El documento describe la distribución espacial de la industria en España, destacando los desequilibrios entre regiones industrializadas y no industrializadas. Las regiones más industrializadas son Madrid, Barcelona, el eje mediterráneo y el valle del Ebro, mientras que el norte y algunas zonas aisladas han sufrido un declive industrial. Los factores que influyen en la localización industrial han cambiado y ahora priman el acceso a la innovación, la mano de obra cualificada y las infraestructuras.