El motor rotativo fue un tipo temprano de motor de combustión interna donde el cigüeñal permanecía fijo y todo el motor giraba a su alrededor. Tenía menos piezas móviles que un motor convencional pero era menos eficiente en el uso de combustible. Aunque tuvo éxito inicialmente en aviones, su baja potencia y dificultades para cumplir con las normas de emisiones hicieron que cayera en desuso a principios de la década de 1920.