El Reglamento de Tierras de 1815 establecido por Artigas tenía como objetivo distribuir las tierras confiscadas a los enemigos de la revolución entre los revolucionarios más desposeídos. Se les otorgaba a cada familia una suerte de estancia de un tamaño cuatro veces mayor que las españolas, con ganado. También incluía medidas para fomentar el establecimiento de la población rural y recuperar el ganado vacuno.