En el siglo XVII, España experimentó un declive político y económico bajo la dinastía de los Austrias Menores. Los reyes delegaron el poder en validos que gobernaron en su nombre, llevando al país a conflictos costosos y la pérdida de territorios. A su vez, la economía se debilitó por crisis demográficas y atrasos en la industria y agricultura, lo que terminó por arruinar el imperio español.