Un estudio de 2000 mostró que el 91% de los chilenos menores de 15 años eran sedentarios, lo que representaba un problema de salud pública. Como resultado, Chile estableció metas para 2001-2010 para reducir el sedentarismo, incluida la reducción del 91% al 84% para 2010. Para lograr esto, Chile implementó campañas de comunicación, recomendaciones de actividad física, programas regionales e iniciativas locales en escuelas y comunas.