Los muros divisorios tienen la función de separar espacios sin soportar cargas estructurales. Pueden ser de diversos materiales como tabique, piedra pómez, madera o metal. Su construcción implica trazar el plano, colocar el bastidor metálico, fijar los postes, colocar las placas y sujetarlas con tornillos. Los paneles de yeso y fibrocemento son comunes, usándose calibres y distancias de fijación específicas según el material.