La nueva economía se caracteriza por ser informacional y global, lo que significa que depende de la generación y transformación de información, y que la producción, consumo y circulación ocurren a escala global a través de redes. Esto es posible debido a la revolución tecnológica e informática que ha permitido procesar grandes cantidades de datos a alta velocidad, creando una economía global interconectada basada en el conocimiento.