El trabajo en turnos de noche altera los ritmos circadianos, generando una serie de problemas de salud física, psíquica y social en los trabajadores, incluyendo privación del sueño, trastornos gastrointestinales y aumento de accidentes laborales. Se destaca la necesidad de implementar medidas preventivas para mitigar estos efectos, como la correcta planificación de turnos, horarios de descanso y hábitos alimentarios saludables. La vigilancia médica y el mantenimiento de relaciones sociales son esenciales para mejorar la calidad de vida de los trabajadores nocturnos.