Las vigas de concreto reforzado pueden sufrir dos tipos principales de falla: a flexión y por tensión diagonal (cortante). La falla por cortante es repentina y frágil, y es más peligrosa que la falla por flexión porque no presenta agrietamientos previos. Los esfuerzos cortantes generan tensiones diagonales en la sección transversal de la viga; el concreto resiste bien la compresión diagonal pero puede agrietarse bajo grandes tensiones diagonales.