La relación campo-ciudad actualmente se caracteriza por la hegemonía de las ciudades sobre los campos y la migración forzada de campesinos a las ciudades debido a la industrialización y la lógica del mercado global. Esto ha resultado en el vaciamiento del campo, la concentración de la población en ciudades insostenibles y la emigración forzosa que alimenta el consumismo irresponsable y la inseguridad alimentaria. Para enfrentar estos problemas, se necesita reconstruir la relación campo-ciudad basada en las