La reforma educacional de 1965 en Chile, impulsada por el presidente Eduardo Frei Montalva, buscó modernizar y democratizar la educación, con el objetivo de reducir el analfabetismo y proporcionar acceso a la educación independiente del nivel socioeconómico. Introdujo cambios significativos en la estructura educativa, proponiendo un sistema más inclusivo y cualitativo, lo que permitió un mejor desarrollo personal y profesional de los estudiantes. A pesar de sus logros en la cobertura y calidad educativa, enfrentó desafíos como la falta de docentes y el desinterés en la educación superior.