La revolución verde en el Punjab, impulsada por el desarrollo de variedades de trigo de alto rendimiento, ha sido un fracaso que ha exacerbado las desigualdades y la violencia sin lograr la prosperidad esperada. A pesar de aumentar la producción de ciertos cultivos, ha llevado a la erosión de suelos, pérdida de diversidad genética, y dependencia de agroquímicos, afectando la sostenibilidad agrícola. En lugar de abundancia, se ha generado una crisis que ha desplazado a pequeños agricultores y ha incrementado las tensiones sociales.