La danza puede ayudar a las personas a mantener una vida emocional saludable de tres maneras: 1) Permitiendo la expresión de emociones a través del movimiento corporal, 2) Fomentando el autoconocimiento ya que la danza permite conocerse mejor a uno mismo, y 3) Ayudando a mejorar las relaciones interpersonales dado que la danza promueve la interacción con otros.