El documento analiza el legado de la Escuela de Frankfurt, destacando su crítica a la industria cultural y su influencia en la comunicación contemporánea. Se señalan tres contribuciones clave: la crítica histórico-social de la comunicación, el desarrollo de la economía política de la comunicación, y la definición de la ideología como motor de cambio social. Además, se menciona la necesidad de actualizar estos conceptos en el contexto del capitalismo cognitivo y de la producción inmaterial actual.