La terapia conductual surgió formalmente en la década de 1950-1960 y se basa en los principios del aprendizaje. Un experimento pionero demostró que las emociones como la ansiedad pueden aprenderse a través del condicionamiento. Posteriormente, técnicas como el recondicionamiento y la inhibición recíproca se utilizaron para tratar fobias e incomodidad mediante la asociación de estímulos con relajación en lugar de ansiedad.