El documento discute las referencias bíblicas al baile y analiza si estas justifican el baile en el culto religioso. Señala que las pocas referencias al baile en adoración a Dios no involucraban el templo o servicios religiosos formales, y que las palabras usadas se refieren a diferentes tipos de bailes que no equivalen al baile moderno. Concluye que interpretar los textos bíblicos como una aprobación del baile en la iglesia ignora las diferencias culturales entre bailes bíblicos y modernos.