquierda (la historia procede como antes la Madre lo
hacía al castigar de obra a su hijo, y le decía: “lo hago con dolor, pero es por tu bien”).
Tautología: la historia no es equidad, paz, equilibrio; de ser así, ésta cesaría.
Los intentos de eliminar al capitalismo antes de que éste cumpliera su misión
(automatizar el proceso de reproducción humana), sobre todo en momentos en que este
sistema no tenía su sucedáneo (el socialismo hegemónico por lo menos en las ¾ partes del
Planeta), fueron precipitados. Hoy ya es posible compatibilizar dos objetivos antitéticos
(como frente a los “pueblos no contactados”, integración –inculturación, transculturación,
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aculturación-: “desarrollo tecnológico o cambio cultural” -sic): progreso (proceso realizado
hasta hoy por el capitalismo explotador y antrópico) con “equivalencialidad”. Efecto de la
racionalidad superior, de maduración de la subjetividad, es posible continuar el desarrollo
de las fuerzas productivas, sin que persista la afectación a la mayoría de la población y a la
ecología (en realidad, con la tecnología todo se vuelve renovable; mientras que la biomasa
se transforma en nuevos cerebros); ese el factor, que ha tornado innecesario al capitalismo,
y, a su presencia: dañina.
Los “intelectuales orgánicos” (el “moderno príncipe”, como diría Gramsci) creen
ser (y son, en cuanto la “cumbre estratégica” del nuevo sujeto histórico infante: la
humanidad en general) portadores de todo “lo bueno” de los dos sistemas: la empresa, el
mercado, el Estado, y la distribución equitativa del ingreso; se acoge la técnica y el
progreso en asocio con la aplicación de un modelo de política pública creadora de
condiciones para la instauración del entorno real de lo que en Ecuador se ha dado en llamar
el “buen vivir” (sin embargo, debe llamarse la atención en torno de que esa es la consigna
tan sólo del momento, pues, una vez alcanzada esa meta, el “buen pensar” es el status que
viene [En realidad, el fin de la economía no es solamente a lo que lo reduce A. Sen: el
“vivir bien”; por el contrario, es sobre todo propiciar el desarrollo material, el progreso,
para impulsar el desarrollo de la conciencia, en el sentido de avanzar en el conocimiento del
mundo]). Lo cual da pie para plantear, que es al interior de la efímera coyuntura
transicional, que debe ser mirada la conformación y el carácter sociológico del grupo que
está en el gobierno del progresismo latino, luso, caribeño americano (estas ideas, no
congenian con la ideología humanista neohedonista del “buen vivir”; por fortuna, la historia
no va para allá).
Los promotores del proyecto, de su formulación y empuje inicial, fueron sectores de
la izquierda intelectual, que han tenido una amplia trayectoria investigativa y de práctica
política, que les dio sólido bagaje de conocimiento y experiencia, que decía de la madurez
alcanzada por este grupo frente al momento oportuno “aperturado” por la crisis económica
y pérdida de hegemonía por parte de la seudo burguesía nacional. Este sujeto estuvo
compuesto por elementos socialistas moderados, comunistas prosoviéticos, a los que se
sumaron militantes socialdemócratas de izquierda y de elementos salidos de la izquierda
radical. Efecto de lo posible (“dictadura de la realidad” y freno al proyecto por parte del
poder económico), el plan original ha sido modificado, y quienes lo formularon y
sostuvieron hasta cierto momento, han sido relegados, produciéndose un proceso
pragmático de excesiva derechización de la “revolución ciudadana” (proceso que es
criticado de memoria por la extrema izquierda).
La izquierda parte del supuesto, de que ellos son los buenos, los radicales, los que
saben, que si se los pone en el gobierno, motu proprio: se inicia, se desarrolla y se consuma
el cambio (su incapacidad para llegar al gobierno y/o hacer la revolución lo imputan al
“retraso ideológico de las masas” y a la conducta pequeñoburguesa de su militancia). El
citado, no es más, que un enfoque arbitrario sobre los hechos, que deja de lado la necesidad
histórica. En coherencia, intenso movimiento político: conciliábulos (lobbies -cabildeos)
tienen lugar; pero la historia se realiza a espaldas de este activismo (Si la acción voluntaria
constructora del socialismo no da resultado; si el capitalismo se recompone incluso con la
acción socialdesarrollista: entonces la historia está trabada, detenida en favor del
capitalismo).
En la administración del Estado (capitalista, por supuesto) la izquierda socialista,
comunista, la batalla la tiene de antemano perdida; en realidad, al interior de este sistema,
sólo hay cabida para la socialdemocracia, en forcejeo permanente con el neoliberalismo.
Considerar la llegada al gobierno como trampolín para hacer la revolución o ir al
socialismo por vía democrática, es un mito iluso. En ese sentido, los modelos no fracasan;
ellos cumplen un papel (con la excepción del modelo desarrollista, el cual casi nunca ha
alcanzado sus objetivos en toda su magnitud, puesto que ha operado enfrentado al
permanente boicot del modelo neoliberal, esto es, del verdadero poder: del poder político,
en virtud de que son el poder económico).
81
Empero, el “nudo gordiano” de la izquierda lo resuelve la historia: si el capitalismo
se recompone, mientras que la izquierda “no da pie con bola”, son las fuerzas productivas
las que anulan al capital y al trabajo en la automatización, pues, con esta última no es
compatible el capitalismo). Quienes desean gobernar, de hace algún tiempo a esta parte,
deben aproximarse al centro. Luego: ¿para qué forzar a los extremos, si este sector ya está
en el gobierno?; su programa es el viable: ciudadanía universal, economía popular solidaria
y “derechos” de la naturaleza (repotenciar y relanzar al Estado, como matriz de la praxis de
la política pública). Para la izquierda, la lucha política revolucionaria es dentro de la
“socialdemocracia”, no fuera de ella, peor en su contra: lamentablemente hoy este sector
mantiene una visión del mundo superada.
“El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de vida social,
política y espiritual en general… Al llegar a una determinada fase de desarrollo, las fuerzas
productivas materiales de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de
producción existentes… De formas de desarrollo de las fuerzas productivas, estas
relaciones se convierten en trabas suyas… Y se abre así una época de revolución social”
(K. Marx: Prólogo de la contribución a la crítica de la economía política). La necesidad
anhelante del progreso material rompe las relaciones sociales, que son su contratendencia.
Aunque el Sr. Dussel dice que este conocido summary de Marx, no vale; éste constituye
una de las tantas joyas del pensamiento producidas por Marx. Se trata de una exposición
sinóptica grandiosa, que reproduce, a manera de axioma dinámico-materialista, la
estructura y el funcionamiento de la totalidad histórica: su movimiento y cambio
revolucionario progresivo, de modo tan prístino, que parece una “construcción a priori”; en
esas líneas reside la verdad.
Strictu sensu, las fuerzas productivas alienan: cambian la realidad en sentido
progresivo (de cuasi similar modo como la “cosa natural” –la dialéctica ciega de sus
fuerzas en movimiento- produce la evolución). Pero las fuerzas productivas (materiales y
humanas) no son una simple “cosa”: constituyen el concreto de la praxis de la “lucha de
clases” ontologizada, de la realización objetiva de la inteligencia colectiva desplegada en
conflicto, que mientras atiende necesidades presentes y las nuevas, se objetualiza;
materialidad reificante, históricamente cualificada (como el Piano y su método para quién
aprende a tocarlo, el proceso cambia la mente del nuevo virtuoso). La revolución: la lucha
de clases llevada al extremo político: a la guerra, no hace más, que catalizar el cambio
material dado en forma institucional; es un medio por el cual eclosiona y se generaliza lo ya
dado, frente a la voluntad que se le opone. La revolución la hizo el proletariado en un sitio,
para un segmento humano a nombre de la humanidad y de la historia; y, en la historia los
hechos no se repiten.
De la “revolución proletaria” a la “democrática/institucional”. El nuevo sujeto
histórico: la población (humanidad) in abstracto: la ciudadanía (A. Moreano); su
representación, el sector dirigente: la intelectualidad, la tecnocracia, la academia en cuanto
hegemonía: contiene en sí de modo espontáneo los intereses generales, eclécticos de toda la
sociedad. Si no representa de modo definido al capitalismo, tampoco lo hace con el
socialismo. ¿En qué consiste este momento histórico? Es una circunstancia amachimbrada,
transicional, en la que se topan lo viejo y lo nuevo; lo nuevo lo puso el socialismo, lo viejo:
el capitalismo (este último no puede vencer, porque ha cumplido ya su papel histórico; el
socialismo tampoco, puesto que debe superarse a sí mismo, para saltar a su fase superior):
los dos realizan la historia y se anulan en conjunto por razones estructurales: la ley de la
tendencia decreciente de la tasa de ganancia, mientras que la superestructura
sobredetermina: coadyuva, asegura ese cambio, como actuación: participación consciente
de la voluntad (lucha de clases estamental de baja intensidad).
Ciudadanos e intelectuales forman un “movimiento” de nuevo tipo, efecto de la
llegada a su fin de los partidos políticos, o sea, no del producto que intentó reconstituirlos y
relanzarlos: los clásicos movimientos sociales, sino como verdadero reemplazo; su carácter
pluriclasista, en el que la aproximación entre izquierda y derecha es natural: es su forma de
constitución y operación. En este escenario, aunque la comodidad del poder no ha sido
82
tentada, la derecha está nerviosa; su operación responde más a la estrategia de mantener a
raya a los movimientos “populistas radicales” en caso de que se dobleguen a la tentación de
girar hacia la izquierda: dictaminar decisiones de fuste, que vuelvan deleznable su status; y
la izquierda iracunda: dice que el sector en el gobierno ha traicionado el ideal primigenio,
que apostasía de las dos fuerzas fundamentales clasistas; en realidad, esa la razón no
funcionalista de los personajes en el trono, puesto que recogen parte de cada uno de los dos
seres, y su norte no reafirma lo viejo.
De manera que la tendencia neosocialdemócrata autodenominada “neosocialismo”,
que ha sido puesta por la historia en el momento y lugar que ocupa, y que hoy es la
protagonista del proceso, se abre paso dificultosamente en la Subregión, enfrentada a tres
contratendencias: la derecha (la estructura capitalista y su voluntad), la izquierda y el poder
sedicioso externo. Se reitera, la oposición in abstracto (la derecha –la intelligentzia
burguesa- y la izquierda –el pensamiento socialista- de consuno), como despojos juegan un
papel en ella: el capital desarrolla la moderna tecnología; la izquierda contrapuntea
simplemente: recuerda que el proceso trata también con seres humanos, que empujan la
carreta de la acumulación capitalista con sacrificio, “sin” beneficio; sector éste, que debe
ser atendido en sus demandas mediante medidas que socaven al capital y que, como
consecuencia alteren de forma negativa las condiciones de viabilidad del proyecto
socialdesarrollista.
Mr. Wallerstein a la Izquierda la considera como históricamente incapaz de
aprovechar la presencia de gobiernos centroizquierdistas en el planeta (Roosevelt,
Mitterrand, Mandela, Lula); de modo que recomienda no ubicarse en la oposición sino
aplicar una política de apoyo y presión; aconseja seguir dos tácticas diferentes pero
articuladas: una de tipo coyuntural para atenuar la pobreza y ganarse el interés popular; y,
la otra para dirigir el largo plazo con frugal optimismo, de lo contrario el sistema que viene
puede ser peor que el vivido. Dice, que el pueblo estadounidense al elegir a Obama, se ha
pronunciado por el mal menor y en la medida en que en su gobierno habría “espacio" para
los movimientos sociales. En lo tocante a la perspectiva, manifiesta que se abren dos
ocasiones: el corto plazo, en el cual la izquierda debe trabajar para minimizar el dolor de la
desocupación y la pobreza; en el mediano plazo, en cambio, debe hacerlo para garantizar un
sistema que sea mejor que el anterior.
Cree que la lucha está planteada entre Davos y Porto Alegre; las acciones
fundamentales para la izquierda deben ser: 1) alcanzar claridad intelectual, 2) estructurar
organismos para empujar el proceso por el lugar correcto (descomercialización,
experimentar con todas las formas de organización que tengan más sentido en términos de
justicia social y sanidad ecológica) y, 3) alentar un optimismo sobrio sobre el “mediano
plazo” (“... estamos muy lejos de obtener la victoria, pero ésta es posible...”). Wallerstein
recomienda actuar de forma racional, sensata y política frente a la circunstancia, es decir,
no desaprovechar la oportunidad que el momento socialdemócrata incorpora al escenario
histórico, para configurar condiciones en las que se rearmen, recompongan y articulen las
maltrechas fuerzas de izquierda, posteriormente dispuestas en la “arena” de “guerra de
posición”: aplicación del proyecto de tertulia cívico-moral conducente a forjar el régimen
de la “humanocovivencia”.
Quito, 5 de febrero del 2016.
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NOCIONES EPISTEMICAS PROACTIVAS SOBRE LA HISTORIA.
En torno del decurso de la historia, existen dos posiciones básicas: 1) que éste, no
está escrito, que el ser humano “construye” la historia, su futuro (en ese grupo se ubican
sociólogos, politólogos, economistas, filósofos, historiadores, no sólo del Ecuador, sino del
mundo entero); y, 2) la que considera, que la historia procede, a través de la praxis seudo
consciente, con sentido inmanente (en este frente se sitúa, tanto la visión escatológica,
como uno de los enfoques marxistas). En coherencia con el fundador del marxismo, una
rama de tal formación ideológico-teórica ve a la historia “como progreso”. Una de sus
etapas progresivas es el capitalismo; ésta cumple, es obvio, una función cronológicamente
clave en el devenir de la especie humana: “crear la base material del mundo nuevo”.
Dicho de modo tautológico, toda edad histórica tiene sus momentos de inicio, de
despliegue y de conclusión, ciclo que se mantiene mientras el sistema no haya “consumido
todas las potencias que caben dentro de sí”; “combustible” que alcanza para la realización
completa de su “programa prometeico”. El progreso es la realización dinámica de la
contradicción: un sector ampliamente mayoritario lo produce y no se beneficia; otro se
reditúa de él: acumula, concentra, centraliza la riqueza social. Los dos sectores,
recíprocamente dependientes, se enfrentan, luchan: el perjudicado para subvertir el orden;
el favorecido por eternizar el stablishment: las condiciones que le son ventajosas. Este
forcejeo antinómico hace la historia (strictu sensu, historia: tránsito de la ignorancia
completa al saber total).
Ahora bien, las estructuras impersonales emplazan en la senda progresiva una
desventaja para los directa y coyunturalmente beneficiados de la asimetría procesal: para el
capital, el sistema no puede ir más allá del límite que pone la realización de la misión de la
fase histórica en cuyo seno “hacen su agosto” los burgueses. Al llegar al momento final de
su realización, un sistema entra en “crisis” (el salto al que el arribo al momento cumbre del
ciclo da lugar, en la ocasión no es de gradación progresiva: el organismo senil extenuado
paulatinamente degenera, no más recuperación, nunca más retorno) y paralelamente brotan
los cuestionamientos a su presencia: se multiplican y elevan las voces de impugnación. No
obstante, la vejez debe mantenerse hasta que el nuevo “sujeto histórico” tome la posta, en
tanto haya una tarea inconclusa.
El referido en párrafo precedente, es el carácter de la situación del mundo actual: el
proceso de automatización, condición sine qua non del supramoderno patrón de
reproducción humana, aún no ha concluido, lo que equivale a decir: el trabajo todavía no ha
pasado a “manos” de las máquinas (hecho que alguna vez hizo decir a Gramsci, que lo
viejo no muere y lo nuevo está impedido de nacer). En el escenario, el sector revolucionario
de izquierda anhela zafarse del capitalismo (de la praxis “positiva”, que mientras cumple su
misión tritura seres humanos y altera los ciclos naturales de consuno), pero sus estructuras
(con el soporte coadyuvante de la acción consciente de la voluntad de la clase burguesa) se
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resisten a dejar el mundo de los vivos (en el sentido dicho: la necesidad histórica y su
determinación mantienen en su respectivo lugar a los dos sujetos de la confrontación).
“La cosa” es grave: si se suprime ipso facto al capitalismo, el progreso se detendría
y, con él: la historia. Esa suspensión es posible hacerla sólo en dos situaciones: 1) si el
desarrollo de las fuerzas productivas ya haya concluido (que esté cumplida la misión
histórica del sistema; o, lo que es lo mismo: gastadas todas sus fuerzas internas): que el
proceso de reproducción humana esté completamente automatizado; y, 2) que exista
operativo el sistema, que con conciencia y voluntad lo sustituya, y sobre todo que esté
dispuesto a continuar y completar el desarrollo faltante de las fuerzas productivas (forma
humana transitiva, que no es la socialista clásica; en verdad, una fracción de la razón
humana -la acción de la racionalidad del sujeto portador de la determinación del futuro-
puso al socialismo en el escenario histórico; la que, como todo en este mundo: cumplió su
función –acumulación socialista- y salió de ella).
La realización de los últimos momentos del progreso material inmediatamente
arriba enunciados, debe ser efectuada por consenso y al margen de posiciones humanistas
hedonistas crasas (búsqueda per se, de la felicidad, sin considerar el objetivo superior
incurso en la vida del ser humano, el que da sentido a la existencia de este ser: el producir
el concepto del Universo), esto es, que en la mira se halle en primer lugar el dar
continuidad el desarrollo de las fuerzas productivas hasta completar la parte faltante (se
cree que el desarrollo de la fuerzas productivas o el progreso material de la especie humana,
concluye con la producción artificial del ser humano: el robot sapiens), pero con la
supresión de los efectos antrópicos, negativos que el progreso crea sobre la basta población
mundial llevado por vía natural capitalista. Ahora bien, las formas objetivas, que hacen
posible racionalidad y consenso existen, pero aún no se han desplegado como
determinación multilateral y abstracta.
En los hechos, por tanto, ninguna de las dos condiciones se hallan presentes, es
decir: el progreso aún o ha concluido, mientras que no existe la conciencia mayoritaria
humana en el frente progresista, de modo que sea posible actuar con racionalidad
prometeica (compatibilizar progreso con equidad). Se debe a esa contextura de la realidad,
que se halla en proceso de cambio inexorable (aserto que molesta a los diletantes del
capitalismo como a los que se le oponen; los primeros creen que la humanidad ha
encontrado el sistema perfecto de una vez y para siempre: la libertad, el mercado y la
democracia, y que, por tanto, se ha llegado al “fin de la historia”; los segundos: que sólo la
revolución dará buena cuenta del capitalismo), que la vía abierta también de modo natural
por la propia historia (en realidad, el proletariado encontró esa senda y la fijó de modo
incorruptible) es la que por “coincidencia” transitan los movimientos neosocialistas: la ruta
mixta.
Es una nueva división global del trabajo, que en el siglo en decurso segmenta al
mundo. El capitalismo de vanguardia (las empresas multinacionales financiero-
tecnológicas) completan el desarrollo faltante de las fuerzas productivas (sacan al trabajo de
la escena histórica y de paso lo hacen de modo biunívoco con ellas mismas); el frente
neocolonial, por su parte, con mucho esfuerzo, pero de modo militante y seguro crean la
nueva estructura “social” en el seno el capitalismo viejo, devenido (imponen como
tendencia en la Esfera toda, las características de la personalidad del antiguo proletario:
abstracción de la propiedad, colaboración, fraternidad). Este objetivo conseguirlo ahora si
es una tarea “larga y difícil”; “proyecto emancipatorio”, que requiere que el proceso
subsuma el patrón ethos de “racionalidad moral”.
Pero debe hacérselo, pues, el ser humano es un ser especial: especialísimo; diferente
del resto de seres de la naturaleza. De este detalle –que pasa inadvertido en la época
“posmoderna”- se dieron cuenta ya en el pasado; por ejemplo: en la Biblia; allí se dice, que
el ser humano fue creado a imagen y semejanza de Dios, como ser único en el mundo, para
que gobierne y aproveche todo lo dado en la naturaleza. Esta posición cosmogónica
antropocentrista absoluta (despojada de su corteza mística): ¡es exacta! La misma ha
pretendido ser devaluada por cierto sector del ecologismo, para quienes el ser humano no es
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más que otro componente orgánico de la naturaleza, sin importancia alguna. En coherencia,
la Filosofía modifica de objeto: de la prioridad sobre el modo como se produce el saber
(Wilhestein, Feyerabend…) para asumir índole de metaconceptiva, en su naturaleza
mesológica -coordinadora/integradora- y epistémica: concepción general del mundo:
naturaleza, sociedad y pensamiento.
¿Qué le diferencia al ser humano del resto? Que es la cima de la evolución natural,
pues, luego del cual, la naturaleza se muestra impotente para ir más lejos. Si su ser
orgánico, abstracción hecha de su conformación antropofísica, es similar a los otros seres:
¿en qué reside su especificidad? En que contiene el “órgano” en el que se expresa la última
gradación evolutiva: el neocórtex (grupo de neuronas de la asociación, específicamente
humanas [Toda función humana tiene su órgano: la respiración, detenta su sistema; el
habla, las cuerdas bucales, etc. De similar modo se piensa, porque existe la base material
para el despliegue de dicha actividad: las neuronas de la asociación, el neocórtex. Por tanto,
todo es materia; la cual se mueve y da lugar a la función en operación]). Este cimero
desarrollo natural es la base material de la inteligencia, la que le permite pensar (asociar:
resolver problemas, encontrar y usar información de modo utilitario, etc.), formar la
conciencia. Pero aquí también reside la condición, que define lo que es y debe hacer el ser
humano: pensador que simboliza, categoriza la realidad, crea “otro de sí” representado, del
Universo.
La capacidad cerebral es la misma desde que apareció el homo sapiens hasta el
presente (cuando el cerebro no ha sufrido todavía manipulación genética), no existe, por
tanto, los llamados “niños índigo” o cosa que se le parezca. Ahora bien, los cerebros
actuales han elevado a la enésima potencia los niveles de productividad, debido a que
cuentan con mayores apoyos (instrumentos), que los que disponía la especie anteriormente;
sin embargo el poder de los instrumentos modernos se halla materializado el aporte de las
generaciones anteriores. En realidad, no es lo mismo un cerebro que trabaja con ordenador,
que uno que lo hace con ábaco. Ha llegado el momento entonces, de redefinir (redescubrir)
la función del ser humano, su utilidad en la historia, en la naturaleza, en el Universo, en la
materia, en la realidad toda.: replantearse para qué sirve, qué debe hacer, para no ser
considerada la suya: una vida absurda, un desperdicio.
Quién cree que la aspiración humana suprema está en la felicidad (la búsqueda de
satisfacción con calidad, compensar el trabajo del cerebro derecho –sic- como máximo
indicador de realización), en el alcance de los productos que se plantea el humanismo
hedonista (dionisiaco, en la posmodernidad), está en error: con su “ideal” compromete la
vida humana, la rebaja, la animaliza. Encontrar la felicidad en el área de la sensorialidad,
no es aspiración proba futura; por el contrario, la realización de tareas importantes de orden
racional entrega satisfacción, conformidad, pues, la persona superior (en sentido
nietzscheano) es aquella en la que la fría racionalidad modela su carácter. Por tanto, la
grabe responsabilidad de contar con inteligencia (neocórtex) impone a la humanidad en un
momento dado (cuando se hayan creado las condiciones materiales para el efecto: la
automatización haya retirado la tarea del trabajo al género in abstracto) dedicarse a la
producción de la idea.
“Y a la puerta de la ciencia, como a la del infierno, debiera estamparse esta consigna:
Déjese aquí cuanto sea recelo,
Mátese aquí cuanto sea vileza” (K. Marx, en alusión a la Divina comedia de Dante
Alighieri; en: Prólogo de la contribución a la
crítica de la economía política).
Quito, 23 de abril del 2016.
86
Quiérase o no, Stalin es una personalidad, estelar en la Historia Universal. De modo tradicional
y profuso, se ha divulgado una versión biográfica perversa sobre su persona. En esta ocasión,
tomándose como pretexto la llegada del 5 de Marzo (y en deferencia muy bien merecida para con la
otrora gran Clase Obrera, el glorioso Ejército Rojo y el extraordinario Pueblo Soviéticos de aquel
entonces), se pone en consideración una semblanza alternativa del ser humano.
EN LA FECHA CONMEMORATIVA DEL DECESO DE JOSSIF VISSARIONÓVICH
DZHUGASHVILI STALIN.
En la historia, mientras el homo sapiens ha cubierto los cuatro puntos cardinales del
Planeta, varios segmentos humanos han plasmado su proceso; ésta, ha sido originariamente
realizada de manera parcial, coetánea y específica (las formas asiática, antigua y feudal),
por los “grandes imperios …[pueblos: subconjuntos humanos]… de Oriente”: el mogol, el
chino, el árabe, el egipcio, el persa, el maya, el inca, tanto como por los de Occidente:
Europa nórdica y central, EU y Japón. De entre todo este “laboratorio de civilizaciones” (al
interior de la cultura humana [en realidad, la cultura es una sola: la humana, diferenciada
en diversas gradaciones; y, la civilización: parte material de la cultura, en similar proceso
de sucesión progresiva]), una es la que (como en la naturaleza: mientras que las formas
inviables se estancan o desaparecen, las variaciones factibles se ponen al frente y por ahí se
va el proceso evolutivo), contuvo el germen del futuro: la angloestadounidense-nipona,
pues, por reducidos que hayan sido su tamaño poblacional y su incidencia geográfica, y
reciente su estadía en la Tierra, ella ha sido la portadora de la nueva cualidad histórica y su
ariete (“la razón instrumental, secular, del devenir humano” -sic).
A partir de 1492 en la esfera terrestre, los singulares segmentos de la especie
(provenientes de la “Eva mitocondrial”) se ponen en contacto definitivo (el proceso
procede, en la “lógica histórica”: de lo concreto a lo abstracto; luego, camino de regreso: de
lo abstracto a lo concreto); la diversidad empieza a ceder frente a la propensión hacia la
unicidad: sincretismo absoluto, a través del que la historia se niega a sí misma, se supera y
se relanza: ingresa en el proceso de recuperación de todo lo bueno de la cultura
(civilización y formas de conciencia social) hasta ese entonces generado, y en perspectiva
de poner al ser humano, en la senda del cumplimiento de su excepcional rol: producir la
subjetividad, completar la obra de la materia mediante la formación de su dualidad: su alter
ego simbólico (objetualidad y abstracción). En este escenario ampliado, los valores
domésticos pasan a tornarse universales, y éstos: parroquianos; como con la presunción
ilusoria: “el aleteo de una mariposa en un sitio de la Tierra crea efectos en el extremo”, los
hechos geográficamente determinados se tornan en accidentes de dimensión global.
Chovinismo u obsecuencia extranjerizante, dejan de tener pertinencia.
La forma servil-señorial nórdica y centroeuropea, permeó el desarrollo de las
fuerzas productivas: instaló en su seno la “ley de valor” (el capital, como instrumento de
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una relación social: de instauración del moderno sistema de clases, de explotación, de
generación de plusvalía y de su apropiación privada; capital, que se generaliza y pasa a
cumplir la función de acumulación, merced a que el proceso se ha ubicado en la etapa de
desarrollo material maquinizado), una vez que burgueses y campesinos “farmer” (sujetos de
la nueva base de reproducción material), en lucha, impusieron su modo de ser al resto de
procesos en esa zona social (M. Dobb): desalojaran la superestructura feudal, crearon el
nuevo orden institucional (Estados nacionales) garante del sistema de reproducción, en
coherencia con la necesidad histórica. Mientras el resto de pueblos mantenían las formas
precapitalistas, engarzados en conflictos ideológicos, Europa emprende en la tarea de la
“acumulación originaria” y se vuelve el centro del devenir histórico (eurocentrismo):
liberalismo, democracia, luteranismo/calvinismo, en una palabra: “modernidad”;
emprendimiento desarrollista, en el seno del cual luego surgirá la visión más acrisolada de
la vida: el marxismo (“neomodernidad”).
Ahora bien, hasta entonces, la historia transcurrió de modo natural: actuación del ser
humano sin libertad (conciencia de la necesidad). La burguesía (la “teoría” económica
liberal) era su protagonista: el objeto/marioneta convencional de realización de la historia,
instrumento fatal de operación de las fuerzas ciegas del mercado: su accionar, que cree es
para solaz propio, en realidad es para la historia, en apoyo a la razón del todo el género: la
formación humana burguesa es la llamada en la historia a dinamizar y asegurar el curso
prometeico: sin saber, que ha sido utilizado por la necesidad histórica, como el macho
mujeriego, que presume, que no se percata que es simple instrumento de la naturaleza, en la
multiplicación de la especie (prolongación de los mejores genes). Proceso en suma “… sin
sujeto consciente”: forma natural, animal, darwiniana, de modelación social (las fuerzas
productivas), cuyo medio ha sido la “lucha de clases”: el capitalismo; antagonismo entre
sujeto y objeto (mercado y planificación, estructura y voluntad), que se resuelve por sí
mismo en el largo plazo (“lo que ha nacido, lo ha hecho para morir”): la “ley de la
tendencia decreciente de la tasa de ganancia”; pero como es molesto el desarrollo histórico
natural: por genocida y antrópico, la conciencia proletaria ha buscado (propende) acortar su
vigencia. No obstante, la realidad se ha impuesto:
“Aunque una sociedad haya descubierto la ley natural que preside su propio
movimiento -y el objetivo último de esta obra …[de El Capital]… es, en definitiva,
sacar a la luz la ley económica que rige el movimiento de la sociedad moderna-, no
puede saltarse fases naturales de desarrollo ni abolirlas por decreto. Pero puede
abreviar y mitigar los dolores del parto” (K. Marx: “El Capital”; Prólogo a la
primera edición).
El actor portador de la razón del futuro: la clase obrera convertida en “sujeto
histórico” en su condición de “clase para sí”, se planteó en tanto misión desplazar al
capitalismo, una vez que éste estaba maduro (en lo fundamental, realizó su ser mediante la
instalación del sistema de producción: de la base material sostén del proceso futuro), en la
medida que ya se irguió el sucedáneo (el socialismo, en el momento), y en cuanto “visión”:
organizar la forma humana comunista. El primer intento del ser humano por instaurarse
como sujeto de la historia, de la cual hasta ese entonces ha sido tan sólo objeto (tanto como
del orden natural), mediante su intervención en ella de forma remodelizadora
(sobredeterminante): devino asociado a la formación ideológico-teórica marxista (Los
grundrisse, El capital, El 18 brumario de Luis Bonaparte, Las luchas de clases en Francia
de 1848 a 1850; Dialéctica de la naturaleza, La transformación del mono es ser humano;
El imperialismo: fase superior del capitalismo, Qué hacer, El estado y la revolución), a la
organización del Partido Bolchevique, a la realización de la Revolución de Octubre y a la
instauración del régimen de Dictadura del Proletariado (Socialismo) de Lenin-Stalin.
En continuum desarrollo material, la Revolución Soviética (que tiene lugar en el
eslabón más débil de la cadena capitalista europea-yanqui del sistema de la “modernidad”
–sic-) y la organización socialista subsecuente en dicha basta geografía cuando Lenin-
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Stalin, las nociones sobre la nueva formación humana no descuidan las del progreso como
destino metadeterminado de los hechos (nueva “modernidad”: la “ley del valor socialista”),
a las que les incluyen la visión racional de la conducción del proceso con la política de la
gestión proporcional y planificada (estajanovismo), mediante la que el sacrificio humano
deja de ser la condición sine qua non del progreso. En verdad, el socialismo fue “la
apuesta” de la razón y la voluntad, de compatibilizar –pari pasu- dos objetivos
naturalmente antitéticos: el progreso prometeico con la “equivalencialidad” (en la
coyuntura transicional socialista efectiva: supresión de la propiedad privada de los “activos
productivos” –y de “capital”-, para subsistir: todos deben trabajar, y, remuneración en
función del quantum del trabajo realizado). El “ensayo” se mantuvo en pie durante 3
decenios: de 1917 y 1956 (experiencia dada en un sitio, para un segmento humano: la ex
URSS y su Campo, en un momento: 1917-1956, a nombre de la humanidad y de la historia
[la ideología científica del proletariado: el marxismo{leninismo}, demostró en la práctica
su veracidad]).
La revisión del modo de ser de la historia advierte, que a ésta “no le interesa” con
cual forma de acumulación (capitalista –competencia- o socialista -emulación) se realiza,
sino la constitución de su “ser”: el progreso; y, en la coyuntura, en la que la correlación de
fuerzas favorable al liberalismo económico frenó el ímpetu de la voluntad, “ha procedido” a
ratificar al capitalismo en la tarea de completar el desarrollo faltante de las fuerzas
productivas (automatización, inteligencia artificial). La historia, a partir de entonces, vuelve
a irse sola (el ser humano a ser su simple objeto), como hasta entes de 1917: el “potro
chúcaro de las fuerzas productivas” retorna a hacer de las suyas, siempre en sentido
direccional inmanente (“lógica” -sic) prometeico: avanza carente de la noción del largo
plazo y de la razón de ser del ser humano, montada sobre rieles burguesas y proletarias, en
sentido mixto de mercado con regulación. La forma burguesa de propiedad absoluta en el
mundo, en su substrato monetario-financiero del capital de las multilaterales, cumple –esta
vez- la función de desarrollar la ciencia y la técnica: el conocimiento (ingeniería genética,
nanotecnología, criogenización, prolongación de la vida, conquista espacial).
El conocimiento, empero, es una mercancía especial (trabajo generador de cuasi
“valor”: es el medio de incremento absoluto de plusvalía relativa), que como la “renta en
dinero” en la comunidad escindida feudal representa el ultimo género de realización de ese
tipo de relación antes de dejar de “ser”, es la postrer forma de “valor”, en la cual se
concentran y anulan todas las contradicciones del capitalismo (es la propia mente: fuerza de
pensamiento, según la progresión: fuerza de trabajo físico, fuerza de venta, fuerza de
gestión, fuerza deontológica, la que ha sido apropiada y sometida a la producción de plus
trabajo), camino de instauración de la forma “valor” de usufructo (reproducción
automatizada). Con el paso del trabajo a la máquina, el ser humano queda libre, escotero: se
sume en un interregno neooscurantista, de paroxismo hedonista, de “dos generaciones luz”.
Una vez superado el extravío sensualista: ¿a qué se dedica? (a aprovechar de la fuerza
material dada, a conocer y dominar a la naturaleza –K. Marx); ¿cuál es el sistema, el
régimen y la ley que regula la vida del nuevo ser humano? (el comunismo, la
domocovivencia y la ley del “valor” de usufructo, en su orden). Para la mente que desea
entender el mundo y “ser” en él, la inquisición puesta conduce a la formulación necesaria
de nuevas: ¿qué es el ser humano y qué rol le provee de sentido a su vida?
Frente al momento de plantearse y esbozar una respuesta aproximada respecto de la
razón de la existencia del ser humano (del neocórtex, de la inteligencia, de la capacidad de
pensar: de formar la conciencia), el punto clave está en encontrar el quid del proceso vital
humano y convertirlo en principio de la gnosis y la praxis, esto es, llegar a la esencia por
intermedio de un método abreviado (proyectar la tendencia principal de la historia, figurase
la meta del quehacer humano y con ese saber hipotético –premisa-, refigurarse de nuevo la
totalidad del mundo). Marx en los escritos de madurez, incluso de vejez, substituye la
visión humanista antropológica abstracta de su primera etapa –formativa- sobre el ser
humano, por una posición dialéctica objetiva –científica, diría Althusser- de lo existente,
inserta en la doble necesidad histórica: coyuntural y estructural, del capital y del progreso.
89
El caso se reduce a encontrar la trama: la tendencia determinante, necesaria, en la
complejidad de hechos del Universo, de la naturaleza, de la historia (sucesivos periodos
progresivos), de la humanidad: en el tejido contemporáneo estudiantes, cientistas,
deportistas, la delincuencia (de los dinámicos ajetreos sideral, natural, histórico,
individual).
La interrogación absoluta clave es, por tanto (y la que pone de cabeza la completa
sabiduría del mundo actual): ¿para qué existe el ser humano? La respuesta abarca a todas
las comprensiones: cosmológicas, biológicas e históricas (reproductivas, políticas,
ideológicas). Al respecto, dos son las únicas contestaciones posibles: resurrección-
reencarnación y la que sostiene (se lo hace en estas líneas): producir el concepto del
Universo (que la realidad pase a ser dual: materia y “espíritu” [idea]). La cosmología
materialista burguesa y la filosófica marxista (por supuesto: no Marx), que se sepa, no
tienen respuesta. En la Física positivista, se tiene la impresión, que R. Penrose ha ido más
lejos; el prominente científico de Cambridge sostiene que el “ser” del Universo consiste en
demostrar su viabilidad y realizar su optimidad con la aparición y acción del ser humano; el
marxismo directamente asume, que no sabe qué hay luego del comunismo. La posición
religiosa cristiana (las tres religiones monoteístas in abstracto –cristianismo, judaísmo,
islamismo) tienen una solución ilusoria, con la cual el caso se cierra: “Dios y su voluntad”.
La concepción hinduista de la reencarnación explica de modo idealista-materialista el
hecho humano: imperfección-reencarnación-perfección.
Marx asume un parecer dinámico progresista, que se cohonesta con su enfoque
coevolutivo entre naturaleza (evo-devo) y ser humano, en el cual, este último pasa a ser el
aspecto principal: el ser humano produce la máquina, se libera del trabajo, luego usufructúa
del autómata (robot), pasa a conocer y a dominar a la naturaleza; en verdad, la idea de
“Dios” no es tan absurda, pues, la materia se provee de él al final de la carrera evolutiva y
del desarrollo humano, esto es, con la producción del “saber absoluto” (La Materia esculpe
a “Dios” en el movimiento permanentemente ascensional de las fuerzas productivas; el
Universo forja a su regente en el despliegue, en la realización de la forma singular suya: el
neocórtex). El proceso implicado es el de la producción del conocimiento, su conversión en
tecnología; la emergencia de nuevas necesidades: su conocimiento y satisfacción, y así “ad
infinitum” (necesidades, obstáculos en el camino de su satisfacción: carestías, guerras,
enfermedades, plagas desastres naturales, que ponen en peligro la vida; explotación,
dominación, lucha competitiva, lucha de clases; megalomanía, obligan a avanzar en el
proceso de conocimiento, hecho que sin querer lleva al saber total, el cual concluye con el
dominio subjetivo de todas las leyes del Universo).
Al frente del proceso opera el management del sector social dominante: la
gobernanza (para que el grupo no se destruya a sí mismo y el movimiento progresivo
fluya). El gobierno, el Estado constituyen aparatos predirigidos (Constitución, leyes),
operados por individuos en cuyo poder se encuentran dichos instrumentos; para ubicarse en
su carácter (“lógica” -sic) debe advertirse quién se halla al frente de este aparataje, cuáles
son sus intereses o los de los que les han colocado allí. Cumplida su misión un sistema debe
dejar el mundo de los vivos, con la mediación necesaria de la toma de dichos instrumentos
por parte del nuevo “sujeto histórico”, para ser redirigidos y sometidos a la aplicación de
nuevas decisiones –aparejados los instrumentos compulsivos para su aplicación- (poder
político). Se pone en evidencia, que la teoría marxista: inteligencia/saber absoluto/“Dios”-
ser humano, es palabra mayor, poderosa (explica, comprehende todo el movimiento que
decurre en el presente, su concepción y método iluminan la realidad por venir: posee el don
formalizado de la predictibilidad y, con autoridad: prescribe; por ella: la humanidad se
torna una entidad completamente prereconocible): destruye, neutraliza o fagocita, a todas
las demás que se la oponen.
Al interior del maremágnum: división espontánea del trabajo (asignación de
recursos vía mercado); gestión y producción. Al principio, primero el sustento de la vida
que debe cumplir una misión fuera del orden natural (o el orden natural de las cosas trabaja
para la realización del sentido de la vida humana: representar el mundo); “autoproducción
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de la existencia material” del “sujeto de pensamiento”. A continuación creación del know-
how, en el marco de un sistema complejo de mediaciones, de las “demandas prácticas” de
la existencia: el comercio, las guerras, que aplican y desarrollan el conocimiento, la técnica,
el pensamiento, camino a automatizar todas las esferas de reproducción de la vida y de la
conciencia. El sistema está definido en sentido esencial: en cuanto existe un proceso motor,
que mueve al conjunto: la materia, que tiende a su concepto. La trama, en su carácter
teleológico, extremadamente determinado (meta y finalísticamente condicionado: como
negación absoluta de toda opción; sin embargo, de que los procesos colaterales concurren
hacia dicho telos), es nada más que ella: la producción de la idea.
Según la tradición bíblica, todos sus personajes (Pilatos, Judas, el propio Cristo) son
instrumentos del cumplimiento de la predicción (la inmolación del fundador del
Cristianismo, para redención de la humanidad -sic); en lo terrenal, todo lo existente
es el medio para la producción de la idea.
En coherencia: ¿cuál es la nueva estructura “económica” (de reproducción humana)
a la que apuntaban Lenin y Stalin? ¡Al Comunismo! (“tercera naturaleza”: ethos de
racionalidad). Pero el comunismo sólo se da sin trabajo (con robot): ¡o no se da! La nueva
forma humana, cuyas condiciones materiales de efectividad han sido puestas por el
capitalismo (creador de la base material del mundo nuevo –K. Marx) se asienta sobre el
trabajo de las máquinas (automatización); es por eso que solamente la última parte de la
prescripción normativa de Marx (“De cada quién según su capacidad, a cada cual según su
necesidad” –El programa de Gotha) se enseñorea: “… a cada cual según su necesidad”.
Lenin y Stalin propendieron compatibilizar dos procesos históricamente antitéticos: la ley
valor y la equivalencialidad (las dos etapas del proceso revolucionario, noción vilipendiada
por la incomprensión); mientras que por aquellas mismas fechas (1918) otro sector de
marxistas (L. B. Trotsky, verbi gracia) aseveraron que el desarrollo de las fuerzas
productivas había concluido (esté término se produce, en verdad, con la producción del
propio ser humano de modo artificial: el robot sapiens, el posthumano), ellos (Lenin y
Stalin) hicieron suya la premisa marxista de la “historia como progreso”: a continuar por
dicha senda sometiéndola a la voluntad, con la subsecuente abolición de todo sacrificio
humano.
En su praxis, la corriente marxista siempre ha actuado con la verdad: en la crítica y
en la acción; no es posible exponer prueba alguna, que demuestre, que el paradigma
ideológico-teórico y actitudinal comunista, se haya comportado de manera ímproba. Su
ideal ha propendido suprimir el sufrimiento de los trabajadores (y mantener el carácter
progresivo prometeico de la historia: que el género avance hacia la producción del “saber
absoluto”), con la eliminación de la explotación y la dominación. La posición burguesa, en
cambio, no ha comprendido el hecho (la “utopía” “equivalencial”): su significación filosófica;
como efecto lo deplora, se opone, ha hecho (hace) esfuerzos por anularlo (insulta, combate, se arma
contra el socialismo y el comunismo: ha asesinado, ha eliminado sus brotes: “casa de brujas”,
Grenada, Allende, el bloqueo a Cuba); en realidad, los gestores de los negocios han obrado de
forma agresiva: han satanizado el ideal comunista, sus propósitos, a sus exponentes y a su
accionar; han interpuesto acciones de oposición geoeconómicas, directamente de guerra y
simbólicas. Esa conducta se ha aplicado a Stalin: a una personalidad gigantesca, sobre la que
recayó la colosal responsabilidad histórica, de organizar el “primer ensayo socialista”.
“Alabaos los unos a los otros entre nosotros”: ha sido la máxima al interior de las
diversas fracciones del capital global; han escrito libros, han producido películas
embellecedores del capitalismo, han ensalzado la vida de criminales como Roosevelt,
Truman, el borracho de Churchill,…, de personalidades verdaderamente meritorias los
gringos han forjado los mismos productos, pero denostándolos, caricaturalizándolos,
ridiculizándolos arteramente y, desgraciadamente, quienes como los actuales rusos tenían el
deber de reivindicar a sus líderes, se hallan agenciosos por vivir la existencia estúpida
capitalista. En forma diversionista colusoria, en Occidente: documentales yanquis presentan
91
a Stalin y sus camaradas (con la alcahuetería de la rayana impavidez de la generación de
georgianos actual) en las situaciones más ridículas y de menoscabo posibles: ingestión de
vodka, gesticulación burda, disfrute concupiscente; pero esa es la imagen de la dirigencia
ignara gringa misma, de los capitostes del mal: Wilson, Nixon, Reagan, Clinton, Bush
father and son: estólidos refundidos en formas primarias de vida, del dinero, del mercado,
respecto de quienes fueron la “horma de su zapato”.
Al interior de la propia ex URSS (“cuñas del mismo palo”) actúo la reacción
conspirativa revisionista, ya no en contra del personaje, sino de la deriva histórica. En el
Vigésimo Congreso de PCUS (1956), Jruschov esgrimiría argumentos falaces contra Stalin,
sobre los cuales se daría inicio al llamado “proceso de desestalinización”, esto es, el acto
aleve de destrucción de los cimientos del proceso de edificación de la primera fase del
orden humano superior iniciado por Lenin, el cual llegará a término en 1989 con
Gorbachov (Glasnost, la Perestroika y la uskorenie), con el retiro de la “careta socialista”
(en realidad, la ex URSS socialimperialista de Jruschov, “Brézhnev” [Leonid realizó
intentos de recuperación de los principios fundamentales prácticos del verdadero
socialismo; fue el único que habló en términos positivos de Stalin], Andropov, Chernenko y
Gorbachov, se presentaba al exterior como una forma humana socialista, mientras que en su
hinterland desplegaba el capitalismo reimplantado casi inmediatamente al deceso de Stalin)
y la subsecuente integración subordinada en la cadena capitalista global, de la otrora Gran
Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, “al no poder sostener la carrera bélico-
tecnológica por el dominio del mundo, con el frente imperial estadounidense” (M. Castells:
Fin de milenio).
“Los pueblos que no conocen la historia son tontos”, aseveró una anciana rusa al ver
cómo, en ánimo de rechazar a los capitostes del socialimperialismo soviético (período
Jruschov-Gorbachov -1956-1989) fracasado, destruían la estatua de Sverdlovsk. Las
actuales generaciones de rusos se han retrotraído a la época de la inconsciencia, han
perdido la grandeza que adornara otrora a aquella generación de revolucionarios: sus
Padres, se han convertido en rusos comunes, vulgares, de la masa; se hallan gobernados por
el flujo natural de los hechos; estas circunstancias colocan a las poblaciones de hoy de
dichas áreas, en actores de un proceso de defección, de regresión, de vuelta a estadios
anteriores de la vida; las presentes generaciones, sobre todo de rusos, tampoco merecen
consideración alguna, pues, han dejado que el cretinismo y la imbecilidad mundiales
manchen el nombre del gran Stalin; rusos sinvergüenzas: poco se han pronunciado sobre
Stalin y cuando lo han hecho ha sido para sumarse al coro de quienes despotrican contra el
ilustre dirigente político histórico.
Respecto del cuadro político proletario de dimensión planetaria: Stalin, se ha
sostenido, que fue dictador, genocida; que era caprichoso, intemperante, que su
personalidad estaba penetrada de sobredosis de egolatría (el “culto a la personalidad”,
incluso el “culto a la memoria”; sin embargo, son sus más contumaces e irreflexivos
enemigos, que desmeritan impúdicamente su acción y su obra, quienes han terminado por
erigir al ilustre georgiano, en “súper ser humano”); que su práctica diaria eran las purgas
(un tal Solzhenitsin y su historieta del Archipiélago de Gulag); mas no ha quedado rastro
de tal sangría: no hay testimonios, ni pruebas materiales. Sobre la fábula de las limitaciones
teóricas de Jossif: “Evidentemente …[que Stalin]… no era, en el sentido más purista y
estrecho de la expresión, un ´académico´… pero ¿qué académico podría organizar un plan
quinquenal, dirigir el contra-ataque en Stalingrado o conducir las negociaciones con
Churchill en Teherán?” (Alejandro Tomasini Bassols).
“¡Errores de Stalin!” (en alusión a las decisiones supuestamente equívocas tomadas
en el marco de la Segunda Guerra Mundial). ¿Quién lo dice? (Burda prepotencia: que
personas sin ejecutorias se pronuncien sobre la actuación de un genio). Cuando se quiere
desacreditar, basta con balbucear la palabra "error", y su cometido está logrado. El ser
humano: ¿comete errores"? Por desconocimiento o en situación en la que se dispone de
información: sí; por falta de capacidad: ¿tal vez?; ¿en la gestión económica?: ¡no!, puesto
que en ese plano operan intereses. Decisiones frente a hechos nuevos, que no "dan en el
92
blanco", no pueden ser catalogados como errores; por otra parte, las acciones de la reacción
-reactiva o proactiva- (de los enemigos), pueden hacer "errar" una táctica. En el caso de
Stalin fueron, más bien, acciones que desbrozaban el camino, las cuales, a partir de la
evaluación actual, conducen a sentenciarlas como errores (la ideología administrativa
burguesa entiende bien ese hecho: "análisis situacional", “pionero de paradigmas”).
La imagen perversa, de historieta del crimen, sobre Stalin, fue forjada y difundida
por Trotsky; la misma ha sido retomada y relanzada por sus seguidores. Sobre dicha
“verdad” le cuesta a la razón otorgarle algún viso de credibilidad. Si se revisa el
impresionante proceso de 1917 y 1956, esto es, si se traen a la memoria todos los episodios
de la más rica, compleja, exigente, racional y controversial circunstancia histórica colectiva
de ese entonces, no es posible concebir sin caricaturizarla, ridiculizarla y convertirla en
mofa, que al frente de ésta pudo estar una persona de la calaña inventada por Trotsky sobre
Stalin, efecto del sesgo irracional impuesto por la “derrota”. Los enemigos, que se alzan
contra Stalin, en sus increpaciones: ¡no tienen razón alguna!; pues, querer reducirlo
(pretender subvalorar su personalidad), es una forma de demostrar, que no se ha
comprendido la magnitud y significación del momento histórico: mofarse del gran pueblo
soviético, del proceso y de la coyuntura, al frente del cual estuvo este gigantesco líder
proletario del mundo.
El “guerrillero heroico” (V. Isralian): el gran Ernesto “Che” Guevara, en cambio,
actúo con consecuencia revolucionaria frente a Stalin:
“Mi deber como comunista marxista-leninista es desenmascarar a la reacción
oculta tras el revisionismo, oportunismo y trotskismo y enseñar a los camaradas
(tanto en acto como en potencia), que no deben aceptar como válidos los juicios
contra Stalin formulados por burgueses, socialdemócratas o incluso otros psuedo-
comunistas lacayos de la reacción, cuyo verdadero fin es dinamitar el movimiento
obrero desde dentro”.
Ahora los ciudadanos de Rusia “deben recordar los días de Stalin: no con nostalgia,
sino con comprensión para lo que fue el período heroico de la vida de sus padres” (de
hecho: en una encuesta realizada al darse inicio la segunda década del siglo XXI, el 45% de
rusos considera a Stalin como la mayor personalidad política en el mundo –en la historia, se
diría, según criterio personal). Si Stalin estuvo bien o mal; si el proceso que comandó fue
efectivamente socialista o de formación de la burocracia, de desmontaje del socialismo,
etc., es una controversia, que se despeja únicamente si al punto de vista se lo ubica en el
plano filosófico-teleológico de la reflexión en este escrito esbozado (señor Bethelheim,
trotskistas y demás impugnadores [El progreso se produce con capitalistas o con
“burocracia”: ¡no de otro modo! {Aunque puede haber un tipo superior, en el que ya no
interviene el ser humano: la programación del sistema automatizado}]). Si se diera algún
ser humano, inscrito en la tendencia o no, el trabajo de escribir la “verdadera y
pormenorizada” bibliografía de Stalin, ésta sería la más extensa, grande y significativa
monumental obra, que se pueda elaborar; circunstancia similar ocurriría para el caso de
reseñar la Revolución Soviética (aparte de la versión histórica existente de Trotsky) como
el acto más colosal humano, de la organización socialista y la Segunda Guerra Mundial, la
que la libra fundamentalmente el Ejército Rojo y el pueblo Soviético comandos por Stalin.
No es consigna de estas líneas, actuar con la impostura intelectual relativa a formular
razones justificadoras sobre procesos que pertenecen a la historia por parte de la conciencia viva
(es obvio, que lo adecuado es encontrar las condicionalidades estructurantes de los hechos); no
obstante, sí es pertinente proceder a juzgar la episódica mediante el recurso a una forma distinta de
percepción, superadora de los desafectos irracionales en el acto de aprehensión subjetiva del
carácter de personajes y sucesos. Del mismo modo que es desatinado oponerse a la emergencia de
lo nuevo y racional (a la forma humana burguesa), que tiende a instituirse en el curso necesario del
proceso; también lo es hacerlo frente al reto y orgullo de y por componer el escenario de la vida por
parte del ser humano (al socialismo: a la racionalidad de cara a la época de la “febril
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acumulación”), de hacerse en cierto modo a sí mismo según el curso histórico: de las
determinaciones ontológicas. La oposición ha venido en unos casos: del ser histórico (la
competencia frente a la emulación), de la conformación psicológica de la mente, en otros, o de la
ignorancia, en tercer lugar; de manera que debe franquearse una versión parcial, y no por ello
menos objetiva, de los hechos.
En el desarrollo de la cronología humana, muchos actos de valor ha protagonizado
el género; proezas, que le enaltecen, expresan de qué está hecho; ha superado cataclismos,
epidemias, carestías; ha colonizado, ha realizado revueltas: actos individuales y colectivos
de heroicidad. La literatura histórica reseña a las “revoluciones” como uno de esos
momentos meritorios; se cita y estudia a la neolítica, a la religiosa, a la liberal. Entre ellas,
no se ubica la Revolución Socialista de Octubre; pues, la misma es de orden diferente. Es
la primera imputable al ser humano (al sujeto protagonista: el proletariado, en el que el
presente está suprimido y el futuro personificado), por su carácter racional: completo
conocimiento de causa, en la que se inaugura su nueva cualidad: empieza a ejercer la
“libertad” al ser consciente de los hechos y disponer lo que debe ser su futuro. El
proletariado se plantea el objetivo, diagnostica, pronostica, se organiza, elabora la
estrategia, la técnica y el arte (“la maestría artística para actuar”), y los lleva a la práctica;
en ese sentido, ese acto es único: actuación en coherencia con la “regularidad histórica
objetiva”: con las condiciones a las que “está atado el paso de una forma social a otra”. Por
dicha razón fue exitosa: llevó al proletariado al poder.
Durante la primera mitad del siglo XX, la humanidad entera vivió –de modo directo
o indirecto- la experiencia de la realidad del Socialismo en su naturaleza de sistema
socioeconómico. 1917-56, constituye una etapa, que advierte la colosal presencia de un
producto histórico-racional: el socialismo; proceso productivo-material de intervención de
la razón humana sobre la estructura, con carácter, cualitativo, dinámico, en el que la cabeza
directiva cuanto aquella generación sobre la que se derramó la fuerza moral de la
personalidad revolucionaria de la Vanguardia Bolchevique, reciben la incidencia directa de
la determinación del progreso histórico. Al promediarse las tres primeras décadas del Siglo
XX, el “sistema-mundo” comenzaba por mostrar su diferenciación auténticamente bipolar
interna: por un lado, la insipiente forma socialista exitosa y, por otro: la intermitencia de la
defectuosa evolución de la estructura económica burguesa.
El “proyecto político” de concepción y coordinación estaliniana (industrialización,
colectivización, conformación de la Unión, creación del Bloque; en suma: objetivación de
la estrategia de formación de la base geoinstitucional de la venidera fortaleza e
invulnerabilidad socialistas), con su concreción, arrojaba resultados exitosos para ese
segmento humano, cuando para la historia, en la medida en que dicho frente de desarrollo
de las condiciones materiales de reproducción avanzó el progreso de las fuerzas
productiva, a la vez que se puso como contradicción, que inyectó celeridad al análogo de
Occidente (en Estados Unidos, en cambio, el advenimiento del denominado “martes
negro”, inauguraba la crisis económica más aguda hasta entonces para el sistema, la que
habría de durar el lustro 1929-33; mientras que la recuperación coyuntural se lograba con
la aplicación de políticas fiscalistas deficitarias, cubribles con financiamiento procedente
del excedente imperial).
El citado período fue: evidentemente grandioso, empíricamente contestatario de las
creencias positivistas sociológicas neoconservadoras hayekianas, de conformidad con las
que, el desenvolvimiento de la sociedad era incapaz de prescindir de la fuerza reguladora
impersonal del mercado: el ser humano podía inyectar su impronta racional en todo, menos
sobre sí mismo, en cuanto colectivo. Pues bien, la Unión Soviética y su Bloque –en el
período comprehendido entre las fechas citadas: 1917 y 1956- demostraron, que el género
no solamente es capaz de supeditar y moldear la naturaleza y mediante el recurso al
conocimiento y a la tecnología mejorar las formas de su desempeño vital, sino que puede,
de modo efectivo, derramar el principio activo de sus propiedades racionales sobre su ser y
someterlo a un proceso de forja de su estructura y destino, consciente, metadirigido y
humano.
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Alrededor de la década de los 50 del siglo pasado, la novel forma social: la ex
URSS, constructo humano definido en coherencia con las “nuevas” regularidades
históricas, se levantaba lozana: sociedad industrialmente desarrollada; había pasado la dura
prueba de la Segunda Guerra Mundial en la que derrotara al nazifascismo (una forma
específica de contendiente interimperialista [el oportunismo hollywoodense yanqui se hizo
presente al último momento, sólo a plantar su insolente bandera, con ese cuento de: “El
desembarque en Normandía”]); puso los fundamentos territoriales de una identidad de
naturaleza superior, es decir, de orden político-ideológica, naturalmente, con respeto a la
empatía histórica de índole local, esto es, las características singulares de cada psicología
nacional; y, creó su propio Campo: el Campo Socialista (Albania, Polonia, Hungría,
Bulgaria, la RDA, Checoslovaquia, Mongolia, Rumania, Yugoslavia), a la vez que formuló
y puso en operación programas de apoyo indirecto a las luchas de liberación de las
neocolonias (la revolución la hacen los propios pueblos -dicha aseveración es exacta).
Con los Soviets, la URSS se configuró como la forma humana más respetada y
reconocida del y por el contexto epocal de aquel entonces; en realidad, la admiración fue de
tal magnitud, que difícilmente ser humano sensato en el Planeta, pudo desmerecer la idea,
de que el género se encontraba frente al escenario futuro necesario y realizable para la
humanidad, en ejercicio en vida en el presente (contrario sensu a Gramsci: lo nuevo había
nacido, y coexistía con lo viejo [ese “dualismo estructural” {formación verdaderamente
bipolar del mundo y única en su historia} persiste hasta la fecha, y es la conformación
histórica transicional, mediación legada por el proletariado al género todo, del
establecimiento directo de la forma humana comunista en curso]), esto es, tal cotidianidad
venía a ser: el marco del imperio de la racionalidad y voluntad colectivas (la libertad:
actuación consciente sobre la necesidad). Los episodios históricos muestran, que la citada
cuasi comunidad, se componía de una entera generación de héroes: legionarios, actuantes
con la palabra y con la espada, en las diversas esferas de la existencia.
La coyuntura histórica destacaba multiplicidad de seres, repletos de voluntad, de
sentido cabal y concreto respecto del uso adecuado de la inteligencia, poseedora –además-
de cualidades prácticas de índole excepcional (de aquellas características, que confiere de
golpe la historia a los pueblos, cuando éstos se aprestan a cumplir un encargo superlativo de
cambio: la clase asimiló estos valores, “... mediante un método abreviado, por ser
revolucionaria...” –K. Marx). Pueblo en avanzada; de modo que los Soviets se habían
colocado sobre los demás en la Esfera; la entonces URSS llegó a ser el segmento humano
más maravilloso de la historia: por su ciencia (Michurin, Lyssenko), la técnica, la estrategia
(el “Pacto Ribbentrop-Molotov”), la producción (el Gosplan, el COMECOM), la valentía
en la guerra (el Ejército Rojo, las Guerrillas, El Pacto de Varsovia), en el arte refinado (el
“baile” de bellas mujeres: ninfas divinas, cubiertas, perfectamente ataviadas en el teatro
Bolshoi de Moscú: Valet Berezca, Ensamble Beriozca –Kalinka Malinka), su racionalidad
(ethos de): el pensamiento superior.
Ahora bien, la tarea inmediata de este colectivo, consistía en poner en marcha el
programa de edificación de la sociedad socialista, esto es, realizar la medida por la que se
había luchado para crecer en sentido humano, histórico y filosófico, con la estructuración
de lasos sociales con los cuales el género proceda al abordaje intelectivo de la realidad, en
forma coextensiva con la totalidad: producir el “otro de sí”, del Universo: su
representación. Con ese objeto, la humanidad debía dejar atrás las contradicciones internas
y, en unidad de acto, poner las potencias de la mente y de la técnica, frente a la misión
comprensiva de la materia, en su universalidad (“las fuerzas del pueblo realizan siempre la
necesidad histórica”); en una palabra, la especie debía encontrarse, forjar la unicidad, de
cara a su “destino común” (Humanología): la realización de la entera potencia de su
materialidad nerviosa superior (el neocórtex [Historia {“como sentido”}: de la ignorancia
absoluta, al saber total {del hedonismo a la racionalidad}]). Dicha sociedad, que era
portadora en germen de tal designio, había “elegido” a su líder: a Stalin.
“José Stalin convirtió a la Unión Soviética en un poderoso Estado moderno, aseguró
el pleno empleo, los derechos de los trabajadores, la educación y la atención sanitaria
95
gratuitos. Creó la base industrial y una ciencia adelantada”. “Libró y ganó la más dura de
las guerras jamás vividas por Rusia. Bajo su régimen, Rusia socialista sobrevivió a
interminables ataques del imperialismo de EE.UU”. “No dejó levantar cabeza a las fuerzas
pro-occidentales y pro-capitalistas del país”. Empero, este colosal proyecto de la razón duró
apenas algo más de tres décadas: el lapso ya señalado de entre 1917 y 1956. En la
evaluación de la experiencia, para el capital el socialismo consistió un sistema inviable, un
accidente histórico, que implosionó (para el trotskismo: la “revolución …[permanente]…
fue traicionada”; para el marxismoleninismo: el socialismo periclito ante el revisionismo).
En los hechos, el socialismo fue un proceso como tal, que entró en la historia, cumplió su
papel en ella y luego salió; dicha función residió en coadyuvar en el desarrollo de las
fuerzas productivas e inscribir en la subjetividad colectiva una “ilusión movilizadora”.
Apreciar la vida de Stalin: seguir sus proezas, las tareas prácticas de la edificación
socialista; rol realizado en cerrada lucha contra el poder capitalista mundial. La
determinación de la historia y de la coyuntura, le deparó la priorización de la praxis
“técnico-administrativa”: tomar la posta de Lenin, en la continuación del proceso creativo
de dirección de la “construcción” del nuevo ser humano. El “Zar rojo”, “El Padrecito de
todas las Rusias” (sic), ejemplo de vida austera, que atendía con cariño a sus compatriotas
todos los días en el Kremlin: Stalin, no podía ser “bueno”, según la concepción filistea, que
sobre esta conducta tiene el pequeño burgués (y el revisionista); en verdad, lejos de
ensimismarse en el desentrañamiento de las regularidades, que mediatizaron el proceso
revolucionario, cumplió el encargo de la historia, de mantener a raya a la reacción
antisocialista; su deber radicó en templar al pueblo para el trabajo, para que integren el
Ejército Rojo, para que formen las guerrillas en defensa de la Patria: para el triunfo en
Moscú, en Stalingrado, en Berlín, para la liberación de Europa y el mundo, para colocar al
primer ser humano en el “espacio”.
Stalin dirigió la época más grandiosa de la humanidad –organización plana (primus
inter pares), excelencia, calidad-, no una sola empresa preocupada concupiscentemente por
el lucro. El gran pueblo soviético de aquel entonces, debió engendrar titanes del
pensamiento y la acción a la orden de la Bandera Roja, de la Hoz y el Martillo (patrimonio
simbólico del Marxismo-Leninismo), y lo hizo, por la fuerza del cambio, de la necesidad
del progreso de la humanidad, de la pujanza de la voluntad inmanente a la “posición del
clase” del proletariado: Makárenko, Apanasenko, Stajánov, Michurin, Lyssenko (el más
vapuleado por la “ciencia” oficial), Oparin, Mazánik, Cherniajovsky, Kuznetsov, Prior
Kapitza –padre, el cual aportó en el desarrollo nuclear de la ex URSS, considerado
superior, que el propio Einstein-, Kurchatov, Alexei Leontiev, Brezhnev,…
No obstante, “Stalin nunca llegó a ostentar un cargo similar a jefe de Estado o de
posición suprema en la jerarquía gubernamental soviética, esa función fue asumida por un
órgano colegiado: el Presidium; ningún nombramiento le incumbía más que
provisionalmente; Stalin jamás recibió denominación diferencial o respetuosa alguna
(Presidente, Jefe de Estado,…), para sus seguidores –muchos en el planeta- era tan sólo el
´camarada Stalin´. Sin embargo, ´ningún ser humano ha igualado en la historia su
autoridad, su influencia política, o su capacidad de decisión´”. ¿Culto a la personalidad?,
¿a la memoria de Stalin? También una propensión psicológica de esa índole está presente
en la conducta de quienes se atienen a los hechos objetivos de la historia, que se han
“elevado a la comprensión general del proceso humano”.
La historia registra, que para Hitler: Stalin; para el ejército nazi: el Ejército Rojo;
para los (“cerdos” -sic) alemanes: el gran pueblo soviético (Las Guerrillas, Katyushas).
Israel: pueblo sin honor. No fue su Jehová el que los salvó, sino el demonio comunista,
para su desgracia: el infierno del holocausto cesó por intervención del pueblo soviético, del
Ejército Rojo y de Stalin (¡si Stalin no hubiese vencido sobre el ejército nazi, los sionistas:
Netanyahu y Cía., hubiesen sido cremados! –estos miserables, cobardes, perpetradores del
“holocausto Arabe”, no hubiesen siquiera “visto la luz del día”). A Stalin le deben la
historia y la humanidad; no obstante, la inmodestia, la ingratitud, la soberbia, los intereses
y la irracionalidad impiden asumir conductas agradecidas, reconocidas, de quienes han
96
recibido favores respecto de aquellos héroes que destruyeron al nazi-fascismo y
suprimieron ese peligro sobre el mundo. Tanto improperio gratuito, que se seguirá lanzado
contra Stalin, obligan a cerrar filas en torno de su memoria.
A futuro, con mesura, con una mirada fresca –deshilo antiestalinista- se recorrerá la
historia; será el momento en que figuras satanizadas emergerán incólumes; es el caso de
Jossif Vissarionovich: ni Ramsés, ni Moisés, ni Atila el Uno, ni Darío, ni Salomón, ni
Alejandro Magno, ni Julio Cesar, ni Gengiskhan, ni Nefertiti, ni Cleopatra, ni Moctezuma,
ni Guayna Capac, ni Simón Bolívar, ni Napoleón B., ni A. Lincoln, ni Pancho Villa o
Emiliano Zapata, Francisco Morazán o José de San Martín -desgraciadamente el
extraordinario Vladimir Ilich estuvo poco “tiempo” al frente del proceso-, ni Mao, ni
Daniel Ortega –Espartaco, Fidel y Hugo, por supuesto- se acercan o están al nivel de José
Stalin (es obvio, antes que nada está: el Gran Pueblo Soviético): del más encumbrado
dirigente político que ha producido la humanidad, puesto en los inicios de la nueva,
verdadera, historia.
Quito. 5 de marzo del 2016.
97
A PROPÓSITO DE LA “COMPROBACIÓN” (DISQUÉ), DE LA PREDICCIÓN DEL
SEÑOR EINSTEIN, SOBRE LA EXISTENCIA DE “ONDAS GRAVITATORIAS”.
En tanto son e interesan del y al ser humano, en su orden, las Ciencias Naturales
pasan a contaminarse con el terrenal juego de intereses humanos. También sobre las formas
de inteligir el mundo se filtra la ideología, en doble nivel: 1) la forma filosófica a priori de
concebirlo (Física Teórica); y, 2) las preocupaciones del sector social al cual se inclina o
del cual depende. Al tratase de los “grandes números”, la inferencia apoltronada sobre la
modelística positivista matemática ha sido el sustento de una vertiente de concepción sobre
la estructura y operación del Cosmos.
Una postura desea representar su objeto (la fenomenología física) de modo objetivo,
para la que su comprensión efectiva se ve enfrentada al gran obstáculo de su dimensión, por
lo que este saber va a quedar postergado hasta cuando el género procese dicha limitación
(la “puesta por” Godel: la incompletitud del lenguaje); la otra: directamente especulativa,
puesto que opera con la interferencia de la noción perceptual escatológica (en ese frente
actúa la totalidad de la física oficial y sobre todo Cambridge, la que últimamente se ha
dedicado a la acción mediática [Gustavo Romero: un Amaximandro del siglo XXI
{http://nexciencia.exactas.uba.ar/un-anaximandro-del-siglo-xxi}]).
Este último sector trabaja, aunque muchos de ellos se declaran objetivistas y ateos,
con el “obstáculo epistemológico” (G. Bachelard) de la concepción idealista del mundo;
por tanto, es normal que categorías centrales de su constructo y las “teorías” de su modelo
de pensamiento sean las de tiempo, espacio/tiempo, conversión de materia en energía y
viceversa, la energía ni se crea ni se destruye… (una de las famosas Leyes de la
Termodinámica); éstas premisas epistemológicas (en realidad: dóxicas), creadas de modo
artístico por ciertos cerebros (autoridades absolutas de la ciencia) han sido inoculadas en la
realidad: han pasado a formar parte de ella, con ellas se han reconstruido los hechos, como
la guerra es forjada en el frente mediático (los estadounidenses son buenos para luchar y
triunfar en la pantalla con eso de Hollywood, Superman, Rocky, el desembarco a poner la
bandera en Normandía).
Estas joyas del saber, como la de la “curvatura del espacio/tiempo”, han conducido
a edificar “tesoros” mayores: viajar por el tiempo, teletransportación, etc. Por otra parte, es
verdad que la evidencia hace alusión equívoca a la naturaleza de los hechos, en la medida
en que, por la doble estructura de la realidad: su sistema de causalidad y otro de efectos,
ésta esconde su esencia al sentido común, por lo que únicamente la alta intelligentzia puede
dar cuenta de ella; pero hay que atender al hecho de que en el fenómeno residen aspectos,
que bien asumidos (filosóficamente) pueden por vía alternativa alcanzarse a advertir su
objetividad; además, en tanto no se haya dicho la última palabra, puesto que no se puede
demostrar empíricamente todavía (en laboratorio, en la maquetería e incluso en la
simulación computacional, puesto que variables pueden quedar fuera) la pertinencia
unívoca entre “teoría” (cosmológica, por lo menos) y hecho fáctico, hay margen para la
noción disyuntiva.
98
Dicho lo cual, con cierta justificación racional del proceder, de modo irreverente y
audaz, se arenga al saber oficial y a sus prosélitos.
La persona que escribe, no es tan optimista sobre la veracidad inscripta en la
explicación del origen de las “ondas gravitacionales”. Objeción “estándar”: la Física de la
Relatividad, mucho peor: la Cuántica –“cuéntica”- (la indeterminación, el caos [cuando se
interviene con motivos de investigación sobre la realidad, a ésta se la perturba y los
procesos ordenados se desordenan {lo cual no quiere decir, que no existan los fenómenos
indeterminados o que no haya la bomba atómica}]), adolecen de un sesgo fatal: unas
nociones (artificios lógicos) creadas por el ser humano para poder pensar la realidad, han
sido ontologizadas, es decir, convertidas en procesos efectivos componentes de los hechos.
Se hace referencia a la idea de "tiempo", "espacio" , “espacio/tiempo”, cuatro o “n”
dimensiones y "energía" (lo que existe es el movimiento en lugar del tiempo; materia
blanda en lugar de espacio [es evidente: su alter ego es la materia compacta o masa]; fuerza
en lugar de energía; y, 3 dimensiones [en todo caso, a más de las 3 reales: X-Y-Z, se puede
incluir la del movimiento {y a la conciencia}]; con lo cual se cae como castillo de naipes,
toda la especulación esa de "curvatura del espacio/tiempo" [lo que en realidad debe
curvarse es la forma y el movimiento de la materia]; “compresión del tiempo [se comprime
la distancia, como efecto de la aceleración del movimiento]; “energía” como esa nada capaz
de producir eventos; “energía sin masa” -el famoso Planck es el creador de ese misterio
divino denominado "cuantos": “paquetes de energía-; “energía oscura”; la luz: fotones
como cuerpos sin masa o aquel absurdo y similares, de "viajar en el tiempo").
Es elemental: ninguna de esas "realidades" existen; pero los señores: Einstein,
Heisenberg, Schrodinger, Hawking y demás, los toman y los incorporan como parte
objetiva de sus construcciones especulativas, con lo cual impiden la verdadera compresión
de los hechos y todo su discurso es falso (claro: se escudan en la fraseología matemática, en
el argumento atinente a que sus devaneos se inscriben en la llamada Física Teórica y en que
–según ellos- el resto somos ignorantes, que estamos presas del sentido común; pero son
ellos: varios de los sabios Premios Nobel, los que más bien, en este caso, están despistados;
por otra parte, frente a críticas: sus epígonos se molestan). Una objeción alexionadora más:
a medida que el Universo se expande, se crean la dimensión y el movimiento, proceso
equívocamente denominado por las vacas sagradas genios absolutos de la Física:
“espacio/tiempo”.
Otro tanto pasa en otros campos (“efecto paradigma”): intuición (acciones por
simple reacción, o sea, sin conocimiento previo alguno [por ahí va el famoso
“constructivismo”: la acción antes del pensamiento]); inteligencias múltiples (se deja de
lado la definición ontológica de “inteligencia”, a la base de ésta: el neocórtex; así como el
hecho objetivo, de que la inteligencia es una sola: la racional, y exclusiva del ser humano);
subconsciente (memoria de larga duración archivada, que en ciertas circunstancias opera);
subliminalización (que el ser humano internaliza información sin percibirla, sin advertirla);
esas especulaciones, como los famosos “desdoblamiento y viajes astrales” y demás
tonterías, forman parte de esta línea de pensamiento (pero la mente no puede operar fuera
del cerebro; sería como asumir, en otro lugar, que el software accionar fuera del hardware;
en realidad, ese tipo de fantasía se produce dentro del cerebro y tendrá ocurrencia, incluso
cuando los cerebros se hallen conectados en interface).
Asimismo, aquella creencia neoclásica, en torno de que los precios se forman el en
mercado (las mercancías, según la concepción idealista-burguesa en Economía, entran sin
precio al mercado y el dinero sin valor); que el capital crea “valor” (las herramientas, las
máquinas sin nadie que las accione, y las materias primas y los insumos: producen por sí
mismos, como en la época de la automatización), etc. Respecto de la tópica central de la
recusación: el campo de la Física y de la Cosmología, la hipótesis de las “espirales”, parece
más terrena, seria y probable; mientras que se consideran certeras las ideas de Newton, de
Kapitza, de Kurchatov, de Sagan. Att.,
Quito, 17 de febrero del 20016.
99
CON RELACIÓN A LA VISITA DE OBAMA A CUBA.
No existe razón para “meter pico” en asuntos de política interna de otros países; sin
embargo, el hacerlo se justifica, en la medida en que las acciones de pueblos cercanos y
similares, repercuten sobre otros (supranacionalidad de los procesos). En ese sentido, cierto
vocero de la dirección política cubana alguna vez dijo –y con mucha razón-, que lo que ha
ocurrido en Nicaragua, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Argentina, Brasil e incluso en
Paraguay (acceso a los gobiernos de movimientos neosocialistas; la formación de la ALBA,
la UNASUR y la CELAC): no es gratuito, pues, esos hechos tienen como supuesto a la
experiencia cubana. Por tanto, la persona que escribe: al hallarse inmersa en dicho proceso,
el cual tiene, como se ha dicho: raíces externas, cuenta con las circunstancias, que otorgan
carta de naturalización a su pronunciamiento (ensayo somero de interpretación el que sigue,
con el concurso de categorías algo diferentes: neoprometeia, ontopraxeologoteleología,
ethos supramoderno, metahistoria, homos divinus [ideas, que no buscan agradar, tampoco
apoyar causa alguna, sino socializar la presuposición “objetiva” de los hechos]).
La visita de la versión afro-yanqui presidencial a Cuba, se ha convertido en todo un
acontecimiento. Para quienes se bordea las seis décadas de vida, el acontecimiento trae a la
mente el recuerdo de la venida de Fugimori al Ecuador, a la sazón: Presidente del País
vecino del Sur, para sellar la gran traición (luego del triunfo simulado en la guerra del
Cenepa) de la oligarquía criolla, la que de modo directo manifestó, que era preferible
entregar a la oligarquía y al militarismo peruanos una superficie similar a la que
actualmente tiene el Ecuador (y una adicional del tamaño de la provincia de Pichincha) a
cambio de conseguir la paz, o sea, “construir” (sic) el escenario en el cual poder consolidar
la esfera de los negocios y enrumbar al País por la senda del desarrollo (los verdaderos
objetivos fueron de orden geopolítico yanqui -reactivar su esfera de influencia inmediata y
el Plan Colombia-, con soporte en el entreguismo de sus socios menores: la seudo
burguesía nativa). El pueblo ecuatoriano, ingenuo esa vez y motivado por el poder
doméstico, otorgó un recibimiento con honores al “chino”.
Los gringos van en pos de hacer lo suyo en Cuba: boicotear (descabezar: controlar
al mentor del proceso), anular lo hecho en la intención de formar una zona latino, luso,
caribeño americana autónoma, que clausure definitivamente la estrategia de la “doctrina
Monroe”: “América para los halcones de Washington/Tel Aviv”, esto es, formar su zona
comercial propia con la subsunción de sus patios traseros, una vez que fracasaron las
maniobras del ALCA y los TLCs, para poder sostener la carrera competitiva en el mercado
100
mundial frente a europeos (europeos que, aunque monigotes –halconcillos- de los gringos,
en los negocios se les enfrentan) y japoneses, y ahora con los BRICS. O sea, destruir a la
ALBA, a la CELAC y a la UNASUR, deponer al “populismo radical”, que campea en el
subcontinente y en su lugar fortalecer la Alianza del Pacífico (su Caballo de Troya); en una
palabra: sepultar la algazara de los “socialismos del siglo XXI”. Strictu sensu, se trata de un
hecho doble: 1) geoeconómico, pues, pone en escena las características imperialistas del
proceso (encarnizado enfrentamiento por mercados de oferta y demanda); y, 2) de “lucha de
clases”, en tanto las formas socialdesarrollistas de última data, de algún modo recogen
ciertos anhelos proletarios y populares.
Cuba propende, obviamente, lo suyo. La “mayor de las Antillas” hoy afronta
verdaderas dificultades (retraso tecnológico, carestía de recursos estratégicos, descontento
soterrado, prurito generalizado de su población por migrar, precisamente tras el “sueño
yanqui”, espejismo que yace ubicado a dos metros en el sitio en el que reside el Tío SAM).
El capital, por su parte, en su etapa senil, degenerativa, de salida de la historia, se ha vuelto
más penetrante, pero más parsimonioso, avezado, mañoso, camaleónico, light. Las
actualizaciones (política estratégica habitual ensayada en la Isla para manejar los límites de
la acción racional frente a la determinación real: su desempeño en la “olla de grillos” del
mercado mundial, en el que la ciencia y la técnica definen los destinos del mundo y cuyo
centro de comando decisional se halla sometido al interés de las multinacionales), son ahora
directamente reformas mercantiles pro capitalistas, aunque se haga esfuerzos lógico-
discursivos por no ponerlo en esos términos (alcanzar conformidad, resignación centrada en
la argumentación sustentada en razones revolucionarias válidas, para quién jamás “dará el
brazo a torcer”: que ha triunfado, pero que debe rescindir la corona, en mérito de propósitos
superiores).
Si es verdad como se dice que afirmara el comandante Fidel Castro: que el modelo
socialista cubano se ha agotado, que no da para más y que no aconseja a nadie seguirlo (lo
que sí se sabe que ha sido aseverado por Fidel, es su nueva “creencia” en torno de que la
revolución armada ya no es el mecanismo histórico viable para transformar a la sociedad,
sino el conocimiento, la ciencia, la técnica; en palabras del propio octogenario líder
comunista: “en el siglo XXI la batalla política se librará y resolverá en el campo de las
ideas, no en el de las armas”), la única vía posible, para que ese subconjunto humano
perviva, consiste en el ensayo de significativas reformas a su modelo socialista de
reproducción y su incorporación en los procesos de la “globalización”. Al respecto, un
prominente sociólogo ecuatoriano hace aproximadamente unas dos décadas (por 1989:
“caída del Muro de Berlín”), con motivo de la “implosión del socialismo real” y de la
desbandada del Campo: Alejandro Moreano, sentenció que “Cuba era un león herido de
muerte” (cierre de la “llave reguladora” del “suero soviético”), y daba a entender, que
pronto defeccionaría también. El pronóstico tardó en hacerse realidad; mas, ahora, se
concreta, aunque por razones diferentes.
Tras la frase: “mejorar las relaciones entre Cuba y EU” yacen las intenciones (los
gringos van en pos de reneocolonizar sus satélites inmediatos [redición del Plan Cóndor];
mientras que Cuba busca superar los límites de su desvencijada economía; sin embargo,
nadie se va a salir con la suya o en pareja van a alcanzar metas parciales, que benefician a
la historia). Y estos acuerdos mediante “negociación” hacia la consecución del objetivo
presupuesto de “ganar-ganar”, constituye la norma común en la resolución de conflictos a
futuro (aunque en condiciones todavía desiguales, el ejemplo es el caso de Colombia:
“oligarquía paisa”-FARC). No obstante, de similar manera como para economías
socialdesarrollistas (a las que ha dado lugar el proceso cubano y el histórico más amplio
proletario: de la “revolución proletaria” a la “revolución democrático institucional
popular”) no es pertinente recurrir al arsenal de los indicadores macroeconómicos de la
economía convencional para ensayar una evaluación; ahora si es dable, en cambio (y la
tecnoburocracia cubana ya lo viene haciendo), utilizar dichos parámetros para examinar el
estado de la economía cubana.
101
Aunque no se esté de acuerdo, esa es la manera (y no hay otra) de resolver los
problemas en la Isla: acoger la forma de propiedad privada, el mercado, la ganancia, pues
“la forma de propiedad socialista o estatal, ha dejado de ser fuente de progreso”, mientras
que la privada mantiene dicha cualidad (dese o no crédito a la idea: la humanidad debe
occidentalizarse, como presupuesto para saltar a la nueva etapa; luego, la diversidad, la
plurinacionalidad, etc., no son pertinentes [los subconjunto humanos que no se
occidentalicen se aprestan a seguir la suerte de los homínidos superiores: quedarse a medio
camino]). Ahora bien, los cubanos tienen un problema perceptual mucha más grabe que el
de su “caída”: no presuponer su papel en la historia. Pues, hacer tanto esfuerzo (la
revolución, la “construcción del socialismo”, la resistencia ante la arremetida yanqui y del
capital global, el bloqueo, etc.), luego renunciar a él y regresar al capitalismo, parece una
insensatez. Por ejemplo, el “bloqueo” (problema al que se le da mucha importancia) no es
tal; pues, un proceso revolucionario debe ser autosuficiente (el “bloqueo” para Cuba ha sido
positivo: uno de los motores de su proceso, de su encastamiento y persistencia; para los
gringos: “tiro por la culata”, con él, más bien vivificaron la “llama de la revolución”).
Las decisiones de septiembre del 2010, que tomara el nuevo comando (no del
“Estado”, sino) de la “Coordinación social cubana”, encabezada por Raúl Castro y por el
propio Fidel frente a un nuevo “período especial” (conversión de un vasto sector de la
“burocracia” en pequeños emprendedores), para efecto de su entendimiento, obliga mirar el
escenario de largo plazo de la historia. Como está la situación en Cuba, desgraciadamente
en la Isla: a.- no se sabe, se insiste, qué papel jugó ese frente humano en la historia, b.- la
razón de su problema actual y, c.- hacia dónde les conduce el proceso (la “forza del
destino”). Para entender el proceso cubano debe recurrirse a los términos de la única
explicación filosófica no escatológica posible sobre la razón de la existencia del ser
humano, de la naturaleza, del Universo, de la Materia, de la realidad toda. El ser humano
hace lo que puede hacer de conformidad con su ser (forma de vida poseedora de
neocórtex): pensar, investigar, conceptualizar.
Cuba: 1) ha sostenido la contradicción, sobre todo con el imperialismo
estadounidense (“guerra fría”), cuyo sentido primordial ha sido acelerar (y asegurar) el
progreso de las fuerzas productivas: el desarrollo de la ciencia y de la técnica, la
maquinización del proceso de reproducción (desalojo de trabajadores del proceso
productivo y automatización mucho más amplia de las diversas esferas de la vida); 2) la
“emulación” no tiene la fuerza de la “competencia” (si ese sistema socialista se ha movido,
se debe al “bloqueo” y a la acción constante de la contrarrevolución –la “lucha de clases”):
una vez que el proceso de desarrollo material ha llegado al punto autónomo de no retorno y
a los umbrales de su concreción (el robot sapiens), el modelo socialista de resistencia de la
Isla ha cumplido su función, se ha agotado; Cuba debe, por tanto, ingresar en el torrente
planetario no cruento de los cambios evolutivos a través de los cuales hoy se completa el
proceso de desmontaje del sistema capitalista; y, 3) la vida va al comunismo, en dicho
rumbo Cuba ha jugado el papel de puente (la transición socialista): su presencia y actuación
están justificada (han constituido una determinación, un modo de ser de la realidad).
Si el viejo continente tuvo al pueblo más maravilloso de la historia: la ex URSS y su
Campo (al menos en los primeros 30 años de esa experiencia), el Nuevo Mundo lo tiene a
Cuba (a sus conquistas y a su ejemplo). Ese segmento humano generoso, bueno y sus
dirigentes han reivindicado a la humanidad: a aquel sector de ella, que cree en la verdadera
libertad (actuación racional en el marco de objetivos de equilibrio y progreso
material/espiritual de la sociedad toda); no se ha doblegado ante el capitalismo y el
imperialismo, han mantenido encendida la flama de la revolución y el socialismo; ha
realizado el interés, que en otros pueblos y sujetos únicamente yacen como utopía; ha sido
valiente y hasta galante su resistencia, por lo cual hay que agradecerles: por su dignidad,
coraje y decisión. Pero ahora, Cuba debe modificar su rumbo a su interior y fuera de él. No
se olvide, que en algún punto, en cierto momento deben encontrarse el desempleo y la
vagancia generalizada con el sistema automatizado de producción; será el instante en el que
102
tenga ocurrencia la última lucha en el seno de la especie, mediante la que se elimine el
carácter privado de tenencia de dicho sistema.
Guantanamera, guajira guantanamera…
Yo soy una persona sincera, de donde crece la palma… (Ritmo cubano; letra de Don
José Martí).
Cuba ha sido un pueblo sano, envidiablemente alegre, que como los griegos
clásicos: ha demostrado “debilidad por la belleza”. El “capital” deplora el Arte: tiene
debilidad por la riqueza (aunque invierte en muchos de sus productos, incluso ambienta con
ellos sus mansiones y sus templos de explotación: las fábricas); empero, en ese sentido
expresan una determinación unilateral y abstracta por venir: del modo de ser de la etapa
superior humana. La poderosa ideología practicista de la derecha: el “pragmatismo” en
cuanto narcótico persuasivo. En Bolivia la derecha ha dicho: “¡Hay que trabajar!, ¡de
Asambleas no se vive!; ¡hay que trabajar!”. Imposible decir lo contrario; pero se trata de
una “verdad a medias, interesada”, que debe ser desmotada en su engaño por la crítica (su
“efecto de verdad” –M. Foucault-; su ser-legitimación –J. Habermas-; su atmósfera
hegemónica –M. Unda), o sea: “por la mostración de las categorías que expresan la
esencia” (dixit E. Dussel). 1) Por una parte: el trabajo se convierte en bienes y servicios
reales, que sostienen la vida; 2) por otra: no todos trabajan (plusvalía); luego, los que no
trabajan propalan el argumento.
La historia en la actualidad se realiza por vía intermedia para desazón de
comunistas, socialistas, actores de izquierda de pensamiento radical, así como de los
diletantes del liberalismo fundamentalista. La historia cuasi se ha autonomizado: de forma
necesaria marcha a espaldas del “ser ´consciente´”, a través de su acción realiza su
designio; la humanidad va hacia adelante de forma progresiva: su intelligentzia, su sistema
de gobernanza, no obstante, maniobran ciegos, perdidos. La direccionalidad histórica
(lógica), que es inmanente, en tanto simple bosquejo, fue delineada, remarcada, de forma
clara y definitiva, por la acción política del proletariado (el pensamiento de Marx, la
estrategia y la acción de Lenin, el socialismo y el imperialismo social); a consecuencia, la
humanidad está dotada de sentido, y la noción sobre los cambios necesarios ha sido legada
por el proceso político-revolucionario precedente en forma cualitativa a las generaciones
que vienen (en esa consideración, por ejemplo, Foucault: no tiene razón cuando asevera que
el futuro es múltiple, que no está escrito, que no se lo puede presuponer); su objetualización
es tarea de los movimientos neosocialistas.
Si el capitalista debió recurrir a la máquina para competir con sus congéneres,
destruirlos, incrementar sus retornos y hegemonizar en el mercado (contradicción al interior
de la clase capitalista), con lo cual empezó a matar al trabajo, tuvo que hacerlo también
frente a la presencia retadora del trabajador (lucha de clases: tradeunionista al principio,
luego por el sentido de la historia), a continuación con el socialismo de la ex URSS y su
Campo (lucha entre sistemas económicos diferentes), posteriormente lo hizo con el
socialimperialismo soviético (refriega intercapitalista por el dominio del mundo). En todas
esas refriegas se incrementó la mecanización en el proceso de producción, con lo cual se ha
sacado al trabajador del proceso; pero sólo hay capital allí donde hay trabajo; como
consecuencia, en relación directa: mientras más saca el capital al trabajo de la historia, en
igual proporción se saca a sí mismo de la vida (“los contrarios son anulados en conjunto”:
“termina el modo de producción fundado en el valor” –K. Marx: Los grundrisse).
Por tanto, las conclusiones son: 1) si bien es cierto que Cuba ha demostrado estar
dotada de todos los méritos que se conjugan en el ser de un pueblo revolucionario (ser
humano de nuevo tipo), hoy debe acercarse al conjunto: “occidentalizarse” (y la tecnología,
la mujer y la juventud, son sus artífices); 2) en verdad, hoy por hoy, al interior del flujo de
la historia, los extremos no tienen cabida, todos los procesos deben acercarse, confluir en el
centro, puesto que ésta es la manera en cómo la humanidad se apresta a cambiar de forma
(siempre mediatizada por la operación de la “ley del valor”); 3) el proceso va hacia la
103
“equivalencialidad” (Dussel-Peters), o sea (según el tan criticado enfoque etapista lineal),
hacia la pérdida total de la “esencialidad del trabajo”: que el ser humano se libere de él, y se
concrete a “conocer y a dominar a la naturaleza” (K. Marx); régimen “democovivencial” a
eclosionar, previa la instauración de un momento transicional hedonista,
En lo concerniente a Obama, magra su tarea: terminar como emisario del poder
imperialista. Este afroamericano como ahora se dice (y no porque viva en EU, sino porque
reside en el continente americano, pues, estos gringos pueden ser lo que quieran, pero no
por eso tienen el derecho de “robarnos el nombre”: adjudicarse la denominación de todo el
Continente), es naturalmente un individuo desclasado (empero, su elección y su actuación
precisamente connotan a la vez la ley: el acercarse necesario de todos los procesos humanos
al centro, en este caso: por parte del imperio más rabioso). Quizá en el fondo, en sus “fibras
más íntimas”, esta persona mantenga resentimiento sobre los gringos: respecto de esa raza
blanca maldita, desteñida, insípida, que afectó a sus ancestros, pero que por su situación y
posición ideológica, no puede sacar la uñas como lo hicieron el gran Malcolm X o
Muhammad Ali.
En Argentina este señor va a ser abucheado por un sector del pueblo (no por todo el
pueblo, pues, la llamada “´clase´ media” actúa siempre en coherencia: vota por la
representación política del stablishment [el estrato de ingresos medios, cuando bonanza, se
vuelve reaccionario; cuando vaca flaca se torna “revolucionario” {es por dicha razón que la
derecha liberal tampoco puede radicalizar la gestión de gobierno: tiene que actuar por vía
socialdemócrata o tolerar al neopopulismo}]; en el caso: contra el kirchnerismo, y una vez
que el “populismo radical” arregló los efectos negativos para el pueblo del “corralito”, al
poder argentino ese sector ya no le sirve): repudio en el que se concentre el recuerdo de
todos los crímenes realizados por los caudillos gringos, de los cuales Obama es su
personificación de ocasión (no obstante, no hay conformidad: estos criminales han
cumplido, todavía lo hacen: un papel determinante y necesario en la historia). Esta black
couple termina su mandato como auténtica “cabeza de turco”.
Quito, 22 de marzo del 2016.
104
EL CUENTO ESE DE LA DEMOCRACIA, DE LAS LIBERTADES, DE LA PROPIEDAD.
Aparte las propuestas categoriales gramscianas (principio de la política: gobernantes y
gobernados; nuevas determinaciones del Estado; sociedad política/sociedad civil; hegemonía,
etc.) y dusselianas (ideología “gestaltista” de los “campos”), en las presentes, espontáneas,
cavilaciones sobre el sistema social, se reasume los desarrollos teóricos clásicos
bethelheimianos-althusserianos-castellsianos de la “metáfora del edificio” (totalidad con
determinación: condiciones de desarrollo material, estructura económico-social,
superestructura jurídico-política y formas de conciencia social), como la conformación
nocional, en tanto representación cabal del “objeto político” de corte maquiaveliano: “lucha
de clases por el poder del Estado para conservar o transformar la sociedad” (se mira, a la vez,
la tópica, con algunos avances pre conceptuales de formulación personal).
1.- TEORIZACIÓN SOBRE LA POLÍTICA.
1.1.- LA REGIÓN POLÍTICA.
El principio (histórico-real) abstracto, no desplegado de la “política” en las formas
comunitario-primitivas de insipiente desarrollo material (cooperación para permear el proceso
de sobrevivencia humana en el marco precario de conocimiento y desarrollo instrumental) lo
componen la dualidad: “coordinadores y coordinados”27
.
Concretización del proceso político: la totalidad diacrónica; el sistema histórico de
contradicciones (Kopnin):
a) Contradicción en potencia: en las formas “equivalenciales” primitivas –“época
común”- (precario desarrollo de las fuerzas productivas, relaciones de colaboración, según
status de indiferenciación social) se halla en germen la paradoja entre “coordinadores y
coordinados”, antinomia que perfila la tendencia hacia la “dominación”; contradicción
abstracta, no desarrollada, que refleja la necesidad administrativa de otorgar coherencia y
cohesión al grupo, para garantizar el proceso de “reproducción natural”.
b) Contradicción real: “coordinadores y coordinados” solamente instituyen la
verdadera contraposición (la de “gobernantes y gobernados” gramsciana): dominadores y
dominados, con el advenimiento del status de la diferenciación social (aparecimiento del
excedente, de la división social del trabajo, de la instauración de la propiedad privada, como
efecto del desarrollo de las fuerzas productivas, de las guerras intergrupales, en el marco del
recién emplazado proceso de “reproducción social”); en este ambiente se instala la
superestructura, la esfera de las relaciones políticas: la lucha por el poder.
27
Esta forma de estructuración y regulación, es el régimen que reaparecerá en la primera fase de la forma
humana similar (comunismo), instalada para entonces en el futuro, contrariamente sustentada en un nivel muy
alto de gestión y de progreso de las fuerzas productivas: el socialismo.
105
c) Multilateralización de la contradicción: las relaciones políticas, concretas en su
origen, alcanzan a grupos relacionados por geografía, idioma, vida en común y se tornan
multilaterales y abstractas; se instituye el Estado y la organización jurídica; en efecto,
aparecen las clásicas funciones represivas y las técnico-ideológico-administrativas, inherentes
a la operación de dicho aparato. El desarrollo del capital crea un sistema de reproducción
mundial y tiende a forjar entidades político-jurídicas de esa dimensión (el aparato estatal
transnacionalizado: ETN -William Robinson), para la gobernanza de orden geopolítica..
El objeto de la ciencia política (la cual aparece y es válida solo para el período clasista
de la humanidad) constituye el sistema de relaciones de confrontación frente al propósito de
conservar o transformar un orden (es obvio, que este fenómeno tensional se desplaza a todas
las esferas de la vida: el micropoder –M. Foucault). En consecuencia, la “politología” como
ciencia, no aborda la “administración pública” (el Gobierno, sus aparatos: el Estado), o sea, el
inocente proceso de guiar a la sociedad y a sus organizaciones hacia el “bien común”
(Aristóteles); pues, los personeros que se ponen al frente de la gestión gubernamental
(representantes del poder, miembros del poder u ocasionalmente: sus adversarios) aunque han
llegado a su sitial de conformidad con el rito burgués de las elecciones, todos tienen sobre sí
la “espada de Damocles” inherente a las normas coercitivas del “poder constituido”: la
Constitución (que garantiza la propiedad privada) y su derivación legal, o sea, la voluntad del
poder.
En suma: la política, como “objeto real” (la substancia material de “lo histórico”), bien
se sabe: aparece en las formas sociales clasistas: esclavismo, feudalismo, capitalismo; la
política como “objeto teórico” se corresponde con ese substrato ontológico y se supera con la
consumación del mismo; la política –como ciencia (“lo lógico”: estructuración subjetiva de la
regularidad histórica), en el marco de la perspectiva marxista- es la teoría de la “lucha de
clases”. Ahora bien, existen varias ciencias que son propias de los sistemas clasistas (y del
modo de reproducción capitalista en específico) como la Psicología, la Economía Política, la
Politología, la Sociología, que teorizan y propenden intervenir sobre las anomias (respecto de
las “prácticas significantes” -M. Castells. E. de Hípola).
d) Ruptura de la linealidad: la “´democracia´ socialista”. e) Reversión
desconcretizadora: la hegemonía de la ciencia y de la técnica (sobre el zócalo de la
confrontación interburguesa en el mercado: la competencia, y de la “lucha de clases” y entre
sistemas de reproducción: trabajo/capital, capitalismo/socialismo) anula la contradicción entre
los momentos antitéticos de la ontología social, con la abstracción del trabajo
(automatización) y de la propiedad (equivalencialidad), en la superación de la determinación
de la “escasez” (postulado lógico del edifico ideológico –justificador/legitimador- de las
creencias de la “teoría” económica neoclásica), como momento histórico inserto en el proceso
de “reproducción robotizada”: la “democovivencia”.
En el ámbito de la formulación conceptual de la tópica de la Política, según la
consideración en desarrollo, como campo conceptivo “debe registrar, de manera reflejamente
dinámica y teóricamente consecuente”, la trama de relaciones objetivas de la “sociedad”
(nominación –sociedad- que toma de modo exclusivo el segmento humano en la historia, cuya
forma de reproducción es la burguesa –H. J. Krahl) y su movimiento; en verdad, la Política
jamás puede ser definida en sentido funcional abstracto, esto es, como el quehacer
supraindividual, que busca tornar felices a los demás (“el arte de gobernar”), porque entonces
ya no se estaría hablando de “política”, sino de un simple servicio humano administrativo,
llevado a efecto en el interior de un grupo sin diferencias.
La Política “es la expresión concentrada de la economía” (Lenin); su dominio
intelectual y la actuación práctica organizada en su esfera, ha sido la fuente de la
transformación social. La Política –en su determinación factual: su praxis- se deriva de la
Economía lógica e históricamente (“se constituye en relación con ella”); dicha “región”
encuentra su razón real (objeto) y teórica (abstracción) fuera de sí misma: de su esfera
particular compartamentalizada y positivista, en la contradicción económica determinante:
propietarios y no propietarios de medios de producción; antinomia –en su proceso
106
reproductivo-, de la cual se desprende una nueva condicionalidad: la dominación. Esta
Ciencia, constituye –por tanto- saber derivado, pues, no se explica por sí misma.
La Política, como práctica y como “ciencia”, debe dejar la esfera de los hechos
fácticos tan pronto como la abundancia de bienes de procedencia exógena al trabajo humano
(en la “sociedad robótica” -comunista) supere la realidad de la noción cognitivamente
fundante, malintencionada burguesa de escasez (“La insaciable codicia del capitalismo
transformada en un atributo de la naturaleza humana...” –A. Shaikh) y torne innecesario todo
tipo de dominación supranacional y de push geopolíticos (paradójicamente, el proceso de
reproducción ampliada del capital promueve el despilfarro de recursos -de productos en el
consumo-, que contrasta con la tesis de la optimización de factores en la producción);
propiamente: la base de ésta, o sea, los ciclos económicos, la crisis, la pobreza, la enajenación
y sus consustanciales “contratendencias dilatorias” (M. Nicolaus).
Dicho sea de paso, en análoga forma, el sistema como tal: el capitalismo (el
imperialismo yanqui, los halcones de Washington) hasta el presente (inicios del siglo XXI) ha
afectado a la humanidad y a la naturaleza, pero paralelamente ha cumplido su misión
histórica, en el sentido en el que ha realizado la tarea para la que existe: “crear la base
material del mundo nuevo”, se quiere decir, que ha desarrollado las fuerzas productivas
intensamente, en cuanto sistema de la “febril acumulación”. En adelante el modo de vida
burgués se vuelve perjudicial para el género y el medioambiente, puesto que, aunque
desarrolla la fuerza productiva moderna: la ciencia, el progreso material, en cambio, se torna
marginal (rendimientos decrecientes), debido a que han pasado a prevalecer los sectores de la
especulación financiera, el desarrollo de actividades suntuarias. etc. El capitalismo, por tanto,
se ha convertido en un sistema que está demás en el mundo, que oscurece la inteligencia, que
molesta.
Cuando el “trabajo productivo” incline su cerviz, la ciencia Política habrá de
convertirse “en la representación de algo sin representar” (K. Marx), como una forma
histórica de concebir la realidad, que ha perdido su substrato real (“Los economistas marxistas
reivindican el honor de ser la primera categoría de seres humanos de ciencia que trabajan
conscientemente con vistas a la supresión de su propia profesión” -dixit E. Mandel). En esa
dirección, la Política (la de la clase ascendente) ha detentado las premisas de su propia
destrucción aún antes de que haya llegado el momento de su sustentación fáctica, puesto que
ha propendido cómo entender la realidad óntica y procesal de replicación sistémica, de qué
manera diseñar la estrategia de cambio, cómo ponerla en ejercicio, en qué forma eliminar las
clases (la propiedad y no propiedad de activos productivos): la lucha de clases (la división
social del trabajo), o sea, la esfera real y su conocimiento.
La efectividad real de dicho rumbo está siendo dada como un fenómeno que
precisamente ocurre “ante nuestros ojos”: la colosal revolución que vive el mundo; en efecto,
la elevación cualitativa en el plano histórico-social lo ha producido la “Revolución de
Octubre”, el socialismo de Lenin-Stalin, la “lucha de liberación nacional” y de carácter social
en el planeta entero. La derivación del “salto” se expresa de modo objetivo como la entrada
“en coma” del sistema burgués de reproducción de la existencia y su lenta agonía en la etapa
transicional, en la que los “nuevos actores de la historia” –sujeto triádicamente expandido: los
subversivos, los intelectuales y los ciudadanos: el pueblo llano propiamente dicho-, están
llamados a desempeñar un papel destacado en la esfera global. El sujeto histórico que busca
poner su impronta en el movimiento de cambio, al momento es de tipo “delta”.
1.- La categoría “subversivo” está conformativamente ampliada: se integra por el
proletariado clásico (sus restos), por los guerrilleros, sediciosos y “terroristas”, y por los
teóricos marxistas radicales militantes. 2.- De similar modo la de “intelectuales”: lo
constituyen todos quienes cuestionan (deslegitiman ideológicamente) al sistema, los que se
hallan en los gobiernos progresistas (J. Posadas), quienes proponen modelos de política
alternativos al neoconservador. Y, 3.- ocurre de modo análogo con la categoría “ciudadanía”
(en términos posmarxistas y oficiales: “sociedad civil”): lo componen los movimientos
sociales, políticos, de las reivindicaciones sectoriales y la población descontenta movilizada
espontáneamente, “sin dirección” -sic-, en rebeldía.
107
1.2.- ESTADO Y PODER DEL ESTADO.
1.2.1.- ESTADO.
No es la apreciación del Estado “como una persona aparte”, la apropiadamente
gnoseológica; pues, el Estado no es más, que un segmento de la sociedad (grupo de personas
al frente de ese conjunto de aparatos de vigencia estable, que lo accionan en función de su
carácter dado) encargado de realizar la superestructura: coadyuvar en la reproducción del
orden (N. Bobbio). Strictu sensu, en el proceso de funcionamiento social, la idea de sí, debe
corresponderse con su equivalente operativo y realizarse en la condición de “materialidad
compacta”: el fragmento económico dominante prevé imponer orden en el sistema y en el
proceso de su reproducción, en el seno de este derivado de sustentabilidad; como efecto, debe
configurarse de forma colectiva y dotarse de la institucionalidad, para tornar efectiva la
supremacía; esa forma de organización, es el Estado (el sustento material de la relación de
dominio [de similar modo como el “capital” {el “trabajo pasado”, cuando el trabajo se ha
vuelto también él una mercancía} es un medio que sostiene una relación económico-social, el
Estado lo es de la de dominación]).
Estado (no en su consideración funcionalista convencional: “población, territorio,
gobierno y soberanía”; “Sociedad políticamente organizada”; o, “representación organizada
de la sociedad civil”): aparato especial: Constitución, leyes, funciones y otros órganos de la
dominación, en cuanto reificación de la nocionalidad del poder (verbi gracia, el poder se vale
de él, para mimetizar sus acciones non santas: el Estado es un “ente ficticio”, pues no tiene ni
conciencia ni voluntad, por tanto, no puede ser llevado a la cárcel si “comete” un delito [la
expresión: “crimen de Estado”, es una huera fetichización]; luego, la Política no se ocupa del
Estado, sino de la “lucha de clases por el poder -del Estado”). El instrumento, el aparato, la
materialidad Estado, ha sido siempre propiedad del capital), de los empresarios privados (no
es el lugar del forcejeo entre sujetos, de decisiones que se dictan y operativizan a través del él,
en función de la correlación de fuerzas y de la capacidad estratégica); incluso de los que se
hallan alejados de él (pequeños y medianos negociantes) asumen que en el plano
internacional, los Estados deben pelear por sus intereses en su guerra con similares.
Ahora bien, el Estado se constituye por razones de necesidad de la reproducción
histórico-material de los sistemas diferenciados, internamente enfrentados (de modo
particular: del capitalismo). En el marco de la perspectiva, el fragmento de la sociedad
(denominada –equívoca, abstracta y machaconamente por la “Sociología Política” moderna-
“sociedad política”), que representa en el Estado a la sociedad total (denominada –errática,
mundial y tozudamente- “sociedad civil” [En el capitalismo {y en todo conjunto humano
escindido} la “sociedad política” es einsteinianamente determinada, mientras que la “sociedad
civil” es heisenbergianamente indeterminada]), constituye, en efecto –como descriptivamente
alude Marx- el “resumen” de la sociedad en su conjunto: súmmum, de índole abstracta. Como
formalidad institucional, del Estado se ocupa la ciencia administrativa.
Sin embargo, en los hechos fácticos, este “extracto” social (segmento de la simple
administración, puesto que las decisiones se toman fuera del gobierno y, dicho sea de modo
más abarcante, del Estado –tres funciones o “poderes”) no constituye compendio indiviso de
la sociedad en su totalidad, por el contrario: el mismo asume significación enteramente
concreta, pues, comporta la representación nítida de clase, del sector de la sociedad que
detenta –en el interior de ella- el poder económico-político (“despotismo del trabajo muerto
sobre el vivo”), el cual se maneja ideológicamente en la comunidad cercenada en general, en
el sentido en que oscurece el proceso real de explotación, así como el de la dominación. La
división del trabajo a lo interno de la población entre actividades económicas (“reino animal
del espíritu” -Hegel) y de la gestión, se la presenta de modo vacuo y pomposamente como
“sociedad civil” y Estado.
Además, se opone a un aparato (el Estado) la persona colectiva; no se repara en el
hecho, de que la sociedad comprehende tanto a las personas que están y no en el Estado. A su
vez, dicha nocionalidad desorganiza el sistema de las opiniones y opciones opuestas, y
108
promueve las aspiraciones específicas del poder, ornamentándoselas con apariencia genérica
(“… la manipulación ideológica tiene como objetivos: a.- ocultar la violencia estructural; b.-
legitimar la represión institucional; y, c.- deslegitimar toda violencia social contra el sistema.”
–dixit G. Navarro J.). La Ciencia Política, por tanto, se halla penetrada también por doble
naturaleza: es teórica y aplicada; conocimiento: doctrina oficial y contra oficial, y fáctica:
diseño funcional conservador de la dominación, en un caso (el ejercicio de mando, que la
clase dominante ejerce sobre el pueblo utilizando el Estado, por acción de individuos de
“carne y hueso” –testaferros, gestores propios o sicarios-, para imponer su voluntad),
elaboración de la estrategia y la táctica revolucionarias, en el otro.
El enfoque instrumentalista del Estado (R. Miliband) está más cerca de la realidad, en
complemento con la visión estructuralista (N. Poulantzas), puesto que el “funcionamiento” de
las diferentes “regiones” de la esfera social sigue leyes (posición positivista). No obstante, al
plantearse el concepto de Estado como “simple instrumento”, tras del cual se parapetan seres
humanos con intereses y, en particular: una clase (según consideración dialéctica histórica); y,
que los diversos aparatos que lo integran (Constitución, leyes, reglamentos, que se objetivisan
en el sistema institucional, así como en el tramado de sus complejas funciones), además, no
son neutros, sino que se hallan cruzados por la impronta de predireccionamiento dada por el
poder que preestablece su carácter coadyuvante “para sí”, se asume que no solamente tiene
que ser destruido, sino que debe direccionárselo de otro modo, para que cumpla
perentoriamente tareas nuevas en la transición.
En sentido socio-politológico, el aparato estatal constituye –por antonomasia- el
instrumento de realización de la dominación (la verdadera relación superestructural):
supremacía acumulada, poder pasado, institucionalizado, política de clase metadirigida,
quantum de plusvalía asignado por el capital para coadyuvar en la sustentabilidad del status.
Este fenómeno histórico jurídico-institucional sustantiva la base objetiva, dinámica,
efectuación de las relaciones sociales de despotismo (el mecanismo ontológico de la
“formalización de las relaciones de clase”: de su constancia, refuerzo y reproducción), en la
medida en que se le calibra, refuncionaliza generacionalmente (en el orden burgués), según
las necesidades coyunturales de la acumulación (los modelos económico, político y de
operación); sus funciones más salientes son: “acumulación, legitimación y desorganización de
clase” (O´Connor-Lojkine).
En el plano histórico, el Estado en su condición inicial (tanto en su carácter de nación,
como es el caso de la balcanización europea; en la índole de países [A. Moreano], verbi
gracia: las repúblicas latinoamericanas, del Medio Oriente o las africanas; y, de las cuñas
estatales empotradas en cuanto bases militares: Israel), constituye el sistema de aparatos
geográficamente sustentados, “a través del cual se ejerce un conjunto de prácticas de
dominación de clase”; verbi gracia: el Consenso de Washington abriga, como uno de sus
propósitos, la “desestructuración del tejido social de América Latina”, en dicho cometido el
aparataje estatal: la superestructura de los ETN, pasa a cumplir el papel de bloqueador de la
organización del pueblo (“las instituciones de gestión económica y política en las neocolonias,
se han convertido en franquicias del poder global”).
1.2.2.- PODER DEL ESTADO.
“Teoría del poder” (poder: ejercicio de la dominación). En las “tres funciones del
Estado” no reside el poder político (capacidad para generar decisiones e imponerlas mediante
consenso o coerción -dominación), como es usual asumir; éste poder (el político) se halla
afirmado sobre tres pilares: el poder económico (la propiedad del capital; capital:
acumulación originaria y valorización –producción continuada de plusvalía y apropiación), la
normatividad (la voluntad del poder económico convertida en ley: la Constitución, la
sistemática jurídica y su institucionalidad) y el poder de la fuerza (el ejército, la policía, los
Tribunales de Justicia, las cárceles). ¿Quién tiene la potestad de tomar decisiones y ordenar su
aplicación (poder político)?; lo detentan los dueños del capital, amparados en la Constitución
y en el sistema legal, con respaldo en la coerción armada.
109
“… determinar cuáles son los aparatos en que se concentra el ´verdadero poder de
Estado´…" (Nervo, Adriano y Monseff, Renato. El Estado como institución. Una lectura de
las “obras históricas” de Marx, 2008); realmente debería preguntarse sobre quiénes confieren
ese poder a aparatos (aparato y poder plasmado en él –Estado-, lo cual no dejan de ser
objetivaciones que tienen acción reificante), que parece que tuvieran por sí mismos ese poder
en virtud de que por su diseño recogen el interés de capital (para dominar se debe tener con
qué; el león tiene las garras; en el ámbito social está en el carácter de la Constitución, en las
leyes y en los aparatos de la coerción, pues, éstas constituyen la voluntad del poder
económico-político traducidas en preceptos y normas: ¿acaso en uno de los primeros artículos
de la Constitución no está garantizada la propiedad privada?).
En un arma, el poder –en potencia- está en la pólvora, porque alguien lo fabricó así;
los miembros del gobierno lo único que hacen es apretar el gatillo de un arma que tiene poder
y dirección previos, dadas por el poder económico. El Estado es un aparato especial, dotado
de poder en potencia y previamente direccionado –como un arma de percusión a la que se le
ha dotado de pólvora (poder) y cuya dirección al ser disparada va siempre a favor del capital-;
quien lo dispara, en cambio, es el gobierno (Engels llama al Estado –capitalista
colectivo- esa junta –personas que representan a la clase dominante-, que administra los
intereses comunes de la burguesía; “esa colosal farsa montada para la explotación”), de
manera que aparte las especulaciones del neoinstitucionalismo (La teoría de la regulación: R.
Boyer).
En la precisión: el “poder del Estado” reside en las manos de quien lo ocupa (acto),
pero también en el carácter de su diseño (potencia), en su concepción implícita: la
Constitución (el “Poder Constituido”) garantiza la vigencia de un solo derecho universal: el de
propiedad, e instituye la norma y el aparato de la compulsión de su cumplimiento (al Estado:
largo plazo, en momentos de estabilidad económica: de ascenso del ciclo, se lo pone a operar
como simple árbitro, como “Estado policía”; mientras que en coyunturas de crisis y de
ascenso de la lucha social, opera como “Estado represor”; o, en algunos caos: en cuanto
“Estado bienestar/benefactor”).
Ahora bien, el orden tiene continuidad más allá de los ciclos políticos, esto es de la
coyuntura. En Chile, por ejemplo, se ha gobernado más de 20 años con las Constitución de
Pinochet; en dicho lapso ha imperado la voluntad del poder “Dios mediante” los principios
constitucionales, proceso en el interior del que se han sucedido gobiernos
democratacristianos, mixtos, “socialistas” (Bachellet) y el neoconservador (Piñera); la
Constitución –por tanto- es parte fundamental del sistema reificado de aparatos del poder
político, la que da sincrónicamente continuidad al orden.
En ese marco se insertan, tanto los partidos políticos como la burocracia (y al llegar a
término la necesidad y eficacia histórica de la representación política del capital, pasan a
cumplir ese papel uno de los aparatos de la “sociedad civil”: los medios de difusión masiva).
Los primeros, representantes del interés del capital (o del trabajo) para alcanzar las posiciones
de la administración gubernativa a través de las que se concreta el poder: se hacen efectivas
las decisiones; la segunda, constituyen la “mano de obra”, los obreros en las instancias de la
administración (el gobierno).
Los poderes financieros copan, por interpuestas personas (gerentes contratados de la
gestión púbica) o por propia mano (“directamente los patronos en el ´poder´”) como
empresarios-funcionarios, los aparatos de gobierno (de ejecución de las decisiones): FMI,
BM, los gobiernos de los Estados imperialistas, los congresos, los bancos centrales, los
ministerios de hacienda (el esquema se reproduce in miniature en los Estados fantoches
neocoloniales); es por ello que las medidas que se aplican a través de estos organismos son
siempre de protección del capital: salvatajes trillonarios, préstamos, reducción de impuestos;
mientras que el otro frente de la política económica descarga la ineficiencia, la corrupción, la
mafia y la avaricia empresarial sobre la población; las medidas usuales son: desmontaje del
“Estado de bienestar/benefactor”, “ajuste estructural”.
Si se tiene la impresión, de que en el aparataje del Estado y en sus personeros reside el
poder político, se debe a que los mismos se rigen por la Constitución y las leyes (uno de los
110
frentes plasmados del poder político), y por cuanto todas las plazas directivas de la
administración pública se encuentran cooptadas por representantes del poder económico y
consecuentemente del político: la burocracia y la intelligentzia (es evidente el hecho de sólo
se puede tomar decisiones sobre algo que se tiene en propiedad). Si bien el gobierno
estadounidense es un subsistema de la “colosal farsa montada para la explotación”, pues, está
puesta para sostener el proceso de acumulación capitalista, los grupos económicos que operan
tras bastidores de republicanos y demócratas, se pelean con el fin de acceder al gobierno e
inclinar la balanza a su favor, en el seno del objetivo abstracto de reproducción de todos ellos.
La noción de Estado se inscribe en análoga determinación paralógica (“Estado” y
“poder del Estado”), o sea, del instrumento poseedor de poder implícito (potencial),
espejismo que le hace pensar como persona (“Del mismo modo como Marx deshizo el
fetichismo de la mercancía, o sea, la apariencia engañosa de una vitalidad y de una autonomía
que se adhiere a la mercancía misma contra el ser humano –sic-, deshizo también el
fetichismo del Estado, esto es, la autonomización de la personalidad del Estado contra la
sociedad” –Adler, M. La concepción del Estado en el marxismo). El “poder”: no es “una
relación social que está en todas partes”; el “poder” (estructural o por delegación) es, más
bien, un instrumento inmaterial de la imposición; el ejercicio del “poder” (capacidad de
decidir y ordenar –normar y prescribir) tiene lugar en el marco de una relación de propiedad o
de autoridad abstractas.
Es a partir de dicha componente ontológica, en su movimiento (técnicas y tácticas de
dominación), cinetismo de intereses depositarios de la supremacía, que el poder se expresa
como “lucha de estrategias, desarrollo de tecnologías de dominio y resistencia, en el seno del
cual se producen nuevas ´realidades´, es decir, el poder es productor de saberes, formaciones
discursivas y campos de visibilidad”, “criterios de verdad” (M. Foucault –“quién piensa más
en cómo funciona el poder, antes que sobre qué sector lo posee”). Esto es, cómo para
concretarse el “bio-poder” debe hacer intervenir a todos los individuos, configurarse como
instituciones y penetrar en todos los intersticios de las relaciones sociales (la microfísica o los
contrapoderes compensatorios), producir e internalizar saberes que configuran la subjetividad
actuante en los “aparatos de encierro” (escuela, fábrica, cárcel, panóptico, medios de difusión),
en las sociedades “disciplinarias” o “de control” deleucianas.
1.3.- EL GOBIERNO.
El poder no solamente es nominal, actuacional, procesal, como lo pone M. Foucault y
la mayoría de los exponentes de la teoría neocrítica de la sociedad (qué puede influir y ser
influido, en función de la correlación de estrategias y de fuerzas –conocimiento-poder- en la
trama de relaciones sociales); pues, para existir y realizar su designio, el poder debe disponer,
ante todo, de materialidad (real: medios de producción; conceptiva-diseñadora: cerebro e
intereses; operativa: Estado o aparatos [incluso la ideología debe ontologizarse en aparatos
para tornarse eficaz –L. Althusser]): capital y posesión efectiva, institucionalidad y demás
objetualizaciones (militares, policiales, tribunales, cárceles), e individuos concretos (podría
decirse de modo abstracto: sujetos ya constituidos, poseedores de diversas densidades de
poder).
El gobierno es sobre todo una instancia administrativa pública: en ella no reside el
poder político real; es la operatividad de ese poder. Consiste en la institucionalidad (objetivos,
agenda, estructura orgánica, manual de funciones, procesos, recursos) encargada de ejecutar
las directivas que emanan de la “cumbre estratégica” del capital, para manejar el escenario
parcelario (y efectivamente global, a través del sistema de gobernanza de la multilaterales,
Bilderberg, La trilateral) de su reproducción. Este grupo de entidades detenta diseño
normativo jurisdiccional (Derecho constitucional: formas de organización del poder y
Derecho Orgánico –Derecho neoconstitucional en el Ecuador); en su interioridad, la misma se
halla hegemonizada: aparece ante la población con autonomía (“legitimaciones” -J.
Habermas), pues, sus programas (de Gobierno) proyectan la imagen de estar desligadas de los
intereses de los empresarios, que, más bien, opera en coherencia con el interés general.
111
Las decisiones devienen operativas en los aparatos de gestión: el momento de simple
ejecución de órdenes: la administración de la “rex pública”, desplegada en las denominadas
“funciones del Estado” montesquiuanas (“la distribución equilibradora del poder entre las
fracciones de la clase dominante”). Para mantener la credibilidad, este aparataje debe actuar
de manera legitimadora a través de las “políticas sociales, asistenciales y de control social” (J.
O´Connor): la apariencia de relativa “autonomía del Estado”. La “burocracia política”
compone los agentes del tramado de la dirección/acción del poder; y, la de “carrera” son las
ruedas a través de las que fluye la operatividad con la cual se objetualizan los designios del
mando. El “patrón” del gobierno, es el poder económico/político.
Todo gobierno se instala sobre condiciones dadas (el sistema capitalista y sus
estructuras, tanto objetivas como subjetivas [en este último caso: el pensamiento
{“imaginario” -sic} realizado, junto al programa oculto de modelación de la conciencia
procedente de la hegemonía del stablisment]); en realidad, no se puede salir de esas
coordenadas (ataduras: la regularidad histórica) por vías, que no sean las revolucionarias, las
que pretenden vulnerar el poder oficial, para iniciar el proceso de cambio. Sin embargo,
sectores de izquierda sostienen la creencia, que asumir el gobierno del Estado por vía electoral
garantiza la aplicación del modelo de política económica anticapitalista, que la
implementación de dicho programa construye la antesala, produce el presupuesto conducente
a forzar o desembocar en la revolución (o, directamente: en el cambio de sistema). La
impugnación histórica a este credo proviene de los hechos: Allende, Nasser, Bishop, Torrijos,
Hoyos Rubio, Roldós Aguilera, Rodríguez Lara, Siles Suazo, Zelaya, Gadafi, Aristide, Lugo.
En verdad, la realidad constituye las circunstancias que acotan la conducta de la
voluntad: ésta llama la atención fuertemente, pone las “cosas en su sitio”, pragmatiza a los
ilusionados (esta conclusión indica la correspondencia debida entre actuación humana y
desplazamiento de la realidad a la que se sujeta [debe] la voluntad: el entusiasmo es
terrenalizado, esto es, puesto en la dimensión [escenario realista], que ensambla con los
hechos necesarios). Este orden responde a la realización de la necesidad histórica, cuya
determinación más abstracta, es su substancia progresiva; es en ese marco direccional
inmanente (“lógica”), que se sobrepone: acopla, redefine o acomoda, toda intención
voluntariosa de la conciencia del sujeto que encarna el porvenir o de sus portavoces
doctrinarios y/o pragmáticos.
Se alude como ejemplo Venezuela (ariete del ariete: de América Latina). Al promediar
el segundo decenio del siglo XXI, Venezuela conforma una situación humano-histórica sui
géneris: el “poder político” se halla dividido entre la población y el poder económico (“… la
representación popular en el gobierno –sic- se enfrenta al poder económico-político…” -la
locución de E. Jaua, deja entrever la situación). En dicho país, el capital, integrante
fundamental de la trilogía del “poder político” (poder económico [el “poder ideológico” le es
implícito]: 1.- propiedad privada del capital, 2.- la Constitución [la voluntad del poder del
capital convertido en preceptos constitucionales y jurídicos] y 3.- el Ejército/policía [el
“monopolio de la fuerza”]), existe y sigue en manos privadas (la “revolución” no ha podido
amputar la principal pata del poder: el económico, la propiedad del capital).
En Venezuela, el poder económico-político continúa en el capital (de allí el boicot
económico, como ocurriera en Chile de Allende [la derecha tiene un nivel de acumulación,
que le permite pararse meses enteros: dejar de producir y usar abastos almacenados o
importarlos; la población, en cambio, vive al día; dicha acción conspirativa crea y/o fomenta
el descontento, estratagema que forma parte de un bien urdido plan, mediante el cual los mass
madia deslegitiman al gobierno]). El mea culpa de modo inmediato prospectivo se desata: la
corriente social adversa al capital “… no puede mantenerse en la ´guerra de posiciones´,
cuando vamos a tener a todos los poderes financieros europeos, a buena parte de los aparatos
del Estado, de los poderes oligárquicos del País, en contra” (dixit Pablo Iglesias -Podemos).
El capital: su propiedad, deviene inmediatamente poder político, es decir, la potestad de tomar
decisiones e imponerlas (es por eso, por lo que la burguesía –actor minoritario- puede
conspirar: Capriles, Falcón, López y Cia., en Venezuela).
112
El subconjunto humano venezolano está (económico)políticamente fracturado: un
segmento levemente mayoritario de la población ha llegado al gobierno (“poder”
administrativo) del Estado; una vez en él, ha redactado una nueva Constitución (ésta, ya no
representa la voluntad del capital convertida en principios [como el Derecho, ya no es el
derecho del más fuerte trasmutado en ley], sino el designio de la historia y del 51% del pueblo
venezolano), el “brazo armado de la burguesía” (el Ejército) en los push interburgueses
transnacionales y “los perros guardianes de los ricos” intra“nacionales” (Policía: represor de
la “sociedad civil”) han sido cooptados por dicha mitad poblacional (los militares, que en una
situación constituida de poder como es la burguesa garantizan el orden sistémico, en la
Venezuela chavista o Bolivariana asoman como parcializados; se dejan oír la protestas del
capital o de sus voceros, de que las Fuerzas Armadas se han vuelto deliberantes y
desobedientes).
El Partido Socialista Unido de Venezuela no puede “construir” el socialismo (la
supresión de la propiedad privada), porque su contendor controla el principal eje del poder
político (es dueña del capital), y goza a su favor del poder externo yanqui, de la población
burguesa y de la desclasada interiorana (a esa situación se la designa coloquialmente como
“empate técnico”, puesto que tampoco la oligarcoburguesía puede volver a imponerse, aun si
se desplazase del gobierno al sector denominado “chavista” [Lugo en Paraguay y Zelaya en
Honduras llegaron al gobierno, pero fueron depuestos por el poder real {no son los casos de
Brasil, Argentina y Chile, pues allí el poder –la historia- necesitaba de la izquierda}; en
Ecuador se gestó una intentona de “golpe de Estado” y de magnicidio al presidente Correa;
empero, gobiernos todos éstos, que se manejan con pinzas, que van a tientas]).
2.- REFLEXIONES EN TORNO DE LA DEMOCRACIA.
Dicho orden se origina en Grecia, al interior del esclavismo. El término aparece
directamente en la astucia (en la creatividad, en la inteligencia, en la excelencia) del recién
constituido poder de clase, para desempeñar el doble papel ideológico y político de cohesión y
estabilidad de dichas comunidades, que permitan el manejo administrativo de la colectividad
en ejercicio, en función de la reproducción de un solo interés. Noción de índole prospectiva
burguesa, luego, inscrita en su naturaleza enajenante, de concreción imposible y, por lo
mismo, inductora del sometimiento a la Fe: la eterna aspiración, que constituye su eficacia
aparejada. Omnipresente noción “democracia”: fetichismo intrínsecamente persuasivo.
Democracia: “… dictadura perpetua del gran capital”; “valor burgués”, es la forma en
cómo el poder se organiza para explotar y concentrar la riqueza. Régimen inmanente de los
sistemas clasistas; alcahuetería del poder; su función es legitimadora de la dominación y de
reproducción de la diferenciación social (“El sistema democrático es imperfecto, pero es el
mejor que existe”, “Los males de la democracia se curan con más democracia”: son algunas
de las letanías de la intelligentzia pretoriana del stablisment). Siempre que haya política
(necesariamente en el marco presente de una comunidad escindida –asimetría económica)
habrá democracia: su otra cara, su alter ego; toda vez que, de existir democracia, en ese grupo
humano se ejercerán formas efectivas de dominación.
Ahora bien, la dictadura es la imposición de los intereses de la minoría sobre la
mayoría, sobre la negación de los derechos, las garantías y las “libertades” (¿libertad
individual o bienestar de la colectividad?). Pero, para el poder democracia o dictadura da
igual. “La diferencia entre ´golpe de Estado´ y constitucionalismo o procesos electorales
existe únicamente para el vulgo; para el poder, en ninguna parte del mundo eso es
fundamental”; y, para ellos, los golpes constitucionales son otra forma de ejercer la
democracia (Paraguay, Ucrania, Brasil). Dictadura y democracia no están en contradicción
porque son lo mismo: la democracia es dictadura encubierta de la clase económico-
políticamente dominante (debe insistirse: eso es el bipartidismo yanqui).
El “objeto” detrás de la “democracia” detenta carácter históricamente condicionado. El
hecho revela, que la forma “democracia” de un régimen está asociada únicamente a
determinadas fases de estructuración y funcionamiento humano: los sistemas estamentales y
113
el clasista (incluido el socialismo, como primera e imperfecta etapa del comunismo [dicho sea
de modo incidental: casuística socialista {en la ex URSS y su Campo entre 1917 y 1956 –se
incluye a Cuba}, que entró en la escena histórica como designio de la voluntad, jugó su papel
en ella, que luego salió, para permitir que sea la “competencia” la norma que continúe y
complete el desarrollo de las fuerzas productivas]). La democracia es el régimen a través del
cual se mantiene un sistema antagónico en bien de la minoría con apoyo de la mayoría (este
poder proviene de la determinación económica, puesto que a la democracia no puede
regionalizársela: económica, política o social).
En sentido histórico, la democracia es el régimen puesto por la necesidad histórica
para generar la organización y el orden de operación de un colectivo escindido, de división
del trabajo entre gobernantes y gobernados, base superestructural del proceso progresivo
prometeico. La formación del ente de gobierno, en cambio, se establece a través del
pronunciamiento de la totalidad poblacional para nombrar la representación integrada por un
grupo reducido, que torna operable el ejercicio de gobierno. In abstracto, la democracia,
según N. Bobbio, es el “conjunto de reglas, que permiten que las decisiones se tomen con la
más amplia participación”.
Ilusión: participación popular, planteamiento novelesco, demagógico. Para participar
hay que disponer de condiciones materiales –y espirituales-, determinaciones que le son
esquivas al pueblo, el que tiene que sudar el lomo todo el “tiempo” para subsistir (eh ahí la
farsa de la “igualdad de oportunidades” de Friedman o de Hayek). Son las elites las que han
podido participar, porque han tenido asegurada su reproducción material y han contado con
los medios para cubrir los egresos que implica; además: por su posición estructural, se hallan
preparados e informados.
Para que el pueblo participe deben darse dos condiciones: poseer recursos para el
sostenimiento (hallarse libres para participar y disponer de manutención para el participante y
su familia); o que el desarrollo y acceso de y a la técnica, les permita participar sin necesidad
de disponer de determinados. La participación real –en el sentido aristotélico- de la población,
esto es, en política, solamente es posible en el momento en el que el desarrollo de las fuerzas
productivas se halle tan elevado, de modo que la humanidad en su conjunto, se encuentre
frente a la presencia de “un proveedor fuera del trabajo”: el sistema automatizado de
producción, en ese instante se crean las bases objetivas para que se haga efectiva la tesis sobre
la “democracia participativa”.
Sin embargo, su ampliación y desarrollo –“empoderamiento”- (del sistema
democrático), es la antesala de la disolución política del sistema liberal moderno, una vez que
en su interior una parte de la sociedad se desconecta de la estructura unidimensional del
empresariado multinacional y las ganancias, promociona su percepción crítica, forja nuevos
procesos de vida y aplica a ellos el progreso de la modernidad: en el torrente socialdemócrata
general del devenir humano, esto es, del incesante desarrollo científico-técnico y su. No
obstante, la aplicación de esta ficción: la democracia, ha expuesto los límites de su
realizabilidad, en cuanto sistema eficaz para la población. Su salida de la historia permitirá la
entrada en ella del verdadero sistema de relacionamiento superior humano: la
democovivencia.
Al desaparecer la "economía": la producción por manos humanas sobre la abstracción
del proceso burgués de la vida, se volatilizan los efectos de clase y los efectos de estos
efectos: la política, la ideología, el Estado y -por consiguiente- la democracia (esta palabreja,
en la concepción marxista de la historia, es un término huero; en un pueblo –demos-,
que simplemente se “coordina” –socialista, comunista-, desaparece el “poder” –cracia-,
sea que éste se derive de la fuerza, de la delegación o del consenso). En la coyuntura, la
“democracia”, se reitera, como las sociedades por acciones en la economía preparan su
autotransformación, en política constituye la antesala de la metamorfosis del régimen
(contiene los supuestos ontológicos para que la acción del proletariado y su “bloque político”
transformen” el status –Lenin: El Estado y la revolución).
En efecto, así como al capitalismo le substituye el comunismo, al régimen democrático
lo hace el democovivencial (todo poder se abstrae; nadie domina, ninguno está sometido;
114
pero, como es obvio, para el efecto debe producirse una colosal transformación en la
humanidad: la salida del trabajo de la escena histórica; el sistema de automatización, por
tanto, debe pasar a ser el modo –de vida: así como los seres humanos usufructúan, así son- de
proveeduría, que permita el proceso de reproducción superior humana). La significación de la
noción "democracia", a la que tanta importancia y exagerado interés se otorga y se pone en la
actualidad por parte de tirios y troyanos, de modo que su trama de clase y su función político-
ideológica se substrae e inclina su cerviz, para desempeñar el papel de fetiche a los amos
consuetudinarios; precisamente esa entelequia histriónica y tramposa, esa ficción: ¡salta hecha
añicos!
En el más alto grado de desarrollo civilizatorio han desaparecido las condiciones
propiciatorias del reclamo de la democracia como régimen de manejo político-administrativo;
este nuevo tipo de colectivo, en la realización de tareas de reproducción material
subvencionada, en el conocimiento y dominio de la naturaleza, la operatividad humana se
adecua al principio de “ajuste mutuo” (“las leyes no son necesarias en una sociedad, donde ya
las costumbres son eficaces”). No más gobernantes y gobernados, ni siquiera un orden de
coordinadores y coordinados, como ocurriera en la época de Fidel Castro: simple “multitud”
(Huntington) humana dotada de alta racionalidad, escenario en el que se ha confiado el
ordenamiento y su sostén, a un software impersonal, independiente, aséptico, cuya tarea es
plantear qué debe hacerse, asignar las unidades de inteligencia en las diferentes ramas de
necesidades del saber objetivo, establecer horarios, sugerir resultados, siempre en materia del
desarrollo de la conciencia.
La democracia: es al sistema de mercado (la gestión por parte del poder, o por
intermedio de sus managers, de los procesos de reproducción del orden); al socialismo: ¿qué
forma de dirección le corresponde? Le es propio el sistema coordinador/represivo:
“hegemonía” ante la comunidad en general y coerción sobre la oposición para con la forma
infante superior de sociedad (superada esta oposición y la forma individual de propiedad, la
dominación concluye –lo cual acontece, efectivamente, en la “sociedad” robótica, que es lo
mismo que decir: comunista). Si en el enfrentamiento histórico en el seno de la sociedad entre
pueblo y estrato dominante, con propósitos de sujetación de la plebe, surgió el sistema
democrático, su discurso y la farsa de la equidad y libertad a ella asociadas, nociones
hipócritas magnificadas en la forma burguesa de conexión humana; la nueva posición política
debe negar dicho término, puesto que el mismo encierra una específica visión.
“Democracia madura”, “desarrollada”: ¿la yanqui? ¡Farsa!. Democracias estables,
elecciones primarias: maniobras para desmontar las organizaciones del pueblo, para que los
partidos de la plebe sean anulados en los vericuetos del engorro proceso eleccionario,
monopolizado por los recursos del sistema (malabaristas burgueses, dinero, medios de
difusión, logística). Bipartidismo de la oligarquía, para fijar en el “imaginario” (sic) del
pueblo llano, que hay diversidad, contienda justa, alternabilidad: Coca o Pepsi Cola
(Republicanos y Demócratas); empero, “la misma porquería con distintos dípteros”.
Republicanos y Demócratas comportan dos opciones, dos rostros con los que se juega el
capital yanqui, como con esa moneda tramposa en la que en un sorteo al azar, al ser lanzada al
aire siempre gana una opción, puesto que en ambas caras está una misma imagen. En verdad,
los E U, son el prototipo de la dictadura perfecta.
Cada clase (burguesía, pequeñoburguesía, proletariado) tiene su “ejército”: el partido
político para hacerse con el gobierno. La clase no es unitaria, sus miembros se ubican en las
diversas fracciones del capital (en el proletariado, los fraccionamientos son de método), ésta
balcaniza de modo feudal su representación; sin embargo, existe un paraguas que los
homogeniza, ya que como capitales tienen un interés común: la valorización (libertad –de
empresa-, mercado, luteranismo/calvinismo –M. Weber). Es el orden: la construcción de la
“política democrática” pone, en libertad (palabra entendida en sentido burgués: el arbitrio para
actuar como se desee), en acción, a los diferentes intereses sobre base de la disparidad de
recursos: el dinero se moviliza, crea condiciones asimétricas, de modo que son las opciones
publicitarias que ponen un elemento de peso más sobre los resultados. Todo ocurre en
“libertad”, en un marco de opciones elegibles para todos; no obstante, el hecho está amañado,
115
controlado, predirigido: la no democracia económica.
Pero: ¿se trata tan sólo de la maldad tramposa, proterva del poder? En el hecho: ¿nada
tiene que ver la realidad? ¿Es pura acción inteligente, maniobra efectiva, manipulación de los
capitalistas y de su intelligentzia? ¿Es la tesis de la hegemonía gramsciana: la eficacia del
“programa cultural” de la derecha, su voluntad creadora, que de forma ideológicamente
innovadora consigue de manera reiterada el consenso colectivo? No. Del mismo modo que las
“nuevas determinaciones del Estado” en la “sociedad civil” (sic) no está en lo que
pertinentemente Althusser llama: “aparatos ideológicos de Estado” (teoría de la
reproducción), sino en la política económica keynesiana, en este frente lo que parece simple
mañosería manipuladora tiene como zócalo a las estructuras de la realidad, a la necesidad
histórica: el capitalismo dañino, avezado, tiene un último paso que dar: completar el proceso
de automatización, para que la humanidad quede libre de la “atadura” de vivir “con el sudor
de su frente”, y pueda dedicar toda su existencia a su real actividad: pensar.
En cuanto a la sociedad desprovista del “capital”, la segunda pregunta pertinente es:
“¿democracia o dictadura del proletariado”? (como última y necesaria forma de dominación;
en realidad, la “dictadura del proletariado” confirió contenido a la palabra huera democracia;
el “Estado constrictor”: su presencia se debe a que tiene que obligar a que todos trabajen de
modo centralizado, siendo la robótica su superación). La “dictadura del proletariado” es la
forma consciente que recurre a la fuerza, de eliminar las clases y el sistema correspondiente.
De similar modo como en economía (tanto en la realidad como en la idea) los hechos
no han cambiado mucho, pues, la moderna Teoría Económica oficial, no es más que la clásica
ideología smithiano-hayekiana reforzada con “aportes” dados por Friedman, esto es,
liberalismo mercantil y monetarismo de consuno, expuesta esta “doxa” con la cosmética de la
rigurosidad formal matemática, la teoría política convencional, en las esferas real y subjetiva,
no ha podido avanzar más allá de Montesquieu: teoría de la división de poderes, el
constitucionalismo (libertad, derecho de propiedad y su garantía, y límites al poder) y la
democracia (en Ecuador, sin embargo, está en proceso el rebasamiento de la corriente
ortodoxa, con la adopción del enfoque neoconstitucionalista: los derechos sociales y su
operativización en el programa de política pública, la superación de la división clásica de
poderes, etc., plasmados en la Constitución garantista y programática del 2008).
3.- SOBRE EL ORDEN QUE REEMPLAZA A LA DEMOCRACIA: LA
“DEMOCOVIVENCIA”.
Las “asíntotas”. Tanto el proceso de robotización como el del ocio creciente (sea el
prevaleciente de la juventud burguesa o el estructural y tecnológico de la PEA desempleada),
se encaminan a encontrarse en un lugar determinado, para que sea posible la continuación de
la reproducción sin trabajo de toda la especie, y ya no sólo de los segmentos humanos, cuya
posición de vanguardia en la esfera científico-técnica constituye su seguro de vida. El
momento de fusión es crucial y cruento, en la medida en que para hacerlo realidad el sistema
automatizado debe ser expropiado, precisamente “para que la revolución tecnológica y la
explosión urbana no lleguen al punto de colisión”. El tránsito de la fase humana del trabajo a
la del no trabajo, va a ser traumático (¿admitirán los propietarios ver cómo los no propietarios
acceden libremente al producto? No).
Sobre el problema del desempleo se han planteado salidas prácticas: 1) reducción a la
“mitad” de la jornada de trabajo, para duplicar el nivel de empleo (M. Albert); y, 2) ubicar los
sueldos y salarios en una media razonable, que permita sostener la reproducción de una
familia tipo (4 miembros) y crear empleos en el sector servicios (departamento II, según
Marx; y, III, de acuerdo a S. Amín). Las dos medidas (o su imbricación) exigen actuar de
modo racional a las elites (también hay otras; por ejemplo: la “tasa Tobin”); este cambio de
mentalidad se verá forzado por razones económicas: reducción de la demanda agregada
debido al desempleo (lo cual trae aparejado problemas de realización), y psicológicos (a la
manera keynesiana): la reacción popular, que ponga en peligro el bienestar de los empresarios
y a la vigencia del sistema como tal. La salida de diezmar a la población mediante las guerras
116
o la conspiración genocida, no es viable, pues, puede poner en peligro la existencia del
género.
Ahora bien, sólo con el robot y sin “trabajo productivo” (y del trabajo en general)
aparece el “régimen” que supera al de la “democracia” y lo reemplaza, en el marco del
proceso de totalización en curso hacia la máxima constitución del “ser” (a la categoría política
clasista de democracia: demos = pueblo, cracia = poder; lo substituye la de democovivencia:
demos = pueblo, covivencia = regulación humana por ajuste mutuo). La especie, efecto de ese
movimiento (de abstracción del trabajo), va al comunismo: las fuerzas productivas humanas y
las relaciones sociales de producción se anulan mutuamente, desaparece la lucha de clases, la
política (resolución de la contradicción), sistema en el que el género se configura como
“sujeto de pensamiento”.La especie se dirige hacia dicha realidad, sobre la herencia
proletaria; su establecimiento discurre a través de la metamorfosis de la “revolución
proletaria” (reforma) en institucional/ciudadana.
Si de modo teóricamente tradicional se ha sostenido que el nuevo sistema de sustento
de la vida orgánica en colectivo recomponía y se reexpresaba en el plano institucional,
refacción en coherencia y en su reflejo nocional respectivamente, hoy es la percepción la que
toma la delantera y actúa en sentido inverso, con la puesta en entredicho el llamado “derecho
de propiedad”. La superestructura y las formas de conciencia social según su distorsión
clasista, lentamente se transforman, se debilitan, camino a desaparecer. El principal concepto
estructurante del sistema político-administrativo de la última forma clasista: la “democracia”,
que precisamente es el eje de su operación y reproducción sistémica, queda sin piso
ideológico. No puede una categoría que se creó en el interior de un sistema, cuando éste ha
dejado de ser, mantenerse más allá de su frontera. De democracia se habla en el esclavismo,
en el feudalismo, en el capitalismo y en el socialismo bastardo (las “democracias populares”
del período 1956-1989): en la larga formación clasista de la humanidad (su prehistoria). Es
contraproducente continuar en la peroración sobre el simple término democracia, una vez que
se desactiva el orden de división social del trabajo, el cual ha requerido de una posición
jerárquica de individuos dirigentes, que cohesione, racionalice los actos, otorgue eficiencia al
esfuerzo y reciba límites a su poder a través del Derecho.
En el régimen por venir ya no se trabaja, no hay clases: el gobierno se hace sobre las
cosas (las cosas –software- gobiernan sobre las cosas), el ser humano vive en su propio
escenario: la tercera naturaleza; la que se sustenta sobre la naturaleza artificial
(automatización) y sobre la naturaleza natural, se dedica a producir la idea. Fase espiritual
(subfase consciente): democovivencia (comunismo: carecen de sentido las nociones
democracia política, social o económica, esto es, de la forma capitalista racionalizada, eterna,
vivible [el régimen de futuro, no es la “nueva democracia”, como se añora; es su negación];
en suma, para la derecha y para un sector de la izquierda, el único sistema de gobernanza
posible ha sido la democracia: la creatividad [la historia] ha llegado a su frontera:
entrampados, lo exclusivo que dichos sectores se limitan a hacer, es discutir sobre los niveles
de la calidad de la democracia).
En el pensamiento, el “objeto real” lo constituyen las (nuevas) relaciones de
colaboración conducentes a cosechar los productos de la “energía” del robot, la generación de
nuevas unidades de inteligencia natural (por vías “in vitro”: clonación, replicación,... [así
como por la prolongación de la vida: alargamiento de la “esperanza de vida”, criogenización,
vitrificación, la biónica,…]) y de índole artificial, a fin de coadyuvar en el proceso de
validación del Universo óptimo: demostrar con su sola presencia, que el Cosmos alcanzó la
cima, que su movimiento tuvo éxito (Penrose, Sagan, Erazo). El “objeto teórico”, en cambio,
devela la principal y novísima categoría: la de “humanovivencia” (la que reemplaza a las de
superestructura, política, democracia) y en la que la gestión –tan sólo de los recursos
materiales y las máquinas inteligentes, rudimentarias en una primera fase- tienen su expresión
teórica en el concepto de “interparticipación”.
En una “sociedad” diferente a las de orden clasistas, la palabra “democracia” se vuelve
vocablo mañoso y huero; lo solvente es unir a la palabra demos (pueblo), alguno de los
siguientes términos: autocoordinación, autodirección, en la ruta de la cristalización del destino
117
final en cooperación (“democovivencia”; aseveración ésta, que puede ser motejada como
devenida de un acto de derivación inmediato, no mediado, sino simplista, mecanicista,
economicista, pero el interés y el apresuramiento tiende simplemente a antelarse a nombrar
ciertos hechos por venir, de modo de enfatizarlos como aspiración). En la mente se produce
una modificación de percepciones, pues, la categoría “pueblo” (demos), no tiene sentido a
futuro, puesto que la humanidad se ha unificado y responde a su cariz; de modo que, lejos de
mantenerla en el léxico incluso coloquial, se pasa a usar la palabra “humano” en lugar de
pueblo, y covivencia en lugar de poder (cracia), esto es, “humanovivencia.
En el nuevo “régimen” los seres humanos conviven sólo para garantizar su existencia;
ésta se convierte en el presupuesto material, base de sustentación del acto de colaboración
espontáneamente convergente, para probar la viabilidad del Universo, pero sobre todo para
dotarle a éste de su rostro teórico, con lo cual se realiza la suprema misión. Todas las
contradicciones alcanzan superación, sea de modo natural, de forma racional revolucionaria o
de manera mixta (sin embargo, no en cualquier etapa de desarrollo material se consigue el
status de racionalidad superior, que permita el movimiento –vida- de la especie fuera de las
antinomias que las producen, esto es, en medio de la paz). Si se derruye la determinación real:
el modo de ser de un sector de la totalidad histórico-social, la determinación abstracta unívoca
(categoría) queda sola, yace huérfana de consistencia material (“… la democracia también
desaparecerá cuando desaparezca el Estado” –Lenin, V. I. El Estado y la revolución”).
Superada la “política” como relación empírico-social, esto es, el sistema objetivo de la
dominación de clase (y, obviamente, el sector opuesto: la subordinación portadora del
sentimiento de insubordinación), de suyo debe enseñorearse una nueva forma de articulación
sobrepuesta a esa comunidad denominada “sociedad red” (concepto burgués: “conectividad”).
El status ontológico de la especie en su esfera espiritual, entrevé una fisonomía singularizada
por ciertas determinaciones concretas: trabajo tan sólo intelectual y en el disfrute, libre
asociación, objetivos particulares en correspondencia directa con el propósito (función)
general de la comunidad, esto es, la base que dispone el ejercicio de la cohesión del conjunto
mediante actos de coordinación suplementarios.
En la realidad han sido eliminadas las relaciones a través de las que se pragmatiza el
poder y las formas de gestión encaminadas a acoplar a seres con intereses e ideas asimétricos.
En la mente, las dos nociones deben ser superadas en conjunto: los términos Política y
Democracia; no es apropiado, en consecuencia, mantener estos símbolos nocionales con los
cuales designar hechos adversamente diferentes, pues, en el nuevo escenario, desaparece el
denominado Estado de Derecho: un estado en el que la Ley prevalece (todo Estado tiene tras
de sí un interés que lo constituye; este interés, es el dominante; el interés prevaleciente es una
voluntad que se plasma en el Derecho; el Estado de Derecho deviene en instrumento al
servicio del sector hegemónico y de su reproducción).
¿Cómo antelarse a nominar a estas renovadas determinaciones y relaciones
componentes de la nueva “totalidad” en su traslación como “todo del pensamiento”, esto es,
en el designio de la mente, que procede de modo especulativo, sobre una humanidad,
simplemente coordinada? Los términos son: 1) para la etapa que prepara las condiciones de
emergencia de la comunidad comunista, se aplica el término transición, mientras que, 2) para
el régimen de regulación simple correspondiente con dicha formación humana, se separa el
término democovivencia. Esta nueva acción colectiva, no constituye la plasmación de una
etapa de implantación de la democracia, de ejercicio real de la democracia, de la practicidad
del verdadero poder del pueblo. Las preguntas al respecto son: ¿poder: de quién?; ¿ejercicio
del poder del pueblo sobre sí mismo?, ¿sobre el bloque dominante de clase?
Es una forma humana, en la que se aplica y a la vez se plasma el “Modelo de
desarrollo racional humano” (suprahumano: ser todavía en la Tierra); pues, la comunidad
genérica modela: 1) su ser biológico (Biología sintética; “bebés a la carta” [La “técnica
Crick”: edición de genes {alterar la información genética dañina}]): genéticamente supera las
enfermedades, biónicamente las discapacidades, reesculpe su cuerpo (en interface, el universo
humano –de la mente- se vuelve conocido; las actitudes se tornan predecibles; desaparecen las
mentiras, los secretos; los placeres –y los dolores, de existirlos- pasan a ser degustados –y
118
sufridos- por todos sin que haya la necesidad de ser protagonistas de los hechos –esa esfera
de la vida se virtualiza), dirige su propia evolución (y la de su entorno -naturaleza).
2) Modela el proceso de reproducción “social” de modo indirecto a través del
management informatizado; 3) el entorno natural, para lo que ajusta el medioambiente, la
Tierra, el Sistema Solar (y el “más allá”) a los dictados del objetivo de la nueva etapa, en el
control de la entropía; 4) el telos: la forma en que la Materia se vuelve idea a través del
programa de trabajo de un solo cerebro (hardware) en múltiples cuerpos y en conexión en
interfaz con un centro de inteligencia artificial (el progreso prometeico ha negado la tesis
frommiana de El miedo a la libertad); y, 5) la gestión “social”: establecimiento del régimen
de relacionamiento democovivencial (creación de la anatomía, que permite realizar roles
“sociales” futuros).
En consecuencia, suprahumanidad: seres que colaboran para el usufructo del “trabajo
coagulado”, en el desarrollo del pensamiento y que progresivamente se auto comprehenden en
el concepto; la persona consume en “sociedad” establecida en la entera espacialidad del
planeta –y más allá de él-, se dedica a conocer y a desarrollar el conocimiento integrada de
modo virtual en tiempo real a través de la Web o su equivalente, al centro global de
pensamiento (ethos supramoderno de racionalidad objetiva); con la robotización desaparece la
base del edificio social –capitalismo- y la superestructura se transforma en seudo agregado de
instituciones y reglas del Derecho Racional, mientras que la conciencia pasa a ser el mismo
concepto (en referencia a Hans-Jurgen Krahl): actividades de distracción estética, deportes no
competitivos, programación de las acciones investigativo-cosmológico-filosóficas para cada
conglomerado de modo cibernético e integración espontánea a las responsabilidades
colectivas (modo de consumo, “valor” de usufructo).
Quito, 27 de abril del 2016.
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EN EL DÍA CLASICO DE LOS “CAMELLADORES”.
Gloria a la Clase Obrera, al Trabajo: a su grandeza mayúscula, más fantástica que la
mejor de las prestidigitaciones, pues, de sus manos bruñidas, creadoras, ha salido toda la
riqueza material y subjetiva, que engalana al mundo. A los mártires de Chicago; a la conquista
mediante la lucha y ofrenda de vidas: de las 8 horas de la jornada laboral y demás derechos
del trabajo; a las mujeres de la fábrica textil de Nueva York en 1857.
El trabajo lleva al ser humano a “hominizarse” (A. Leontiev), a colaborar, a conquistar
el Universo, a volverlo “espiritual”. El trabajo ha forcejeado con el capital: lo ha derrotado, ha
transformado cualitativamente la historia con la Revolución de Octubre y la organización del
socialismo en esa zona del Planeta: como una caso, a nombre de la humanidad y de la historia.
Su influjo inevitable se deja sentir en el presente y va mantenerse omnipresente en la
existencia.
El trabajo está siendo el primero en dejar la escena de los vivos, pero lo hace: luego de
cumplir a cabalidad su misión en la existencia: crear la riqueza y apuntalar los supuestos de la
nueva humanidad. La clase obrera hoy se ha retrotraído a clase “en sí”, pero sobrevive y
también sostiene al mundo, en tanto la automatización de las diversas esferas de la
reproducción de la vida, no cubra a todas ellas.
El trabajo estará presente como supuesto, en las efemérides grandilocuentes, que se
apresta a estelarizar la Especie, una vez que haya dejado atrás su prehistoria: el capitalismo, e
ingrese de lleno en la forma humana superior: la equivalencial/democovivencial. No obstante,
por hoy “la lucha continúa”, pues, no puede el ser humano instaurar la paz en el seno del
Género “antes de ´tiempo´” (para el efecto se necesita de modo imperativo, que tanto el
trabajo y el capital se anulen mutuamente en la automatización).
A término del tercer lustro del Siglo XXI, en Argentina la representación del 49% de
la población ha sido desplazada de la gestión pública; el nuevo gobierno neoliberal es el
resultado del apoyo de la llamada “clase media” (sector poblacional, que es “revolucionario”
cuando no es “estrato de ingresos medios”; y, una vez que pasa a detentar dicho status, efecto
precisamente de la política neosocialista, inmediatamente se convierte en
contrarevolucionario y procede como es: vota por la extrema derecha) y pone en plan, el
programa de “restauración conservadora”. El motivo de la lucha sigue puesto.
Venezuela se halla a portas de librar una cruenta guerra civil: pueblo contra pueblo; en
la arena se alza el sector reaccionario, que tiene apoyo gringo; pero el 49% del pueblo
venezolano tiene la ocasión de librar una nueva jornada gloriosa de lucha, continuum de la
desplegada por el Sr. Crnl. Hugo Chávez (en Venezuela en esta ocasión, la oligarquía y el
imperialismo estadounidense no la tienen fácil, pues se van a enfrentar a un segmento de su
pueblo organizado, con conciencia y decidido a “vender …[si acaso]… cara su derrota”).
120
En Brasil, el “golpe de Estado constitucional” está en curso (en ciernes, también la
guerra civil fratricida): la oligarquía paulista ha renunciado a su condición de subimperio,
para ponerse a la cola del imperialismo yanqui; el propósito de la entente es doble: destruir a
la UNASUR y a la CELAC y, afectar a los BRICS; la ofensiva gringa procede a través de su
“caballos de Troya” neoconservador: la Alianza del Pacífico, con apoyo de las oligarquías
antinacionales de los países del subcontinente.
Para un sector de trabajadores y de los pueblos de las Américas Latina, Lusitana y
Caribeña está más que justificado el argumento de su lucha: seguir en la tarea de producir
riqueza y paralelamente precautelar su vida. Ningún pueblo digno vive sólo de sus glorias
pasadas; las nuevas generaciones, en tanto siga vigente el capitalismo, tienen que intervenir y
dejar su marca en la historia. Este Primero de Mayo no es más, que la fecha en que el anhelo
de los que ya fueron, renace como propósito de los vivos.
Agrupémonos todos,
en la lucha final.
El género humano
es la internacional.
(La internacional: Himno del proletariado; autores: Pottier y
Degeytier).
Quito, 1 de mayo del 2016.
121
LA CUESTION POLITICA AMERICANA: LOS ULTIMOS INCIDENTES Y LOS EN
CIERNES.
En las américas latina, lusitana y caribeña el forcejeo político muestra en escena al
neoliberalismo y al socialdesarrollismo: cuasi lucha de clases de baja intensidad; la misma
amenaza con tornarse cruenta, dado que la extrema izquierda, tácitamente “ha pasado a
jugar en el sector de la cancha” de la derecha. El modelo de política económica correcto de
mayor alcance: el regulacionismo, la intervención estatal, formulado para la transición
(misión transformadora llevada a cabo sin revolución sino más bien por la vía tecnocrática
de la reforma): ¿ha fracasado? o ¿sus propósitos estructurales se han pospuesto, su
consecución se ha retardado? En la práctica, el “programa reformista” ha sido torpedeado
por la coyunda multilaterales/oligarquías internas a los países del orbe; la derecha ha
boicoteado la práctica gubernativa del neosocialismo y la extrema izquierda ha sido la
telaraña en el camino.
En Venezuela se ha producido el intento democrático-institucional más penetrante
por acabar con el capitalismo y, con el uso de los propios recursos del sistema, “voltear la
tortilla”. Sin embargo, el verdadero poder: el económico (el venezolano, apadrinado,
afincado, por el poder económico exógeno y de la amenaza del transnacional de las armas)
ha frenado el ímpetu transformador, a tal punto, que el “sector revolucionario” al momento
se halla enfrentado a verdaderos apuros y la población, en vísperas de la guerra civil. Por la
composición de clase en Brasil, Chile y Paraguay, en esas zonas sociales poco se pudo
avanzar en el proceso de concreción del sistema de innovaciones a través de la acción
institucional. En Bolivia, debido al manejo económico con las mismas reglas burguesas, no
sin cierta moderación (política pública social), la crisis no aparece significativa, de modo
que el modelo no ha sido objeto de fustigación y sus actores no han recibido excesivo
vituperio.
La estrategia de retoma de la institucionaidad de la administración del Estado por
parte de la derecha, empezó en Honduras, siguió en Paraguay y ha continuado en
Argentina, y ahora se halla “a la orden del día” en Brasil (el capital apela al aparataje
constituido para subvertir el orden dado por el soberano en elecciones: el pueblo, esto es,
“golpe de Estado” disfrazado de constitucionalidad), mientras que la maniobra de
liquidación del “ciclo de los socialismos” se halla en espera, a la cola, en Venezuela, en
Ecuador, en Bolivia, en Uruguay y remotamente en Nicaragua (Cuba, cuasi es ya el “hijo
pródigo”). ¿Cuáles serían las razones históricas del cambio en Brasil? Lo que allí ha
ocurrido: ¿es simple acción voluntarista de unos “bandidos”, que han asaltado el “poder”
122
(el gobierno del Estado)? O, ¿hay razones más profundas emparentadas con la historia, que
explican la asonada, y no solamente las maniobras, que dan salida a intereses anodinos?
El proceso se emparenta con derivas globales: la intención de frenar la formación de
la multipolaridad, con propensión superimperialista yanqui. Los cambios presidenciales, las
intervenciones militares y las guerras traen aparejado el objetivo intermedio de controlar
geopolíticamente el mundo, condición que es presupuesto para sacar adelante metas más
profundas de orden geoeconómico: el apoderarse de recursos estratégicos (mercado de
oferta) y de los mercados para la realización del producto (mercado de demanda). La
actividad prolífera con la cual el capital multinacional ha superado ocasionalmente límites
económicos, es la guerra; la historia registra una regularidad de ese modo: el
apalancamiento bélico al proceso de valorización; la últimas reyertas han sido: en Ucrania,
en Africa, en la región árabe, se avecinan en América del Sur; por tanto, se puede suponer
cuáles son los conflictos bélicos (intervenciones militares yanquis) que vienen.
Por tanto, según el nivel de compresión de los hechos, que ha alcanzado la
humanidad, “no hay que darse muchas vueltas” a la hora de entender el carácter del
momento político global. En realidad, el asunto es simple: la humanidad busca y encuentra
la forma en que debe persistir y realizar su misión envuelta en un teatro de operaciones, en
el que tiene indefectiblemente que intervenir la contradicción como el motor que mueve la
vida: a su desarrollo, mientras que este móvil no encuentre su fuente en el designio de la
alta racionalidad genérica. Hasta que eso no ocurra: en tanto madura la subjetividad y se
instituye un sistema de paz, el forcejeo va a seguir, y el sector que tiene la conciencia de la
circunstancia, no detenta otra opción de conducta, que la comprensión y la tolerancia;
status psicológico, que es relativo, puesto que siempre ronda en la mente (la realidad
asimétrica pone la razón material) el deseo de imponer justicia, interés que moviliza de
todos modos por razones racionales y morales, que incita a continuar con la lucha.
El capital en los BRICS todavía desarrolla las fuerzas productivas; en los anillos
neocoloniales del sistema esa función lo hace el poder económico endógeno de modo más
saliente, sobre todo por transferencia y adopción. En el frente mundial, el capital financiero
permea el progreso tecno-científico (en ese sentido dicha modalidad superior y última de
capital y la fase histórica misma, son necesarios y progresivos). En China, India y Brasil,
las formas más inmisericordes, casi esclavas de trabajo sostienen su fortaleza como
imperios y subimperios (capitalismo perverso, que hace centro de su existencia el
incremento del consumo; pero por esa vía se produce el progreso material y se realiza la
historia). Al capital, de todos modos y todavía, no le es dado matar a la “gallina de los
huevos de oro”, puesto que su riqueza proviene del trabajo; el trabajo, por su parte, no
puede lapidar al capital: es objeto de exacción de valor, en tanto de ese modo se mantiene la
humanidad y la historia camina.
El capital se enfrenta a su límite letal: en el marco del Planeta, no existe ya ámbito
socioespacial (precapitalismo, diría R. Luxemburgo) para forzar la emergencia de nuevos
mercados (emergentes) tipo Rusia, China, Brasil o Sudáfrica, es decir, lugares externos al
capitalismo para asentarse (exportación de capitales –V. I. U. Lenin) y emprender un nuevo
sistema de ciclos de reproducción (por lo que también la fase de su salida “del mundo de
los vivos”, debe hacerlo con la mediación “de sus leyes inmanentes” -al interior de los
límites físicos de la “factoría” planetaria-; con la vigencia hasta el fin de su días de la
principal regularidad: la “ley del valor”). En esas condiciones el capital, de modo general,
se ha vuelto un obstáculo histórico, debido a que en la correlación progreso/destrucción, la
balanza cada vez más se inclina hacia el segundo término de la relación (de acuerdo al
argumento “esquizoide” de la cuestión, de B. Echeverría); ruina de la población y del
entorno natural.
Naturalmente, ni la intelligentzia del capital ni la del trabajo asume este hecho: la
pareja, en razón de su determinación unilateral (si uno y otro trata de anular al contrario
recíproco necesario y de modo solipcista monopolizar de manera unidimensional el
proceso), son un peligro para el flujo de la historia (el uno, si mata al trabajo antes de que
éste automatice el proceso: que el trabajo pase “a manos” de las máquinas; el otro, si
123
liquida al capital: al sector que mientras explota y acumula, realiza su sentido prometeico),
tienen que mantener su vigencia, sin embargo de que el trabajo es el afectado, pues, es
quién crea la riqueza, pero que no lo aprovecha, y que más bien es sacrificado, incluso
inmolado. En virtud del proceso de creciente abstracción del trabajo, la revolución
socialista no se encuentra por ningún lado en el horizonte; de modo racional y consensuado
no aparece el proyecto emancipatorio tampoco. En la situación dada, el forcejeo político
permanente constituye la norma.
En Ecuador la situación es intermedia: si en Venezuela se arremetió en cierto modo
contra el capitalismo (“a medias”: porque no se pudo eliminar la propiedad privada o por lo
menos controlar al sector de abastecimiento productivo; y, si al enemigo no se lo liquida,
éste se levanta, se encasta, contraataca y puede incluso modificar los resultados del
combate), de allí su complicada condición; en Quito, en cambio, no se actuó (por lo menos
en los últimos años del decenio político del ciclo “neopopulista” -sic) de modo radical a la
manera “llanera”, tampoco de forma económicamente ortodoxa como en Bolivia. Esa
conducta exhibida al interior de uno de los frentes del Bloque Socialista del Siglo XXI del
subcontinente, constituye la razón por la que todavía patalee el modelo. Si Alianza País
hubiese avanzado sobre el verdadero poder: el económico, la reacción de la derecha habría
sido más radical, con consecuencias similares a las de Venezuela.
En Ecuador, la estrategia (con la percepción de corte gramsciano, de que los
objeticos deben esperar el largo plazo para su concreción) se propuso lidiar con el
desarrollo (apoyo al capital) y con la atención a los urgentes problemas sociales (la
ciudadanía). Contrario sensu de arremeter de manera radical contra la mediana y gran
empresa, se propendió convertirlos en socios del proyecto (alterar de manera más o menos
rápida y violenta el sistema pondría poner en peligro la existencia de la sociedad en su
conjunto). La extrema izquierda inobserva el sentido del proceso en ciernes (este sector
carece de lugar en la historia; luego, la refriega que viene –que continúa-, es entre el
neoliberalismo y el socialdesarrollismo; mientras que el capitalismo hará de las suyas, en
tanto la historia lo necesite), y los empresarios, que son los “únicos que siguen ganando”,
con sus conjuros se aseguran que la situación, que les beneficia, no se malogre,
circunstancia sobre la que pugnan por someterla a su control por vía electoral.
Si se asume el criterio simplista, empirista, coyunturalista, sobre el Gobierno:
extractivismo, transgénicos, corrupción, apoyo a los empresarios y desamparo a los
trabajadores, en suma: modelo reneoliberal; o, directamente el de la derecha: paquetazo
impositivo que desalienta la inversión, corrupción, falta de previsión, dispendio, dinero
electrónico: bimonetarismo, emisión inorgánica, Ley de Gresham, etc., en suma: modelo
económico errado, el gobierno debe ser inmediatamente depuesto y sancionado. Pero si lo
actuado por el Gobierno ecuatoriano (lo propio se puede hacer con Argentina y Brasil) se
ubica en el plano histórico (sólo la praxis que se corresponde con su necesidad –lógica de la
historia- se torna viable) y en el de los hechos reales (la demanda empresarial y de
reproducción de la población en el entorno indefectiblemente burgués), las dos posiciones
críticas ruedan por los suelos y aparece, más bien, una conducta coherente desplegada por
el neosocialismo, que tiene su base en una visión de los hechos, en la experiencia y en el
saber teórico de sus protagonistas.
Visión: desregulación, excesiva especulación financiera, predominio de los
monopolios en la economía; experiencia: la actuación previa, sustentada en las creencias de
la teoría económica neoclásica, de los actores en escena, en las instancias gubernamentales,
que llevaron a la situación insostenible dada hasta el 2006; y, la composición de las
premisas del modelo económico responsable, y aquellas del destinado a reemplazarlo y a
“arreglar las cosas”: el desarrollo económico con redistribución. De la radicalidad inicial,
de la sugestiva alta pretensión y del entusiasmo, finamente las ambiciones han sido
ubicadas en su puesto práctico: la realidad ha contrariado y ha “disciplinado” a todos (los
ha vuelto individuos gobernables –M. Foucault): a la derecha (acumulación descarnada), a
la izquierda (cambio radical) y a los prominentes y esenciales transformadores sociales
“desde la institucionalidad”.
124
Sectores radicales que imputan las razones de la crisis al modelo (fiscalismo), a la
corrupción, al aparecimiento de nuevos ricos (el gasto fiscal, genera la crisis dice el
neoclasicismo económico); que esto se podría haber prevenido si se hubiese actuado de
modo previsivo: la formación de un “fondo de estabilización”, etc. Generalmente, ese
argumento procede de posiciones empiristas, según el criterio de practicidad burgués y
populista socialista, los cuales ignoran u olvidan el carácter cíclico regular de la evolución
capitalista. Así como el regulacionismo puede reducir la profundidad de la crisis, el
neoliberalismo es capaz de profundizarlo mediante maniobras de boicot como son los casos
de Chile y Venezuela; pero nadie puede impedir la irrupción de la crisis, tampoco el desate
de sus efectos. Que la crisis sea afectada, equivaldría a eliminar la contradicción, o sea, el
movimiento y el progreso de la historia.
Lo paradójico es que, al interior del bloque de países del “socialismo del siglo XXI”
y afines (ALBA, UNASUR, CELAC), la izquierda y la derecha coinciden en el
diagnóstico; concepto según el cual, los dos sectores tratan de anular al centro. Pero es la
hora de la capa de intelectuales y burócratas, reforzada por la adhesión de una fracción de
la clase pequeñoburguesa. En tanto la ciencia y la técnica es el sector de las fuerzas
productivas que comanda el proceso de progreso, es la intelectualidad la que se halla en el
mando; potestad mediatizada todavía por el capital. El “socialismo del siglo XXI” se abre
paso sobre una calzada de obstáculos, que pone tanto la derecha como la izquierda. De aquí
en adelante: “la pelea es peleando”, o sea, se consolida un escenario móvil de intensas
luchas entre derecha e izquierda moderada, en torno de una tendencia media. La historia,
por el momento, se va sola; se quiere decir, que no es imprescindible la actuación en ella,
de la racionalidad; esa característica es obra del proletariado, pues, su presencia y acción
fijó de modo terminante la ruta que debe seguir la humanidad.
Los neosocialistas, que se ven a sí mismos como “revolucionarios”, adolecen de un
atavismo de precepción. El principal aspecto del programa de los revolucionarios es hacer
la revolución, esto es, tomarse por la fuerza el poder y destruirlo (allí termina la
revolución); pero los “revolucionarios” “socialistas del siglo XXI”, se saltan este paso: lo
reemplazan con la llegada al gobierno por vía electoral; una vez dado el cual, el camino
queda “expedito” para dar inicio a la transformación. Los socialdesarrollistas, a su vez,
conceptúan el cambio de modo limitado, puesto que asumen que debe permanecer el
Estado, el mercado, la expresa, el capital, la propiedad; luego, una vez que llegan al
aparataje de la gestión gubernamental por vía eleccionaria, su plan es bloqueado, anulado,
hecho fracasar vergonzantemente. No obstante, en el presente, una vez dada la experiencia
proletaria y de acuerdo al nivel de desarrollo de las fuerzas productivas alcanzado (el
lumbral de la automatización completa), si se hallan presentes las condiciones para actuar
de forma reformista no funcionalista, mientras que la revolución ha perdido sustento.
En Ecuador, la frase: “Revolución ciudadana” es tan sólo “un decir”, un eslogan,
una “idea fuerza, movilizadora”, cohesionadora, ordenadora a la interno de una situación
popular indivisa, de la “multitud”. El último sujeto histórico revolucionario es la “clase
obrera”; no habrá más revolución a futuro, puesto que quién debe dar la asonada es el
proletariado; pero dicho sujeto no está más: la historia le ha negado en la automatización
(luego de haber sido el sujeto de ella y una vez cumplida su misión histórica, por supuesto).
En Brasil, Venezuela, Argentina (Bolivia, Ecuador, Honduras, Paraguay): ¿existen
condiciones objetivas para realizar la revolución y organizar el socialismo? En efecto. Pero
el elemento fundamental, que completa el cuadro de requisitos materiales (el proletariado:
la clase obrera, políticamente devenida “para sí”) y las condiciones subjetivas, carecen de
realidad. En suma: el sujeto creado de modo natural para que desate la revolución al
momento es una abstracción.
Al haberse tomado el planeta el relato humanista hedonista, posmoderno, sectores
de izquierda, ecologistas y antiprogresistas se convierten en obstáculo en el camino hacia la
plasmación de la verdadera razón de ser del ser humano: avanzar hacia la producción del
conocimiento total. Ese es el peligro: la izquierda se ha vuelto reaccionaria; para la misma,
si acaso se notifican claro, estas ideas van a parecer absurdas (tal si se tratase de la
125
averiguación sobre el “sexo de los ángeles”); mientras que frente a la derecha, dichas
sugestiones carecerán de audición. La gran ley en todo momento refiere a que un ser vivo
debe mantenerse ocupado, entretenido; en el caso humano: el cinetismo es necesario,
puesto que es la conciencia la que se halla de por medio. Y solamente cuando haya pasado
el trabajo a la máquina, época de racionalidad, devendrá la paz, momento en el que los
flujos humanos no tengan como fuente de su movimiento a la contradicción (entre ser
humano y naturaleza y entre seres humanos) sino a la voluntad consciente de avanzar en la
producción de la idea.
Quito, 23 de mayo del 2016.
126
NACIONAL: LA “SELECCIÓN ´B´”, DEL ECUADOR.
¿El NACIONAL? ¡No! “NACIONAL”. El equipo ecuatoriano cambio de nombre, no
sé por qué razón o decisión protervas, de no se sabe quién; en realidad, el aumento del
artículo “El”, degrada al Equipo, a su buen nombre, a la tradición y a sus seguidores. Dicho
malhadado aditamento le acerca a la “razón social” (sic) de esa prensa amarilla de la
derecha: El Comercio, El Universo, La Hora, etc. Pero NACIONAL siempre fue el equipo
del Proletariado de Quito, de Pichincha, de la Sierra: de la Patria entera (y el Proletariado
ecuatoriano, ha tenido ideología). Tod@ ecuatorian@ que tenga afición por el fútbol
debería ser hincha de Nacional, no sólo por sentimiento, sino por racionalidad; en una
palabra: exclusivamente los extranjeros que residan, que visiten Ecuador y que pongan
atención en esa disciplina deportiva, les es opcional ser afectos o no, a NACIONAL.
El Equipo aparece en la Fuerzas Armadas -mutatis mutandis- allá por la década de
los 60 del silgo XX, precisamente en la época en la que se propugna el desarrollo
endógeno, autocentrado, de intentos de aplicación del modelo ISI: la creación de un Estado
Nacional, de una “cultura nacional”, para lo cual era necesario instituir un “mercado
nacional del trabajo”, que sea la base de formación de una conciencia de ese orden (dixit
Agustín Cueva D.). El Ejército ecuatoriano, sin dejar de ser una institución propia del
sistema de mercado (de los sistemas de clase), en el que juega un papel funcional
significativo de garante de ese “orden”, se diferencia radicalmente de sus congéneres
genocidas del Cono Sur (Stroessner, Videla, Pinochet). Esta Entidad, ha generado efectivos
buenos, patriotas, visionarios, forjados en la tradición de las “montoneras de Alfaro”;
aquellos de la “revolución Juliana”, el Gen. Alberto Enríquez Gallo, el Gen. de División
Guillermo Rodríguez Lara; el Contral. Gustavo Jarrín Ampudia, el Gen. René Vargas
Pazzos (aunque también malos elementos, como Lucio Gutiérrez).
El Sr. General Rodríguez Lara (principal de la “dicta blanda” -sic), lector del “Libro
rojo de Mao”, propendió “sembrar el petróleo” a través de la ejecución del Plan Nacional
de Transformación y Desarrollo, del Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas.
Tanto la derecha como la izquierda actuaron de modo torpe ante ese momento histórico: la
127
derecha afilaba las uñas para agarrar los petrodólares y construir la banca especulativa, que
haría crisis en el transcurso de 30 años (La Previsora, Filanbanco, Continental, El Progreso,
etc.) merced a la gestión deshonesta, non santa, que llevara a perder la moneda nacional: el
Sucre, su reemplazo por el dólar yanqui (eliminación de la política monetaria: el manejo de
shock externos; reducción de la autonomía nacional), en el año 2000 con Mahuad y la
Democracia cristiana; la izquierda, en cambio: por su paroxismo maximalista.
El “programa revolucionario” puso la base institucional e infraestructural, que ha
sostenido al País durante la larga época de saqueo de los recursos y de explotación de su
población por parte de una coyunda gringa-oligarquías criollas, período en el que no se
realizó inversión significativa en la formación de capital social. En la etapa fueron creados
FONAPRE, CENDES, BNF, ENAC, EMPROVIT, etc. El golpe de Estado dado al
“dictador” (al General Rodríguez Lara) en 1976 por los jerarcas de las tres ramas del
gorilismo: Pobeda, Leoro, Durán, significó la clausura definitiva de la ejecución del Plan de
Transformación y Desarrollo, y de inicio de la formación del sistema financiero
especulativo, del endeudamiento: de la emergencia de una oligarquía vendepatria
parasitaria, que instauró y perennizó el atraso en y del pueblo ecuatoriano, en su orden.
NACIONAL (crisol interracial ecuatoriano, pues, por el Equipo han pasado negros,
indios, mishos, blancos; costeños, serranos, amazónicos, galapagueños [¿?], en suma: todas
las cromáticas y jurisdicciones posibles del Ecuador) emergió y brilló en la época
desarrollista, nacionalista, de defensa de la heredad territorial. Nadie como NACIONAL en
ese momento histórico, en el que ya –empero- se empezaba a experimentar la danza de los
millones: la adquisición de jugadores extranjeros, para que a equipos muy bien conocidos
“vengan a darles ganando campeonatos”. NACIONAL: ¡no es cualquier equipo!; ¡no es de
aquellos, cuyos triunfos son tan sólo reflejo del dinero. NACIONAL tenía valores propios,
con los cuales sin embargo la Institución no se destacó en torneos externos, pero que
demostraron de qué está hecha –en este caso- la persona masculina ecuatoriana.
Marcelo Vicente Cabezas, el jugador más elegante, estético, que estos ojos “que se
han de hacer tierra” han visto en lo que va de su existencia (algo aproximado se tuvo
ocasión de mirar en ese extraordinario jugador del “penta campeón mundial”, del “jogo
bonito”: el Sr. Tostao de Brasil); ese portento de jugador afroecuatoriano, esmeraldeño: el
Sr. Carlos “El bacán” Delgado (in memoriam): guardameta de lujo; la máxima esencia de
NACIONAL: el quiteñísimo Sr. Flaco Fabián Pazmiño, protagonista de las más sonadas
efemérides: del BI-TRICampeón; del temperamental Sr. Lucho Granda; de José V.
Villafuerte; los Sres. Ron: “torito” y “correcaminos”; de Hans Maldonado, del Camión
Correa, de los Sres. Benítez padre e hijo (in memoriam); del Sr. el “pollo” Mera, de la
ciudad de las Flores: la bella Ambato; el Sr. Juan C. Burbano, y, ahora: los Sres. El Toño
Valencia y “Diablito” Lara, constituyen parte de la pléyade de pro atletas.
“La avidez por entregar el …[trofeo]… al pueblo”:
"... es un ansia cercada, …[tenaz]…, prisionera,
¡por los ...[botines]... buscando la salida!".
NACIONAL no ha brillado desde unos años acá. La discreta actuación tiene sus
determinaciones. Mientras que en la época de la posmodernidad, de la globalización, del
neoliberalismo, equipos con “imaginario” competitivo, pragmático-usurero, sobresalen:
Barcelona de España y similares, entidades cuyos triunfos son reflejo directo del dinero, es
el caso de Emelec, Barcelona o Liga en Ecuador (conjuntos que movilizan ingentes
cantidades de recursos para hacerse de refuerzos extranjeros); por el contrario, NACIONAL
se ha convertido en semillero de jugadores en su “fortín” en Cumbayá, que van a equipos
del propio País (como lo hiciera, verbi gracia, esa inteligente, ágil, elegante y veloz saeta:
el Sr. Carlos Torres Garcés, quién le diera glorias al Equipo) o del exterior, con el ejemplo
del gran Italo Estupiñan (in memoriam).
Hoy el Ecuador, en materia deportiva, en la disciplina del fútbol, en el “concierto de
las naciones”, se ubica en el zenit de la onda progresiva, favorable. Por fortuna para quienes
128
somos hinchas de los valores nacionales (de allí que el “equipo de sus amores" sea
NACIONAL), los jugadores de los equipos mercantilizados de la “llacta” son transferidos a
la Selección ecuatoriana, con lo cual se produce la ocasión de reidentificarse con ellos: en
tanto pasan a representar a la nacionalidad, son “objeto” de ovación, de apoyo, como se
merecen, por ser jugadores ecuatorianos, que por el negocio se hallan regados en el resto de
equipos, pero que en la Selección muestran: ¡qué tipo de seres humanos se dan en el
Ecuador!
Ahora bien, NACIONAL difícilmente puede reeditar sus glorias, pues, las
circunstancias en las que brilló se han ido: son momentos históricos que no volverán jamás.
“No le queda de otra”, por tanto, que mantener su nombre y realizar una actuación modesta
o asumir la conducta de equipo vulgar: ingresar en danza de los millones, en la carrera por
arranchar a los mejores jugadores de País y “fuereños”, con lo cual perdería su singularidad
y la adhesión de los ecuatorianos con mentalidad nacionalista (“exagerando la nota”:
también de sano chauvinismo). Para algunos entre quienes somos seguidores del Equipo,
incluso sería del agrado, que el personal asistente: entrenador, quinesiólogo y demás,
fuesen también ecuatorianos, o sea, “puros criollos”.
En el seno de la alargada mancha de desarrollo espacial de la Capital, en la hermosa
Zona Norte de la histórica Quito yace firme emplazado el Estadio Atahualpa: coloso en el
que NACIONAL hizo de las suyas, con elegancia, con disciplina, ahíto de frugalidad;
cancha, que lleva el nombre del último gran Señor de Abya Yala del Sur: del Reino de
Quito (del Rev. Padre Juan de Velasco –riobambeño ilustre). El nombre de Quito retumba
en la conciencia de todos los ecuatorianos, como los de Tixi Capac (Atabalipa) y de
Isamina (Rumiñahui); de NACIONAL lo hace, sobre todo en aquella generación, que ha
sobrepasado el medio siglo de existencia.
En el nombre del Sr. Carlos “El Bacán” Delgado (esmeraldeño Grande, paradigma
de esa cromática de ébano portentosa, orgullo ecuatoriano: el único guardameta, que se dio
el lujo de hacer un “gol de arco a arco”, “gol de arquero”); de Christian “El Cucho” Benítez
y de Italo “Hierbita” Estupinán, homenaje a todos los jugadores de NACIONAL; pero,
sobre todo, a los obreros del futbol de esa “divisa”, que “ya no están con nosotros”:
“Al decir[les] adiós, yo …[les]… despido,
con el alma –alma-, con la vida –vida-,
con el corazón entristecido…” (Sanjuanito popular ecuatoriano).
Despedida: desde “La general”, en escenario diáfanamente despejado: “abierto
como el día”, con la templanza, con el orgullo propios del aficionado sincero, con la mano
diestra enjuta, elevada ligeramente a un costado de la figura corporal (saludo militar a la
“oncena”); a esas personalidades jóvenes repletas de buenos sentimientos, adornadas sus
testas por una cabellera ligeramente recortada, enfundados en un uniforme ceñido,
eficiente: “a ras de cuerpo”, ubicados en línea en el centro de la cancha: giro de 180 grados,
siempre con el rostro vuelto hacia los suyos, antes de ensimismarse en la faena, al darse
inicio una nueva jornada deportiva: la búsqueda del triunfo, la defensa de la camiseta.
Adiós, pero: ¡no será para siempre!, pues, permanecerán en nuestra memoria –y los
hinchas de NACIONAL: la tenemos buena-: “el olvido, es la verdadera muerte”.
“¡Listo! ¡Terminado! ¡Archivado!” (Thomas Mann: La montaña mágica).
“-¡Cómo quedó eso!-. -¡Bien!-.
-¡Cómo!-. -¡Muy bien!-”.
"Shabat shalom salam aleikum pax vobis".
129
Hasta entonces, dónde quiera que se encuentren de ese lado del receptor, en este
drama que está en pleno desarrollo. ¡Disponga Ud. de las cámaras, señor Director! (dixit Sr.
Dr. Walter Martínez -DOSSIER-TeleSUR).
Quito, 3 de abril del 2016.
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LEYENDA (Actualización: Robert Stack -Misterio sin resolver).
Siempre en la actividad, que ha producido al ser humano: el trabajo (“Relación entre
ser humano y naturaleza” -K. Marx), en la que la persona se expresa: demuestra de qué está
hecha. ¿Por dinero? ¡Jamás! Por la simple necesidad de verse realizado cada día; de
demostrar, que sí se puede intervenir en la labor manual, física, material, obrera (hasta que
el género humano se jubile y éste [el trabajo] deje de ser del todo: que pase “a manos” del
neoesclavo: el robot [la automatización completa de todas las esferas de reproducción de la
existencia]), que es posible dejar efímera impronta en la vida, por lo menos de las personas
próximas a uno; y, sobre todo: para mejorar la forma en que se ve el mundo.
Primero el trabajo (A. Leontiev), luego las “relaciones comunicativas” (J.
Habermas): homo faber (capitalismo), homo ludens (transición), homo rationalis
(democovivencia).
“Ya no puedo vivir en este Carpuela
Porque lo que tenía se llevó el río
Ya no hay dónde trabajar.
Ya me voy yo ya me voy al Oriente a trabajar”…
…[A España a huasicamear]...
(Brillante y recordado Sr. MILTON TADEO: quién magníficamente cantó a su
pueblo).
131
¿En los dominios del “mayorazgo” (como en la “Madre Patria: España” -sic): en la
hacienda, en el latifundio propio? ¿Terrateniente? “Nones”. Ni en el rol histórico en la
forma humana servil-señorial de “huasipunguero” (del gran Jorge Icaza). Tierras: ni
siquiera en las uñas. En la finca de una pariente por Nanegalito/Pichincha/Ecuador.
Creen que porque me ven medio bien vestidito y todavía con cierto porvenir: ¡ya se
les hizo! No chiquitas. A mí la changuita (dixit Sr. Mario Moreno “Cantinflas”), que me
ponga horizontal y me despoje de mis inocencia (¡bah!) debe saber comer machica (molida
en molino de mano) en cantidades industriales, para que tenga saliva suficiente y en
aplicación de las Normas ISO 14000 pueda calentarme “las de oír”: cero defectos, calidad
total, excelencia, fidelización en la seducción.
Y, si no pueden conseguirlo: ¿a “llorar tras de un chilco” la decepción? Tampoco: a
gemir sobre un hardware. Pero: imposible; con esto de los GLBTI, la liberación femenina y
el perreo, no queda ya “chelpi” (cerebro izquierdo) para las buenas acciones. Y yo en
espera: “como burro en aguacero: ni para atrás ni para adelante” (“Tiene que modernizarse
´Licen´”; claro: “Como computadora colgada”).
Entre tanto: dándole duro al machete, acompañado de la fina luz del sol de la
mañana, mientras no se derramen todavía las nubes y uno quede empapado: literalmente
remojado; pero, para aliviar los rigores de la “Madre naturaleza”, ya que el alago no viene,
no puede proceder de otro frente del entorno (de la faceta hedonista real), los acordes
sonoros de la serenata Rimpianto de Toselli, de Recuerdos de Alahambra de Tárrega, de En
las estepas del Asia Central de Borodin o de Guantanamera del Gran José Martí
(sincretismo total, universal, cosmopolitismo “montalvino” plus). Att.,
132
ANTE LA FECHA, QUE CONMEMORAN TODAS LAS PERSONAS.
En cierta ocasión, hace años ya, un sábado por la mañana, desde Quitu-Pactá (la
Tierra Sagrada de Quitumbe, de Toa/[Atenea], de Paccha Duchicela, de Tixi Capac
[Atabalipa: el “Señor de Señores, el poderoso”, el último dueño de todo el
Tahuantinsuyo –Reino de Quito-, “de sus cosas y personas”], de Lluminabi [su defensor],
de Apushqui-pay: Quisquis y Apushqui-randin: Calicuchina [los lugartenientes]), se
desplazaba hacia “planicies calientes”: descendía plácidamente la vertiente occidental del
ramal central de la cordillera de Los Andes ecuatorianos, en pos de la meseta costanera por
la vía Aloag-Santo Domingo, apoltronado en un asiento reclinable, en un bus de transporte
público, a la derecha, junto a la ventana, teniendo por compañero de ruta –por cierto lapso
solamente- a un muy modesto pero agradable campesino oriundo del Litoral.
Se serpenteaba, sometido también por el capricho de los profundos acordes del
Nabucco de Verdi, la Caminata de las Valkirias de Wagner, por los insistentes y racionales
golpes sonoros de la obertura Egmont del inigualable Ludwig van,…, escuchadas de modo
simultáneo y “egoísto” a través de auriculares, el trazado del sendero voluble de la
Panamericana, que se abre y se cierra apenas en el horizonte, en recovecos interminables,
junto a la sinuosa travesía del río; y se leía un libro de Economía Política marxista (en
realidad: la razón principal del periplo) con el deliberado fin de apropiarse con mayor rigor
de la única ciencia, el verdadero saber objetivo sobre el modo de reproducción que está ya
de salida de la historia, una vez que cuasi ha cumplido su misión histórica (“crear la base
material del mundo nuevo”, o sea, de la democovivencia): el capitalismo.
Consecuentemente, se experimentaba verdadero solaz de manera auténticamente
chovinista, con y por las bellezas naturales del que goza el sitio en el que “ha visto la luz”
la primera síntesis racial de los dos mundos: los mestizos de linaje amerindio, Abya Yala;
en efecto, se disfrutaba del paisaje, en suma: de la “biodiversidad”, que se representa de
forma concentrada en aquellas formaciones vegetales selváticas, en las que se destacan esos
árboles de hojas argentum ubicados en sentido aleatorio, entre los que se realiza el “Efecto
Foen” (¿Qué nombre tienen aquellos centinelas, que se encuentran siempre allí, en cierto
tramo del declive solamente: ni muy arriba ni muy abajo, con sus hojas cimeras refulgentes,
133
platinadas, que se dejan ver a veces, únicamente cuando la niebla también veleidosamente
se disipa y el sol se anuncia sobre sus copas perfectamente aplanadas, lo cual mejora el
cuadro de la perecedera estancia? [¿Higuerón?]).
“Fue tan sólo la efímera silueta, de una nube que se esfuma”.
(W. Shakespeare: Romeo y Julieta).
Así es la fugaz existencia, mientras la Biotecnología no haya burlado la ley del
deceso, del cambio de estado de “conciencia sensible” a llanamente inerte). En tanto se
avanzaba se pudo leer en la parte trasera del camión que iba adelante: "Por este negrito,
rodarán lágrimas" (y bien, que debe haber sucedido, y de manera copiosa). Luego de
advertir reiteradamente la ocurrencia picarona de un coterráneo: el gracioso mensaje escrito
en las puertas de atrás de ese antiguo automotor, finalmente se arribó a los dominios
telúricos de los Tháchilas; allí, en cambio, en la parte posterior de una desvencijada
camioneta de alquiler se alcanzó a leer: "Te deseo el doble de lo que me deseas a mí". Ante
unos jóvenes en otra ocasión, para pasar por "un chance de chistorete", se comentaba esa
frase en términos contrapunteadores, retobados; se decía: "Te deseo que consigas una
media mujer" (y jodido, porque yo así, según la prescripción, alcanzaría la dama completa,
refutaría la incontrovertible sentencia y me saldría con “la mía”).
A quienes tenemos una actitud, más bien fría, frugal: quizá hierática ante la vida, no
nos es dado practicar ciertas costumbres, de modo que no es raro que se haya tenido la
descortesía de pasar por alto la circunstancia de las fechas clásicas de otras personas (de no
haberles entonado con voz nerviosa, vacilante y entrecortada de todas maneras:
“… el San Juan, la chicha de la santa y que salgan a bailar…”,
de felicitar a quién ha visto girar una vez más al Planeta en torno al “Astro Rey” y
que deja muchas ejecutorias buenas tras de sí). Perdón por ello. En esta ocasión, sin
embargo, es hora de pagar las deudas: se agradece la inmerecida bondad de sus saludos y
deseos y, de frente, con la mano en la cintura, en ademán de quién ya ha rectificado y nada
está por deber, la persona que escribe se permite decir: que “Se desea para todos Uds.
…[¿de todo corazón? ¡No!...: de todo cerebro]… el doble de lo que generosamente quieren
para mí”. Muy Att.,
134
CONCLUSIONES.
Se pone fin al primer intento de uso del material nocional, inscripto en la obra
referida (La nueva concepción de la historia), para mirar la coyuntura en conexión con el
mediano y largo plazo de humanidad. Aquella investigación centró su interés en la
búsqueda de inferencias para responder a las preguntas filosófica clásicas: qué es el ser
humano, cuál es el sentido de su vida, qué papel juega en la realidad, cómo termina todo,
etc.; la empresa, según auto evaluación atiborrada de optimismo y suficiencia personal, se
cree que resultó exitosa, pues, se asume que se ha dado respuesta a dichas inquisiciones;
queda, sin embargo, pendiente la demostración empírica de las hipótesis (su realización),
pero también sólo dos interrogantes yacen sin respuesta, las cuales van a devanar los sesos
de las generaciones futuras: ¿por qué existe la realidad? y ¿por qué su esencia es sólo
existir?
En realidad, en búsqueda de argentus (del satisfactor filosófico-epistémico, que
atienda la urgente necesidad existencial de explicación sobre el dilema del mundo),
efectivamente se topó con El Dorado: la hipotética respuesta en torno a cuál es el sentido
de la vida humana; devaneo inferencial, hipotético-deductivo, que no es otro hecho, que el
desarrollo teórico de los postulados anotados por Marx sobre la tópica: la reapertura de la
mina que fuera encontrada por Carlos hace 155 años, en 1857 (Los grundrisse: tomo
segundo, pp: 592-594, el capítulo sobre las máquinas). La fusión de la inteligencia artificial
(AI, “por sus siglas en inglés” -sic): robot sapiens, con la inteligencia natural (homo
sapiens sapiens) produce una nueva especie, la especie suprema, total: el homo divinus (si
de ese modo se escribe el adjetivo –género- en Latín, para el sustantivo –especie- también
en lengua latina).
En la actualidad, la actividad investigativa de los verdaderos jefes del pensamiento
sigue sobre el “objeto empírico” capitalismo, tal si fuese un organismo fundamental;
cuando, en realidad, lo pertinente es realizar una necrosis sobre él. En esa consideración,
los preclaros exponentes marxistas actuantes de la Economía Política, sin dejar de ser
verdaderos genios, invierten sus talentos en “estudiar y estudiar” al capitalismo, con la idea
de esclarecer su ontología cada vez más, de no dejar intersticio sin revisar, de llegar al
status de perfección (tanto histórica como lógica) en la representación (complejidad, detalle
y minuciosidad); sin embargo, se cree que es suficiente, por el momento, lo que se sabe
sobre las leyes que presiden la emergencia, estructuración, funcionamiento (ciclos),
desarrollo (crisis) y cambio (lucha de clases, desarrollo de las fuerzas productivas) del
sistema.
Este documento se piensa tiene el mérito de ensayar una mirada de la realidad en
curso a través de la aplicación del procedimiento y las figuraciones subjetivas avanzados,
pues, se cree que las ideas vigentes “… ya no son capaces de iluminar la nueva realidad que
ha nacido, porque su concepción y métodos de análisis… [el modo de uso que se hace de
ellos]… no pueden abarcar todo el movimiento que decurre en el presente...”, cuanto el del
porvenir. Todo proceso se insinúa, avanza y concluye (tautología), en su realización
máxima; esta concreción (la perfección) puede ser figurada; el escenario hipotético de la
meta se convierte en recurso heurístico para revisar de modo retrospectivo el proceso
“hacia él”, y el cual provee el conocimiento y el sentido de la actuación realizada y de la
que viene, puesto que la evaluación es necesariamente intermedia; pero también dicta la
conducta proactiva apropiada, una vez que se supone el horizonte, qué producto debe
lograrse, y el lugar de llegada.
La historia, en este caso es vista como continuum: el transitar prometeico-racional
del estado de ignorancia absoluta (ardipithecus ramidus) hacia el status de saber absoluto
(ser humano supramoderno), esto es, desarrollo civilizatorio lineal (con ruptura): constante
progreso de las fuerzas productivas materiales y humanas (“cultura”) hasta desembocar en
la producción de la máquina inteligente (del mismo modo que la evolución natural
concluye con el ser humano, el proceso evolutivo artificial llega a término con la
“construcción” de la máquina pensante autónoma, esto es, cuando –en uno y otro casos- el
135
nuevo proceso toma la posta del anterior, el que se transforma –luego- en evolución de tipo
cibernético automatizado), la cual se fusiona con el homo faber, proceso mediante el que
tiene ocasión la conformación supracortical (IN/IA) del tamaño del Universo
Como corolario se tiene: todo el Universo está en proceso de creación de su alter
ego: la idea, su representación (a través de la historia, del ser humano, de la praxis); la
historia está metadeterminada (de similar modo a como en el cigoto se hallan latentes todas
las determinaciones no desarrolladas del ser humano maduro, realizado); el proletariado (la
racionalidad) descubrió la senda de la historia y el papel del ser humano en ella (C. Marx,
A. Castillo B.), con su presencia y acción remarcó la ruta; el capitalismo fase clave de la
historia, concebida en términos de progreso; la humanidad va a la supermoderna formación
equivalencial; la transición a la verdadera historia (la democovivencia) lo hacen los
movimientos neosocialistas. El proceso de plasma “a tientas”; cuya abstracción induce a
introducirse en la mente de la humanidad, de modo de saber cuál es su estructura (más que
sus propósitos -implícitos), suponer cómo piensa, cómo se realiza en la coyuntura, para
“anticiparse a todos su movimientos”.
En ese marco, la humanidad, mientras atiende necesidades inmediatas y
reproductivas: genera y afronta nuevas, supera obstáculos –problemas: enfermedades,
agresiones naturales, pestes y en tanto usa recursos-, da salida a deseos de lucro, narcisistas,
a la petulancia hegemónica, etc.), avanza cada vez más hacia el desentrañamiento
(conocimiento) de los misterios del mundo, cumple su misión ciega, perdida: la
formulación de las leyes del modo de ser del Universo y, una vez que lo logra esta colosal,
monumental, proeza, se convierte en su Rey (del Universo): aquel ser, que conoce y
domina a la naturaleza. Con el triunfo de la conciencia sobre el “ser”, con el conocimiento
de éste, las oscilaciones presentes en el movimiento contradictorio entre conciencia y
materia, también cesan: amargo preludio paradójicamente triunfal, que anuncia que el
período mayor: el metaciclo universal (Universo viable y óptimo en curso), estará por
concluir.
Se quiere decir que, una vez consumada su misión, el ser humano “cae”: como
Luzbel (se ha transformado en verdadero Lucifer, en contradictor de Dios, pues, su
ejecutoria ha sido tal, que se cree “Ser el que ES”, se revela y se auto proscribe, en la
medida en que ningún ser puede mantenerse omnipresente, omnisapiente y omnipotente por
siempre [y esa una de las razones, que incitan a negar la existencia de “mundos fuera de
este mundo”]; y el Anticristo viene y se eleva al “final de los tiempos”, “para que se cumpla
lo que está escrito” -sic). En la modesta esfera terrenal, la vida racional se anula, puesto que
una vez llegado a la perfección (como fue la pretensión de la gestión empresarial nipona:
“cero defectos”, “calidad total”), sólo queda el viaje de retorno, esto es: “a producir lo
imperfecto” (dixit Jean Baudrillard: La ilusión del fin), y esa conducta es una
“contradicción in sujeto”, “en los términos”, la negación de la “premisa mayor”.
Ahora bien, de existir la “Providencia”, Esta –“al final de los tiempos”- recibiría a
aquella generación de inteligencia natural, mixta o artificial triunfante con alborozo y la
integraría en su seno, pues, seguramente “Dios” le diría a la humanidad atea, científica,
postpolítica, buena, de ese entonces (también que el ser humano llegue a ser “santo”,
“salvo”, depende del desarrollo y del estado de las fuerzas productivas; la ciencia y la
técnica alteran la naturaleza humana): “venid benditos a gozar de mi Reino, porque aunque
sea tozudamente negándome, han luchado por retirar de la escena histórica los regímenes
divididos en clases en los que la dominación ha explotado a los más pequeños: mis hijos,
por pretender instaurar una forma humana de bienestar para todo el prójimo, y por cuanto
me han encontrado, han llegado a conocerme, por esfuerzo personal, con el uso de la
propiedad única que he puesto en Uds.: la inteligencia”, aplicada en el hacer científico y
técnico, incluso con la oposición de quienes han dicho actuar a mi nombre: el calvinismo-
luteranismo.
Mano, herramienta, máquina, robot sapiens, conocimiento total; el ser humano in
abstracto, es un ser extraordinario: se siente orgullo por él. Estas líneas son la evidencia del
talante agradecido de su autor, respecto de todos quienes han inscrito su vida y la han
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ofrendado en la búsqueda de la simetría humana (Marx dice: sólo los animales no se
inmutan ante el dolor ajeno), de aquellos que han desarrollado las fuerzas productivas, el
conocimiento y también el arte, fuera de la consideración ideológica de clase. En verdad, ha
sido un privilegio formar parte del género, disfrutar de sus proezas, participar del
sufrimiento, de sus sinsabores y “sentir la emoción” por las ejecutorias humanas realizadas
y por las que están pendientes, esto es, aquellas a darse cuando ya se haya “virado la
esquina”; momento en el que, terminada exitosamente la faena, la controversia final
presente entre creencia y heretismo, se resuelva de modo simple, dialógico, comprensivo.
Quito, 18 de marzo del 2016.
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140

Reflexiones

  • 1.
    1 “SIN CIENCIA NOHAY ´PARAÍSO´”. REFLEXIONES. Justo Castillo Freire.
  • 2.
  • 3.
  • 4.
  • 5.
    5 TABLA DE CONTENIDOS. Presentación7 Hasta ahora se ha escuchado la “palabra de dios”. En adelante sonará la voz de la materia provista de conciencia 9 La nueva concepción de la historia 11 Reflexión evaluatoria (intermedia) del proceso de la vida 13 Del capitalismo al comunismo 17 ¿Qué le pasa al mundo? ¿En qué momento de su desarrollo se halla la humanidad? ¿Cuál es su estadio próximo? 22 Ensayo de integración de categorías y leyes de la economía política marxista con las de orden filosóficas, para la comprensión de la coyuntura y de la realidad, en cuanto tal 32 Individuos del tercer milenio: seres que colaboran para el usufructo del “trabajo coagulado”, en el desarrollo del pensamiento y que progresivamente se auto comprehenden en el concepto: ideas sobre el siglo XXI 37 Acciones contrahistoricas de la izquierda tardía 48 La difícil transición, de la economía empresarial a la popular solidaria 51 Frente a la actuación de la izquierda: “cuña del mismo palo” 58 Las consecuencias de los excesos imperialistas y la sumisión europea al “atlantismo”: efecto rebote 63 En torno de las interesadas evaluaciones sobre la década (“perdida” -sic) de gobierno 67 Argentina, Venezuela (Brasil/Ecuador/Bolivia): ¿fin de la onda “juglar” política (CELAC) o reconquista yanqui de su patio trasero (Alianza del Pacífico)? Intento de ubicación de la “cuestión” en un plano más amplio 7 1 Nociones epistémicas proactivas, sobre la historia 83 En la fecha conmemorativa del deceso de Jossif Vissarionóvich Dzhugashvili Stalin 86 A propósito de la “comprobación” (disqué), de la predicción del señor Einstein, sobre la existencia de “ondas gravitatorias” 97 Con relación a la visita de Obama a Cuba 99 El cuento ese de la democracia, de las libertades, de la propiedad 104 En el día clásico de los “camelladores” 119 La cuestión política americana: los últimos incidentes y los en ciernes121 Nacional: la “selección ´b´”, del Ecuador 126 Leyenda (actualización: Robert Stack -Misterio sin resolver) 130
  • 6.
    6 Ante la fecha,que conmemoran todas las personas 132 Conclusiones 134.
  • 7.
    7 PRESENTACIÓN. Luego de 15años de investigación de índole sobre todo bibliográfica en torno de la tópica filosófica en general, desarrollada entre los 40 y 55 años de edad o en el período 1997-2012, la persona autora del presente documento, terminó de poner por escrito los resultados de la misma. El trabajo resultó voluminoso, a la sazón: una extensa exposición comprehendida en 5 libros, de mil hojas cada uno (en tamaño cuaderno), que contienen las diversas materias abordadas de modo completamente correlacionadas (Ciencias Filosóficas, Naturales y Sociales), el cual lleva por título: “LA NUEVA CONCEPCIÓN DE LA HISTORIA” (www.nuevaconcepciondelahistoria.com); la investigación básica está expuesta in extenso en cuatro tomos, mientras que el primero, es el resumen. Por el 2012, los libros fueron subidos a la red, a efecto de socializar su contenido; de manera que en la Internet circula la obra, aproximadamente durante tres años ya. Las razones que empujaron a realizar esa compleja y particular empresa (sobre todo porque ese tipo de trabajos se han vuelto actualmente raros; y, cuando ocurren, se los hace según enfoque posmoderno descriptivo de los “pequeños relatos”) se emparentan con la necesidad de saldar una preocupación de orden cuasi estrictamente personal: la inquietud respecto de la razón de la existencia del ser humano, de la vida, del Cosmos en general; la citada interrogante, de acuerdo al parecer del autor, ha sido respondida. Inquisición derivada versó sobre cuáles son las tareas que dan sentido a una vida, en el presente. Finalmente, la preocupación avanzó hacia topar interrogantes en torno de en qué momento vive la humanidad y cuál es la explicación, la trama yaciente en la abigarrada articulación de procesos en despliegue, quienes no parecen tener sentido, que van a la deriva; finalmente: en lo tocante a cuál es el estadio venidero. Se tiene la creencia, que también tales preocupaciones han alcanzado asistencia. Es posible suponer, por tanto, que sobre las tópicas en mención: poca atención se ha puesto. Sólo en dos personas se ha topado con el tratamiento de aspectos temáticos del orden referido, en tanto pensamiento en verdad, innovador: en Carlos Marx y en el Sr. Dr. Alfredo Castillo B.; en el resto, únicamente se ha notado la exposición de ideas tautológicas extraídas del gramscismo, del echeverrismo, del dusselismo, del foucualtismo, del habernacismo, etc. No cabe duda (incluso en la perspectiva positivista “estructuralista” althusseriana), que Marx maduró: avanzó de una posición humanista antropológica archi revolucionaria, a una revolucionaria científico-filosófica; giro que le permitió advertir a la historia en su carácter de movimiento progresivo, en el que cada etapa suya, cumplía una función. Al capitalismo le es propio “crear la base material del mundo nuevo” (la democovivencia), luego de lo cual debe dejar la escena histórica, no antes; en sentido teleológico cuasi kantiano: el ser humano va hacia el dominio y conocimiento total del mundo. Concluida la tarea, se pensó pasar a prestar atención al desarrollo de los acontecimientos, con el propósito de advertir si alguna de las hipótesis prospectivas formuladas en el trabajo daban a entender que podían cumplirse, o por lo menos permanecer atento sobre los avances científico-técnicos, como respecto de los escritos atinentes a la formulación del escenario futuro de la humanidad. Otra tarea, llevada a modo de divertimento, ha sido pasar revista a los hechos económico-políticos de coyuntura del Ecuador (los avatares, las tribulaciones del “´tiempo´ histórico” en inserción), sin desconectarlos de la trama global de los procesos, así como en atención a las grandes circunstancias de la vida humana. Ahora bien, la nota que iba a diferenciar estos análisis de todos los existentes, consistía en la adopción de una conducta perceptiva diferente, que esté signada por la aplicación del conjunto de categorías, leyes y la visión formuladas, material que se halla aplicado en los libros enunciados en el párrafo inicial. Las nuevas categorías: teoría de la propiedad, modelo de desarrollo humano (1ra. Naturaleza [reproducción natural: valor de uso], 2da. Naturaleza [reproducción social: valor de cambio], 3ra. Naturaleza [reproducción maquinizada: “valor” de usufructo]), condición animal, propiedad de la inteligencia, unidad mínima de inteligencia (de pensamiento;
  • 8.
    8 programación lógica), bancogermoplásmico, hedonismo (artístico, empresarial, religioso, humanista, ecológico), neocórtex, neoidealismo, condición racional, neoproletario, transición, revolución subversivo-intelectual-ciudadana, cuestión social, cuestión espiritual, cuestión global, neoprometeia (IA), división posmoderna del trabajo, bloque histórico hemisférico, homogenización, cuestión humana (ontopraxeologoteleología), ethos supramoderno, reproducción automatizada, “valor” de usufructo (input/output: modelo sraffiano), robot sapiens, tercera naturaleza, racionalidad teleológica, destino común de la humanidad (humanología/historia), protodivinidad, perfección, absoluto, democovivencia, campo de conciencia, supraidentidad, condición divina. Los resultados del trabajo se hallan plasmados en las reflexiones, que a modo de artículos componen este documento. Los primeros ensayos abordan de forma resumida y sencilla la matriz de principios filosóficos, que son el asiento de la cavilación; luego se avanza a la proposición de fórmulas interpretativas sobre los procesos económico-políticos globales; los referentes al subcontinente suramericano; a continuación, se alude a los hechos propios del Ecuador; finalmente, se ha dejado sitio para añadir reflexiones más profanas. En todo momento se pone énfasis en la tesis de que la humanidad recorre los últimos tramos de la formación social capitalista, que el proceso vigente es transicional, el cual avanza por vía intermedia, esto es, que toda forma radical respecto de edificación del nuevo escenario de reproducción humana, se halla proscrita. Como corolario se arriba a la conclusión, que: “Sin ciencia no hay paraíso” (contrario sensu a la expresión: “sin satisfacción de los sentidos no hay paraíso”, puesto que no es la esfera arcaica, de la animalidad del “ser”, sino la de la entera racionalidad, la que configura al “súper ser humano” ); en la medida en que el dominio cognitivo del mundo lleva al ser humano a producir los instrumentos y los métodos a través de los cuales este ser deja atrás su naturaleza primigenia (en lugar de reincorporarse a ella, como piensa el humanismo ecologista hedónico), forma su propia naturaleza: tercera naturaleza (providencial o campo de conciencia); “cielo”, en el que reina el ser pensante, sobre el proceso de formación de la “idea”. Finalmente, el objeto de reunir estas reflexiones y prepararlas para una posible publicación formal, es testimonial: que quede escrito, que si se pensó de modo diferente al que es el común denominador en la coyuntura “posmoderna”. Quito, 15 de abril del 2016.
  • 9.
    9 (En la web).Se ha hecho la presentación del sujeto (con sumo respeto y diligencia, desde luego); se han expuesto algunas ocurrencias filosóficas; se ha aludido a Stalin, al conmemorarse un año más de su deceso (lo cual debe haber producido urticaria en más de una persona “amiga”); se han ensayado esfuerzos, básicamente líricos por “defender” al gobierno ecuatoriano: a su Presidente y a Alianza País (sin que se pertenezca a dicho Movimiento y que tampoco se comparta del todo su ideario y prácticas; en realidad, lejos de acá, la intención de hacerse con provecho alguno); a decir verdad: la referida adhesión al sector oficial, ha sido hecha tan sólo por responsabilidad histórica. Ahora, para variar, se hacen llegar unas cuantas anotaciones, que aluden a las cavilaciones de un “alma” en pleno estado de serenidad ya. Mientras tanto, de todas maneras: “La soledad del pajonal al corazón se iguala… Han pasado ya seis cosechas; en el campo sólo hay rastrojo… Ya las ramas de los sauces se inclinaron más al río…”1 . HASTA AHORA SE HA ESCUCHADO LA “PALABRA DE DIOS”. EN ADELANTE SONARÁ LA VOZ DE LA MATERIA PROVISTA DE CONCIENCIA. En lo personal, desde temprana edad se fue asaltado por la inquietud: ¿para qué está el ser humano, en una palabra: me encuentro yo, en este mundo? (pregunta concebida todavía en los dominios de la percepción escatológica). Las especulaciones usuales al respecto, jamás satisficieron dicha “sed de saber”. Las soluciones de mayor circulación pueden ser: para nacer, crecer, multiplicarse y morir; para encontrar a Dios, hacer su voluntad y acceder a los Cielos, caso contrario descender al Averno; para ser revolucionario y liberar a la humanidad de sus contradicciones internas: eliminar la explotación, la dominación y la sujetación (la propiedad privada del capital, la concentración de riqueza, la alienación); para dedicarse a la empresa: realizar las mejores “diligencias y oportunidades”, arriesgarse: invertir el capital, crear empleo, producir bienes y servicios, para atender las necesidades de la población y obtener un justo retorno; para asumir una función científica, 1 Peshte longuita: pieza clásica musical ecuatoriana; Sanjuanito, entonado por el excelente grupo folclórico boliviano: Bolivia Manta; letra y música del compatriota Manuel María Espín Freire. Música hermosa, que encierra el talante psicológico sano, ingenuo del “bien amado pueblo”; en una palabra: que denota todos sus buenos sentimientos.
  • 10.
    10 dedicarse por enteroa la ciencia, reprimir los impulsos hedónicos primarios y apoyar el prurito positivista atinente al esclarecimiento de los misterios del mundo. En el marxismo (en Marx) se estuvo apercibido, de que se encontraban los elementos heurísticos requeridos para proceder a la formulación de la respuesta satisfactoria a tal inquietud de modo racional, o sea, “partiendo del mundo mismo”, no mediante la construcción de mitos, de dioses, de demonios, de cielos, de infiernos. Pero el marxismo (no Marx) al igual que ha dado pasos para avanzar una contestación positiva para dicha incógnita, inmediatamente se ha vuelto “obstáculo epistemológico” a ella: ha producido “un cierre” en ese campo del saber; en realidad, ha abierto y a la vez ha bloqueado el camino (“el futuro no está escrito”, ha sido su aforismo prospectivo). Eso ha ocurrido con los grandes marxólogos (Dussel, Lowy, Echeverría), muchos de los cuales ni siquiera se han notificado del hecho, otros no han pasado de su problematización epistémica, y unos terceros han dejado pendiente su tratamiento. En suma, las inferencias adelantadas distaban, según opinión personal, mucho de arrojar una proposición consistente, que sea capaz de despejar esa brumosidad, de ese problema filosófico vital para toda existencia, que ha dejado atrás la preeminencia del “ser animal” en su vida. El carácter y estado de intelección del mundo, así como su posición (actitud) ante él, son de orden histórico y estructural, pues, los mismos dependen del estado de progreso material alcanzado y de su reflejo subjetivo. No en todo momento y circunstancia –tautología- es posible plantearse las preguntas apropiadas, así como el modo de proceder a efecto de producir las respuestas; pues, el proceso de desarrollo perceptual abstracto es colectivo y crece mientras avanza la vida de la contradictoria comunidad. Llega un momento, por tanto, en el que se produce un “efecto de singularidad”, de salto cualitativo en el seno del pesar filosófico (a la manera de Kuhn): todas las piezas de un rompecabezas han sido producidas; ahora, no queda más que juntarlas de modo orgánico ordenado (como Einstein y su Teoría de la Relatividad; Watson y Crick y el modelo de doble hélice del ADN), de suerte que aparezca el todo “construido de manera a priori”, por tanto derivación sospechosa (suele decirse: “es muy hermoso para que sea realidad”): la esencia y la complejidad al unísono, de consuno. Aunque es la esencia la que es objeto de la búsqueda, de la “apuesta”. Hoy se puede ya “morir tranquilo”, puesto que la respuesta sobre la pregunta en torno de la razón de ser, del ser humano en el Cosmos, está perfilada (la tribulación existencial ha amainado), como es obvio: partiéndose de Marx (la persona que borronea estas líneas, que sepa, se ha notificado, que sólo en el pensamiento de dos personas se halla planteada la respuesta: en Carlos Marx [Los grundrisse: capítulo sobre las máquinas {el ser humano encarga el trabajo al autómata y se dedica a conocer y a dominar a la naturaleza}] y en el Dr. Alfredo Castillo B. [el prominente pensador ecuatoriano en una de sus disertaciones dice: “el ser humano reifica e incorpora en su gran universo espiritual a la naturaleza entera”]). Con base en estas poderosas “intuiciones”, se ha podido decir algo más al respecto, para lo cual se ha debido conjuntar varias áreas del saber: las ciencias naturales, las sociales, las filosóficas. El ser humano es el zenit de la evolución; su particularidad reside en que dispone de inteligencia (de neocórtex, en sentido más ontológico), por lo que su papel en el Universo es especial: debe necesariamente representarlo. Y la porquería reflexiva completa se reduce a una minucia: a la “Teoría de la propiedad”. Noción de la historia con sentido teleológico. La “teoría de la propiedad” es su elucidación. Cada organismo vivo (e incluso la modalidad inorgánica de la existencia: el oxígeno, por ejemplo, tiene dos electrones: solamente puede aliarse con otro elemento en enlace covalente) cuenta con una propiedad que define su ser. A un ser, luego, no se le puede pedir ni más ni menos, que lo que su propiedad es capaz de darle: ese su destino2 . Una 2 Una pregunta elemental, pero muy sugestiva: las plantas están para producir frutas, las reses para producir carne, la abejas para producir miel, el aire para que se sirvan de él, plantas y animales; el ser humano: ¿para qué está en la Tierra? Para ir al cielo o al Infierno, como dirían los cristianos; para reencarnarse, alcanzar la
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    11 planta posee clorofilacomo su cualidad inmanente, su función es producir materia verde; una res tiene cuatro pansas, su papel es transformar vegetales en proteína; un león contiene en su sistema digestivo potentes ácidos gástricos, su rol es regular la reproducción de los herbívoros mediante actos de depredación y de este modo controlar el “extractivismo” desertificador de los herbívoros, que puede alterar el equilibrio natural más allá de sus rupturas cíclicas; el ser humano posee la propiedad de las propiedades: el neocórtex (el órgano de la asociación, que permite pensar, representarse el mundo, formar la conciencia [los biólogos o los genetistas dicen que el ser humano comparte el 99% del ADN con el chimpancé; se asume, que el 1% del genoma diferencial humano corresponde al desarrollo de las células nerviosas cerebrales, que permiten pensar]). El ser humano, luego, en el sitio en que se encuentre –verdad de Perogrullo-, cavila: esa, la unicidad de la historia (la compatibilidad general humana: la civilización, la cultura), el rumbo común de la vida: Aristóteles, Kant, Hegel, Marx (“la historia como sentido” [La tendencia inscripta en el desplazamiento humano es hacia la homogenización: cosmovisión objetiva, unidimensionalidad; la última etapa es el “pensamiento único”, una sola raza, indiferenciación del modo de ser, del pensar, de dejar de sentir]; la humanidad no puede escapar a su destino, al desplazamiento realizante de su genética: el designio inconsciente de la historia, la racionalidad inmanente autoconducida -lógica- de los procesos sin sujeto). Cada ser humano es una “unidad mínima de inteligencia” (supra identidad); ésta la “abstracción inicial” del proceso cromosomático, con lo cual aparece el propósito de ese tipo de existencia –humana-: llegar a ser (lo es ya –en el “imaginario” de su elite positivista), el “ser absoluto”. En realidad, si la humanidad no se pone (descubre) su meta, queda a merced de la ley expuesta por el filósofo griego Séneca: “no existe viento favorable, para quién no conoce puerto de destino”. El cambio más radical a darse en la humanidad, consiste en que ésta debe renunciar a su naturaleza animal primigenia (la esfera sensorial), para poner en escena una nueva conducta, en coherencia con la fase instaurada y la meta correspondiente a ella; en esta ocasión se trata de la “meta de las metas”, en cuanto la misma hace realidad el paso terminal y definitivo de su misión: la producción de la “idea absoluta”. ¿Será esa una transición dolorosa? NO, Pues, el susodicho es un hecho todavía realizado sin consciencia. La conciencia es el reflejo (incluso mecánico) de la realidad; el carácter reificante de esta última impone también la conducta. Ese “cambio de paradigma” mental y comportamental tiene la necesaria mediación “para sí”, de la transformación de las condiciones materiales de existencia. Una humanidad que ya no trabaja ocasionalmente, por un momento se sumirá en el hedonismo. Ahora bien, “No hay mal que dure 100 años ni cuerpo que lo resista”; de ese fango surgirá, “como el Ave Fénix”, el nuevo ser humano, cuyo modo de ser nada tenga que ver con su pasado; remoto realizado, que se pondrá como su antítesis. Ser humano mismo y renovado, que mire (¿con desprecio?, ¿con vergüenza?, ¿con repugnancia?) con indiferencia, con desinterés y a la vez: con comprensión a aquellas actividades que antaño llenaron de “contenido” la vida, que formaron parte del background de su realización: la mitología religiosa, la diversión, los pasatiempos, la recreación, el arte, el juego, los placeres de la vida: el sexo, la culinaria, los paseos, la droga, o sea, las preocupaciones e intereses propias de sus naturaleza animal. El ser humano deba dejar atrás esta “naturaleza”: lo está haciendo en ciertos sectores, para formar la propia (naturaleza), distinta, pero que sin embargo tiene como pisos inferiores suyos a la naturaleza natural y a la artificial (¿Cómo mira el ser humano viejo el pasado que fue para sí, en la niñez actual?). El ser humano está en plan de convertirse en "Dios"; o, el Universo (la Materia) se halla en vías de dotarse de su "Dios" a través de la actuación del producto supremo suyo: el ser humano. Ni complejo de inferioridad ni soberbia. Ahora bien, si debido a un falla en las leyes siderales o por otra razón de la praxis (destrucción de la casa planetaria, las guerras, perfección e integrarse a la “energía universal”, sostendrían los hindúes; para decesar e integrarse al ciclo de la materia, supondrían los ateos marxistas.
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    12 etc.), el “telos”humano: la formulación de la “idea” y la gestión temporaria del Universo, se viese frustrado por desaparición de las unidades aglomeradas de pensamiento, debe asumirse: que ese horizonte estaba dispuesto para la historia; y que en otro ciclo universal o en otro Universo será. En realidad, a la Materia no le interesa las preocupaciones humanas al respecto, pues, ella puede destruir todo lo hecho de un solo plumazo, puesto que “está en capacidad” de volver a hacer todo estocásticamente de nuevo. El neocórtex es el más potente producto de la evolución natural/social; en realidad: es el último eslabón progresivo natural, al que ni la propia naturaleza puede superarlo: frente a él, esta última: se siente impotente; la que –a partir de un momento dado- recibe, más bien, la retroacción, la remodelación de él; pues, como ocurre en el recambio generacional de roles al interior de una simple institución familiar burguesa monogámica: el Padre, que guió, que enseño, que tutoreó a su primer hijo, ahora su vástago crecido, preparado en las ideas modernas, gallardo, audaz, toma las riendas del hogar, se sobrepone con garbo a su progenitor, pasa a comandar “la casa” con el beneplácito, con la satisfacción, con el orgullo del jefe natural: el cual le mira de soslayo y se pavonea. Precisamente el neocórtex es el aditamento orgánico de última y final data, que: 1) puede adaptarse al ambiente natural (y social –someterse o dominar en las formaciones clasistas), 2) ser capaz de subsumir las condiciones naturales y del entorno en general “para sí”, 3) tiene el don de transformar –de modo relativo- la situación dada a su conveniencia, 4) crea nuevas condiciones y, 5) realiza una mixtura entre las cuatro citadas, para hacer exitosa su presencia, perennizarse: para crear la idea. La inteligencia es el poder absoluto, frente a la que: “nada se resiste”; si su despliegue conduce al saber absoluto (la “diosa naturaleza”, en efecto, “creó a su hijo omnipotente” –la humanidad- y éste debe alzarse por sí mismo hacia su forma “providencial”), el complejo de inferioridad -el trauma- se derrite y el posthumano se convierte en “´ilota´ coronado” (todas la utopías que el ser humano se figure se harán realidad un día, puesto que como él, sus fantasías se hallan dentro del mundo, de sus leyes, de sus posibilidades [“La computadora planetaria que todo lo sabe. Se le pregunta: -¿Dios existe? Responde: ´Ahora, sí´”]). La inteligencia se objetualiza: realización de vida (fuerzas productivas) a través del trabajo en colectivo: creación de instrumentos, conservación, reutilización y mejoramiento (tecnología: objetivación de la razón): progreso prometeico (milenarismo, visión optimista de la historia; la “ley del valor” es la verdadera base del progreso, del desarrollo acelerado e ininterrumpido [actualmente, ya se gobierna la “energía” del átomo, se manipula la vida con la genética, se ha avanzado mucho en la producción de inteligencia,…, de modo que la tendencia está puesta; luego, la teoría del “post-desarrollo”, por el momento, es impertinente]). Si sobre un libro que se empieza a leer le dicen el epílogo: ¡no importa!, pues, de todos modos la lectura debe seguir. Luego concluye todo y se inicia un nuevo ciclo sideral (Big rip). Quito, 17 de marzo del 2016.
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    13 LA NUEVA CONCEPCIONDE LA HISTORIA. A.- SINOPSIS. Cuestión filosófica, teóricamente resuelta: sentido de la historia: progreso prometeico; función de la vida humana: “… su comprensión y su dominio… [control]… de la naturaleza…” (K. Marx); propósito de la inteligencia: producir la “conciencia de sí”, de la realidad en tanto tal (la idea refleja los rasgos esenciales de la materia, expone la dinamia de ella: la ley del movimiento presente y la de su tendencia –mudanza-; pero, sobre todo, los rudimentos de esa nueva realidad, en la que se supera la actual y se realiza la razón humana, en coherencia con el concepto científico objetivo de “desarrollo humano”: naturaleza, naturaleza/ser humano, ser humano/naturaleza, ser “divino”). La Materia esculpe a “Dios” (La Carne Enverbada) en el desarrollo de las fuerzas productivas; el Universo forja su regente en la forma singular suya: el neocórtex, supera la indeterminación heisenbergiana, en la ciencia y en la técnica: la conciencia absoluta; la naturaleza se humaniza, se subjetiviza, se “providencializa” (el ser humano sopla, en la “nariz” de la mecánica automatizada antropomórfica, el aliento de la inteligencia artificial -redes neuronales/simulador de pensamiento, robot sapiens, posthumano). En la lógica-histórica, la Religión (Cristiana, Hindú) viene a ser el “disfraz metafísico del auto movimiento” de la humanidad. Ser Humano: yo soy la inteligencia, el que produce la verdad y que va a la tumba; el que es como yo, no vivirá para siempre; soy el que quiere ser, el que estoy siendo, el que voy a llegar a Ser. La vida/la muerte han dejado de ser el misterio. Al final queda tan sólo la potencia, que busca un nuevo acto: la masa y su propiedad primigenia (la polaridad): el autocinetismo; la esencia de la Materia es existir, ser, permanecer; “nada hay eterno fuera de la materia en perpetuo dinamismo y de las leyes con arreglo a las cuales se mueve y cambia” (la Palabra pasará, pero la Materia no pasará). HASTA AHORA SE HA ESCUCHADO LA “PALABRA DE DIOS”; EN ADELANTE SONARA LA VOZ DE LA MATERIA PROVISTA DE CONCIENCIA.
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    14 B.- DESARROLLO. 1.- POSTULADOS. Lafunción del ser humano en el Cosmos, es producir la idea (el conocimiento total). La propiedad específica con la que está dotado (neocórtex: neuronas de la asociación, base material del pensamiento, de la inteligencia), determina esa misión. Si bien no existe el antecedente en el que se refleje el proceso “hacia así” realizado de un conjunto racional, la comprensión del presente y del pasado, así como el diseño de una política coherente de la praxis, sólo es posible con la formulación de la meta de la humanidad (En sentido clásico: una persona de 18 años, se ve a los 30 profesional, con empleo, una familia, etc.; sabe su procedencia, qué es, a dónde va, y qué debe hacer). 2.- TEORIA DE LA PROPIEDAD. - La propiedad privativa de un ser, define, preestablece el sino del mismo (determinación). - Todo ser vivo tiene una propiedad (“don”) exclusiva, que lo delimita (a éste, no se le puede pedir más, de lo que dicha cualidad singular, le conduce a dar, lo permite): - Plantas: clorofila (producir materia verde). - Res: cuatro panzas (transformar vegetales en proteína). - León: poderosos ácidos gástricos (debe regular el crecimiento de los herbívoros: agentes/instrumentos, productores/destructores del equilibrio cíclico natural). - Ser humano: el neocórtex (neuronas de la asociación, del pensamiento, de la representación; pero el ser humano puede hacer lo que los animales hacen por separado –las alas: volar [el avión], el murciélago: el radar,…-, porque tiene el órgano productor de “órganos”: el cerebro). 3.- LA PROPIEDAD DE LA INTELIGENCIA. - Último eslabón evolutivo natural (con ella, termina el proceso progresivo de la naturaleza). - Tiene solamente el ser humano (y es una sola: racional). - Convierte en único, en superior, a este ser. - Esta es el neocórtex: base material de la inteligencia. 4.- FUNCIÓN DE ESTA PROPIEDAD (del neocórtex, de la inteligencia). - Producir la idea. - Sostener la sobrevivencia. - Paralela producción de ideas (la ciencia, la técnica). 5.- LA INTELIGENCIA SE ONTOLOGIZA (praxis). - Fuerzas productivas. - Producción espiritual. 6.- LA HISTORIA (la praxis): PROCESO DE PROGRESO (hipótesis prospectiva). - Contradicción (fuerzas productivas-relaciones de producción). - Sistemas humanos: preclasistas, clasistas, postclasistas. - Cada uno cumple una función (Propiamente: en la base de cada fase progresiva histórica, operan leyes concretas de reproducción humana –modos de producción- y también una regularidad de la población).
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    15 a.- Comunidad primitiva:constituir los nexos, formar el sistema: el sujeto gregario; esta comunidad no volverá a separarse jamás; la que luego se escindirá internamente (las clases) e inaugurará su desarrollo prometeico. b.- Esclavismo: dar forma a la división del trabajo (manual/intelectual), crear el hábito, en un sector de las elites, de producir los saberes; iniciar la superación del pensamiento mitológico. c.- Feudalismo: producción estética, la urbanidad elitista, ganar en edad, sostener e incrementar el grupo humano escindido. d.- Capitalismo: “producir la base material del mundo nuevo” (primer sistema de acumulación -privada); paroxismo del progreso: competencia (explotación, dominación, concentración de riqueza). e.- Socialismo: sistema de tipo transicional; motor dual –emulación- al principal capitalista; asistente del proceso de acumulación (social); crear la idea de la racionalidad igualitaria; ejemplificar la utopía: revolución, dictadura del proletariado, ensayo de edificación de la sociedad socialista: la ex URSS y su Campo (casuística, emulación, revisionismo, defección). f.- La transición: (mutatis mutandis: 1956-2050) época cambiada. División global del trabajo: las empresas multinacionales (la neotriada: EU, UE, Japón –y los BRICS) completan el proceso de automatización (la historia ha ratificado, por un lapso más, al capitalismo –la competencia- la tarea de continuar –y completar- el desarrollo de las fuerzas productivas); el Sur (neocolonialidad), crea las nuevas relaciones “sociales” (la comunidad humana). El capitalismo está en orden de ser cambiado, dado que cuasi ha cumplido su misión o, en su defecto: por cuanto existe ya otra propuesta, que termine dicho papel (la automatización), con omisión de las lacras sociales y ambientales. La historia, de modo centrista (neosocialismo, socialismo del siglo XXI, ecosocialismo), avanza sobre los rieles: capitalismo y socialismo. g.- Comunismo: último sistema humano (imperio de la racionalidad absoluta, se ha superado el hedonismo burgués, religioso, de la felicidad sensorial, incluso estética: el ser humano frío, hierático, insensible: se ha vuelto “Dios”). Producción de la idea (ley del “valor” de usufructo, el trabajo ha salido de la escena histórica, automatización de todas las esferas de reproducción de la vida, democovivencia). 7.- DE LA ONTOLOGÍA A LA GNOSEOLOGÍA: LA TELEOLOGÍA. - La primera meta de la naturaleza (según sentido pertinaz metadeterminista, que en cierto modo personaliza a la realidad), fue crear el neocórtex: el órgano de la representación. - La senda del progreso histórico dado demuestra, que va hacia la segunda meta: producir el robot (la automatización concreta), para que el ser humano se libere del trabajo y se ocupe por entero en la actividad, que es la razón de su ser: la creación de la idea absoluta (el alter ego de la materia). Este hecho, en vista de que de por medio estuvo la conciencia, la voluntad, podría conseguirse con socialismo (racionalidad) o con capitalismo (animalidad). El proceso fue únicamente burgués al principio (etapa competitiva del desarrollo del capital); luego, mixto en la fase intermedia: la ex URSS y su Campo y el capitalismo (etapa monopólica del capital); y, termina “unipolar”, con la presencia capitalista total (globalización). - La tercera y última meta (telos) de la realidad, es producir esa idea; proceso en el que se realiza el neocórtex (interface entre todos los cerebros humanos y de estos, con un
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    16 centro de inteligenciaartificial, estructuran la mente del tamaño del Universo –la capacidad objetiva para conceptualizarlo), la materia es simbolizada, con lo cual el ser humano ha cumplido su rol. - Una vez aquí, no tiene sentido ya más, la inteligencia (el neocórtex; strictu sensu: la vida del ser humano), puesto que cuando todo está simbolizado, categorizado, no tiene razón la existencia del órgano de la representación (es el momento –único- en el que este ser se ve impelido a realizar su libertad: tomar la decisión de “ser o no ser”). ¿Es todavía temprano para pronunciarse de este modo? Es posible que estas hipótesis de muy largo aliento en la progresión humana, a pesar de que las mismas cuentan a su favor con la evidencia contenida en el desplazamiento histórico tendencialmente progresivo de la ciencia y de la técnica, para la mentalidad humana actual: no sean admisibles (plausibles), pues, “no se puede pedir a un ser, que haga …[piense en]… algo, que todavía no está en su naturaleza” (K. Marx dixit). No obstante, ellas tienen el mérito de apuntar una salida honorable para la especie, en cuanto la rescata de las garras de la depresión existencial, de la torpe inserción de la inteligencia insumida en la sola recirculación hedónico-teológica retardataria generación tras generación (“gastar pólvora en gallinazo”, suele decirse), para sugerirle lo que necesariamente viene: un “orden superior de civilización” (M. Nicolaus): la civilización del “Ethos supramoderno y del „valor‟ de usufructo”, “metaracional”, de la inmanencia/trascendencia intersubjetiva racional (realización plena del poder de la inteligencia; este supuesto, no solamente que es un hecho: ¡es también una exhortación!). Quito, abril del 2015.
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    17 REFLEXIÓN EVALUATORIA (INTERMEDIA)DEL PROCESO DE LA VIDA. Solamente la “profecía”, que considera el escenario futuro en sentido positivo, de avance, de desarrollo edificante del ser humano, debe ser tomada como fiable, puesto que responde a la necesidad, a lo que es racional y tiene derecho a ser dicho (–F. Engels). La función del ser humano en el Cosmos, es producir la idea (el conocimiento total); cumplido ese objeto, no tiene sentido ya la producción de nuevas “unidades de pensamiento” (el apareamiento, la clonación, la vitrificación, la criogenización, la inmortalidad) o de su sucedáneo: el robot sapiens. La propiedad específica con la que está dotado el género (neocórtex: neuronas de la asociación, base material del pensamiento, de la inteligencia [y de las neuronas intermedias {interneuronas} asiento de la memoria adquirida –P. Panchout]), determina esa misión. ¡Increíble!, ¡impresionante!: la naturaleza de modo aleatorio se ha ido acomodando para crear y sostener –en su orden- a la especie, que debía representarla (la elaboración de la idea). Ese: ¡el sentido de todo! Dos entretenimientos (formas superiores de trabajo, de la praxis) justifican plenamente la vida (del neocórtex, de la inteligencia [la grabe responsabilidad de contar con ella]): la acción política (en la coyuntura histórica) y la científica. La primera: lucha en el seno del orden “social” (humano) a efecto de eliminar el padecimiento de las 9/10 partes del género (sólo los animales no se inmutan frente al sufrimiento de los demás –K. Marx-; pero esa no es una posición ética, sino racional); la segunda: atrapar todo el conocimiento del mundo (ser una “águila arpía”: siempre en las nubes, pendiente de la eclosión de un nuevo “paper” científico en la “web”; bajar en picada sobre él, con la garras desplegadas inmediatamente para usurparlo) y/o aportar en su producción/difusión, para pasar al nuevo estado de materia (del orgánico-racional al simplemente físico): la muerte, con el máximo dominio intelectivo del mundo en el que se actuó. Posarse sobre los hombros de los máximos exponentes del pensamiento (que para Newton en su momento, se dice, eran dos: Galileo y Descartes): Heráclito, Homero, Aristóteles, N. Copérnico, G. Bruno, G. Mendel, J. Kepler, I. Kant, Spinoza, Hegel, Newton, Darwin, Marx/Engels, Lenin, Stalin, Mendel, Marie Curie, Mileva Maric, T. de Chardin, C. Sagan, A. Leontiev, Rosalind Franklin, I. Asimov, S. Miller-Fox, Agustín Cueva, Grossmann-Dobb-Shaikh-Amín-Guerrero, Althusser-Balivar-Castells, Biessonov, Kapitza, P. Panchout, G. Arrighi, J. L. Fiori, I. Wallerstein, R. Penrose (Bueno: también de Smith, Ricardo, Misses-Hayeck, Kalecki, J. M. Keynes, Schrodinger, Pareto, Parson, Gramsci, Habermas, Toffler-Drucker, J. Barker, Dussel, Foucault, Hawking, P. Krugman, T. Piketty). Ser humano: “carne con necesidades”, “conciencia sensible”, “inmanentismo absoluto”, finalmente proceso hacia el concreto: “ethos de racionalidad”. O sea: de la emocionalidad a la logicidad. El arte (el hemisferio derecho del cerebro: la esfera arcaica, animal, del “ser”), ha acompañado, ha estimulado: ha hecho más llevadero (“los niños son la alegría del hogar”) el viacrucis, la proeza: la producción del concepto. Función intermedia, de transición: la Novena Sinfonía “Coral” de Ludwig van Beethoven: el
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    18 verdadero genio; elpoder de la mente; la máxima creación racional (¿moderna?), que ser humano alguno pudo lograr; composición total, filosófica (patrimonio espiritual de la humanidad); metarelato omnicomprensivo; el ser humano, con ella, ha llegado al absoluto: “1er. Movimiento: Origen del Universo -(Big bang)-. 2do. Movimiento: Orden de la naturaleza -(fijación de las constantes cósmicas)-. 3er. Movimiento: Tristeza de la Humanidad -(la “lucha de clases”, el progreso)-. 4to. Movimiento: Oda a la alegría -(Humanidad madura, racionalizada)-”. Es un privilegio haber nacido después de Ludwig van, en la época de la Filarmónica de Berlín (seres, en verdad: angelicales) y de Herbert von Karajan; en suma: del eurocentrismo. En la que la persona se va convirtiendo en auténtico sujeto-síntesis: todas las mujeres que han existido, que se encuentran vivas y que nacerán, son mi madre; todos los seres humanos masculinos, que han existido, que se encuentran vivos y que nacerán, son mi padre; soy, en verdad, un ser mundano, universal, concreto y total: “siempre en vela”, trashumante: con las maletas hechas, anhelante, para partir por un nuevo sendero (en contraposición al sensualismo del sólo presente: “vivir como si éste fuese el primer día”), todos los días asumir una nueva identidad (¿Indeterminación heisenbergiana? ¡De ningún modo! La determinación impuesta sobre la realidad, como máxima proeza humana: de la ciencia, de la técnica), a toda hora renunciar a ella, ser la suma de las identidades posibles: “proceso de síntesis de múltiples determinaciones” (K. Marx), sindicado en el juicio de la historia, en el Universo. Los actos de la forma de reproducción burguesa son similares a los que ocurren en el proceso de autosostenibilidad natural; la diferencia estriba en que en la historia se crea instrumentos: se produce paralelamente al proceso de producción, ciencia, técnica, conocimiento; los instrumentos de producción se mejoran, no se repiten: el progreso material, hasta que el propio ser humano se ha recreado artificialmente en la robótica inteligente antropomórfica. Al llegar ahí, se suspende el carácter contradictorio, cíclico, del fluir humano, el cual responde a que la reproducción humana tiene lugar mediante el trabajo. En la etapa común (comunidad primitiva, equivalencial) la naturaleza (primera naturaleza) produce para el ser humano, el cual pesca, caza y recolecta; en la fase clasista (segunda naturaleza), el ser humano trabaja, produce: “autogenera su propia existencia material”; en la fase posclasista (tercera naturaleza), la naturaleza artificial: la mecánica trabaja para el ser humano: éste, pasa simplemente a usufructuar del trabajo de las máquinas. En la naturaleza: el carnívoro y el herbívoro viven, tienen derecho a vivir, tanto como a cumplir su función. El león debe devorar impalas; esto últimos, consumir pasto. En la naturaleza no hay un agente regulador (intencional) de este cruento y desigual hecho, que no sean otros, que los ciclos ciegos propios de ella. En la historia capitalista ha tratado de jugar este papel la socialdemocracia, con la idea de no contrariar el sentido natural de su movimiento: el progreso regulado (equilibrio dinámico, a largo plazo). En la historia, luego de la puja del proletariado por eliminar el sujeto del progreso: el capitalismo (incluso con la idea de asumir su rol: la “ley del valor socialista”), el agente regulador de nuevo tipo: el neosocialismo, ha dicho presente (no en todo momento histórico la socialdemocracia tiene carácter funcionalista; su resultado final cambia a instrumento auténticamente de transición, con o sin conciencia de ella). Si alguien existe, es porque cumple una función; la misma le lleva a luchar por ser y merecer el derecho a existir (“lo que es racional y …[e históricamente]… requerido”). Los trabajadores luchan por mejorar sus condiciones de vida y en la disputa por el sentido de la historia: generalizar su ser (contrahegemonía, según Gramsci); los burgueses pugnan porque su presencia, instrumento de la acumulación (del progreso prometeico), no sea sacada de la historia; cada quién tiene su verdad, antitética, todos son necesarios, aunque se rechacen y necesiten, independiente existen sin que sea posible en un dado momento ser anulados. Los dos se transforman en su contrario en la coyuntura, a la manera de la
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    19 “síntesis” hegeliana, yviven por un lapso de esta manera, hasta que se nieguen: ni el trabajo ni el capital, el ser humano sale de esas dos condiciones, en tanto la explotación desaparece; el gran artilugio lo ha puesto la propia historia (la acción inconsciente humana: “lucha de clases”) con el paso del trabajo a la máquina. La razón estructural de este proceso, al interior del orden burgués, es la “ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia”; ley, que ejerce siempre su carácter tendencial: al ser contenida su naturaleza letal (crisis y compresión de los retornos) por las “contratendencias dilatorias” (acción conservadora: “aumento del grado de explotación del trabajo, reducción del salario por debajo de su valor, abaratamiento de los elementos que forman el capital constante, la superpoblación relativa, el comercio exterior, el aumento del capital por acciones”, las trincheras de “sociedad civil”: la política económica keynesiana de activación de la demanda), de modo que el progreso parsimoniosa, dosificadamente se produce. En cuanto la tendencia se impone en el largo plazo sostenida por las propensiones menores, coyunturales en su contra, la historia es en su determinación propia: movimiento progresivo, cuyo resultado, único beneficiado, se diría: es la producción de la conciencia. El neoliberalismo (el capitalismo en general) –creencia de la izquierda- nunca fracasó; la izquierda (el socialismo) –creencia de la derecha- tampoco fracasó: los dos intereses y sistemas defendieron la dualidad del ser de la humanidad: el proceso contradictorio a través del cual la historia se realiza (el primero –capitalismo/neoliberal- desarrolló las fuerzas productivas materiales; el segundo –socialismo/imperialismo social- se preocupó por precautelar la pervivencia del sujeto del proceso). Pero, como el progreso material (acumulación) cuanto el sacrificio (explotación) no pueden ir al infinito (a la manera del modo de ser de los ciclos de la naturaleza), el ruido concluye una vez que la humanidad (ha dejado de trabajar: ha transferido esa responsabilidad a las máquinas, al neoesclavo: al robot, y se ha jubilado), se ha convertido en “sujeto de pensamiento”: en el momento en el que ha creado las condiciones para imponerse como saber, cuya perspectiva vislumbra también el fin del ciclo histórico (cuando todo está conocido, ya no hay lugar para el ente que piensa, que conoce, que formula la conciencia). Quién asume de ese modo la existencia, no pertenecer ya a ningún grupo al interior de la escala humana (clase, estamento, status), sino a la humanidad in abstracto –en lo personal: en tanto ideológicamente sincrético-global, mestizo: en cuanto síntesis racial de algún modo-: se piensa que se es un legítimo huayrapamushca (hijo de… «del viento» - dixit Gerónimo): terráqueo, sistema solarseano, nebulosiano, víalacteano, galaxiano, constelaciano, universiano; su identidad figurada persigue estar conformada, no por la realidad devenida ni por la presente, sino por la por venir: por la personalidad de aquel ser humano superior –«un solo cerebro en distintos cuerpos»-, que vivirá dentro de 10 mil años –C. Sagan). Pero, ha de llegar el momento de “doblar la esquina” (“tránsito” definitivo, acompañado del gong de tambores sonoros: tambores africanos, de belleza negra). Como el gran Atabaliba del Dr. Andrade Reimers y de la Dra. Tamara Estupiñán (Hijo del Sol. El Inca es “Ra” en la Tierra. Soberano del Reino de Quito y último Señor del Tawa Inti Suyo [del Reino de Quito –Rev. Padre Juan de Velasco]. El Cóndor Curaca plegó sus majestuosas alas al Sur de Abya Yala: “anocheció a la mitad del día”. Luto eterno por él): “Yo volveré en forma de Amaru”; “Mañana volveré, y seré millones” (Túpac Catarí). Pero: “… no nos viense todavía, aún estamos vivos,... enderiesa, enderiesa,...”; pues: Somos como paja de páramo, aunque nos arranquen de esta tierra volveremos a crecer y con la paja de páramo cubriremos el mundo”. (Dixit Dolores Cacuango: histórica líder indígena ecuatoriana). “… cuando Dios hizo el Edén, pensó en América…”: en América indígena, negra, mestiza; este magnífico subcontinente hispano, luso, caribeño de México a la Patagonia, es tierra de voluntad; constituye una sola comunidad: de idioma, de vida en común, de psicología, de historia, que tiene un solo enemigo: el capital (dixit E. “Che” Guevara –en la
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    20 ONU) y, hoypor hoy: colectividad de conciencia, de lucha, de destino: la CELAC. “Buen día América, América, América, América del Sur” (Sr. F. Cabral). En la olimpiada universal, en la prueba decatlónica suprema: en la “maratón” épica griega de Leónidas, el marchista Shyri en posta (Jefferson Pérez: el mundo sabe, ¡qué seres humanos se dan en el Ecuador! [Ecuador/Quito: yo nací, ¿para quererte? ¡No! ¡Fui engendrado para pensarte!]; como en un momento en el Universo se conocerá: ¡qué tipo de personas poblaron la Tierra!), conduce la antorcha del saber al ombligo del mundo: a Rumicucho en Quito, hacia el final de la Odisea. La idea: la humanidad, ha triunfado; en adelante se pone en vigencia la suposición escatológica: “… porque no existe progreso en la historia del saber, sino sólo una sublime y permanente recapitulación” [dixit venerable George, en U. Eco: El nombre de la rosa]). ¿Se presenta sensato, humano, suponer, que en el ser humano de hoy (año 2016), en su correspondiente índole, por su “calaña”: repleto de pasiones (Europa: con su Unión sectaria de las elites; Japón: incremento de población y consumo de sushi; los gringos: anhelo de poder genocida), limitado, que piensa sólo en “lo material”, tan frágil (pero, en todo ser humano yace una mente poderosa), reside el germen de la perfección, de un ser colectivo regio? Mano, herramienta, máquina, robot sapiens, conocimiento total; el ser humano (excepción hecha de los halcones de Washington, de los sionistas y de la monarquía ultramontana inglesa), es un ser extraordinario: se siente orgullo por él. La humanidad es la perla más rara en el Cielo: “… la más maravillosa creación del Universo…” –dixit Cr. Hugo Chávez F.-: “somos un ´milagro´ …[“en la inmensidad del silencio mineral del Universo” –dixit brillante señor El Pepe Mujica, ex Presidente de la República Oriental del Uruguay]…, somos algo especial” –incluso si existiesen seres similares en otras zonas del Universo-, “nos estamos haciendo la cumbre de todo”. Y, si por alguna circunstancia aleatoria, este “fin de fines”: la producción del saber absoluto y el dominio sobre la naturaleza (K. Marx: Los grundrisse), quedase a medias o directamente no realizado –por desaparición letal temprana de la especie (suicidio colectivo: “Dios no quiera” –sic), del “clima organizacional” necesario, de la “civilización frugal del saber objetivo integral y la verdad”, debido, por ejemplo, al calentamiento global (“huella ecológica” -sic) o al “invierno nuclear”- se deberá presuponer, en perspectiva “teleológica”: que hacia allá se iba, que esa frontera debía alcanzarse (otear la esperanza y ponerla en la predicción), y que en otro proceso universal será (siempre será, como una vez producidas ciertas acciones humanas, incluso fuera de su época, acogen con sutileza, con dulzura, con magnanimidad a la conciencia, son su remanso: las notas musicales, arpegios: bellas, diáfanas, nítidas, de la Gran Pascua Rusa de R. Korsákov). ¿Es todavía temprano para pronunciarse de este modo? Es posible que estas hipótesis de muy largo aliento en la progresión humana, a pesar de que las mismas cuentan a su favor con la evidencia contenida en el desplazamiento histórico tendencialmente progresivo de la ciencia y de la técnica, para la mentalidad humana actual: no sean admisibles (plausibles), pues, “no se puede pedir a un ser, que haga …[piense en]… algo, que todavía no está en su naturaleza” (K. Marx dixit). No obstante, ellas tienen el mérito de apuntar una salida honorable para la especie, en cuanto la rescata de las garras de la depresión existencial, de la torpe inserción de la inteligencia insumida en la sola recirculación hedónico-teológica retardataria generación tras generación, para sugerirle lo que necesariamente viene: un “orden superior de civilización” (M. Nicolaus): la civilización del “Ethos supramoderno y del „valor‟ de usufructo”, “metaracional”, de la inmanencia/trascendencia intersubjetiva racional (realización plena del poder de la inteligencia; este supuesto, no solamente que es un hecho: ¡es también una exhortación!). “Que sepan que viví en tiempos de gigantes” (dixit Ulises en la Odisea de Homero): de Ernesto, de Mao, de Salvador, de José Omar, de Enver, de Camilo, de Arnulfo, de Pablo, de Jorge, de Agustín C., de Carl S., de Jaime H., de Anwar, de Manuel M., de Daniel, de
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    21 Stéphane H., deAbimael, de Hebbe, de Paúl, de Diego G., de René B., de Rafael Angel J., de Eva G., de Evo, de Néstor, de Cristina, de Luís, de Noammar, de Alfonso C., de T. Borge, de Piedad C., de Mahmud A., de Martha H., de Fidel, de El Pepe M., de Miguel D´., de R. Menchu, de Delcy Rodríguez (“Y si un día tengo que naufragar …[¡Nunca!]… enterrad mi cuerpo cerca del mar en Venezuela” -¡Qué hermoso!; sin par), de Diego “El Pelusa”, ¡de Los Indignados, de Anonymous, de los Economistas aterrados!, del Sr. Papa Francisco. Y, alcanzada la meta (realizada la gesta): el saber absoluto (como con el petróleo que se “maceró” durante centenas de años, celebrar con mosto: con Chicha de jora, ese brebaje sagrado de los Quitus [“… para con gusto bailar…”: Hnas. Mendoza Suasti] cuyo pondo se lo destapa con el mejor pretexto: en honor de la sagrada Quilla [Luna]), de premio: una Venus, ¿de carne y hueso?, ¿de Willendorff?, ¿de Malta?, ¿de Milo?, ¡no!: ecuatoriana: de Valdivia, voluptuosa, de arcilla dorada; luego: la marcha triunfal por el Cosmos (de fondo: Tumba tun tun Bomba de Carpuela linda y un ramo carmesí de Anturios), una voz le dice, le repite insistentemente con serenidad y sin soberbia al oído del nuevo “Cesar” (es una manera elevada de “soñar despierto”): recuerda que te has hecho divino, recuerda que eres inmortal, recuerda que has llegado a la perfección,…: El ser humano del mañana: será “Dios”; desde aquí se puede suponer su grandeza, pues, residirá en Las Pléyades. Es sobrecogedor: se inclina la testa ante él, se lo adora, se lo reverencia: ¡se tiembla ante tanto poder, hidalguía y circunspección! En este ser, se plasma la más grande de las ilusiones: la realización de la propiedad máxima de la materia: la inteligencia; la misma, deja de ser únicamente potencia, se convierte en realidad, en conocimiento total: validación de la optimidad propia, paralela a la viabilidad del Universo, cuando Este alcanza su alter ego: la conciencia de sí (la base material de esta proeza superlativa es la integración en red, entre los cerebros naturales; luego, la conexión: cuerpo calloso bioneuromecánico, entre inteligencia natural e inteligencia artificial: potente dispositivo de producción de la teoría universal [aprehensora de los “grandes números”], que le faculta pasar a regir el Universo). El futuro: es mágico, irreal, es una plegaria a la verdad; es más prometedor, que la Providencia misma: deberíase ser transportado allá, revestirse de esa identidad. Pero, por ahora: “es preferible” quedarse aquí, gozar del placer de la lectura de los “pequeños relatos”, de la percepción de la reanimación de los instintos, de la racionalidad de los sentidos; testificar la episódica de la posmodernidad, de las luchas subversivo/mundanas, enfrentar y sufrir los efectos de la “Guerra Preventiva”; modesta, quedamente intervenir en la “construcción del otro mundo posible” (Televisión pública ecuatoriana; paráfrasis de: Around the World in 80 treasures, with Dan Cruicksahnk). Quito, 21 de enero del 2016.
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    22 DEL CAPITALISMO ALCOMUNISMO3 . Tan sólo una opinión al respecto (con alto grado de improvisación), con el propósito de que, de modo recíproco, se esclarezca la cuestión, en dependencia del background, de que dispongan(gamos) los miembros del grupo interesados en la tópica. Cada estado de desarrollo de las fuerzas productivas se corresponde o da lugar a un tipo específico de relaciones “sociales” (siempre de acuerdo a la tesis, de que en la contradicción: fuerzas productivas-relaciones de producción, el aspecto principal son las fuerzas productivas –inteligencia colectiva, históricamente ontologizada, reificada). El socialismo es una forma histórica instituida por la acción humana, cuando la clase (que debe aparecer en el capitalismo) toma conciencia de la realidad, no sólo que actúa de modo tradeunionista, sino que plantea la disputa con el capital por el sentido de la historia. Según el criterio de la linealidad de la senda del progreso, al capitalismo le sigue el comunismo como verdadero modo, ya no de producción, sino sólo de reproducción asistida –por las máquinas- (consumo [en Los grundrisse Marx plantea la mejor tesis prospectiva suya –según punto de vista personal-: cuando la máquina ponga a un costado al trabajo, termina el modo de producción fundado en el valor; el ser humano se dedica a aprovechar de la fuerza productiva constituida: a conocer y a DOMINAR a la naturaleza]); en efecto, la historia podía ir al comunismo con capitalismo o con socialismo (estructura de transición, en la que interviene la voluntad en la modelación humana), en los hechos lo ha realizado en sentido mixto: capitalismo (proceso privado de progreso de las fuerzas productivas) como forma de producción principal y socialismo (ley del valor socialista, proceso social de acumulación), como forma accesoria. Más concretamente: el paso de la “reproducción natural” dada en la “comunidad primitiva” (en sus albores, por lo menos) hacia un nuevo tipo de reproducción –suponiendo la presencia del trabajo productivo-, no podía ser objetivamente pensable en este momento histórico de desarrollo de las fuerzas productivas (del nivel de acumulación existente: la mecanización y la no automatización); en efecto, el paso directo de la “comuna rusa” al socialismo (carta de Marx a Vera Zassoulitch) era procedente si en otra parte del mundo se hubiese generado un nivel de acumulación capitalista muy elevado (en vedad: como el que se tiene hoy día) y, consecuentemente: la revolución y el socialismo; pero, sin este proceso burgués, la historia había quedado amputada: no habría contado con la base material, necesaria para su evolución ulterior. Con relación al criterio de Marx en la carta a V. Zassoulitch, debe entenderse que Marx no hace referencia al todo humano, sino a un conjunto de grupos precapitalistas, preclasistas: la comuna rusa, los cuales pueden ser incorporados al sistema socialista, sin 3 Opiniones expuestas en chateo en la Red, en diálogo con grupos de variada filiación marxista, entre el 2014, 2015 y 2016.
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    23 pasar por elcapitalismo, que se ha producido por los países de mayor desarrollo capitalista; de modo que no es pedantería alguna, el relievar la importante necesidad, de que las fuerzas productivas se hayan desarrollado en el sistema (burgués) de modo de poder sustituir al capital; o, como Lenin lo entendió: que la condición material y la clase obrera debían crearse en una sociedad atrasada como tarea del propio proletariado triunfante (como en efecto se hizo); en realidad, Lenin no plantea la omisión del sistema burgués en el tránsito al socialismo, sino simplemente que en la Rusia atrasada se habían concentrado todas las condiciones (contradicciones) para que se haga efectiva la revolución (lo cual tampoco contradice la tesis de Marx: que el socialismo debía darse en los países de mayor desarrollo capitalista, puesto que a esa conclusión llegaba el modelo puro). Ahora bien, el sistema capitalista quedó herido de muerte a partir de 1917 con la Revolución de Octubre; desde ese instante el capitalismo agoniza, sobre todo luego de 1979, cuando se afinca la "revolución" de la ciencia y de la técnica (lo que se llama también en Administración: paso del fordismo al toyotismo). En la coyuntura, el sistema capitalista concreta hasta el final el desarrollo de las fuerzas productivas: la automatización, la robotización, la inteligencia artificial; los encargados de sepultar al capitalismo son los movimientos neosocialistas, ecosocialistas, del socialismo del siglo XXI, etc.; es por eso que en América latina, lusitana y caribeña, están de moda hoy los gobiernos progresistas (todo esto y más, mucho más, se aborda en el libro de autoría de quién escribe: La nueva concepción de la historia). Att., * * * Con permiso por actuar de espontáneo y comedido, se socializa –recuerda- algunas ideas sobre si es requisito sine qua non la preexistencia del capitalismo a efecto de organizar el socialismo, si todavía hay interés en la temática: claro; las mismas: quizá ayuden, se entiende, a la persona que ha solicitado asistencia sobre la tópica que ha dado origen –a su vez- a la polémica. Sobre los argumentos, no se va a incluir bibliografía, pero se garantiza que, a excepción de las nociones propias, el resto es teoría marxista conocida. Premisa: el socialismo (comunismo) viene preparado por todas las etapas progresivas anteriores del movimiento histórico; es el resultado de la revolución proletaria, de la dictadura del proletariado y de su “construcción” por aquel (la clase trabajadora en el poder). La condición de partida, es que debe preexistir el sujeto histórico (los sujetos), para el efecto: la clase obrera (y la capitalista: la clase que crea al capitalismo, tanto como aquella que lo elimina); de modo que el sistema (capitalismo), debe hallarse desplegado. En el capitalismo, el trabajo se vuelve mercancía: “fuente creadora de valor” al interior de la unidad productiva empresarial. En este escenario se generaliza la competencia intracapitalista y la disputa por la plusvalía: se desarrollan necesariamente las fuerzas productivas (el progreso: la razón de ser histórica). Con la creación de las clases en el plano económico, emergen las condiciones materiales para que se instaure la lucha de clases específica del sistema burgués (la segunda contradicción que impulsa el progreso histórico) entre capitalista y trabajador asalariado; la explotación, la crisis, la pauperización, inducen la movilización: la formación política del proletariado, su organización, la revolución y la (intención de) forja del sistema socialista. Para que se instaure el socialismo, incluso en un segmento social atrasado, se requiere, por razones objetivas (nivel adecuado de desarrollo de las condiciones materiales de reproducción) y subjetivas (conciencia sobre el hecho: conciencia de clase), tener como presupuesto al capitalismo (las clases y la lucha de clases: la anatomía histórica coyuntural y el motor de su movimiento y devenir); el caso de China no se desvía de la norma (el supuesto paso del feudalismo o del precapitalismo chino, al socialismo). No se puede avanzar del precapitalismo al socialismo (para quienes asumimos el algoritmo marxista-althusseriano de periodización de la historia: comunidad primitiva,
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    24 esclavismo, feudalismo, másno el lyotariano de modernidad/posmodernidad); pues, con ese objeto la historia (“lo lógico”) debe crear de modo natural (“lo histórico”), una clase, un sujeto que lo “construya”, que detente cualidades especiales, y ese sujeto (la clase obrera) aparece en un momento dado de desarrollo de las fuerzas productivas (Marx: el molino de viento da lugar a la formación feudal, el de vapor lo hace con la burguesa, mientras que el del conocimiento –la ciencia, la técnica: la automatización- crea la formación humana comunista –dixit la persona que borronea las presentes ideas). Sólo cuando ya se haya creado y consolidado en una parte significativa del Planeta el sistema socialista, éste puede asimilar “para sí”, a ciertos pueblos (“culturas” -sic) precapitalistas (¡no es posible saltar etapas [un pueblo no puede producir algo que todavía no está en su naturaleza: K. Marx; y esas características están en la clase obrera: trabajador productivo, no tiene propiedad, su actividad lo realiza en comunidad,…, esto es, en su ser se hallan ya suprimidas las condiciones de vida burguesas y es portador de los supuesto del porvenir: del ser humano nuevo]). Att., * * * Con mucho gusto: por Ud. y por los nuestros (LM), se emprende en el intento; se lo hace de modo improvisado, con largueza, o sea, como la tópica imponderablemente lo impone. El capitalismo sólo debe dejar la escena histórica, un vez que con la automatización (robótica, inteligencia artificial) haya liberado al ser humano de la tarea de autoproducir su vida, y no antes (y el citado hecho: la automatización, está a portas de llegar a término); esto es, cuando la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia ha regido totalmente: ha dejado de ser una propensión y su efecto se ha plasmado en objetividad, o, lo que es lo mismo: una vez que la composición orgánica del capital haya llegado al absoluto (ésta, se dice: “… es una lectura determinista de El capital … [de Marx]…, en virtud de lo cual el capitalismo estaría abocado a un colapso inevitable”); en ese instante: el ser humano deja de trabajar y se dedica a la entera realización de su ser: producir su idea. Lenin entendió muy bien el hecho (las dos etapas de tránsito al comunismo: la democrático-burguesa y la socialista); Stalin lo aplicó magistralmente: la ley del valor socialista (planificación, desarrollo de las fuerzas productivas: acumulación social –Stajanov, los sovjos, la colectivización) compatibilizándola con un objetivo social: las nuevas relaciones sociales socialistas. Después de Marx, la historia es comprendida como progreso; pero el progreso es un producto, resultado del despliegue de un proceso paradójico, esquizoide (dixit B. Echeverría): producción de riqueza con destrucción social y, ahora: ambiental (la utopía: trotskismo, gramscismo, neomarxismo: destruir o eliminar antes de tiempo una edad histórica necesaria, indispensable en la senda progresiva del devenir histórico [en efecto, plantearse anular un proceso antes de que haya plasmado su rol {“antes de que haya consumido todas las potencias que caben dentro de sí”}, es precipitarse, embargar el progreso prometeico de la historia]). En el presente, una vez que el capitalismo (como modo de reproducción, tomada la categoría en sentido althusseriano, no dusseliano) casi ha cumplido su misión histórica, pero, sobre todo cuando la subjetividad humana ha madurado (y de la herencia legada por el proletariado: el socialismo de Lenin-Stalin [la completa realización de la predicción de Marx-Engels tenida ocasión en la ex URSS y su Campo, como un caso, en un sitio, para un subconjunto humano, llevado a cabo a nombre de la humanidad, de la Tierra y de la historia]) y de que grupos humanos se plantean la posibilidad de instaurar un sistema que empatice desarrollo con equidad, el capitalismo (que como etapa histórica debe decesar por razones impersonales o de la voluntad) deja entrever, que su presencia ya no es necesaria. La nueva fricción para el género, es que superada la fase burguesa de vida, puede apoderarse de ella el hedonismo. Pero habría que reparar en algo, en el proceso de automatización, que cada vez desplaza trabajo vivo por muerto, con lo cual el capital mata al trabajo y a sí mismo, sacándose de la historia. No puede irse al comunismo ("economía": automatización,
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    25 "política": democovivencia, "ideología":saber objetivo) sin que se haya llegado al grado más alto de desarrollo de las fuerzas productivas (la robótica inteligente); según opinión personal: el socialismo fue el intento racional por compatibilizar progreso con equidad; ahora bien, el desarrollo material lo crea el capitalismo (para eso está en la historia), mientras que el socialismo (¿real?) terminó siendo motor dual: espuela en las posaderas del capitalismo en el proceso de desarrollo material; por dicha razón, el socialismo ya no está en el horizonte. Pensaría, por tanto, sin el ánimo de contrariar otros valiosos argumentos o suponer, que se tiene la última palabra, que el capitalismo decesa una vez que la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia (como se sabe, la ley más importante -de movimiento- de la Economía Política toda, catalogada por el propio Sr. Dr. K. Marx de ese modo) ha llegado al concreto, o sea, que la composición orgánica del capital se ha hecho absoluta (cerrada competencia entre monopolios globales), momento en el que ha perdido su esencialidad el trabajo; y, se insiste, esa es la tarea histórica del capitalismo, cuya realización está en el lumbral de su finiquitación (luego de lo cual el capitalismo se vuelve estructuralmente innecesario, nocivo, antrópico). Esa subestructura, que crea e impone las nuevas relaciones sociales ("socialistas": equivalencialidad con trabajo -sic), no es el socialismo, sino una etapa transicional, en la que el sujeto del cambio es el hijo del antiguo proletariado: el neoproletario, los subversivos/intelectuales/"ciudadanos". Ahora bien, que se disculpe: el intercambio de ideas es tan dinámico, que apenas uno puede pestañear (y se cree que es bueno). Fue el señor Lev Trotsky, quién aseveró, que el desarrollo de las fuerzas productivas había concluido en 1918, con base en esta tesis la corriente socialista en el seno del marxismo, concluyó, que no eran necesarias las dos etapas de transición: la democrático-burguesa y la socialista. La persona que borronea estas ideas cree, por su parte, que el desarrollo de las fuerzas productivas concluye una vez que el ser humano ha creado al sucedáneo suyo: el robot sapiens. No obstante: 1) no se hace alusión al socialismo (a la fase inferior de la verdadera formación social: el comunismo), sino al comunismo propiamente dicho, pues, según criterio particular, el comunismo: ¡se da con robot o no se da! (existen razones valederas, que sustentan la aseveración); 2) cuando se alude a la tendencia decreciente de la tasa de ganancia, se lo hace bajo el supuesto de que, de propensión (autodestrucción), se convierte en verdadera ley, o sea, que es una tendencia que logra abrirse paso definitivo sobre las fórmulas de escape que se idea la burguesía; 3) no solamente que los robots van a asumir esas funciones, sino que se volverán autónomos (esta hipótesis, no requiere de recusación o adhesión de los que hoy estamos vivos, y, si no se la toma con mesura, puede, la sentencia de S. Amín: “fantasía académica”, tornarse hecho empírico respecto de ella); 4) el panel instrumental táctico homeostático de la burguesía: no es infinito; y, 5) el proletariado (el sujeto natural del cambio) es un abstracción ya, mientras que la izquierda revolucionaria se ha tornado en una entelequia (juicio personal el citado, que puede ser recusado como neorevisionismo; por tanto, otra es la realidad actual; y, una conducta del presente, debe tematizar los hechos, cuasi inadvirtiendo las categorías a la mano). 1) Sólo con la producción maquinizada la productividad “del trabajo” (de las máquinas) salta al máximo nivel, cae por los suelos la categoría alcahueta de la economía política burguesa: la de escasez; 2) sin trabajo, desaparece su división (la división del trabajo): la necesidad de la fragmentación estamentaria de la especie (el manejo del excedente, contrariamente a lo que propone Dussel, pasa a ser –como en Engels-: el gobierno informatizado de las cosas sobre las cosas), esto es, la base o la contradicción en potencia de las clases; 3) se pone en vigencia la segunda parte de la regularidad expuesta por el extraordinario Marx en el Programa de Ghota respecto de la fisiología de la sociedad socialista madura (el comunismo): “De cada quién según su capacidad, a cada cual según su necesidad”, esto es: “… a cada cual según su necesidad”; pero, sobre todo, 5) se realiza la predicción de Carlos expuesta en Los grundrisse, en el pasaje sobre las máquinas: las mercancías pasan a ser simples outputs esraffianos, o sea, objetos que al no tener valor
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    26 (trabajo productivo y/oimproductivo, trabajo en general), no tienen precio, por tanto son accesible a raudales para todo los miembros de la “sociedad”. Por tanto, la presente es una etapa en la que se completa el desarrollo de las fuerzas productivas por un lado, y se desarrollan las nuevas relaciones "sociales" por otro; el cisma más impresionante que se va a producir (Moravec, Binge, Wallerstein, lo fijan en el 2050), es el momento de convergencia entre automatización y desempleo generalizado: es el instante en que se enfrenten las dos últimas fuerzas fundamentales en que permanece dividida la humanidad: los propietarios del sistema robótico y el resto de la población. No es un stock de abundancia de bienes materiales lo que el capitalismo/socialismo hereda a la humanidad; lo que le dejan después de su deceso (capitalismo y socialismo son contrarios, que deben ser anulados -están siendo- en conjunto), es un sistema automatizado de producción (claro: este "traspaso", no es gratis ni fácil; por el contrario, para "recibirlo" es necesario se desate la última refriega político-clasista por expropiarlo; esa tarea ya no le compete al proletariado; strictu sensu: ese gran sujeto histórico, ya cumplió su misión; el nuevo actor es el neoproletario: subversivo/intelectual/ciudadano -eh ahí, porque la historia ha puesto a los movimiento neosocialdemócratas en el gobierno de varios Estados de América Latina). Sólo entonces se han creado las condiciones materiales, para que se instaure el “paraíso” (como en Beethoven y su novena sinfonía: “… en que los seres humanos volverán a ser hermanos” –cambio de 180 grados en la psicología social) en la Tierra, por parte del propio pérfido ser humano. Se hace un poco de filosofía: el ser humano tiene que cumplir el más alto papel en el Cosmos: producir la idea total, es por eso que tiene inteligencia (neocórtex) y voluntad para imponer la racionalidad absoluta; con ese propósito debe dejar atrás todas las bagatelas menores (la lucha intestina, la megalomanía, las creencias religiosas, incluso el trabajo), para que pase a tener prioridad en la nueva vida (comunismo) el estudio, la reflexión, la formulación de la idea total. Empero, no en cualquier momento es posible contrariar el carácter maquiavélico de la historia, sino una vez que el propio capitalismo ha creado, de modo criminal y antrópico, las condiciones para suprimirlo. El Estado, las cooperativas, las fábricas autogestionadas, la economía popular y solidaria, non-profit, etc., en el sentido como se expone, es deseable que lograsen realizar el tramo faltante del desarrollo de las fuerzas productivas (la automatización completa, para que el trabajo deje la escena de los vivos); por desgracia, la ciencia y la técnica, el conocimiento, o sea, la base de este desarrollo (lo que permite continuar), actualmente se halla en manos de los "halcones de Washington"; ¡cómo quitarles y aladearles? Si el capitalismo infame todavía está en pie (aparentemente: puesto que de estarlo completamente, el marxismo, Octubre de 1917, el socialismo de la ex URSS y su Campo, habrían sido tan sólo un fiasco o quedaría por asumir la tesis -esa si dogmática y burda-, de que ya mismo se va a producir una nueva revolución que instaure el socialismo), es por cuanto debe cumplir hasta el último su designio histórico (en sentido histórico: hay una nueva división global del trabajo -los anillos centrales del capitalismo completan el desarrollo faltante de las fuerzas productivas, mientras que los periféricos afincan las nuevas relaciones "sociales"). Att.,
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    27 ¿QUE LE PASAAL MUNDO? ¿EN QUE MOMENTO DE SU DESARROLLO SE HALLA LA HUMANIDAD? ¿CUAL ES SU ESTADIO PRÓXIMO? Visión ontopraxeologoteleológica (naturaleza, historia, conciencia, finalidad) de la existencia. Gnoseología –“tecnología”- inversa: dialéctico-prospectiva/dialéctico- retrospectiva (la proyección del movimiento ascensional [extrapolación de la tendencia histórica del desarrollo científico-técnico: el conocimiento] conduce a figurarse el escenario en el que llega al concreto la historia: la civilización del “Ethos supramoderno y del „valor‟ de usufructo”, de la inmanencia/trascendencia intersubjetiva; mirada en reverso desde la cima figurada sobre los hechos pasados y presentes, interpretación mediatizada por el marco teórico referencial registrado en el constructo nocional del futuro meta hipotetizado [teleologopraxeoontología], guía a conferir a la existencia su auténtico sentido). Del caos total al orden: reinado de la racionalidad (“somos una especie, que está a punto de comprender su propia existencia”); ésta, la ley más general, que mueve a la humanidad, a la naturaleza y al Universo (a la Materia toda), cuyo instrumento último y esencial, es el neocórtex. Perspectiva sistémico-histórica. Cada forma social desempeña rol progresivo. 1) Comunidad primitiva: conformar el sujeto colectivo; luego se escindirá internamente, efecto del primer desarrollo de las fuerzas productivas, de la división del trabajo, del excedente y su apropiación privada. 2) Esclavismo: dar forma a las “clases”, instalar –la contradicción, el motor- (la división del trabajo: intelectual y manual) el hábito de conocer y forjar los primeros rudimentos del saber (filosófico). 3) Feudalismo: desarrollo del arte, de las buenas maneras, ganar en edad, sostener e incrementar el grupo escindido y contrapuesto. 4) Capitalismo: -contradicción in extremis- “crear la base material del mundo nuevo”. Y, 5) socialismo: ser el motor dual en el proceso de acumulación (acumulación socialista –C. Bethelheim), crear la idea de la racionalidad, poner el ejemplo con su perentoria y casuística operatividad. Este devenir, ha preparado las condiciones para el establecimiento de la última etapa de existencia humana más o menos larga, según sea la extensión de vida, que tome producir el “relato” total: la democovivencia. El capitalismo -“época de la febril acumulación”- es la fase primordial en el proceso; al instante se halla por terminar su misión histórica: proveer del seguro de vida (el sistema automatizado de reproducción) a la vieja humanidad que viene. El socialismo fue adecuado para su momento; dicho sistema, no está más en el horizonte. ¿Qué es el “socialismo” en sentido estricto y clásico? (la primera fase del “comunismo”; si el capitalismo es la realización de la determinación natural de la historia, el socialismo, en cambio, es la forma relacional genérica ideada, inventada, creada por la conciencia: es la subversión de la realidad por la razón). Escenario en el que se ha abolido la propiedad privada de los “activos productivos”; en el que –“si quieren comer”- sus miembros deben trabajar (aún sobre base de la división estamental); en la que la remuneración se la hace en función del quantum de trabajo; y, en la que la reproducción (asignación de “recursos”) es proporcional y planificada.
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    28 El socialismo fueel resultado de la acción consciente, de la voluntad creadora (en la perspectiva de Gramsci) de la clase que de modo natural encarna los designios del porvenir: el proletariado; el cual, una vez convertido en “clase para sí” al insuflárselo la conciencia política de clase (V. I. U. Lenin), realiza la revolución: toma por asalto el poder del Estado mediante el ejercicio de la violencia organizada, desplaza al management burgués, elimina su sistema de gobernanza, destruye al capital e instaura el socialismo: el organismo humano sin clases. Este anhelo, estrategia y proceso se cristalizaron completamente (se organizó la comunidad socialista en un sitio, para un segmento de la humanidad [la ex URSS 1917-1956 y su Campo], a nombre de ella y de la historia; la ideología rectora de los episodios: el marxismo, en tanto prospectiva científicamente sustentada, soportó la prueba de los hechos; dicha praxis previsiva se consustanció con la necesidad histórica, habiéndose superado a sí misma, con su realización efectiva). El sujeto histórico de la revolución y de la organización de la forma humana socialista: el proletariado, luego de haber cumplido su misión (un segmento de la “clase obrera” ubicado en el eslabón más débil: “para muestra, basta un botón”): no está más o se halla de salida de la historia. Una vez que la clase obrera se adelantara a destruir parcialmente al capital, este último, herido de muerte, vuelve sobre su victimario para liquidarlo: es su sepulturero, reemplaza máquinas por trabajo vivo (se ve obligado a fortalecer su posición competitiva mediante la reducción de costos y el mejoramiento de la calidad, con el cambio en la composición orgánica del capital: el incremento relativo del capital constante); pero a medida que el capital mata al trabajo (ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia) se suprime también a sí mismo (los contrarios son anulados en conjunto): con la automatización completa desaparece el “modo de producción fundado en el valor” (C. Marx: Los grundrisse). Ahora bien, el socialismo salió de la historia, para no volver a ella más. En realidad, la “emulación” (aún en su condición de “ley del valor socialista”) no es tan certera como la “competencia”, a efecto de operar como el móvil medial en el desarrollo de las “fuerzas productivas” (la “historia como progreso”); a este bemol estructural, se sumó la traición revisionista jruschoviana (o gorbachoviana, si se quiere ver la “defección”: no en 1956, sino en 1989). Si el socialismo se planteó compatibilizar progreso con equidad (fase imperfecta, primera, anterior y una de los fundamentos de la instalación de la verdadera formación humana, que hoy se ha dado en llamar equivalencial –Peters-Dussel-, en la que en Universo se transforma en verdadero “Universo humano”); mientras que el capitalismo sólo pone la monta en el progreso; la historia de modo implacable ratificó al moderno sistema de free trade, como el mecanismo más seguro para “crear la base material del mundo nuevo”. En verdad, a la historia (según una visión personalizante teleológica de ésta), no le interesa con qué sistema se realiza (si con capitalismo o socialismo, o con una forma intermedia, contrahecha, de los dos), sino su plasmación per se. La historia no va para atrás (ésta no retrocedió en la ex URSS y su Campo, pues, si las “relaciones sociales” se detrajeron, las “fuerzas productivas” han seguido adelante: detentan movimiento progresivo). En este maremágnum; al interior de la complejidad posmoderna, hípermoderna (G. Lypovesky), originada por la presencia coetánea de los dos más grandes modos de acumulación (el privado o capitalista y el social o socialista), es menester encontrar la trama: la tendencia central entre tan variada dispersión de hechos. Todo se halla acomodado para que el ser humano realice su ser: la inteligencia, la producción de la idea total. “El que podamos formularnos las preguntas sobre nuestra existencia, da sentido a nuestras vidas”. El inmenso Universo aparece como un enorme desperdicio, considerado únicamente para sostener a un pequeño planeta y a sus habitantes; no obstante, la inteligencia es el summum bonum (I. Kant) y su poder cualitativamente se equilibra con la cuantitativa extensión mecánica del Universo, y al cumplirse el “para qué” del neocórtex, se advierte que las inmensidades –Universo-ser humano- sean, se hagan (con sentido) paralelas. En la coyuntura irresoluta: ¿se puede culpar sin más (sin beneficio de inventario, de la duda) a los gringos por hacer las guerras?; ¿a los europeos por continuar en el boato y en
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    29 la explotación, porbloquear el acceso a sus “dominios” a los desplazados latinos (de los modelos económicos monetaristas neoconservadores), árabes y africanos (efecto de conflictos inyectados en dichas zonas por parte de las principales multinacionales gringas, en el marco de un nuevo reparto del mundo)?, ¿a los sionistas por el “holocausto” contra los árabes? ¡No! Las clases dominantes de las principales cabezas (de Medusa) imperialistas son nada más, que “mozalbetes grandes”: son sólo bulto sin cerebro. Netanyahu, por ejemplo, es un viejo adolescente: guerrea, es megalómano, le gusta vivir con exceso de comodidades (ahora bien, a través de las travesuras de la conducta criminal de éstos la historia realiza el desarrollo último de las fuerzas productivas; es una posición también dialéctica: ingleses, franceses, alemanes, españoles, portugueses, holandeses y, ahora: los gringos, son saqueadores, explotadores, destructores de la naturaleza, pero a la vez quienes han desarrollado las fuerzas productivas). La población en general, en cambio (de la cual debe excluirse a aquellos segmentos que tienen conciencia de izquierda, socialista o directamente comunista): ¿a qué se dedica? Empuja la rueda de la historia; pero, sobre todo, opera en condiciones de ser tan sólo el “banco germoplásmico”, o sea, la reserva de inteligencia, que se dedica a actividades menores, bajo tutela de los grandes trust, para los cuales no son más, que mercado de trabajo o de demanda final. Son el sostén del ADN, que contiene las instrucciones para que en el desarrollo del organismo, dicha información produzca las células cerebrales del pensamiento (de la asociación, de formación de la conciencia): el neocórtex; sector que no actúa en la ciencia, en la técnica o en los procesos de dirección, sino que espera que se le presente la oportunidad de entrar a jugar en las “grandes ligas”, pero únicamente en el caso de que los principales por alguna razón desaparezcan. Su cotidianidad está controlada (“mediante el uso y la manipulación de la información: creación de gustos, de temores, de inquietudes, de inducciones ideológicas diversionistas”) por la esfera de los intereses de los negocios. Humanidad de hoy: conmueve mirarla, se divierte, asume que esa “es una gran cosa” (cada fin de año, es el lado izquierdo del cerebro el inmisericordemente torturado: las emociones son las que vencen; curas [hipócritamente han pedido perdón por la intolerancia {inquisición}: han rehabilitado a Galileo, pero no a Giordano Bruno, y no han agradecido a Stalin el freno puesto al nazifascismo], luteranos, empresarios, payasos, se dan la mano colusoriamente para someter al género, para destrozarlo con mitos religiosos, con negocios, sociabilidad hedónica, dulces, comilonas, licor, bailes, sexo, malanoches, inducciones artísticas); no sabe lo que le espera, asume que todo el “tiempo” (la vida) va a mantenerse en el show (toda una colosal infraestructura, aplicación de trabajo montados para sostener falsedades mítico-religiosas artificiosamente creadas como necesidad, fomentadas, impuestas); va a tener que dedicarse a una actividad de verdad: la tarea gnoseológica. El dilema del mundo. La humanidad: explota, mitologiza, se divierte (yace entrampada en la sensorialidad, en el corto plazo, en la esfera doméstica). Debe dejar atrás el hedonismo (burgués, religioso, sexual, artístico), para convertirse en ser superior (F. Nietzsche: no estuvo tan equivocado). Sobre el particular: ni idea tienen los doctores del capital, de la religión o del marxismo; más bien, la tópica no les interesa, les molesta; no quieren pensar en ello, puesto que como “peces en el agua”: no conoce otro mundo: la nueva verdad (el capital: es práctico; la izquierda: es humanista; la cristiandad continúa la prédica sobre el Cielo o el Infierno como meta; los artistas tienen el imperio del hemisferio derecho). Esta ha sido la suerte del Planeta, de la cual se exceptúa la heroica gesta del titánico y gran pueblo cubano y su líder: Fidel, pueblo y dirigente: representan la excepción racional en una aldea mundial gestionada por cretinos burgueses. No obstante, al final solamente habrá de pié un ser en la cima: el humano; este ser va a terminar como “´ser‟ bueno” por “naturaleza”, hierático (racionalidad); olvidará toda la maldad del mundo (los sistemas clasistas), solamente traerá a su memoria los sucesos edificantes. Ahora bien, la época actual no es la de las “revoluciones proletarias”; tampoco de las ortodoxias económicas liberales. La presente es una fase “transicional” (mutatis mutandis: 1956-2050 –Moravec, Wallerstein, Vinge): época cambiada (el cambio en
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    30 potencia legado porel proletariado a la humanidad lentamente penetra todos los intersticios de la sociedad a través de las acciones reformistas de sus herederos: los subversivos/intelectuales/“ciudadanos”); su característica básica consiste en ser el escenario de una nueva y última división, esta vez: global, del trabajo: las empresas multinacionales (la neotriada: EU, UE, Japón [y los BRICS]) completan el proceso de automatización; el Sur (neocolonialidad), crea las nuevas relaciones humanas (la comunidad humana). El capitalismo está en orden de ser cambiado, dado que cuasi ha cumplido su misión o, en su defecto: por cuanto existe ya otra propuesta, que termine dicho papel (la automatización), con omisión de las lacras sociales y ambientales. La historia, de modo centrista (neosocialismo, socialismo del siglo XXI, ecosocialismo), avanza sobre los rieles: capitalismo y socialismo. La humanidad (perspectiva teleológica) va directamente al “comunismo” (“economía”: automatización, “política”: democovivencia, “ideología”: racionalidad objetiva); pero no por voluntad de ella, sino por designio histórico, cuyo carácter (“lógica” –sic) fue consolidado por la actuación del proletariado: la Revolución de Octubre (y la Cubana) y la experiencia socialista de los primeros 30 años de la entonces URSS y su Campo. La robótica condensa y expresa toda la potencia histórica del trabajo social, es, pues, el estado último de desarrollo de las fuerzas productivas alcanzado por la actividad del ser humano, fase que crea los presupuestos de concreción de la máxima aspiración terrena: la igualdad; ahora bien, la igualdad entre seres humanos sólo tiene lugar con el robot (“… a cada cual según su necesidad” –C. Marx); en efecto, el comunismo se da con robot (con el hijo, con el descendiente de la humanidad), ¡o no se da!, o sea, con la conquista del sistema automatizado de producción y su conversión en patrimonio general de la raza. De igual modo, para conquistar la paz, la humanidad debe salir de la naturaleza natural (primera): de la lucha directa por la vida; debe formar su propia naturaleza (tercera): marco de existencia sin trabajo, en el que el sistema de proveeduría maquinizado lo asista y “coercitivamente” integre a sus miembros (conexión también mediante interface cerebral), los cohesione, vuelve al conjunto de “unidades mínimas de inteligencia” en organismo para reproducir la esfera espiritual. La muerte es la paz; un organismo vivo es conflictivo. ¿Cómo hace el ser humano para sumirse en la paz y mantenerse paralelamente vivo? Debe dejar de trabajar (segunda naturaleza). ¿Cómo? Con el paso de esta actividad (que le hominizó –A. Leontiev- y que produjo también al robot) al nuevo esclavo: el mecánico. Un organismo colectivo para reproducirse debe “integrar personal” (coordinar, necesariamente aplicar el PODIC) genética o socialmente. De allí arranca el orden estamental, o sea: la jerarquización para armar y sostener el orden mediante la división de funciones: el supuesto no desarrollado de las clases (la contradicción en potencia, la posibilidad de la crisis); pero en el ser humano el proceso, que se replica, no es simplemente repetitivo como en los animales (en dichos ciclos no se desarrolla la técnica, no se produce la representación), sino progresivo (se elabora instrumentos, se los reutiliza con mejoras; se simboliza el mundo); y, todo desarrollo tiene como base a la contradicción, a la crisis, al salto. Esta conformación piramidal, es el dispositivo necesario para el desarrollo material (el cual es la base del desarrollo de la conciencia, del espíritu; el desarrollo material tiene su límite, llegado al que continúa el desarrollo en la esfera del conocimiento, el cual, con la mediación de la contradicción [competencia], avanza, y para el cual su frontera es la estructura, funcionamiento y cambio de la realidad [materia, Universo, naturaleza]). Jamás pueden, en el ámbito orgánico y práctico, los devaneos de la “posmodernidad” aterrizar en terreno natural y de los procesos orgánicos (el sistema solar, el Planeta, la naturaleza: “una isla de orden en un Universo …{aparentemente}… caótico”). En los planos citados opera el orden de modo completo; es la determinación moderna, positivista, absolutamente condicionada la que tiene rigurosa vigencia. La Tierra no puede desalinear sus movimientos; la persona tiene que respirar, comer y copular de modo disciplinado y preciso. Para el efecto debe producir; luego, en economía
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    31 (el nombre quetoma en el capitalismo el sistema de reproducción humana específico de dicha formación) jamás se puede pensar, sugerir o actuar de manera alegre, anárquica, desadaptada, arbitraria, posmoderna; de forma que Heisenberg no tiene cabida como teoría y método para dar cuenta intelectiva del proceso social, sino sólo allí, cuando el “regulacionismo” es bloqueado por la reacción de las “expectativas racionales” (que quiere decir, que las decisiones que se toma para procesar las distorsiones del libre funcionamiento de las leyes del mercado, son bloqueadas por la reacción de los monopolios afectados). Cuando al cinco veces Presidente ecuatoriano Velasco Ibarra un periodista le conminara a que se defina, el Sr. Dr. respondió: “he sido creado por la Providencia, con la misión de sacar a la naturaleza y a la humanidad del caos al orden” (A. Cueva D.: El proceso de dominación política en el Ecuador). Sin embargo, en el presente no es posible instituir un sistema de paz; en verdad, no puede hacérselo antes de que de modo masivo no se haya logrado un nivel alto de racionalidad; pero esta última característica de la estructura de la personalidad humana, tomada en sentido genérico, no es alcanzable, mientras no se haya llegado al status de conclusión del desarrollo de las fuerzas productivas (materiales). El progreso material se mide por ese índice (que concentra todas las capacidades humanas), que se denomina “productividad del trabajo”; en la actualidad el mismo se halla gobernado por esa “nueva cualidad en la que se desenvuelve la historia” (dixit Sr. Dr. Alfredo castillo B.), que es la ciencia y la técnica. Paradoja presente en el proceso: la máxima capacidad de know-how humano ocurre precisamente en el momento en que la persona se ha jubilado, ha pasado la responsabilidad de trabajar al sucedáneo suyo: a la máquina (pensante autónoma); luego, libre de la ley de la “lucha por la vida”, el ser humano se dedica por entero a lo que es su ser singular: formular el concepto del Universo. Quito, 8 de abril del 2016.
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    32 ENSAYO DE INTEGRACIÓNDE CATEGORÍAS Y LEYES DE LA ECONOMÍA POLÍTICA MARXISTA CON LAS DE ORDEN FILOSÓFICAS, PARA LA COMPRENSIÓN DE LA COYUNTURA Y DE LA REALIDAD, EN CUANTO TAL. Varios pensadores en el ámbito de la Economía Política, incluso de filiación marxista: Astarita, Guerrero, Báez, han rebatido (a veces con sorna) la opinión acerca de que el capitalismo vive su última crisis, que se encuentra en el momento de su derrumbe (enfoque catastrofista, subconsumista, de sobremaduración). Han sostenido (sobre base de la prueba empírica de los hechos), que el sistema burgués tiene la vitalidad suficiente para reponerse de sus crisis e iniciar un nuevo ciclo (se cita la sucesión de periódica de “ondas cortas” desde Marx hasta el presente), en el interior de una función expansiva ad infinitum; como consecuencia: se prescribe, que su destrucción, sólo es posible por la acción de una fuerza social. Sea. En este escrito, en cambio, “exagerando la nota”, se sostiene, que el capitalismo: no solamente que está en la etapa de sus estertores, sino que es un hecho del pasado. La forma burguesa de reproducción humana (aporía) existe sólo (en el presuponer de la mente) a la manera de estrellas que colapsaron hace mucho, pero que al telescopio se las ve “reales”, debido a que su luz recién estimula la retina, puesto que la misma tarda “años-luz” en llegar hasta el observador; cuando en realidad, desaparecieron hace miles de años (a partir del momento que se le comprende y se lo impugna, un sistema empieza por dejar de ser –ocurre con el capitalismo, una vez revelado el secreto de la riqueza: la acumulación originaria y la plusvalía). In fact, el cambio sistémico deviene del proceso de automatización (desmontaje empírico de la “esencialidad del trabajo”); y, esta “fantasía académica” (dixit Samir Amín) es efectiva, en la medida en que un aparataje de máquinas autoprogramable para sostener el proceso de producción base de la reproducción social, aladea la presencia humana: el “trabajo productivo”; ahora, sin la presencia de dicha forma de actividad, el “proceso de valorización” ha dejado de ser (por hoy, en varias factorías de lanza). Explotación: apropiación privada del producto social (riqueza), guerras de conquista (acumulación por desposesión –D. Harvey), desarrollo armamentista, derivados financieros, fondos buitres, paraísos fiscales, economía de casino, fraudes electorales, dictaduras perfectas (el sistema bipartidista gringo: demócratas/Tea Part), compra de conciencias, golpes de Estado, mass media. El capitalismo realiza (como la estrella que ha muerto, pero cuya luz sigue desplazándose) la ley progresiva de la historia: el desarrollo de las fuerzas productivas, proceso que todavía no ha concluido (el progreso material termina cuando el ser humano ha producido el ente-reemplazo suyo en el trabajo: el esclavo mecánico, el robot antropomorfizado); una vez que la persona deja de atender el proceso de “autoproducción de su propia existencia material”, se dedica a faenas epistémicas. Si no se deriva esta determinación y se la asume con conciencia, la actuación humana centrada
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    33 básicamente en laviolencia (la competencia) y en el hedonismo dionisiaco, aparece como un absurdo y el ser humano: un estúpido. Los útiles teóricos básicos implicados en la interpretación. El motor del proceso progresivo prometeico: el capitalismo (la forma de organización humana indispensable para el cinetismo positivo/técnico, puesto que es la encargada de producir el “seguro de vida” de la anciana humanidad, aquella que se decida sólo a las faenas del pensamiento); crisis capitalistas, causas de la crisis, la contradicción: producción social/maquinizada y apropiación privada del producto; la ley de progreso (el desarrollo de las fuerzas productivas), la regularidad degenerativa de un proceso cuando éste ha llegado a su zenit y se apresta a dejar la historia (una vez que ha cumplido su misión: “ha realizado todas las potencias que caben dentro de sí”); el mundo nuevo: el comunismo (ley del “valor” de usufructo, democovivencia); la norma metadeterminante última (término y finalidad): el saber absoluto. Las tendencias básicas: incremento permanente del capital constante y paralela reducción del trabajo vivo; a medida que se desarrollan las fuerzas productivas, la realidad se proyecta de manera más integral y nítida en la conciencia: desarrollo espiritual; proceso total: ontopraxeologoteleológico. Materia: compacta (masa) y blanda; substancia con propiedades (atributos inmanentes de la masa [partículas subatómicas]: electromagnetismo, gravitación, atracción nuclear fuerte y débil de los protones [la quinta fuerza: la integración de las cuatro]); movimiento: acción recíproca entre masas, merced al despliegue de sus propiedades inmanentes -“Elan vitae”, quintaesencia- (el movimiento se origina al ponerse frente a frente las propiedades más simples de la masa –“impulso ´divino´” [sic]-, y se despliega en múltiples formas y niveles por aplicación cuantitativa como en la programación informática: combinación binaria, octal, decimal, hexadecimal, hacia algoritmos simples, luego a avanzados y a complejos). La acción recíproca reiterada entre propiedades da lugar al aparecimiento de leyes (el orden progresivo). Cada nueva determinación genera una renovada propiedad superior: física, química, biológica, del reflejo (capacidad cognoscitiva); el proceso no es más, que el “nacimiento de nuevas cualidades”. Las leyes: desde la más general. El Universo se organiza, de tal modo que crea las condiciones para que el producto supremo suyo: el neocórtex, lo represente simbólica, conceptualmente: la Materia va a confrontarse con su alter ego, con su retrato hablado. Ley de la contradicción entre realidad y conciencia: la naturaleza evoluciona (en sentido ya no humano, puesto que con la creación de este ser, termina el proceso evolutivo por vía natural; pero éste continúa por ruta artificial [el cual, no es más, que la realización en reverso de lo hecho por la propia naturaleza –Alexei Leontiev: El ser humano y la cultura] hasta producir el robot sapiens, con cuyo concurso produce el concepto del Universo: allí termina todo proceso evolutivo), el ser humano progresa (materialmente), la conciencia debe dar cuenta de la estructura y de este movimiento progresivo natural y de la historia; ésta es una contradicción, que produce una ley: aproximación/alejamiento e igualación temporal y creciente, entre el proceso de la realidad y el de la mente que lo capta. Ley general de movimiento, que dinamiza todo el evento: “el enfrentamiento entre el carácter procesal del ´ser´, que se abre al infinito, y la conciencia, que se propone atrevidamente alcanzarlo” (dos movimientos antinómicamente enfrentados: el de la realidad y el de la inteligencia [think tank integral]). Ley de renovación social: el sujeto histórico no cambia la estructura, ésta: lo hace por sí misma, con la colaboración de la acción revolucionaria de dicho sujeto, pues, la “lucha de clases” acicatea el desarrollo de las fuerzas productivas, con lo cual “éstas derriban formas de organización, que han dejado de ser o que no son fuente de su desarrollo”. Ley de sistema: el comunismo se da con robot, o no se da, pues, con trabajo humano es necesaria la “división del trabajo”: el proto principio de las clases, de la “lucha de clases”, de la política. Ley del “valor” de usufructo: es la regularidad, que preside el proceso de reproducción cualitativo de la humanidad, que ha llegado al punto cumbre de formación de su personalidad, camino a su realización espiritual máxima: el ser humano se ha jubilado y pasa a vivir del “trabajo” de las máquinas.
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    34 Aplicación a lacomprensión de la formación humana clave del proceso: el capitalismo. Crisis: de sobreproducción; interrupción del proceso normal de reproducción ampliada del sistema, derivada de la condición anárquica de la producción bajo supuestos de libre competencia; imposición de modo violento del equilibrio momentáneo (entre oferta y demanda). Indicadores: decrecimiento del PIB, desempleo, deuda externa, desequilibrio fiscal. Causas: contradicción entre la producción social/maquinizada (crecientemente automatizada) y la apropiación privada de la riqueza; caída de la tasa de ganancia, crisis: no de todos los niveles empresariales, sino del sector no monopólico, pues, de ella se aladean y benefician las grandes corporaciones (reducción del valor por automatización; incremento de ganancias: venta de mercancías a igual o mayor precio, con menor inversión en capital variable); problemas de realización: compresión de exportaciones, de la demanda gubernamental, del consumo de la población (desempleo estructural -recesión [contracción económica]- y tecnológico). La crisis decantó las condiciones objetivas y subjetivas, base de la revolución; edificación del sistema socialista. El proletariado tomó el poder en la ex URSS y formó su Campo. En esa Zona el socialismo contribuyó en la cristalización de la historia: desarrolló las “fuerzas productivas” y se puso como contradicción, que dinamizó el desarrollo de las “fuerzas productivas” en el sistema burgués instalado en el resto del mundo. El progreso material conjunto, puso a la ciencia como la fundamental fuerza de desarrollo; pero el conocimiento es una “mercancía” especial, en la que se concentran y anulan todas las contradicciones de los sistemas (capitalista e histórico): del proceso de valorización; es, a la vez, la última intervención humana en el desarrollo de las “fuerzas productivas” (y las “fuerzas productivas” no son simples instrumentos inertes: éstas, constituyen la objetualización u ontologización –reificación- de la capacidad intelectual colectiva históricamente enriquecidas, que reactúan sobre la conciencia, pues, median los procesos de reproducción diaria permanente de la vida). En cierta ocasión un entrenador de la selección brasileña de fútbol dijo: “no importa tener una defensa débil, cuando se tiene un ataque fuerte” (se puede recibir, pero hacer más goles); la sobreutilización de recursos (en el capitalismo) se convierte en riqueza (privada, que, en último término, es para la historia –en realidad, como en Hegel: todos los procesos buenos y malos perpetrados por los seres humanos pertenecen a la historia: son las tácticas de su realización estratégica, de acuerdo a su direccionalidad inmanente) y en nuevas “unidades de inteligencia”; y esos cerebros pensarán y crearán la solución técnica para los problemas ambientales (con la ciencia y la técnica: ¡todo se vuelve renovable!). Si el “molino de viento” produjo la forma humana servil-señorial, mientras que el “molino de vapor” lo hizo con la capitalista (dixit K. Marx); el “molino del conocimiento” se halla en pos de crear la verdadera formación humana: el comunismo ("economía": automatización, "política": democovivencia, "ideología": saber objetivo; en una palabra, la civilización del “Ethos supramoderno y del „valor‟ de usufructo”, de la inmanencia/trascendencia intersubjetiva). La mecánica. “Hay que reconocer, que …[a partir de la década de los 70 del siglo XX]… se asiste a una transformación fenomenal del mundo… que es el proceso revolucionario más grande de la historia humana …[pues]… la ciencia se ha convertido en fuerza productiva directa y ha logrado romper formas de organización económicas, políticas …[el “socialismo real” Jruschov-Gorbachov]… que ya no son fuente de desarrollo y progreso humano. Esto, no quiere decir, que el progreso haga felices a todos los seres humanos. El progreso ha amenazado a un sector de la humanidad…” (dixit Dr. A. Castillo B.). En la coyuntura, este progreso material de nuevo cuño: la ciencia, la técnica, el conocimiento (desarrollo de las fuerzas productivas), se produce en el estrato superior del poder: el capital financiero de las multilaterales (concentración, centralización: reducción del valor y mantenimiento/incremento del ratio de ganancia sobre la tasa media). La crisis como tal, afecta a pequeñas y medianas empresas, cuya producción y ganancia cae (en último término la crisis impacta sobre el trabajo).
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    35 Ecualización (quiebra deempresas, concentración, centralización); ajuste de la producción de las grandes empresas a la demanda efectiva (amén del comercio intrafirma), quiebra de pequeñas y medianas empresas: caída del PIB (un país decrece por cierre de empresas, debido a la reducción de la producción de las empresas existentes, porque ha aumentado la población, por retraso técnico –baja productividad/competitividad-, o en dependencia del año base); la demanda agregada se desploma por reducción de empleos debido al cierre de empresas no competitivas (pequeñas y medianas). En los anillos centrales se completa el desarrollo de las fuerzas productivas en el marco de un sistema contrahecho de gobernanza (liberalismo/Estado de Bienestar); en los eslabones periféricos se esbozan las nuevas relaciones sociales, en un marco no cruento de consenso y parcial disentimiento; pero el “regulacionismo” vino para quedarse, pues, el péndulo, el recambio liberalismo/fiscalismo, se ha agotado. Fin de la “onda kondratieff” de los combustibles fósiles (la petroquímica sigue); la renovación del parque automotor planetario, va a dar un respiro al capitalismo (en esta ocasión el peso de la destrucción de activos productivos y suntuarios e inicio de un nuevo ciclo, recae sobre la población en general). La tendencia: incremento de la producción automatizada sobre la social, permanencia de la apropiación privada del producto (el capital mata al trabajo, pero de modo coetáneo se elimina a sí mismo en similar proporción: el sistema lentamente perece ante nuestros ojos [el proletariado entró en escena, puso el “otro de sí”, del capital: la dínamo auxiliar {motor dual}; la lucha reivindicativa forzó la mecanización, la disputa política profundizó el proceso de mecanización, el enfrentamiento entre dos formas de reproducción con modos de producción diferentes acicateó la mecanización, y la reducción del capital variable expresa el sistemático predominio del sistema de automatización]). El progreso material está por concluir con el arribo a la automatización del proceso de reproducción material (y del resto de esferas de reproducción de la vida). Luego: el capitalismo sobremadurado es un hecho del pasado: carece de sentido (o es un sistema opcional: del cual se puede prescindir, puesto que existen sectores de la población mundial, que sostienen que el capital: si ya no desarrolla las fuerzas productivas, ha perdido su pertinencia histórica, que paralelamente blanden la consigan de completar el desarrollo faltante de las fuerzas productivas con la eliminación de sus negativas secuelas sociales y ambientales). El progreso histórico (de desarrollo material) empieza a detraerse (cese del desarrollo de las fuerzas productivas materiales por vía humana). La reproducción del capital, por tanto, es degenerativa: suntuaria, lo hace en la industria bélica, en la especulación financiera, en el saqueo, en los sicotrópicos (la crisis no es progresiva, el proceso de la “febril acumulación” ha cesado). En la ciencia y la técnica, el proceso de investigación y desarrollo no se detiene. La base productiva sostén de la reproducción humana está dada: el sistema automatizado de producción. El progreso material se somete a las exigencias de la producción y desarrollo de instrumentos requeridos en la generación de conocimiento (progreso espiritual): producir el saber absoluto. En el escenario, la “diversidad” concluye; la “unicidad” se impone: una sola gamética como en el origen (la “Eva mitocondrial”): síntesis de múltiples determinaciones (variaciones fenotípicas) histórico-geográficamente posibles; un solo idioma (¿el Inglés?), una solo forma objetiva de inteligir el mundo. Dicho sea de modo incidental, el ser humano es polígamo (a partir del esclavismo, la monogamia es la forma propia de la reproducción de los sistemas de clases; el macho rompió esta regla humana naturalizada, la mujer fue sometida de modo coercitivo; el capitalismo concluye y cierra la formación clasista de la especie: saltan a flote los verdaderos comportamiento humanos: mientras más experiencias se tiene, más se enriquece la vida –el sexo colectivo). El edificio de la producción automatizada y el orden es similar al humano de clase, pero más cercano al de los animales gregarios como los insectos: abejas, hormigas, termitas; en realidad, si en ese operar colectivo para garantizar la sobrevivencia la racionalidad sistémica viene dada por vía genética, en el proceso maquinizado de producción es un algoritmo el que pone “la lógica”, y en el que las máquinas, al no
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    36 reproducirse biológicamente, norequieren de la competencia (de la contradicción) para existir (y desarrollarse). Se ha creado un mundo paralelo al natural y al artificial de las máquinas, solo para los humanos; contrariamente a quienes abogan porque el ser humano regrese a la naturaleza, éste, más bien, se ha alejado de ella, ha creado su propia “naturaleza”: (como el “bosón de Higgs” que tiene el “campo de Higgs”) el “campo de conciencia” (en la web: “¿Somos una forma en la que el Universo toma conciencia de sí mismo?”). La población, entre tanto, debe mantenerse entretenida, ocupada (controlada): como los niños para que no se fastidien, incluso para que no hagan tonterías, travesuras, pero para que de todos modos las hagan (es por eso que el capitalismo no deja aún del todo la historia; los conflictos que se desprenden de la disparidad en la reproducción de la vida, permiten “ganar ´tiempo´” al proceso de progreso material, mientras llega al concreto). Si antes de que las condiciones materiales preparen a la persona para que pueda desempeñarse de forma proba en un escenario sin trabajo (la conciencia –ideología teórica- y la correlativa conducta –ideología práctica [Althusser-Castells]- reflejo perceptual de la realidad, y la praxis), ésta actuará de modo conductualmente desalineado: el ocio haría que el comportamiento colectivo descienda hacia los niveles más bajos de la racionalidad: del hedonismo (del reinado total del hemisferio derecho del cerebro), de la concupiscencia, de los vicios. Pero un “chip” (“fantasía académica”) puede reestructurar la conformación y el estado de la conciencia (si no son males orgánicos, o sea, del hardware, sino del software, incluso ciertas afecciones psicológicas pueden recibir terapia por esa vía). En ese sentido, la derecha (cuya preocupación y su estar al frente de los negocios lo asume como trabajo –se llama a sí misma “sector productivo”) tiene razón al oponerse a ciertos programas de política social a través de los que se redistribuyen las rentas institucionales del Estado: asignación hacia los sectores de la vivienda, de la alimentación, con lo cual esos satisfactores devienen producto de la dádiva inductora del facilismo, del regalo, que niegan al trabajo como responsabilidad y anulan la creatividad. Por un lado, a un sector de la población, el dejar de trabajar le sumiría en el facilismo; a otra, en cambio, le pondría en plan de dedicarse a cultivar y desarrollar el pensamiento objetivo (la inclinación “natural” hacia la producción del saber [¿Qué es el pensamiento en suma? Tiene como precondición la memoria {banco de datos} y la disponibilidad de métodos {software operativos} para el trabajo con dicha información, proceso de abstracción sujetado a un móvil {necesidades/problemas}, a ser realizado en condiciones dadas {recursos, limitaciones, frente a la reacción del interés de otro ser pensante -estrategia}]). Este giro psicológico será la “revolución” más importante dada en el decurso de todo lo existente; inflexión altamente significativa ésta: en razón del momento en que la misma se produzca, y por cuanto es superior a la de la “agricultura” y al sedentarismo, a la “industrial”, a la política (Revolución de Octubre), e incluso que la científico-técnica, en tanto la misma remite al fenómeno de cambio en la percepción, en los intereses y en la actividad humanas; renovación radical producto y a su vez causa del primado de la racionalidad. Quito, 15 de abril del 2016.
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    37 INDIVIDUOS DEL TERCERMILENIO: SERES QUE COLABORAN PARA EL USUFRUCTO DEL “TRABAJO COAGULADO”, EN EL DESARROLLO DEL PENSAMIENTO Y QUE PROGRESIVAMENTE SE AUTO COMPREHENDEN EN EL CONCEPTO: IDEAS SOBRE EL SIGLO 214 . LOS RASGOS PRINCIPALES DE LA “COMUNIDAD ´CIBERNÉTICA´”. En el proceso de producción de la conciencia, merced al cual: el pensamiento conceptivo se proyecta sobre la forma social que deviene, “...el objeto a considerar es, en primer término la producción material...” robótica, cibernética, mecatrónicamente mediada5 . Seres que consumen en “sociedad” establecidos en la entera espacialidad del planeta –y más allá de él-, o sea, la vigencia de relaciones de cooperación para el disfrute –usufructo- de “valores de uso” –outputs- (procedentes de la operación de cibersistemas en autocomplejización permanente), entre individuos desprovistos de todo carácter determinado de clase (de propiedad –del régimen de “división social del trabajo”, del trabajo en general), en la que la reproducción de la vida se halla condicionada de forma robotizada. En las preasociaciones humanas, la existencia material del género depende directa y exclusivamente de la prodigalidad de la naturaleza; en las “sociedades” esclavistas, en las serviles y en las formas burguesas, ésta se sustenta en el trabajo particular de una clase; en las sociedades modernas y en las futuras comunidades –en cambio-, la sobrevivencia humana se apoya cada vez más en la operación de la “segunda naturaleza”: en la técnica6 . Cuanto más la humanidad se adentra en su futuro, de manera incremental se advierte una “sociedad” técnicamente más desarrollada, desprendida de los lazos secundarios (y primarios), de tráfico y sensoriales, en la que la persona misma se presenta vertebrada –más bien- por un sinfín de dispositivos automatizados: como ser puramente consumidor, “espontáneamente” organizado a través del ejercicio de nexos directos, primarios, de consanguinidad, filiales –en principio- (el ser humano vuelve a unirse en la “supramoderna ´manada´” a través del cordón umbilical de la técnica); índole superior 4 Tomado de Justo Castillo F.: “La nueva concepción de la historia”; libro segundo, Quito, 2010, Pp.: 334- 343 (Obra completa: www.nuevaconcepciondelahistoria.com). 5 El “ser social” universal, de acuerdo con las nuevas determinaciones que pasan a conducir su vida, se coloca frente a la circunstancia en la que se transforma en objetivamente consistente aquella afirmación –apresurada para la época en la que fue planteada-, acerca de que la tecnología se convierte en la solución para los problemas humanos, incluidos los de orden social (la acción política proletaria, el socialismo, el “socialismo real” de la ex URSS de los últimos años, las luchas de liberación nacional y las de carácter antisistema, han puesto la condición para que la técnica inicie a operar de ese modo). 6 Si bien los términos: robótica, cibernética, biónica, robótica de humanoides, mecatrónica y otros que se utilizan en la moderna “teoría de control” (pese a que la mecatrónica actualmente abarca a todos), tienen connotación especial, aquí se los utiliza en el sentido de que los mismos integran una tendencia en el proceso de desarrollo de la tecnología de lanza, que trata de reproducir la naturaleza con el “aporte” dado por las destrezas creativas del ser humano.
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    38 renovada del “ser”,que se afinca, a medida que la especie se acerca hacia la conformación de una característica antropomórfico-lógica, de orden universal. En la “formación social” hemisférica, el vínculo (formal, espiritual) entre las personas encuentra su génesis en el presupuesto comprehendido en el objetivo trascendente de la conciencia colectiva: acceder a la cumbre del saber. Esta tarea de realización y justificación de la existencia, se insinúa y se ratifica en el curso del movimiento evolutivo de la percepción; cronológicamente, en la fase en la que la vida no es razón y función de la producción humana ni depende más de ella o del “cambio” (intercambio) permanente, mientras que el “´valor de cambio´ deja de ser su mediador generalizado”. El interés individual como el colectivo –por su parte- alcanza su realización en la determinación formalizada inherente a la “producción mecánica”, hecho –en realidad- condensado en el supuesto histórico7 . En este primer momento de concretización efectiva (K. Kosik), la humanidad y su entorno se ponen en conexión directa, y arriban hacia la conformación de un propio “sistema-coordinación-mundo”, o sea, la formación de totalidad humana gestada conscientemente, emplazada –de modo provisional- en la entera superficie del planeta; empieza –por tanto- por tomar su puesto el imperio de la tercera (naturaleza) y definitiva forma de regulación “social” sobre el género en su integridad: la de índole “espiritual” (la “idea”, en la comprensión hegeliana, adquiere existencia única y real). Este complejo económico-político-nocional da paso a la reformulación de la ideología: como la expresión concentrada de la economía y la política, en atención a que la humanidad en su estadio social o burgués maduro, hace primar su sentido, la percepción de sí, por cuanto ha llegado al máximo grado de su desarrollo material, por tanto: de totalización; y, en este momento superior de maduración etárea de la especie, todos sus componentes se han desplegado en la dimensión de su potencia y entre los cuales se ejerce influencia recíproca, en el interior de la red humana global, ricamente determinada y condominante. En el escenario supuesto, la conducta asociada con la noción de “libre albedrío”, se advierte por doquier, en virtud de que en las formas de "producción" homogéneamente integradas se "suprimen" las instituciones jurídico-políticas (“la historia se hace dentro y fuera del Derecho”), las formas de gobierno, etc. Propiamente, el desarrollo de las fuerzas productivas: la robotización, conduce a la nueva “sociedad” –en su momento- a la “extinción” del Estado y, naturalmente, a la desactivación de la “sociedad civil”, en general (en el seno de ésta –“sociedad civil”- se encuentra el Estado y, como efecto estructural: las clases). La “democracia” –en la circunstancia histórica, en perspectiva de descripción ex ante- (esa 7 De análoga manera, para el momento que se viene, se convierte en fáctica la suposición, en torno de que máquinas planearán la “producción” de cadenas de otras máquinas, en función de las necesidades determinadas, que la humanidad de entonces requiera (la “calidad total” -el ámbito de la simple “gestión”: el “modelo de operación”, la “estrategia socio-productiva”- pasa a ser patrimonio de la “conciencia” de las máquinas; esta aseveración –dicho sea incidentalmente- no es portadora de sentido audaz alguno, pues, el proceso de la inteligencia artificial, en el género, para el año 2001, constituye ya una verdad, tanto, que incluso se empieza a hablar de “inteligencia” “emocional”, o sea, de la operación de programas electrónicos gracias a los que la “entidad” robotizada detente la capacidad de la aceptación y del rechazo; por ejemplo, en los ordenadores comunes actuales –2008- un simple software “toma” decisiones, verbi gracia: no vuelve a corregir la gramática de un texto ya corregido, es obvio, que esto ocurre según instrucción dada por el ser humano, capacidad que en la persona viene puesta por su ser natural: cumplir las simples funciones de búsqueda de su permanencia y bienestar, de la necesidad de conocer –la cual aparece como simple curiosidad- asociada a esas mismas funciones, a fin de mejorarlas); en el encadenamiento y la programación quedará resuelto el problema de la "depreciación" (el proceso de reposición de los "medios de producción" gastados –en efecto, este hecho se produce según la norma: “la materia ni se crea ni se destruye, sólo se transforma” –y esta capacidad de transformación, no es más que la producción de nuevas propiedades (propiedades siempre superiores) por parte de la materia misma, mediante combinación, permutación, conmutación, entre éstas-; pero en el cambio ser humano-naturaleza, la suma es siempre cero). En la “sociedad” en constitución, los managers, los líderes empresariales y, aún: los conductores sociales, se reducen de rango, vuelven a ser lo que una vez fueron: sencillamente el "sachen y los caudillos" (Engels, Federico); en efecto, la economía “mecatrónica” se perfila como un “fenómeno fundamental, porque es la determinación de todas las formas de organización ´políticas´ que vendrán a futuro y también de las nuevas formas ´ideológicas´, que tendrán que producirse”, que están emergiendo.
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    39 noción de carizsagrado indistintamente tanto para “los vivos, como para los muertos”), desaparece, puesto que cae en desgracia toda noción de poder, sea que el origen, depositario, ejercicio y objeto consonantes con el término (autoridad), deban ser imputados al pueblo8 . En verdad, allá por esas fechas: la formación humana no difiere mucho en su conformación interior, por más que esos modos particulares de vida que constituyen los diferentes colectivos de pueblos, reclamen su derecho de existencia; el sujeto único y total deviene la humanidad, en la mezcla de la determinación sincrética; en ese plasma humano de elevada catadura intelectual, se evapora el poder y en su reemplazo emerge un tipo específico de relaciones de simple coexistencia pacífica: la humanocovivencia. Respecto de esta categoría de coordinación hipotética –dicho sea de modo incidental-, se piensa que en la fase humana en la que el “régimen ´político´” sea la humanovivencia, al tratarse de individuos iguales y al no haber autoridades, imperaría en ella el caos; pero, no es así. Téngase presente el hecho de que los procesos administrativos (que arrancan de muy atrás de la organización del trabajo comunitario de los pueblos precolombinos; de la planeación de las guerras de conquista romanas; del proceso de programación en el uso de recursos y “tiempo”: GANTT, PERT, CPM, ROY, PROJECT, dispuestos en las guerras imperiales yanquis y en las modernas actividades empresariales) cada vez se han ido automatizando. En la actualidad (año 2009) el género cuenta con sistemas administrativos parcialmente automatizados, virtuales e impersonales, en los que burócratas reciben disposiciones de programas, interactúan con las máquinas –instructivos- cuando deben ser tutorados e ingresan informes a un sistema. Y si no basta tal sustento material del comportamiento colectivo, se abrirá paso el principio habermasiano de la “formación de una comunidad de comunicación sujeta a la necesidad de cooperar”. De modo que todo está sinérgicamente presupuesto. En el cuadro histórico que perfila su esbozo en el horizonte: propiedad privada (de medios e instrumentos de producción) y trabajo: su división interna grupal (la producción material y, aún: la espiritual) –consustanciales en las formas de conexión humana clasistas- , se sitúan frente al proceso de anulación recíproca. En este futuro, la corporación productiva, la comercial, la financiera, la creativo-asesora, la nuclear originaria del poder de orden supranacional, tanto como el emprendedor y el tomador de decisiones –nacional e individual- solos, carecen de sentido y pertenecen a las sensaciones y representaciones correspondientes con formas de existencia material de antaño; formas que –por su parte- 8 En efecto, la significación de la noción "democracia" (la dictadura perpetua de la clase dominante: esclava, señorial y de la burguesa en especial; el régimen democracia, sólo es posible en el interior de estructuras humanas clasistas) -por ejemplo- a la que tanta importancia y exagerado interés se otorga y se pone en la actualidad por parte de tirios y troyanos, de modo que su trama de clase y su función político-ideológica se substrae e inclina su cerviz, para desempeñar el papel de fetiche a los amos consuetudinarios; precisamente esa entelequia histriónica y tramposa, esa ficción: ¡salta en añicos! No se requiere ser poseedor de una perspicacia especial para advertir, que el término aparece directamente en la astucia (en la creatividad, en la inteligencia, en la excelencia) del recién constituido poder de clase (en las formas sociales esclavistas greco- romanas: en estas "sociedades", cuna de la “democracia”, la mujer está sometida y los esclavos no menos), para desempeñar el doble papel ideológico y político de cohesión y estabilidad de dichas comunidades en el manejo administrativo de la colectividad en ejercicio, en función de la reproducción de un solo interés; noción de índole prospectiva burguesa, inscrita en su naturaleza enajenante, de concreción imposible y, por lo mismo, inductora del sometimiento a la Fe: la eterna aspiración, que constituye su eficacia aparejada. Al desaparecer la "economía": la producción por manos humanas sobre la abstracción del proceso burgués de la vida, se volatilizan los efectos de clase y los efectos de estos efectos: la política, la ideología, el Estado y -por consiguiente- la democracia (esta palabreja, en la concepción marxista de la historia, es un término huero; en un pueblo –demos-, que simplemente se “coordina” –socialista, comunista-, desaparece el “poder” –cracia-, sea que éste se derive de la fuerza, de la delegación o del consenso). En la coyuntura empero, la “democracia”, como las sociedades por acciones en la economía preparan su autotransformación, en política constituye la antesala de la metamorfosis del régimen (contiene los supuestos ontológicos para que la acción del proletariado y su “bloque político” transformen” el status –Lenin-; o sea, de la acción del sujeto post proletario enfrentado a la cadena de Estados transnacionalizados, que es el modo como hoy superestructuralmente opera la dominación global: “El Estado en general, es decir, la más completa democracia, „solo‟ puede extinguirse” –Lenin: El Estado y la revolución).
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    40 todavía impregnan conceptivamentela cabeza de los modernos reproductores subjetivos de la civilización. En las escenas de los Films de ciencia ficción –pese a que estos comediantes aún se mantienen atrapados en la ideología del trabajo no productivo jerarquizado, como de la tolerancia hacia el domino supranacional institucionalizado de las multilaterales y, por consiguiente: de la diferenciación social burguesa-, se ha podido superar este punto de vista de la historia. Sobre la conducta colectiva humana de ese momento, siempre, se puede decir, que el objetivo mayor para la especie (elevarse de la “condición humana” a la “condición divina”) cohesionará y ordenará de modo espontáneo al género (en los regímenes clasistas, integración y orden constituyen el producto de sistemas de coerción político-ideológica, de la división del trabajo y de la esfera mercantil), pues, llegado a este momento la supresión del trabajo y la proveeduría de los satisfactores para las necesidades a cargo del sistema mecanizado, robotizado, inteligente de producción, permitirá que todo ser humano ostente niveles muy elevados de conciencia, que le conduzcan a considerar, que el móvil de su vida sea la cooperación en el desarrollo del conocimiento (naturalmente, esa sensación aparecerá, luego de haberse pasado por una etapa de depravación generalizada); a falta de la “abeja reina” y del trabajo como responsabilidad, el grupo quedará sometido al designio programador de las máquinas, el cual no es más, que la prefijación del orden y de la ruta dados por el propio ser humano, como instrucción presupuesta en las máquinas, a la manera de los 10 Mandamientos para los creyentes: objetivo y normas, que signan el camino futuro. En esa “sociedad”, que es producto, por una parte: de la acción política principalmente del proletariado y, por otra: del desarrollo y difusión (espontáneo y socialmente condicionado) de la ciencia y de la técnica, sus primeros indicios se destacan con entera nitidez: 1) “producción” y reproducción “social” al amparo de substratos cibernéticos, en ausencia de todo carácter individual de propiedad (en verdad: concluye la era del trabajo, del trabajo en general, según este punto de vista); 2) retracción de las antinomias sociales constitutivas; 3) coordinación humana por “ajuste mutuo” (democovivencia); 4) “colectivización” de las relaciones sexuales9 ; y, 5) imágenes conceptuales de la realidad conforme es ella, en su objetividad y totalidad10 . Esta 9 Esta libre y espontánea disposición al sexo, hoy se presenta todavía a la mentalidad en boga, como una maldita aberración; pero, mañana más tarde habrá de ser (volverá a ser) un comportamiento natural de la especie: el nudismo, el estrictismo, el sexo libre, etc. (la conducta trasciende: de las relaciones sexuales en grupo hacia la comunidad sexual -bonoboicas); de esta manera se supera la monogamia: régimen de exclusiva observancia para la mujer y que "... entró en escena bajo la forma de esclavizamiento de un sexo por el otro, como la proclamación de un conflicto entre sexos...". Con la superación de la institución histórico social de la monogamia (de esa institución económica de clase egoísta por excelencia: la familia monogámica –sus miembros sólo se conduelen de sí mismos), se suprimen al unísono el eterismo (la infidelidad masculina) y el comercio sexual (la prostitución); mas, para que esta condición se diluya, debe abolirse la función de aprovisionamiento económico, que en las sociedades clasistas tiene el cuerpo de la mujer; gracias al desarrollo de las fuerzas productivas, a la lucha mundial proletaria y a la huella del socialismo, esa determinación ha devenido en realidad, de modo que el paso al comunismo cibernético se halla en curso (las fuerzas productivas y los nuevos movimientos políticos, son sus artífices); en esta forma humana superior: del “Fondo General de Productos” (según la nueva contabilidad formal), cada quien retirará la parte correspondiente a su sobrevivencia. Por tanto, en el próximo futuro cuando las nuevas "generaciones aparezcan, enviarán al cuerno todo... [lo que actualmente se piensa]... que deberían hacer. Se dictarán a sí mismas su propia conducta, y, en consecuencia, crearán una opinión pública para juzgar la conducta de cada uno" (Engels, Federico: Origen de la familia, la propiedad privada y el Estado). 10 Este movimiento social, que se produce ante los ojos de las generaciones presentes "Encierra, in miniature,... [la superación]... de todos los antagonismos... [que habrán de dejar la escena histórica]... más adelante en...” la nueva comunidad humana. En la “sociedad” próxima, la competencia en todo terreno –aun en el del desarrollo de las fuerzas productivas- cede el lugar a la colaboración (la necesidad evolutiva de que el mejor material genético se perpetúe concluye, pues, también esta preservación se vuelve, a su vez, función de la técnica). En coherencia, la nueva sociedad debe ser teóricamente caracterizada a tenor de la formulación del modelo de su forma pura, es decir, sin la molesta presencia de las contingencias y perturbaciones históricas concretas, esto es, no en atención del atributo amplio, fenomenológico de la “complejidad” real, sino de su resumen lógico esencial, como derivación justamente del trabajo de esa modalidad procedimental de la mente, denominada “pensamiento complejo”.
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    41 conjunción hemisférica devoluntades (integración esencial definitiva: comunidad de forma –idiosincrásica- y comunidad de conciencia –Marx, Agustín Cueva), idílica, paradisíaca, se proyecta en la mente de la mayoría de los miembros de la actual “comunidad ilusoria” (exceptuándose aquel grupo selecto de seres privilegiados dotados de conciencia histórica superior, que a lo mucho se incluyen en el “rango de error” de su magnitud estadística cuantitativa), tan sólo como una forma de “utopía” en la entera significación del término: el ser humano, es un ser egoísta, competitivo, por naturaleza; necesita –por ejemplo, se dice: como todo animal- linderar y defender un territorio para realizar su vida (“para prolongar sus genes”; pero el ser humano no registra tendencias territorialistas intrínsecas, por lo menos en sus etapas de formación inferiores, como si lo demuestran de modo acusado ciertos animales, los cuales lo demarcan; la persona aprende, en sociedad, a identificarse con un lugar y a defenderlo -hecho que en la sociedad, es el preludio que se dice de esa formalidad en materia de supremacía, consistente en el “desplazamiento territorial de las hegemonías”: desconcentrar el poder, llevar la democracia al territorio -sic); por tanto, la territorialidad no es un fenómeno derivación psicológica de una razón genética: no es que se defiende un territorio sin más, más bien: se precautelan los recursos existentes en el área, luego: cuando éstos se agotan, se cambia de lugar de residencia, se renuncia al territorio –los seres humanos antiguos eran nómadas, las aves migran, las ballenas hacen lo propio), de modo que –es usual argüirse- constituye una aspiración desprovista de sentido el pensar en la emergencia de comportamientos hermanables en la especie, ni hoy ni nunca. No obstante, con el ingreso de la humanidad en la fase de la “producción” “biomecaquántica” (momento preparado estructural e histórico-políticamente), la fuente de todos los males: el pecado original, o sea, el derecho individualmente reservado sobre los medios de producción que instaura la potestad de explotación y dominación de unos individuos por otros, se desploma y la vida retorna a su pureza primigenia; la ambición, el egoísmo y el psicólogo, los límites geográficos en el proceso de reproducción, en definitiva: los siete pecados capitales y sus jueces –tanto los viejos como los nuevos instituidos artificiosamente y sin la mediación de profetas por Ratzinger-, en la “comunidad de objetivo”, se convierten en puras y simples remembranzas11 . En una palabra, se inhibe toda forma parasitaria de existencia, paradójicamente: por la conquista cruenta de éstas por la especie toda y su puesta en escena en su condición de patrimonio general; se suprime el consumo dispendioso, suntuario, derivado del “consumismo”, de su inducción psicológica (inclinación perversa ésta, pues, el aparato concurrencial, sobre todo en los países del mundo en “desarrollo”, crea la dependencia y, al mismo tiempo, niega los medios para su satisfacción a la gran masa de la población, en virtud de que el sistema económico instituido contiene el fundamento estructural del desempleo, de la reproducción programada de las escasez (en verdad: con la productividad (nivel de) actual, en el mundo, se dice que: “con que trabaje un 10% de la PEA, las necesidades estarían satisfechas”), de la sistemática reducción del poder adquisitivo de los ingresos –de los mecanismos de determinación de la reproducción de la estructura de clases ad infinitum-, de la quiebra de empresas; hecho que ocurre, se remarca -como es de dominio general-, de modo particular en la sociedad neocolonial, esto es, en el segmento poblacional receptor de la 11 Qué persona actualmente no se halla persuadida de que los síntomas asociados con la locura tienen correlación directa con el cierre de opciones en la vida, lo cual es la norma en el sistema concurrencial (allí radica su fuente), que los modos de producción clasistas imponen; se conoce también, que la dotación de empleo y/o de ingresos calma progresivamente los efectos de la demencia (una persona pobre, sin empleo, con responsabilidades –presiones- económicas, subalimentada y en preocupación permanente, detenta la base material de la locura); por tanto, las crisis de orden psicológicas propiamente tales, tienen naturaleza únicamente orgánica (lesiones o defectos en la estructura y función cerebral). Con la abundante producción cibernética no hay cabida para la locura de raigambre socio-estructural.
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    42 crisis gestada enla fluctuación cíclica de la economía burguesa de los niveles centrales12 . Este prurito exasperante (uno de los varios reflejos condicionados, que históricamente tipifica la conducta del ser humano in abstracto): la práctica masiva y permanente de la compra (el “„valor‟ agregado” en la gestión: la persuasión, inherente al efecto proveniente del “mejoramiento continuo” en la esfera de aplicación de las políticas de marketing), asume el carácter de sustantivada palanca que sostiene la realización del interés de atesoramiento de quienes imperan en la moderna forma concurrencial de agregación humana. En respuesta, nuevas corrientes de bienes y servicios deben trasladarse al mercado; su producción demanda stocks crecientes de materias primas y del uso excesivo de “energía”; como efecto, esta forma de producción incide en el sobreuso mercantil de la naturaleza, por encima del impacto de ahorro de bienes intermedios, que traen aparejados los procesos de “micronización” (nanotecnología) en boga. La susodicha modalidad de producción es también cicatera en empleo de trabajo físico: menos componente material y destrezas manuales; creciente dotación de tecnología (capital) y mano de obra diseñadora de prototipos en las computadoras cuánticas: “nanoinformática” (el software, la inteligencia es lo que realmente vale; la nanointeligencia). La noción “maximización” evade la esfera de la producción (la dimensión del ejercicio de la pura determinación de la utilidad privada) y se instala en la del consumo; en realidad: el ser humano dotado de la modalidad distinta de razón, se desembaraza de la determinación de las formas suntuarias e inútiles de “demanda”, modifica su conducta según dictámenes del concepto de optimización sobre el metabolismo individual y genérico, y se inclina hacia la consecución de la mejor utilidad efectiva con el menor nivel de consumo; sencillamente, la vida se encuadra en cánones de excelencia en la satisfacción: menos vehículos, menos casas, menos artículos de madera, de hierro, de petróleo…; la conducta paradójicamente cambia: frugalidad en medio de la abundancia, a la manera de Diógenes: rechazo a los bienes materiales. Esta circunspección y magnificencia frente a los propósitos de la existencia y a la utilización racional de los medios para sí, alcanzan también a la producción de ideas, pues, la percepción mítica queda atrás, de modo incremental y sostenido13 ; de manera que la representación objetiva, lógica, frugal, de la cotidianidad, del devenir del Universo, pasa a ocupar su lugar14 . La determinación abstracta de Hegel, se torna concreta: “lo que existe es la idea” (pero como proyección mental de la realidad); el ser humano reifica sus circunstancias, humaniza la naturaleza. En estricto sentido, para el movimiento del pensamiento vienen puestas determinaciones, que conducen a un orden de resultados, en 12 En efecto, lo descubrió Marx: la economía capitalista es cíclica (es la ley eterna de funcionamiento de la materia, que el ser humano debe pasar algún rato a regular: ondas largas, ondas intermedias a su interior y ondas cortas en el seno de estas últimas): reanimación, auge, crisis y depresión. 13 Prevalece la visión estética, objetiva de la vida: el realismo en el arte, una vez separadas las veleidades e ingenuidades en la comprensión del mundo; la base de la percepción ilusoria, abstracta, surrealista, desaparece al ocupar ámbitos de mayor relevancia la posición antiescatológica de la ciencia; no obstante, el hecho tiene lugar, no sin antes haberse producido el necesario coletazo y la reacción del irracionalismo posmodernista en paradójica conjunción con la racionalidad lógica (eclecticismo monstruoso); eso ocurre, por ejemplo, en el área de la Arquitectura con el “deconstructivismo” en boga (el “caos ordenado” por oposición al racionalismo de la eficiencia, de la optimización, de la maximización –menos esfuerzo y mayor retorno-, de la frugalidad).. 14 Cambio de conducta en 180 grados incluso en la esfera espiritual de la existencia: la historia ya no constituirá un simple relato apologético, la perennación del narcisismo del triunfo: “propaganda de los vencedores” (como suele ser el noticiario televisivo, radial, periodístico: publicidad narcisista de los dominadores), sino la dilucidación objetiva de las determinaciones del devenir humano sustantivado; también los obstinados llamados a renunciar del sacrificio de animales para bienestar alimenticio humano (aunque este hecho persista en la naturaleza en el plano de la cadena alimentaria animal) van a tener oídos, con la producción de toda la riqueza de la proteína animal en laboratorios, en factorías automatizadas. Esta modificación de locus, no obstante, ocurre en el escenario complejo cada vez regido preponderantemente por el proceso de “lucha de ideas” en el interior de las disciplinas del pensar: idealismo-materialismo, cosmogonía-cosmología, capitalismo-comunismo, emocionalidad-racionalidad, democracia-democovivencia, agnosticismo-saber absoluto, indeterminación-determinación, posmodernidad-transición,..._
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    43 los que seconcentra la máxima eficiencia, la calidad, pues, la conciencia simplemente “filosófica” se reformula en la negación científica de su matriz ideológica (Braustein, Néstor). A decir verdad: con la “producción” maquinizada, las regularidades estructurales y procesales que hacen el sistema, ponen término a su determinación15 . La sociedad se libera del “trabajo” (del trabajo instituido en el encuadre de relaciones clasistas: trabajo productivo, por tanto: en su naturaleza concreta de labor mecánica, repetitiva, mezquina frente a la inteligencia); y, se eleva a ocupar un escaño crucial en el propósito espiritual de su devenir, en su sino coyuntural; pero, para hacerlo, esa forma humana se halla exigida de desarrollar la ciencia y la técnica (en realidad: se encuentra perurgida de concretizar este proceso –la totalidad multideterminada de “convergencia tecnológica”; la real “cadena de valor” en materia de emulación cognitiva –productividad sistémica16 ), precisamente aviniéndose a ejercer esa actividad en el marco clasista burgués de producción; en adelante, se ocupa de realizar actividades, que ya no sustentan orgánicamente su ser, sino, tan sólo: su conciencia (la “sociedad de la espiritualidad”, a la manera de la aseveración europea)17 . En el proceso de interconexión del ser humano con su substractum ontológico, centrada la mente en la concepción objetiva del discurrir histórico, inmediatamente se advierte cómo no toda la humanidad ha sido cronológicamente antrópica (“´falacia de composición´, ´falla lógica´” intencional en la percepción del poder), sino, tan sólo, una fase de organización y vida de ella: la capitalista, la que ha estado sujeta a la operación de la regularidad atada al movimiento social de la plusvalía (transformación del excedente sobre el trabajo socialmente necesario en capital; y, en el presente: del excedente de trabajo y de la “naturaleza”, en capital); pero, en el interior de la forma mercantil moderna, no todos los intereses de los integrantes de la sociedad han sido matricidas, sino únicamente los asociados con una clase: la burguesa (los monopolios, las trans y multinacionales muy especialmente)18 . Tanto el habitante neocolonial como el trabajador, no son responsables 15 El ser humano, al inaugurarse la historia, al transformarse en productor, pasa a producir su propia existencia material; en la “sociedad” que se presiente, se suspende este proceso de autoproducción de la vida a cargo del propio género; de esta función deben ocuparse las máquinas “inteligentes”, o sea, el trabajo pasado, el “capital”, obviamente despojado de su naturaleza de tal, pues, se desactiva el influjo de la relación a él asociado, en el período burgués según la periodización humana implícita. 16 Si el vicio del pensamiento burgués sobre la tecnología consiste en practicar proyecciones sobre desarrollo tecnológico manteniendo inmóvil el marco de las relaciones sociales, quienes cuestiona la “convergencia tecnológica” a partir del ángulo del altermundismo, en cambio, operan de modo inverso: oponerse al desarrollo técnico, porque aducen que el mismo bloquea la emergencia de las nuevas relaciones sociales. “… a la mayoría de personas nos resulta difícil percibir la relevancia que tienen algunas poderosas nuevas tecnologías para consolidar este proceso de dominación, cambiando dramáticamente aspectos fundamentales de la vida cotidiana…; nanotecnología, informática y neurociencias, todas en un avanzado proceso de desarrollo controlado por y para favorecer los intereses de los poderosos, principalmente de las empresas transnacionales…; se están desarrollando nuevas herramientas tecnológicas que permitirán a quienes las detentan, aumentar el control social y el disenso” (Ribeiro, Silvia. ¿Qué nos deparan las nuevas tecnologías?; revista América latina en movimiento, Quito julio del 2004); es exacto lo dicho, no obstante, de otro modo no habría tecnología ni una razón por la cual luchar (se recusará manifestando, que el ser humano no necesita tecnología capitalista para vivir, frente a lo que no queda más que respetar este pensamiento pigmeo y hedonista). 17 La teoría del “reflejo dinámico” de Lenin, el “aprendizaje significativo” de Ausubel (la pedagogía conceptual), el aprendizaje por “modelo social” de Bandurra, el proceso de interiorización de la estructura y sentido del mundo de naturaleza virtual, en el interior del sistema progresivo cognitivo/operativo ordenados en el marco de completamiento del movimiento de “hominización” de Leontiev, constituye el fenómeno cognitivo en marcha. A futuro, mientras más se virtualiza la actividad de captación (y acción) sobre el mundo por parte del género, poco a poco emerge y se impone un modo de formación de la conciencia y de sentido, de integración a través de mecanismos repentinos inherentes a procesos de manipulación neuronal. 18 El modo burgués de vida, responsable de los problemas que experimenta la “morada del ser humano”, con el acelerado desarrollo de las fuerzas productivas, ha forjado también la base técnica (el código genético), para crear una nueva variedad de ser humano, que no solamente sea inmune a los problemas ambientales, sino que debe ser un viajero sideral, conquistador intelectual del Universo (esta conducta futura es advertida muy bien ya por la ciencia y, desgraciadamente lo es, según un carácter abstracto y clasista, e intencionalmente inocuo).
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    44 de la destrucciónde las condiciones materiales de la existencia; son, más bien: los afectados (pese a que por allí se blanda la argucia de que como consumidor de productos industriales, el trabajador también ha ingresado en la cadena antrópica, pues, no ha podido renunciar al consumismo). Con el cese del dominio burgués en la historia, llega también a su fin el impacto unidireccional negativo de la antinomia cotidiana entre “sociedad” y naturaleza. En una palabra: la conspiración clasista matricida y fratricida (contra la naturaleza y contra otros seres humanos, en su orden), cesa en su perfidia19 . El sistema burgués de existencia se ha convertido en un supuesto, por cuanto: en el proceso completamente robotizado de producción, no se advierte más la presencia de trabajo vivo. La técnica –el trabajo pasado en concreto- ha derivado a la "fuente de valor”, luego de haber elevado a cifras máximas su productividad (nivel de). Paralelamente, degeneran en sentido los programas de política económica (estilos de acumulación), los patrones interventores, modeladores de la sociedad: neoclásicos (la ausencia de guías de conducción del orden concebida en su función de modelo de política: “… las olas nos llevan, las olas nos traen…”), de corte fiscalistas, ecologistas, a escala humana (la conciencia conceptiva y la voluntad programática, se topan con su frontera: al sistema senil, el recetario homeostático, le es inocuo)20 . En realidad, las teorías que propugnan la equidad -estado a conseguirlo a través de intervenciones parciales en el interior del régimen burgués de existencia-, se encuentran completamente muertas (es obvio, que el liberalismo económico lo está mucho más, puesto que se halla exánime y enterrado)21 . Strictu sensu: la equidad no se va a conseguir como efecto de la disposición del resultado previo del trabajo humano y de su redistribución; por el contrario, es la “energía” del “robot” (del “esclavo mecánico”) la que libera al ser humano del trabajo y genera las “calorías”, que requieren todos los miembros de la especie para su reproducción, esta vez, en colectivo. Colectivo profundamente ideológico, postideológico: la existencia de “unidades de inteligencia” articuladas en un solo tejido de conciencia humana, en ausencia de condicionamiento individual y productivo, ubica una nueva forma de sentido para ella, frente a la fuerza opuesta de la concepción placentera de la vida. Postideología, en la medida en que la población mundial, en este caso, dispone de un solo Norte, de univocidad de sentido precomprehendido para la existencia (sencillamente, las condiciones socio-históricas de reproducción material de modo no muy notorio, han cambiado); expuesta de otro modo esta reflexión: las concepciones e intereses hoy a la mano, se tornan en minucias y en motivo de rubor para la nueva conciencia, pues, todas las mentes más o menos vertebradas mediante participación de mecanismos de la técnica o de la bioingeniería, comparten todo, pero de modo particular: la esfera espiritual; 19 Es muy propio sostener, que los países llamados “desarrollados” deben su status a la explotación de pueblos y a la destrucción de la naturaleza (lastimaduras a la corteza terrestre, a la hidrosfera y a la atmósfera; sobreextracción de recursos; y, sobreproducción de deshechos en estado no degradable por los procesos de “reciclaje” natural); su capacidad técnica en navegación por ejemplo, ha derivado en la explotación unilateral de recursos del mar que como el piscícola es de “propiedad” de toda la humanidad; proteína gratuita, que ha ido a parar en el paladar y a formar la masa gris y muscular de estadounidenses, europeos y amarillos japoneses. El habitante Shuar ecuatoriano, que ni siquiera conoce el mar, ha sido afectado por este abuso. Pero los gringos estadounidenses –y el resto de avezados saqueadores- no están dispuestos siquiera a cumplir con los acuerdos de Kioto. 20 Tanto las políticas como los modelos de desarrollo ya no dan para más, “se han agotado”, en una sociedad “real”, en la que no se admite la planificación; momento en el que –paradójicamente- se hallan en gestación acelerada, más bien, las condiciones para ejercer la práctica ordenada de la programación del desarrollo de las fuerzas productivas, exenta de la participación de la fuerza de trabajo humana. 21 Frente a la “teoría de las ventajas comparativas” –“al universalismo de la teoría modernista del desarrollo”- (en estricto sentido: del sustento racionalizador de la división internacional sectorial del trabajo, en el modelo metrópoli-satélite), la especialización y la asimetría que de ella se derivan, se ha erigido la noción programática del desarrollo de carácter “autosuficiente” –“desarrollo autocentrado disociativo”- (o sea, un orden sistémico de la economía, con alta especialización interna y complementación, de intercambios internacionales selectivos, como garantía de seguridad y resistencia frente a intentonas hegemonistas, a la dependencia, al bloqueo al desarrollo capitalista en los satélites y a la exacción de excedente). Las dos tesis oficiales conservadoras (convencionales, homeostáticas), no obstante, han sido superadas por la historia.
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    45 en una palabra:los deseos se homogenizan en uno: grande, único, antropocéntrico, neoprometeico, híper racional ligado al trabajo de la inteligencia colectiva, en cuanto constituye el reto para ella: la mente frente a la incógnita de la realidad universal. La Ley de Moore, las apreciaciones de Castells (Castells, Manuel. Fin de milenio) sobre el desbordamiento espontáneo de varios substratos de la técnica en la “era de la información”, la necesidad de la transnacionalización económica de formar un mercado hemisférico de demanda efectiva para las empresas globales (lo que induce a reducir la brecha económica como mecanismo de realización de la mercancía y del comercio mundial), ponen a la socialización del conocimiento y de la técnica, en primera línea de los instrumentos de redistribución de la riqueza (los “ciberadictos”). No obstante, el presente todavía es como es: en el mundo, la mayor parte de la capacidad de inteligencia está subutilizada (se halla simplemente sobreviviendo como reserva o para reponer dicha reserva, realizando actividades de baja productividad sobre todo en el sector agrícola, en el artesanal, en el artístico); mal utilizada (delincuencia, drogas, vagancia); y, desperdiciada (en reuniones sociales, en paseos, en bailes, en la ingesta de licor, en las exposiciones pictóricas, en las salas de cine). La reproducción de la vida en estado gregario superior, en el interior de las escenas que preludian el ingreso en la esfera terrestre de la etapa histórica según la determinación de relaciones de colaboración para que se aproveche la herencia material y espiritual del trabajo de generaciones pasadas (el sistema “mecatrónico” de “producción” en curso; en efecto, debe admitirse, que el mundo experimenta una transformación formidable, que tuvo su inició en 1956 –fecha letal, en un sentido, para la historia humana, pues, fue el año de comienzo de la defección real de sistema socialista: transformaciones regresivas, de las cuales es beneficiario Occidente-: la formación de una sola economía global, proceso que se evidenció en su entera magnitud a partir de los sucesos del 89 del siglo pasado), la sobrevivencia de amplias capas de indigencia, no se relaciona más –como hasta el presente- con la distribución asimétrica de los medios de producción (propiedad privada y concentrada del capital22 ). La sustentabilidad material y espiritual humanas se subsumen –más bien- en la directa determinación del acceso diferenciado a la riqueza (tomada esta expresión en sentido cuasi neoestructuralista) producida por la técnica histórica y progresivamente potencializada, o sea, sin mediación de la operación física del trabajo vivo23 . Dicha “forma de ser” que se viene de la especie (humana), cuyo carácter contraviene toda presunción actualmente admisible, figurativamente se modela en el sentido comprehendido en la noción “humanovivencia” (existencia hominizada, hominizante: el “ser”, cada vez más se vuelve “concepto”, para eso existe y se vertebra en la coerción conscientemente admitida, buscada, deseada, proveniente de ese objetivo): las simples “unidades de inteligencia”, por ese entonces, solemnemente existen en cuanto posiciones, soporte de funciones de cooperación en la red de nexos necesarios en la admisión de la idea (procedente de la operación de la Inteligencia Artificial –IA), en la 22 En la conciencia burguesa en torno del proceso económico se ha instalado la creencia acerca de que el capital (el capital constante) crea valor (empero, en la objeción objetiva: mientras más se automatiza el proceso de producción el capital cada vez más reduce la producción de valor –el rendimiento del producto del trabajo obrero vivo-; y, concomitantemente, decae la tasa de ganancia); cree también, que el criterio de política económica más expedito para subsanar el problema de la pobreza radica en que ésta debe estimular la producción de riqueza ex ante, para luego proceder a su distribución (topes salariales en relación directa con la productividad del trabajo) y/o a su redistribución a través de la generación de empleo o mediante el ejercicio de medidas de política social. 23 En verdad, si se admite un mundo capitalista tal cual está hoy como el escenario futuro en correlación con una condición anquilosada de la vida, aquellas proclamas burguesas catastrofistas sobre el estado de retroceso "cultural" y técnico de los pueblos neocoloniales, resultan parcialmente ciertas, o sea, la "brecha digital", el mono lenguaje (desconocimiento del Inglés), la brecha tecnológica: los neofetiches a los que se asocia la responsabilidad de la pobreza, del "subdesarrollo", de los límites puestos para la reproducción futura de la vida y del desconcierto sobre la existencia de amplias regiones de la esfera, es obvio: en el marco epistemológico del paradigma occidental del progreso concebido como acumulación de riqueza.
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    46 tarea de ampliaciónde su dimensión y en la de conferimiento de su coherencia: otorgarle sentido de objetividad y cada vez más volcarse como conciencia plena (autoconciencia: del sistema-proceso que lo produce, y del medio en el que ésta se mueve). ¿Cuál es el orden que pertenece al pasado, el trámite en curso y las tendencias hacia esa armonía: las bases dadas, la dinamia actuante y las tribulaciones de la “masa crítica” popular, al momento subyugada? (la componente “de dominante” se propone borrar todo rastro de las fuerzas históricas, acaso fundamentales, de las que proviene y sobre las que una vez su grandeza se apoyó). En una palabra: ¿cuál debería ser el escenario prospectivo de la humanidad inmediatamente trascendidas las circunstancias de vida presente (a término de la larga onda clasista, con la abstracción definitiva de la forma burguesa), de conformidad con el modelo de proyección de las tendencias evolutivas de las variables estructurales de la humanidad: “condiciones de desarrollo material”, “estructura socio-económica”, “superestructura jurídico-política” y “formas de conciencia social”? En cuanto al principio metodológico de la extrapolación y vertebración de factores, se asume que la determinante principal de configuración se ubica en la variable intermedia entre conocimiento y economía: la tecnología, mientras que aquella que le reemplaza en el largo plazo, es el conocimiento. El colectivo mundial, ha conseguido recuperar el funcionamiento estable de la naturaleza; la esperanza de vida ha aumentado y se han derrotado a las enfermedades; el trabajo ha dejado la escena histórica, la humanidad es abastecida por el sistema automatizado de elaboración de inputs; la familia no está presente más, tanto como la infidelidad y la prostitución (pues, el sexo se ha vuelto libre y solamente gustativo24 ); la personalidad del individuo y la de las inteligencias agregadas, cada vez se torna más madura, seria, reflexiva (el proceso común de reproducción no sexual de la vida humana, es el responsable); el capital ha desaparecido, también el Estado, los Bancos, los abogados (el Derecho), los psicólogos (en oposición al punto de vista de J. Baudrillard, quién sostiene que el futuro está en el pasado, que la mirada ya no está en la anticipación sino en la historia; en estas impresiones -en cambio- se sigue viendo al futuro como vía y estado superior al presente; en realidad, el “cuarto mundo informáticamente subdesarrollado”, no es posible –la Ley de Moore, la fracción autónoma tendiente a su socialización inherente a la técnica, las redes sociales, etc., constituyen su contratendencia25 ). Las relaciones entre los miembros de la humanidad supramoderna, son de tipo covivenciales: simple colaboración para sostener la especie, requisito, a su vez, necesario para incrementar el saber: no más mercado, trueque, deudas, más bien acceso directo a productos de procedencia del trabajo automatizado; la población se ha reducido en número, ésta mora fuera de la tierra, se dedica a los viajes espaciales, a la investigación científica seria. Para ese entonces, la conciencia es objetiva y de alto grado de desarrollo como efecto de que todas las condiciones materiales supermodernas (tecnológicas), estarán dirigidas a promover el desarrollo de la misma (empezarán a presentarse como tontas las diversiones, el consumo de alcohol, la literatura26 , el arte, el baile,…; a fin de cuentas, el ser humano ya ha demostrado hasta la saciedad, que para todo eso es capaz, no necesita –por tanto- insistir en ello, reiterar en el arte, en los deportes, en las fiestas), las personas se tornarán –se 24 En la satisfacción carnal humana, la pareja se convierte en simple objeto de disfrute; finalmente, en el sexo el ser humano recupera su naturaleza animal y se cosifica; es precisamente esa condición, la que se piensa superar con el concurso de la técnica al volver racional el placer (que es sólo propio del macho animal), mientras que la reposición humana pasa a manos de la automatización. 25 “Fracción autónoma”, en el sentido en que los instrumentos efecto de la ontologización del pensamiento, inducen el aparecimiento de nuevas necesidades asociadas, a través de las cuales se hacen efectivas en toda su magnitud en la coyuntura, las bondades de una nueva tecnología; pero siempre las nuevas tecnologías tienen instrumentalización en el designio del dominio: tras las Redes Sociales se halla la CIA, allí se recaba información y se ejerce el control, por ahora. 26 Shakespeare, Cervantes, Tolstoi (seres sobre elogiados éstos, por la dominante sensualista en el parecer frente a la vida): habrían ubicado sus talentos en algo más serio y útil para el ser humano, si hubiesen actuado como Galileo, Darwin o Planck; empero, las individualidades son expresión del carácter masivo determinante de su tiempo.
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    47 insiste- más serias,serenas, menos afectas al placer, denotarán mayor madurez y precocidad; una sola forma antropofísica, antropocultural (unidimensionalidad material, étnica, espiritual del género), es la característica; la competencia pasa a ser un simple recuerdo de la inmadurez humana, sólo emulación y cooperación tienen valor; la formación de la conciencia (educación) se vuelve virtual (Secon Life), personal, en red social. Para una persona depositaria de dinámica y alta racionalidad, la preocupación básica de su vida pasa inmediatamente a ser cómo desarrollar más dicha conciencia, cómo entender mejor la realidad “antes de dejar este mundo” (de pasar a la forma inerte de materia), con una idea más amplia y objetiva; pues, ya está escrito, que fuera del ser humano no es concebible la existencia: la conciencia es inmanente, mas no la sensibilidad (el deseo sí lo es, puesto que es la sensibilidad –necesidad, interés- que pasa por la conciencia).
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    48 ACCIONES CONTRAHISTORICAS DELA IZQUIERDA TARDIA. La extrema derecha, la socialdemocracia clásica y la izquierda, yacen fuera de la historia y en contraposición con ella. Las clases capitalista y obrera han dejado de ser los actores fundamentales del movimiento humano (la “ciudadanía” –“humanidad intelectualizada”: Gramsci- de forma indivisa, es el sujeto; su acción: proceso de negación y superación del régimen político en vigencia: la democracia y su reemplazo por el tipo superior de formas de contacto para la vigencia y reproducción genérica: la democovivencia). Desde luego, en el proceso, el proletariado ha salido de escena primero; en verdad, cumplió su papel en la conformación del devenir de los vivos. La evidencia más notable de la sentencia, constituye la quiebra de la representación de uno y otro sector: los partidos políticos. Los hechos en el teatro global empiezan a definirse a partir –mutatis mutandis- de 1969, cuando el modelo clásico de gestión empresarial (fordismo): de la producción en serie (economía de escala), es reemplazado por la producción flexible –toyotismo- (economía de variedad), o sea, por la consolidación de la onda (“kondratieff”) tecnológica, en la que la automatización pone en cuestión la esencialidad del trabajo (“postindustrialismo” –sic-: reducción del componente costo –aporte- salarial de las mercancías). El flujo histórico, en la coyuntura, detenta sentido centrista (keynesianismo radical, neosocialismo, socialismo del siglo XXI, ecosocialismo): la historia se apoya en las dos últimas formas de reproducción para realizarse: el capitalismo y el socialismo; en efecto, ni el capitalismo ha triunfado del todo ni el socialismo ha sido borrado completamente de la faz de la Tierra; el primero, que ha creado en lo fundamental las “condiciones materiales del mundo nuevo”, es un hecho cuasi del pasado. A consecuencia, tanto la tradición ortodoxa, que propone conducir el proceso social con la rectoría de los clásicos principios económicos liberales, como la propuesta de radicalizar la praxis “socialista”, estructuran su “visión de futuro” sobre supuestos carentes de viabilidad (el caso griego –Tsipras- es ilustrativo). La humanidad todavía debe mantenerse ocupada; en Brasil, por ejemplo, el poder duda: si Vilma o no, si el acto de retoma del gobierno debe llevarse a cabo de inmediato o al final de su período (el Sr. Dietrich, contradictor del Presidente Maduro, da cuenta objetiva: la oligarquía espera que el institucionalismo capee la crisis; luego se apresta a recuperar el aparataje de gestión del Estado). Es la razón que pone a la actitud que propende sostener a los “gobiernos progresistas” y, si acaso: forzar cierta inclinación más hacia la izquierda, como la más (única) revolucionaria. La vía mixta de reproducción humana (la ley): neodesarrollismo distributivo, discurre enfrentada al freno proveniente del bloqueo perturbador de las posiciones extremas; no obstante, esa tendencia principal se abre paso con la modificación de la posición primigenia; viraje necesario éste para operar, catalogado como “traición” por el maximalismo. La propuesta de política económica –y pública-: el programa de gobierno (“revolucionario”, transformador) en su operatividad se ve enfrentado a dos posiciones: a las condiciones reales (la estructura capitalista) y a la voluntad permanentemente actuante del
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    49 sujeto que prevalece(los rezagos de la clase burguesa); tales circunstancias inevitables y la voluntad coercitiva y hegemónica del poder económico constituido, redefinen la estrategia y su operación efectiva: la ponen en curso de lo posible (los ciudadanos: ¡no hacen la revolución!; éstos, simplemente operan en continuum aplicación, del programa transformador proletario, de modo incruento, gradual; su presencia se halla mediatizada por el sistema electoral, a través del que ponen y mantienen a su representación en el sistema de entidades gubernativas). Los revolucionarios siguen en su reducto ortodoxo; la gente, en cambio, se ubica en otra dimensión: en ella domina el sentimiento pequeñoburgués (su representación: imbricación economía pequeña, intelectuales y burócratas, coaligados con los neoproletarios: los subversivos). En Ecuador la extrema izquierda conspira contra el programa de los reformadores pacifistas que se hallan en el gobierno; de modo ideológico, es decir, tomándose el nombre de toda la población (generalización ímproba: intereses particulares puestos en cabeza de todo el colectivo; en realidad, antaño los “trabajadores ´productivos´” constituían la mayoría, hoy lo son los habitantes del Planeta in abstracto), presiona por la radicalización del proceso, es decir, porque el gobierno –sin apercibirse, que este tipo de sectores políticos sólo pueden blandir la cifra GINI (la alcahuetería de los neoliberales, es el PIB per cápita) como trofeo de su gestión: incremento de las fuerzas productivas, pero no se ocupa del cambio en las relaciones sociales: reforma agraria, por ejemplo -tome medidas, que se den de bruces con la realidad (la situación anómica, que amenaza con desencadenar la radicalidad programática, la entendió muy bien el ex Presidente de Venezuela Cnel. H. Chávez). En verdad, con la intención (sana, deseable, racional, en un momento ya dado) de aguzar el carácter popular de la política oficial (de la distribución de las rentas a la redistribución del capital -los factores de producción), en la práctica descompone al gobierno y se ubica como “burro pie” de la extrema derecha, que “reclama su trono” (la “guerra económica” no surte efecto; el “golpe blando”: la estrategia efectiva). El sector de la ortodoxia, trasplanta mecánicamente las situaciones cuando Bucarán, Arteaga y Gutiérrez (golpes de Estado) y Mahuad (recambio) al presente: pretenden la suspensión del programa de la “revolución ciudadana”, bajo el supuesto legitimador, de que su descontento, su lucha y su contra programa, comportan el nuevo anhelo popular (ethos neobarroco -sic). ¿El saldo? Para la derecha la violencia (la guerra: ISIS en Oriente Medio, en la coyuntura global) es parte constitutiva de su reproducción, del sistema de gobernanza inherente; en ese marco se encuentran en franco proceso de creación de las condiciones sobre las cuales se instaure un escenario de guerra civil fratricida: pueblo contra pueblo, puesto que un sector de la ciudadanía está con ellos y otro (mayoritario) con el gobierno. Al margen de compromisos, lealtades o afectos al gobierno, no se va a permitir, que el poder económico supranacional dé al traste con regímenes “progresistas” instaurados en la subregión latinoamericana, que ha creado la historia según su necesidad, los cuales sostienen conductas mesuradas, base de respuesta contestataria al sistema de dominación y al stablishment global. El sector de la izquierda radical será el directo responsable de todo lo que pueda ocurrir; sin embargo, el mismo se ha antelado a imputar al “oficialismo”, la causa de previsibles sucesos. Liberales y socialdemócratas (tecnocracia per se) califican al modelo de política económica, cuyos resultados no les benefician o que no se corresponden con su patrón mental, en su orden, de erradas; se apertrechan de guarismos, cuadros, gráficos para sustentar el prejuicio impugante, el cual carece de la objetividad de la praxis; por tanto, es ligera, sofística e interesada (está mediatizada por un interés). La realidad marcha con un mínimo de cambio dado por el sector que puede intervenirla (regulación neoconstitucionalista); expresa su esencia evolutiva cíclica; caprichosamente, no le da la razón a nadie y quienes creen, motu proprio, conducirla “para bien”, con ubicación siempre (quizá forzosamente) en el palco, no pasan del celo, de la envidia y de la ira. “La mente va siempre a la saga de la realidad”. La crisis es regular: ésta, debe incubarse, madurar y desencadenarse; sobre los procesos de determinación de la vida no puede aplicarse la visión prospectiva; solamente frente al desenlace se procede a la evaluación. La idea sabía aparece
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    50 a posteriori, lacual es sensata, si aborda sus determinaciones e informal, si se trata de ese saber, que dijo haberse antelado sobre cómo se debía proceder. Quizá nunca la sabía impugnación, que se considera a sí misma certera, llegue a encarar los hechos (pero incluso los que ya fallaron, se vuelven críticos doctos). La “crisis” que vive el mundo (“civilizatoria”, es llamada), avivada en los últimos años en el Norte “desarrollado” por el sector financiero especulativo, no le doblega ni el liberalismo remozado, el neokeynesianismo o el regulacionismo, tampoco pueden lograrlo las revoluciones proletaria o ciudadana (sin embargo de que esta última es la ruta necesaria actual puesta por la historia para realizarse: la del neomovimientismo; el sujeto del proceso es la humanidad entera: de la revolución proletaria a la institucional popular); sólo lo hará el cambio histórico en toda su magnitud como determinación del pueblo humano: la salida del trabajo de la escena de los vivos, la producción automatizada y el acceso libre a bienes y servicios de esa procedencia; realidad oportunamente a cristalizarse, respecto de la que –se insiste- va a instituirse un sistema diferente de “gobierno” en coherencia, que niegue y supere al propio de las formas humanas escindidas: la democracia (régimen propio para la dominación de clase), esto es: la democovivencia o regularidad de actuación colectiva humana, de coordinación por “ajuste mutuo” (conversión de la ley del valor en la de “usufructo”). En Ecuador, son vergonzosos los acontecimientos del 13 de agosto (aprovecharse de la crisis como una oportunidad para conspirar en contra de la tendencia): deslegitiman el carácter otrora teleológico de la clase obrera y del pueblo (una minúscula fracción), en actos que rayan en la delincuencia, que brotan de la voluntad, que ha perdido lamentablemente la noción de la perspectiva. El pataleo del movimiento radical socialista, se va a mantener hasta cuando los viejos revolucionarios decesen y se lleven consigo su percepción, su propuesta y los resultados de su histórica lucha a la tumba (también Cuba está entrando en la danza: el querer de la voluntad, no es el de la historia); sin embargo, de ese lado se responde: "mientras persistan las lacras capitalistas, los pueblos insurgirán”. En realidad, no se subestima el pasado de este sector, pues, su práctica es el presupuesto de los motivos actuales –y futuros-; sujeto noble, que no abdica, que valientemente en unos casos, desea presentar lucha hasta el final; lo que se observa, es la poca maleabilidad, para intervenir creativamente en el proceso en ciernes, evitándose que su presencia sea subsumida por la representación de los dos sujetos en escena: el viejo sector oligárquico y o el ciudadano (tácitamente, esta oposición ha hecho que la motejación de “populismo racial” de la derecha sobre las medidas aplicadas por el gobierno, hayan proscrito su “visión de futuro”: “economía” –forma de reproducción- popular y solidaria). Y, las maniobras, que rezagos de ciertos partidos políticos realizan en orden de reinstitucionalizar a su matriz (la ex Izquierda Democrática o el ex MPD, verbi gracia), incluso en el caso de logar su cometido (reinscripción), son socialmente infructuosos, puesto que su ideario no se alinea con el curso de la vida. Quito, 20 de octubre del 2015.
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    51 LA DIFICIL TRANSICION,DE LA ECONOMÍA EMPRESARIAL A LA POPULAR SOLIDARIA. A propósito del debate Presidente/economistas representantes de la corriente económica convencional. El Ecuador: ¿está en crisis?; o, ¿su sistema de reproducción social atraviesa dificultades, que se generan al interior del proceso de acumulación de capital, frente a las que la bondad previsiva de las medidas tomadas por el gobierno, ha sido inocua? En suma: o el Ecuador se halla en crisis porque el patrón de política económica implementado desde el 2007, le llevó a ella –“modelo desgastado” (tesis de la derecha)-; o, en efecto, si se está en crisis, es porque ésta se presenta de manera necesaria, natural, recurrente, en tanto modo de ser del capitalismo, muy a pesar de la intervención regulacionista del gobierno, que permitió capear el efecto sistémico de la crisis del Norte “desarrollado”, en el 2008 (acción institucionalista, que en esta ocasión, al presentarse también como transición [contradicción política económica/política pública], dicha actuación bloquea el paso natural de la historia –el citado proceso de acumulación de capital-, a la vez que crea contratiempos a la plasmación de la intencionalidad inherente: incidir de manera racionalizadora –en principio- sobre las “lógicas y dinámicas” –sic- del “capitalismo salvaje” [El reto de la voluntad: no dejarse gobernar por el mercado {imperfecto}, por el capital; en último término: por el “poder de mercado”, por las decisiones de quienes tienen el mando]). La derecha (la izquierda a la saga [etnicismo y ecologismo hedonistas pro Yasuní]) propugna fijar en el “imaginario” (sic) de la población, la imagen de que la economía ecuatoriana está en crisis; los indicadores serían: recesión (según la norma: dos trimestres consecutivos de decrecimiento del producto, de crecimiento negativo), desempleo, brecha fiscal, déficit en cuenta corriente (sector externo asimétrico), elevada deuda externa, iliquidez, baja reserva monetaria: desequilibrio macroeconómico en general. El sector referido hace responsable “de la ´crisis´”, al esquema de política económica seguido, implementado por la “revolución ciudadana”; equipo de gestores de la “cosa pública” en ejercicio al que llama de modo prosaico, reiterativo, de “populismo socialista radical”; esto es, a los límites, que dicho actor tendría en la comprensión/previsión: “de los 250 mil millones que ha manejado” (bonanza), no ha ahorrado (su gasto ha sido desproporcionado, dicen los “contadores” OCP [este sector acomete por todos lados, construye alianzas contranatura; enfatiza: magnifica la corrupción, como si esta anomia, no fuera factor necesario, consustancial, para y del movimiento del capital, sino exclusivo del “correismo”]), para disponer de un colchón que permita implementar estrategias contra cíclicas, cuando la fase de “vacas gordas” inevitablemente termine, tal como los señores
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    52 liberables se ufanande haberlo antelado. Por su parte el aparato gestionario gubernamental (“gobierno de intelectuales: creadores de ideas y productores de organizaciones e instituciones”) desacredita el dictamen burgués, para lo cual blande indicadores de obra pública y de política social. En la circunstancia, el segmento humano ecuatoriano atraviesa momentos controvertidos en el plano de operación de su heterogéneo sistema de reproducción y cambio social. Crisis: no en el sentido, que esta palabra tiene para los agentes del poder económico-político; tampoco según el criterio de teoría de la economía política marxista: interrupción temporal del proceso de reproducción ampliada del capital criollo, en contextos de globalización (del “mundo liberal financiarizado”), en cuanto único elemento de determinación de los problemas; en realidad, en esta ocasión sobre los hechos cotidianos se interpone un actor extraño al funcionamiento natural del sistema (la acción del keynesianismo radical contra funcionalista, diferente de aquel que naciera con Pio XII, que en Alemania lo hiciera con Bauer y en Austria con Kreisky). Se trata, más bien, de los productos resultantes de la operación de la contradicción entre la propuesta programática neosocialista del “buen vivir” (“socialismo del siglo XXI”) y la estructura (esto es, puja entre la voluntad y la ley –la realidad). Antes los “esquemas de acumulación” fluían sin obstáculos institucionales; en este punto, luego, la derecha tiene razón (Poso, Dahik, Gonzales [Para la derecha, el plan A es el neoliberalismo, mientras que el plan B es la socialdemocracia clásica –entiéndase: Democracia Cristiana/Izquierda Democrática]): es el modelo (hacia el “socialismo”), que ha inducido (sobre el ciclo normal) la crisis en el tipo consabido de acumulación. Siempre el capital (su determinación de funcionamiento, para la cual los empresarios son sus portadores) es el que produce y entra en crisis, respectivamente (y de cuyos efectos, es víctima el trabajo); siendo está, la condición necesaria para que tenga lugar el comienzo de un nuevo ciclo, según el rol, que al interior del paraguas económico mundial, éste impone cumplir a sus franquicias neocoloniales. En el presente caso, la complicada evolución económica en curso de la “Nación”, tiene que ver con las dificultades internas a la reproducción sistémica (sustantivo), asociadas a las que el gobierno ha puesto al proceso de acumulación normal al haber interpuesto un modelo de política pública (adjetivo) en pro del procesamiento de los clásicos problemas que aquejan a la población ecuatoriana, con énfasis en la dotación de infraestructura, equipamiento y servicios de consuno y reproducción colectivos (“priorizar el ´gasto improductivo´” –sic- en cuanto acciones de afincamiento del “poder popular”), el cual es componente del “muevo proceso en construcción” de realidad, por tanto obstáculo en la operación plena de la “ley del valor”; como consecuencia, conclusión lógica: la tasa de ganancia, en esta parcela capitalista, debe haberse reducido (en esencia, en los intersticios de esta realidad trabada, se libra una intensa lucha entre un sector de la sociedad, que pone barreras al flujo de avance positivo y aquel que de modo drástico, positivista-tecnocrático, lo permea [la historia como proceso de progreso material]). A comienzos y durante la mayor parte del período de ejercicio del presente gobierno, el elemento de ajuste (manejo mixto de la economía: dar continuidad al funcionamiento económico empresarial en paralelo con la inversión popular progresista en áreas estratégicas, conexas con esas formas de reproducción) fue la bonaza de divisas (ahora, el modelo al cual se imputa las supuestas dificultades, queda fuera; otras veces se dice, que los populismos de izquierda sólo son posibles con etapas de cuantiosos ingresos): los precios altos del recurso natural petróleo y de los commodities, que el País exporta. Dicha excesiva liquidez (denominada “burbuja financiera”) permitió cierto balance entre “inversión en obra pública y generación de capacidades humanas”, el ejercicio de la política social, y el apoyo a la acumulación; en una palabra, la formación/consolidación de la “´clase´ media”, efecto de reducción de la pobreza y de la brecha de ingresos. Este equilibrio está por llegar a término, no por agotamiento del modelo (su evidencia, en boca de la oposición, es la “perdida” del régimen en la contienda electoral seccional pasada, sobre todo las alcandías de las tres principales ciudades), sino como efecto de la
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    53 intromisión en él,de factores exógenos (apreciación del dólar [pérdida de competitividad de los productos transables en el exterior], impacto grave en razón de la inexistencia de política monetaria, que impide intervenir en la formación de precios internacionales; manipulación monopsónica, geopolítica, de precios a la baja del hidrocarburo; caída de la demanda y de los precios de las materias primas, consecuencia de la reducción del crecimiento de China; y, de la compresión de las remesas -en cuestión la dolarización). En realidad, bloqueo mutuo (“disputa entre relaciones de poder”): ni los negocios avanzan (la crisis) ni el programa socialista reformista (la ilusión movilizadora: el “buen vivir”) se cristaliza de una buena vez (el lema del “cambio en paz”, de la eliminación de privilegios). La “ley de la tendencia coadyuvante natural en la formación de procesos de desarrollo” (Ing. Galo Verdesoto A.): la capacidad intrínseca de los factores (coadyuvancia interfactorial, sinergia dialéctica) para integrarse y formar un sistema, base de un renovado proceso de desarrollo (hipótesis asiento explicativo de las “apuestas ´intuitivas´”, contestatarias, contrahegemónicas del llamado “contrapoder”, del “poder alternativo” o de la “teoría ´empírica´” de Nash, de la toma de decisiones sobre procesos estocásticos), se ubica en el frente de la historia, de la praxis (política) y se redefine: el forcejeo, “lucha de clases” de baja intensidad en el gozne, en la bisagra, en la transición. Dicho sea de modo incidental, la acción revolucionaria consiste en desbloquear esta trabazón: desbrozar el camino de las oposiciones (de derechas y de izquierdas) al flujo del proceso naciente (Proceso de 4 fases [rearticulación y salida de y entre la forma de producción capitalista, la mercantil simple y la “equivalencial” –Peters-Dussel]. T1: supremacía de la economía empresarial, peso medio de la economía popular y mínima incidencia de la economía popular solidaria; T2: balance entre las tres “economías”; T3: predominio de la “economía” popular solidaria, impacto moderado de la economía popular y reducida presencia de la economía empresarial; y, T4: imperio exclusivo de la “economía” popular solidaria [socialismo {democovivencia}]). En la arena, la izquierda moderada, la “revisionista”, es la que admite la coyuntura histórica; pero a ella, ni la derecha derecha ni la derecha socialdemócrata ni la izquierda extrema, la toleran. Hecho notorio: la forma cómo se procede para conocer la realidad, no consigue su objetivo. Para el caso, los roces tienen que ver con las dificultades que experimenta la tendencia racional en su fluir para imponerse como forma de reproducción popular solidaria, frente a la fuerza, que todavía tiene el sistema empresarial en la sustentación de la existencia. Las dificultades en el gobierno y el bloqueo al paso de la nueva forma colectiva solidaria de reproducción (colaborar, no competir), los pone el sector de derecha entronizado en el gobierno (en uno de los eslabones periféricos de la cadena capitalista, todavía hay margen para el desarrollo de las fuerzas productivas -Yachay). Debe tenerse en cuenta, que en el gobierno del Estado (inapropiadamente denominado “poder político”) se encuentra un neomovimiento, esto es, dicho actor, no se trata de un partido político clásico (ese tipo de organización formal para la gestión [la “partidocracia” biombo de la bancocracia] es el pasado y no va a volver, pese al pataleo de la vieja voluntad que persiste), tampoco de un partido político/movimiento, como ocurriera en la década de los 90 con Pachakuti (producto exitoso de la acción intelectual persuasiva mestiza), por ejemplo, sino de la estructura de representación de la población, como el actor general de la “posmodernidad”; su configuración es el verdadero resumen de este sujeto: recoge/acoge la diversidad de intereses (de formas de reproducción), condición que pone los presupuestos de su contradictoria actuación. Se llega al gobierno con apoyo popular. Luego la población que adhirió se pasa a la oposición (“la gestión pública desgasta”, demerita la imagen); pues, en una situación heterogénea, el programa de gobierno: encadenamiento sectorial sección pública-empresas- universidad, no puede ser tan amplio e inmediatamente pragmático (el “código de la producción”), para que beneficie a la mayoría, a todos (la propaganda antigubernamental de la oposición: la nueva representación del poder, tras el ropaje de los “medios de `comunicación´”). En la práctica, el programa, por sobre su condición mixta, socialdemócrata, afecta/beneficia a unos y a otros. Frente al escenario, la extrema izquierda
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    54 blande la propuestaradical socialista conocida e inviable; en lo tocante con la extrema derecha, la que remarca que el Ecuador se halla en crisis, su proposición consiste en “volver al pasado”: reemplazar el modelo interventor “´socialista´ fracasado” por el clásico desregulador, de apertura indiscriminada y de ajuste estructural (o sea, la voluntad debe dar paso a la estructura: el ser humano reafirma su carácter de marioneta, respecto del cual el burgués es su ejemplar). Ahora bien, son los sujetos sociales los que hacen la historia, no las medidas o lo modelos (como tampoco las individualidades); empero, si en el presente cobran importancia los programas (y los personajes), se debe a que existe un nuevo actor que realiza la necesidad histórica, el cual plantea en coherencia y otorga viabilidad práctica en su orden, los diseños de política. ¿Cuál es la obra de la derecha, de la “larga noche neoliberal” (de la gestión de la representación del poder: demócrata cristianos, socialcristianos, izquierda democráticos, especialmente)? El endeudamiento (se inició con el Triunvirato militar –Leoro, Pobeda, Durán- 1976-1979), las sucretizaciones (Hurtado-Cordero), la pérdida del territorio, de la soberanía, mayor extranjerización de la economía y de la explotación de los recursos naturales, pérdida de la moneda nacional (concentración de crédito, préstamos vinculados, créditos a empresas fantasmas; devaluaciones monetarias micro y macro, congelación de depósitos, feriado bancario, préstamos de liquidez, la AGD); la base de Manta, la migración y destrucción de la estructura familiar y del tejido social; creación de riquezas desde el Estado y de la ilicitud; en una palabra: concentración del ingreso y socialización de las cargas y de la pobreza. Este sector con este pasado refiere del proceso en curso: Estado gigante, destrucción institucional, atropello a las libertades (a los políticos disfrazados de periodistas), baja calidad de la democracia. Pero, “Esa colosal farsa montada para la explotación” -K. Marx-: el gobierno del Estado burgués, tiene centurias de “construcción”; en su historia se pueden encontrar errores, retrocesos, reformas, horrores (democracia, dictadura, sistemas republicanos, absolutistas, monárquicos, constitucionales, Estado de Derecho, etc.); no se puede censurar a una opción que se autodesigna de cambio, que dice “hacer camino al andar”, que declara “no saber lo que quiere, pero sí lo que no quiere: el capitalismo”, mientras da sus primeros pasos por parte de una tradición vieja mañosa, cuando además debe desmontar lo hecho y forjar lo nuevo, bajo la presión de lo renovado, que está en creación. Elaboración de una “Constitución garantista” (“mamotreto”, llama el constitucionalismo ultramontano al diseño neoconstitucionalista de la nueva Carta magna), la “recuperación del Estado” (negación de su carácter corporativista: la supremacía de la representación de la burguesía rentista en él), el bloqueo al TLC (no al ALCA [“ALCA, ALCA, ALCARAJO” –dixit Sr. Crnl. H. Chávez F./{N. Kirchner}] y en su lugar la creación de la supranacionalidad popular: ALBA, UNASUR, CELAC), el cierre de la Base de Manta, la recusación al FMI y al BM, en su momento la amenaza de suspensión de pagos y la “resolución” del (¿“tema”? -sic) problema de la deuda, expulsión de la Base de Manta, socialización del acceso al recurso agua, el freno a las tropelías de la prensa burguesa (creación de Medios de COMUNICACIÓN estatales, adhesión a TELESUR; persecución a la “prensa libre” –¡bah!- [tres papeles conservadores juega este sector: de acumulación, de legitimación y de desestructuración de la organización alternativa]), las reformas legales (leyes de plusvalía y herencias; el “paquetazo” impositivo -sic), fin de los paquetazos, la inversión social y en infraestructura, que los militares dejen de ir a la Escuela de las Américas, expulsión de la USAID, de la OXY, etc., han incrementado el denominado “riesgo país” (desconfianza, inseguridad del capital foráneo; en realidad, medición del grado de subordinación de la República a los intereses extranjeros, de pérdida de soberanía), el cual ha ahuyentado la inversión, desmotivando la acción del sector privado (desinversión). Furia de “tirios y troyanos”: la “concentración del poder” (marginación de las minorías). Es el pueblo el que está en todos los “poderes” a través de su representación (mayoría absoluta en la Asamblea; se pone en cuestión la fórmula de distribución de escaños utilizada: método de D´Hondt); al respecto, no se puede exigir independencia (la
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    55 premisa de lacontradicción en potencia: la “pugna de poderes”) entre las tres clásicas funciones del Estado, pues, en todas ellas ha puesto el sufragante a la “primera mayoría”, esto es, un solo mandatario. La forma centralizada de gestión, mediante la que un buró programa y asigna tareas de modo coordinado a todos los órganos del Estado, según las directrices de un plan, permite superar la vieja fórmula montesquieuana de la “división de poderes” (para que no se destrocen entre sí, la salida fue, en los albores del capitalismo, la repartición del poder entre las tres fracciones fundamentales de la clase dominante: la naciente burguesía, los comerciantes y los terratenientes –K. Marx), la artificiosa creación de balances y contrabalances (sic), en lugar de establecer un sistema de unidad de mando, de cooperación, para que todos trabajen al unísono, a fin de dirigir los esfuerzos hacia cristalizar la aspiración del “buen vivir” (“la razón de ser de las instituciones y de la política pública: la aplicación de los derechos”). Por tanto, para quienes busquen el “poder político” (en estricto sentido: la “gerencia” pública de la “Nación”), la mira debe estar puesta, no en desmantelar el instrumental constitucional y jurídico en aplicación, base de la “concentración de poderes”, condición que se dice falsea la democracia, vuelve autoritario o directamente dictatorial a un “régimen”, sino en hacer todos los méritos para conseguir llegar al gobierno por vía electoral, para cambiarlo o para servirse de dicho arsenal, a efecto de realizar los intereses de la clase a la cual se representa y/o pertenece, ideológica y claramente; en todo caso, para actuar con corrección, como se presume y corea. La referida, es la conducta sensata ante una situación como la establecida, cuando la “tortilla se puede virar”. Consecuencia: las condiciones adversas, agravadas debido a la conversión del sector público como el único actor (motor) del crecimiento (sic) ha sido uno de los detonantes de la crisis y de las quejas de la derecha, al haberse eliminado los supuestos del libre mercado, condición necesaria desde la perspectiva de los empresarios, para el normal funcionamiento del sistema, y presupuesto para que los principales indicadores macroeconómicos se recuperen y el orden se enfile por la senda del desarrollo. En el frente opuesto, en cambio, se pone la monta en la corrupción. Por supuesto que hay límites en el gobierno, uno de ellos es la corrupción; no obstante, de vez en cuando debe recordarse, que los seres humanos no son ángeles; una realidad no se despliega en estado “químicamente puro”, como supone la voluntad que planea (la historia pone a los actores políticos donde deben; y, los ilusos extremos se lamentan); debería interesar, más bien, advertir la tendencia y la suerte del segmento humano puesto por la historia en la dirección de los hechos, el cual lo realiza; pues, si se considera que la realidad no ha cambiado, la acción de los sujetos se presenta también inamovible (la sentencia de Einstein en la historia no cursa: si se hace de la misma manera, el resultado es el mismo). En el Gobierno, a partir del golpe de Estado fallido de aquel Treinta de Septiembre (30S, por sus siglas en castellano -sic), la soterrada guerra económica (como antaño en Chile de Allende y esta víspera en la Venezuela de Maduro) y otras acciones denominadas por el oficialismo como “golpe blando”, o sea, la mecánica de la “restauración conservadora”, junto con disidencias al interior de Alianza País, han alejado a la acción de gobierno del programa central de las “5 revoluciones” y del flujo racional de la “tendencia dialéctica coadyuvante” (“la pelea es peleando”, el “debate ciudadano”). En efecto, el paso a la segunda etapa: la profundización de la “revolución ciudadana”, giro de mayor calado en los procesos de transformación, que debían topar aspectos fundamentales de la vida de la “nación”, tales como la “cuestión agraria”: la propiedad concentrada del factor productivo tierra, la eliminación efectiva de los monopolios, la transformación de la estructura (“matriz”) productiva, etc., han quedado postergados (para la izquierda: “traición, incumplimiento de las ofertas de campaña”), en espera o por lo menos han enlentecido su dinamia, como consecución de propósito (a excepción de las “revoluciones” Educativa [economía del conocimiento: recurso infinito], de la Salud y de la Dignidad, soberanía y la integración latinoamericana). No obstante, así como el panel de instrumentos liberal ya no sirve para manejar la economía, el recurrir al clásico cuadro de variables macroeconómicas del orden para evaluar la situación socio-económica, no es congruente.
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    56 La presión dela realidad y la de sus voceros ha hecho variar las acciones del gobierno respecto del proyecto; los actores originales que sustentaban la propuesta primigenia han quedado de lado (aquellos que creían que a lo Gramsci, Foucault, Habermas, Echeverría o de Sousa Santos, esto es, los socialistas moderados y los comunistas prosoviéticos partícipes del Gobierno [denominados revisionistas], podían utilizar la institucionalidad, la técnica, el diálogo comunicativo e intersubjetivo, y la persistencia, para modificar sustantivamente en sentido socialista la realidad –E. Jaua [Venezuela] y García Linera [Bolivia] han tomado conciencia del límite: después de la hegemonía [gestión económico- técnica con sentido popular y “dirección intelectual y moral de la sociedad” –tornar los intereses generales en verdaderamente generales] debe venir la coerción o tienen que ensayarse de consuno). La solución no radica en oponérsele y sacarle del sitio en el cual está la fórmula gubernamental ubicada en la casona de Carondelet por la vía de la fuerza (el Ejército: “Esa boa constrictor, en cuyo seno pareciera anidar el amor.” –dixit K. Marx-, aguarda), sino en entender los conflictos internos, que en el plano de las visiones, propuestas y actuaciones tienen los actores de la conducción económica, frente a la perspectiva del cambio propuesto, para efectos de percatarse de qué modo se puede incidir con el objeto de proponer una política estratégica de avance menos conflictiva, tortuosa, que procese el riesgo: la amenaza de poner en picada el proceso, con lo cual haría píe la aspiración macabra de la coyunda oligarquía externa/interna, que está lista a dar el zarpazo. La voluntad no cambia la historia; lo que hace es remarcar su ruta: la tendencia natural abierta estocásticamente por ella, a través de la realización de sus leyes inmanentes, cuyo instrumento (marioneta, hasta que no toma conciencia del hecho) es el ser humano. El socialismo no es más, que la generalización de las condiciones puestas en la vida por la historia en el modo de ser del proletariado: ausencia de propiedad, de diferenciación social, de explotación; y, despliegue del ethos de colaboración, de fraternidad (no se está en contra del marxismo: ¡jamás!, pues, se trata de una madera diferente de referirse). Los hechos entrevén, que el proletariado revolucionario tampoco cambia la historia; su presencia y acción, únicamente remarcan su trazado, lo aseguran (en este caso, su tarea concreta ha consistido en lograr, que quienes hacen la historia: los pueblos, no sucumban en manos burguesas, y en sentido más general: que la humanidad no desaparezca por operación contradictoria cruenta de la acción enrevesada de la propia conciencia escindida). Ahora bien, incluso para quienes tenemos la creencia, de que la historia en la coyuntura se va sola (debido a la actuación del proletariado como actor político), los hechos en ciernes pueden arrastrarnos a la acción, precipitarnos en el “agujero negro” de la nueva turbulencia; por ejemplo, que la derecha, mediante elecciones llegue al gobierno del Estado llanero y al poder económico-político sume el “poder” de la gobernanza y proceda a clausurar o a redireccionar el talante de TELESUR, o que los gringos intervengan Venezuela por interpuesta persona (guerra privada: pago a mercenarios terroristas y agresión desde las Bases Militares emplazadas en Colombia), no quedará más, que intervenir. Espejismo ante la población: el poder y su representación (Lasso, Dahik, Poso, Paredes, Pachano, Carrera, Nebot, Acostas), ofrecen resolver la crisis, ordenar la economía, crear las bases para el desarrollo (como si nunca este sector hubiese estado en la conducción del Estado; en realidad, varias veces tuvieron la oportunidad) con la receta homeopática: para generar inversión y empleo, estimular al sector privado (eliminación de impuestos directos, seguridad jurídica); para equilibrar las cuentas públicas, control fiscal (reducir el gasto); para sanear el sector externo, exportar más, no endeudarse, firmar acuerdos comerciales; esto es, el discurso de toda una suerte de malas hierbas (estudiosos, expertos, sabiondos, revolucionarios, que lo único que quieren es tomarse el gobierno para imponer las políticas neoliberales o propiciar el retraso técnico del País [no a la minería, a la explotación del petróleo del Yasuní, al extractivismo en general sin beneficio de inventario, plurinacionalidad a ultranza]). El capital entra en crisis y ésta la trasladan los empresarios y la colocan sobre los hombros de los trabajadores; los responsables de la crisis (causantes y beneficiarios) no pueden resolverla. La desesperación por llegar al gobierno
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    57 por parte dela oligarco-burguesía doméstica, es entonces: crear/asegurar las condiciones de contexto favorables para su reproducción (explotación/dominación). En el sentido expuesto, de pasar el gobierno de manos del neosocialismo a las de la derecha (en Brasil, Argentina, Venezuela –lo hicieron en Honduras y en Paraguay-, se diría: la “suerte está echada”, o sea, la apertura próxima de un violento período de guerra civil fratricida [no porque no gane los comicios para la Presidencia una persona, sino debido al choque de “dos trenes”, entre la tendencia y la estructura: la nueva realidad que ha nacido, que también vive, la cual tiene antecedente {el proletariado} y la que deja la escena, una vez que ha cumplido su misión]), lo cual puede ocurrir en el Ecuador, pero no del 2017, sino un período luego, la realidad creada no puede desmontarse, como usualmente se teme; en verdad, la historia, tal como ocurre en la vida de una persona: ésta no reedita etapas etarias anteriores, ¡jamás retrocede! (la aseveración: “los pueblos que desconocen la historia están condenados a repetirla”, es falsa, “de falsedad absoluta”). Por último, al no haber un sector con liderazgo suficiente que declare dar continuidad al proceso e incluso que se proponga mejorarlo, la reelección se torna imperativa (“más de lo mismo, no lo aguanta nadie”, exclama la coyunda opositora). El boqueo mutuo entre la ley de valor y la “utopía”: “otro mundo es posible” (sic), es el usual modo de vida mediato; esa contradicción política es la fuerza, que mueve la vida en la coyuntura. Su resolución no está en manos de la voluntad, sino en las de la conciencia que se hace objetiva, pues, el capital, que sigue en su trono, continúa con el desarrollo de las fuerzas productivas en el plano global; sin embargo, no es el capital o el retorno a la “ley del valor de uso” el futuro de la especie, sino la negación en conjunto de las leyes del “valor de uso” y del “valor”, para que se enseñoree la “ley del ´valor´ de usufructo” (ethos supramoderno). Quito, 4 de noviembre del 2015.
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    58 FRENTE A LAACTUACIÓN DE LA IZQUIERDA: “CUÑA DEL MISMO PALO”. En el desempeño gubernativo de president@s socialistas o socialdemócratas radicales de varios países del Planeta, se advierte la presencia de un rasgo común a todos, que los gringos lo denominan “patrón” de comportamiento. González, Zapatero; Miterrand, Hollande; Bachelet, Lula-Rousseff, Kirchner-Fernández, Chávez, Morales, Correa, Mujica, Funes-Sánchez Cerén, iniciaron su gestión en tanto socialistas y la mayoría de ellos terminaron en condición de neoliberales, y los que no (Chávez, Maduro, Correa, Morales, Ortega, Mujica) no han podido (Chávez-Maduro, Morales) avanzar más allá de la política de distribución de las rentas (en la edificación de obra pública y la ejecución de programas de política social). Para la extrema izquierda, este viraje, estos resultados, demuestran que tales personajes nunca fueron socialistas, que traicionaron o que son ineptos. Pero lo más sorprendente: el dislate lleno de petulancia, es que la izquierda, sobre todo ciertas figuras sobresalientes y actuantes de ella y conexas (Acosta, Dávalos, Ayala, los Larrea, Tibán, Cuvi, Tituaña [paroxismo de la pedantería personificada en un espécimen autóctono], González, Atarihuana, Rojas, Villavicencio, “Romo”) viven con la creencia (análisis “contrafactual”), de que porque ellos, otros como ellos o los grupos políticos a los que se pertenecen no han llegado al gobierno: porque sus sabios, estratégicos, veraces y revolucionarios programas no se ponen en práctica, es que hay crisis, los grupos de poder internos al Ecuador (especialmente banqueros) se siguen enriqueciendo, la corrupción campea, han aparecido nuevos ricos, el burocratismo y la comodidad se afincan, el neoliberalismo se reinstaura, la naturaleza se mantiene en afectación (transgénicos, extractivismo [este último {como los transgénicos y el rentismo} no es malo per se {es convertir a elementos naturales en recursos}; depende de cómo se lo haga y a qué sector beneficie], rentismo). Estos sectores manejan un discurso coherente, pero impropio para la coyuntura. Para ese sector: ellos son los buenos, los objetivos, los sinceros, los serios, los valientes; pero el pueblo es tan iluso, que no vota por ellos (el fracaso se imputa a errores estratégicos propios y al retraso ideológico de las masas), no pueden llegar al “poder” (al gobierno), razón por la que el País no cambia. Correa, Lula, Fernández, Bachelet, son traidores, faltos de carácter. Esa posición asume la izquierda en las américas latina, lusita y caribeña, pero también en Europa y en el resto de la esfera terrestre. Ahora bien, sarcasmos a parte (“al Cesar lo que es del Cesar”): su programa (el de la izquierda radical) es bueno, ellos son verdaderamente honestos: su actitud es hacia el cambio, han luchado en coherencia: la historia los reivindica; el problema está en que la realidad no admite la renovación en los términos propuestos por ellos; por ejemplo, la tecnocracia insiste en planificar un sistema que escupe, “regurgita” (lo mastica pero no lo traga), vomita la planificación (lo propio para el sistema de mercado, es la “programación”: asignación de recursos vía estudios agregados de mercado, sin que se prevean la consecuencias). Si en el gobierno de abogados se presenta la crisis, los economistas imputan la misma a su desconocimiento económico; cuando en la “gerencia pública” se halla un
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    59 economista y advienela crisis, la abogacía atribuye a la ignorancia en materia constitucional y legal su causa; en circunstancias en que ninguno de los dos se encuentra al frente de la gestión estatal (porque han fracasado a su turno), a coro se oye decir, que hace falta un estadista. Naturalmente, éste es un juicio formalista; el juzgamiento, es evidente, que se realiza a partir de un prejuicio: la profesión o la capacitación como el elemento central de procesos que tienen determinación política (incluso un economista: Carlos Matus, objeta la presencia de un colega en el gobierno; en su libro Adiós señor presidente, dice que cuando descubrieron a los economistas “es como si se hubiese descubierto la verdad”, en el sentido de haberse dado con la profesión infalible para la administración; pero como éstos también fracasan, se les despide con abucheos [la solución que el Sr. Econ. da, es la “Planificación estratégica”, esto es, la tecnocracia política, como la salida {como es obvio, propuesta que tampoco resulta exitosa}]). En lo tocante al hecho, es evidente, que se opera frente a la cuestión por parte de ciertos sectores, con el enrevesado paquete de nociones, mediante los cuales se llega a la conclusión de que la misma responde a razones de conocimiento, de técnica, de estrategia, de ética, de género, étnicas, incluso: de clase; es decir, se abstrae el principio, de que la realidad opera de modo regular: que existen condiciones inevitables sobre las cuales se sobrepone el querer humano, que lo redefinen, lo ubican en su lugar y ponen el rumbo de la vida por donde debe. El asunto es de intereses, es obvio; por tanto, no se trata de mediocridad o ignorancia, pues, sería fácil sustituir genios por ignorantes; o también: a feos por bellos, a negros por blancos, a jóvenes por viejos, a mujeres por “caris”, con cuyo reemplazo “la cosa” quedaría resuelto. Las crisis capitalistas (que responden a la anarquía de la producción) no pueden ser evitadas o procesadas inclusive con las medidas que se desprenden de la modelística matemática de la “econometría avanzada” yanqui (en el País de los Premios Nobeles: EU [no se diga en Europa], recesión y recuperación han sido la constante). En verdad, no hay genio o corporatividad, que pueda contra la crisis (Keynes la amortiguo [sin embargo, jamás recibió el galardón]). “Las crisis son como las olas al mar: allí donde hay mar, hay crisis” (Econ. José Moncada S.). Las crisis se presentan de manera espontánea y se van de igual forma (son crisis indefectiblemente de sobre producción; su salida se produce con la destrucción de activos, a efecto de iniciar una nueva reanimación); y, solamente desaparecerán con la eliminación del sistema en que se producen: el de mercado. Ahora, si se lograra eliminar la crisis, el movimiento progresivo se inhibiría: se eliminaría la historia, pues, se habría suspendido el período de la “febril acumulación” (en el parangón pertinente: equivale a bloquear el evento de la menstruación en una mujer, con lo cual dejaría de ser fértil, reproductiva). Verdad de Perogrullo: el mundo ha cambiado. Como fondo el propio capitalismo (promovido por el neosocialismo, el cual prescribe que son necesarios siempre el mercado, el Estado, la empresa, las creencias religiosas [el neosocialismo, dicho por sus voceros, no deplora al Estado, al mercado y al dinero; incluso pensadores de fuste y de izquierda como Dussel o Peters, asumen que del mismo modo que el Estado, el mercado y el dinero precedieron al capitalismo, estos elementos prevén que deben sucederle]), sistema que se “reproduce” de forma degenerativa, la realidad presenta su clásico rostro con nuevo maquillaje. El escenario global ha cambiado, en la economía: el sector financiero, las multilaterales han desarrollado el conocimiento, la técnica, la ciencia, la mecatrónica; en la guerra: ésta se ha privatizado (electrónica, mediática, tecnológica); en la geopolítica: el planeta tierra polarmente se ha diversificado más (Neotriada [EU, UE, Japón], BRICS, CELAC); en la psicología: invasión del hedonismo (según una concepción filosófico- teleológico de la vida, el modelo boliviano –“vivir bien”- es el más sensualista y retrógrado). Es una nueva generación que ocupa el mundo: ciudadanía (los pueblos: “mundadanía”), redes sociales, nube electrónica, 3D. Debajo del “patrón” (de la superficialidad) está la ley. “En el mundo hoy hay una sola economía” (en realidad: una única forma de reproducción): la capitalista. La importancia de este sistema (esquizoide: se crea el prurito por consumir –consumismo- y
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    60 paralelamente se comprimela capacidad adquisitiva de los ingresos –demanda agregada efectiva deficitaria-, con el incremento del desempleo estructural –friccional- y tecnológico, la inflación, el intercambio desigual, etc.) es vital para el género y para la historia. Si se anula al sistema y a los empresarios (quienes ponen a producir a los trabajadores -y a ser explotados- o lo hacen con las máquinas), en la situación presente, no se dispondría de bienes y servicios (por lo menos en un primer momento de desorden); si se anula a la izquierda, en cambio, los capitalistas harían de las suyas de modo brutal, insolente, pero aunque con sufrimiento y con migajas, el sector del pueblo que quede vivo, seguiría adelante (la implacable ruta natural del proceso histórico vuelve a sujetar al ser humano a su ciega determinación progresiva). El capitalismo es una etapa de largo plazo (empresario, Estado, mercado, cristianismo –en Occidente); esta invariante histórica, recibe la retroalimentación de la acción conservadora de su agente: los capitalistas (su intelligentzia, sus managers), complejamente conformados como “clase para sí”. La intención socialista y socialdesarrollista empotradas en los gobiernos, que creen que pueden realizar el “cambio en paz”, con operación en el seno mismo del “sistema democrático”, se dan de bruces contra la estructura y terminan de perder con el golpe de gracia que les propina la representación del stablishment (el progresismo fomenta la llamada “´clase´ media”, la que se le vuelve en contra electoralmente; y, la persistencia de este sector en el gobierno “depende inevitablemente de victorias electorales”). Lo que a los ojos de la izquierda aparece como “traición”, no es más, que la resultante del forcejeo, llevado en lucha desigual, entre la estructura capitalista y su correspondiente acción política, y la intelectualidad y burocracia (tecnocracia de izquierda y neosocialista), las que apenas cuentan con su programa y la parte operativa del sistema: el gobierno (aparataje de gestión, que no debe asimilarse a “poder político”). El capitalismo por el momento es inamovible. Su supuesta fortaleza y ausencia de opción (cierre de la historia: no porque lo hayan dicho la Thatcher, Fukuyama o los reaganomics, con motivo de la “caída del ´socialismo real´”) se debe a que todavía esta etapa tiene algo que decir en la existencia humana (tiene qué hacer, una función que cumplir) en la historia: completar el desarrollo de las fuerzas productivas. Como el proceso de desarrollo de las fuerzas productivas por vía socialista (acumulación socialista) dejó el camino libre para que corra a cargo de la forma de propiedad burguesa (“la propiedad privada burguesa –esa forma de propiedad- ha vuelto a ser factor de desarrollo), el paso del trabajo a la máquina (automatización), salto colosal que debe dar la humanidad para ubicarse en su nuevo escenario, siempre va ser dado por el capitalismo, por la condición más expedita y natural para el efecto: la competencia (para la izquierda radical, esta reflexión va a parecer como archí reaccionaria, revisionista, fantasmagórica, como un biombo diversionista más). Interrogación absoluta: ¿para qué existe el ser humano? Parece prematuro plantearse esa cuestión y quizá ímprobo eslabonarla con la coyuntura política neocolonial; pero se cree que el género está cuasi maduro para resistirla. La respuesta ubica en el hedonismo o en la racionalidad. Filosóficamente resuelve el dilema de la vida. La contestación abarca a todas las comprensiones: cosmológicas, biológicas e históricas. Dos son las posibles: el hedonismo del “vivir bien”; y, este ser debe producir el concepto del Universo (esta última respuesta pone de cabeza a la completa sabiduría actual del mundo). Proceso dinámico progresista, que se cohonesta con su enfoque “coevolutivo entre naturaleza” (evo-devo) y ser humano, en el cual este último pasa a ser el aspecto principal: el ser humano produce la máquina, se libera del trabajo, luego usufructúa del autómata (robot), pasa a conocer y a dominar a la naturaleza. El proceso implicado es el de la producción del conocimiento, su conversión en tecnología; la emergencia de nuevas necesidades: su conocimiento y satisfacción, y así “ad infinitum” (necesidades, obstáculos en el camino de su satisfacción obligan a avanzar en el proceso de conocimiento, hecho que sin querer lleva al saber total). Según la consideración expuesta: la historia está bien como está (en realidad, cualquier política de cambio debe partir del capitalismo y proponerse superarlo de modo
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    61 progresivo; en lascircunstancias: una vez que el sistema haya cumplido completamente su misión [“crear la base material del mundo nuevo”]; luego, de ningún manera es cuerdo proponerse recuperar formas de ser pasadas); y, la consigna socialista de izquierda, hasta hace poco necesaria y saludable, hoy se ha vuelto más bien ella sí: archí reaccionaria, enemiga de la historia (aunque muy en la coyuntura la misma sea apropiada de cara a demandas domésticas y focalizadas: la lucha proletaria y popular reivindicativa), en la medida en que se ha puesto como obstáculo al sistema que realiza la lógica de la historia: el progreso. La historia admite como su sujeto a la socialdemocracia progresista; ésta tiene un piso y un techo como la holgura para actuar, de modo que no puede desviarse ni hacia el liberalismo craso, como tampoco hacia el socialismo radical. El socialismo (el pensamiento comunista clásico, el marxismo posmoderno) en sus construcciones estratégicas revolucionarias deja de lado la historia, el progreso, el desarrollo de las fuerzas productivas y se centra sólo en las relaciones sociales (Marx no fue Marx toda su vida, pues, hasta la escritura del Manifiesto del Partido Comunista, no ha superado la visión humanista antropológica abstracta, de justicia social por sí misma; como se sabe y piensa un sector de sus seguidores, es a partir de la Ideología alemana, que aparece el Marx objetivo, que ve la historia como progreso, que las fuerzas productivas son el aspecto principal de proceso). Si se procediera de modo contrario, es decir, si se mirara la historia en general y se asumiera la tesis del progreso, se caería en cuenta, que por sobre la paz y la igualdad anhelada por el individuo socialista, está la necesidad histórica y su modo de ser: conducirse y guiar al ser humano por el canon de su más alta misión, para lo cual impone el progreso con cualquier forma social sea. Hay que expresarlo con todas sus letras, aún a riesgo de indisponer a sectores humanistas antropológicos, al marxismo, al socialismo y a la izquierda en general. Juzgamiento unilateral sobre el capitalismo es lo que por lo común hacen los sectores glosados: el sistema destruye al ser humano y a la naturaleza, sentencian; el dictamen es parcialmente cierto, puesto que no se considera el otro lado de la moneda: el capitalismo criminal y antrópico cumple una función en la historia, pues, desarrolla las fuerzas productivas, realiza el progreso; en ese sentido, prepara las condiciones sobre las que debe montarse la nueva forma humana. Si se elimina al capitalismo sobre todo antes de hora, la humanidad y la historia quedarían destrozadas, puesto que es como suprimir la juventud en una vida (en la reflexión introductoria, que M. Nicolaus hace a Los grundrisse de Marx, sostiene que Marx, en una segunda revisión de la obras de Ricardo, se expresa con más respeto sobre él; de similar modo, la persona que escribe, empieza a mirar con algo más de precaución al capitalismo). En la propuesta de la esencia: la voluntad no puede obrar de modo arbitrario, motu proprio, pues, a la historia “no le interesa” lo que piense, desee hacer la intelligentzia de vanguardia progresista humana, sino realizar su lógica (con la “implosión” del socialismo, el capitalismo va a mantenerse hasta cuando el proceso de automatización llegue al concreto; frontera que, según los expertos [Wallerstein, Moravec, Vinge], se ubica al final de los años 50 del siglo en curso); y, el sentido teleológico del proceso (ahora la idea es estrambótica), es que el género avance en su comprensión: hacia la producción de su concepto. El progreso (que no es ilimitado, pero que tampoco está limitado por el quantum poblacional o por la capacidad de carga del Planeta, puesto que frente a la técnica todo se vuelve renovable) debe seguirse dando en condiciones en que no se infrinja mucho daño al pueblo (ese es el límite, la impotencia, que conduce al estado esquizoide también a la izquierda radical [y de quienes nos auto imputamos filiación en ella]); en ese caso: los extremos sobran. En efecto. “El propio sistema se va centrando”; a la fecha: “no hay países emergentes que vayan bien” (se hace referencia a China, India, Brasil); los aparatos tradicionales de la política están proscritos; en ejercicio, hay muchas formas inéditas de hacer la política por parte de las nuevas generaciones en la “sociedad tecnológica: la ciudadanía es la ruptura” (pero la historia en sentido autónomo lo es mucho más). La propuesta es una “nueva apuesta: la formación de una coalición democrática y popular
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    62 internacional”. En laselecciones estadounidenses en desarrollo (2016) por primera vez se ha presentado una candidatura “socialista” al interior del Partido Demócrata (Bernard Sanders), hecho que insinúa la tendencia a “cambiar la representación política en el País de la dictadura burguesa perfecta (el partido oficial –TEA PART- y el recambio oficial - Demócrata), pese a que no haya emergido todavía una opción política de la plebe; sin embargo, “lo que ocurra en EUA va a repercutir en el Planeta”, por razones de ser (la vitrina global) la visible vanguardia imperialista. Quito, 6 de marzo del 2016.
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    63 LAS CONSECUENCIAS DELOS EXCESOS IMPERIALISTAS Y LA SUMISIÓN EUROPEA AL “ATLANTISMO”: EFECTO REBOTE. El problema: convulsionada evolución de la vida en Oriente Medio; en peligro la “estabilidad”, el “orden”, que reina en la UE: la “desarrollada”, “civilizada”, blanca, racista Europa soporta el peso de la más grande diáspora árabe-persa, la masiva invasión de gente “detestable” (xenofobia), cuya presencia descompone a esa corporación sectaria de las elites, la cual a duras penas atiende la demanda de empleo doméstico y los necesidades del consumo colectivo in situ, paradójicamente en el escenario global de sobreproducción; en América: “chavismo” (CELAC) o “neomonroísmo” (América [el Planeta] “para los” estadounidenses [Alianza del Pacífico/OEA/ONU]); al interior, intensos push geopolíticos, geoestratégicos (geoeconómicos): amenaza de inicio de la Tercera Guerra Mundial. Las explicaciones: vacío de poder en Medio Oriente luego de la “implosión” de la ex URSS “socialista” (pugna por controlar esa Zona); el terrorismo: la destrucción de los países del “eje del mal” (posición de los “halcones de Washington”), del radicalismo oriental islámico (la yihad); guerra sectaria al interior del Islam acicateada por las petromonarquías (fundamentalismo wahhavista muyahidín vs. Islam religioso); cruce de intereses imperialistas: disputa entre las principales potencias capitalistas (la neotriada: EU/Israel, UE y Japón, y los BRICS) por ese mercado de demanda y de oferta: para colocar la producción, aprovisionarse de productos intermedios (commodities/materias primas) de índole estratégica, y apalancar el desarrollo y el poderío propios, a la vez que bloquear el ascenso como potencias de la competencia. Perfecto. En el afán de intercalar una explicación “no ortodoxa” de la turbulencia humana global, se cree oportuno ubicarse en el pedestal filosófico del proceso histórico (este “relato” [J.-F. Lyotard] es audible para quienes confieren importancia al enfoque implícito [teleología], que no son los Foucault, los Lechner, los Morín, los Bartra, los Lowy, los Kohan, los de Sousa Santos o los Echeverría). De similar forma que la resolución de la controversia frente a los problemas ambientales (extractivismo antrópico, verbi gracia) y otros (la explotación, el positivismo, la tecnocracia, el eurocentrismo –“problemas globales”), se ubica en la perspectiva de plantearse y otorgar respuesta (en sentido híper determinista: la historia como sentido, destino común de la humanidad) a las clásicas preguntas filosóficas (“discurso fuerte”: Gianni Vattimo); en particular, la formulación de la inquisición: ¿cuál es la función de la vida humana en el Universo?, es la clave, no la búsqueda del bienestar per se, como lo hace el político ecuatoriano de izquierdas: Alberto Acosta padre, el cual plantea la cuestión en términos de sostener “la vida humana” simplemente. Se está persuadido, que en el centro del paroxismo hedonista, que empieza a cundir en el mundo, sí es posible pensar en términos de racionalidad superior: la razón de la vida humana consiste en producir la idea total; este supuesto redefine todo el esquema de comprensión y de evaluación sobre las tribulaciones humanas globales de momento (ontopraxeologoteleología).
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    64 Déjese de ladolas ficciones explicativas sobre los procesos del mundo: 1) “Choque de civilizaciones” de Samuel Huntington (debe interponerse inmediatamente la idea, de que la “civilización” es una sola: la humana, contrario sensu por ejemplo a la de “Laboratorio de civilizaciones” de Arnold Toynbee; y, que a su interior existen gradaciones [tomado el término en sentido prometeico: conjunto de instrumentos –fuerzas productivas- en constante desarrollo; civilización, componente de la cultura {de “la completa y multiforme producción de toda la Tierra”, del trabajo de todos los seres humanos en la historia –Marx- Engels}: en tanto esfera material objetualización histórica de la potencia del neocórtex colectivo dado en la actividad social del trabajo, en la praxis}]); y, 2) “Imperio” de Michael Hardt y Antonio Negry. La primera, por cuanto los procesos de despliegue humano funcionan sobre base de intereses antitéticos insertos en el marco de matrices de reproducción material de “poder compartido” (C. Matus; J. L. Coraggio); el segundo, debido a que al interior de la formación burguesa, jamás puede formarse un sistema imperial, jerárquico ordenado (la contradicción impera; el conflicto, inestable balance, que se sostiene por el fantasma de la guerra, hecho que produce el reacomodo expansivo de las fuerzas operantes al interior del poder). En el maremágnum humano de tornasiglo, la trama: este orden antinómico está muy bien derivado en la composición nocional de Arrighi-Fiori-Wallerstein. La perspectiva dinámico-sincrónica de Giovanny Arrighi (sucesión de hegemones -sic): a cada otoño le sigue una nueva primavera (“el líder de la expansión anterior del comercio mundial …[en la coyuntura histórica, la neotriada: EU-UE-Japón]… es desplazado… de las alturas del mando del capitalismo hemisférico por un emergente nuevo liderazgo …[Los BRICS]…”); la expansiva de José Luis Fiori: núcleos conflictivos (conformación policéntrica siempre), que crean balance temporal (“el ´sistema mundial moderno´ requiere la existencia de ´potencias hegemónicas´ sucesivas para mantener el orden político y el buen funcionamiento de la economía internacional”); finalmente, el desenlace de la fase de Immanuel Wallerstein: el círculo se cierra en el “sistema-mundo”, realiza su último eslabón (“el proceso ya no está en ´expansión´ sino en ´reversión´”), el cual produce el cambio de época (la primavera del Mar Pacífico, en sentido arrighiano: China, no va a reproducir el ciclo imperialista completo, la historia no le da esa opción, pues [carácter predictivo de la ciencia], le falta “tiempo”; en realidad, con este “hegemon” culmina la larga formación clasista de la humanidad). Luego, el sistema burgués de reproducción humana (forma clasista patriarcal femicida) no ha fracasado (“crisis civilizatoria”: percepción inexacta), pues, la humanidad sigue viva: ha superado el quantum poblacional (7 mil millones) y está por llegar al guarismo (mutatis mutandis: 10 mil millones) requerido para viajar por los “atajos del Universo encorvado”. La humanidad sigue en lucha (está entretenida: en el trabajo, en la competencia, en la diversión, en el arte, en la guerra, en las creencias mitológicas religiosas [también en la ciencia y en la política: tareas verdaderamente fértiles y útiles {el ser humano no tiene futuro si no va al Cosmos –Stephen Hawking}]); mientras no se cree completamente el sucedáneo del trabajo (la automatización, la robotización, la inteligencia artificial, interface inteligencia natural/inteligencia artificial: concreto singularidad tecnológica) y la mente encuentre otro tipo de ocupación, el trabajo y la lucha son los motivos, que no solamente ocupan a los brazos, sino que completan el proceso de desarrollo de las condiciones materiales de reproducción de la vida. Al capital ahora ya puede considerárselo malo (a excepción de los “sistemas equivalenciales” [Dussel/Peters]: las comunidades primitivas, en el resto de estructuraciones clasistas siempre hubo guerras, invasiones, genocidios; y, en la vorágine, la nota extrema la pone el capitalismo: el sistema par excellence de la “febril acumulación” –K. Marx), pero en tanto su misión histórica (“producir la base material del mundo nuevo” –K. Marx): la automatización íntegra, está cuasi cumplida, y por cuanto ya se puede completar esa obra, inhibiéndose los males sociales y naturales hasta ahora inevitables, que exuda el proceso, sin que en el cometido se decline el carácter prometeico de la deriva histórica: el progreso, permanente.
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    65 ¿“Ley del valor”(Lenin-Stalin) o “voluntad creadora” (Antonio Gramsci)? ¡Ley de Valor!, en efecto. “En verdad os digo” (dixit el fundador del cristianismo –sic): la felicidad (el hedonismo como la meta en la concepción humanista predominante: la igualdad, el desarrollo multifacético, la felicidad per se) no es un estado a conquistar con la voluntad (no se puede pedir a una persona que haga algo, que todavía no está en su naturaleza –K. Marx); tampoco el genocidio puede suspenderse por similar vía; la paz: derivación de alta racionalidad, es producto del desarrollo material: de las fuerzas productivas (solamente cuando se produzca a raudales y para todos, fuera del proceso de producción con/[sin] mediación del trabajo humano, los satisfactores para la realización renovada de la vida, el conflicto fratricida [homine lupus homini: prójimo contra prójimo in abstracto] cesa, en tanto se detrae el axioma fundante [del sistema ideológico de creencias] de la “teoría” económica neoclásica [alcahuetería]: la noción “escasez”). En suma: proceso intenso de reconfiguración del mundo, pero no en sentido de las formas consabidas (capitalistas o socialistas [la izquierda ortodoxa se halla anclada en el maximalismo; sectores socialdemócratas progresistas {Claudio Katz}, por su parte, producen cambios graduales {la transición}: son facilitadores de la necesidad histórica]; el socialismo añora el sistema imposible [lo cual no quiere decir, que Marx estuviese equivocado: su realización es plena], el capitalismo cree que es eterno –progreso ad infinutum-, en los hechos: los dos están fuera de la vida, se han negado de consuno). Luego se deriva: la última tarea convulsiva, que debe, que se apresta a jugar el “sujeto histórico del cambio” (el subversivo/intelectual/ciudadano), no es propiamente por el poder, sino de “revuelta” para socializar el acceso a los outputs de la producción mecánica (racionalidad moral y justicia social –Hurgen Habermas). Desarrollo de las fuerzas productivas hasta la automatización (tercera naturaleza), con lo cual el ser humano se libera del trabajo (el trabajo: poderoso componente de la vida, productor del propio ser humano [hominización: Alexei Leontiev], deviene en su esencialidad –André Gorz) y se dedica por entero a producir la idea (el saber absoluto: la representación completa del Universo, discurso omnicomprensivo supramoderno; pensamiento totalizante [Novena Sinfonía cosmo-filosófica Coral de Ludwig van: el solo ver su imagen, escuchar/leer su nombre, estremece]). Mientras no concluya del todo el desarrollo de las fuerzas productivas de modo natural (capitalista), que el proceso llegue al concreto con el robot, el cual, en sistema/proceso sea el actor de la proveeduría (de bienes y servicios oportunos para sostener el proceso de reproducción en todos los frentes de modo gratuito, pues, la mecánica automatizada es históricamente producida: la tecnología ha sido creada por todo el género, le pertenece a él sin condición [época de traslación, de reinado del populismo {postulado económico mixto}; de realización de la última tarea “político- revolucionaria”: expropiación más o menos cruenta del sistema automatizado]); y, en tanto no exista la base material, que permita avanzar el consenso para llegar a ese estado de modo incruento, el capitalismo va a continuar vivo por un par de decenios más con sus andanzas antes de ser dejado atrás, no por la revolución, el proletariado u otro hecho, sino por la determinación cuasi fatal histórica (2015: ¿“Tercera Guerra Mundial por trozos”? Sea. Pero los pueblos van a impedir el continuum genocidio, pues, “… éstos insurgen en la historia, cuando sus dirigentes han perdido el rumbo” –Dr. Alfredo Castillo B.). También las masacres yanquis/europeas/sionistas en Medio Oriente (los europeos reciben por el momento las consecuencias de la obra genocida en cuyo protagonismo han intervenido: migración de “¿terroristas o refugiados?” [Así como el capital se socaba a sí mismo {ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia –K. Marx/Grossmann/H. Anwar Shaikh}, también sus agentes crean su búmeran]) tienen su intelección de conformidad con el recurso a la premisa: el papel del ser humano en el mundo (el proceso que lleva a esa meta). Aspecto progresista de la matanza (“guerra fría”): mayor interrelación de la humanidad y conclusión del proceso de occidentalización del mundo (homogenización, unidimensionalidad, una sola comunidad humana mundial escindida [Agustín Cueva] contra marcuseana), base de la nueva forma humana global, que está en curso de formación (completamiento del proceso de desarrollo de las fuerzas productivas,
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    66 pues, ¡el comunismose da con robot o no se da!). La definición (conclusión) del proceso no es del todo impersonal; en tanto la historia se realiza a través del ser humano (sin el ser humano no habría siquiera historia –Kelle y Kovalson), éste está presente de acuerdo a determinados niveles de acción en coherencia con los grados de libertad alcanzados (los cuales son efecto de la herencia proletaria, del desarrollo de la ciencia y de la técnica; en una palabra, del conocimiento); el actor general es la población, mientras que la vanguardia consiste en la diada subversivos (neoproletarios)/intelectuales. “Señores de la guerra” (las nuevas razas inferiores): israelíes/estadounidenses (europeos y japoneses en subordinación –Samir Amín), habrán de recusarse a sí mismos sobre su pérfida actuación en el mundo (la ofensa histórica perpetrada a la masiva población planetaria: la colonización, saqueo y el retaceo en países de la unidad “cultural” amerindia, árabe, persa, africana –Alejandro Moreano): persistir en el disciplinamiento al interior de la cárcel/mundo (crear individuos dócilmente gobernables: M. Foucault), una vez que ya no son necesarias su presencia y accionar para la historia (han cumplido su misión en ella: poner las bases reales del mundo nuevo –K. Marx). Este segmento humano se sabe a sí mismo lúcido, sabio; sin embargo, como hoy ya es posible exigirse una apreciación racional (incluso ética) de la vida, más bien demuestran incapacidad para aplicarse en esa tarea de discernimiento superior (lo cual indica, que la “ley del valor” está en vigencia y que preside hasta el final el cambio –Diego Guerrero). Como en las sentencias sagradas, será demasiado tarde para cuando se den cuenta y reaccionen; su suerte está echada: van a dejar el mundo con la pena de su mala conducta (son corresponsables de la destrucción de Afganistán, de Iraq, de la muerte de N. Gadafi [se han apropiado de su reserva monetaria internacional, se disputan el “Manto Sagrado” de la Cirenaica, su intervención ha hecho que estos subconjuntos humanos regresen a la “edad de piedra”], de la matanza de inocentes en Siria, de la guapería de Turquía y de las guerras que vendrán). “Mientras más se sabe, mejor se vive” (mejor se piensa). La formación humana burguesa es un sistema en decadencia, que se halla en franca salida de la vida (su deceso en curso, es obra de la acción política de la clase obrera, del socialismo y del imperialismo social del siglo XX [sic], y de la capacidad intrínseca de autoconducción de la técnica –Galo Verdesoto A.). En realidad, la historia no opera más allá de lo necesario, tampoco regresa sobre sus pasos (pues, si bien las “relaciones sociales” se hallan sometidas a los vaivenes de la voluntad [de la “lucha de clases”, de la correlación de fuerzas de coyuntura –en ellas se presentan zigzags, inevitables retrocesos, inercias {el caso de la ex URSS y su Campo, es elocuente}], las “fuerzas productivas” [aspecto principal] siguen una senda lineal progresiva imperturbable). Dicho sea de modo categórico milenarista previsivo: el reemplazo de lo dado, es el sistema democovivencial (demos: pueblo; covivencia: regularidad de actuación colectiva humana, de coordinación por “ajuste mutuo” [sistema de humanovivencia, que reemplaza a la palabra embustera y al régimen falaz, que está detrás, el cual no es más que la mojigatería del poder: la llamada “democracia” {paso de la regencia de las leyes del “valor de uso” y del “valor”, a la del “valor” de usufructo}]); en suma: ethos de racionalidad, el comunismo. Quito, 29 de noviembre del 2015.
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    67 EN TORNO DELAS INTERESADAS EVALUACIONES SOBRE LA DÉCADA (“PERDIDA” -SIC) DE GOBIERNO. En el País, proliferan los peritajes a la actuación del “régimen”: sobre los productos alcanzados en el transcurso de una década de gestión gubernativa. Tanto analistas políticos, económicos, sociales, ambientales, como académicos, estudiosos de la realidad nacional e internacional, investigadores, “expertos, voces autorizadas, notables”, consultores, ex funcionarios de alto rango, encuestadores, articulistas (Montaner, Vargas Llosa, Oppenheimer,…), han dado su versión sobre la ya “pasada” experiencia de los movimientos “populistas radicales”: en torno de su estadía en la conducción del aparataje estatal. En el carácter direccional (“lógica”) de sus conclusiones, los útiles teóricos que prevalecen, sobre todo en las interpretaciones críticas radicales, sobresale una posición comprensiva empirista y, cuanto más: un ejercicio de entendimiento, cuyo principal punto de apoyo se compone del clásico instrumental teórico (“categorías de análisis bien conocidas, que están en el diario diálogo” {En las sendas reflexiones, a excepción de la Izquierda, no se dice cuál es posición de mira; por lo que el procedimiento deconstruccional derridiano, es procedente}). Y quienes se dan a la tarea de reparar la imagen del “régimen”, actúan de análoga manera. En varios países se hace esfuerzos por otorgar sentido técnico al tránsito hacia una forma de reproducción, que se salga del capitalismo; pero aún no se ha podido romper dichas amarras. El modelo económico propio de la transición hacia el “socialismo” (a la comunidad “equivalencial”) ha sido formulado en Ecuador por el Movimiento que está en el gobierno: por el trabajo teórico-propositivo de su intelligentzia (en el Sr. J. L. Coraggio se tiene su adalid); éste alude al avance desde la economía empresarial hacia la “popular solidaria”. Empero, dado que el desarrollo de las fuerzas productivas no ha concluido, este modelo ha quedado por el momento rezagado y los proponentes fuera del escenario (del Ministerio de Inclusión Económica y Social). Por desconocimiento o por celo, otros movimientos análogos al del Ecuador en el “poder” (Venezuela, Bolivia [incluso si se tiene en cuenta el bonapartismo económico de García Linera], Nicaragua) se mantienen tras la expectativa de descubrir el “agua tibia” (la Constitución ecuatoriana del 2008). Se ha tornado común, entre la disidencia, mirarle a la experiencia ecuatoriana de la última década, en una sola dimensión, según la vieja monocromática. Se concluye que una “nueva elite, una renovada clase privilegiada”, que ha reeditado al mismo poder, ha emergido. Los nuevos sujetos en el gobierno rescataron al Estado para, en el nuevo ciclo, realizar el “capitalismo de Estado”. El régimen instaurado ha sido de “capitalismo de Estado del siglo XXI”. El neosocialismo (se dice: populismo dispendioso radical, etc.) desaprovechó la oportunidad para enrumbar al Ecuador con criterio liberal por la senda del progreso; agotó al Estado. Ha consumido los recursos futuros; deja al País endeudado. “Ha
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    68 administrado mal elpoder”. Por tanto, se acabó el ciclo económico de capitalismo con Estado (sic), ahora debe iniciarse un nuevo ciclo de capitalismo sin Estado (ajuste, reducción de gastos [como se sabe: el capitalismo tiene una forma necesaria particular de Estado; pero el Estado contiene en esencia a actores sometida su voluntad al carácter de su configuración]). Olvidan, que la tendencia desplegada en la Subregión arrancó de las crisis dejadas por el neoliberalismo (Venezuela, Ecuador, Bolivia, Argentina, Paraguay). En las economías de los países de la glosa, se han tomado decisiones que inclinan más el sistema –sin salirse de él- hacia la “acumulación” (monopolización, mercado imperfecto); o, medidas que lo hacen hacia la “legitimación” (redistribución, reasignación programada de factores). Las dos conductas, que devienen perturbaciones en el funcionamiento normal del sistema (del mercado), al conseguir su objetivo, crean desajustes (efectos negativos cruzados para los actores), que traen aparejadas la crítica y acusación del desastre mutuo. En un caso, es el capital que se fortalece; en el otro, es el sujeto que lo produce (el trabajo), quién garantiza la sostenibilidad de su ser. Según la noción dialéctica, esta lucha pone la condición de avance progresivo de la historia; en los hechos fríos, nadie es malo: los dos opuestos son procesos necesarios; la resultante del forcejeo, es la existencia. Plantearse un sistema de conducción mixto (frente a los excesos del capitalismo o a los del socialismo, “que le llevó al fracaso”) no es cuerdo, puesto que la política económica constituye ese “sistema mixto”: mercado regulado. El síntoma es la “expresión concentrada de la economía: la política”. A romper este carácter cíclico (liberalismo/fiscalismo), precisamente ha ingresado el “neosocialismo”; está por verse si se ha instituido una estructura de ciclo renovada: neoliberalismo- regulacionismo/socialdesarrollismo. Strictu sensu, se asevera, que llegó a término el ciclo político de la izquierda, cuyo resultado es deplorable, por lo cual las nociones fundantes de este sector, tienen que reformularse “desde su base”. Es tan terminante esta conclusión, que ya se habla de “despejar la herencia …[negativa, se afirma de frente]…, que dejan los gobiernos neosocialistas”. Robalino, Spurrier, Poso, Acosta hijo, como buenos contadores perfectamente insertos en el stablishment, sugieren volver al entreguismo y a la “homeopatía”: nivelación de gastos para hacer sostenibles las finanzas públicas con ajuste fiscal (crear un nuevo FEIREP, reducir el riesgo país, volver al regazo de las multilaterales [FMI, BM. OMC], mejorar la competitividad, exportar más para aumentar la liquidez [el bienestar, la bonanza de los empresarios viene a ser la condición sine qua non para generar empleos y el bienestar general]): pasar la acción principal en la economía, del Estado al empresariado. Mientras que los “verdaderos transformadores”, plantean retornar al proyecto original de izquierda. “Cantos de sirena neoliberales” y radical maximalistas. “Déjame que te defienda compadre”. Frente a los tres sectores en controversia: derecha, izquierda y el Gobierno, diríase que se eleva un cuarto grupo de personas (según el enfoque sistémico de la Cibernética Social Proporcionalista, de triádico: dos actores en escena y la expectación, el proceso se ha vuelto “cuartiádico” [tendencia formalísticamente compleja]: un sector entre los indiferentes toman partido), que creen que es el momento de apoyar y sostener a los gobiernos progresistas (a la cohorte de nuevos ricos redistribuidores de rentas -sic), como “gato panza arriba” (la locuaz y persistente arenga demagógica de la representación política de los empresarios propala que la incapacidad de los personeros de Gobierno ha creado la crisis, que su fracasado se debe a que su currículum pone en evidencia, que “no han administrado ni la tienda de la esquina”; sea que los retornos del gran empresariado concuerden con los ingresos proyectados, el sector por si acaso presiona al gobierno para que sostenga su condición, no sea cosa que se le ocurra voltearse a la izquierda). Para enfrentar molestias, en épocas pasadas el poder económico-político tenía “Compañía” gratuita: el pueblo. Hoy, incluso el Ejército sabe que se ha agotado como institución, pues, las guerras ya no están en el curso de la necesidad histórica ni en el “imaginario” de la neocolonialidad (la beligerancia entre parcelas capitalistas vecinas ha amainado por designio –interés- de los propios poderes endógenos y exógenos del capital;
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    69 ciertos conflictos defrontera se han resuelto), aunque la confrontación armada sigue siendo recurso económico del “complejo militar industrial” y de los monopolios globales enfrentados en la competencia. Si se ponen del lado del poder o si se lanzan a una aventura golpista, la existencia de los militares se acortaría abruptamente y sus glorias yacerían manchadas con el deshonor y serían borradas de modo vergonzante de la faz de la Tierra: serían dados de baja ipso facto, previo despojo de sus “estrellas”. El empoderamiento, el “liderazgo colectivo” incipiente han debilitado la eficacia del descabezamiento como estrategia de control de la masa poblacional alzada, efecto de desbandada. Hasta hace poco, la cuasi burguesía se había quedado huérfana de apoyo popular: no contaba con el pueblo para que luche por ella; como en Venezuela, hoy tiene que salir a la arena y allí bien solapada en las sombras a asesinar por interpuestas personas: mercenarios en la “guarimbas” (Capriles, Machado, López), pero en términos generales la derecha guaguashini carece de “cojones” para actuar en el combate. En los “golpes de Estado” en Ecuador (cuando Bucarán, Arteaga y Gutiérrez); y, en el “recambio” (cuando Mahuad), la oligarco-burguesía ecuatoriana (País de mayor movilidad política en la Región en las dos últimas décadas) pudo movilizar de modo mediatizado al pueblo para resolver sus rencillas internas (“mató dos pájaros de un solo tiro”: pasó medidas de política económica regresivas para el pueblo y exasperó los ánimos de éste, y capitalizó a su favor el descontento); en realidad, el poder local “usurpó la lucha popular”, pues, luego de tales asonadas: ¡nada cambió!, el pueblo se quedó burlado. En los episodios, en la medida en que la descomposición de los partidos políticos había iniciado (sectores imputan a Correa y a su Movimiento la desventura de los partidos políticos y actores afines (su reemplazo: Madera de Guerrero, empresas mediáticas, por ejemplo), y no a la historia, como debe ser), fueron los medios de difusión masiva (eufemísticamente autodenominados Medios de Comunicación): empresas generadoras de retornos, de conformación burguesa de la subjetividad colectiva y desorganizadoras del aparataje contrahegemónico popular, quienes se pusieron al frente de la promoción de los objetivos semiburgueses: la televisión, la radio, la prensa escrita prácticamente han penetrado en los hogares y han forzado a salir a la calle a la población a protestar contra los locos (los empresarios, que hoy deploran la reformas laborales de emergencia, en el golpe contra Bucarán, dieron un día de asueto pagado a sus trabajadores), los patanes, los incapaces o inmorales; el pueblo, se relieva, a más de gritar: “que se vayan todos”, nada efectivo y coyunturalmente favorable sacó. Las dificultades (presentes y supuestamente futuras) creadas y que dejan como herencia unos gobiernos (Paraguay, Argentina, Venezuela, Bolivia, Brasil, Ecuador), que según veladamente se aspira: “ya son historia”, pues, han entrado a formar parte de la “partidocracia” (sic), se suavizan, en la medida en que el Ecuador, por ejemplo, cuenta con infraestructura: vial, en educación, en salud, eléctrica, hídrica. Hoy tiene el País (la población de escala económica no monopólica) apoyos para actuar en el mercado: la economía pequeña y mediana (vialidad, hidroeléctricas, aeropuertos, hospitales, equipamiento educativo: “construcción de infraestructura y formación de capacidades productivas”); puede, por tanto, desarrollar actividades individuales en una sociedad liberal (además, ciertas inversiones en la formación de capital social hasta podrían empezar a generar ingresos –aquellas que no han sido “vendidas” y de posible titularización). Por tanto, no es por la vía de la conjeturación unilateral con la que comúnmente se evalúa al Gobierno, la veta que lleva a una apreciación menos prejuiciada y repleta de parcialidad y animosidad, que trasparenta rencores reprimidos. No se puede negar el hecho de que a la fecha en el Gobierno existe una distancia entre el planteamiento programático inicial y el que en verdad se halla en ejercicio. Esta torsión, este cambio de rumbo, de similar modo sentenciado con ligereza como traición, responde a la reorientación devenida de la presión de la regularidad de los procesos y al forcejeo al interior de la correlación de fuerzas sobre la iniciativa (para el efecto el capital tiene la estructura y su intelligentzia). Alguien se ha lamentado: dice que “el capitalismo ha hecho tan bien las cosas, que ha cooptado a todo el mundo”.
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    70 Al evaluar algobierno, debe incluirse una nueva forma de ver los hechos (ruptura de paradigmas, lo laman). Por ejemplo, el planteo original: sobre el cambio de la estructura productiva (“matriz”, lo denomina el sector oficial –es obvio: proceso aún no concluido), la nueva arquitectura financiera, la estructuración de corporaciones supranacionales para incrementar el poder de negociación en el mercado mundial, la economía popular y solidaria; y, lo más sensible en sentido “político y ´populista´”: el “régimen” hace esfuerzos (financiación vía bonos) frente a problemas de liquidez (para cumplir compromisos de egresos: sueldos, compras públicas), para no regresar a los paquetazos. El proceso en ciernes debe seguir, con bemoles y críticas, con la presión mesurada, para que el "régimen" permee las condiciones que le lleven a o conducir su accionar, según sentido progresista. Quito, 17 de marzo del 2016.
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    71 ARGENTINA, VENEZUELA (BRASIL/ECUADOR/BOLIVIA):¿FIN DE LA ONDA “JUGLAR” POLÍTICA (CELAC) O RECONQUISTA YANQUI DE SU PATIO TRASERO (ALIANZA DEL PACÍFICO)? INTENTO DE UBICACIÓN DE LA “CUESTIÓN” EN UN PLANO MAS AMPLIO. Las recientes dificultades, que ha experimentado el capitalismo global (de ningún modo “crisis”, puesto que ésta tiene una connotación histórica especial, la que ha perdido el sistema al momento: ser el vórtice cumbre de un ciclo, que concluye en un nivel progresivo de desarrollo de las fuerzas productivas a instancias de la iniciación de otro), responde a límites de operación endógena: la contradicción entre el carácter social, crecientemente automatizado de producción y la apropiación privada del producto, con efecto de sobreproducción, en el sentido cuasi luxemburgista de “subconsumo” (dificultades de realización de las mercancías). Por tanto, si bien las crisis son consustanciales al sistema capitalista, las presentes denotan otro carácter: han dejado de ser progresivas; tienden a ser de orden degenerativo, en la medida en que el desarrollo se enfila en el frente de la sola destrucción (complejo militar industrial, financiarización, economía ficticia y suntuaria). Las crisis son un factor necesario, estructural, en el modo de ser evolutivo del sistema de free trade: se presentan de forma periódica; en la actualidad han destrozado los paradigmas teóricos, que pretenden dar cuenta de ellas, así como los esquemas de intervención homeostática. Para la percepción inserta en las presentes reflexiones, a la “crisis” actual se la define como de vigencia de la ley burgués-empresarial de los “rendimientos decrecientes a escala”: inversión incremental de capital constante, retornos progresivamente reducidos: el organismo senil y obeso (sobreaculación), la larga onda clasista de la humanidad, empieza por topar piso. En consecuencia, los defectos de reproducción del capital, no pueden ser enjugados con el reemplazo de modelos de política económica o con la aplicación de medidas concretas (frente a “crisis” degenerativas estructurales asociadas a la preeminencia de la ganancia por “producción de ´plusvalor relativo´”). La complicación se inició en EU (2008), pasó a Europa, se difundió a China y al Brasil (Japón –prolongada ralentización- es la prueba fehaciente del carácter senil del capitalismo), avanzó a Rusia. Su rebote alcanzó a Latinoamérica: a Argentina, Venezuela y Ecuador; con la gravedad de Venezuela: País en el que, a más del efecto estructural y externo intencional, sufrió una agresión patógena coetánea de orden “viral”: en lugar de propender curar el mal, la coyunda yanqui/desvencijada oligarquía venezolana inoculó un cuerpo oportunista extraño en el sistema: la entronización de la estrategia de “guerra económica” (el problema, por tanto, no responde a defectos en la conducción, pues, en economía no hay errores, sino designio de intereses).
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    72 La “crisis” (estavez clásica de sobreproducción, pero de índole degenerativa de la formación social capitalista –llamada de “civilización” [sic]-: reducción de la tasa de ganancia de la masa de pequeñas y medianas empresas [“ecualización”; concentración y centralización del capital a escala mundial], en la que mucho tiene que ver, en este caso sí, la manipulación de los hechos por la voluntad: especulación financiera, burbuja inmobiliaria, créditos subprime, derivados financieros) no se generó en Venezuela, Ecuador, Brasil o Argentina efecto del modelo o de políticas concretas; ésta se produjo en el “Norte ´desarrollado´”: en el capitalismo central, y fue trasladada al “Sur”, mediante la correa de transmisión del comercio internacional/global (intercambio desigual: conclusión del ciclo, del “boom de las materias primas”), de manera que el sector que tradicionalmente ha asumido el saldo de los problemas de acumulación (los trabajadores de las neocolonias), lo hagan también en el presente caso, maniobra que toma forma geopolítica. Debe tenerse presente, que las crisis no pueden ser evitadas o procesadas aun con las medidas, que la modelística matemática de la “econometría avanzada” yanqui, proponga (en el País de los Premios Nobeles: EU, recesión y recuperación han sido la constante). En verdad, no hay genio humano o corporatividad, que pueda contra la crisis (Keynes la amortiguo [sin embargo, jamás recibió el galardón]). “Las crisis son como las olas al mar: allí donde hay mar, hay crisis” (Econ. J. Moncada S.). Las crisis se presentan de manera espontánea y se van, de igual forma (destrucción de activos y reanimación); y, solamente desaparecerán con la eliminación del sistema en que se producen: el sistema de mercado. Ahora: si se lograra eliminar la crisis, el movimiento progresivo del género se inhibiría: se eliminaría la historia, pues, se habría suspendido el período de la “febril acumulación” (en el parangón pertinente: equivale a bloquear el evento de la menstruación en una mujer, con lo cual dejaría de ser fértil, reproductora). Cuando en época de gobierno de abogados se presenta la crisis, los economistas imputan la misma al desconocimiento económico; cuando en el gobierno se halla un economista y se presenta la crisis, la abogacía imputa a la ignorancia en materia constitucional y legal su causa; cuando ninguno de los dos se halla al frente de la gestión estatal, a coro se oye decir, que hace falta un estadista. El juzgamiento, es evidente, que se realiza a partir de un prejuicio empírico (incluso un economista: el chileno desaparecido Carlos Matus, objeta la presencia de un colega en el gobierno; en su libro Adiós señor presidente, dice que cuando descubrieron a los economistas “es como si se hubiese descubierto la verdad”, en el sentido de haberse dado con la profesión infalible para la administración; pero como éstos también fracasan, se les despide con abucheos [la solución que el Sr. Econ. da, es la “Planificación estratégica”, esto es, la tecnocracia política, como la salida {como es obvio, propuesta que tampoco resulta exitosa}]). Las crisis (dificultades en el proceso de reproducción ampliada del capital) son también la ocasión para descargar su costo sobre los hombros de los trabajadores. El aparecimiento de las crisis no guarda correspondencia biunívoca con el ciclo político; pueden presentarse con regímenes políticos neoconservadores (neoliberales) o con los heterodoxos (desarrollistas); en realidad, los modelos lo que hacen es simplemente agudizar o mitigar los efectos (siempre descargados sobre el trabajo: el sector que crea el “valor”). La diferencia entre el neoliberalismo y el progresismo (en tanto los dos modelos funcionan dentro del sistema capitalista), es que en el primero la acumulación se realiza de manera descarnada (no les importa la condición de la fuerza de trabajo, o de ella hacen negocio: la salud, la educación, la seguridad, la vivienda, el equipamiento y los servicios de consumo colectivos), mientras que en el segundo ocurre el mismo proceso con asistencia social, para garantizar la recuperación de los integrantes de la nómina. Sin embargo, los dos son patrones de acumulación. El Sr. Dieterich et al, imputan la crisis de Venezuela, por ejemplo, a la incompetencia para manejar la economía capitalista (se insiste: ¡nadie puede!) por parte del “Chavismo”, en la corrupción, en el aparecimiento de nuevos ricos entre los “revolucionarios” o en el dispendio. Pero el problema esencial, histórico, no radica ahí. La verdadera cuestión, es que una vez más ha fracasado el cuadro de tácticas mediante las que
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    73 se propendía “construir”el socialismo “en paz y por vía democrática” (anteriormente ocurrió en Chile con Allende, en Grenada, en Nicaragua, en Bolivia con Siles Suazo). El capitalismo es una etapa, que participa de modo especial en la modelación de la historia (incluso el “´neoliberal´ especulativo-financiero” [economía de casino]). El capital, en el presente, ocupa toda la vida de la población, pues, el sistema burgués ha “globalizado” al mundo; éste se opone a toda pretensión anti estructura (la estructura coopta: Mitterrand, Hollande; Felipe González, Zapatero; Bachelet; Lula-Rousseff; Correa, Morales, Mujica) y el poder actúa en sintonía: la práctica real (insuficiente) de los movimientos anti sistema radicales light, responde a esa determinación. El dilema en la coyuntura se ubica en otra dimensión. Frente a la “crisis” latino luso americana, para el poder el asunto es fácil: reemplazar el modelo “populista radical” fracasado y poner en vigencia el programa del “consenso de Washington”; para el contrapoder radical, tan simple como hacer la revolución. La paradoja está en: 1) aprovechar la crisis para ratificar al capitalismo; o, 2) hacer un intento de salir de él: de su lado siniestro, una vez que dicho sistema (edad histórica) ha cumplido su papel histórico, que muy poco puede dar, que crea problemas a la mayoría de la población, sea en libertad absoluta (libre mercado) o con regulación (acción activa del Estado [Si bien el capitalismo no se desploma, tampoco hay poder histórico y humano que lo componga]). ¿Está preparada la población para emprender en tan drástico cambio? Evidentemente: ¡no! El consumismo capitalista ha modelado totalmente la mente con posesiones y/o aspiraciones banales: disponer de una o más mansiones, auto del año, casa de campo o en la playa, compras en el supermercado, estar a la moda, etc. Es por eso que se ha dicho, que el cambio deviene luego de una “lucha larga y difícil”. En condición análoga a la confrontación Este-Oeste: segunda “Guerra Fría” (1956- 1989: Alianza para el Progreso, Punta del Este, modelos ISI), en el interregno de entre siglos (XX-XXI) se ha producido un momento para el acceso a los gobiernos de ciertos Estados de América del Sur de posiciones “neosocialistas” (Estado neobenefactor). Efecto de la praxis e influencia del proceso cubano, mutatis mutandis, las modificaciones en el marco que el sistema admite (políticas redistributivas de las rentas estatales, incremento del capital social y política asistencial), Venezuela ha avanzado primero y en mayor escala. La acción interventora se ha inscrito en el propósito de cambiar la realidad establecida, mientras sostiene (se ve obligado) el cuerpo de lo que se desea subvertir: “sociedad, Estado, mercado”; reducir la dominación monopólica, acortar la brecha social con políticas redistributivas, de inclusión, de supresión de la influencia estadounidense, de organización de la unidad latino, luso, caribeño americana (nuevos modelos económico, político y de gestión). En Argentina (primer País en el que el “populismo radical” ha sido derrotado en las urnas), el kirchnerismo ha arreglado la barbarie dejada por el menemismo; ahora vuelve al gobierno la derecha; ésta ha ocultado su proyecto, con la esperanza de desmontar el régimen. Su presencia por fuerza debe ser eufemística: en la medida en que se corresponde con un sistema de gestión, que no puede ser “inclusivo”; está impedido de resolver los problemas de asimetría, de pobreza. Este sector tiene solamente dos opciones: ajustar sus actos a la demagogia, o, actuar de modo no confesable y ser depuesto por el pueblo. La derecha a escala planetaria sabe que no puede resolver la crisis (la crisis capitalista [producto de la anarquía de la producción: irracionalidad del mercado y de la actuación competitiva de la burguesía] es autónoma, el regulacionismo no ha podido someterla para el largo plazo; en la reiteración, si se logra eliminarla: se detendría la historia), empero su misión es tomarse por medios legítimos e ilícitos el frente operativo del “poder político”: el gobierno de los Estados, como un mecanismo de defensa de su ser. En Venezuela, Bolivia y Ecuador, en aplicación de la estrategia del “cambio en democracia”, se ha institucionalizado la intención a través de la instauración de un nuevo marco constitucional. La Constitución ecuatoriana en vigencia de tipo garantista, reglamentarista y, sobre todo: Constitución/programa, plantea realizar los derechos sociales a través de traducirlos en el programa de política pública (derechos, nacionalismo,
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    74 ecologismo). La resultante:recuperación del Estado, intento de formación de un sector medio empresarial y de cambio de la estructura productiva, redistribución del ingreso (formación del talento humano), autonomía nacional (salida del eje Washington-Bogotá), inclusión de la población, supresión de tratados de libre comercio; en concreto: “enfrentamiento al núcleo duro del neoliberalismo”. Estos gobiernos “han transformado el paisaje político, impacto que ha topado a las diferentes estamentos políticos, sectores sobre los cuales se impone el desafío de reinventarse”. “Parte de la batalla política ha estado dirigida hacia la disputa del proceso. Por tanto, hay una innovación intelectual”. A escala global, el elemento de balance sistémico son las diversas fracciones del propio capital, que han hecho pie, tanto en los BRICS, como en la América no anglosajona. En el Brasil opera la burguesía paulista; en dicha mega geografía Collor de Mello aplicó políticas liberales cuando gobierno, que condujeron a (detonaron) la crisis (para el pueblo, puesto que dichas medidas permean la acumulación); Cardoso se hizo con las riendas del proceso: puso en ejercicio medidas mixtas de programación económica, con las cuales el sistema alcanzó racionalización parcial. El poder económico/político brasileño, que ha tolerado el ciclo Lula-Rousseff: a su presencia en el gobierno como plano amortiguador, de estabilización del sistema de acumulación brasileño, está tentado de volver al neoliberalismo craso. Esa perspectiva tiene por lo menos dos bemoles: 1) su subordinación a la oligarquía gringa y la salida de los BRICS; y, 2) el azuzamiento del avispero popular (en realidad, un segmento secano al 50% del pueblo brasileño está con UNASUR, CELAC y los BRICS; la burguesía proyanqui, en cambio, se halla en contra). En el plano geoeconómico, a Brasil no le conviene entregar su mercado a los gringos e insertarse a pelear en los de éstos (frente a multinacionales planetarias, sus niveles relativos de productividad/competitividad, son bajos), esto es, enfrentarse a grupos económicos globales más fuertes; en el geopolítico, a Brasil le interesa corporativizarse en el sistema de multilaterales de China, Rusia, India y Sudáfrica, empresas emergentes, de tamaño similar, con las cuales puede conseguir/compartir nichos de marcado, a la vez que hacer frente a la neotriada (EU-UE-Japón). En los BRICS se vienen aplicando políticas menos ortodoxas (sistema financiero alternativo: otra moneda, Banco propio,…; “… propuesta que brota de la decadencia del dólar…”, que conduzca a frenar su supremacía, que haga posible tomar decisiones más autónomas, que permiten “hacer de la moneda un factor de producción y de un nuevo tipo de desarrollo tecnológico”); enseñanza, que no ha hecho eco en la corporación de las oligarquías serviles de la Alianza del Pacífico. Alianza del Pacífico: México, Chile, Colombia, Perú, zona resubsumida por EU (relance de la Doctrina Monroe), cuya clase empresarial tiene preeminencia de acceso temporal a su(s) mercado(s), efecto de consideración de razones geopolíticas (inveterada maniobra yanqui; en su ocasión los gringos lo hicieron coyunturalmente con Alemania, con el Japón, con los Tigres del Asia –sus actuales competidores), pues, el capital no puede cooperar, tampoco ceder posiciones por motivos de racionalidad ética: se mueve –se sabe- por la fría “lógica” de la ganancia. Los esquemas de política económica impresionantemente similares implantados en dichos países, se cohonestan con el enfoque de índole neoclásico. Es verdad, que en dichas “reneocolonias” se ha experimentado cierto status parcialmente estable de crecimiento del producto; no obstante, los indicadores sociales muestran el ensanchamiento de la brecha entre ricos y pobres, y la formación de una imagen cartesiana casi vertical de la concentración del ingreso. La “crisis” (sistémica del capitalismo globalizado) cimbró dichas economías (de los países integrantes de la Alianza del Pacífico); no obstante, el control cuasi absoluto de los hilos del poder: verdadera “concentración del poder” (clásica dominación por coerción y/o hegemonía), ha ahogado las manifestaciones sociales de inconformidad. Dicho modelo autoritario de gestión, constituye la fuente principal de contención de las tensiones. “En paz”, los grupos de poder internos a los citados países, han podido acumular (trasladar el coste del proceso de generación y concentración del ingreso al trabajo), sin que la reacción de quienes soportan el grueso del viacrucis, pongan en vilo al sistema (en realidad, “son ejemplos de milagro”). No obstante, en dichas “ejemplares ´naciones´”, con “efecto
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    75 retardado”, las complicacionesinherentes al proceso se hallan a pocos metros en el horizonte. Ahora bien, esta estructura bipolar periférica (CELAC-Alianza del Pacífico): el subcontinente latino-luso americano, se ha entronizado en el “sistema-mundo”: es parte del proceso de reproducción histórico universal, y ahora incide activamente sobre él. En condiciones normales (cuando la noción de la “función agregada de producción” no corre), si el capitalismo entra en la fase de crisis de modo natural (y la palabra “crisis” en este caso asume su sentido clásico en las neocolonias, en las que las fuerzas productivas tienen bajo nivel de desarrollo; por tanto, en los países “subdesarrollados” este proceso se despliega a saltos: de modo tardío el capitalismo periférico mantiene su índole prometeica: de progreso subalterno, de desarrollo reflejo de la base material de su reproducción), como ya se ha anotado, tanto para el bloque de países centrales como en el de los satélites, no existe medida de política, estrategia o modelo que lo evite o procese; el fenómeno cíclico (en la “economía mundo”, la crisis, que se inició en el “atlántico norte”, no ha podido ser aislada: los efectos de los desórdenes se han vuelto “virales”, sus síntomas se transmiten a todos los sectores y “naciones”) se presentó en Brasil, en Venezuela, en Ecuador y en Argentina, sobredeterminada por intervenciones de corte geopolítico. Ante las evidencias de la “crisis”, el empresariado y la posición contestataria anticapitalista inmediatamente han pasado a imputar de modo inapropiado su causa a los modelos seguidos por los socialismos de siglo XXI (populismos radicales –sic-: ha venido esta consideración de Europa, área ésta, que para no serlo ha desactivado la política de gestión base del Estado de Bienestar; de Estados Unidos; o se ha corrido la voz por esos sectores). De modo general, el fenómeno global de la “crisis”, se despliega en cuatro posiciones dóxico/epistémicas sobre sus razones: 1) desaceleración del proceso económico chino, volatilidad de los mercados financieros y reducción del precio de los commodities/recursos naturales; 2) para las américas latina y lusitana, la aplicación de políticas reformistas; 3) una conjunción de las dos razones (crisis externa; modelo económico endógeno, que desalienta la inversión, dispendioso gasto improductivo); y, 4) sobreacumulación, fin de ciclo y próxima reanimación (en este último caso, dicho sea de paso: el único objetivo, la dedicación es sólo a precisar cómo funciona el capitalismo, la “lógica” de la crisis, los problemas que ésta crea, pero jamás ubica al capitalismo en el eje de la historia [como dedicarse a estudiar la juventud: sus taras, pero nunca comprehender dicha etapa en la vida toda de una persona]). La sugerencia de medidas es congruente. Como el principal flagelo es el desempleo (sobre todo porque comprime la demanda agregada), se pone la monta sobre esta variable; empero, el desempleo actual, no responde al carácter cíclico del proceso de reproducción humana en el entorno del sistema burgués, como tampoco a equivocadas medidas de política económica; es, más bien, un producto histórico: el paso cada vez más creciente del trabajo a la máquina; por tanto, el problema no encuentra solución en la espera de que la depresión termine (pues, puede haber reanimación parcial y cupular con incremento del paro) o en la aplicación de políticas creativas de generación de empleo. La próxima lucha humana, no es propiamente política: antes que priorizar la toma del "poder del Estado" para instaurar el socialismo, las refriegas que vienen estarán dirigidas a eliminar la propiedad privado del sistema automatizado de producción, con lo que se supera la contradicción "posmoderna": producción automatizada y apropiación privada. El proceso que antecede. Uno de los supuestos reales, que ha configurado el escenario humano actual, es el socialismo. A la hora de evaluarlo, el poder económico mundial (la derecha) propala que el socialismo no fue fruto ni significó aporte alguno al proceso de la historia; consistió un sistema artificial, inviable, que derivó en experiencia negativa, arguye; por tanto, insiste en que se trató de una anomalía, un accidente histórico, que implosionó. Para un sector de la izquierda, el socialismo devino desmotado en la ex URSS luego de la muerte de Lenin (trotskismo); otro sector asume, que su destrucción ocurrió al deceso de Stalin (marxismo-leninismo); y, para un tercero, jamás hubo socialismo. En los hechos, el socialismo fue un proceso como tal (orgullo: reto de la voluntad, de controlar al “potro de las fuerzas productivas”), que entró en la historia,
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    76 cumplió su papelen ella y luego salió (la propia historia “lo sacó”); ese rol radicó en intervenir en la esfera del progreso, en dos frentes: 1) realización de su propio desarrollo; y, 2) mediante la estimulación del progreso material en el lado capitalista, al haberse puesto, en tanto nueva contradicción dinamizadora del proceso de progreso burgués. Luego de 1989 (strictu sensu: de 1956), el mundo descubre su realidad: la existencia de una sola economía: la capitalista. En 1969 se produce el gran viraje histórico en la humanidad, al pasar (darse inicio) el proceso productivo hacia la automatización (la “esencialidad” del trabajo empieza por ponerse en cuestión; el capital, en cambio, pasa a ser simple trabajo pasado, realizado, objetivado, que también extravía su naturaleza históricamente específica, de ser el instrumento de una relación social: la de explotación). Este cambio objetualiza la herencia proletaria: haber dejado confirmada la ruta histórica hacia el “sistema equivalencial”, una vez que se anula cualquier otra opción de futuro (la perpetuación capitalista o el relance del socialismo). Si el socialismo dejó la escena histórica, el capitalismo por su parte permite entrever, que ha agotado todas la “válvulas de escape” (“A EU se le van acabando los demonios”): éstas se han enfilado en contra del trabajo, pero ahora el grado de automatización es general y profundo; el salto a un nuevo nivel de productividad, para reducir costos y sustentar retornos, no es posible (“... la última ola tecnológica: la gran revolución, que conmocionó a todas las comunicaciones, ha tocado techo”). El ejercicio de la estrategia conducente a frenar la estrepitosa pérdida de hegemonía de EU se ubica en Ucrania, Oriente Medio y América Latina –Venezuela- (la avanzada está sobre Siria: último obstáculo antes de marchar sobre Irán y proceder a contener la entente Asía-Pacífico). No obstante, el Planeta no va a organizarse como “imperio”; en verdad, este tipo de estructuración societal sistémico-jerárquica, es propia de las formaciones humanas clasistas precapitalistas. Imperio, neomonroismo (Alianza del Pacífico) o una mayor derechización del mundo, de las américas latina, lusita y caribeña, aunque gravite de modo omnipresente sobre sus testas, no es la perspectiva; el hegemón ahora es corporativo, y la gerencia del mundo asume carácter de gobernanza variopolar. En una palabra, en la generalización, el presente: no es el lugar histórico para los extremos (la derecha: políticas ortodoxas; la izquierda: socialismo, los ecólatras, el enfoque de las alteridades, etc.). En una primera conclusión: al haberse sellado la “época de las revoluciones proletarias”, la existencia de la mayoría de los revolucionarios ha quedado confinada al trabajo al interior del área de la producción artesanal político-filosófica. El grueso de la población trabajadora del planeta, en cambio, debe limitarse a bregar por sobrevivir (convertirse en simple “buscavidas”) en el interior del capitalismo, de un sistema en retirada, que produce desempleo y agudiza todas sus taras (contradicciones), mientras la intelectualidad tecnocrática (“la crisis homogeniza a los extremos”) y la gestión empresarial completan el desarrollo faltante de las fuerzas productivas hasta producir artificialmente un componente de ellas: el ser humano in vitro. La nueva división mundial del trabajo designa al capitalismo central concretar el proceso de automatización en el contexto geopolítico de equilibrio inestable, en el que la amenaza de la guerra es la “variable de ajuste”; mientras que al frente neocolonial, sin que varíe su inserción reprimarizada en el mercado mundial, le compete avanzar los rudimentos del marco anticapitalista de relaciones humanas. Estos dos vectores, en un momento habrán de encontrarse. En ese marco, un sector de la ONU ha pretendido “lavarse las manos”: guardar distancias con los sistemas existentes en el mundo, han abjurado de ellos. La propuesta de este grupo es el “desarrollo a escala humana”, los “objetivos de milenio”, etc.; ideología aparentemente inocente, neutra y humanista global, pero en el fondo tramposa, pues: “diciendo” que niega tanto al capitalismo como al socialismo, pasa a proponer una nueva alternativa, a través de la que hace pasar subrepticiamente la defensa del capitalismo, puesto que los llamados “índices del bienestar del ser humano”, se plantea conseguirlos en la práctica al interior del sistema de la propiedad privada, de las libertades y de la democracia burguesas, de la empresa, del mercado, o sea, del propio capitalismo, al que se
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    77 lo impugna depalabra: sistema que precisamente da lugar a los problemas de sobrevivencia, como también a las ideas socialistas. La formación humana burguesa tardía prolonga su agonía; pero, si paradójicamente el neosocialismo enlentece el proceso de cambio (lo ralentiza con su programa económico reformista), la derecha: lo acelera, con mayor sacrificio humano y “natural” (activa el progreso material, sobre todo en el área de los pertrechos bélicos, los que luego se integran al proceso productivo y al modo de vida en general, y el cual será endosado finalmente a las tareas del pensamiento). Empero, en la coyuntura histórica: “todos los caminos conducen a Roma” (el capital, por los cuatro puntos cardinales del Planeta, se adentra en las sombras del Averno). Con presencia de “sobre tiempo”, el capital (financiero en la coyuntura) de los anillos centrales del sistema desarrolla las modernas fuerzas productivas: la ciencia, la técnica, el conocimiento. Esta renovada forma de objetualización de la inteligencia, saca cada vez más al trabajo de la historia mediante la automatización; pero lo hace, a su vez, con el propio capital (el proceso discurre en los anillos periféricos, merced a la transferencia tecnológica). Nuevamente Dietrich: los gringos piensan haber salido de la crisis, de modo que se han reenvalentonado y van a la caza de los gobiernos neosocialistas, a la típica manera de su injerencia en el marco de las “guerras frías”. En Argentina la tendencia se ha invertido; la historia, no obstante, en dirección del cambio, sigue adelante: su sendero (el progreso, el desarrollo de las fuerzas productivas) yace impoluto. El cambio para la derecha, en tanto ortodoxia, es hacia el pasado (crear empleo, reducir la pobreza, inscribir al País en la senda del progreso, mediante la reaplicación del modelo neoliberal [el bienestar de los empresarios como requisito sine qua non]). Esa es una intención peligrosa, que puede precipitar la parsimonia del socialismo del siglo XXI, pues, no va a poder desmontarse el régimen instaurado por el kirchnerismo. El triunfante se ha metido en un atolladero, del que no va a salir bien librado; las circunstancias han cambiado: otro tipo de población realiza el proceso de entre siglos. Por el momento el péndulo amenaza con pasarse a la derecha. Las oligarquías insensibles, rencorosas, odiadoras de Argentina, Venezuela, Ecuador y Bolivia van en pos de desmontar los modelos social-desarrollistas, en circunstancias en que la población ya conoce la bondad de estos regímenes, se supone: no van a renunciar a lo alcanzado, no les queda –por tanto- más, que reaccionar: “toca a los pueblos ahora defender las conquistas”. Se abre así, un nuevo periodo de lucha, que va a obligar a socialdemocratizarse (volverse populistas) a la derecha, del mismo modo que a la izquierda radical (Dicho sea de modo incidental: la “diversidad”, la “otredad” –Todorov-, la plurinacionalidad, etc., constituyen proyectos anti históricos, pues, bloquean la formación unitaria del género: la conformación de un solo sujeto humano, cuya tarea en bloque [rebasar el límite de la incompletitud del lenguaje: Godel; el ser humano en conjunto entenderá “la mente de Dios”: Hawking], es afrontar el reto superior de llegar a la absoluta racionalidad objetiva). En Brasil, la derecha se va a tomar el gobierno, pero no se va a conjuntar con la Alianza del Pacífico, no va a renunciar a su índole de subimperio, o sea, someterse a la hegemonía de EU, pues, estos grupos económicos son antitéticos en el mercado mundial con yanquis, anglosajones y nipones, por lo que van a seguir integrados en los BRICS. La recuperación de cierto “populismo” por parte de la derecha, no sólo es disfraz de ocasión de este sector, sino que la realidad les impone la observancia de esa conducta. En adelante no se puede hablar de ondas medias (reelección) o cortas: ciclos políticos de un período de gobierno, sino de procesos continuados de inestabilidad no formal, cuya base real es la articulación de múltiples formas de reproducción social, que orbitan en torno al nuevo eje: las economías populares de escala media y pequeña, con planes de largo plazo (reforma institucional: creación de regímenes participativos, intersubjetivos, deliberativos, consensuales); etapa de gestión programática ecléctica (inclusión, priorización del sector real de la economía, “construcción de una sociedad con valores”). En otro frente del proceso, en el sector progresista adquiere vigencia el principio general del proceso revolucionario: las fuerzas de avanzada deben dejar la burocratización
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    78 y volver ala acción, pues, no puede (incluso si se define su presencia en el Estado burgués como una táctica hacia la estrategia: como un capítulo de ésta), ponerse sólo a gobernar la barca capitalista (para el efecto el sistema cuenta con managers propios). En realidad, a la izquierda no le compete administrar el sistema con ubicación en el gobierno (su presencia en él, tiene tres salidas: someterse, renunciar o ser depuesto); esa tarea no le toca ni a la derecha (esta opera a través de la burocracia tecnócrata); el verdadero gestor es la socialdemocracia (el talento humano de la gobernanza regulacionista). El manejo de la “cosa pública” pone a prueba las “tentaciones de la carne”, sean o no revolucionarios; sobre todo impacta en los socialdemócratas (de allí el inusitado incremento patrimonial y las evasiones, las traiciones, los “cambios de camiseta”). Los procesos progresistas se hallan en vilo. En Ecuador los “golpes de Estado” (Bucarán, Arteaga, Gutiérrez) y el “recambio” (Mahuad) tuvieron lugar “exitosamente”, puesto que tras de estas asonadas estuvo un sector del poder (contra otro) y el poder domésticos; en Argentina, Brasil y Venezuela, quizá no alcance la fortaleza popular para deponer a Macri, sostener o recuperar el gobierno por parte de Vilma o triunfar revolucionariamente en una posible guerra civil. No obstante, adiós al “palacio de invierno” (incluso para quienes piensan que de forma administrativa se puede volcar la realidad [el caso más conspicuo de intento de compatibilización entre renovación y gestión del sistema que se espera cambiar, se transparenta en el infidente discurso de García Linera]). Sobre el pretexto de “organizar el socialismo”, solamente dedicarse a administrar el sistema con énfasis en la política social (lo que la estructura sólo admite). Ahora (subversivos, intelectuales, ciudadanos): ¡a “luchar”! ¿Por qué la necesidad de un momento transicional? Porque la humanidad debe estar activa, entretenida, tiene que buscar “algo que hacer” antes de que ingrese en la atapa del descanso, sobre todo cuando el desarrollo de las fuerzas productivas (“desarrollo desigual”, que impide que la humanidad opere como un bloque igualitario y unánime) aún no ha llegado al concreto. Si las tareas científicas, tecnológicas, las de los negocios y las políticas, es decir, las necesidades y problemas de la praxis a través de la que se realiza la historia, estarían satisfechas y resueltas, la humanidad se entregaría al hedonismo total y se sumiría en el marasmo. El socialismo en estado puro es proclive a la paz, este escenario es adverso al desarrollo (progreso material prometeico); el capitalismo persiste en su consigna de destrucción del trabajo, y este “laborcidio” va contra la historia, puesto que pone en peligro la existencia del propio género (al hacer innecesaria la presencia humana y al afectar a la naturaleza). Prospectiva con ribetes teleológicos (I. Kant): para viajar por el Cosmos (S. Hawking) es necesario un quantum determinado de población. Si el nuevo flagelo (Zika; ¿otra hechura yanqui? [edición de genes en virus: “técnica Crick” perversa]) se torne pandemia y diezme a la población, de modo que ya no se necesiten los recursos de “dos planetas” (de hacer esfuerzos, incrementar el conocimiento y desarrollar la técnica) para sostener el estándar de vida europeo, sino sólo de medio planeta, la humanidad con suficientes recursos se avendría a habitar su Planeta (por fortuna los japoneses son 36 millones en Tokio {cardúmenes transformados en “unidades de pensamiento”}; los chinos, en vista de que poca población joven está por sostener a la vieja, han suspendido la norma de un solo hijo): actuaría como el herbívoro, que por control natural del tamaño de su población, ahora dispone de mucho pasto, territorio y aire, de modo que ya no le resulta urgente, vital, migrar. Se dice, que el principio filosófico de la economía es la “afirmación de la vida”; esa tesis es muy limitada; en realidad, el principio de la historia, que a su vez guía (debe) la praxis, no es el postulado humanista per se: la afirmación de la vida humana, sino el fin de esta vida: la producción de la idea. Si el trabajo pasase a manos de las máquinas “antes de hora” (de que se haya llegado a la comprensión teleológica general del movimiento histórico) y, como consecuencia: se acabasen las pugnas intragenéricas: ¿a qué habría de dedicarse el ser humano? ¿Al hedonismo? (el arte también es sensualidad). ¿A las fiestas, al sexo, al alcohol? (o, de forma más refinada, como es la aspiración de la izquierda marxista: ¿a la
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    79 tarea de realizarseen los planos del desarrollo “equivalencial” y multilateral del individuo?). El género en uno y otro frente de acción, se degeneraría. Es por eso que la confrontación humana se dará hasta el final del progreso material (concretización del desarrollo de las fuerzas productivas: de la ciencia, de la técnica, de la automatización absoluta); empero, incluso si ya se hayan dado las condiciones referidas, que permitan a todos tener de todo, en abundancia y de modo gratuito, se necesita que la nueva generación forje un modelo mental de alta racionalidad, de manera que sea capaz de administrar la vida fuera del trabajo. Sin embargo, la reyerta tiene dos posibles salidas: mantenerse en estado latente y realizarse de forma “baja intensidad” (“guerra fría”) o desatarse de modo cruento. En el primer caso, la transición sería no traumática, pero demandaría cierta duración; en el segundo, la resolución de la “cuestión histórica” devendría violenta e instantánea. Si de la primera y segunda Guerras Mundiales emergieron dos sistemas de reproducción humana como los contendores en la disputa por el sentido de la historia; de la “derrota” de socialismo sobrevino la formación global capitalista, cuya contradicción conduzca a “tercera Guerra Mundial”, esta última va a desembocar en la formación en serio del nuevo orden humano; se quiere decir: el capitalismo va a ser sepultado de manera violenta, merced a la beligerancia del propio sistema (el cual se pondrá en guardia frente a su propia población: cuando deje de ser “patrón” el dólar y pierda su capacidad de señoreaje, los programas de asistencia social serán clausurados; como con los competidores en el frente mundial), efecto de la necesidad de la guerra inherente a su determinación de sobrevivencia. Revolucionarios y conservadores se hallan incursos en (la trampa) del corto plazo; en el primer caso: son testigos, teóricos y muchas veces objeto de las dificultades de sobrevivencia, que crea el capital (el horror del desempleo, de la pobreza, de la mortalidad infantil, del desconcierto vital, del índice de suicidios, de la delincuencia obligada por la carestía y la “falta de oportunidades”, de la ausencia de servicios, equipamiento e infraestructura básica de consumo colectivo, efecto de la explotación, de la concentración de la riqueza, de la asimetría, en suma: de la apropiación privada de los medios de producción). Detrás de la circunstancia se halla en operación una razón esencial más profunda: el movimiento letal de la historia, cuando ésta se desplaza según determinación natural (el ser humano es una simple marioneta de las leyes del mercado): para que haya desarrollo, la mayoría de la población debe producir y disfrutar de un mínimum de los productos de su trabajo, debe cederlos al parásito burgués en pro de la acumulación. Unicamente la alta racionalidad (que es resultado automático, fatal, del máximo desarrollo de las fuerzas productivas –dato, que se constata en la misma historia- mediante el cual el trabajo pasa a las máquinas: la automatización y la supresión de la actividad humana productiva en ella) puede conferir la capacidad de maniobra: proveer del grado de libertad requerido para, quid pro quo, compatibilizar desarrollo con equidad. La brutal descripción expuesta en parágrafo y líneas precedentes (la que de todos modos debe ser balbuceada y que no hay razón para que soliviante, puesto que al momento la humanidad ya no se sonroja por nada), es la determinación de largo plazo, que hoy por hoy debe asaltar la mente, incluso de la posición revolucionaria radical, o sea, poner la cuestión en términos “de una epistemología filosófica” (la conducta adversa, es cuestionable: se encarga solamente del “ser”, no de la función superior, que le da sentido), la que no está en el campo de percepción del capital (salvo del segmento muy alto de su intelligentzia positivista), mucho peor del de la izquierda (la historia procede como antes la Madre lo hacía al castigar de obra a su hijo, y le decía: “lo hago con dolor, pero es por tu bien”). Tautología: la historia no es equidad, paz, equilibrio; de ser así, ésta cesaría. Los intentos de eliminar al capitalismo antes de que éste cumpliera su misión (automatizar el proceso de reproducción humana), sobre todo en momentos en que este sistema no tenía su sucedáneo (el socialismo hegemónico por lo menos en las ¾ partes del Planeta), fueron precipitados. Hoy ya es posible compatibilizar dos objetivos antitéticos (como frente a los “pueblos no contactados”, integración –inculturación, transculturación,
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    80 aculturación-: “desarrollo tecnológicoo cambio cultural” -sic): progreso (proceso realizado hasta hoy por el capitalismo explotador y antrópico) con “equivalencialidad”. Efecto de la racionalidad superior, de maduración de la subjetividad, es posible continuar el desarrollo de las fuerzas productivas, sin que persista la afectación a la mayoría de la población y a la ecología (en realidad, con la tecnología todo se vuelve renovable; mientras que la biomasa se transforma en nuevos cerebros); ese el factor, que ha tornado innecesario al capitalismo, y, a su presencia: dañina. Los “intelectuales orgánicos” (el “moderno príncipe”, como diría Gramsci) creen ser (y son, en cuanto la “cumbre estratégica” del nuevo sujeto histórico infante: la humanidad en general) portadores de todo “lo bueno” de los dos sistemas: la empresa, el mercado, el Estado, y la distribución equitativa del ingreso; se acoge la técnica y el progreso en asocio con la aplicación de un modelo de política pública creadora de condiciones para la instauración del entorno real de lo que en Ecuador se ha dado en llamar el “buen vivir” (sin embargo, debe llamarse la atención en torno de que esa es la consigna tan sólo del momento, pues, una vez alcanzada esa meta, el “buen pensar” es el status que viene [En realidad, el fin de la economía no es solamente a lo que lo reduce A. Sen: el “vivir bien”; por el contrario, es sobre todo propiciar el desarrollo material, el progreso, para impulsar el desarrollo de la conciencia, en el sentido de avanzar en el conocimiento del mundo]). Lo cual da pie para plantear, que es al interior de la efímera coyuntura transicional, que debe ser mirada la conformación y el carácter sociológico del grupo que está en el gobierno del progresismo latino, luso, caribeño americano (estas ideas, no congenian con la ideología humanista neohedonista del “buen vivir”; por fortuna, la historia no va para allá). Los promotores del proyecto, de su formulación y empuje inicial, fueron sectores de la izquierda intelectual, que han tenido una amplia trayectoria investigativa y de práctica política, que les dio sólido bagaje de conocimiento y experiencia, que decía de la madurez alcanzada por este grupo frente al momento oportuno “aperturado” por la crisis económica y pérdida de hegemonía por parte de la seudo burguesía nacional. Este sujeto estuvo compuesto por elementos socialistas moderados, comunistas prosoviéticos, a los que se sumaron militantes socialdemócratas de izquierda y de elementos salidos de la izquierda radical. Efecto de lo posible (“dictadura de la realidad” y freno al proyecto por parte del poder económico), el plan original ha sido modificado, y quienes lo formularon y sostuvieron hasta cierto momento, han sido relegados, produciéndose un proceso pragmático de excesiva derechización de la “revolución ciudadana” (proceso que es criticado de memoria por la extrema izquierda). La izquierda parte del supuesto, de que ellos son los buenos, los radicales, los que saben, que si se los pone en el gobierno, motu proprio: se inicia, se desarrolla y se consuma el cambio (su incapacidad para llegar al gobierno y/o hacer la revolución lo imputan al “retraso ideológico de las masas” y a la conducta pequeñoburguesa de su militancia). El citado, no es más, que un enfoque arbitrario sobre los hechos, que deja de lado la necesidad histórica. En coherencia, intenso movimiento político: conciliábulos (lobbies -cabildeos) tienen lugar; pero la historia se realiza a espaldas de este activismo (Si la acción voluntaria constructora del socialismo no da resultado; si el capitalismo se recompone incluso con la acción socialdesarrollista: entonces la historia está trabada, detenida en favor del capitalismo). En la administración del Estado (capitalista, por supuesto) la izquierda socialista, comunista, la batalla la tiene de antemano perdida; en realidad, al interior de este sistema, sólo hay cabida para la socialdemocracia, en forcejeo permanente con el neoliberalismo. Considerar la llegada al gobierno como trampolín para hacer la revolución o ir al socialismo por vía democrática, es un mito iluso. En ese sentido, los modelos no fracasan; ellos cumplen un papel (con la excepción del modelo desarrollista, el cual casi nunca ha alcanzado sus objetivos en toda su magnitud, puesto que ha operado enfrentado al permanente boicot del modelo neoliberal, esto es, del verdadero poder: del poder político, en virtud de que son el poder económico).
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    81 Empero, el “nudogordiano” de la izquierda lo resuelve la historia: si el capitalismo se recompone, mientras que la izquierda “no da pie con bola”, son las fuerzas productivas las que anulan al capital y al trabajo en la automatización, pues, con esta última no es compatible el capitalismo). Quienes desean gobernar, de hace algún tiempo a esta parte, deben aproximarse al centro. Luego: ¿para qué forzar a los extremos, si este sector ya está en el gobierno?; su programa es el viable: ciudadanía universal, economía popular solidaria y “derechos” de la naturaleza (repotenciar y relanzar al Estado, como matriz de la praxis de la política pública). Para la izquierda, la lucha política revolucionaria es dentro de la “socialdemocracia”, no fuera de ella, peor en su contra: lamentablemente hoy este sector mantiene una visión del mundo superada. “El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de vida social, política y espiritual en general… Al llegar a una determinada fase de desarrollo, las fuerzas productivas materiales de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes… De formas de desarrollo de las fuerzas productivas, estas relaciones se convierten en trabas suyas… Y se abre así una época de revolución social” (K. Marx: Prólogo de la contribución a la crítica de la economía política). La necesidad anhelante del progreso material rompe las relaciones sociales, que son su contratendencia. Aunque el Sr. Dussel dice que este conocido summary de Marx, no vale; éste constituye una de las tantas joyas del pensamiento producidas por Marx. Se trata de una exposición sinóptica grandiosa, que reproduce, a manera de axioma dinámico-materialista, la estructura y el funcionamiento de la totalidad histórica: su movimiento y cambio revolucionario progresivo, de modo tan prístino, que parece una “construcción a priori”; en esas líneas reside la verdad. Strictu sensu, las fuerzas productivas alienan: cambian la realidad en sentido progresivo (de cuasi similar modo como la “cosa natural” –la dialéctica ciega de sus fuerzas en movimiento- produce la evolución). Pero las fuerzas productivas (materiales y humanas) no son una simple “cosa”: constituyen el concreto de la praxis de la “lucha de clases” ontologizada, de la realización objetiva de la inteligencia colectiva desplegada en conflicto, que mientras atiende necesidades presentes y las nuevas, se objetualiza; materialidad reificante, históricamente cualificada (como el Piano y su método para quién aprende a tocarlo, el proceso cambia la mente del nuevo virtuoso). La revolución: la lucha de clases llevada al extremo político: a la guerra, no hace más, que catalizar el cambio material dado en forma institucional; es un medio por el cual eclosiona y se generaliza lo ya dado, frente a la voluntad que se le opone. La revolución la hizo el proletariado en un sitio, para un segmento humano a nombre de la humanidad y de la historia; y, en la historia los hechos no se repiten. De la “revolución proletaria” a la “democrática/institucional”. El nuevo sujeto histórico: la población (humanidad) in abstracto: la ciudadanía (A. Moreano); su representación, el sector dirigente: la intelectualidad, la tecnocracia, la academia en cuanto hegemonía: contiene en sí de modo espontáneo los intereses generales, eclécticos de toda la sociedad. Si no representa de modo definido al capitalismo, tampoco lo hace con el socialismo. ¿En qué consiste este momento histórico? Es una circunstancia amachimbrada, transicional, en la que se topan lo viejo y lo nuevo; lo nuevo lo puso el socialismo, lo viejo: el capitalismo (este último no puede vencer, porque ha cumplido ya su papel histórico; el socialismo tampoco, puesto que debe superarse a sí mismo, para saltar a su fase superior): los dos realizan la historia y se anulan en conjunto por razones estructurales: la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia, mientras que la superestructura sobredetermina: coadyuva, asegura ese cambio, como actuación: participación consciente de la voluntad (lucha de clases estamental de baja intensidad). Ciudadanos e intelectuales forman un “movimiento” de nuevo tipo, efecto de la llegada a su fin de los partidos políticos, o sea, no del producto que intentó reconstituirlos y relanzarlos: los clásicos movimientos sociales, sino como verdadero reemplazo; su carácter pluriclasista, en el que la aproximación entre izquierda y derecha es natural: es su forma de constitución y operación. En este escenario, aunque la comodidad del poder no ha sido
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    82 tentada, la derechaestá nerviosa; su operación responde más a la estrategia de mantener a raya a los movimientos “populistas radicales” en caso de que se dobleguen a la tentación de girar hacia la izquierda: dictaminar decisiones de fuste, que vuelvan deleznable su status; y la izquierda iracunda: dice que el sector en el gobierno ha traicionado el ideal primigenio, que apostasía de las dos fuerzas fundamentales clasistas; en realidad, esa la razón no funcionalista de los personajes en el trono, puesto que recogen parte de cada uno de los dos seres, y su norte no reafirma lo viejo. De manera que la tendencia neosocialdemócrata autodenominada “neosocialismo”, que ha sido puesta por la historia en el momento y lugar que ocupa, y que hoy es la protagonista del proceso, se abre paso dificultosamente en la Subregión, enfrentada a tres contratendencias: la derecha (la estructura capitalista y su voluntad), la izquierda y el poder sedicioso externo. Se reitera, la oposición in abstracto (la derecha –la intelligentzia burguesa- y la izquierda –el pensamiento socialista- de consuno), como despojos juegan un papel en ella: el capital desarrolla la moderna tecnología; la izquierda contrapuntea simplemente: recuerda que el proceso trata también con seres humanos, que empujan la carreta de la acumulación capitalista con sacrificio, “sin” beneficio; sector éste, que debe ser atendido en sus demandas mediante medidas que socaven al capital y que, como consecuencia alteren de forma negativa las condiciones de viabilidad del proyecto socialdesarrollista. Mr. Wallerstein a la Izquierda la considera como históricamente incapaz de aprovechar la presencia de gobiernos centroizquierdistas en el planeta (Roosevelt, Mitterrand, Mandela, Lula); de modo que recomienda no ubicarse en la oposición sino aplicar una política de apoyo y presión; aconseja seguir dos tácticas diferentes pero articuladas: una de tipo coyuntural para atenuar la pobreza y ganarse el interés popular; y, la otra para dirigir el largo plazo con frugal optimismo, de lo contrario el sistema que viene puede ser peor que el vivido. Dice, que el pueblo estadounidense al elegir a Obama, se ha pronunciado por el mal menor y en la medida en que en su gobierno habría “espacio" para los movimientos sociales. En lo tocante a la perspectiva, manifiesta que se abren dos ocasiones: el corto plazo, en el cual la izquierda debe trabajar para minimizar el dolor de la desocupación y la pobreza; en el mediano plazo, en cambio, debe hacerlo para garantizar un sistema que sea mejor que el anterior. Cree que la lucha está planteada entre Davos y Porto Alegre; las acciones fundamentales para la izquierda deben ser: 1) alcanzar claridad intelectual, 2) estructurar organismos para empujar el proceso por el lugar correcto (descomercialización, experimentar con todas las formas de organización que tengan más sentido en términos de justicia social y sanidad ecológica) y, 3) alentar un optimismo sobrio sobre el “mediano plazo” (“... estamos muy lejos de obtener la victoria, pero ésta es posible...”). Wallerstein recomienda actuar de forma racional, sensata y política frente a la circunstancia, es decir, no desaprovechar la oportunidad que el momento socialdemócrata incorpora al escenario histórico, para configurar condiciones en las que se rearmen, recompongan y articulen las maltrechas fuerzas de izquierda, posteriormente dispuestas en la “arena” de “guerra de posición”: aplicación del proyecto de tertulia cívico-moral conducente a forjar el régimen de la “humanocovivencia”. Quito, 5 de febrero del 2016.
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    83 NOCIONES EPISTEMICAS PROACTIVASSOBRE LA HISTORIA. En torno del decurso de la historia, existen dos posiciones básicas: 1) que éste, no está escrito, que el ser humano “construye” la historia, su futuro (en ese grupo se ubican sociólogos, politólogos, economistas, filósofos, historiadores, no sólo del Ecuador, sino del mundo entero); y, 2) la que considera, que la historia procede, a través de la praxis seudo consciente, con sentido inmanente (en este frente se sitúa, tanto la visión escatológica, como uno de los enfoques marxistas). En coherencia con el fundador del marxismo, una rama de tal formación ideológico-teórica ve a la historia “como progreso”. Una de sus etapas progresivas es el capitalismo; ésta cumple, es obvio, una función cronológicamente clave en el devenir de la especie humana: “crear la base material del mundo nuevo”. Dicho de modo tautológico, toda edad histórica tiene sus momentos de inicio, de despliegue y de conclusión, ciclo que se mantiene mientras el sistema no haya “consumido todas las potencias que caben dentro de sí”; “combustible” que alcanza para la realización completa de su “programa prometeico”. El progreso es la realización dinámica de la contradicción: un sector ampliamente mayoritario lo produce y no se beneficia; otro se reditúa de él: acumula, concentra, centraliza la riqueza social. Los dos sectores, recíprocamente dependientes, se enfrentan, luchan: el perjudicado para subvertir el orden; el favorecido por eternizar el stablishment: las condiciones que le son ventajosas. Este forcejeo antinómico hace la historia (strictu sensu, historia: tránsito de la ignorancia completa al saber total). Ahora bien, las estructuras impersonales emplazan en la senda progresiva una desventaja para los directa y coyunturalmente beneficiados de la asimetría procesal: para el capital, el sistema no puede ir más allá del límite que pone la realización de la misión de la fase histórica en cuyo seno “hacen su agosto” los burgueses. Al llegar al momento final de su realización, un sistema entra en “crisis” (el salto al que el arribo al momento cumbre del ciclo da lugar, en la ocasión no es de gradación progresiva: el organismo senil extenuado paulatinamente degenera, no más recuperación, nunca más retorno) y paralelamente brotan los cuestionamientos a su presencia: se multiplican y elevan las voces de impugnación. No obstante, la vejez debe mantenerse hasta que el nuevo “sujeto histórico” tome la posta, en tanto haya una tarea inconclusa. El referido en párrafo precedente, es el carácter de la situación del mundo actual: el proceso de automatización, condición sine qua non del supramoderno patrón de reproducción humana, aún no ha concluido, lo que equivale a decir: el trabajo todavía no ha pasado a “manos” de las máquinas (hecho que alguna vez hizo decir a Gramsci, que lo viejo no muere y lo nuevo está impedido de nacer). En el escenario, el sector revolucionario de izquierda anhela zafarse del capitalismo (de la praxis “positiva”, que mientras cumple su misión tritura seres humanos y altera los ciclos naturales de consuno), pero sus estructuras (con el soporte coadyuvante de la acción consciente de la voluntad de la clase burguesa) se
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    84 resisten a dejarel mundo de los vivos (en el sentido dicho: la necesidad histórica y su determinación mantienen en su respectivo lugar a los dos sujetos de la confrontación). “La cosa” es grave: si se suprime ipso facto al capitalismo, el progreso se detendría y, con él: la historia. Esa suspensión es posible hacerla sólo en dos situaciones: 1) si el desarrollo de las fuerzas productivas ya haya concluido (que esté cumplida la misión histórica del sistema; o, lo que es lo mismo: gastadas todas sus fuerzas internas): que el proceso de reproducción humana esté completamente automatizado; y, 2) que exista operativo el sistema, que con conciencia y voluntad lo sustituya, y sobre todo que esté dispuesto a continuar y completar el desarrollo faltante de las fuerzas productivas (forma humana transitiva, que no es la socialista clásica; en verdad, una fracción de la razón humana -la acción de la racionalidad del sujeto portador de la determinación del futuro- puso al socialismo en el escenario histórico; la que, como todo en este mundo: cumplió su función –acumulación socialista- y salió de ella). La realización de los últimos momentos del progreso material inmediatamente arriba enunciados, debe ser efectuada por consenso y al margen de posiciones humanistas hedonistas crasas (búsqueda per se, de la felicidad, sin considerar el objetivo superior incurso en la vida del ser humano, el que da sentido a la existencia de este ser: el producir el concepto del Universo), esto es, que en la mira se halle en primer lugar el dar continuidad el desarrollo de las fuerzas productivas hasta completar la parte faltante (se cree que el desarrollo de la fuerzas productivas o el progreso material de la especie humana, concluye con la producción artificial del ser humano: el robot sapiens), pero con la supresión de los efectos antrópicos, negativos que el progreso crea sobre la basta población mundial llevado por vía natural capitalista. Ahora bien, las formas objetivas, que hacen posible racionalidad y consenso existen, pero aún no se han desplegado como determinación multilateral y abstracta. En los hechos, por tanto, ninguna de las dos condiciones se hallan presentes, es decir: el progreso aún o ha concluido, mientras que no existe la conciencia mayoritaria humana en el frente progresista, de modo que sea posible actuar con racionalidad prometeica (compatibilizar progreso con equidad). Se debe a esa contextura de la realidad, que se halla en proceso de cambio inexorable (aserto que molesta a los diletantes del capitalismo como a los que se le oponen; los primeros creen que la humanidad ha encontrado el sistema perfecto de una vez y para siempre: la libertad, el mercado y la democracia, y que, por tanto, se ha llegado al “fin de la historia”; los segundos: que sólo la revolución dará buena cuenta del capitalismo), que la vía abierta también de modo natural por la propia historia (en realidad, el proletariado encontró esa senda y la fijó de modo incorruptible) es la que por “coincidencia” transitan los movimientos neosocialistas: la ruta mixta. Es una nueva división global del trabajo, que en el siglo en decurso segmenta al mundo. El capitalismo de vanguardia (las empresas multinacionales financiero- tecnológicas) completan el desarrollo faltante de las fuerzas productivas (sacan al trabajo de la escena histórica y de paso lo hacen de modo biunívoco con ellas mismas); el frente neocolonial, por su parte, con mucho esfuerzo, pero de modo militante y seguro crean la nueva estructura “social” en el seno el capitalismo viejo, devenido (imponen como tendencia en la Esfera toda, las características de la personalidad del antiguo proletario: abstracción de la propiedad, colaboración, fraternidad). Este objetivo conseguirlo ahora si es una tarea “larga y difícil”; “proyecto emancipatorio”, que requiere que el proceso subsuma el patrón ethos de “racionalidad moral”. Pero debe hacérselo, pues, el ser humano es un ser especial: especialísimo; diferente del resto de seres de la naturaleza. De este detalle –que pasa inadvertido en la época “posmoderna”- se dieron cuenta ya en el pasado; por ejemplo: en la Biblia; allí se dice, que el ser humano fue creado a imagen y semejanza de Dios, como ser único en el mundo, para que gobierne y aproveche todo lo dado en la naturaleza. Esta posición cosmogónica antropocentrista absoluta (despojada de su corteza mística): ¡es exacta! La misma ha pretendido ser devaluada por cierto sector del ecologismo, para quienes el ser humano no es
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    85 más que otrocomponente orgánico de la naturaleza, sin importancia alguna. En coherencia, la Filosofía modifica de objeto: de la prioridad sobre el modo como se produce el saber (Wilhestein, Feyerabend…) para asumir índole de metaconceptiva, en su naturaleza mesológica -coordinadora/integradora- y epistémica: concepción general del mundo: naturaleza, sociedad y pensamiento. ¿Qué le diferencia al ser humano del resto? Que es la cima de la evolución natural, pues, luego del cual, la naturaleza se muestra impotente para ir más lejos. Si su ser orgánico, abstracción hecha de su conformación antropofísica, es similar a los otros seres: ¿en qué reside su especificidad? En que contiene el “órgano” en el que se expresa la última gradación evolutiva: el neocórtex (grupo de neuronas de la asociación, específicamente humanas [Toda función humana tiene su órgano: la respiración, detenta su sistema; el habla, las cuerdas bucales, etc. De similar modo se piensa, porque existe la base material para el despliegue de dicha actividad: las neuronas de la asociación, el neocórtex. Por tanto, todo es materia; la cual se mueve y da lugar a la función en operación]). Este cimero desarrollo natural es la base material de la inteligencia, la que le permite pensar (asociar: resolver problemas, encontrar y usar información de modo utilitario, etc.), formar la conciencia. Pero aquí también reside la condición, que define lo que es y debe hacer el ser humano: pensador que simboliza, categoriza la realidad, crea “otro de sí” representado, del Universo. La capacidad cerebral es la misma desde que apareció el homo sapiens hasta el presente (cuando el cerebro no ha sufrido todavía manipulación genética), no existe, por tanto, los llamados “niños índigo” o cosa que se le parezca. Ahora bien, los cerebros actuales han elevado a la enésima potencia los niveles de productividad, debido a que cuentan con mayores apoyos (instrumentos), que los que disponía la especie anteriormente; sin embargo el poder de los instrumentos modernos se halla materializado el aporte de las generaciones anteriores. En realidad, no es lo mismo un cerebro que trabaja con ordenador, que uno que lo hace con ábaco. Ha llegado el momento entonces, de redefinir (redescubrir) la función del ser humano, su utilidad en la historia, en la naturaleza, en el Universo, en la materia, en la realidad toda.: replantearse para qué sirve, qué debe hacer, para no ser considerada la suya: una vida absurda, un desperdicio. Quién cree que la aspiración humana suprema está en la felicidad (la búsqueda de satisfacción con calidad, compensar el trabajo del cerebro derecho –sic- como máximo indicador de realización), en el alcance de los productos que se plantea el humanismo hedonista (dionisiaco, en la posmodernidad), está en error: con su “ideal” compromete la vida humana, la rebaja, la animaliza. Encontrar la felicidad en el área de la sensorialidad, no es aspiración proba futura; por el contrario, la realización de tareas importantes de orden racional entrega satisfacción, conformidad, pues, la persona superior (en sentido nietzscheano) es aquella en la que la fría racionalidad modela su carácter. Por tanto, la grabe responsabilidad de contar con inteligencia (neocórtex) impone a la humanidad en un momento dado (cuando se hayan creado las condiciones materiales para el efecto: la automatización haya retirado la tarea del trabajo al género in abstracto) dedicarse a la producción de la idea. “Y a la puerta de la ciencia, como a la del infierno, debiera estamparse esta consigna: Déjese aquí cuanto sea recelo, Mátese aquí cuanto sea vileza” (K. Marx, en alusión a la Divina comedia de Dante Alighieri; en: Prólogo de la contribución a la crítica de la economía política). Quito, 23 de abril del 2016.
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    86 Quiérase o no,Stalin es una personalidad, estelar en la Historia Universal. De modo tradicional y profuso, se ha divulgado una versión biográfica perversa sobre su persona. En esta ocasión, tomándose como pretexto la llegada del 5 de Marzo (y en deferencia muy bien merecida para con la otrora gran Clase Obrera, el glorioso Ejército Rojo y el extraordinario Pueblo Soviéticos de aquel entonces), se pone en consideración una semblanza alternativa del ser humano. EN LA FECHA CONMEMORATIVA DEL DECESO DE JOSSIF VISSARIONÓVICH DZHUGASHVILI STALIN. En la historia, mientras el homo sapiens ha cubierto los cuatro puntos cardinales del Planeta, varios segmentos humanos han plasmado su proceso; ésta, ha sido originariamente realizada de manera parcial, coetánea y específica (las formas asiática, antigua y feudal), por los “grandes imperios …[pueblos: subconjuntos humanos]… de Oriente”: el mogol, el chino, el árabe, el egipcio, el persa, el maya, el inca, tanto como por los de Occidente: Europa nórdica y central, EU y Japón. De entre todo este “laboratorio de civilizaciones” (al interior de la cultura humana [en realidad, la cultura es una sola: la humana, diferenciada en diversas gradaciones; y, la civilización: parte material de la cultura, en similar proceso de sucesión progresiva]), una es la que (como en la naturaleza: mientras que las formas inviables se estancan o desaparecen, las variaciones factibles se ponen al frente y por ahí se va el proceso evolutivo), contuvo el germen del futuro: la angloestadounidense-nipona, pues, por reducidos que hayan sido su tamaño poblacional y su incidencia geográfica, y reciente su estadía en la Tierra, ella ha sido la portadora de la nueva cualidad histórica y su ariete (“la razón instrumental, secular, del devenir humano” -sic). A partir de 1492 en la esfera terrestre, los singulares segmentos de la especie (provenientes de la “Eva mitocondrial”) se ponen en contacto definitivo (el proceso procede, en la “lógica histórica”: de lo concreto a lo abstracto; luego, camino de regreso: de lo abstracto a lo concreto); la diversidad empieza a ceder frente a la propensión hacia la unicidad: sincretismo absoluto, a través del que la historia se niega a sí misma, se supera y se relanza: ingresa en el proceso de recuperación de todo lo bueno de la cultura (civilización y formas de conciencia social) hasta ese entonces generado, y en perspectiva de poner al ser humano, en la senda del cumplimiento de su excepcional rol: producir la subjetividad, completar la obra de la materia mediante la formación de su dualidad: su alter ego simbólico (objetualidad y abstracción). En este escenario ampliado, los valores domésticos pasan a tornarse universales, y éstos: parroquianos; como con la presunción ilusoria: “el aleteo de una mariposa en un sitio de la Tierra crea efectos en el extremo”, los hechos geográficamente determinados se tornan en accidentes de dimensión global. Chovinismo u obsecuencia extranjerizante, dejan de tener pertinencia. La forma servil-señorial nórdica y centroeuropea, permeó el desarrollo de las fuerzas productivas: instaló en su seno la “ley de valor” (el capital, como instrumento de
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    87 una relación social:de instauración del moderno sistema de clases, de explotación, de generación de plusvalía y de su apropiación privada; capital, que se generaliza y pasa a cumplir la función de acumulación, merced a que el proceso se ha ubicado en la etapa de desarrollo material maquinizado), una vez que burgueses y campesinos “farmer” (sujetos de la nueva base de reproducción material), en lucha, impusieron su modo de ser al resto de procesos en esa zona social (M. Dobb): desalojaran la superestructura feudal, crearon el nuevo orden institucional (Estados nacionales) garante del sistema de reproducción, en coherencia con la necesidad histórica. Mientras el resto de pueblos mantenían las formas precapitalistas, engarzados en conflictos ideológicos, Europa emprende en la tarea de la “acumulación originaria” y se vuelve el centro del devenir histórico (eurocentrismo): liberalismo, democracia, luteranismo/calvinismo, en una palabra: “modernidad”; emprendimiento desarrollista, en el seno del cual luego surgirá la visión más acrisolada de la vida: el marxismo (“neomodernidad”). Ahora bien, hasta entonces, la historia transcurrió de modo natural: actuación del ser humano sin libertad (conciencia de la necesidad). La burguesía (la “teoría” económica liberal) era su protagonista: el objeto/marioneta convencional de realización de la historia, instrumento fatal de operación de las fuerzas ciegas del mercado: su accionar, que cree es para solaz propio, en realidad es para la historia, en apoyo a la razón del todo el género: la formación humana burguesa es la llamada en la historia a dinamizar y asegurar el curso prometeico: sin saber, que ha sido utilizado por la necesidad histórica, como el macho mujeriego, que presume, que no se percata que es simple instrumento de la naturaleza, en la multiplicación de la especie (prolongación de los mejores genes). Proceso en suma “… sin sujeto consciente”: forma natural, animal, darwiniana, de modelación social (las fuerzas productivas), cuyo medio ha sido la “lucha de clases”: el capitalismo; antagonismo entre sujeto y objeto (mercado y planificación, estructura y voluntad), que se resuelve por sí mismo en el largo plazo (“lo que ha nacido, lo ha hecho para morir”): la “ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia”; pero como es molesto el desarrollo histórico natural: por genocida y antrópico, la conciencia proletaria ha buscado (propende) acortar su vigencia. No obstante, la realidad se ha impuesto: “Aunque una sociedad haya descubierto la ley natural que preside su propio movimiento -y el objetivo último de esta obra …[de El Capital]… es, en definitiva, sacar a la luz la ley económica que rige el movimiento de la sociedad moderna-, no puede saltarse fases naturales de desarrollo ni abolirlas por decreto. Pero puede abreviar y mitigar los dolores del parto” (K. Marx: “El Capital”; Prólogo a la primera edición). El actor portador de la razón del futuro: la clase obrera convertida en “sujeto histórico” en su condición de “clase para sí”, se planteó en tanto misión desplazar al capitalismo, una vez que éste estaba maduro (en lo fundamental, realizó su ser mediante la instalación del sistema de producción: de la base material sostén del proceso futuro), en la medida que ya se irguió el sucedáneo (el socialismo, en el momento), y en cuanto “visión”: organizar la forma humana comunista. El primer intento del ser humano por instaurarse como sujeto de la historia, de la cual hasta ese entonces ha sido tan sólo objeto (tanto como del orden natural), mediante su intervención en ella de forma remodelizadora (sobredeterminante): devino asociado a la formación ideológico-teórica marxista (Los grundrisse, El capital, El 18 brumario de Luis Bonaparte, Las luchas de clases en Francia de 1848 a 1850; Dialéctica de la naturaleza, La transformación del mono es ser humano; El imperialismo: fase superior del capitalismo, Qué hacer, El estado y la revolución), a la organización del Partido Bolchevique, a la realización de la Revolución de Octubre y a la instauración del régimen de Dictadura del Proletariado (Socialismo) de Lenin-Stalin. En continuum desarrollo material, la Revolución Soviética (que tiene lugar en el eslabón más débil de la cadena capitalista europea-yanqui del sistema de la “modernidad” –sic-) y la organización socialista subsecuente en dicha basta geografía cuando Lenin-
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    88 Stalin, las nocionessobre la nueva formación humana no descuidan las del progreso como destino metadeterminado de los hechos (nueva “modernidad”: la “ley del valor socialista”), a las que les incluyen la visión racional de la conducción del proceso con la política de la gestión proporcional y planificada (estajanovismo), mediante la que el sacrificio humano deja de ser la condición sine qua non del progreso. En verdad, el socialismo fue “la apuesta” de la razón y la voluntad, de compatibilizar –pari pasu- dos objetivos naturalmente antitéticos: el progreso prometeico con la “equivalencialidad” (en la coyuntura transicional socialista efectiva: supresión de la propiedad privada de los “activos productivos” –y de “capital”-, para subsistir: todos deben trabajar, y, remuneración en función del quantum del trabajo realizado). El “ensayo” se mantuvo en pie durante 3 decenios: de 1917 y 1956 (experiencia dada en un sitio, para un segmento humano: la ex URSS y su Campo, en un momento: 1917-1956, a nombre de la humanidad y de la historia [la ideología científica del proletariado: el marxismo{leninismo}, demostró en la práctica su veracidad]). La revisión del modo de ser de la historia advierte, que a ésta “no le interesa” con cual forma de acumulación (capitalista –competencia- o socialista -emulación) se realiza, sino la constitución de su “ser”: el progreso; y, en la coyuntura, en la que la correlación de fuerzas favorable al liberalismo económico frenó el ímpetu de la voluntad, “ha procedido” a ratificar al capitalismo en la tarea de completar el desarrollo faltante de las fuerzas productivas (automatización, inteligencia artificial). La historia, a partir de entonces, vuelve a irse sola (el ser humano a ser su simple objeto), como hasta entes de 1917: el “potro chúcaro de las fuerzas productivas” retorna a hacer de las suyas, siempre en sentido direccional inmanente (“lógica” -sic) prometeico: avanza carente de la noción del largo plazo y de la razón de ser del ser humano, montada sobre rieles burguesas y proletarias, en sentido mixto de mercado con regulación. La forma burguesa de propiedad absoluta en el mundo, en su substrato monetario-financiero del capital de las multilaterales, cumple –esta vez- la función de desarrollar la ciencia y la técnica: el conocimiento (ingeniería genética, nanotecnología, criogenización, prolongación de la vida, conquista espacial). El conocimiento, empero, es una mercancía especial (trabajo generador de cuasi “valor”: es el medio de incremento absoluto de plusvalía relativa), que como la “renta en dinero” en la comunidad escindida feudal representa el ultimo género de realización de ese tipo de relación antes de dejar de “ser”, es la postrer forma de “valor”, en la cual se concentran y anulan todas las contradicciones del capitalismo (es la propia mente: fuerza de pensamiento, según la progresión: fuerza de trabajo físico, fuerza de venta, fuerza de gestión, fuerza deontológica, la que ha sido apropiada y sometida a la producción de plus trabajo), camino de instauración de la forma “valor” de usufructo (reproducción automatizada). Con el paso del trabajo a la máquina, el ser humano queda libre, escotero: se sume en un interregno neooscurantista, de paroxismo hedonista, de “dos generaciones luz”. Una vez superado el extravío sensualista: ¿a qué se dedica? (a aprovechar de la fuerza material dada, a conocer y dominar a la naturaleza –K. Marx); ¿cuál es el sistema, el régimen y la ley que regula la vida del nuevo ser humano? (el comunismo, la domocovivencia y la ley del “valor” de usufructo, en su orden). Para la mente que desea entender el mundo y “ser” en él, la inquisición puesta conduce a la formulación necesaria de nuevas: ¿qué es el ser humano y qué rol le provee de sentido a su vida? Frente al momento de plantearse y esbozar una respuesta aproximada respecto de la razón de la existencia del ser humano (del neocórtex, de la inteligencia, de la capacidad de pensar: de formar la conciencia), el punto clave está en encontrar el quid del proceso vital humano y convertirlo en principio de la gnosis y la praxis, esto es, llegar a la esencia por intermedio de un método abreviado (proyectar la tendencia principal de la historia, figurase la meta del quehacer humano y con ese saber hipotético –premisa-, refigurarse de nuevo la totalidad del mundo). Marx en los escritos de madurez, incluso de vejez, substituye la visión humanista antropológica abstracta de su primera etapa –formativa- sobre el ser humano, por una posición dialéctica objetiva –científica, diría Althusser- de lo existente, inserta en la doble necesidad histórica: coyuntural y estructural, del capital y del progreso.
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    89 El caso sereduce a encontrar la trama: la tendencia determinante, necesaria, en la complejidad de hechos del Universo, de la naturaleza, de la historia (sucesivos periodos progresivos), de la humanidad: en el tejido contemporáneo estudiantes, cientistas, deportistas, la delincuencia (de los dinámicos ajetreos sideral, natural, histórico, individual). La interrogación absoluta clave es, por tanto (y la que pone de cabeza la completa sabiduría del mundo actual): ¿para qué existe el ser humano? La respuesta abarca a todas las comprensiones: cosmológicas, biológicas e históricas (reproductivas, políticas, ideológicas). Al respecto, dos son las únicas contestaciones posibles: resurrección- reencarnación y la que sostiene (se lo hace en estas líneas): producir el concepto del Universo (que la realidad pase a ser dual: materia y “espíritu” [idea]). La cosmología materialista burguesa y la filosófica marxista (por supuesto: no Marx), que se sepa, no tienen respuesta. En la Física positivista, se tiene la impresión, que R. Penrose ha ido más lejos; el prominente científico de Cambridge sostiene que el “ser” del Universo consiste en demostrar su viabilidad y realizar su optimidad con la aparición y acción del ser humano; el marxismo directamente asume, que no sabe qué hay luego del comunismo. La posición religiosa cristiana (las tres religiones monoteístas in abstracto –cristianismo, judaísmo, islamismo) tienen una solución ilusoria, con la cual el caso se cierra: “Dios y su voluntad”. La concepción hinduista de la reencarnación explica de modo idealista-materialista el hecho humano: imperfección-reencarnación-perfección. Marx asume un parecer dinámico progresista, que se cohonesta con su enfoque coevolutivo entre naturaleza (evo-devo) y ser humano, en el cual, este último pasa a ser el aspecto principal: el ser humano produce la máquina, se libera del trabajo, luego usufructúa del autómata (robot), pasa a conocer y a dominar a la naturaleza; en verdad, la idea de “Dios” no es tan absurda, pues, la materia se provee de él al final de la carrera evolutiva y del desarrollo humano, esto es, con la producción del “saber absoluto” (La Materia esculpe a “Dios” en el movimiento permanentemente ascensional de las fuerzas productivas; el Universo forja a su regente en el despliegue, en la realización de la forma singular suya: el neocórtex). El proceso implicado es el de la producción del conocimiento, su conversión en tecnología; la emergencia de nuevas necesidades: su conocimiento y satisfacción, y así “ad infinitum” (necesidades, obstáculos en el camino de su satisfacción: carestías, guerras, enfermedades, plagas desastres naturales, que ponen en peligro la vida; explotación, dominación, lucha competitiva, lucha de clases; megalomanía, obligan a avanzar en el proceso de conocimiento, hecho que sin querer lleva al saber total, el cual concluye con el dominio subjetivo de todas las leyes del Universo). Al frente del proceso opera el management del sector social dominante: la gobernanza (para que el grupo no se destruya a sí mismo y el movimiento progresivo fluya). El gobierno, el Estado constituyen aparatos predirigidos (Constitución, leyes), operados por individuos en cuyo poder se encuentran dichos instrumentos; para ubicarse en su carácter (“lógica” -sic) debe advertirse quién se halla al frente de este aparataje, cuáles son sus intereses o los de los que les han colocado allí. Cumplida su misión un sistema debe dejar el mundo de los vivos, con la mediación necesaria de la toma de dichos instrumentos por parte del nuevo “sujeto histórico”, para ser redirigidos y sometidos a la aplicación de nuevas decisiones –aparejados los instrumentos compulsivos para su aplicación- (poder político). Se pone en evidencia, que la teoría marxista: inteligencia/saber absoluto/“Dios”- ser humano, es palabra mayor, poderosa (explica, comprehende todo el movimiento que decurre en el presente, su concepción y método iluminan la realidad por venir: posee el don formalizado de la predictibilidad y, con autoridad: prescribe; por ella: la humanidad se torna una entidad completamente prereconocible): destruye, neutraliza o fagocita, a todas las demás que se la oponen. Al interior del maremágnum: división espontánea del trabajo (asignación de recursos vía mercado); gestión y producción. Al principio, primero el sustento de la vida que debe cumplir una misión fuera del orden natural (o el orden natural de las cosas trabaja para la realización del sentido de la vida humana: representar el mundo); “autoproducción
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    90 de la existenciamaterial” del “sujeto de pensamiento”. A continuación creación del know- how, en el marco de un sistema complejo de mediaciones, de las “demandas prácticas” de la existencia: el comercio, las guerras, que aplican y desarrollan el conocimiento, la técnica, el pensamiento, camino a automatizar todas las esferas de reproducción de la vida y de la conciencia. El sistema está definido en sentido esencial: en cuanto existe un proceso motor, que mueve al conjunto: la materia, que tiende a su concepto. La trama, en su carácter teleológico, extremadamente determinado (meta y finalísticamente condicionado: como negación absoluta de toda opción; sin embargo, de que los procesos colaterales concurren hacia dicho telos), es nada más que ella: la producción de la idea. Según la tradición bíblica, todos sus personajes (Pilatos, Judas, el propio Cristo) son instrumentos del cumplimiento de la predicción (la inmolación del fundador del Cristianismo, para redención de la humanidad -sic); en lo terrenal, todo lo existente es el medio para la producción de la idea. En coherencia: ¿cuál es la nueva estructura “económica” (de reproducción humana) a la que apuntaban Lenin y Stalin? ¡Al Comunismo! (“tercera naturaleza”: ethos de racionalidad). Pero el comunismo sólo se da sin trabajo (con robot): ¡o no se da! La nueva forma humana, cuyas condiciones materiales de efectividad han sido puestas por el capitalismo (creador de la base material del mundo nuevo –K. Marx) se asienta sobre el trabajo de las máquinas (automatización); es por eso que solamente la última parte de la prescripción normativa de Marx (“De cada quién según su capacidad, a cada cual según su necesidad” –El programa de Gotha) se enseñorea: “… a cada cual según su necesidad”. Lenin y Stalin propendieron compatibilizar dos procesos históricamente antitéticos: la ley valor y la equivalencialidad (las dos etapas del proceso revolucionario, noción vilipendiada por la incomprensión); mientras que por aquellas mismas fechas (1918) otro sector de marxistas (L. B. Trotsky, verbi gracia) aseveraron que el desarrollo de las fuerzas productivas había concluido (esté término se produce, en verdad, con la producción del propio ser humano de modo artificial: el robot sapiens, el posthumano), ellos (Lenin y Stalin) hicieron suya la premisa marxista de la “historia como progreso”: a continuar por dicha senda sometiéndola a la voluntad, con la subsecuente abolición de todo sacrificio humano. En su praxis, la corriente marxista siempre ha actuado con la verdad: en la crítica y en la acción; no es posible exponer prueba alguna, que demuestre, que el paradigma ideológico-teórico y actitudinal comunista, se haya comportado de manera ímproba. Su ideal ha propendido suprimir el sufrimiento de los trabajadores (y mantener el carácter progresivo prometeico de la historia: que el género avance hacia la producción del “saber absoluto”), con la eliminación de la explotación y la dominación. La posición burguesa, en cambio, no ha comprendido el hecho (la “utopía” “equivalencial”): su significación filosófica; como efecto lo deplora, se opone, ha hecho (hace) esfuerzos por anularlo (insulta, combate, se arma contra el socialismo y el comunismo: ha asesinado, ha eliminado sus brotes: “casa de brujas”, Grenada, Allende, el bloqueo a Cuba); en realidad, los gestores de los negocios han obrado de forma agresiva: han satanizado el ideal comunista, sus propósitos, a sus exponentes y a su accionar; han interpuesto acciones de oposición geoeconómicas, directamente de guerra y simbólicas. Esa conducta se ha aplicado a Stalin: a una personalidad gigantesca, sobre la que recayó la colosal responsabilidad histórica, de organizar el “primer ensayo socialista”. “Alabaos los unos a los otros entre nosotros”: ha sido la máxima al interior de las diversas fracciones del capital global; han escrito libros, han producido películas embellecedores del capitalismo, han ensalzado la vida de criminales como Roosevelt, Truman, el borracho de Churchill,…, de personalidades verdaderamente meritorias los gringos han forjado los mismos productos, pero denostándolos, caricaturalizándolos, ridiculizándolos arteramente y, desgraciadamente, quienes como los actuales rusos tenían el deber de reivindicar a sus líderes, se hallan agenciosos por vivir la existencia estúpida capitalista. En forma diversionista colusoria, en Occidente: documentales yanquis presentan
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    91 a Stalin ysus camaradas (con la alcahuetería de la rayana impavidez de la generación de georgianos actual) en las situaciones más ridículas y de menoscabo posibles: ingestión de vodka, gesticulación burda, disfrute concupiscente; pero esa es la imagen de la dirigencia ignara gringa misma, de los capitostes del mal: Wilson, Nixon, Reagan, Clinton, Bush father and son: estólidos refundidos en formas primarias de vida, del dinero, del mercado, respecto de quienes fueron la “horma de su zapato”. Al interior de la propia ex URSS (“cuñas del mismo palo”) actúo la reacción conspirativa revisionista, ya no en contra del personaje, sino de la deriva histórica. En el Vigésimo Congreso de PCUS (1956), Jruschov esgrimiría argumentos falaces contra Stalin, sobre los cuales se daría inicio al llamado “proceso de desestalinización”, esto es, el acto aleve de destrucción de los cimientos del proceso de edificación de la primera fase del orden humano superior iniciado por Lenin, el cual llegará a término en 1989 con Gorbachov (Glasnost, la Perestroika y la uskorenie), con el retiro de la “careta socialista” (en realidad, la ex URSS socialimperialista de Jruschov, “Brézhnev” [Leonid realizó intentos de recuperación de los principios fundamentales prácticos del verdadero socialismo; fue el único que habló en términos positivos de Stalin], Andropov, Chernenko y Gorbachov, se presentaba al exterior como una forma humana socialista, mientras que en su hinterland desplegaba el capitalismo reimplantado casi inmediatamente al deceso de Stalin) y la subsecuente integración subordinada en la cadena capitalista global, de la otrora Gran Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, “al no poder sostener la carrera bélico- tecnológica por el dominio del mundo, con el frente imperial estadounidense” (M. Castells: Fin de milenio). “Los pueblos que no conocen la historia son tontos”, aseveró una anciana rusa al ver cómo, en ánimo de rechazar a los capitostes del socialimperialismo soviético (período Jruschov-Gorbachov -1956-1989) fracasado, destruían la estatua de Sverdlovsk. Las actuales generaciones de rusos se han retrotraído a la época de la inconsciencia, han perdido la grandeza que adornara otrora a aquella generación de revolucionarios: sus Padres, se han convertido en rusos comunes, vulgares, de la masa; se hallan gobernados por el flujo natural de los hechos; estas circunstancias colocan a las poblaciones de hoy de dichas áreas, en actores de un proceso de defección, de regresión, de vuelta a estadios anteriores de la vida; las presentes generaciones, sobre todo de rusos, tampoco merecen consideración alguna, pues, han dejado que el cretinismo y la imbecilidad mundiales manchen el nombre del gran Stalin; rusos sinvergüenzas: poco se han pronunciado sobre Stalin y cuando lo han hecho ha sido para sumarse al coro de quienes despotrican contra el ilustre dirigente político histórico. Respecto del cuadro político proletario de dimensión planetaria: Stalin, se ha sostenido, que fue dictador, genocida; que era caprichoso, intemperante, que su personalidad estaba penetrada de sobredosis de egolatría (el “culto a la personalidad”, incluso el “culto a la memoria”; sin embargo, son sus más contumaces e irreflexivos enemigos, que desmeritan impúdicamente su acción y su obra, quienes han terminado por erigir al ilustre georgiano, en “súper ser humano”); que su práctica diaria eran las purgas (un tal Solzhenitsin y su historieta del Archipiélago de Gulag); mas no ha quedado rastro de tal sangría: no hay testimonios, ni pruebas materiales. Sobre la fábula de las limitaciones teóricas de Jossif: “Evidentemente …[que Stalin]… no era, en el sentido más purista y estrecho de la expresión, un ´académico´… pero ¿qué académico podría organizar un plan quinquenal, dirigir el contra-ataque en Stalingrado o conducir las negociaciones con Churchill en Teherán?” (Alejandro Tomasini Bassols). “¡Errores de Stalin!” (en alusión a las decisiones supuestamente equívocas tomadas en el marco de la Segunda Guerra Mundial). ¿Quién lo dice? (Burda prepotencia: que personas sin ejecutorias se pronuncien sobre la actuación de un genio). Cuando se quiere desacreditar, basta con balbucear la palabra "error", y su cometido está logrado. El ser humano: ¿comete errores"? Por desconocimiento o en situación en la que se dispone de información: sí; por falta de capacidad: ¿tal vez?; ¿en la gestión económica?: ¡no!, puesto que en ese plano operan intereses. Decisiones frente a hechos nuevos, que no "dan en el
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    92 blanco", no puedenser catalogados como errores; por otra parte, las acciones de la reacción -reactiva o proactiva- (de los enemigos), pueden hacer "errar" una táctica. En el caso de Stalin fueron, más bien, acciones que desbrozaban el camino, las cuales, a partir de la evaluación actual, conducen a sentenciarlas como errores (la ideología administrativa burguesa entiende bien ese hecho: "análisis situacional", “pionero de paradigmas”). La imagen perversa, de historieta del crimen, sobre Stalin, fue forjada y difundida por Trotsky; la misma ha sido retomada y relanzada por sus seguidores. Sobre dicha “verdad” le cuesta a la razón otorgarle algún viso de credibilidad. Si se revisa el impresionante proceso de 1917 y 1956, esto es, si se traen a la memoria todos los episodios de la más rica, compleja, exigente, racional y controversial circunstancia histórica colectiva de ese entonces, no es posible concebir sin caricaturizarla, ridiculizarla y convertirla en mofa, que al frente de ésta pudo estar una persona de la calaña inventada por Trotsky sobre Stalin, efecto del sesgo irracional impuesto por la “derrota”. Los enemigos, que se alzan contra Stalin, en sus increpaciones: ¡no tienen razón alguna!; pues, querer reducirlo (pretender subvalorar su personalidad), es una forma de demostrar, que no se ha comprendido la magnitud y significación del momento histórico: mofarse del gran pueblo soviético, del proceso y de la coyuntura, al frente del cual estuvo este gigantesco líder proletario del mundo. El “guerrillero heroico” (V. Isralian): el gran Ernesto “Che” Guevara, en cambio, actúo con consecuencia revolucionaria frente a Stalin: “Mi deber como comunista marxista-leninista es desenmascarar a la reacción oculta tras el revisionismo, oportunismo y trotskismo y enseñar a los camaradas (tanto en acto como en potencia), que no deben aceptar como válidos los juicios contra Stalin formulados por burgueses, socialdemócratas o incluso otros psuedo- comunistas lacayos de la reacción, cuyo verdadero fin es dinamitar el movimiento obrero desde dentro”. Ahora los ciudadanos de Rusia “deben recordar los días de Stalin: no con nostalgia, sino con comprensión para lo que fue el período heroico de la vida de sus padres” (de hecho: en una encuesta realizada al darse inicio la segunda década del siglo XXI, el 45% de rusos considera a Stalin como la mayor personalidad política en el mundo –en la historia, se diría, según criterio personal). Si Stalin estuvo bien o mal; si el proceso que comandó fue efectivamente socialista o de formación de la burocracia, de desmontaje del socialismo, etc., es una controversia, que se despeja únicamente si al punto de vista se lo ubica en el plano filosófico-teleológico de la reflexión en este escrito esbozado (señor Bethelheim, trotskistas y demás impugnadores [El progreso se produce con capitalistas o con “burocracia”: ¡no de otro modo! {Aunque puede haber un tipo superior, en el que ya no interviene el ser humano: la programación del sistema automatizado}]). Si se diera algún ser humano, inscrito en la tendencia o no, el trabajo de escribir la “verdadera y pormenorizada” bibliografía de Stalin, ésta sería la más extensa, grande y significativa monumental obra, que se pueda elaborar; circunstancia similar ocurriría para el caso de reseñar la Revolución Soviética (aparte de la versión histórica existente de Trotsky) como el acto más colosal humano, de la organización socialista y la Segunda Guerra Mundial, la que la libra fundamentalmente el Ejército Rojo y el pueblo Soviético comandos por Stalin. No es consigna de estas líneas, actuar con la impostura intelectual relativa a formular razones justificadoras sobre procesos que pertenecen a la historia por parte de la conciencia viva (es obvio, que lo adecuado es encontrar las condicionalidades estructurantes de los hechos); no obstante, sí es pertinente proceder a juzgar la episódica mediante el recurso a una forma distinta de percepción, superadora de los desafectos irracionales en el acto de aprehensión subjetiva del carácter de personajes y sucesos. Del mismo modo que es desatinado oponerse a la emergencia de lo nuevo y racional (a la forma humana burguesa), que tiende a instituirse en el curso necesario del proceso; también lo es hacerlo frente al reto y orgullo de y por componer el escenario de la vida por parte del ser humano (al socialismo: a la racionalidad de cara a la época de la “febril
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    93 acumulación”), de hacerseen cierto modo a sí mismo según el curso histórico: de las determinaciones ontológicas. La oposición ha venido en unos casos: del ser histórico (la competencia frente a la emulación), de la conformación psicológica de la mente, en otros, o de la ignorancia, en tercer lugar; de manera que debe franquearse una versión parcial, y no por ello menos objetiva, de los hechos. En el desarrollo de la cronología humana, muchos actos de valor ha protagonizado el género; proezas, que le enaltecen, expresan de qué está hecho; ha superado cataclismos, epidemias, carestías; ha colonizado, ha realizado revueltas: actos individuales y colectivos de heroicidad. La literatura histórica reseña a las “revoluciones” como uno de esos momentos meritorios; se cita y estudia a la neolítica, a la religiosa, a la liberal. Entre ellas, no se ubica la Revolución Socialista de Octubre; pues, la misma es de orden diferente. Es la primera imputable al ser humano (al sujeto protagonista: el proletariado, en el que el presente está suprimido y el futuro personificado), por su carácter racional: completo conocimiento de causa, en la que se inaugura su nueva cualidad: empieza a ejercer la “libertad” al ser consciente de los hechos y disponer lo que debe ser su futuro. El proletariado se plantea el objetivo, diagnostica, pronostica, se organiza, elabora la estrategia, la técnica y el arte (“la maestría artística para actuar”), y los lleva a la práctica; en ese sentido, ese acto es único: actuación en coherencia con la “regularidad histórica objetiva”: con las condiciones a las que “está atado el paso de una forma social a otra”. Por dicha razón fue exitosa: llevó al proletariado al poder. Durante la primera mitad del siglo XX, la humanidad entera vivió –de modo directo o indirecto- la experiencia de la realidad del Socialismo en su naturaleza de sistema socioeconómico. 1917-56, constituye una etapa, que advierte la colosal presencia de un producto histórico-racional: el socialismo; proceso productivo-material de intervención de la razón humana sobre la estructura, con carácter, cualitativo, dinámico, en el que la cabeza directiva cuanto aquella generación sobre la que se derramó la fuerza moral de la personalidad revolucionaria de la Vanguardia Bolchevique, reciben la incidencia directa de la determinación del progreso histórico. Al promediarse las tres primeras décadas del Siglo XX, el “sistema-mundo” comenzaba por mostrar su diferenciación auténticamente bipolar interna: por un lado, la insipiente forma socialista exitosa y, por otro: la intermitencia de la defectuosa evolución de la estructura económica burguesa. El “proyecto político” de concepción y coordinación estaliniana (industrialización, colectivización, conformación de la Unión, creación del Bloque; en suma: objetivación de la estrategia de formación de la base geoinstitucional de la venidera fortaleza e invulnerabilidad socialistas), con su concreción, arrojaba resultados exitosos para ese segmento humano, cuando para la historia, en la medida en que dicho frente de desarrollo de las condiciones materiales de reproducción avanzó el progreso de las fuerzas productiva, a la vez que se puso como contradicción, que inyectó celeridad al análogo de Occidente (en Estados Unidos, en cambio, el advenimiento del denominado “martes negro”, inauguraba la crisis económica más aguda hasta entonces para el sistema, la que habría de durar el lustro 1929-33; mientras que la recuperación coyuntural se lograba con la aplicación de políticas fiscalistas deficitarias, cubribles con financiamiento procedente del excedente imperial). El citado período fue: evidentemente grandioso, empíricamente contestatario de las creencias positivistas sociológicas neoconservadoras hayekianas, de conformidad con las que, el desenvolvimiento de la sociedad era incapaz de prescindir de la fuerza reguladora impersonal del mercado: el ser humano podía inyectar su impronta racional en todo, menos sobre sí mismo, en cuanto colectivo. Pues bien, la Unión Soviética y su Bloque –en el período comprehendido entre las fechas citadas: 1917 y 1956- demostraron, que el género no solamente es capaz de supeditar y moldear la naturaleza y mediante el recurso al conocimiento y a la tecnología mejorar las formas de su desempeño vital, sino que puede, de modo efectivo, derramar el principio activo de sus propiedades racionales sobre su ser y someterlo a un proceso de forja de su estructura y destino, consciente, metadirigido y humano.
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    94 Alrededor de ladécada de los 50 del siglo pasado, la novel forma social: la ex URSS, constructo humano definido en coherencia con las “nuevas” regularidades históricas, se levantaba lozana: sociedad industrialmente desarrollada; había pasado la dura prueba de la Segunda Guerra Mundial en la que derrotara al nazifascismo (una forma específica de contendiente interimperialista [el oportunismo hollywoodense yanqui se hizo presente al último momento, sólo a plantar su insolente bandera, con ese cuento de: “El desembarque en Normandía”]); puso los fundamentos territoriales de una identidad de naturaleza superior, es decir, de orden político-ideológica, naturalmente, con respeto a la empatía histórica de índole local, esto es, las características singulares de cada psicología nacional; y, creó su propio Campo: el Campo Socialista (Albania, Polonia, Hungría, Bulgaria, la RDA, Checoslovaquia, Mongolia, Rumania, Yugoslavia), a la vez que formuló y puso en operación programas de apoyo indirecto a las luchas de liberación de las neocolonias (la revolución la hacen los propios pueblos -dicha aseveración es exacta). Con los Soviets, la URSS se configuró como la forma humana más respetada y reconocida del y por el contexto epocal de aquel entonces; en realidad, la admiración fue de tal magnitud, que difícilmente ser humano sensato en el Planeta, pudo desmerecer la idea, de que el género se encontraba frente al escenario futuro necesario y realizable para la humanidad, en ejercicio en vida en el presente (contrario sensu a Gramsci: lo nuevo había nacido, y coexistía con lo viejo [ese “dualismo estructural” {formación verdaderamente bipolar del mundo y única en su historia} persiste hasta la fecha, y es la conformación histórica transicional, mediación legada por el proletariado al género todo, del establecimiento directo de la forma humana comunista en curso]), esto es, tal cotidianidad venía a ser: el marco del imperio de la racionalidad y voluntad colectivas (la libertad: actuación consciente sobre la necesidad). Los episodios históricos muestran, que la citada cuasi comunidad, se componía de una entera generación de héroes: legionarios, actuantes con la palabra y con la espada, en las diversas esferas de la existencia. La coyuntura histórica destacaba multiplicidad de seres, repletos de voluntad, de sentido cabal y concreto respecto del uso adecuado de la inteligencia, poseedora –además- de cualidades prácticas de índole excepcional (de aquellas características, que confiere de golpe la historia a los pueblos, cuando éstos se aprestan a cumplir un encargo superlativo de cambio: la clase asimiló estos valores, “... mediante un método abreviado, por ser revolucionaria...” –K. Marx). Pueblo en avanzada; de modo que los Soviets se habían colocado sobre los demás en la Esfera; la entonces URSS llegó a ser el segmento humano más maravilloso de la historia: por su ciencia (Michurin, Lyssenko), la técnica, la estrategia (el “Pacto Ribbentrop-Molotov”), la producción (el Gosplan, el COMECOM), la valentía en la guerra (el Ejército Rojo, las Guerrillas, El Pacto de Varsovia), en el arte refinado (el “baile” de bellas mujeres: ninfas divinas, cubiertas, perfectamente ataviadas en el teatro Bolshoi de Moscú: Valet Berezca, Ensamble Beriozca –Kalinka Malinka), su racionalidad (ethos de): el pensamiento superior. Ahora bien, la tarea inmediata de este colectivo, consistía en poner en marcha el programa de edificación de la sociedad socialista, esto es, realizar la medida por la que se había luchado para crecer en sentido humano, histórico y filosófico, con la estructuración de lasos sociales con los cuales el género proceda al abordaje intelectivo de la realidad, en forma coextensiva con la totalidad: producir el “otro de sí”, del Universo: su representación. Con ese objeto, la humanidad debía dejar atrás las contradicciones internas y, en unidad de acto, poner las potencias de la mente y de la técnica, frente a la misión comprensiva de la materia, en su universalidad (“las fuerzas del pueblo realizan siempre la necesidad histórica”); en una palabra, la especie debía encontrarse, forjar la unicidad, de cara a su “destino común” (Humanología): la realización de la entera potencia de su materialidad nerviosa superior (el neocórtex [Historia {“como sentido”}: de la ignorancia absoluta, al saber total {del hedonismo a la racionalidad}]). Dicha sociedad, que era portadora en germen de tal designio, había “elegido” a su líder: a Stalin. “José Stalin convirtió a la Unión Soviética en un poderoso Estado moderno, aseguró el pleno empleo, los derechos de los trabajadores, la educación y la atención sanitaria
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    95 gratuitos. Creó labase industrial y una ciencia adelantada”. “Libró y ganó la más dura de las guerras jamás vividas por Rusia. Bajo su régimen, Rusia socialista sobrevivió a interminables ataques del imperialismo de EE.UU”. “No dejó levantar cabeza a las fuerzas pro-occidentales y pro-capitalistas del país”. Empero, este colosal proyecto de la razón duró apenas algo más de tres décadas: el lapso ya señalado de entre 1917 y 1956. En la evaluación de la experiencia, para el capital el socialismo consistió un sistema inviable, un accidente histórico, que implosionó (para el trotskismo: la “revolución …[permanente]… fue traicionada”; para el marxismoleninismo: el socialismo periclito ante el revisionismo). En los hechos, el socialismo fue un proceso como tal, que entró en la historia, cumplió su papel en ella y luego salió; dicha función residió en coadyuvar en el desarrollo de las fuerzas productivas e inscribir en la subjetividad colectiva una “ilusión movilizadora”. Apreciar la vida de Stalin: seguir sus proezas, las tareas prácticas de la edificación socialista; rol realizado en cerrada lucha contra el poder capitalista mundial. La determinación de la historia y de la coyuntura, le deparó la priorización de la praxis “técnico-administrativa”: tomar la posta de Lenin, en la continuación del proceso creativo de dirección de la “construcción” del nuevo ser humano. El “Zar rojo”, “El Padrecito de todas las Rusias” (sic), ejemplo de vida austera, que atendía con cariño a sus compatriotas todos los días en el Kremlin: Stalin, no podía ser “bueno”, según la concepción filistea, que sobre esta conducta tiene el pequeño burgués (y el revisionista); en verdad, lejos de ensimismarse en el desentrañamiento de las regularidades, que mediatizaron el proceso revolucionario, cumplió el encargo de la historia, de mantener a raya a la reacción antisocialista; su deber radicó en templar al pueblo para el trabajo, para que integren el Ejército Rojo, para que formen las guerrillas en defensa de la Patria: para el triunfo en Moscú, en Stalingrado, en Berlín, para la liberación de Europa y el mundo, para colocar al primer ser humano en el “espacio”. Stalin dirigió la época más grandiosa de la humanidad –organización plana (primus inter pares), excelencia, calidad-, no una sola empresa preocupada concupiscentemente por el lucro. El gran pueblo soviético de aquel entonces, debió engendrar titanes del pensamiento y la acción a la orden de la Bandera Roja, de la Hoz y el Martillo (patrimonio simbólico del Marxismo-Leninismo), y lo hizo, por la fuerza del cambio, de la necesidad del progreso de la humanidad, de la pujanza de la voluntad inmanente a la “posición del clase” del proletariado: Makárenko, Apanasenko, Stajánov, Michurin, Lyssenko (el más vapuleado por la “ciencia” oficial), Oparin, Mazánik, Cherniajovsky, Kuznetsov, Prior Kapitza –padre, el cual aportó en el desarrollo nuclear de la ex URSS, considerado superior, que el propio Einstein-, Kurchatov, Alexei Leontiev, Brezhnev,… No obstante, “Stalin nunca llegó a ostentar un cargo similar a jefe de Estado o de posición suprema en la jerarquía gubernamental soviética, esa función fue asumida por un órgano colegiado: el Presidium; ningún nombramiento le incumbía más que provisionalmente; Stalin jamás recibió denominación diferencial o respetuosa alguna (Presidente, Jefe de Estado,…), para sus seguidores –muchos en el planeta- era tan sólo el ´camarada Stalin´. Sin embargo, ´ningún ser humano ha igualado en la historia su autoridad, su influencia política, o su capacidad de decisión´”. ¿Culto a la personalidad?, ¿a la memoria de Stalin? También una propensión psicológica de esa índole está presente en la conducta de quienes se atienen a los hechos objetivos de la historia, que se han “elevado a la comprensión general del proceso humano”. La historia registra, que para Hitler: Stalin; para el ejército nazi: el Ejército Rojo; para los (“cerdos” -sic) alemanes: el gran pueblo soviético (Las Guerrillas, Katyushas). Israel: pueblo sin honor. No fue su Jehová el que los salvó, sino el demonio comunista, para su desgracia: el infierno del holocausto cesó por intervención del pueblo soviético, del Ejército Rojo y de Stalin (¡si Stalin no hubiese vencido sobre el ejército nazi, los sionistas: Netanyahu y Cía., hubiesen sido cremados! –estos miserables, cobardes, perpetradores del “holocausto Arabe”, no hubiesen siquiera “visto la luz del día”). A Stalin le deben la historia y la humanidad; no obstante, la inmodestia, la ingratitud, la soberbia, los intereses y la irracionalidad impiden asumir conductas agradecidas, reconocidas, de quienes han
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    96 recibido favores respectode aquellos héroes que destruyeron al nazi-fascismo y suprimieron ese peligro sobre el mundo. Tanto improperio gratuito, que se seguirá lanzado contra Stalin, obligan a cerrar filas en torno de su memoria. A futuro, con mesura, con una mirada fresca –deshilo antiestalinista- se recorrerá la historia; será el momento en que figuras satanizadas emergerán incólumes; es el caso de Jossif Vissarionovich: ni Ramsés, ni Moisés, ni Atila el Uno, ni Darío, ni Salomón, ni Alejandro Magno, ni Julio Cesar, ni Gengiskhan, ni Nefertiti, ni Cleopatra, ni Moctezuma, ni Guayna Capac, ni Simón Bolívar, ni Napoleón B., ni A. Lincoln, ni Pancho Villa o Emiliano Zapata, Francisco Morazán o José de San Martín -desgraciadamente el extraordinario Vladimir Ilich estuvo poco “tiempo” al frente del proceso-, ni Mao, ni Daniel Ortega –Espartaco, Fidel y Hugo, por supuesto- se acercan o están al nivel de José Stalin (es obvio, antes que nada está: el Gran Pueblo Soviético): del más encumbrado dirigente político que ha producido la humanidad, puesto en los inicios de la nueva, verdadera, historia. Quito. 5 de marzo del 2016.
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    97 A PROPÓSITO DELA “COMPROBACIÓN” (DISQUÉ), DE LA PREDICCIÓN DEL SEÑOR EINSTEIN, SOBRE LA EXISTENCIA DE “ONDAS GRAVITATORIAS”. En tanto son e interesan del y al ser humano, en su orden, las Ciencias Naturales pasan a contaminarse con el terrenal juego de intereses humanos. También sobre las formas de inteligir el mundo se filtra la ideología, en doble nivel: 1) la forma filosófica a priori de concebirlo (Física Teórica); y, 2) las preocupaciones del sector social al cual se inclina o del cual depende. Al tratase de los “grandes números”, la inferencia apoltronada sobre la modelística positivista matemática ha sido el sustento de una vertiente de concepción sobre la estructura y operación del Cosmos. Una postura desea representar su objeto (la fenomenología física) de modo objetivo, para la que su comprensión efectiva se ve enfrentada al gran obstáculo de su dimensión, por lo que este saber va a quedar postergado hasta cuando el género procese dicha limitación (la “puesta por” Godel: la incompletitud del lenguaje); la otra: directamente especulativa, puesto que opera con la interferencia de la noción perceptual escatológica (en ese frente actúa la totalidad de la física oficial y sobre todo Cambridge, la que últimamente se ha dedicado a la acción mediática [Gustavo Romero: un Amaximandro del siglo XXI {http://nexciencia.exactas.uba.ar/un-anaximandro-del-siglo-xxi}]). Este último sector trabaja, aunque muchos de ellos se declaran objetivistas y ateos, con el “obstáculo epistemológico” (G. Bachelard) de la concepción idealista del mundo; por tanto, es normal que categorías centrales de su constructo y las “teorías” de su modelo de pensamiento sean las de tiempo, espacio/tiempo, conversión de materia en energía y viceversa, la energía ni se crea ni se destruye… (una de las famosas Leyes de la Termodinámica); éstas premisas epistemológicas (en realidad: dóxicas), creadas de modo artístico por ciertos cerebros (autoridades absolutas de la ciencia) han sido inoculadas en la realidad: han pasado a formar parte de ella, con ellas se han reconstruido los hechos, como la guerra es forjada en el frente mediático (los estadounidenses son buenos para luchar y triunfar en la pantalla con eso de Hollywood, Superman, Rocky, el desembarco a poner la bandera en Normandía). Estas joyas del saber, como la de la “curvatura del espacio/tiempo”, han conducido a edificar “tesoros” mayores: viajar por el tiempo, teletransportación, etc. Por otra parte, es verdad que la evidencia hace alusión equívoca a la naturaleza de los hechos, en la medida en que, por la doble estructura de la realidad: su sistema de causalidad y otro de efectos, ésta esconde su esencia al sentido común, por lo que únicamente la alta intelligentzia puede dar cuenta de ella; pero hay que atender al hecho de que en el fenómeno residen aspectos, que bien asumidos (filosóficamente) pueden por vía alternativa alcanzarse a advertir su objetividad; además, en tanto no se haya dicho la última palabra, puesto que no se puede demostrar empíricamente todavía (en laboratorio, en la maquetería e incluso en la simulación computacional, puesto que variables pueden quedar fuera) la pertinencia unívoca entre “teoría” (cosmológica, por lo menos) y hecho fáctico, hay margen para la noción disyuntiva.
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    98 Dicho lo cual,con cierta justificación racional del proceder, de modo irreverente y audaz, se arenga al saber oficial y a sus prosélitos. La persona que escribe, no es tan optimista sobre la veracidad inscripta en la explicación del origen de las “ondas gravitacionales”. Objeción “estándar”: la Física de la Relatividad, mucho peor: la Cuántica –“cuéntica”- (la indeterminación, el caos [cuando se interviene con motivos de investigación sobre la realidad, a ésta se la perturba y los procesos ordenados se desordenan {lo cual no quiere decir, que no existan los fenómenos indeterminados o que no haya la bomba atómica}]), adolecen de un sesgo fatal: unas nociones (artificios lógicos) creadas por el ser humano para poder pensar la realidad, han sido ontologizadas, es decir, convertidas en procesos efectivos componentes de los hechos. Se hace referencia a la idea de "tiempo", "espacio" , “espacio/tiempo”, cuatro o “n” dimensiones y "energía" (lo que existe es el movimiento en lugar del tiempo; materia blanda en lugar de espacio [es evidente: su alter ego es la materia compacta o masa]; fuerza en lugar de energía; y, 3 dimensiones [en todo caso, a más de las 3 reales: X-Y-Z, se puede incluir la del movimiento {y a la conciencia}]; con lo cual se cae como castillo de naipes, toda la especulación esa de "curvatura del espacio/tiempo" [lo que en realidad debe curvarse es la forma y el movimiento de la materia]; “compresión del tiempo [se comprime la distancia, como efecto de la aceleración del movimiento]; “energía” como esa nada capaz de producir eventos; “energía sin masa” -el famoso Planck es el creador de ese misterio divino denominado "cuantos": “paquetes de energía-; “energía oscura”; la luz: fotones como cuerpos sin masa o aquel absurdo y similares, de "viajar en el tiempo"). Es elemental: ninguna de esas "realidades" existen; pero los señores: Einstein, Heisenberg, Schrodinger, Hawking y demás, los toman y los incorporan como parte objetiva de sus construcciones especulativas, con lo cual impiden la verdadera compresión de los hechos y todo su discurso es falso (claro: se escudan en la fraseología matemática, en el argumento atinente a que sus devaneos se inscriben en la llamada Física Teórica y en que –según ellos- el resto somos ignorantes, que estamos presas del sentido común; pero son ellos: varios de los sabios Premios Nobel, los que más bien, en este caso, están despistados; por otra parte, frente a críticas: sus epígonos se molestan). Una objeción alexionadora más: a medida que el Universo se expande, se crean la dimensión y el movimiento, proceso equívocamente denominado por las vacas sagradas genios absolutos de la Física: “espacio/tiempo”. Otro tanto pasa en otros campos (“efecto paradigma”): intuición (acciones por simple reacción, o sea, sin conocimiento previo alguno [por ahí va el famoso “constructivismo”: la acción antes del pensamiento]); inteligencias múltiples (se deja de lado la definición ontológica de “inteligencia”, a la base de ésta: el neocórtex; así como el hecho objetivo, de que la inteligencia es una sola: la racional, y exclusiva del ser humano); subconsciente (memoria de larga duración archivada, que en ciertas circunstancias opera); subliminalización (que el ser humano internaliza información sin percibirla, sin advertirla); esas especulaciones, como los famosos “desdoblamiento y viajes astrales” y demás tonterías, forman parte de esta línea de pensamiento (pero la mente no puede operar fuera del cerebro; sería como asumir, en otro lugar, que el software accionar fuera del hardware; en realidad, ese tipo de fantasía se produce dentro del cerebro y tendrá ocurrencia, incluso cuando los cerebros se hallen conectados en interface). Asimismo, aquella creencia neoclásica, en torno de que los precios se forman el en mercado (las mercancías, según la concepción idealista-burguesa en Economía, entran sin precio al mercado y el dinero sin valor); que el capital crea “valor” (las herramientas, las máquinas sin nadie que las accione, y las materias primas y los insumos: producen por sí mismos, como en la época de la automatización), etc. Respecto de la tópica central de la recusación: el campo de la Física y de la Cosmología, la hipótesis de las “espirales”, parece más terrena, seria y probable; mientras que se consideran certeras las ideas de Newton, de Kapitza, de Kurchatov, de Sagan. Att., Quito, 17 de febrero del 20016.
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    99 CON RELACIÓN ALA VISITA DE OBAMA A CUBA. No existe razón para “meter pico” en asuntos de política interna de otros países; sin embargo, el hacerlo se justifica, en la medida en que las acciones de pueblos cercanos y similares, repercuten sobre otros (supranacionalidad de los procesos). En ese sentido, cierto vocero de la dirección política cubana alguna vez dijo –y con mucha razón-, que lo que ha ocurrido en Nicaragua, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Argentina, Brasil e incluso en Paraguay (acceso a los gobiernos de movimientos neosocialistas; la formación de la ALBA, la UNASUR y la CELAC): no es gratuito, pues, esos hechos tienen como supuesto a la experiencia cubana. Por tanto, la persona que escribe: al hallarse inmersa en dicho proceso, el cual tiene, como se ha dicho: raíces externas, cuenta con las circunstancias, que otorgan carta de naturalización a su pronunciamiento (ensayo somero de interpretación el que sigue, con el concurso de categorías algo diferentes: neoprometeia, ontopraxeologoteleología, ethos supramoderno, metahistoria, homos divinus [ideas, que no buscan agradar, tampoco apoyar causa alguna, sino socializar la presuposición “objetiva” de los hechos]). La visita de la versión afro-yanqui presidencial a Cuba, se ha convertido en todo un acontecimiento. Para quienes se bordea las seis décadas de vida, el acontecimiento trae a la mente el recuerdo de la venida de Fugimori al Ecuador, a la sazón: Presidente del País vecino del Sur, para sellar la gran traición (luego del triunfo simulado en la guerra del Cenepa) de la oligarquía criolla, la que de modo directo manifestó, que era preferible entregar a la oligarquía y al militarismo peruanos una superficie similar a la que actualmente tiene el Ecuador (y una adicional del tamaño de la provincia de Pichincha) a cambio de conseguir la paz, o sea, “construir” (sic) el escenario en el cual poder consolidar la esfera de los negocios y enrumbar al País por la senda del desarrollo (los verdaderos objetivos fueron de orden geopolítico yanqui -reactivar su esfera de influencia inmediata y el Plan Colombia-, con soporte en el entreguismo de sus socios menores: la seudo burguesía nativa). El pueblo ecuatoriano, ingenuo esa vez y motivado por el poder doméstico, otorgó un recibimiento con honores al “chino”. Los gringos van en pos de hacer lo suyo en Cuba: boicotear (descabezar: controlar al mentor del proceso), anular lo hecho en la intención de formar una zona latino, luso, caribeño americana autónoma, que clausure definitivamente la estrategia de la “doctrina Monroe”: “América para los halcones de Washington/Tel Aviv”, esto es, formar su zona comercial propia con la subsunción de sus patios traseros, una vez que fracasaron las maniobras del ALCA y los TLCs, para poder sostener la carrera competitiva en el mercado
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    100 mundial frente aeuropeos (europeos que, aunque monigotes –halconcillos- de los gringos, en los negocios se les enfrentan) y japoneses, y ahora con los BRICS. O sea, destruir a la ALBA, a la CELAC y a la UNASUR, deponer al “populismo radical”, que campea en el subcontinente y en su lugar fortalecer la Alianza del Pacífico (su Caballo de Troya); en una palabra: sepultar la algazara de los “socialismos del siglo XXI”. Strictu sensu, se trata de un hecho doble: 1) geoeconómico, pues, pone en escena las características imperialistas del proceso (encarnizado enfrentamiento por mercados de oferta y demanda); y, 2) de “lucha de clases”, en tanto las formas socialdesarrollistas de última data, de algún modo recogen ciertos anhelos proletarios y populares. Cuba propende, obviamente, lo suyo. La “mayor de las Antillas” hoy afronta verdaderas dificultades (retraso tecnológico, carestía de recursos estratégicos, descontento soterrado, prurito generalizado de su población por migrar, precisamente tras el “sueño yanqui”, espejismo que yace ubicado a dos metros en el sitio en el que reside el Tío SAM). El capital, por su parte, en su etapa senil, degenerativa, de salida de la historia, se ha vuelto más penetrante, pero más parsimonioso, avezado, mañoso, camaleónico, light. Las actualizaciones (política estratégica habitual ensayada en la Isla para manejar los límites de la acción racional frente a la determinación real: su desempeño en la “olla de grillos” del mercado mundial, en el que la ciencia y la técnica definen los destinos del mundo y cuyo centro de comando decisional se halla sometido al interés de las multinacionales), son ahora directamente reformas mercantiles pro capitalistas, aunque se haga esfuerzos lógico- discursivos por no ponerlo en esos términos (alcanzar conformidad, resignación centrada en la argumentación sustentada en razones revolucionarias válidas, para quién jamás “dará el brazo a torcer”: que ha triunfado, pero que debe rescindir la corona, en mérito de propósitos superiores). Si es verdad como se dice que afirmara el comandante Fidel Castro: que el modelo socialista cubano se ha agotado, que no da para más y que no aconseja a nadie seguirlo (lo que sí se sabe que ha sido aseverado por Fidel, es su nueva “creencia” en torno de que la revolución armada ya no es el mecanismo histórico viable para transformar a la sociedad, sino el conocimiento, la ciencia, la técnica; en palabras del propio octogenario líder comunista: “en el siglo XXI la batalla política se librará y resolverá en el campo de las ideas, no en el de las armas”), la única vía posible, para que ese subconjunto humano perviva, consiste en el ensayo de significativas reformas a su modelo socialista de reproducción y su incorporación en los procesos de la “globalización”. Al respecto, un prominente sociólogo ecuatoriano hace aproximadamente unas dos décadas (por 1989: “caída del Muro de Berlín”), con motivo de la “implosión del socialismo real” y de la desbandada del Campo: Alejandro Moreano, sentenció que “Cuba era un león herido de muerte” (cierre de la “llave reguladora” del “suero soviético”), y daba a entender, que pronto defeccionaría también. El pronóstico tardó en hacerse realidad; mas, ahora, se concreta, aunque por razones diferentes. Tras la frase: “mejorar las relaciones entre Cuba y EU” yacen las intenciones (los gringos van en pos de reneocolonizar sus satélites inmediatos [redición del Plan Cóndor]; mientras que Cuba busca superar los límites de su desvencijada economía; sin embargo, nadie se va a salir con la suya o en pareja van a alcanzar metas parciales, que benefician a la historia). Y estos acuerdos mediante “negociación” hacia la consecución del objetivo presupuesto de “ganar-ganar”, constituye la norma común en la resolución de conflictos a futuro (aunque en condiciones todavía desiguales, el ejemplo es el caso de Colombia: “oligarquía paisa”-FARC). No obstante, de similar manera como para economías socialdesarrollistas (a las que ha dado lugar el proceso cubano y el histórico más amplio proletario: de la “revolución proletaria” a la “revolución democrático institucional popular”) no es pertinente recurrir al arsenal de los indicadores macroeconómicos de la economía convencional para ensayar una evaluación; ahora si es dable, en cambio (y la tecnoburocracia cubana ya lo viene haciendo), utilizar dichos parámetros para examinar el estado de la economía cubana.
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    101 Aunque no seesté de acuerdo, esa es la manera (y no hay otra) de resolver los problemas en la Isla: acoger la forma de propiedad privada, el mercado, la ganancia, pues “la forma de propiedad socialista o estatal, ha dejado de ser fuente de progreso”, mientras que la privada mantiene dicha cualidad (dese o no crédito a la idea: la humanidad debe occidentalizarse, como presupuesto para saltar a la nueva etapa; luego, la diversidad, la plurinacionalidad, etc., no son pertinentes [los subconjunto humanos que no se occidentalicen se aprestan a seguir la suerte de los homínidos superiores: quedarse a medio camino]). Ahora bien, los cubanos tienen un problema perceptual mucha más grabe que el de su “caída”: no presuponer su papel en la historia. Pues, hacer tanto esfuerzo (la revolución, la “construcción del socialismo”, la resistencia ante la arremetida yanqui y del capital global, el bloqueo, etc.), luego renunciar a él y regresar al capitalismo, parece una insensatez. Por ejemplo, el “bloqueo” (problema al que se le da mucha importancia) no es tal; pues, un proceso revolucionario debe ser autosuficiente (el “bloqueo” para Cuba ha sido positivo: uno de los motores de su proceso, de su encastamiento y persistencia; para los gringos: “tiro por la culata”, con él, más bien vivificaron la “llama de la revolución”). Las decisiones de septiembre del 2010, que tomara el nuevo comando (no del “Estado”, sino) de la “Coordinación social cubana”, encabezada por Raúl Castro y por el propio Fidel frente a un nuevo “período especial” (conversión de un vasto sector de la “burocracia” en pequeños emprendedores), para efecto de su entendimiento, obliga mirar el escenario de largo plazo de la historia. Como está la situación en Cuba, desgraciadamente en la Isla: a.- no se sabe, se insiste, qué papel jugó ese frente humano en la historia, b.- la razón de su problema actual y, c.- hacia dónde les conduce el proceso (la “forza del destino”). Para entender el proceso cubano debe recurrirse a los términos de la única explicación filosófica no escatológica posible sobre la razón de la existencia del ser humano, de la naturaleza, del Universo, de la Materia, de la realidad toda. El ser humano hace lo que puede hacer de conformidad con su ser (forma de vida poseedora de neocórtex): pensar, investigar, conceptualizar. Cuba: 1) ha sostenido la contradicción, sobre todo con el imperialismo estadounidense (“guerra fría”), cuyo sentido primordial ha sido acelerar (y asegurar) el progreso de las fuerzas productivas: el desarrollo de la ciencia y de la técnica, la maquinización del proceso de reproducción (desalojo de trabajadores del proceso productivo y automatización mucho más amplia de las diversas esferas de la vida); 2) la “emulación” no tiene la fuerza de la “competencia” (si ese sistema socialista se ha movido, se debe al “bloqueo” y a la acción constante de la contrarrevolución –la “lucha de clases”): una vez que el proceso de desarrollo material ha llegado al punto autónomo de no retorno y a los umbrales de su concreción (el robot sapiens), el modelo socialista de resistencia de la Isla ha cumplido su función, se ha agotado; Cuba debe, por tanto, ingresar en el torrente planetario no cruento de los cambios evolutivos a través de los cuales hoy se completa el proceso de desmontaje del sistema capitalista; y, 3) la vida va al comunismo, en dicho rumbo Cuba ha jugado el papel de puente (la transición socialista): su presencia y actuación están justificada (han constituido una determinación, un modo de ser de la realidad). Si el viejo continente tuvo al pueblo más maravilloso de la historia: la ex URSS y su Campo (al menos en los primeros 30 años de esa experiencia), el Nuevo Mundo lo tiene a Cuba (a sus conquistas y a su ejemplo). Ese segmento humano generoso, bueno y sus dirigentes han reivindicado a la humanidad: a aquel sector de ella, que cree en la verdadera libertad (actuación racional en el marco de objetivos de equilibrio y progreso material/espiritual de la sociedad toda); no se ha doblegado ante el capitalismo y el imperialismo, han mantenido encendida la flama de la revolución y el socialismo; ha realizado el interés, que en otros pueblos y sujetos únicamente yacen como utopía; ha sido valiente y hasta galante su resistencia, por lo cual hay que agradecerles: por su dignidad, coraje y decisión. Pero ahora, Cuba debe modificar su rumbo a su interior y fuera de él. No se olvide, que en algún punto, en cierto momento deben encontrarse el desempleo y la vagancia generalizada con el sistema automatizado de producción; será el instante en el que
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    102 tenga ocurrencia laúltima lucha en el seno de la especie, mediante la que se elimine el carácter privado de tenencia de dicho sistema. Guantanamera, guajira guantanamera… Yo soy una persona sincera, de donde crece la palma… (Ritmo cubano; letra de Don José Martí). Cuba ha sido un pueblo sano, envidiablemente alegre, que como los griegos clásicos: ha demostrado “debilidad por la belleza”. El “capital” deplora el Arte: tiene debilidad por la riqueza (aunque invierte en muchos de sus productos, incluso ambienta con ellos sus mansiones y sus templos de explotación: las fábricas); empero, en ese sentido expresan una determinación unilateral y abstracta por venir: del modo de ser de la etapa superior humana. La poderosa ideología practicista de la derecha: el “pragmatismo” en cuanto narcótico persuasivo. En Bolivia la derecha ha dicho: “¡Hay que trabajar!, ¡de Asambleas no se vive!; ¡hay que trabajar!”. Imposible decir lo contrario; pero se trata de una “verdad a medias, interesada”, que debe ser desmotada en su engaño por la crítica (su “efecto de verdad” –M. Foucault-; su ser-legitimación –J. Habermas-; su atmósfera hegemónica –M. Unda), o sea: “por la mostración de las categorías que expresan la esencia” (dixit E. Dussel). 1) Por una parte: el trabajo se convierte en bienes y servicios reales, que sostienen la vida; 2) por otra: no todos trabajan (plusvalía); luego, los que no trabajan propalan el argumento. La historia en la actualidad se realiza por vía intermedia para desazón de comunistas, socialistas, actores de izquierda de pensamiento radical, así como de los diletantes del liberalismo fundamentalista. La historia cuasi se ha autonomizado: de forma necesaria marcha a espaldas del “ser ´consciente´”, a través de su acción realiza su designio; la humanidad va hacia adelante de forma progresiva: su intelligentzia, su sistema de gobernanza, no obstante, maniobran ciegos, perdidos. La direccionalidad histórica (lógica), que es inmanente, en tanto simple bosquejo, fue delineada, remarcada, de forma clara y definitiva, por la acción política del proletariado (el pensamiento de Marx, la estrategia y la acción de Lenin, el socialismo y el imperialismo social); a consecuencia, la humanidad está dotada de sentido, y la noción sobre los cambios necesarios ha sido legada por el proceso político-revolucionario precedente en forma cualitativa a las generaciones que vienen (en esa consideración, por ejemplo, Foucault: no tiene razón cuando asevera que el futuro es múltiple, que no está escrito, que no se lo puede presuponer); su objetualización es tarea de los movimientos neosocialistas. Si el capitalista debió recurrir a la máquina para competir con sus congéneres, destruirlos, incrementar sus retornos y hegemonizar en el mercado (contradicción al interior de la clase capitalista), con lo cual empezó a matar al trabajo, tuvo que hacerlo también frente a la presencia retadora del trabajador (lucha de clases: tradeunionista al principio, luego por el sentido de la historia), a continuación con el socialismo de la ex URSS y su Campo (lucha entre sistemas económicos diferentes), posteriormente lo hizo con el socialimperialismo soviético (refriega intercapitalista por el dominio del mundo). En todas esas refriegas se incrementó la mecanización en el proceso de producción, con lo cual se ha sacado al trabajador del proceso; pero sólo hay capital allí donde hay trabajo; como consecuencia, en relación directa: mientras más saca el capital al trabajo de la historia, en igual proporción se saca a sí mismo de la vida (“los contrarios son anulados en conjunto”: “termina el modo de producción fundado en el valor” –K. Marx: Los grundrisse). Por tanto, las conclusiones son: 1) si bien es cierto que Cuba ha demostrado estar dotada de todos los méritos que se conjugan en el ser de un pueblo revolucionario (ser humano de nuevo tipo), hoy debe acercarse al conjunto: “occidentalizarse” (y la tecnología, la mujer y la juventud, son sus artífices); 2) en verdad, hoy por hoy, al interior del flujo de la historia, los extremos no tienen cabida, todos los procesos deben acercarse, confluir en el centro, puesto que ésta es la manera en cómo la humanidad se apresta a cambiar de forma (siempre mediatizada por la operación de la “ley del valor”); 3) el proceso va hacia la
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    103 “equivalencialidad” (Dussel-Peters), osea (según el tan criticado enfoque etapista lineal), hacia la pérdida total de la “esencialidad del trabajo”: que el ser humano se libere de él, y se concrete a “conocer y a dominar a la naturaleza” (K. Marx); régimen “democovivencial” a eclosionar, previa la instauración de un momento transicional hedonista, En lo concerniente a Obama, magra su tarea: terminar como emisario del poder imperialista. Este afroamericano como ahora se dice (y no porque viva en EU, sino porque reside en el continente americano, pues, estos gringos pueden ser lo que quieran, pero no por eso tienen el derecho de “robarnos el nombre”: adjudicarse la denominación de todo el Continente), es naturalmente un individuo desclasado (empero, su elección y su actuación precisamente connotan a la vez la ley: el acercarse necesario de todos los procesos humanos al centro, en este caso: por parte del imperio más rabioso). Quizá en el fondo, en sus “fibras más íntimas”, esta persona mantenga resentimiento sobre los gringos: respecto de esa raza blanca maldita, desteñida, insípida, que afectó a sus ancestros, pero que por su situación y posición ideológica, no puede sacar la uñas como lo hicieron el gran Malcolm X o Muhammad Ali. En Argentina este señor va a ser abucheado por un sector del pueblo (no por todo el pueblo, pues, la llamada “´clase´ media” actúa siempre en coherencia: vota por la representación política del stablishment [el estrato de ingresos medios, cuando bonanza, se vuelve reaccionario; cuando vaca flaca se torna “revolucionario” {es por dicha razón que la derecha liberal tampoco puede radicalizar la gestión de gobierno: tiene que actuar por vía socialdemócrata o tolerar al neopopulismo}]; en el caso: contra el kirchnerismo, y una vez que el “populismo radical” arregló los efectos negativos para el pueblo del “corralito”, al poder argentino ese sector ya no le sirve): repudio en el que se concentre el recuerdo de todos los crímenes realizados por los caudillos gringos, de los cuales Obama es su personificación de ocasión (no obstante, no hay conformidad: estos criminales han cumplido, todavía lo hacen: un papel determinante y necesario en la historia). Esta black couple termina su mandato como auténtica “cabeza de turco”. Quito, 22 de marzo del 2016.
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    104 EL CUENTO ESEDE LA DEMOCRACIA, DE LAS LIBERTADES, DE LA PROPIEDAD. Aparte las propuestas categoriales gramscianas (principio de la política: gobernantes y gobernados; nuevas determinaciones del Estado; sociedad política/sociedad civil; hegemonía, etc.) y dusselianas (ideología “gestaltista” de los “campos”), en las presentes, espontáneas, cavilaciones sobre el sistema social, se reasume los desarrollos teóricos clásicos bethelheimianos-althusserianos-castellsianos de la “metáfora del edificio” (totalidad con determinación: condiciones de desarrollo material, estructura económico-social, superestructura jurídico-política y formas de conciencia social), como la conformación nocional, en tanto representación cabal del “objeto político” de corte maquiaveliano: “lucha de clases por el poder del Estado para conservar o transformar la sociedad” (se mira, a la vez, la tópica, con algunos avances pre conceptuales de formulación personal). 1.- TEORIZACIÓN SOBRE LA POLÍTICA. 1.1.- LA REGIÓN POLÍTICA. El principio (histórico-real) abstracto, no desplegado de la “política” en las formas comunitario-primitivas de insipiente desarrollo material (cooperación para permear el proceso de sobrevivencia humana en el marco precario de conocimiento y desarrollo instrumental) lo componen la dualidad: “coordinadores y coordinados”27 . Concretización del proceso político: la totalidad diacrónica; el sistema histórico de contradicciones (Kopnin): a) Contradicción en potencia: en las formas “equivalenciales” primitivas –“época común”- (precario desarrollo de las fuerzas productivas, relaciones de colaboración, según status de indiferenciación social) se halla en germen la paradoja entre “coordinadores y coordinados”, antinomia que perfila la tendencia hacia la “dominación”; contradicción abstracta, no desarrollada, que refleja la necesidad administrativa de otorgar coherencia y cohesión al grupo, para garantizar el proceso de “reproducción natural”. b) Contradicción real: “coordinadores y coordinados” solamente instituyen la verdadera contraposición (la de “gobernantes y gobernados” gramsciana): dominadores y dominados, con el advenimiento del status de la diferenciación social (aparecimiento del excedente, de la división social del trabajo, de la instauración de la propiedad privada, como efecto del desarrollo de las fuerzas productivas, de las guerras intergrupales, en el marco del recién emplazado proceso de “reproducción social”); en este ambiente se instala la superestructura, la esfera de las relaciones políticas: la lucha por el poder. 27 Esta forma de estructuración y regulación, es el régimen que reaparecerá en la primera fase de la forma humana similar (comunismo), instalada para entonces en el futuro, contrariamente sustentada en un nivel muy alto de gestión y de progreso de las fuerzas productivas: el socialismo.
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    105 c) Multilateralización dela contradicción: las relaciones políticas, concretas en su origen, alcanzan a grupos relacionados por geografía, idioma, vida en común y se tornan multilaterales y abstractas; se instituye el Estado y la organización jurídica; en efecto, aparecen las clásicas funciones represivas y las técnico-ideológico-administrativas, inherentes a la operación de dicho aparato. El desarrollo del capital crea un sistema de reproducción mundial y tiende a forjar entidades político-jurídicas de esa dimensión (el aparato estatal transnacionalizado: ETN -William Robinson), para la gobernanza de orden geopolítica.. El objeto de la ciencia política (la cual aparece y es válida solo para el período clasista de la humanidad) constituye el sistema de relaciones de confrontación frente al propósito de conservar o transformar un orden (es obvio, que este fenómeno tensional se desplaza a todas las esferas de la vida: el micropoder –M. Foucault). En consecuencia, la “politología” como ciencia, no aborda la “administración pública” (el Gobierno, sus aparatos: el Estado), o sea, el inocente proceso de guiar a la sociedad y a sus organizaciones hacia el “bien común” (Aristóteles); pues, los personeros que se ponen al frente de la gestión gubernamental (representantes del poder, miembros del poder u ocasionalmente: sus adversarios) aunque han llegado a su sitial de conformidad con el rito burgués de las elecciones, todos tienen sobre sí la “espada de Damocles” inherente a las normas coercitivas del “poder constituido”: la Constitución (que garantiza la propiedad privada) y su derivación legal, o sea, la voluntad del poder. En suma: la política, como “objeto real” (la substancia material de “lo histórico”), bien se sabe: aparece en las formas sociales clasistas: esclavismo, feudalismo, capitalismo; la política como “objeto teórico” se corresponde con ese substrato ontológico y se supera con la consumación del mismo; la política –como ciencia (“lo lógico”: estructuración subjetiva de la regularidad histórica), en el marco de la perspectiva marxista- es la teoría de la “lucha de clases”. Ahora bien, existen varias ciencias que son propias de los sistemas clasistas (y del modo de reproducción capitalista en específico) como la Psicología, la Economía Política, la Politología, la Sociología, que teorizan y propenden intervenir sobre las anomias (respecto de las “prácticas significantes” -M. Castells. E. de Hípola). d) Ruptura de la linealidad: la “´democracia´ socialista”. e) Reversión desconcretizadora: la hegemonía de la ciencia y de la técnica (sobre el zócalo de la confrontación interburguesa en el mercado: la competencia, y de la “lucha de clases” y entre sistemas de reproducción: trabajo/capital, capitalismo/socialismo) anula la contradicción entre los momentos antitéticos de la ontología social, con la abstracción del trabajo (automatización) y de la propiedad (equivalencialidad), en la superación de la determinación de la “escasez” (postulado lógico del edifico ideológico –justificador/legitimador- de las creencias de la “teoría” económica neoclásica), como momento histórico inserto en el proceso de “reproducción robotizada”: la “democovivencia”. En el ámbito de la formulación conceptual de la tópica de la Política, según la consideración en desarrollo, como campo conceptivo “debe registrar, de manera reflejamente dinámica y teóricamente consecuente”, la trama de relaciones objetivas de la “sociedad” (nominación –sociedad- que toma de modo exclusivo el segmento humano en la historia, cuya forma de reproducción es la burguesa –H. J. Krahl) y su movimiento; en verdad, la Política jamás puede ser definida en sentido funcional abstracto, esto es, como el quehacer supraindividual, que busca tornar felices a los demás (“el arte de gobernar”), porque entonces ya no se estaría hablando de “política”, sino de un simple servicio humano administrativo, llevado a efecto en el interior de un grupo sin diferencias. La Política “es la expresión concentrada de la economía” (Lenin); su dominio intelectual y la actuación práctica organizada en su esfera, ha sido la fuente de la transformación social. La Política –en su determinación factual: su praxis- se deriva de la Economía lógica e históricamente (“se constituye en relación con ella”); dicha “región” encuentra su razón real (objeto) y teórica (abstracción) fuera de sí misma: de su esfera particular compartamentalizada y positivista, en la contradicción económica determinante: propietarios y no propietarios de medios de producción; antinomia –en su proceso
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    106 reproductivo-, de lacual se desprende una nueva condicionalidad: la dominación. Esta Ciencia, constituye –por tanto- saber derivado, pues, no se explica por sí misma. La Política, como práctica y como “ciencia”, debe dejar la esfera de los hechos fácticos tan pronto como la abundancia de bienes de procedencia exógena al trabajo humano (en la “sociedad robótica” -comunista) supere la realidad de la noción cognitivamente fundante, malintencionada burguesa de escasez (“La insaciable codicia del capitalismo transformada en un atributo de la naturaleza humana...” –A. Shaikh) y torne innecesario todo tipo de dominación supranacional y de push geopolíticos (paradójicamente, el proceso de reproducción ampliada del capital promueve el despilfarro de recursos -de productos en el consumo-, que contrasta con la tesis de la optimización de factores en la producción); propiamente: la base de ésta, o sea, los ciclos económicos, la crisis, la pobreza, la enajenación y sus consustanciales “contratendencias dilatorias” (M. Nicolaus). Dicho sea de paso, en análoga forma, el sistema como tal: el capitalismo (el imperialismo yanqui, los halcones de Washington) hasta el presente (inicios del siglo XXI) ha afectado a la humanidad y a la naturaleza, pero paralelamente ha cumplido su misión histórica, en el sentido en el que ha realizado la tarea para la que existe: “crear la base material del mundo nuevo”, se quiere decir, que ha desarrollado las fuerzas productivas intensamente, en cuanto sistema de la “febril acumulación”. En adelante el modo de vida burgués se vuelve perjudicial para el género y el medioambiente, puesto que, aunque desarrolla la fuerza productiva moderna: la ciencia, el progreso material, en cambio, se torna marginal (rendimientos decrecientes), debido a que han pasado a prevalecer los sectores de la especulación financiera, el desarrollo de actividades suntuarias. etc. El capitalismo, por tanto, se ha convertido en un sistema que está demás en el mundo, que oscurece la inteligencia, que molesta. Cuando el “trabajo productivo” incline su cerviz, la ciencia Política habrá de convertirse “en la representación de algo sin representar” (K. Marx), como una forma histórica de concebir la realidad, que ha perdido su substrato real (“Los economistas marxistas reivindican el honor de ser la primera categoría de seres humanos de ciencia que trabajan conscientemente con vistas a la supresión de su propia profesión” -dixit E. Mandel). En esa dirección, la Política (la de la clase ascendente) ha detentado las premisas de su propia destrucción aún antes de que haya llegado el momento de su sustentación fáctica, puesto que ha propendido cómo entender la realidad óntica y procesal de replicación sistémica, de qué manera diseñar la estrategia de cambio, cómo ponerla en ejercicio, en qué forma eliminar las clases (la propiedad y no propiedad de activos productivos): la lucha de clases (la división social del trabajo), o sea, la esfera real y su conocimiento. La efectividad real de dicho rumbo está siendo dada como un fenómeno que precisamente ocurre “ante nuestros ojos”: la colosal revolución que vive el mundo; en efecto, la elevación cualitativa en el plano histórico-social lo ha producido la “Revolución de Octubre”, el socialismo de Lenin-Stalin, la “lucha de liberación nacional” y de carácter social en el planeta entero. La derivación del “salto” se expresa de modo objetivo como la entrada “en coma” del sistema burgués de reproducción de la existencia y su lenta agonía en la etapa transicional, en la que los “nuevos actores de la historia” –sujeto triádicamente expandido: los subversivos, los intelectuales y los ciudadanos: el pueblo llano propiamente dicho-, están llamados a desempeñar un papel destacado en la esfera global. El sujeto histórico que busca poner su impronta en el movimiento de cambio, al momento es de tipo “delta”. 1.- La categoría “subversivo” está conformativamente ampliada: se integra por el proletariado clásico (sus restos), por los guerrilleros, sediciosos y “terroristas”, y por los teóricos marxistas radicales militantes. 2.- De similar modo la de “intelectuales”: lo constituyen todos quienes cuestionan (deslegitiman ideológicamente) al sistema, los que se hallan en los gobiernos progresistas (J. Posadas), quienes proponen modelos de política alternativos al neoconservador. Y, 3.- ocurre de modo análogo con la categoría “ciudadanía” (en términos posmarxistas y oficiales: “sociedad civil”): lo componen los movimientos sociales, políticos, de las reivindicaciones sectoriales y la población descontenta movilizada espontáneamente, “sin dirección” -sic-, en rebeldía.
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    107 1.2.- ESTADO YPODER DEL ESTADO. 1.2.1.- ESTADO. No es la apreciación del Estado “como una persona aparte”, la apropiadamente gnoseológica; pues, el Estado no es más, que un segmento de la sociedad (grupo de personas al frente de ese conjunto de aparatos de vigencia estable, que lo accionan en función de su carácter dado) encargado de realizar la superestructura: coadyuvar en la reproducción del orden (N. Bobbio). Strictu sensu, en el proceso de funcionamiento social, la idea de sí, debe corresponderse con su equivalente operativo y realizarse en la condición de “materialidad compacta”: el fragmento económico dominante prevé imponer orden en el sistema y en el proceso de su reproducción, en el seno de este derivado de sustentabilidad; como efecto, debe configurarse de forma colectiva y dotarse de la institucionalidad, para tornar efectiva la supremacía; esa forma de organización, es el Estado (el sustento material de la relación de dominio [de similar modo como el “capital” {el “trabajo pasado”, cuando el trabajo se ha vuelto también él una mercancía} es un medio que sostiene una relación económico-social, el Estado lo es de la de dominación]). Estado (no en su consideración funcionalista convencional: “población, territorio, gobierno y soberanía”; “Sociedad políticamente organizada”; o, “representación organizada de la sociedad civil”): aparato especial: Constitución, leyes, funciones y otros órganos de la dominación, en cuanto reificación de la nocionalidad del poder (verbi gracia, el poder se vale de él, para mimetizar sus acciones non santas: el Estado es un “ente ficticio”, pues no tiene ni conciencia ni voluntad, por tanto, no puede ser llevado a la cárcel si “comete” un delito [la expresión: “crimen de Estado”, es una huera fetichización]; luego, la Política no se ocupa del Estado, sino de la “lucha de clases por el poder -del Estado”). El instrumento, el aparato, la materialidad Estado, ha sido siempre propiedad del capital), de los empresarios privados (no es el lugar del forcejeo entre sujetos, de decisiones que se dictan y operativizan a través del él, en función de la correlación de fuerzas y de la capacidad estratégica); incluso de los que se hallan alejados de él (pequeños y medianos negociantes) asumen que en el plano internacional, los Estados deben pelear por sus intereses en su guerra con similares. Ahora bien, el Estado se constituye por razones de necesidad de la reproducción histórico-material de los sistemas diferenciados, internamente enfrentados (de modo particular: del capitalismo). En el marco de la perspectiva, el fragmento de la sociedad (denominada –equívoca, abstracta y machaconamente por la “Sociología Política” moderna- “sociedad política”), que representa en el Estado a la sociedad total (denominada –errática, mundial y tozudamente- “sociedad civil” [En el capitalismo {y en todo conjunto humano escindido} la “sociedad política” es einsteinianamente determinada, mientras que la “sociedad civil” es heisenbergianamente indeterminada]), constituye, en efecto –como descriptivamente alude Marx- el “resumen” de la sociedad en su conjunto: súmmum, de índole abstracta. Como formalidad institucional, del Estado se ocupa la ciencia administrativa. Sin embargo, en los hechos fácticos, este “extracto” social (segmento de la simple administración, puesto que las decisiones se toman fuera del gobierno y, dicho sea de modo más abarcante, del Estado –tres funciones o “poderes”) no constituye compendio indiviso de la sociedad en su totalidad, por el contrario: el mismo asume significación enteramente concreta, pues, comporta la representación nítida de clase, del sector de la sociedad que detenta –en el interior de ella- el poder económico-político (“despotismo del trabajo muerto sobre el vivo”), el cual se maneja ideológicamente en la comunidad cercenada en general, en el sentido en que oscurece el proceso real de explotación, así como el de la dominación. La división del trabajo a lo interno de la población entre actividades económicas (“reino animal del espíritu” -Hegel) y de la gestión, se la presenta de modo vacuo y pomposamente como “sociedad civil” y Estado. Además, se opone a un aparato (el Estado) la persona colectiva; no se repara en el hecho, de que la sociedad comprehende tanto a las personas que están y no en el Estado. A su vez, dicha nocionalidad desorganiza el sistema de las opiniones y opciones opuestas, y
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    108 promueve las aspiracionesespecíficas del poder, ornamentándoselas con apariencia genérica (“… la manipulación ideológica tiene como objetivos: a.- ocultar la violencia estructural; b.- legitimar la represión institucional; y, c.- deslegitimar toda violencia social contra el sistema.” –dixit G. Navarro J.). La Ciencia Política, por tanto, se halla penetrada también por doble naturaleza: es teórica y aplicada; conocimiento: doctrina oficial y contra oficial, y fáctica: diseño funcional conservador de la dominación, en un caso (el ejercicio de mando, que la clase dominante ejerce sobre el pueblo utilizando el Estado, por acción de individuos de “carne y hueso” –testaferros, gestores propios o sicarios-, para imponer su voluntad), elaboración de la estrategia y la táctica revolucionarias, en el otro. El enfoque instrumentalista del Estado (R. Miliband) está más cerca de la realidad, en complemento con la visión estructuralista (N. Poulantzas), puesto que el “funcionamiento” de las diferentes “regiones” de la esfera social sigue leyes (posición positivista). No obstante, al plantearse el concepto de Estado como “simple instrumento”, tras del cual se parapetan seres humanos con intereses y, en particular: una clase (según consideración dialéctica histórica); y, que los diversos aparatos que lo integran (Constitución, leyes, reglamentos, que se objetivisan en el sistema institucional, así como en el tramado de sus complejas funciones), además, no son neutros, sino que se hallan cruzados por la impronta de predireccionamiento dada por el poder que preestablece su carácter coadyuvante “para sí”, se asume que no solamente tiene que ser destruido, sino que debe direccionárselo de otro modo, para que cumpla perentoriamente tareas nuevas en la transición. En sentido socio-politológico, el aparato estatal constituye –por antonomasia- el instrumento de realización de la dominación (la verdadera relación superestructural): supremacía acumulada, poder pasado, institucionalizado, política de clase metadirigida, quantum de plusvalía asignado por el capital para coadyuvar en la sustentabilidad del status. Este fenómeno histórico jurídico-institucional sustantiva la base objetiva, dinámica, efectuación de las relaciones sociales de despotismo (el mecanismo ontológico de la “formalización de las relaciones de clase”: de su constancia, refuerzo y reproducción), en la medida en que se le calibra, refuncionaliza generacionalmente (en el orden burgués), según las necesidades coyunturales de la acumulación (los modelos económico, político y de operación); sus funciones más salientes son: “acumulación, legitimación y desorganización de clase” (O´Connor-Lojkine). En el plano histórico, el Estado en su condición inicial (tanto en su carácter de nación, como es el caso de la balcanización europea; en la índole de países [A. Moreano], verbi gracia: las repúblicas latinoamericanas, del Medio Oriente o las africanas; y, de las cuñas estatales empotradas en cuanto bases militares: Israel), constituye el sistema de aparatos geográficamente sustentados, “a través del cual se ejerce un conjunto de prácticas de dominación de clase”; verbi gracia: el Consenso de Washington abriga, como uno de sus propósitos, la “desestructuración del tejido social de América Latina”, en dicho cometido el aparataje estatal: la superestructura de los ETN, pasa a cumplir el papel de bloqueador de la organización del pueblo (“las instituciones de gestión económica y política en las neocolonias, se han convertido en franquicias del poder global”). 1.2.2.- PODER DEL ESTADO. “Teoría del poder” (poder: ejercicio de la dominación). En las “tres funciones del Estado” no reside el poder político (capacidad para generar decisiones e imponerlas mediante consenso o coerción -dominación), como es usual asumir; éste poder (el político) se halla afirmado sobre tres pilares: el poder económico (la propiedad del capital; capital: acumulación originaria y valorización –producción continuada de plusvalía y apropiación), la normatividad (la voluntad del poder económico convertida en ley: la Constitución, la sistemática jurídica y su institucionalidad) y el poder de la fuerza (el ejército, la policía, los Tribunales de Justicia, las cárceles). ¿Quién tiene la potestad de tomar decisiones y ordenar su aplicación (poder político)?; lo detentan los dueños del capital, amparados en la Constitución y en el sistema legal, con respaldo en la coerción armada.
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    109 “… determinar cuálesson los aparatos en que se concentra el ´verdadero poder de Estado´…" (Nervo, Adriano y Monseff, Renato. El Estado como institución. Una lectura de las “obras históricas” de Marx, 2008); realmente debería preguntarse sobre quiénes confieren ese poder a aparatos (aparato y poder plasmado en él –Estado-, lo cual no dejan de ser objetivaciones que tienen acción reificante), que parece que tuvieran por sí mismos ese poder en virtud de que por su diseño recogen el interés de capital (para dominar se debe tener con qué; el león tiene las garras; en el ámbito social está en el carácter de la Constitución, en las leyes y en los aparatos de la coerción, pues, éstas constituyen la voluntad del poder económico-político traducidas en preceptos y normas: ¿acaso en uno de los primeros artículos de la Constitución no está garantizada la propiedad privada?). En un arma, el poder –en potencia- está en la pólvora, porque alguien lo fabricó así; los miembros del gobierno lo único que hacen es apretar el gatillo de un arma que tiene poder y dirección previos, dadas por el poder económico. El Estado es un aparato especial, dotado de poder en potencia y previamente direccionado –como un arma de percusión a la que se le ha dotado de pólvora (poder) y cuya dirección al ser disparada va siempre a favor del capital-; quien lo dispara, en cambio, es el gobierno (Engels llama al Estado –capitalista colectivo- esa junta –personas que representan a la clase dominante-, que administra los intereses comunes de la burguesía; “esa colosal farsa montada para la explotación”), de manera que aparte las especulaciones del neoinstitucionalismo (La teoría de la regulación: R. Boyer). En la precisión: el “poder del Estado” reside en las manos de quien lo ocupa (acto), pero también en el carácter de su diseño (potencia), en su concepción implícita: la Constitución (el “Poder Constituido”) garantiza la vigencia de un solo derecho universal: el de propiedad, e instituye la norma y el aparato de la compulsión de su cumplimiento (al Estado: largo plazo, en momentos de estabilidad económica: de ascenso del ciclo, se lo pone a operar como simple árbitro, como “Estado policía”; mientras que en coyunturas de crisis y de ascenso de la lucha social, opera como “Estado represor”; o, en algunos caos: en cuanto “Estado bienestar/benefactor”). Ahora bien, el orden tiene continuidad más allá de los ciclos políticos, esto es de la coyuntura. En Chile, por ejemplo, se ha gobernado más de 20 años con las Constitución de Pinochet; en dicho lapso ha imperado la voluntad del poder “Dios mediante” los principios constitucionales, proceso en el interior del que se han sucedido gobiernos democratacristianos, mixtos, “socialistas” (Bachellet) y el neoconservador (Piñera); la Constitución –por tanto- es parte fundamental del sistema reificado de aparatos del poder político, la que da sincrónicamente continuidad al orden. En ese marco se insertan, tanto los partidos políticos como la burocracia (y al llegar a término la necesidad y eficacia histórica de la representación política del capital, pasan a cumplir ese papel uno de los aparatos de la “sociedad civil”: los medios de difusión masiva). Los primeros, representantes del interés del capital (o del trabajo) para alcanzar las posiciones de la administración gubernativa a través de las que se concreta el poder: se hacen efectivas las decisiones; la segunda, constituyen la “mano de obra”, los obreros en las instancias de la administración (el gobierno). Los poderes financieros copan, por interpuestas personas (gerentes contratados de la gestión púbica) o por propia mano (“directamente los patronos en el ´poder´”) como empresarios-funcionarios, los aparatos de gobierno (de ejecución de las decisiones): FMI, BM, los gobiernos de los Estados imperialistas, los congresos, los bancos centrales, los ministerios de hacienda (el esquema se reproduce in miniature en los Estados fantoches neocoloniales); es por ello que las medidas que se aplican a través de estos organismos son siempre de protección del capital: salvatajes trillonarios, préstamos, reducción de impuestos; mientras que el otro frente de la política económica descarga la ineficiencia, la corrupción, la mafia y la avaricia empresarial sobre la población; las medidas usuales son: desmontaje del “Estado de bienestar/benefactor”, “ajuste estructural”. Si se tiene la impresión, de que en el aparataje del Estado y en sus personeros reside el poder político, se debe a que los mismos se rigen por la Constitución y las leyes (uno de los
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    110 frentes plasmados delpoder político), y por cuanto todas las plazas directivas de la administración pública se encuentran cooptadas por representantes del poder económico y consecuentemente del político: la burocracia y la intelligentzia (es evidente el hecho de sólo se puede tomar decisiones sobre algo que se tiene en propiedad). Si bien el gobierno estadounidense es un subsistema de la “colosal farsa montada para la explotación”, pues, está puesta para sostener el proceso de acumulación capitalista, los grupos económicos que operan tras bastidores de republicanos y demócratas, se pelean con el fin de acceder al gobierno e inclinar la balanza a su favor, en el seno del objetivo abstracto de reproducción de todos ellos. La noción de Estado se inscribe en análoga determinación paralógica (“Estado” y “poder del Estado”), o sea, del instrumento poseedor de poder implícito (potencial), espejismo que le hace pensar como persona (“Del mismo modo como Marx deshizo el fetichismo de la mercancía, o sea, la apariencia engañosa de una vitalidad y de una autonomía que se adhiere a la mercancía misma contra el ser humano –sic-, deshizo también el fetichismo del Estado, esto es, la autonomización de la personalidad del Estado contra la sociedad” –Adler, M. La concepción del Estado en el marxismo). El “poder”: no es “una relación social que está en todas partes”; el “poder” (estructural o por delegación) es, más bien, un instrumento inmaterial de la imposición; el ejercicio del “poder” (capacidad de decidir y ordenar –normar y prescribir) tiene lugar en el marco de una relación de propiedad o de autoridad abstractas. Es a partir de dicha componente ontológica, en su movimiento (técnicas y tácticas de dominación), cinetismo de intereses depositarios de la supremacía, que el poder se expresa como “lucha de estrategias, desarrollo de tecnologías de dominio y resistencia, en el seno del cual se producen nuevas ´realidades´, es decir, el poder es productor de saberes, formaciones discursivas y campos de visibilidad”, “criterios de verdad” (M. Foucault –“quién piensa más en cómo funciona el poder, antes que sobre qué sector lo posee”). Esto es, cómo para concretarse el “bio-poder” debe hacer intervenir a todos los individuos, configurarse como instituciones y penetrar en todos los intersticios de las relaciones sociales (la microfísica o los contrapoderes compensatorios), producir e internalizar saberes que configuran la subjetividad actuante en los “aparatos de encierro” (escuela, fábrica, cárcel, panóptico, medios de difusión), en las sociedades “disciplinarias” o “de control” deleucianas. 1.3.- EL GOBIERNO. El poder no solamente es nominal, actuacional, procesal, como lo pone M. Foucault y la mayoría de los exponentes de la teoría neocrítica de la sociedad (qué puede influir y ser influido, en función de la correlación de estrategias y de fuerzas –conocimiento-poder- en la trama de relaciones sociales); pues, para existir y realizar su designio, el poder debe disponer, ante todo, de materialidad (real: medios de producción; conceptiva-diseñadora: cerebro e intereses; operativa: Estado o aparatos [incluso la ideología debe ontologizarse en aparatos para tornarse eficaz –L. Althusser]): capital y posesión efectiva, institucionalidad y demás objetualizaciones (militares, policiales, tribunales, cárceles), e individuos concretos (podría decirse de modo abstracto: sujetos ya constituidos, poseedores de diversas densidades de poder). El gobierno es sobre todo una instancia administrativa pública: en ella no reside el poder político real; es la operatividad de ese poder. Consiste en la institucionalidad (objetivos, agenda, estructura orgánica, manual de funciones, procesos, recursos) encargada de ejecutar las directivas que emanan de la “cumbre estratégica” del capital, para manejar el escenario parcelario (y efectivamente global, a través del sistema de gobernanza de la multilaterales, Bilderberg, La trilateral) de su reproducción. Este grupo de entidades detenta diseño normativo jurisdiccional (Derecho constitucional: formas de organización del poder y Derecho Orgánico –Derecho neoconstitucional en el Ecuador); en su interioridad, la misma se halla hegemonizada: aparece ante la población con autonomía (“legitimaciones” -J. Habermas), pues, sus programas (de Gobierno) proyectan la imagen de estar desligadas de los intereses de los empresarios, que, más bien, opera en coherencia con el interés general.
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    111 Las decisiones devienenoperativas en los aparatos de gestión: el momento de simple ejecución de órdenes: la administración de la “rex pública”, desplegada en las denominadas “funciones del Estado” montesquiuanas (“la distribución equilibradora del poder entre las fracciones de la clase dominante”). Para mantener la credibilidad, este aparataje debe actuar de manera legitimadora a través de las “políticas sociales, asistenciales y de control social” (J. O´Connor): la apariencia de relativa “autonomía del Estado”. La “burocracia política” compone los agentes del tramado de la dirección/acción del poder; y, la de “carrera” son las ruedas a través de las que fluye la operatividad con la cual se objetualizan los designios del mando. El “patrón” del gobierno, es el poder económico/político. Todo gobierno se instala sobre condiciones dadas (el sistema capitalista y sus estructuras, tanto objetivas como subjetivas [en este último caso: el pensamiento {“imaginario” -sic} realizado, junto al programa oculto de modelación de la conciencia procedente de la hegemonía del stablisment]); en realidad, no se puede salir de esas coordenadas (ataduras: la regularidad histórica) por vías, que no sean las revolucionarias, las que pretenden vulnerar el poder oficial, para iniciar el proceso de cambio. Sin embargo, sectores de izquierda sostienen la creencia, que asumir el gobierno del Estado por vía electoral garantiza la aplicación del modelo de política económica anticapitalista, que la implementación de dicho programa construye la antesala, produce el presupuesto conducente a forzar o desembocar en la revolución (o, directamente: en el cambio de sistema). La impugnación histórica a este credo proviene de los hechos: Allende, Nasser, Bishop, Torrijos, Hoyos Rubio, Roldós Aguilera, Rodríguez Lara, Siles Suazo, Zelaya, Gadafi, Aristide, Lugo. En verdad, la realidad constituye las circunstancias que acotan la conducta de la voluntad: ésta llama la atención fuertemente, pone las “cosas en su sitio”, pragmatiza a los ilusionados (esta conclusión indica la correspondencia debida entre actuación humana y desplazamiento de la realidad a la que se sujeta [debe] la voluntad: el entusiasmo es terrenalizado, esto es, puesto en la dimensión [escenario realista], que ensambla con los hechos necesarios). Este orden responde a la realización de la necesidad histórica, cuya determinación más abstracta, es su substancia progresiva; es en ese marco direccional inmanente (“lógica”), que se sobrepone: acopla, redefine o acomoda, toda intención voluntariosa de la conciencia del sujeto que encarna el porvenir o de sus portavoces doctrinarios y/o pragmáticos. Se alude como ejemplo Venezuela (ariete del ariete: de América Latina). Al promediar el segundo decenio del siglo XXI, Venezuela conforma una situación humano-histórica sui géneris: el “poder político” se halla dividido entre la población y el poder económico (“… la representación popular en el gobierno –sic- se enfrenta al poder económico-político…” -la locución de E. Jaua, deja entrever la situación). En dicho país, el capital, integrante fundamental de la trilogía del “poder político” (poder económico [el “poder ideológico” le es implícito]: 1.- propiedad privada del capital, 2.- la Constitución [la voluntad del poder del capital convertido en preceptos constitucionales y jurídicos] y 3.- el Ejército/policía [el “monopolio de la fuerza”]), existe y sigue en manos privadas (la “revolución” no ha podido amputar la principal pata del poder: el económico, la propiedad del capital). En Venezuela, el poder económico-político continúa en el capital (de allí el boicot económico, como ocurriera en Chile de Allende [la derecha tiene un nivel de acumulación, que le permite pararse meses enteros: dejar de producir y usar abastos almacenados o importarlos; la población, en cambio, vive al día; dicha acción conspirativa crea y/o fomenta el descontento, estratagema que forma parte de un bien urdido plan, mediante el cual los mass madia deslegitiman al gobierno]). El mea culpa de modo inmediato prospectivo se desata: la corriente social adversa al capital “… no puede mantenerse en la ´guerra de posiciones´, cuando vamos a tener a todos los poderes financieros europeos, a buena parte de los aparatos del Estado, de los poderes oligárquicos del País, en contra” (dixit Pablo Iglesias -Podemos). El capital: su propiedad, deviene inmediatamente poder político, es decir, la potestad de tomar decisiones e imponerlas (es por eso, por lo que la burguesía –actor minoritario- puede conspirar: Capriles, Falcón, López y Cia., en Venezuela).
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    112 El subconjunto humanovenezolano está (económico)políticamente fracturado: un segmento levemente mayoritario de la población ha llegado al gobierno (“poder” administrativo) del Estado; una vez en él, ha redactado una nueva Constitución (ésta, ya no representa la voluntad del capital convertida en principios [como el Derecho, ya no es el derecho del más fuerte trasmutado en ley], sino el designio de la historia y del 51% del pueblo venezolano), el “brazo armado de la burguesía” (el Ejército) en los push interburgueses transnacionales y “los perros guardianes de los ricos” intra“nacionales” (Policía: represor de la “sociedad civil”) han sido cooptados por dicha mitad poblacional (los militares, que en una situación constituida de poder como es la burguesa garantizan el orden sistémico, en la Venezuela chavista o Bolivariana asoman como parcializados; se dejan oír la protestas del capital o de sus voceros, de que las Fuerzas Armadas se han vuelto deliberantes y desobedientes). El Partido Socialista Unido de Venezuela no puede “construir” el socialismo (la supresión de la propiedad privada), porque su contendor controla el principal eje del poder político (es dueña del capital), y goza a su favor del poder externo yanqui, de la población burguesa y de la desclasada interiorana (a esa situación se la designa coloquialmente como “empate técnico”, puesto que tampoco la oligarcoburguesía puede volver a imponerse, aun si se desplazase del gobierno al sector denominado “chavista” [Lugo en Paraguay y Zelaya en Honduras llegaron al gobierno, pero fueron depuestos por el poder real {no son los casos de Brasil, Argentina y Chile, pues allí el poder –la historia- necesitaba de la izquierda}; en Ecuador se gestó una intentona de “golpe de Estado” y de magnicidio al presidente Correa; empero, gobiernos todos éstos, que se manejan con pinzas, que van a tientas]). 2.- REFLEXIONES EN TORNO DE LA DEMOCRACIA. Dicho orden se origina en Grecia, al interior del esclavismo. El término aparece directamente en la astucia (en la creatividad, en la inteligencia, en la excelencia) del recién constituido poder de clase, para desempeñar el doble papel ideológico y político de cohesión y estabilidad de dichas comunidades, que permitan el manejo administrativo de la colectividad en ejercicio, en función de la reproducción de un solo interés. Noción de índole prospectiva burguesa, luego, inscrita en su naturaleza enajenante, de concreción imposible y, por lo mismo, inductora del sometimiento a la Fe: la eterna aspiración, que constituye su eficacia aparejada. Omnipresente noción “democracia”: fetichismo intrínsecamente persuasivo. Democracia: “… dictadura perpetua del gran capital”; “valor burgués”, es la forma en cómo el poder se organiza para explotar y concentrar la riqueza. Régimen inmanente de los sistemas clasistas; alcahuetería del poder; su función es legitimadora de la dominación y de reproducción de la diferenciación social (“El sistema democrático es imperfecto, pero es el mejor que existe”, “Los males de la democracia se curan con más democracia”: son algunas de las letanías de la intelligentzia pretoriana del stablisment). Siempre que haya política (necesariamente en el marco presente de una comunidad escindida –asimetría económica) habrá democracia: su otra cara, su alter ego; toda vez que, de existir democracia, en ese grupo humano se ejercerán formas efectivas de dominación. Ahora bien, la dictadura es la imposición de los intereses de la minoría sobre la mayoría, sobre la negación de los derechos, las garantías y las “libertades” (¿libertad individual o bienestar de la colectividad?). Pero, para el poder democracia o dictadura da igual. “La diferencia entre ´golpe de Estado´ y constitucionalismo o procesos electorales existe únicamente para el vulgo; para el poder, en ninguna parte del mundo eso es fundamental”; y, para ellos, los golpes constitucionales son otra forma de ejercer la democracia (Paraguay, Ucrania, Brasil). Dictadura y democracia no están en contradicción porque son lo mismo: la democracia es dictadura encubierta de la clase económico- políticamente dominante (debe insistirse: eso es el bipartidismo yanqui). El “objeto” detrás de la “democracia” detenta carácter históricamente condicionado. El hecho revela, que la forma “democracia” de un régimen está asociada únicamente a determinadas fases de estructuración y funcionamiento humano: los sistemas estamentales y
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    113 el clasista (incluidoel socialismo, como primera e imperfecta etapa del comunismo [dicho sea de modo incidental: casuística socialista {en la ex URSS y su Campo entre 1917 y 1956 –se incluye a Cuba}, que entró en la escena histórica como designio de la voluntad, jugó su papel en ella, que luego salió, para permitir que sea la “competencia” la norma que continúe y complete el desarrollo de las fuerzas productivas]). La democracia es el régimen a través del cual se mantiene un sistema antagónico en bien de la minoría con apoyo de la mayoría (este poder proviene de la determinación económica, puesto que a la democracia no puede regionalizársela: económica, política o social). En sentido histórico, la democracia es el régimen puesto por la necesidad histórica para generar la organización y el orden de operación de un colectivo escindido, de división del trabajo entre gobernantes y gobernados, base superestructural del proceso progresivo prometeico. La formación del ente de gobierno, en cambio, se establece a través del pronunciamiento de la totalidad poblacional para nombrar la representación integrada por un grupo reducido, que torna operable el ejercicio de gobierno. In abstracto, la democracia, según N. Bobbio, es el “conjunto de reglas, que permiten que las decisiones se tomen con la más amplia participación”. Ilusión: participación popular, planteamiento novelesco, demagógico. Para participar hay que disponer de condiciones materiales –y espirituales-, determinaciones que le son esquivas al pueblo, el que tiene que sudar el lomo todo el “tiempo” para subsistir (eh ahí la farsa de la “igualdad de oportunidades” de Friedman o de Hayek). Son las elites las que han podido participar, porque han tenido asegurada su reproducción material y han contado con los medios para cubrir los egresos que implica; además: por su posición estructural, se hallan preparados e informados. Para que el pueblo participe deben darse dos condiciones: poseer recursos para el sostenimiento (hallarse libres para participar y disponer de manutención para el participante y su familia); o que el desarrollo y acceso de y a la técnica, les permita participar sin necesidad de disponer de determinados. La participación real –en el sentido aristotélico- de la población, esto es, en política, solamente es posible en el momento en el que el desarrollo de las fuerzas productivas se halle tan elevado, de modo que la humanidad en su conjunto, se encuentre frente a la presencia de “un proveedor fuera del trabajo”: el sistema automatizado de producción, en ese instante se crean las bases objetivas para que se haga efectiva la tesis sobre la “democracia participativa”. Sin embargo, su ampliación y desarrollo –“empoderamiento”- (del sistema democrático), es la antesala de la disolución política del sistema liberal moderno, una vez que en su interior una parte de la sociedad se desconecta de la estructura unidimensional del empresariado multinacional y las ganancias, promociona su percepción crítica, forja nuevos procesos de vida y aplica a ellos el progreso de la modernidad: en el torrente socialdemócrata general del devenir humano, esto es, del incesante desarrollo científico-técnico y su. No obstante, la aplicación de esta ficción: la democracia, ha expuesto los límites de su realizabilidad, en cuanto sistema eficaz para la población. Su salida de la historia permitirá la entrada en ella del verdadero sistema de relacionamiento superior humano: la democovivencia. Al desaparecer la "economía": la producción por manos humanas sobre la abstracción del proceso burgués de la vida, se volatilizan los efectos de clase y los efectos de estos efectos: la política, la ideología, el Estado y -por consiguiente- la democracia (esta palabreja, en la concepción marxista de la historia, es un término huero; en un pueblo –demos-, que simplemente se “coordina” –socialista, comunista-, desaparece el “poder” –cracia-, sea que éste se derive de la fuerza, de la delegación o del consenso). En la coyuntura, la “democracia”, se reitera, como las sociedades por acciones en la economía preparan su autotransformación, en política constituye la antesala de la metamorfosis del régimen (contiene los supuestos ontológicos para que la acción del proletariado y su “bloque político” transformen” el status –Lenin: El Estado y la revolución). En efecto, así como al capitalismo le substituye el comunismo, al régimen democrático lo hace el democovivencial (todo poder se abstrae; nadie domina, ninguno está sometido;
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    114 pero, como esobvio, para el efecto debe producirse una colosal transformación en la humanidad: la salida del trabajo de la escena histórica; el sistema de automatización, por tanto, debe pasar a ser el modo –de vida: así como los seres humanos usufructúan, así son- de proveeduría, que permita el proceso de reproducción superior humana). La significación de la noción "democracia", a la que tanta importancia y exagerado interés se otorga y se pone en la actualidad por parte de tirios y troyanos, de modo que su trama de clase y su función político- ideológica se substrae e inclina su cerviz, para desempeñar el papel de fetiche a los amos consuetudinarios; precisamente esa entelequia histriónica y tramposa, esa ficción: ¡salta hecha añicos! En el más alto grado de desarrollo civilizatorio han desaparecido las condiciones propiciatorias del reclamo de la democracia como régimen de manejo político-administrativo; este nuevo tipo de colectivo, en la realización de tareas de reproducción material subvencionada, en el conocimiento y dominio de la naturaleza, la operatividad humana se adecua al principio de “ajuste mutuo” (“las leyes no son necesarias en una sociedad, donde ya las costumbres son eficaces”). No más gobernantes y gobernados, ni siquiera un orden de coordinadores y coordinados, como ocurriera en la época de Fidel Castro: simple “multitud” (Huntington) humana dotada de alta racionalidad, escenario en el que se ha confiado el ordenamiento y su sostén, a un software impersonal, independiente, aséptico, cuya tarea es plantear qué debe hacerse, asignar las unidades de inteligencia en las diferentes ramas de necesidades del saber objetivo, establecer horarios, sugerir resultados, siempre en materia del desarrollo de la conciencia. La democracia: es al sistema de mercado (la gestión por parte del poder, o por intermedio de sus managers, de los procesos de reproducción del orden); al socialismo: ¿qué forma de dirección le corresponde? Le es propio el sistema coordinador/represivo: “hegemonía” ante la comunidad en general y coerción sobre la oposición para con la forma infante superior de sociedad (superada esta oposición y la forma individual de propiedad, la dominación concluye –lo cual acontece, efectivamente, en la “sociedad” robótica, que es lo mismo que decir: comunista). Si en el enfrentamiento histórico en el seno de la sociedad entre pueblo y estrato dominante, con propósitos de sujetación de la plebe, surgió el sistema democrático, su discurso y la farsa de la equidad y libertad a ella asociadas, nociones hipócritas magnificadas en la forma burguesa de conexión humana; la nueva posición política debe negar dicho término, puesto que el mismo encierra una específica visión. “Democracia madura”, “desarrollada”: ¿la yanqui? ¡Farsa!. Democracias estables, elecciones primarias: maniobras para desmontar las organizaciones del pueblo, para que los partidos de la plebe sean anulados en los vericuetos del engorro proceso eleccionario, monopolizado por los recursos del sistema (malabaristas burgueses, dinero, medios de difusión, logística). Bipartidismo de la oligarquía, para fijar en el “imaginario” (sic) del pueblo llano, que hay diversidad, contienda justa, alternabilidad: Coca o Pepsi Cola (Republicanos y Demócratas); empero, “la misma porquería con distintos dípteros”. Republicanos y Demócratas comportan dos opciones, dos rostros con los que se juega el capital yanqui, como con esa moneda tramposa en la que en un sorteo al azar, al ser lanzada al aire siempre gana una opción, puesto que en ambas caras está una misma imagen. En verdad, los E U, son el prototipo de la dictadura perfecta. Cada clase (burguesía, pequeñoburguesía, proletariado) tiene su “ejército”: el partido político para hacerse con el gobierno. La clase no es unitaria, sus miembros se ubican en las diversas fracciones del capital (en el proletariado, los fraccionamientos son de método), ésta balcaniza de modo feudal su representación; sin embargo, existe un paraguas que los homogeniza, ya que como capitales tienen un interés común: la valorización (libertad –de empresa-, mercado, luteranismo/calvinismo –M. Weber). Es el orden: la construcción de la “política democrática” pone, en libertad (palabra entendida en sentido burgués: el arbitrio para actuar como se desee), en acción, a los diferentes intereses sobre base de la disparidad de recursos: el dinero se moviliza, crea condiciones asimétricas, de modo que son las opciones publicitarias que ponen un elemento de peso más sobre los resultados. Todo ocurre en “libertad”, en un marco de opciones elegibles para todos; no obstante, el hecho está amañado,
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    115 controlado, predirigido: lano democracia económica. Pero: ¿se trata tan sólo de la maldad tramposa, proterva del poder? En el hecho: ¿nada tiene que ver la realidad? ¿Es pura acción inteligente, maniobra efectiva, manipulación de los capitalistas y de su intelligentzia? ¿Es la tesis de la hegemonía gramsciana: la eficacia del “programa cultural” de la derecha, su voluntad creadora, que de forma ideológicamente innovadora consigue de manera reiterada el consenso colectivo? No. Del mismo modo que las “nuevas determinaciones del Estado” en la “sociedad civil” (sic) no está en lo que pertinentemente Althusser llama: “aparatos ideológicos de Estado” (teoría de la reproducción), sino en la política económica keynesiana, en este frente lo que parece simple mañosería manipuladora tiene como zócalo a las estructuras de la realidad, a la necesidad histórica: el capitalismo dañino, avezado, tiene un último paso que dar: completar el proceso de automatización, para que la humanidad quede libre de la “atadura” de vivir “con el sudor de su frente”, y pueda dedicar toda su existencia a su real actividad: pensar. En cuanto a la sociedad desprovista del “capital”, la segunda pregunta pertinente es: “¿democracia o dictadura del proletariado”? (como última y necesaria forma de dominación; en realidad, la “dictadura del proletariado” confirió contenido a la palabra huera democracia; el “Estado constrictor”: su presencia se debe a que tiene que obligar a que todos trabajen de modo centralizado, siendo la robótica su superación). La “dictadura del proletariado” es la forma consciente que recurre a la fuerza, de eliminar las clases y el sistema correspondiente. De similar modo como en economía (tanto en la realidad como en la idea) los hechos no han cambiado mucho, pues, la moderna Teoría Económica oficial, no es más que la clásica ideología smithiano-hayekiana reforzada con “aportes” dados por Friedman, esto es, liberalismo mercantil y monetarismo de consuno, expuesta esta “doxa” con la cosmética de la rigurosidad formal matemática, la teoría política convencional, en las esferas real y subjetiva, no ha podido avanzar más allá de Montesquieu: teoría de la división de poderes, el constitucionalismo (libertad, derecho de propiedad y su garantía, y límites al poder) y la democracia (en Ecuador, sin embargo, está en proceso el rebasamiento de la corriente ortodoxa, con la adopción del enfoque neoconstitucionalista: los derechos sociales y su operativización en el programa de política pública, la superación de la división clásica de poderes, etc., plasmados en la Constitución garantista y programática del 2008). 3.- SOBRE EL ORDEN QUE REEMPLAZA A LA DEMOCRACIA: LA “DEMOCOVIVENCIA”. Las “asíntotas”. Tanto el proceso de robotización como el del ocio creciente (sea el prevaleciente de la juventud burguesa o el estructural y tecnológico de la PEA desempleada), se encaminan a encontrarse en un lugar determinado, para que sea posible la continuación de la reproducción sin trabajo de toda la especie, y ya no sólo de los segmentos humanos, cuya posición de vanguardia en la esfera científico-técnica constituye su seguro de vida. El momento de fusión es crucial y cruento, en la medida en que para hacerlo realidad el sistema automatizado debe ser expropiado, precisamente “para que la revolución tecnológica y la explosión urbana no lleguen al punto de colisión”. El tránsito de la fase humana del trabajo a la del no trabajo, va a ser traumático (¿admitirán los propietarios ver cómo los no propietarios acceden libremente al producto? No). Sobre el problema del desempleo se han planteado salidas prácticas: 1) reducción a la “mitad” de la jornada de trabajo, para duplicar el nivel de empleo (M. Albert); y, 2) ubicar los sueldos y salarios en una media razonable, que permita sostener la reproducción de una familia tipo (4 miembros) y crear empleos en el sector servicios (departamento II, según Marx; y, III, de acuerdo a S. Amín). Las dos medidas (o su imbricación) exigen actuar de modo racional a las elites (también hay otras; por ejemplo: la “tasa Tobin”); este cambio de mentalidad se verá forzado por razones económicas: reducción de la demanda agregada debido al desempleo (lo cual trae aparejado problemas de realización), y psicológicos (a la manera keynesiana): la reacción popular, que ponga en peligro el bienestar de los empresarios y a la vigencia del sistema como tal. La salida de diezmar a la población mediante las guerras
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    116 o la conspiracióngenocida, no es viable, pues, puede poner en peligro la existencia del género. Ahora bien, sólo con el robot y sin “trabajo productivo” (y del trabajo en general) aparece el “régimen” que supera al de la “democracia” y lo reemplaza, en el marco del proceso de totalización en curso hacia la máxima constitución del “ser” (a la categoría política clasista de democracia: demos = pueblo, cracia = poder; lo substituye la de democovivencia: demos = pueblo, covivencia = regulación humana por ajuste mutuo). La especie, efecto de ese movimiento (de abstracción del trabajo), va al comunismo: las fuerzas productivas humanas y las relaciones sociales de producción se anulan mutuamente, desaparece la lucha de clases, la política (resolución de la contradicción), sistema en el que el género se configura como “sujeto de pensamiento”.La especie se dirige hacia dicha realidad, sobre la herencia proletaria; su establecimiento discurre a través de la metamorfosis de la “revolución proletaria” (reforma) en institucional/ciudadana. Si de modo teóricamente tradicional se ha sostenido que el nuevo sistema de sustento de la vida orgánica en colectivo recomponía y se reexpresaba en el plano institucional, refacción en coherencia y en su reflejo nocional respectivamente, hoy es la percepción la que toma la delantera y actúa en sentido inverso, con la puesta en entredicho el llamado “derecho de propiedad”. La superestructura y las formas de conciencia social según su distorsión clasista, lentamente se transforman, se debilitan, camino a desaparecer. El principal concepto estructurante del sistema político-administrativo de la última forma clasista: la “democracia”, que precisamente es el eje de su operación y reproducción sistémica, queda sin piso ideológico. No puede una categoría que se creó en el interior de un sistema, cuando éste ha dejado de ser, mantenerse más allá de su frontera. De democracia se habla en el esclavismo, en el feudalismo, en el capitalismo y en el socialismo bastardo (las “democracias populares” del período 1956-1989): en la larga formación clasista de la humanidad (su prehistoria). Es contraproducente continuar en la peroración sobre el simple término democracia, una vez que se desactiva el orden de división social del trabajo, el cual ha requerido de una posición jerárquica de individuos dirigentes, que cohesione, racionalice los actos, otorgue eficiencia al esfuerzo y reciba límites a su poder a través del Derecho. En el régimen por venir ya no se trabaja, no hay clases: el gobierno se hace sobre las cosas (las cosas –software- gobiernan sobre las cosas), el ser humano vive en su propio escenario: la tercera naturaleza; la que se sustenta sobre la naturaleza artificial (automatización) y sobre la naturaleza natural, se dedica a producir la idea. Fase espiritual (subfase consciente): democovivencia (comunismo: carecen de sentido las nociones democracia política, social o económica, esto es, de la forma capitalista racionalizada, eterna, vivible [el régimen de futuro, no es la “nueva democracia”, como se añora; es su negación]; en suma, para la derecha y para un sector de la izquierda, el único sistema de gobernanza posible ha sido la democracia: la creatividad [la historia] ha llegado a su frontera: entrampados, lo exclusivo que dichos sectores se limitan a hacer, es discutir sobre los niveles de la calidad de la democracia). En el pensamiento, el “objeto real” lo constituyen las (nuevas) relaciones de colaboración conducentes a cosechar los productos de la “energía” del robot, la generación de nuevas unidades de inteligencia natural (por vías “in vitro”: clonación, replicación,... [así como por la prolongación de la vida: alargamiento de la “esperanza de vida”, criogenización, vitrificación, la biónica,…]) y de índole artificial, a fin de coadyuvar en el proceso de validación del Universo óptimo: demostrar con su sola presencia, que el Cosmos alcanzó la cima, que su movimiento tuvo éxito (Penrose, Sagan, Erazo). El “objeto teórico”, en cambio, devela la principal y novísima categoría: la de “humanovivencia” (la que reemplaza a las de superestructura, política, democracia) y en la que la gestión –tan sólo de los recursos materiales y las máquinas inteligentes, rudimentarias en una primera fase- tienen su expresión teórica en el concepto de “interparticipación”. En una “sociedad” diferente a las de orden clasistas, la palabra “democracia” se vuelve vocablo mañoso y huero; lo solvente es unir a la palabra demos (pueblo), alguno de los siguientes términos: autocoordinación, autodirección, en la ruta de la cristalización del destino
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    117 final en cooperación(“democovivencia”; aseveración ésta, que puede ser motejada como devenida de un acto de derivación inmediato, no mediado, sino simplista, mecanicista, economicista, pero el interés y el apresuramiento tiende simplemente a antelarse a nombrar ciertos hechos por venir, de modo de enfatizarlos como aspiración). En la mente se produce una modificación de percepciones, pues, la categoría “pueblo” (demos), no tiene sentido a futuro, puesto que la humanidad se ha unificado y responde a su cariz; de modo que, lejos de mantenerla en el léxico incluso coloquial, se pasa a usar la palabra “humano” en lugar de pueblo, y covivencia en lugar de poder (cracia), esto es, “humanovivencia. En el nuevo “régimen” los seres humanos conviven sólo para garantizar su existencia; ésta se convierte en el presupuesto material, base de sustentación del acto de colaboración espontáneamente convergente, para probar la viabilidad del Universo, pero sobre todo para dotarle a éste de su rostro teórico, con lo cual se realiza la suprema misión. Todas las contradicciones alcanzan superación, sea de modo natural, de forma racional revolucionaria o de manera mixta (sin embargo, no en cualquier etapa de desarrollo material se consigue el status de racionalidad superior, que permita el movimiento –vida- de la especie fuera de las antinomias que las producen, esto es, en medio de la paz). Si se derruye la determinación real: el modo de ser de un sector de la totalidad histórico-social, la determinación abstracta unívoca (categoría) queda sola, yace huérfana de consistencia material (“… la democracia también desaparecerá cuando desaparezca el Estado” –Lenin, V. I. El Estado y la revolución”). Superada la “política” como relación empírico-social, esto es, el sistema objetivo de la dominación de clase (y, obviamente, el sector opuesto: la subordinación portadora del sentimiento de insubordinación), de suyo debe enseñorearse una nueva forma de articulación sobrepuesta a esa comunidad denominada “sociedad red” (concepto burgués: “conectividad”). El status ontológico de la especie en su esfera espiritual, entrevé una fisonomía singularizada por ciertas determinaciones concretas: trabajo tan sólo intelectual y en el disfrute, libre asociación, objetivos particulares en correspondencia directa con el propósito (función) general de la comunidad, esto es, la base que dispone el ejercicio de la cohesión del conjunto mediante actos de coordinación suplementarios. En la realidad han sido eliminadas las relaciones a través de las que se pragmatiza el poder y las formas de gestión encaminadas a acoplar a seres con intereses e ideas asimétricos. En la mente, las dos nociones deben ser superadas en conjunto: los términos Política y Democracia; no es apropiado, en consecuencia, mantener estos símbolos nocionales con los cuales designar hechos adversamente diferentes, pues, en el nuevo escenario, desaparece el denominado Estado de Derecho: un estado en el que la Ley prevalece (todo Estado tiene tras de sí un interés que lo constituye; este interés, es el dominante; el interés prevaleciente es una voluntad que se plasma en el Derecho; el Estado de Derecho deviene en instrumento al servicio del sector hegemónico y de su reproducción). ¿Cómo antelarse a nominar a estas renovadas determinaciones y relaciones componentes de la nueva “totalidad” en su traslación como “todo del pensamiento”, esto es, en el designio de la mente, que procede de modo especulativo, sobre una humanidad, simplemente coordinada? Los términos son: 1) para la etapa que prepara las condiciones de emergencia de la comunidad comunista, se aplica el término transición, mientras que, 2) para el régimen de regulación simple correspondiente con dicha formación humana, se separa el término democovivencia. Esta nueva acción colectiva, no constituye la plasmación de una etapa de implantación de la democracia, de ejercicio real de la democracia, de la practicidad del verdadero poder del pueblo. Las preguntas al respecto son: ¿poder: de quién?; ¿ejercicio del poder del pueblo sobre sí mismo?, ¿sobre el bloque dominante de clase? Es una forma humana, en la que se aplica y a la vez se plasma el “Modelo de desarrollo racional humano” (suprahumano: ser todavía en la Tierra); pues, la comunidad genérica modela: 1) su ser biológico (Biología sintética; “bebés a la carta” [La “técnica Crick”: edición de genes {alterar la información genética dañina}]): genéticamente supera las enfermedades, biónicamente las discapacidades, reesculpe su cuerpo (en interface, el universo humano –de la mente- se vuelve conocido; las actitudes se tornan predecibles; desaparecen las mentiras, los secretos; los placeres –y los dolores, de existirlos- pasan a ser degustados –y
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    118 sufridos- por todossin que haya la necesidad de ser protagonistas de los hechos –esa esfera de la vida se virtualiza), dirige su propia evolución (y la de su entorno -naturaleza). 2) Modela el proceso de reproducción “social” de modo indirecto a través del management informatizado; 3) el entorno natural, para lo que ajusta el medioambiente, la Tierra, el Sistema Solar (y el “más allá”) a los dictados del objetivo de la nueva etapa, en el control de la entropía; 4) el telos: la forma en que la Materia se vuelve idea a través del programa de trabajo de un solo cerebro (hardware) en múltiples cuerpos y en conexión en interfaz con un centro de inteligencia artificial (el progreso prometeico ha negado la tesis frommiana de El miedo a la libertad); y, 5) la gestión “social”: establecimiento del régimen de relacionamiento democovivencial (creación de la anatomía, que permite realizar roles “sociales” futuros). En consecuencia, suprahumanidad: seres que colaboran para el usufructo del “trabajo coagulado”, en el desarrollo del pensamiento y que progresivamente se auto comprehenden en el concepto; la persona consume en “sociedad” establecida en la entera espacialidad del planeta –y más allá de él-, se dedica a conocer y a desarrollar el conocimiento integrada de modo virtual en tiempo real a través de la Web o su equivalente, al centro global de pensamiento (ethos supramoderno de racionalidad objetiva); con la robotización desaparece la base del edificio social –capitalismo- y la superestructura se transforma en seudo agregado de instituciones y reglas del Derecho Racional, mientras que la conciencia pasa a ser el mismo concepto (en referencia a Hans-Jurgen Krahl): actividades de distracción estética, deportes no competitivos, programación de las acciones investigativo-cosmológico-filosóficas para cada conglomerado de modo cibernético e integración espontánea a las responsabilidades colectivas (modo de consumo, “valor” de usufructo). Quito, 27 de abril del 2016.
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    119 EN EL DÍACLASICO DE LOS “CAMELLADORES”. Gloria a la Clase Obrera, al Trabajo: a su grandeza mayúscula, más fantástica que la mejor de las prestidigitaciones, pues, de sus manos bruñidas, creadoras, ha salido toda la riqueza material y subjetiva, que engalana al mundo. A los mártires de Chicago; a la conquista mediante la lucha y ofrenda de vidas: de las 8 horas de la jornada laboral y demás derechos del trabajo; a las mujeres de la fábrica textil de Nueva York en 1857. El trabajo lleva al ser humano a “hominizarse” (A. Leontiev), a colaborar, a conquistar el Universo, a volverlo “espiritual”. El trabajo ha forcejeado con el capital: lo ha derrotado, ha transformado cualitativamente la historia con la Revolución de Octubre y la organización del socialismo en esa zona del Planeta: como una caso, a nombre de la humanidad y de la historia. Su influjo inevitable se deja sentir en el presente y va mantenerse omnipresente en la existencia. El trabajo está siendo el primero en dejar la escena de los vivos, pero lo hace: luego de cumplir a cabalidad su misión en la existencia: crear la riqueza y apuntalar los supuestos de la nueva humanidad. La clase obrera hoy se ha retrotraído a clase “en sí”, pero sobrevive y también sostiene al mundo, en tanto la automatización de las diversas esferas de la reproducción de la vida, no cubra a todas ellas. El trabajo estará presente como supuesto, en las efemérides grandilocuentes, que se apresta a estelarizar la Especie, una vez que haya dejado atrás su prehistoria: el capitalismo, e ingrese de lleno en la forma humana superior: la equivalencial/democovivencial. No obstante, por hoy “la lucha continúa”, pues, no puede el ser humano instaurar la paz en el seno del Género “antes de ´tiempo´” (para el efecto se necesita de modo imperativo, que tanto el trabajo y el capital se anulen mutuamente en la automatización). A término del tercer lustro del Siglo XXI, en Argentina la representación del 49% de la población ha sido desplazada de la gestión pública; el nuevo gobierno neoliberal es el resultado del apoyo de la llamada “clase media” (sector poblacional, que es “revolucionario” cuando no es “estrato de ingresos medios”; y, una vez que pasa a detentar dicho status, efecto precisamente de la política neosocialista, inmediatamente se convierte en contrarevolucionario y procede como es: vota por la extrema derecha) y pone en plan, el programa de “restauración conservadora”. El motivo de la lucha sigue puesto. Venezuela se halla a portas de librar una cruenta guerra civil: pueblo contra pueblo; en la arena se alza el sector reaccionario, que tiene apoyo gringo; pero el 49% del pueblo venezolano tiene la ocasión de librar una nueva jornada gloriosa de lucha, continuum de la desplegada por el Sr. Crnl. Hugo Chávez (en Venezuela en esta ocasión, la oligarquía y el imperialismo estadounidense no la tienen fácil, pues se van a enfrentar a un segmento de su pueblo organizado, con conciencia y decidido a “vender …[si acaso]… cara su derrota”).
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    120 En Brasil, el“golpe de Estado constitucional” está en curso (en ciernes, también la guerra civil fratricida): la oligarquía paulista ha renunciado a su condición de subimperio, para ponerse a la cola del imperialismo yanqui; el propósito de la entente es doble: destruir a la UNASUR y a la CELAC y, afectar a los BRICS; la ofensiva gringa procede a través de su “caballos de Troya” neoconservador: la Alianza del Pacífico, con apoyo de las oligarquías antinacionales de los países del subcontinente. Para un sector de trabajadores y de los pueblos de las Américas Latina, Lusitana y Caribeña está más que justificado el argumento de su lucha: seguir en la tarea de producir riqueza y paralelamente precautelar su vida. Ningún pueblo digno vive sólo de sus glorias pasadas; las nuevas generaciones, en tanto siga vigente el capitalismo, tienen que intervenir y dejar su marca en la historia. Este Primero de Mayo no es más, que la fecha en que el anhelo de los que ya fueron, renace como propósito de los vivos. Agrupémonos todos, en la lucha final. El género humano es la internacional. (La internacional: Himno del proletariado; autores: Pottier y Degeytier). Quito, 1 de mayo del 2016.
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    121 LA CUESTION POLITICAAMERICANA: LOS ULTIMOS INCIDENTES Y LOS EN CIERNES. En las américas latina, lusitana y caribeña el forcejeo político muestra en escena al neoliberalismo y al socialdesarrollismo: cuasi lucha de clases de baja intensidad; la misma amenaza con tornarse cruenta, dado que la extrema izquierda, tácitamente “ha pasado a jugar en el sector de la cancha” de la derecha. El modelo de política económica correcto de mayor alcance: el regulacionismo, la intervención estatal, formulado para la transición (misión transformadora llevada a cabo sin revolución sino más bien por la vía tecnocrática de la reforma): ¿ha fracasado? o ¿sus propósitos estructurales se han pospuesto, su consecución se ha retardado? En la práctica, el “programa reformista” ha sido torpedeado por la coyunda multilaterales/oligarquías internas a los países del orbe; la derecha ha boicoteado la práctica gubernativa del neosocialismo y la extrema izquierda ha sido la telaraña en el camino. En Venezuela se ha producido el intento democrático-institucional más penetrante por acabar con el capitalismo y, con el uso de los propios recursos del sistema, “voltear la tortilla”. Sin embargo, el verdadero poder: el económico (el venezolano, apadrinado, afincado, por el poder económico exógeno y de la amenaza del transnacional de las armas) ha frenado el ímpetu transformador, a tal punto, que el “sector revolucionario” al momento se halla enfrentado a verdaderos apuros y la población, en vísperas de la guerra civil. Por la composición de clase en Brasil, Chile y Paraguay, en esas zonas sociales poco se pudo avanzar en el proceso de concreción del sistema de innovaciones a través de la acción institucional. En Bolivia, debido al manejo económico con las mismas reglas burguesas, no sin cierta moderación (política pública social), la crisis no aparece significativa, de modo que el modelo no ha sido objeto de fustigación y sus actores no han recibido excesivo vituperio. La estrategia de retoma de la institucionaidad de la administración del Estado por parte de la derecha, empezó en Honduras, siguió en Paraguay y ha continuado en Argentina, y ahora se halla “a la orden del día” en Brasil (el capital apela al aparataje constituido para subvertir el orden dado por el soberano en elecciones: el pueblo, esto es, “golpe de Estado” disfrazado de constitucionalidad), mientras que la maniobra de liquidación del “ciclo de los socialismos” se halla en espera, a la cola, en Venezuela, en Ecuador, en Bolivia, en Uruguay y remotamente en Nicaragua (Cuba, cuasi es ya el “hijo pródigo”). ¿Cuáles serían las razones históricas del cambio en Brasil? Lo que allí ha ocurrido: ¿es simple acción voluntarista de unos “bandidos”, que han asaltado el “poder”
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    122 (el gobierno delEstado)? O, ¿hay razones más profundas emparentadas con la historia, que explican la asonada, y no solamente las maniobras, que dan salida a intereses anodinos? El proceso se emparenta con derivas globales: la intención de frenar la formación de la multipolaridad, con propensión superimperialista yanqui. Los cambios presidenciales, las intervenciones militares y las guerras traen aparejado el objetivo intermedio de controlar geopolíticamente el mundo, condición que es presupuesto para sacar adelante metas más profundas de orden geoeconómico: el apoderarse de recursos estratégicos (mercado de oferta) y de los mercados para la realización del producto (mercado de demanda). La actividad prolífera con la cual el capital multinacional ha superado ocasionalmente límites económicos, es la guerra; la historia registra una regularidad de ese modo: el apalancamiento bélico al proceso de valorización; la últimas reyertas han sido: en Ucrania, en Africa, en la región árabe, se avecinan en América del Sur; por tanto, se puede suponer cuáles son los conflictos bélicos (intervenciones militares yanquis) que vienen. Por tanto, según el nivel de compresión de los hechos, que ha alcanzado la humanidad, “no hay que darse muchas vueltas” a la hora de entender el carácter del momento político global. En realidad, el asunto es simple: la humanidad busca y encuentra la forma en que debe persistir y realizar su misión envuelta en un teatro de operaciones, en el que tiene indefectiblemente que intervenir la contradicción como el motor que mueve la vida: a su desarrollo, mientras que este móvil no encuentre su fuente en el designio de la alta racionalidad genérica. Hasta que eso no ocurra: en tanto madura la subjetividad y se instituye un sistema de paz, el forcejeo va a seguir, y el sector que tiene la conciencia de la circunstancia, no detenta otra opción de conducta, que la comprensión y la tolerancia; status psicológico, que es relativo, puesto que siempre ronda en la mente (la realidad asimétrica pone la razón material) el deseo de imponer justicia, interés que moviliza de todos modos por razones racionales y morales, que incita a continuar con la lucha. El capital en los BRICS todavía desarrolla las fuerzas productivas; en los anillos neocoloniales del sistema esa función lo hace el poder económico endógeno de modo más saliente, sobre todo por transferencia y adopción. En el frente mundial, el capital financiero permea el progreso tecno-científico (en ese sentido dicha modalidad superior y última de capital y la fase histórica misma, son necesarios y progresivos). En China, India y Brasil, las formas más inmisericordes, casi esclavas de trabajo sostienen su fortaleza como imperios y subimperios (capitalismo perverso, que hace centro de su existencia el incremento del consumo; pero por esa vía se produce el progreso material y se realiza la historia). Al capital, de todos modos y todavía, no le es dado matar a la “gallina de los huevos de oro”, puesto que su riqueza proviene del trabajo; el trabajo, por su parte, no puede lapidar al capital: es objeto de exacción de valor, en tanto de ese modo se mantiene la humanidad y la historia camina. El capital se enfrenta a su límite letal: en el marco del Planeta, no existe ya ámbito socioespacial (precapitalismo, diría R. Luxemburgo) para forzar la emergencia de nuevos mercados (emergentes) tipo Rusia, China, Brasil o Sudáfrica, es decir, lugares externos al capitalismo para asentarse (exportación de capitales –V. I. U. Lenin) y emprender un nuevo sistema de ciclos de reproducción (por lo que también la fase de su salida “del mundo de los vivos”, debe hacerlo con la mediación “de sus leyes inmanentes” -al interior de los límites físicos de la “factoría” planetaria-; con la vigencia hasta el fin de su días de la principal regularidad: la “ley del valor”). En esas condiciones el capital, de modo general, se ha vuelto un obstáculo histórico, debido a que en la correlación progreso/destrucción, la balanza cada vez más se inclina hacia el segundo término de la relación (de acuerdo al argumento “esquizoide” de la cuestión, de B. Echeverría); ruina de la población y del entorno natural. Naturalmente, ni la intelligentzia del capital ni la del trabajo asume este hecho: la pareja, en razón de su determinación unilateral (si uno y otro trata de anular al contrario recíproco necesario y de modo solipcista monopolizar de manera unidimensional el proceso), son un peligro para el flujo de la historia (el uno, si mata al trabajo antes de que éste automatice el proceso: que el trabajo pase “a manos” de las máquinas; el otro, si
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    123 liquida al capital:al sector que mientras explota y acumula, realiza su sentido prometeico), tienen que mantener su vigencia, sin embargo de que el trabajo es el afectado, pues, es quién crea la riqueza, pero que no lo aprovecha, y que más bien es sacrificado, incluso inmolado. En virtud del proceso de creciente abstracción del trabajo, la revolución socialista no se encuentra por ningún lado en el horizonte; de modo racional y consensuado no aparece el proyecto emancipatorio tampoco. En la situación dada, el forcejeo político permanente constituye la norma. En Ecuador la situación es intermedia: si en Venezuela se arremetió en cierto modo contra el capitalismo (“a medias”: porque no se pudo eliminar la propiedad privada o por lo menos controlar al sector de abastecimiento productivo; y, si al enemigo no se lo liquida, éste se levanta, se encasta, contraataca y puede incluso modificar los resultados del combate), de allí su complicada condición; en Quito, en cambio, no se actuó (por lo menos en los últimos años del decenio político del ciclo “neopopulista” -sic) de modo radical a la manera “llanera”, tampoco de forma económicamente ortodoxa como en Bolivia. Esa conducta exhibida al interior de uno de los frentes del Bloque Socialista del Siglo XXI del subcontinente, constituye la razón por la que todavía patalee el modelo. Si Alianza País hubiese avanzado sobre el verdadero poder: el económico, la reacción de la derecha habría sido más radical, con consecuencias similares a las de Venezuela. En Ecuador, la estrategia (con la percepción de corte gramsciano, de que los objeticos deben esperar el largo plazo para su concreción) se propuso lidiar con el desarrollo (apoyo al capital) y con la atención a los urgentes problemas sociales (la ciudadanía). Contrario sensu de arremeter de manera radical contra la mediana y gran empresa, se propendió convertirlos en socios del proyecto (alterar de manera más o menos rápida y violenta el sistema pondría poner en peligro la existencia de la sociedad en su conjunto). La extrema izquierda inobserva el sentido del proceso en ciernes (este sector carece de lugar en la historia; luego, la refriega que viene –que continúa-, es entre el neoliberalismo y el socialdesarrollismo; mientras que el capitalismo hará de las suyas, en tanto la historia lo necesite), y los empresarios, que son los “únicos que siguen ganando”, con sus conjuros se aseguran que la situación, que les beneficia, no se malogre, circunstancia sobre la que pugnan por someterla a su control por vía electoral. Si se asume el criterio simplista, empirista, coyunturalista, sobre el Gobierno: extractivismo, transgénicos, corrupción, apoyo a los empresarios y desamparo a los trabajadores, en suma: modelo reneoliberal; o, directamente el de la derecha: paquetazo impositivo que desalienta la inversión, corrupción, falta de previsión, dispendio, dinero electrónico: bimonetarismo, emisión inorgánica, Ley de Gresham, etc., en suma: modelo económico errado, el gobierno debe ser inmediatamente depuesto y sancionado. Pero si lo actuado por el Gobierno ecuatoriano (lo propio se puede hacer con Argentina y Brasil) se ubica en el plano histórico (sólo la praxis que se corresponde con su necesidad –lógica de la historia- se torna viable) y en el de los hechos reales (la demanda empresarial y de reproducción de la población en el entorno indefectiblemente burgués), las dos posiciones críticas ruedan por los suelos y aparece, más bien, una conducta coherente desplegada por el neosocialismo, que tiene su base en una visión de los hechos, en la experiencia y en el saber teórico de sus protagonistas. Visión: desregulación, excesiva especulación financiera, predominio de los monopolios en la economía; experiencia: la actuación previa, sustentada en las creencias de la teoría económica neoclásica, de los actores en escena, en las instancias gubernamentales, que llevaron a la situación insostenible dada hasta el 2006; y, la composición de las premisas del modelo económico responsable, y aquellas del destinado a reemplazarlo y a “arreglar las cosas”: el desarrollo económico con redistribución. De la radicalidad inicial, de la sugestiva alta pretensión y del entusiasmo, finamente las ambiciones han sido ubicadas en su puesto práctico: la realidad ha contrariado y ha “disciplinado” a todos (los ha vuelto individuos gobernables –M. Foucault): a la derecha (acumulación descarnada), a la izquierda (cambio radical) y a los prominentes y esenciales transformadores sociales “desde la institucionalidad”.
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    124 Sectores radicales queimputan las razones de la crisis al modelo (fiscalismo), a la corrupción, al aparecimiento de nuevos ricos (el gasto fiscal, genera la crisis dice el neoclasicismo económico); que esto se podría haber prevenido si se hubiese actuado de modo previsivo: la formación de un “fondo de estabilización”, etc. Generalmente, ese argumento procede de posiciones empiristas, según el criterio de practicidad burgués y populista socialista, los cuales ignoran u olvidan el carácter cíclico regular de la evolución capitalista. Así como el regulacionismo puede reducir la profundidad de la crisis, el neoliberalismo es capaz de profundizarlo mediante maniobras de boicot como son los casos de Chile y Venezuela; pero nadie puede impedir la irrupción de la crisis, tampoco el desate de sus efectos. Que la crisis sea afectada, equivaldría a eliminar la contradicción, o sea, el movimiento y el progreso de la historia. Lo paradójico es que, al interior del bloque de países del “socialismo del siglo XXI” y afines (ALBA, UNASUR, CELAC), la izquierda y la derecha coinciden en el diagnóstico; concepto según el cual, los dos sectores tratan de anular al centro. Pero es la hora de la capa de intelectuales y burócratas, reforzada por la adhesión de una fracción de la clase pequeñoburguesa. En tanto la ciencia y la técnica es el sector de las fuerzas productivas que comanda el proceso de progreso, es la intelectualidad la que se halla en el mando; potestad mediatizada todavía por el capital. El “socialismo del siglo XXI” se abre paso sobre una calzada de obstáculos, que pone tanto la derecha como la izquierda. De aquí en adelante: “la pelea es peleando”, o sea, se consolida un escenario móvil de intensas luchas entre derecha e izquierda moderada, en torno de una tendencia media. La historia, por el momento, se va sola; se quiere decir, que no es imprescindible la actuación en ella, de la racionalidad; esa característica es obra del proletariado, pues, su presencia y acción fijó de modo terminante la ruta que debe seguir la humanidad. Los neosocialistas, que se ven a sí mismos como “revolucionarios”, adolecen de un atavismo de precepción. El principal aspecto del programa de los revolucionarios es hacer la revolución, esto es, tomarse por la fuerza el poder y destruirlo (allí termina la revolución); pero los “revolucionarios” “socialistas del siglo XXI”, se saltan este paso: lo reemplazan con la llegada al gobierno por vía electoral; una vez dado el cual, el camino queda “expedito” para dar inicio a la transformación. Los socialdesarrollistas, a su vez, conceptúan el cambio de modo limitado, puesto que asumen que debe permanecer el Estado, el mercado, la expresa, el capital, la propiedad; luego, una vez que llegan al aparataje de la gestión gubernamental por vía eleccionaria, su plan es bloqueado, anulado, hecho fracasar vergonzantemente. No obstante, en el presente, una vez dada la experiencia proletaria y de acuerdo al nivel de desarrollo de las fuerzas productivas alcanzado (el lumbral de la automatización completa), si se hallan presentes las condiciones para actuar de forma reformista no funcionalista, mientras que la revolución ha perdido sustento. En Ecuador, la frase: “Revolución ciudadana” es tan sólo “un decir”, un eslogan, una “idea fuerza, movilizadora”, cohesionadora, ordenadora a la interno de una situación popular indivisa, de la “multitud”. El último sujeto histórico revolucionario es la “clase obrera”; no habrá más revolución a futuro, puesto que quién debe dar la asonada es el proletariado; pero dicho sujeto no está más: la historia le ha negado en la automatización (luego de haber sido el sujeto de ella y una vez cumplida su misión histórica, por supuesto). En Brasil, Venezuela, Argentina (Bolivia, Ecuador, Honduras, Paraguay): ¿existen condiciones objetivas para realizar la revolución y organizar el socialismo? En efecto. Pero el elemento fundamental, que completa el cuadro de requisitos materiales (el proletariado: la clase obrera, políticamente devenida “para sí”) y las condiciones subjetivas, carecen de realidad. En suma: el sujeto creado de modo natural para que desate la revolución al momento es una abstracción. Al haberse tomado el planeta el relato humanista hedonista, posmoderno, sectores de izquierda, ecologistas y antiprogresistas se convierten en obstáculo en el camino hacia la plasmación de la verdadera razón de ser del ser humano: avanzar hacia la producción del conocimiento total. Ese es el peligro: la izquierda se ha vuelto reaccionaria; para la misma, si acaso se notifican claro, estas ideas van a parecer absurdas (tal si se tratase de la
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    125 averiguación sobre el“sexo de los ángeles”); mientras que frente a la derecha, dichas sugestiones carecerán de audición. La gran ley en todo momento refiere a que un ser vivo debe mantenerse ocupado, entretenido; en el caso humano: el cinetismo es necesario, puesto que es la conciencia la que se halla de por medio. Y solamente cuando haya pasado el trabajo a la máquina, época de racionalidad, devendrá la paz, momento en el que los flujos humanos no tengan como fuente de su movimiento a la contradicción (entre ser humano y naturaleza y entre seres humanos) sino a la voluntad consciente de avanzar en la producción de la idea. Quito, 23 de mayo del 2016.
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    126 NACIONAL: LA “SELECCIÓN´B´”, DEL ECUADOR. ¿El NACIONAL? ¡No! “NACIONAL”. El equipo ecuatoriano cambio de nombre, no sé por qué razón o decisión protervas, de no se sabe quién; en realidad, el aumento del artículo “El”, degrada al Equipo, a su buen nombre, a la tradición y a sus seguidores. Dicho malhadado aditamento le acerca a la “razón social” (sic) de esa prensa amarilla de la derecha: El Comercio, El Universo, La Hora, etc. Pero NACIONAL siempre fue el equipo del Proletariado de Quito, de Pichincha, de la Sierra: de la Patria entera (y el Proletariado ecuatoriano, ha tenido ideología). Tod@ ecuatorian@ que tenga afición por el fútbol debería ser hincha de Nacional, no sólo por sentimiento, sino por racionalidad; en una palabra: exclusivamente los extranjeros que residan, que visiten Ecuador y que pongan atención en esa disciplina deportiva, les es opcional ser afectos o no, a NACIONAL. El Equipo aparece en la Fuerzas Armadas -mutatis mutandis- allá por la década de los 60 del silgo XX, precisamente en la época en la que se propugna el desarrollo endógeno, autocentrado, de intentos de aplicación del modelo ISI: la creación de un Estado Nacional, de una “cultura nacional”, para lo cual era necesario instituir un “mercado nacional del trabajo”, que sea la base de formación de una conciencia de ese orden (dixit Agustín Cueva D.). El Ejército ecuatoriano, sin dejar de ser una institución propia del sistema de mercado (de los sistemas de clase), en el que juega un papel funcional significativo de garante de ese “orden”, se diferencia radicalmente de sus congéneres genocidas del Cono Sur (Stroessner, Videla, Pinochet). Esta Entidad, ha generado efectivos buenos, patriotas, visionarios, forjados en la tradición de las “montoneras de Alfaro”; aquellos de la “revolución Juliana”, el Gen. Alberto Enríquez Gallo, el Gen. de División Guillermo Rodríguez Lara; el Contral. Gustavo Jarrín Ampudia, el Gen. René Vargas Pazzos (aunque también malos elementos, como Lucio Gutiérrez). El Sr. General Rodríguez Lara (principal de la “dicta blanda” -sic), lector del “Libro rojo de Mao”, propendió “sembrar el petróleo” a través de la ejecución del Plan Nacional de Transformación y Desarrollo, del Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas. Tanto la derecha como la izquierda actuaron de modo torpe ante ese momento histórico: la
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    127 derecha afilaba lasuñas para agarrar los petrodólares y construir la banca especulativa, que haría crisis en el transcurso de 30 años (La Previsora, Filanbanco, Continental, El Progreso, etc.) merced a la gestión deshonesta, non santa, que llevara a perder la moneda nacional: el Sucre, su reemplazo por el dólar yanqui (eliminación de la política monetaria: el manejo de shock externos; reducción de la autonomía nacional), en el año 2000 con Mahuad y la Democracia cristiana; la izquierda, en cambio: por su paroxismo maximalista. El “programa revolucionario” puso la base institucional e infraestructural, que ha sostenido al País durante la larga época de saqueo de los recursos y de explotación de su población por parte de una coyunda gringa-oligarquías criollas, período en el que no se realizó inversión significativa en la formación de capital social. En la etapa fueron creados FONAPRE, CENDES, BNF, ENAC, EMPROVIT, etc. El golpe de Estado dado al “dictador” (al General Rodríguez Lara) en 1976 por los jerarcas de las tres ramas del gorilismo: Pobeda, Leoro, Durán, significó la clausura definitiva de la ejecución del Plan de Transformación y Desarrollo, y de inicio de la formación del sistema financiero especulativo, del endeudamiento: de la emergencia de una oligarquía vendepatria parasitaria, que instauró y perennizó el atraso en y del pueblo ecuatoriano, en su orden. NACIONAL (crisol interracial ecuatoriano, pues, por el Equipo han pasado negros, indios, mishos, blancos; costeños, serranos, amazónicos, galapagueños [¿?], en suma: todas las cromáticas y jurisdicciones posibles del Ecuador) emergió y brilló en la época desarrollista, nacionalista, de defensa de la heredad territorial. Nadie como NACIONAL en ese momento histórico, en el que ya –empero- se empezaba a experimentar la danza de los millones: la adquisición de jugadores extranjeros, para que a equipos muy bien conocidos “vengan a darles ganando campeonatos”. NACIONAL: ¡no es cualquier equipo!; ¡no es de aquellos, cuyos triunfos son tan sólo reflejo del dinero. NACIONAL tenía valores propios, con los cuales sin embargo la Institución no se destacó en torneos externos, pero que demostraron de qué está hecha –en este caso- la persona masculina ecuatoriana. Marcelo Vicente Cabezas, el jugador más elegante, estético, que estos ojos “que se han de hacer tierra” han visto en lo que va de su existencia (algo aproximado se tuvo ocasión de mirar en ese extraordinario jugador del “penta campeón mundial”, del “jogo bonito”: el Sr. Tostao de Brasil); ese portento de jugador afroecuatoriano, esmeraldeño: el Sr. Carlos “El bacán” Delgado (in memoriam): guardameta de lujo; la máxima esencia de NACIONAL: el quiteñísimo Sr. Flaco Fabián Pazmiño, protagonista de las más sonadas efemérides: del BI-TRICampeón; del temperamental Sr. Lucho Granda; de José V. Villafuerte; los Sres. Ron: “torito” y “correcaminos”; de Hans Maldonado, del Camión Correa, de los Sres. Benítez padre e hijo (in memoriam); del Sr. el “pollo” Mera, de la ciudad de las Flores: la bella Ambato; el Sr. Juan C. Burbano, y, ahora: los Sres. El Toño Valencia y “Diablito” Lara, constituyen parte de la pléyade de pro atletas. “La avidez por entregar el …[trofeo]… al pueblo”: "... es un ansia cercada, …[tenaz]…, prisionera, ¡por los ...[botines]... buscando la salida!". NACIONAL no ha brillado desde unos años acá. La discreta actuación tiene sus determinaciones. Mientras que en la época de la posmodernidad, de la globalización, del neoliberalismo, equipos con “imaginario” competitivo, pragmático-usurero, sobresalen: Barcelona de España y similares, entidades cuyos triunfos son reflejo directo del dinero, es el caso de Emelec, Barcelona o Liga en Ecuador (conjuntos que movilizan ingentes cantidades de recursos para hacerse de refuerzos extranjeros); por el contrario, NACIONAL se ha convertido en semillero de jugadores en su “fortín” en Cumbayá, que van a equipos del propio País (como lo hiciera, verbi gracia, esa inteligente, ágil, elegante y veloz saeta: el Sr. Carlos Torres Garcés, quién le diera glorias al Equipo) o del exterior, con el ejemplo del gran Italo Estupiñan (in memoriam). Hoy el Ecuador, en materia deportiva, en la disciplina del fútbol, en el “concierto de las naciones”, se ubica en el zenit de la onda progresiva, favorable. Por fortuna para quienes
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    128 somos hinchas delos valores nacionales (de allí que el “equipo de sus amores" sea NACIONAL), los jugadores de los equipos mercantilizados de la “llacta” son transferidos a la Selección ecuatoriana, con lo cual se produce la ocasión de reidentificarse con ellos: en tanto pasan a representar a la nacionalidad, son “objeto” de ovación, de apoyo, como se merecen, por ser jugadores ecuatorianos, que por el negocio se hallan regados en el resto de equipos, pero que en la Selección muestran: ¡qué tipo de seres humanos se dan en el Ecuador! Ahora bien, NACIONAL difícilmente puede reeditar sus glorias, pues, las circunstancias en las que brilló se han ido: son momentos históricos que no volverán jamás. “No le queda de otra”, por tanto, que mantener su nombre y realizar una actuación modesta o asumir la conducta de equipo vulgar: ingresar en danza de los millones, en la carrera por arranchar a los mejores jugadores de País y “fuereños”, con lo cual perdería su singularidad y la adhesión de los ecuatorianos con mentalidad nacionalista (“exagerando la nota”: también de sano chauvinismo). Para algunos entre quienes somos seguidores del Equipo, incluso sería del agrado, que el personal asistente: entrenador, quinesiólogo y demás, fuesen también ecuatorianos, o sea, “puros criollos”. En el seno de la alargada mancha de desarrollo espacial de la Capital, en la hermosa Zona Norte de la histórica Quito yace firme emplazado el Estadio Atahualpa: coloso en el que NACIONAL hizo de las suyas, con elegancia, con disciplina, ahíto de frugalidad; cancha, que lleva el nombre del último gran Señor de Abya Yala del Sur: del Reino de Quito (del Rev. Padre Juan de Velasco –riobambeño ilustre). El nombre de Quito retumba en la conciencia de todos los ecuatorianos, como los de Tixi Capac (Atabalipa) y de Isamina (Rumiñahui); de NACIONAL lo hace, sobre todo en aquella generación, que ha sobrepasado el medio siglo de existencia. En el nombre del Sr. Carlos “El Bacán” Delgado (esmeraldeño Grande, paradigma de esa cromática de ébano portentosa, orgullo ecuatoriano: el único guardameta, que se dio el lujo de hacer un “gol de arco a arco”, “gol de arquero”); de Christian “El Cucho” Benítez y de Italo “Hierbita” Estupinán, homenaje a todos los jugadores de NACIONAL; pero, sobre todo, a los obreros del futbol de esa “divisa”, que “ya no están con nosotros”: “Al decir[les] adiós, yo …[les]… despido, con el alma –alma-, con la vida –vida-, con el corazón entristecido…” (Sanjuanito popular ecuatoriano). Despedida: desde “La general”, en escenario diáfanamente despejado: “abierto como el día”, con la templanza, con el orgullo propios del aficionado sincero, con la mano diestra enjuta, elevada ligeramente a un costado de la figura corporal (saludo militar a la “oncena”); a esas personalidades jóvenes repletas de buenos sentimientos, adornadas sus testas por una cabellera ligeramente recortada, enfundados en un uniforme ceñido, eficiente: “a ras de cuerpo”, ubicados en línea en el centro de la cancha: giro de 180 grados, siempre con el rostro vuelto hacia los suyos, antes de ensimismarse en la faena, al darse inicio una nueva jornada deportiva: la búsqueda del triunfo, la defensa de la camiseta. Adiós, pero: ¡no será para siempre!, pues, permanecerán en nuestra memoria –y los hinchas de NACIONAL: la tenemos buena-: “el olvido, es la verdadera muerte”. “¡Listo! ¡Terminado! ¡Archivado!” (Thomas Mann: La montaña mágica). “-¡Cómo quedó eso!-. -¡Bien!-. -¡Cómo!-. -¡Muy bien!-”. "Shabat shalom salam aleikum pax vobis".
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    129 Hasta entonces, dóndequiera que se encuentren de ese lado del receptor, en este drama que está en pleno desarrollo. ¡Disponga Ud. de las cámaras, señor Director! (dixit Sr. Dr. Walter Martínez -DOSSIER-TeleSUR). Quito, 3 de abril del 2016.
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    130 LEYENDA (Actualización: RobertStack -Misterio sin resolver). Siempre en la actividad, que ha producido al ser humano: el trabajo (“Relación entre ser humano y naturaleza” -K. Marx), en la que la persona se expresa: demuestra de qué está hecha. ¿Por dinero? ¡Jamás! Por la simple necesidad de verse realizado cada día; de demostrar, que sí se puede intervenir en la labor manual, física, material, obrera (hasta que el género humano se jubile y éste [el trabajo] deje de ser del todo: que pase “a manos” del neoesclavo: el robot [la automatización completa de todas las esferas de reproducción de la existencia]), que es posible dejar efímera impronta en la vida, por lo menos de las personas próximas a uno; y, sobre todo: para mejorar la forma en que se ve el mundo. Primero el trabajo (A. Leontiev), luego las “relaciones comunicativas” (J. Habermas): homo faber (capitalismo), homo ludens (transición), homo rationalis (democovivencia). “Ya no puedo vivir en este Carpuela Porque lo que tenía se llevó el río Ya no hay dónde trabajar. Ya me voy yo ya me voy al Oriente a trabajar”… …[A España a huasicamear]... (Brillante y recordado Sr. MILTON TADEO: quién magníficamente cantó a su pueblo).
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    131 ¿En los dominiosdel “mayorazgo” (como en la “Madre Patria: España” -sic): en la hacienda, en el latifundio propio? ¿Terrateniente? “Nones”. Ni en el rol histórico en la forma humana servil-señorial de “huasipunguero” (del gran Jorge Icaza). Tierras: ni siquiera en las uñas. En la finca de una pariente por Nanegalito/Pichincha/Ecuador. Creen que porque me ven medio bien vestidito y todavía con cierto porvenir: ¡ya se les hizo! No chiquitas. A mí la changuita (dixit Sr. Mario Moreno “Cantinflas”), que me ponga horizontal y me despoje de mis inocencia (¡bah!) debe saber comer machica (molida en molino de mano) en cantidades industriales, para que tenga saliva suficiente y en aplicación de las Normas ISO 14000 pueda calentarme “las de oír”: cero defectos, calidad total, excelencia, fidelización en la seducción. Y, si no pueden conseguirlo: ¿a “llorar tras de un chilco” la decepción? Tampoco: a gemir sobre un hardware. Pero: imposible; con esto de los GLBTI, la liberación femenina y el perreo, no queda ya “chelpi” (cerebro izquierdo) para las buenas acciones. Y yo en espera: “como burro en aguacero: ni para atrás ni para adelante” (“Tiene que modernizarse ´Licen´”; claro: “Como computadora colgada”). Entre tanto: dándole duro al machete, acompañado de la fina luz del sol de la mañana, mientras no se derramen todavía las nubes y uno quede empapado: literalmente remojado; pero, para aliviar los rigores de la “Madre naturaleza”, ya que el alago no viene, no puede proceder de otro frente del entorno (de la faceta hedonista real), los acordes sonoros de la serenata Rimpianto de Toselli, de Recuerdos de Alahambra de Tárrega, de En las estepas del Asia Central de Borodin o de Guantanamera del Gran José Martí (sincretismo total, universal, cosmopolitismo “montalvino” plus). Att.,
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    132 ANTE LA FECHA,QUE CONMEMORAN TODAS LAS PERSONAS. En cierta ocasión, hace años ya, un sábado por la mañana, desde Quitu-Pactá (la Tierra Sagrada de Quitumbe, de Toa/[Atenea], de Paccha Duchicela, de Tixi Capac [Atabalipa: el “Señor de Señores, el poderoso”, el último dueño de todo el Tahuantinsuyo –Reino de Quito-, “de sus cosas y personas”], de Lluminabi [su defensor], de Apushqui-pay: Quisquis y Apushqui-randin: Calicuchina [los lugartenientes]), se desplazaba hacia “planicies calientes”: descendía plácidamente la vertiente occidental del ramal central de la cordillera de Los Andes ecuatorianos, en pos de la meseta costanera por la vía Aloag-Santo Domingo, apoltronado en un asiento reclinable, en un bus de transporte público, a la derecha, junto a la ventana, teniendo por compañero de ruta –por cierto lapso solamente- a un muy modesto pero agradable campesino oriundo del Litoral. Se serpenteaba, sometido también por el capricho de los profundos acordes del Nabucco de Verdi, la Caminata de las Valkirias de Wagner, por los insistentes y racionales golpes sonoros de la obertura Egmont del inigualable Ludwig van,…, escuchadas de modo simultáneo y “egoísto” a través de auriculares, el trazado del sendero voluble de la Panamericana, que se abre y se cierra apenas en el horizonte, en recovecos interminables, junto a la sinuosa travesía del río; y se leía un libro de Economía Política marxista (en realidad: la razón principal del periplo) con el deliberado fin de apropiarse con mayor rigor de la única ciencia, el verdadero saber objetivo sobre el modo de reproducción que está ya de salida de la historia, una vez que cuasi ha cumplido su misión histórica (“crear la base material del mundo nuevo”, o sea, de la democovivencia): el capitalismo. Consecuentemente, se experimentaba verdadero solaz de manera auténticamente chovinista, con y por las bellezas naturales del que goza el sitio en el que “ha visto la luz” la primera síntesis racial de los dos mundos: los mestizos de linaje amerindio, Abya Yala; en efecto, se disfrutaba del paisaje, en suma: de la “biodiversidad”, que se representa de forma concentrada en aquellas formaciones vegetales selváticas, en las que se destacan esos árboles de hojas argentum ubicados en sentido aleatorio, entre los que se realiza el “Efecto Foen” (¿Qué nombre tienen aquellos centinelas, que se encuentran siempre allí, en cierto tramo del declive solamente: ni muy arriba ni muy abajo, con sus hojas cimeras refulgentes,
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    133 platinadas, que sedejan ver a veces, únicamente cuando la niebla también veleidosamente se disipa y el sol se anuncia sobre sus copas perfectamente aplanadas, lo cual mejora el cuadro de la perecedera estancia? [¿Higuerón?]). “Fue tan sólo la efímera silueta, de una nube que se esfuma”. (W. Shakespeare: Romeo y Julieta). Así es la fugaz existencia, mientras la Biotecnología no haya burlado la ley del deceso, del cambio de estado de “conciencia sensible” a llanamente inerte). En tanto se avanzaba se pudo leer en la parte trasera del camión que iba adelante: "Por este negrito, rodarán lágrimas" (y bien, que debe haber sucedido, y de manera copiosa). Luego de advertir reiteradamente la ocurrencia picarona de un coterráneo: el gracioso mensaje escrito en las puertas de atrás de ese antiguo automotor, finalmente se arribó a los dominios telúricos de los Tháchilas; allí, en cambio, en la parte posterior de una desvencijada camioneta de alquiler se alcanzó a leer: "Te deseo el doble de lo que me deseas a mí". Ante unos jóvenes en otra ocasión, para pasar por "un chance de chistorete", se comentaba esa frase en términos contrapunteadores, retobados; se decía: "Te deseo que consigas una media mujer" (y jodido, porque yo así, según la prescripción, alcanzaría la dama completa, refutaría la incontrovertible sentencia y me saldría con “la mía”). A quienes tenemos una actitud, más bien fría, frugal: quizá hierática ante la vida, no nos es dado practicar ciertas costumbres, de modo que no es raro que se haya tenido la descortesía de pasar por alto la circunstancia de las fechas clásicas de otras personas (de no haberles entonado con voz nerviosa, vacilante y entrecortada de todas maneras: “… el San Juan, la chicha de la santa y que salgan a bailar…”, de felicitar a quién ha visto girar una vez más al Planeta en torno al “Astro Rey” y que deja muchas ejecutorias buenas tras de sí). Perdón por ello. En esta ocasión, sin embargo, es hora de pagar las deudas: se agradece la inmerecida bondad de sus saludos y deseos y, de frente, con la mano en la cintura, en ademán de quién ya ha rectificado y nada está por deber, la persona que escribe se permite decir: que “Se desea para todos Uds. …[¿de todo corazón? ¡No!...: de todo cerebro]… el doble de lo que generosamente quieren para mí”. Muy Att.,
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    134 CONCLUSIONES. Se pone final primer intento de uso del material nocional, inscripto en la obra referida (La nueva concepción de la historia), para mirar la coyuntura en conexión con el mediano y largo plazo de humanidad. Aquella investigación centró su interés en la búsqueda de inferencias para responder a las preguntas filosófica clásicas: qué es el ser humano, cuál es el sentido de su vida, qué papel juega en la realidad, cómo termina todo, etc.; la empresa, según auto evaluación atiborrada de optimismo y suficiencia personal, se cree que resultó exitosa, pues, se asume que se ha dado respuesta a dichas inquisiciones; queda, sin embargo, pendiente la demostración empírica de las hipótesis (su realización), pero también sólo dos interrogantes yacen sin respuesta, las cuales van a devanar los sesos de las generaciones futuras: ¿por qué existe la realidad? y ¿por qué su esencia es sólo existir? En realidad, en búsqueda de argentus (del satisfactor filosófico-epistémico, que atienda la urgente necesidad existencial de explicación sobre el dilema del mundo), efectivamente se topó con El Dorado: la hipotética respuesta en torno a cuál es el sentido de la vida humana; devaneo inferencial, hipotético-deductivo, que no es otro hecho, que el desarrollo teórico de los postulados anotados por Marx sobre la tópica: la reapertura de la mina que fuera encontrada por Carlos hace 155 años, en 1857 (Los grundrisse: tomo segundo, pp: 592-594, el capítulo sobre las máquinas). La fusión de la inteligencia artificial (AI, “por sus siglas en inglés” -sic): robot sapiens, con la inteligencia natural (homo sapiens sapiens) produce una nueva especie, la especie suprema, total: el homo divinus (si de ese modo se escribe el adjetivo –género- en Latín, para el sustantivo –especie- también en lengua latina). En la actualidad, la actividad investigativa de los verdaderos jefes del pensamiento sigue sobre el “objeto empírico” capitalismo, tal si fuese un organismo fundamental; cuando, en realidad, lo pertinente es realizar una necrosis sobre él. En esa consideración, los preclaros exponentes marxistas actuantes de la Economía Política, sin dejar de ser verdaderos genios, invierten sus talentos en “estudiar y estudiar” al capitalismo, con la idea de esclarecer su ontología cada vez más, de no dejar intersticio sin revisar, de llegar al status de perfección (tanto histórica como lógica) en la representación (complejidad, detalle y minuciosidad); sin embargo, se cree que es suficiente, por el momento, lo que se sabe sobre las leyes que presiden la emergencia, estructuración, funcionamiento (ciclos), desarrollo (crisis) y cambio (lucha de clases, desarrollo de las fuerzas productivas) del sistema. Este documento se piensa tiene el mérito de ensayar una mirada de la realidad en curso a través de la aplicación del procedimiento y las figuraciones subjetivas avanzados, pues, se cree que las ideas vigentes “… ya no son capaces de iluminar la nueva realidad que ha nacido, porque su concepción y métodos de análisis… [el modo de uso que se hace de ellos]… no pueden abarcar todo el movimiento que decurre en el presente...”, cuanto el del porvenir. Todo proceso se insinúa, avanza y concluye (tautología), en su realización máxima; esta concreción (la perfección) puede ser figurada; el escenario hipotético de la meta se convierte en recurso heurístico para revisar de modo retrospectivo el proceso “hacia él”, y el cual provee el conocimiento y el sentido de la actuación realizada y de la que viene, puesto que la evaluación es necesariamente intermedia; pero también dicta la conducta proactiva apropiada, una vez que se supone el horizonte, qué producto debe lograrse, y el lugar de llegada. La historia, en este caso es vista como continuum: el transitar prometeico-racional del estado de ignorancia absoluta (ardipithecus ramidus) hacia el status de saber absoluto (ser humano supramoderno), esto es, desarrollo civilizatorio lineal (con ruptura): constante progreso de las fuerzas productivas materiales y humanas (“cultura”) hasta desembocar en la producción de la máquina inteligente (del mismo modo que la evolución natural concluye con el ser humano, el proceso evolutivo artificial llega a término con la “construcción” de la máquina pensante autónoma, esto es, cuando –en uno y otro casos- el
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    135 nuevo proceso tomala posta del anterior, el que se transforma –luego- en evolución de tipo cibernético automatizado), la cual se fusiona con el homo faber, proceso mediante el que tiene ocasión la conformación supracortical (IN/IA) del tamaño del Universo Como corolario se tiene: todo el Universo está en proceso de creación de su alter ego: la idea, su representación (a través de la historia, del ser humano, de la praxis); la historia está metadeterminada (de similar modo a como en el cigoto se hallan latentes todas las determinaciones no desarrolladas del ser humano maduro, realizado); el proletariado (la racionalidad) descubrió la senda de la historia y el papel del ser humano en ella (C. Marx, A. Castillo B.), con su presencia y acción remarcó la ruta; el capitalismo fase clave de la historia, concebida en términos de progreso; la humanidad va a la supermoderna formación equivalencial; la transición a la verdadera historia (la democovivencia) lo hacen los movimientos neosocialistas. El proceso de plasma “a tientas”; cuya abstracción induce a introducirse en la mente de la humanidad, de modo de saber cuál es su estructura (más que sus propósitos -implícitos), suponer cómo piensa, cómo se realiza en la coyuntura, para “anticiparse a todos su movimientos”. En ese marco, la humanidad, mientras atiende necesidades inmediatas y reproductivas: genera y afronta nuevas, supera obstáculos –problemas: enfermedades, agresiones naturales, pestes y en tanto usa recursos-, da salida a deseos de lucro, narcisistas, a la petulancia hegemónica, etc.), avanza cada vez más hacia el desentrañamiento (conocimiento) de los misterios del mundo, cumple su misión ciega, perdida: la formulación de las leyes del modo de ser del Universo y, una vez que lo logra esta colosal, monumental, proeza, se convierte en su Rey (del Universo): aquel ser, que conoce y domina a la naturaleza. Con el triunfo de la conciencia sobre el “ser”, con el conocimiento de éste, las oscilaciones presentes en el movimiento contradictorio entre conciencia y materia, también cesan: amargo preludio paradójicamente triunfal, que anuncia que el período mayor: el metaciclo universal (Universo viable y óptimo en curso), estará por concluir. Se quiere decir que, una vez consumada su misión, el ser humano “cae”: como Luzbel (se ha transformado en verdadero Lucifer, en contradictor de Dios, pues, su ejecutoria ha sido tal, que se cree “Ser el que ES”, se revela y se auto proscribe, en la medida en que ningún ser puede mantenerse omnipresente, omnisapiente y omnipotente por siempre [y esa una de las razones, que incitan a negar la existencia de “mundos fuera de este mundo”]; y el Anticristo viene y se eleva al “final de los tiempos”, “para que se cumpla lo que está escrito” -sic). En la modesta esfera terrenal, la vida racional se anula, puesto que una vez llegado a la perfección (como fue la pretensión de la gestión empresarial nipona: “cero defectos”, “calidad total”), sólo queda el viaje de retorno, esto es: “a producir lo imperfecto” (dixit Jean Baudrillard: La ilusión del fin), y esa conducta es una “contradicción in sujeto”, “en los términos”, la negación de la “premisa mayor”. Ahora bien, de existir la “Providencia”, Esta –“al final de los tiempos”- recibiría a aquella generación de inteligencia natural, mixta o artificial triunfante con alborozo y la integraría en su seno, pues, seguramente “Dios” le diría a la humanidad atea, científica, postpolítica, buena, de ese entonces (también que el ser humano llegue a ser “santo”, “salvo”, depende del desarrollo y del estado de las fuerzas productivas; la ciencia y la técnica alteran la naturaleza humana): “venid benditos a gozar de mi Reino, porque aunque sea tozudamente negándome, han luchado por retirar de la escena histórica los regímenes divididos en clases en los que la dominación ha explotado a los más pequeños: mis hijos, por pretender instaurar una forma humana de bienestar para todo el prójimo, y por cuanto me han encontrado, han llegado a conocerme, por esfuerzo personal, con el uso de la propiedad única que he puesto en Uds.: la inteligencia”, aplicada en el hacer científico y técnico, incluso con la oposición de quienes han dicho actuar a mi nombre: el calvinismo- luteranismo. Mano, herramienta, máquina, robot sapiens, conocimiento total; el ser humano in abstracto, es un ser extraordinario: se siente orgullo por él. Estas líneas son la evidencia del talante agradecido de su autor, respecto de todos quienes han inscrito su vida y la han
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    136 ofrendado en labúsqueda de la simetría humana (Marx dice: sólo los animales no se inmutan ante el dolor ajeno), de aquellos que han desarrollado las fuerzas productivas, el conocimiento y también el arte, fuera de la consideración ideológica de clase. En verdad, ha sido un privilegio formar parte del género, disfrutar de sus proezas, participar del sufrimiento, de sus sinsabores y “sentir la emoción” por las ejecutorias humanas realizadas y por las que están pendientes, esto es, aquellas a darse cuando ya se haya “virado la esquina”; momento en el que, terminada exitosamente la faena, la controversia final presente entre creencia y heretismo, se resuelva de modo simple, dialógico, comprensivo. Quito, 18 de marzo del 2016.
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