El reglamento de tierras propuesto por Artigas en 1815 tenía como objetivo beneficiar a los más desfavorecidos mediante una reforma agraria que buscaba recuperar la ganadería y fomentar una clase media rural. Se establecieron condiciones para la entrega de tierras a sectores vulnerables, incluyendo negros libertos, criollos pobres e indios, mientras se despojaba a europeos y otros grupos considerados 'malos'. La conclusión destaca que la revolución debía buscar la prosperidad de los menos privilegiados y frenar la violencia relacionada con la ganadería.