La agricultura urbana y periurbana produce alimentos locales que promueven la sostenibilidad reduciendo la necesidad de transporte de alimentos. Sin embargo, también plantea problemas como el uso de tierras privadas abandonadas y posibles riesgos para la salud por el uso de aguas residuales para el riego. Los huertos urbanos contribuyen a la seguridad alimentaria al aumentar la disponibilidad de alimentos frescos para los residentes de la ciudad.